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Isla al Sur

“UNIVERSITARIO POR SIEMPRE”

“UNIVERSITARIO POR SIEMPRE”

Así se autodefine el Profesor de Mérito, Julio Fernández Bulté, quien afirma vivir un poquito más porque los estudiantes le insuflan vida, ¡más que una inyección!

DESIRÉE SOCARRÁS LÓPEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los años vividos, las experiencias y las anécdotas se desgranan de sus palabras. La piel, el cabello, la dificultad para caminar y respirar, golpean el rostro de quien espera encontrarse al carismático profesor de Derecho, pero cuando inicia el diálogo todo cambia, se transforma en un joven impetuoso: gestos que subrayan lo que con su voz expresa, mirada amplia como el cielo, sonrisa contagiosa, elocuencia desbordada en conocimientos, cultura cubana, así es el Doctor en Ciencias, Julio Fernández Bulté, Profesor de Mérito de la Universidad de La Habana. Solo un minuto con él y ya, sin dudas ni contemplaciones, se siente al amigo, al compañero, al hijo del Alma Mater.

-¿Cuándo y qué motivos impulsan a Bulté estudiar Derecho, Ciencias Jurídicas?

Creo que desde que tenía 6 años ya había tomado la decisión de ser abogado. El profesor Miguel Estéfano Pisany, quien luego fue mi profesor y era muy amigo de mi papá, me dedicó un libro, un Código Civil, y en la dedicatoria me nombra con el título de Doctor, y para es fecha yo solo tenía esa edad.

Luego, ese interés por el Derecho lo completé con la idea de la justicia social. El abogado es el portador y el atleta de la justicia social, y en la medida que me iba convirtiendo más y más en un revolucionario reforzaba mi vocación de ser jurista.

-¿La educación recibida en la Universidad jugó un rol en la formación de su pensamiento revolucionario?

Mira, la revolución surge, no en el cerebro, no en el pensamiento, en el hígado. Es la resistencia a lo mal hecho, es el odio a la injusticia, es la indignación ante el abuso, ante la miseria de los humildes. Después es que uno matiza, organiza y cohesiona todo esto con un pensamiento teórico, en eso sí tuvo que ver la Universidad, en organizar mis lecturas, en hacer de mí un hombre con conocimiento de Economía Política, Filosofía, etc. Pero mi pensamiento revolucionario empezó con la rebeldía que se retuerce en el hígado.

-Si cierran la Universidad, ¿cómo se gradúa?

Yo no tuve graduación. Esto sucede porque después que abren la Universidad, regreso tarde, pues estuve dos años en la guerra y uno en el Movimiento Obrero. Luego me incorporo a los “Cursos de Liquidación”, que eran para graduar a un grupo que tenía atrasos en los exámenes.

Pero bien recuerdo mi último día de estudiante: examinaba Filosofía del Derecho, y me quedaba aún la asignatura Derecho Procesal Civil, que la estaban examinando escrita en otra aula. Entonces terminé, me corrí para esa aula, ¡y le di una coba al profesor Tablada!, porque yo quería examinarme y  le pedí que me la aplicara oral, pero él decía que era un capricho mío, que era además muy tarde, hasta que le expliqué que si yo hacía esa prueba ya yo era abogado; entonces Tablada encargó café y comenzamos a hacer un agotador examen oral de Derecho Procesal Civil, y me dio sobresaliente.

Salí, y recuerdo que caía una lluviecita, un cernidito, y me fui por la Escalinata, y cuando iba por la mitad, me viré y miré a la Alma Mater y le dije: “¡Vieja, tú no te empatas conmigo más nunca en tu vida!” Eso fue en enero de 1963, y en septiembre de 1965 estaba regresando a trabajar como secretario general de la Universidad, y de ahí no me he ido nunca.

-¿Y todo ese pensamiento revolucionario y los conocimientos que adquirió el joven universitario continúan?

Absolutamente. Las ideas revolucionarias no envejecen. Se pueden cambiar los matices, las tácticas de aplicación, pero mis principios revolucionarios y mi teoría marxista-leninista no han envejecido, creo que es una teoría que necesita una renovación, un enriquecimiento, pero no una sustitución. ¿Y en el orden jurídico?, yo le digo a mucha gente: “Señores, vuelvan a los clásicos, a esos grandes abogados que sembraron el conocimiento esencial de los principios del Derecho”.

Un poquito de ahora y de mí

-¿Qué significa para Julio Fernández ser el único jurista cubano con el título de Doctor en Ciencias?

Mira, le decía a los compañeros cuando defendí en el Aula Magna el doctorado en Ciencias: “Yo soy un hombre de acción que ha puesto la acción al servicio de las ideas”. Jamás he firmado Doctor, ni al pie de firma ni cuando era solamente Doctor en Ciencias Jurídicas ni ahora, nunca se lo he permitido a ninguna de mis secretarias, eso son vanidades ridículas. Si yo he pensado así siempre, ¿por qué luché para hacerme Doctor en Ciencias?, porque soy un hombre de acción. Y aquí la acción consistió en abrir una pirámide, que no existía, para que los demás vengan a hacerse doctores en ciencias. Eso es lo que ha significado para mí, una obra de acción revolucionaria.

-¿Le concedería al sistema judicial cubano la clasificación de Perfecto?

Ni remotamente. Tiene que hacer muchas cosas para perfeccionarse. Tienen que ganar profundidad los jueces, tiene que aligerarse el proceso, quitarse elementos inquisitoriales, refrescarse.

-¿Cree que la actual Universidad de La Habana se puede comparar con la de su época?

¡No!, la Universidad nuestra era una Universidad empaquetada, falsa, artificial, engolada. Los profesores no hablaban con los alumnos, había una autoridad formal tremenda. Hoy, el profesor se vincula con el estudiante, comparten; aunque hay profesores que piensan que hay que mantener  una distancia.

La autoridad profesoral depende de que el alumno olfatee, sienta epidérmicamente dos cosas: que tú lo respetas y que lo quieres. Así, tú lo puedes suspender, porque él sabe que no lo suspendes para disfrutar o gozar. Y por supuesto, esto no era así en la vieja Universidad, en este sentido la actual es mucho mejor.

Además, es una Universidad que se ha vestido como decía el Che, de negro, de mulato, de obrero, de campesino, antes era una Universidad elitista: ¡Cuando yo matriculé, los muertos de hambre no pasábamos de cinco!, los demás eran niñitos bien, que llegaban en automóvil, que iban a Tropicana…, y nosotros éramos los ridículos que andábamos con zapaticos rotos y que teníamos matrícula gratis. Eso también cambió, estamos en una Universidad del pueblo, ¡esta es la Universidad que soñó Mella!

Ahora, ¿que esto quiere decir que todo es perfecto en esta Universidad? No, no, no, aquí hay mucho mentecato. A veces se han perdido los límites del respeto a esa casa augusta; en mi época nadie iba sin vestir correctamente porque para nosotros esos enclaves, esas aulas, eran sagradas; y pienso que ahora deben serlo más, porque están engrandecidas con la sangre y el martirologio de tantos jóvenes que cayeron en la lucha contra la tiranía.

-Si tuviera que cambiar algo de la Universidad de La Habana…

Cambiaría muchas cosas: en los planes de estudio, en la concepción de la pedagogía. Hay que reivindicar la escuela de alegría, la escuela de fraternidad sin escolasticismo, donde el profesor diga, como Fidel le dijo a este pueblo: “Lee, no cree”, rescatar al profesor que le diga al alumno: “Discute, analiza, duda, contradíceme, sin que eso constituya una ofensa”.

Creo que no está completada la pedagogía de la Educación Superior, lo digo tranquilamente.

Veo profesores que llegan al aula y dicen: “Esta asignatura es muy difícil, pónganse para las cosas, aquí suspende cualquiera”, yo digo: “Está perdido como pedagogo”, uno de verdad empieza diciendo: “Oye, qué linda es esta asignatura, dejen que ustedes empiecen. Además, ¡qué facilita es!, deja que le cojan el swing, vamos a trabajar juntos, usted verá como vamos a gozar esta asignatura”. Porque la gente estudia aquello que le interesa, lo que le ve una utilidad inmediata o un sentido agradable, porque lo que da miedo, repudia.

¡Cuánto me ha dado la Universidad!

-Todos estos años compartiendo semana tras semana, durante 10 largos meses, con muchos jóvenes universitarios, ¿le han aportado algo positivo a su carrera profesional?

¡Por supuesto! Con los muchachos aprendo millones de cosas. Aprendo el lenguaje de la juventud, sus códigos, sus valores, sus sentimientos, aprendo pedagogía con ellos. A cada rato me pregunto cómo les llego, cómo hago para entrar, cuál es el puente cuando nos separan cada vez más años.

Soy un hombre de 70 años y los muchachos pueden ser mis nietos, entonces tengo que encontrar los caminos de la concordancia y todo eso me hace aprender. Me siento muy feliz dando clases, tengo la respiración muy mala, tengo enfisema, me cuesta trabajo moverme, y voy a la Universidad casi muriéndome, pero llego tan contento. Y no es que me haga bien trabajar, es porque los muchachos me dan vida, y además, todos los seres humanos tenemos vanidad, y cuando doy clases en el anfiteatro y los estudiantes al final me aplauden y yo les digo: ¡Eh, cuidado, esto no es un acto político!, pero mentira, me gusta. Siento la alegría de que me entendieron, oigo decir a uno: “¡qué clase más linda!”, y a otro, “por primera vez entendí esto”. Entonces me siento realizado. Creo que cada vez vivo un poquito más porque ellos me insuflan vida, ¡más que una inyección!

-¿Culminó el trabajo del Doctor Bulté, ya no tiene metas?

Cuando uno es abuelo, uno pelea por sus hijos y por sus nietos, entonces siento mi vida completada. Eso es verdad, pero no es una verdad absoluta. Todavía yo tengo metas. Lo que quiero, no es tener tal título o galardón, sino escribir muchos libros, tengo metidos en la cabeza de tres a cinco libros que quiero escribir, y pienso, me hacen falta años para escribirlos, tiempo, necesito tiempo y lo cuido mucho. Pero lo principal es que mis nietos piensen de su abuelo como un hombre interesante, querido y respetado por todas las personas.

-De todos los aportes dados a la Universidad, ¿cuáles considera los más importantes?

Haber concebido un plan de estudio que acabó con el normativismo en el mundo jurídico. Haber alentado una pedagogía de fraternidad, amor y cariño entre el profesor y el alumno. Haber disciplinado académicamente a la Facultad de Derecho, pues fui decano desde 1987 hasta 1992, y quizás fui pésimo como administrador de cosas materiales, pero estaba vigilante de que no faltara un profesor a una clase, que no se empezara una clase un minuto tarde, que se estuviera dando la clase que tocaba, fui un riguroso decano. Tenía a la Facultad en un puño y la controlaba académicamente.

-¿Qué significa la Universidad de La Habana para el Doctor?

La Universidad de La Habana es el lugar donde me hice intelectual, un ser humano sensible en contacto con los jóvenes. Donde conocí a hombres extraordinarios que todavía pensar en ellos nada más, me arrancan las lágrimas: el gordo Echeverría, Juan Pedro Carbó, Luisito Saíz. Allí conocí a gigantes del pensamiento revolucionario.

Cuando entro a la Universidad, no veo solo grandes edificios y columnas, veo sombras, espectros que se mueven entre ellas, hombres que yo revivo en mis recuerdos y despiertan en mí un sentimiento tremendo.

-¿Está preparado para despedirse de las aulas universitarias?

No, no estoy preparado.

-¿Y cómo se imagina ese día?

No quiero ni imaginarlo, la verdad que ni lo he pensado. Cuando estaba en los 50 años de edad, le dije a mi mujer: “Si cuando llegue a los 60, no me jubilo, llévame a un siquiatra que me volví loco”. Llegué a los 70, y no me jubilo, por supuesto.

Estoy hecho un desastre físicamente, soy un cerebro que funciona bien arriba de un cuerpo que funciona muy mal; pero el cerebro es mi acicate, pienso bien todavía, por eso quiero escribir, dar clases, reunirme con los muchachos, orientar, y no quiero ni pensar en jubilarme.

Sé que un día llegará, pero no estoy preparado. Sin embargo, sí estoy preparado y manejo perfectamente el hecho de ser viejo. La vejez es un hecho inexorable de la biología, y es fea, pero yo tengo un secreto para ser un viejo bonito: ser un viejo bueno, no ser pesado, ni agresivo ni atravesado, ser un viejo simpático, lo que los cubanos le decimos: un viejo jodedor.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.
  

LA VUELTA

LA VUELTA

Luis Sexto prologó el libro La vuelta es Cuba, de Joel García, periodista del semanario Trabajadores. El autor del texto, en cortesía para Isla al Sur, permite su republicación. 


Nunca gané una Vuelta. Paradójicamente la Vuelta me ganó otorgándome  el premio de la emotividad y su tributo permanente: la nostalgia.  He terminado de leer este libro, y mi corazón ha viajado a rueda de la memoria y la añoranza. ¡La Vuelta! ¿Habrá alguien que habiendo participado en ella, dentro o fuera del pelotón, haya podido olvidar esas jornadas cuando nos parecía que un nuevo hombre se formaba con el barro distinto del polvo y el sudor?

En las páginas que siguen se verá que ninguno de los protagonistas de este entrañable guión ciclístico ha logrado borrar la cicatriz de la Vuelta. Porque, como en el poema famoso de Amado Nervo dedicado a su amada, “quien la vio no la pudo jamás olvidar”.  Y ahora este libro de Joel García nos la resucita vital, cierta, creadoramente. Y lo primero de cuanto podría decir sobre la obra, se refiere a su clasificación genérica. Me parece que los mejores libros son esos que carecen de la ductilidad que facilite introducirlos en un casillero. Y por tanto aquí cada lector encontrará lo que más lo apremia o le satisface. Desde el dato estadístico y la valoración técnica o periodística, hasta la confesión inédita, la intrahistoria, el dato nunca sabido del cúmulo de pasiones humanas que surgen y se pulen en una vuelta ciclística.

Yo me reencontré, al leerlo, con una de las etapas más fecundas de mi vocación periodística. Cubriendo la Vuelta, siendo testigo y a veces víctima de las insolencias e inclemencias del camino y las provocaciones de la meta lejana, experimenté hace 30 años el privilegio de ejercer el periodismo. Lo supe desde el primer momento. No tuve que esperar la aparición de las cenizas o el reposo de las aguas para apreciar nítidamente cuánto me transformo la Vuelta en mis conceptos profesionales. Y si poco después de haber cubierto el giro de 1976, abandoné el sector deportivo con el propósito de adscribirme a otros temas, cada vez que la Vuelta repetía su ciclo mi corazón de enamorado experimentaba el desgarramiento. Así debe pasarnos a todos. Y menciono en particular a Elio Menéndez, uno de los parteros de la Vuelta Ciclística a Cuba, de quien aprendí mis primeros términos en la ruta.

La Vuelta es una de las tantas cristalizaciones perdurables del INDER. Su inauguración en 1964 ayudó a masificar el ciclismo y a convertir el espectáculo deportivo en una fiesta de cultura. Cuando los trabajadores de la zafra armaron por primera vez un arco con sus machetes a orillas de la carretera para que los ciclistas gozaran del triunfo de competir, y los habitantes de pueblos y caseríos se aglomeraron en las aceras con sus  pañuelos en el aire, la Vuelta empezaba a gestar un público respetuoso y querencioso de la gloria deportiva, bajo cuya influencia revolucionaria Cuba se hacía mejor sociedad.

Joel García, periodista de 29 años, nos reproduce en este libro las primeras 29 ediciones del giro nacional. Pero, como ya he insinuado,  no asume la postura del compilador que pone nombres, tiempos y fechas. Trasciende esa mínima, aunque necesaria, función. Y junto con todo el andamiaje estadístico, onomástico y cronológico, nos delinea en un estilo restallante, vívido, rápido como la bicicleta de Pipián Martínez o  Locomotora Vázquez, la profundidad humana de la épica de la Vuelta. Predomina en el autor el gusto por una síntesis que se afinca en el detalle más revelador. Y las páginas, más que resúmenes, son crónicas noveladas que a la vez que informan, recrean el ambiente geográfico y psicológico de la carrera con un tino de estirpe romántica.  De la Vuelta no se puede escribir sino así: mojando las teclas en la sensibilidad. Y para ello hay que estar enamorado. Joel García –que escribe su libro con la misma edad con que yo cubrí mi primera Vuelta- también fue seducido. Él, al igual que ruteros, directivos y periodistas, se percató que le habían dado acceso a un hecho único. Y no ha tardado en regalar a su novia el anillo que afianza un compromiso, una pasión.

La Vuelta cuenta habitualmente con un corto prólogo. Una carrera que calienta las piernas. Y este prólogo -cuya encomienda, ante la ausencia de otros con mayores méritos, me honra- ha de ser también breve. Termino de escribir. Y mi corazón pedalea jadeante tras el pelotón que se estira y se pierde en la ignota incertidumbre del que hace camino al andar,  y que aunque no sea el Líder, el ganador, sabe que habrá ganado siempre el fuego y el placer de la aventura, la promesa, el tesón. Y la nostalgia. 

Corta es la vida, larga es la cola de la Vuelta. 

ENTRE FUEGOS Y GUIONES

ENTRE FUEGOS Y GUIONES

Luego de siete años escribiendo argumentos para cine, Serguei Svoboda Verdaguer debutó en la televisión con la recién concluida serie dedicada a los bomberos cubanos.

ANEL REGUERA PUENTE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los exámenes de aptitud para ingresar en la carrera de Arquitectura ya se habían convocado. Serguei se estaba preparando para enfrentarlos hacía dos años, desde 1991, cuando una tarde su madre -arquitecta-, en un encuentro casual con una amiga y profesora del Instituto Superior de Artes (ISA), conoció que pronto se realizarían las pruebas de dramaturgía para ingresar al centro.

Por aquel entonces Serguei escribía pequeños cuentos como pasatiempo juvenil. La profesora tuvo la oportunidad de leerlos. Entonces aconsejó a Serguei presentarse a la convocatoria. Fue aceptado. Así, comenzó el curso de dramaturgia: “Aquel accidente en el destino cambió mi vida”.    

Serguei Svoboda y Felipe Espiné son los artífices del guión de la telenovela que aborda por primera vez en televisión la vida de bomberos cubanos: Historias de Fuego.

-¿La telenovela formó parte alguna vez de un sueño?

No, pero hacía años yo deseaba escribir ficción acerca de los bomberos, son personas muy abnegadas que enfrentan el peligro para salvar vidas, el tema me llamó mucho la atención. Entonces, mediante Felipe, quien ha escrito junto a mí en otras ocasiones, supe de la convocatoria de la Casa Productora de novelas de la Televisión Cubana, entidad que financiaría un proyecto de actualidad  para escritores del país.

En aquellos años yo no estaba interesado en trabajar para ese medio, sino para el cine; no obstante, presentamos el argumento. Fue aprobado e inmediatamente comenzamos a elaborar el guión.

-¿Por qué Historias de Fuego?

Primero, porque la novela aborda la vida de tres generaciones de bomberos, el abuelo –el jefe de un comando-, el hijo que murió en combate y el nieto con el anhelo de seguir sus ejemplos. Son personajes con conflictos sentimentales muy fuertes y, al mismo tiempo, deben sofocar incendios en diferentes instalaciones de la ciudad. Nuestra pretensión fue hacer un símil con el título, por un lado el fuego y por el otro la pasión interior de los protagonistas.

-¿Reflejan los textos momentos de su vida?

No, no están relacionados conmigo.

-Noemí Cartaya, directora de la novela, ¿realizó una acertada selección de los personajes para el guión?

La elección de los protagonistas Rubén Breña y Alina Rodríguez sí fue bien acertada, pero con los personajes secundarios no estuve siempre de acuerdo.

-¿Qué opina de la puesta en escena?

No concuerdo completamente con la visión de Noemí acerca de nuestra historia, fue difícil lograr una armonía total de criterios. Aunque  considero favorable para una obra que los artistas tengan opiniones diferentes de la misma. Ella, sin embargo, solucionó problemas en el texto a favor de la telenovela

Al final, existieron tramas en el guión que ganaron o perdieron en calidad, pero se obtuvo un resultado satisfactorio: una puesta en escena  muy moderna.

-Toda obra es susceptible a críticas, ¿cómo han sido las recibidas por los televidentes?

De la crítica especializada no he escuchado nada aún. El  público, en general,  ha manifestado opiniones a favor y también en contra de la trama. Las personas de mediana edad aluden que las escenas dramáticas duran poco tiempo, pienso que están acostumbradas a las situaciones trágicas más prolongadas, sin embargo, los espectadores más jóvenes muestran mayor simpatía por el dramatizado.

La intención de Felipe y mía fue esa, romper con los esquemas de las novelas de arraigo popular producidas hasta el momento. Quisimos escribir algo novedoso, siempre cumpliendo con los cánones del género. La ruptura con lo tradicional conlleva a riesgos.

-La música fue compuesta por el dúo Buena Fe, ¿en qué favoreció a la serie?

Las canciones de la agrupación contribuyeron a formar en los televidentes opiniones muy favorecedoras. La música de introducción a la novela ha gustado a la población. Agradezco a los compositores la atinada propuesta.

-Usted había escrito solamente para cine y teatro. ¿Qué experiencia le aportó hacerlo para la televisión?

En el plano personal fue una experiencia espiritualmente enriquecedora, pues conocí el modo de vivir de los bomberos, son personas muy altruistas y sacrificadas; su labor me enseñó a ser mejor persona.

En el aspecto profesional, es la primera ocasión que escribo una serie larga -58 capítulos- para los medios; además, el guión ayudó a consolidar mi carrera como dramaturgo porque resultó un ejercicio provechoso para incursionar luego en el cine. Todo dramaturgo con pretensiones de escribir para el séptimo arte debe de hacerlo primero para la televisión.

De las obras escritas por mí han obtenido reconocimientos solamente dos. En el 2001 gané el Premio Jacinto Milanés de teatro con el texto Una Isla para el Señor Capitán, el cual fue mi tesis de grado en el ISA. El pasado año obtuve mención en el Concurso Literario de la Gaceta de Cuba con un cuento de título burlesco, El checo, la secretaria, el abuelo, el flan y otras cosas raras.

-Luego de nueve años de graduado del Instituto Superior de Arte y dos de la Escuela Internacional de Cine, Historias de Fuego es su obra más reconocida. ¿Cree tardío ese hecho?

No, el proyecto de la telenovela llegó en un momento muy oportuno de mi carrera profesional. Desde el inicio contamos con el apoyo de la Casa Productora de Telenovelas, navegamos con mucha suerte.

Debo agregar que gracias a los profesores del ISA adquirí las herramientas para el conocimiento de la dramaturgía y más tarde aprender las técnicas de cine, teatro y televisión. Mis años de estudio fueron la etapa más importante de mi vida.

-¿Qué dramaturgos cubanos toma como ejemplo cuando escribe?

Respecto al teatro, tomo como paradigma a Virgilio Piñera; como guionista sigo los caminos de Manolito Rodríguez y Senel Paz, nunca intenté imitar sus obras, solo nutrirme de las virtudes. Los considero ejemplos no solo para mí, sino para todo dramaturgo que desee narrar algo interesante y trascendente para la historia del arte en nuestro país.

-Tras la reciente novela, ¿surgieron nuevas propuestas de trabajo?

Sí, estoy en una etapa de bastante trabajo, actualmente me encuentro imbuido en dos proyectos cinematográficos, uno con la misma Casa Productora,  que en esta oportunidad desean firmar un largometraje de ficción sobre la vida de Polo Montañés.

El otro rodaje será junto al realizador Ián Padrón, el argumento será para una aventura con situaciones de comedia y narrará la historia de un joven del interior del país, quien sueña con formar parte del club de motociclistas Harley Davindson, de la capital. También trabajo en un tercer guión para la televisión relacionado con una serie juvenil.

Ficha Técnica:

1. Objetivo central:
Dar a conocer aspectos de la reciente obra del entrevistado.

2. Objetivos colaterales:

-Conocer acerca de los inicios de su carrera
-Conocer referente a su trayectoria profesional
-Conocer su opinión acerca de tópicos relacionados con la acogida su última obra.

3. Tipo de entrevista:
Clásica
De actualidad
Directo

4. Título: De referencia al tema. Lo considero Llamativo también.

5. Entrada: Anecdótica

6. Cuerpo: Clásico (de preguntas y respuestas)

7. Cierre: Noticioso

8. Fuentes consultadas:

Serguei Svoboda (Dramaturgo)
Telenovela Historias de Fuego
María G. Henríquez de la Cruz (pintora y amiga de la familia)


¿ACEPTAN SER TEMBAS (OS)?

¿ACEPTAN SER TEMBAS (OS)?

A propósito de la publicación de GORDAS DESNUDAS, mi amiga Astrid Barnet envía a Isla al Sur este delicioso “sentirse en años” a lo cubano, otra manera también de asumir la vida con alegría.
 
En efecto ya soy temba, pero ¡¡¡¡¡NADIE ME QUITA LO BAILA’O!!!!!

Mis escuelas al campo, 6 en total  (o mi escuela en el campo).

Las colas para comprarme los zapatos en "Primor" con la libreta que era C4, y mi prima B2, ¿¿¿y tú que letra eras??? Los turnos por teléfono para comer en el Emperador, la durísima sin igual Playita de 16, y las vacaciones en Varadero o Santa María, de niño con mis padres en Playa Hermosa, comiendo en Potín y aspirando para mis 15 dar La vuelta a Cuba, o celebrarlos en el Hotel Habana Libre o El Hotel Nacional.

Yo conocí las rutas 28, la 110, la 174, la 20, la 57, la 27 y la 227, la 34 y la espectacular 190 que traía a las maravillas del mundo en el piquete de estudiantes de la CUJAE. También las ruta 37, la 14, la 24, las rutas 1, la 85, la 7, la 107.

Tomé en el Coppelia Soldadito de Chocolate y el suero de Vainilla Chip que tenía en el fondo los trocitos....... Sunday, Copa Lolita con flancito y Tres Gracias con barquillitos, sirope y merengueee.

Mi mamá me regaló un radio Sokol, "de bolsillo" y si eres varón seguro la tuya le puso quillas a tus pantalones para hacerlos campana.

Sigoooooooo, todos van a recordar la camisa de mangas largas que nos dieron en el módulo para la escuela al campo y nos bordaron en la espalda diciendo ".....busca un amor, para tu vida...." o "....Anduriña, ¿dónde estás?....", ¿se acuerdan? ¡¡¡¡Qué onda!!!!!, jajaja y los famososssssss tenissss que hoy son el último grito de la modaaaaaa viraditos hacia abajo.

Los varones con sus botas de cañero brillosas eran unos pepillossss.

La mayoría de la gente que entró en la Universidad el año pasado  nació en 1985. Para ellos había existido solamente un Papa, que había durado toda la vida, si solo pensamos en los Papás.

Tenían 6 añitos cuando la Unión Soviética se disolvió, por eso no conocieron qué era “Novedades de Moscú” o “Sputnik” ni lo codiciados que eran allá por 1989 ó 1990. Conocen una sola Alemania, aunque en la escuela repitan que hubo dos.

Son demasiado jóvenes y probablemente nunca sabrán qué eran los  "básico, no básico, dirigido y adicional", que yo personalmente era muy feliz  esperando mi turno.

No alcanzaron a desayunar oyendo Tía Tata, ni almorzar con el Pato Pascualito y a las 7.30 el Capitan Tormentaaaaaaaaaaa.

No conocen los más jóvenes la felicidad de saber qué era un cine de barrio de 40 centavos y victrola para ellos es de discos compactos. La Guerra de las Galaxias se les hace bastante aburridaaa y los efectos especiales parecen jueguitos de niños.

Muchos de ellos no saben o no recuerdan que los televisores tenían botones o perillas, o más aún, algunos no han tenido nunca televisor en blanco y negro y no pueden explicarse siquiera lo que es ver la televisión sin un control remoto.

Nacieron 3 años después que la SONY sacó a la venta la Walkman, y ni hablemos de la normalidad con la que ven un teléfono celular, un arete en la oreja de un grandulón, un moño verde, un negro rubio o una Pentium.

Puede que nunca hayan oído hablar del Circo Soviético en la Ciudad Deportiva, El Tesoro de la Juventud, Todo el Mundo Canta o Para Bailar. Nunca se meten a nadar pensando en "Tiburón"..., Michael Jackson siempre ha sido blanco.... y ¿cómo van a creer que Travolta pudo bailar con esa panza?

Nunca oyeron expresiones como "Voy abajo"... o... "Te partí".

Por mucho que se les explique nunca podrán entender qué quiere decir "estar fajao".

No recuerdan quién era Pinelli, No conocieron a Matilda, Francisquito, y ni imaginan "de que van van" puede ser la onomatopeya de una buena bronca.

”La Comedia Silente”, "Detrás de la Fachada", San Nicolás del Peladero, Nuestros hijos, y qué me dicen de Amigo y sus Amiguitos, Caritas y el payaso Ferdinando.

SÍNTOMAS DE QUE ESTÁS ENVEJECIENDO

1- Cuando entiendes el texto anterior y sonríes.

2-Cuando siendo un hombre, por fin eres capaz de decirle un NO a una mujer sin remordimientos.

3-Cuando siendo mujer, por fin eres capaz de decirle SI a un hombre sin remordimientos.

4-Cuando empiezas a practicar algún deporte y se lo cuentas a todo el mundo.

5-Cuando hay medicinas en tu mesita de noche.

6-Cuando la virginidad hace tiempo que no es tema de conversación.

7-Cuando los niños con quienes hace algún tiempo tenías cierta complicidad ahora te tratan de usted... o peor aún, te dicen tío.

8-Cuando necesitas mucho más tiempo que una mañana para recuperarte de una trasnochada.

9-Cuando tú mismo cuelgas la toalla al terminar de bañarte.

10-Cuando te molestas porque otro dejó la pasta de dientes destapada.

11-Cuando tus sobrinos saben más que tú de computación.

12-Cuando vas a la playa y puedes pasarte todo el día sin bañarte.

13-Cuando ves los partidos y conciertos por la televisión, en vez de ir a verlos en vivo.

14-Cuando para hacer deporte compras ropa que te tape en vez de  mostrar.

15-Cuando prefieres ver a un amigo que hablar con él horas por teléfono.

16-Cuando ya sabes lo que quieres.

17-Cuando después de leer este e-mail, decides enviarlo a un amigo que seguro le va a gustar.

......entonces eres un temba.

Nota: Si por hacerse los chistosos y desmemoriados pretenden convencerme de que me equivoqué al enviarles este mensaje no lo intenten, les cuento que hay algo peor que ser temba y es serlo y además negarlo

Tengan siempre presente este texto de PAULO COELHO

Siempre es preciso saber cuándo se acaba una etapa de la vida. Si insistes en permanecer en ella, más allá del tiempo necesario, pierdes la Alegría y el sentido del resto.

GORDAS DESNUDAS

GORDAS DESNUDAS

Las rollizas del pintor colombiano Fernando Botero son defendibles desde su misma corpulencia real, soberbia y humana.

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Foto: MAYCOL ESCORCIA

Fernando Botero me ha regalado un día feliz. En medio de tanta mujer estilizada -bordeando los límites de la anorexia, mujeres imposibles de imitar, que no saben del privilegio de saborear una arepa costeña mojada en chocolate humeante y declaran en cualquier programa de televisión el horror de llegar a los 40 años ante el deterioro del cuerpo, mientras una las ve formidables, con tersuras de dietas y gimnasios-, el pintor colombiano mejor pagado en el mundo me agasaja con su serie de divinas gordas desnudas, despampanantemente sensuales, que desde la quietud de los lienzos del museo del artista, en Bogotá, parecen decir que la vida es bella y que podemos ser deliciosamente atractivas y apetecibles a cualquier edad. 

Están ahí, dejándose ver y viendo con ojos retadores, que eso precisamente son ellas, a pesar de los críticos que las enjuician como especies de zombis, inexpresivas, impasibles, hieráticas, trágicas, tristes y sosas. No, ellas, por el contrario, son transgresoras de una sociedad que se aferra al culto de las revistas rosa, de las mujeres encantadoramente perfectas, irreales casi.  Ellas le dicen a la mujer común que la vida rutinaria es gozable desde una robustez que no se oculta, que se asume; desde la reciedumbre de torsos vigorosos y nalgatorios pródigos.

Siento que Botero defiende su pintura a capa y espada ante la avalancha de los críticos que le endilgan el epíteto de pintor de gordos. Una y otra vez en entrevistas repetidas hasta el cansancio y en la que impúdicamente siempre habrá la misma pregunta acerca de sus gordos y gordas, el artista se conceptúa como pintor de volúmenes, como pintor volumétrico, y rechaza la manida tesis de retratista de gordos o productor de gorduras. Yo, con perdón de Botero, me gustaría decirle que gritara a los cuatro vientos que es un pintor de rollizos, así de firme, porque esos son seres que también viven, sienten, padecen, aman y disfrutan en su plenitud de carnes, a pesar de una sociedad que internacionaliza la anorexia, las caras jovencísimas, la jactancia hollywoodense. Sus regordetes son defendibles desde su misma corpulencia real y soberbia. Humana.

Miren si no a esas gordas desnudas del Museo Botero, ubicado en el Banco de la República, en una casa de 1724, sobria y maciza, que el pintor escogió personalmente para donar la valiosísima colección de 123 obras suyas en soportes de pintura, dibujo y escultura, además de otras 85 entre las que se reconocen nombres como Picasso, Miró, Chagall, Dalí, Lam, en una permanente fiesta de afectos y asombros.

Mujer delante de una ventana es un fabuloso óleo en el que ella tal vez recibe, desarropada y galante, la brisa de la noche para que le aplaque el incendio del cuerpo desnudo. Un lunar –como símbolo en muchos de los cuadros de Botero-, se posa en una nalga y apenas un asomo de vello en las axilas se deja entrever. ¿Es una rechoncha pasmada en el lienzo, o es sencillamente una mujer que se complace en su sabrosura seductora y es capaz de fantasear con romanticismos posibles? Indiscutible, el arte admite mil miradas. 

En La carta, la madona rolliza parece desconsolada ante una misiva de malditos anuncios y sacia la angustia reposando entre trozos de naranjas esparcidos por la cama y hasta en la minúscula “mesa de noche”. Ah, la vida cotidiana, ¿cuántos no aplacan las pesadillas y el abatimiento devorando inconteniblemente? Y ella está ahí, sin sentirse obscena, solo desolada, al resguardo de una alcoba desconchada, en cuyo trasfondo un cuadro color rosa parece evocar la nada. Perverso quien diga que los gordos son fabricantes de risa ajena. Una canción cubana dice algo así como que los gordos no tienen sentimiento. Un rechazo sentido y sonado parece que la desbancó de las emisoras nacionales.

Y un último cuadro entre tantos de divinas gordas desnudas: El estudio, en el que aparece el propio artista pintando a una obesa monumental, plantada firme, desafiante, en su complacencia de mujer maciza, sana, sonrosada, feliz y voluptuosa. ¿Y cómo la mira Botero representado? ¿Es solo la voluntad del autorretrato, del asomo en la obra, estilo hitchcockniano?) ¿Quién sabe? Como espectadora vislumbro a un hombre en asombros ante una hembra que sobrepasa cualquier sacramental opulencia.    

Ah, gordas redimidas. Coquetas de cabellos rizos, largos y esmeradamente cuidados, uñas rosadas y zapatos de altos tacones verdes. ¿Qué importa que ustedes sean la expresión de una técnica que privilegia el volumen y las considera solo espesores que, a veces incluso, flirtea con lo naif? Miles de sus incondicionales apostamos por esta manera infractora de lo establecido y celebramos el desbordamiento de sus complexiones en sucesos tan costumbristas y locales que alcanzan cimas universales. Aplaudimos, de una, el estallido de la vida en sus cuerpos.  

(Bogotá, Colombia, 1/6/2008)

Foto: El estudio, 1990. Óleo sobre lienzo. 257 x 160 cm. Expuesto en el Museo Botero, Banco de la República, Bogotá, Colombia.

 

 

 

UN “DIABLO” DE 15 AÑOS

UN “DIABLO” DE 15 AÑOS

Hace 139 años salió a la luz el ejemplar del Diablo Cojuelo, especie de volante donde Martí, sin apenas cumplir los dieciséis años, lanzó sus primeros argumentos patrióticos al público.

JESÚS ADONIS,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
"Más sabe el diablo por viejo que por diablo", una joya de nuestro acervo popular que canta a esa preciada virtud que es la experiencia. Pero, ¿qué decir de un "diablo" que nunca fue viejo? ¿Qué exclamar ante un joven "diablo" de sabiduría impar? ¡Diablos, qué prodigio!

José Martí fue, sencillamente, un hombre monumental. Desde la primera infancia se nos enseña a admirarlo y a amarlo, la presencia de su impronta se adivina en lo más íntimo de cada hombre o mujer que se sienta cubano sinceramente. Huelga mencionar su aporte a la amalgama ética, que conforman los valores identitarios del pueblo cubano hoy, y que ha sido hilo conductor de todos nuestros esfuerzos libertarios y de búsqueda de la más plena justicia social durante el siglo XX e inicios del XXI.  No se concibe la excepcionalidad de la Revolución Cubana, y de su proyecto, obviando el cardinal legado del Maestro.

Haber abarcado los más disímiles campos intelectuales constituye un mérito indiscutido que lo consagra como el cubano más universal de todos los tiempos. Fue un escritor notable, como poeta estuvo en la alborada del modernismo, marcando pautas con su sensibilidad insondable. Fue maestro y traductor. Fue el más genial de los políticos decimonónicos de la Isla: un orador febril y de verbo incisivo y florido, un patriota consecuente, con un sentido democrático inmenso, fue un conciliador de hombres y pueblos. Fue un gran humanista.

Martí, además, fue periodista. Esta, precisamente, fue su actividad más constante, la que lo ayudó a subsistir en medio de una vida llena de precariedades y limitaciones, que en gran medida provocaron su labor revolucionaria y su moral intachable. Laboró para múltiples diarios y revistas de España, Latinoamérica y Estados Unidos- en inglés y español-. En su carrera como profesional del periodismo resaltan sus colaboraciones en México para La Revista Universal, bajo el seudónimo de ¨Orestes¨; el diario La Nación, de Buenos Aires, en el que publicó su artículo dedicado a  Karl Marx; La Opinión Pública, de Montevideo; La Opinión Nacional, de Caracas; La República, de Honduras. En tierras del Norte se insertó en publicaciones tan prestigiosas como The Hour, The Sun y The Evening Post, donde resalta su defensa de los valores del pueblo cubano en el artículo Vindicación de Cuba, del 25 de marzo de 1889.

La prensa de la época recoge toda su obra periodística que abarca géneros tan variados como crónicas, ensayos y artículos que hacen referencia principalmente a la realidad de Cuba, pero también al acontecer de los Estados Unidos, España y toda América Latina. Con un profundo culto a la ética profesional y a las convicciones que lo animaban, el genial autor, retoma, a cada momento, temas polémicos del campo de las artes, la literatura y la política. Hace de la crítica precisa y la veracidad argumentativa su lengua materna y su panacea intelectual ante cada tema a tratar. Su primordial asunción de lo más esencial del periodismo queda refrendado cuando dice: "De impresiones viven las letras, más que de expresiones... No se ha de escribir para hacer muestra de sí, y abanicar como el pavón la enorme cola; sino para el bien del prójimo, y poner fuera de los labios, como un depósito que se entrega, lo que la Naturaleza ha puesto del lado adentro de ellos..."

No obstante su mayor logro en este campo lo constituyó, sin lugar a dudas, la fundación, el 14 de marzo de 1892, del periódico Patria, órgano del Partido Revolucionario Cubano (PRC) y ¨soldado de la Revolución¨, como él mismo lo calificara. En honor a semejante empresa, celebramos, actualmente, el día de la prensa nacional en esa fecha.

Sin embargo, es otro hecho periodístico, sin precedentes, en   la vida del Apóstol lo que provoca estas reflexiones. Hace 139 años, el 19 de enero de 1869, sale a la luz el ejemplar unigénito del Diablo Cojuelo, especie de volante donde Martí, sin apenas cumplir los dieciséis años, lanza sus primeros argumentos patrióticos al público. Con una crítica mordaz y burlesca zahiere al colonialismo opresor, apenas unos meses después del grito de Yara.

La publicación es editada por su compañero Fermín Valdés Domínguez en la imprenta El Iris. Los jóvenes discípulos de Rafael María de Mendive aprovechaban la breve y magra libertad de prensa otorgada, diez día antes, por el capitán general Domingo Dulce. En España había triunfado una revolución liberal en septiembre del año anterior, pero Cuba seguía en su oneroso estatus de colonia sometida a un régimen, de hecho, absolutista.  

Desde el editorial, "Pepe" reclama para sí el total descomprometimiento con cualquier otra cosa que no fueran sus propios criterios y la posición intransigente de asumirlos: "nunca supe yo lo que era público, ni lo que era escribir para él, mas a fe de diablo honrado, aseguro que ahora como antes, nunca tuve tampoco miedo de hacerlo".

El artículo más importante de ese primer periódico martiano es conocido como O Yara, o Madrid, frase que se lee en el interior del mismo. Allí, se declara partidario de la libertad y la revolución ante la alternativa de adhesión a la metrópoli o la de otros oportunistas, la "de esos que llaman sensatos patricios, y que sólo tienen de sensato lo que tienen de fría el alma, reúnen en sus casas a ciertos personajes de aquellos que han fijado un ojo en Yara y otro en Madrid, según la expresión de un poeta feliz, y que con sólo este título pretenden imponer sus leyes a quien tiene muy pocas ganas de sufrir tan ridícula imposición."

Respecto a la por aquellos días muy cacareada libertad de imprenta, el periodista en ciernes diría: "esta dichosa libertad de prensa, que por lo esperada y negada y ahora concedida, llueve sobre mojado, permite que hable usted por los codos de cuanto se le antoje, menos de lo que pica; pero también permite que vaya usted al Juzgado o a la Fiscalía,  y de la Fiscalía o el Juzgado lo zambullan a usted en el Morro, por lo que dijo o quiso decir". Tema este, que no pasa de moda en ninguna parte del mundo actual.

Además del artículo principal algunos de los sueltos también son del joven Martí. En ellos muestra un fino humor con el que ridiculiza a las autoridades ibéricas en la Isla, así como sus políticas llenas de dobleces para con una población, en la práctica, huérfana de derechos. He aquí una muestra:

 -"¿Señor Castañón?

-¿Qué hay?

- Aquí lo busca  a usted la señorita Cuba, que viene a reclamar su  voz, que según  dice, ha tomado usted sin su licencia.

-¡Ay, cierra, cierra, amigo! Di que me he ido al infierno, que...que qué sé   yo...en fin...mira...como te atosigue mucho, le dices de  mi parte, que pienso mudar de voz, ¿eh? Pero pronto, ¡pronto!    

"No sabemos a estas horas si la señorita Cuba entró o no entró. A tiempo avisaremos este fausto acontecimiento".

Después, aupado por una situación social de protesta y una identificación con la naciente insurrección, sobre todo en los sectores jóvenes que protagonizan hechos como los acaecidos en el teatro Villanueva o en la acera de Louvre, Martí le dará continuidad a sus trabajos periodísticos de alto vuelo patriótico. En este sentido resaltan la publicación el 23 de enero de 1869 de La Patria Libre, un periódico de mayor formato confeccionado por Rafael María de Mendive y el abogado Cristóbal Madan y donde publica su antológico Abdala. También, en febrero de ese año, aparecería en el Siboney, periódico manuscrito de los estudiantes de segunda enseñanza de La Habana, su soneto ¡Diez de Octubre!

Estas actividades contribuyeron a su detención posterior y condena por infidencia a seis años en las Canteras de San Lázaro. De su experiencia allí, saldrá El Presidio Político en Cuba, folleto publicado en Madrid durante su primera deportación.

Si el genial novelista francés Julio Verne dibujó para las letras universales un capitán de 15 años a bordo de su nave, la realidad de Cuba, aquel lejano enero, parió para la Historia un "diablo", de igual edad, que asumió para siempre el mando de toda una nación.

 

LAS SECUELAS DE UN BOCADO

LAS SECUELAS DE UN BOCADO

DAYANA LITZ,
desde Ecuador,
cortesía para Isla al Sur.

Aún cuando la mordedura de la manzana en la génesis bíblica de la vida hizo que Eva y Adán trascendieran históricamente en la humanidad, actualmente el deseo por devorarla si hoy existiera una fruta semejante con esos poderes y el camino hacia un cierto "desliz" por parte de las mujeres, continúa asociándose con la marcada subordinación e invisibilización de la mujer en los espacios públicos y/o privados.

La historia da cuenta de los hechos pero aún persiste en la sociedad una determinada representación social, cuyo núcleo figurativo está expenso a cambios provechosos para el sexo femenino teniendo en cuenta que la sociedad en su conjunto es resistente a los cambios pero ya existen ocupaciones y preocupaciones entorno a lograr una cierta equidad dentro de la real diferencia.

Los discursos estereotipados manejados en los más disímiles ámbitos varían con el curso de los años pero desde la propia creación de la humanidad vista por la mira histórica y religiosa, la mujer se ha visto dependiente a las consideraciones de los hombres.

En los años ’70 el concepto de género resultó revolucionario puesto que ayudó a ver que la situación de discriminación de las mujeres no era "natural", sino una construcción cultural y que los roles asignados a mujeres y hombres así como las valoraciones sociales que se hacen varían en el tiempo.

Actualmente los seres  humanos se encuentran ante un nuevo paradigma cultural sustentado en la alternativa de lograr la complementariedad real y social de las categorías de género, lo cual surge de dos principios filosóficos cuya materia es a la vez histórica y simbólica: la diversidad humana y la paridad de diferentes.

Durante siglos la sociedad ha estructurado el poder en virtud de la diferencia de sexos, y este concepto encubierto o no con marcado prejuicio discriminatorio en las asignaciones de roles, se refuerza desde el mismo nacimiento, en la familia, en la escuela primaria, en los juegos infantiles y luego en la sociedad.

Establecer roles entre ambos géneros masculino/femenino es determinar un conjunto coherente de actividades realizadas por los sujetos en la sociedad que están estructurados por normas jurídicas, sociales, éticas y tradicionales. Forman entonces una unidad de comportamiento en todos los roles a los cuales organizan actividades ajustadas   de acuerdo con el espacio donde establecen tareas claramente diferenciadas como las laborales, domésticas, familiares y de moralidad.

El género se ha convertido en una categoría de análisis definida por estudiosos del tema desde las más diversas disciplinas; aunque todos tienen como elemento común la diferenciación entre el término de sexo biológico del género propiamente dicho que se puede calificar como un "sexo social" y afirman que es el resultado de una construcción claramente social.

Estos son términos manejados también por Tim O´Sullivan, quien añade que es también un producto de la cultura para establecer qué es lo propio del varón y de la mujer, y que se aprende mediante el proceso de socialización. (O´Sullivan, Tim, 1996)

Por su parte, Scott posee unos aportes significativos por su visión de trascender el concepto de género como constitutivo de todas las relaciones sociales introduciendo la corporeidad en la acción social. De ahí que lo establece como una construcción social compleja, considerándolo como relación social conflictiva. Abre también la posibilidad de comprender el dinamismo de su analogía social, capaz de cambiar y generar transformaciones en todos los ámbitos de la sociedad.

Scott descifra la definición de género como una categoría analítica, pero aún más es un vocablo que no nombra a un bando determinado. ¿Qué puede suceder entonces? Existen quienes asocian género con "mujer" pero es que desde el punto de vista analítico han sido ellas las que iniciaron una redefinición de los patrones existentes en la sociedad a partir de sus  luchas por ocupar los espacios que le corresponden por naturaleza.

Por tanto género no es una terminología inventada o defendida por las feministas para ocupar espacios.

Género se emplea para designar las relaciones sociales entre la mujer y el hombre pero también da cuenta de una construcción cultural que va más allá de discernir entre las características sexuales de cada individuo pues su esencia radica en la subjetividad de concebir una cierta identidad para cada uno.

GÉNERO Y COMUNICACIÓN

GÉNERO Y COMUNICACIÓN

Tomado de: Semanario Opus Habana, Vol. V, No. 22/2008

Con la presencia de estudiosos de México, España, Argentina, Venezuela, Costa Rica, Italia, Guatemala, Nicaragua, Brasil, Panamá y Cuba, desde el martes 27 al jueves 29, sesionó en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, el 8vo. Encuentro Iberoamericano Género y Comunicación, que auspician la Federación de Mujeres Cubanas, la Unión de Periodistas de Cuba y la Asociación Cubana de Comunicadores Sociales. Inaugurado en el Centro Hispanoamericano de Cultura (Oficina del Historiador de la Ciudad), el evento incluyó el análisis en paneles y comisiones de más de un centenar de trabajos sobre «Género, violencia y cultura de paz», y «Género, sexualidad, salud y ciclos vitales», entre otros.