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Isla al Sur

UNA LECCION PERDURABLE

UNA LECCION PERDURABLE

A propósito de la graduación de mi madre en la Universidad del Adulto Mayor, en el municipio 10 de Octubre: "Amamos las catedrales antiguas, los muebles antiguos, las monedas antiguas, las pinturas antiguas y los viejos libros, pero nos hemos olvidado por completo del enorme valor moral y espiritual de los ancianos, que no son otra cosa que seres humanos antiguos". (Liu Yutang)

VIVIAN SÁNCHEZ,
periodista de Radio Habana Cuba,
cortesía para Isla al Sur.

Nunca sentí que acudir a esa cita era cumplir simplemente con una obligación familiar más. Me entusiasmó la idea de asistir y hacer el día diferente. Pero nunca imaginé que podía convertirse en una mañana repleta de emociones, reconfortante  y feliz.

Resultó el encuentro con un grupo desconocido y excepcional. Para ellos era culminar y vencer otra etapa de sus vidas. Sí,  ¿por qué no?, de alumnos. Para mi fue encontrar que siempre existen aristas nuevas y que la vida puede ofrecer mejores amaneceres y nuevas enseñanzas para continuar.

Repetir que la tercera edad no es una enfermedad y que es una nueva etapa del calendario es algo que oímos o leemos en nuestros días. Pero encontrar en vivo que es cierto, es la sorpresa, es la alegría. Ese fue el premio que recibí al compartir con un grupo de los que así lo merecen porque encuentran en cada detalle el aliento para seguir adelante y aprovechan cada instante a plenitud.

No importa que la piel ya no brille o se extienda firme por sus cuerpos o su rostro, no es necesario que su pelo muestre el color con el que flotaba en  los días de juventud. Por cada poro que se contrae, por cada cana que aflora de sus cabelleras surge una simpática anécdota, una emoción o una lágrima, que es la prueba de que disfrutan esta nueva etapa y todas sus oportunidades de forma elocuente y sabia.

Esa mañana comprendí perfectamente por qué siempre nos insistían en nuestras escuelas y hoy se repite de generación en generación, la importancia de los más adultos a lo largo de la historia de la humanidad desde que se agrupaban en tribus o vivían en los más apartados lugares.

Y es que decir abuelo es llevar cada vivencia a los más audaces, pero menos experimentados. Decir adulto mayor es encontrar un consejo o admirar la sensibilidad contenida en un gesto una caricia o una palabra. A veces desesperamos con una frase repetida o un reproche y no comprendemos que no es solo llevar el peso de los años, sino que con ellos va la enseñanza de la vida.

No puedo quizás decir cuánta fibra vibró conmigo cuando ellos mismos hablaron de envejecimiento, no con el dolor de lo que está ocurriendo, sino con el sabor de conocerlo para hacerlo más placentero y feliz.

No soy capaz de relatar la admiración que sentí hacia sus exposiciones sencillas como ellos mismos, pero con la sabiduría de referirse a etapas trascendentales de sus días, como la retirada de las labores sociales y las leyes que las rigen, o cómo supieron aplicar las enseñanzas de sus horas lectivas en esa escuela de la vida que llegaba a su instante final.

No puedo describir cuanta dicha me ofreció el deseo en cada uno de ellos de hacer una buena jornada y hacerlo bien por respeto a ellos mismos, a sus compañeros de clase y a sus dedicados y cariñosos profesores.

No puedo expresar cuánta emoción me ofreció ver sus maldades de niños experimentados o ver sus manos temblorosas o sus pícaros comentarios de los desvelos previos a esa jornada. Todos con el más grande de sus deseos como decía el poeta, ponerle vida a los años y no años a la vida.

Dentro de las cuatro paredes que fueron testigos de esta cita con la verdad se respiró el ardiente verano cubano, pero a él se sumó el calor que ellos supieron ponerle al ambiente familiar, acogedor, tierno y solidario que los envuelve.

Pobres de los que no valoren a los que transcurren esta etapa de la vida con la voluntad, la alegría, la frescura, el entusiasmo, el deseo de aprender y el latir a todo tren de los que me ofrecieron sin ellos mismos saberlo la mejor de las enseñanzas y la vigencia de las palabras de uno de los ilustres músicos del patio,  cuando afirmó que “Joven ha de ser quien lo quiera ser”.

La vida demostró que son jóvenes sinceros de alma y corazón. Esa es la mejor de las clases que he recibido y es lo que me ofreció el deseo de volver al reencuentro.

El recuerdo de esas horas inolvidables y felices no solo hoy, sino  por siempre, me hizo encontrar esta frase célebre de autor desconocido que dice “Esperanza es decidir triunfar en cada circunstancia que nos toca vivir”, o esta otra que afirma: “La felicidad humana generalmente no se logra con grandes golpes de suerte que pueden ocurrir pocas veces, sino con pequeñas cosas que ocurren todos los días”, porque como dijo el Maestro: “Las verdades elementales caben en el ala de un colibrí”.

Gracias a los adultos mayores que me brindaron esta valiosa oportunidad y por patentizarme que “La felicidad es interior, no exterior, por lo tanto, no depende de lo que tenemos, sino de lo que somos”.

BARACOA COMO DESTINO DE UNA RUSA QUE HUYÓ DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

BARACOA COMO DESTINO DE UNA RUSA QUE HUYÓ DE LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE

Tomado de: http://guiadecuba-mitologia.cubasi.cu/

GEORGINA SUÁREZ HERNÁNDEZ

Baracoa es tierra encantada. La idea se corroboró desde  hace siglos con  la descripción que hicieron tanto Cristóbal Colón como los cronistas que le acompañaron en los primeros días de recorrido por los territorios orientales de la isla de Cuba, donde Velázquez fundó años después la primera villa.

Bajo los efectos de un mundo desconocido y de inagotables bellezas naturales se expresaron pródigos adjetivos para realizar la descripción de la zona. Según Bartolomé de las Casas, Colón declaró que... “allí era el propio lugar para hacer una villa é ciudad y fortaleza por el buen puerto, buenas aguas, buenas tierras, buenas comarcas y mucha leña”.

Pero Baracoa continuó siendo con el paso del tiempo tierra de magias y encantos. Tal vez fueron estas las más significativas razones que llevaron a Magdalena Menasses Rovenskaya después de un largo peregrinaje por el mundo a establecerse en Baracoa.

Era una mujer hermosa, según consta en las descripciones y también enigmática, de gran cultura y prodigiosa voz de soprano. A su alrededor no tardaron en tejerse las leyendas y mitos que acompañaron el enigma respecto a su decisión de establecerse en un punto tan lejano de la isla caribeña.

La mayor paradoja se evidenció, no obstante, en el hecho de que  partió de su natal Rusia huyendo de una revolución que cambiaría el curso de la historia.

Entonces comenzó su itinerario  por otras tierras del mundo hasta 1929 en que eligió a Baracoa como destino final. Pero en  la Isla la sorprendió, muchos años después, el triunfo de otra revolución que enarbolaría también las banderas de los que luchan por un mundo mejor, convirtiéndose así en un nuevo espacio emancipado.

Ya por entonces, este pintoresco personaje que pasó a la historia con el nombre de la rusa de Baracoa, asimiló de forma espontánea esta segunda revolución que penetraba en su vida. Quizás comprendió que no se puede escapar del tiempo y que el mejor asidero para darle sentido a la vida personal es aportar lo mejor de sí mismo a los ideales de justicia social.

Según afirman los historiadores ella no solo dio alojamiento en su hotel a importantes figuras del movimiento revolucionario durante la clandestinidad como Fidel, Celia y otros, sino que también una vez producido el triunfo se incorporó como una cubana más a la ola de pueblo desatada por el proceso popular.

Al morir en 1978 todos tuvimos la certeza de que Magdalena no sería  recordada únicamente en la oriental localidad cubana que le dio abrigo durante la mayor parte de su existencia, sino mucho más allá. Pues su vida, casi acariciada por la leyenda, sirvió de fuente de inspiración a Alejo Carpentier para el personaje de Vera en la novela La consagración de la primavera.

“SOLO EMERGENCIAS”

“SOLO EMERGENCIAS”

MERCEDES ALONSO,
desde República Dominicana,
cortesía para Isla al Sur.

Habría que hacer una huelga general, total y en cada punto geográfico del país, por recóndito que sea, para protestar por las tantas cosas que no andan bien. Pero, claro que esto no es posible, ni plausible.

Si los mercados, incluyendo colmados, etc, decidieran no abrir una mañana, ciertamente no sabríamos cómo adquirir los productos esenciales del día.

Si las farmacias, bombas de gasolina, aeropuertos, fábricas, industrias,  puertos, los campos, en fin, cada centro de producción o prestación de servicios, cerraran sus puertas ¿qué ocurriría?

Claro está que las huelgas son formas activas de luchas, sobre todo cuando justifican reclamos imprescindibles para una vida digna; pero, ¿tenían que sufrir las embarazadas, ancianos, niñas y niños, para concluir que se considera ya “momento propicio en que el CMD y el Gobierno se aboquen al diálogo”?

Los cientos de pacientes de la capital y del interior de la República que no reciben en estos días consultas o la intervención quirúrgica por la que tanto han esperado, recordarán con tristeza y frustración esta jornada de protesta de aproximadamente 14 mil médicos afiliados al CMD y los más de 2 000 adscritos al Instituto Dominicano del Seguro Social.

Se preguntarán si por ser esta la tercera, será la última de las paralizaciones de los centros asistenciales en lo que va de año. Porque las incertidumbres pesan sobre algo tan vital e insustituible como sus propias vidas.

Todavía hasta el sábado, en el terreno de la salud sólo se solucionarán “las emergencias”; pero, son tantos los estamentos sociales que también alcanzan esta categoría, que resulta imperioso acabar de una vez y por todas con este “mano a mano”. Buscar soluciones que permitan a la población mitigar un tanto los problemas que les agobia orgánicamente.

De ambos lados se defienden posiciones. Se habla de transgredir constitucionalmente los derechos de cada ciudadano, por no recibir un servicio público.

Al final, los resultados de esta contienda muestran, más que todo, las imágenes de seres que esperan que se les consideren sus derechos más allá de las emergencias…

CARITATE DIVORCÍSTICO

CARITATE DIVORCÍSTICO

Tomado de: Semanario Opus Habana, Vol. V, No. 22/2008

EMILIO ROIG DE LEUCHSENRING,
Historiador de la Ciudad desde 1935 hasta su deceso en 1964.

Hoy, sin estridencia, sin escándalo, sin derramamiento de sangre y hasta sin ojos amoratados ni vajilla destrozada, las incompatibilidades y las infidelidades se liquidan con un sencillo y simple procedimiento de divorcio.

El costumbrista que, como este Curioso Parlanchín, ejerce activamente su profesión, se ve obligado a tratar los temas más disímiles si es que quiere recoger y comentar todas aquellas cuestiones que, en relación con las costumbres públicas y privadas, le ofrece la vida diaria de su país en particular, y de la humanidad en general.

Así, tan pronto hablará de las actividades abiertas u ocultas de políticos y gobernantes, como de las nuevas modas que en su indumentaria callejera y playística han adoptado las chiquitas de sociedad de nuestro tiempo; y si hoy estudia las causas que han motivado la desaparición del sombrero de copa o del malakoff  tratará de descubrir cuáles son el pensamiento y el sentimiento de nuestra juventud en relación con las libertades de que hoy disfruta ésta casi desde la cuna…

Tal variedad de temas, si bien obliga al costumbrista a llevar una vida tan agitada como la de cualquier pasajero de una guagua habanera o de un carro loco de parque de diversiones, tiene la ventaja de proporcionar a sus artículos interés y amenidad inagotables, ya que el lector no podrá aburrirse con el plato único, que aunque sea faisán, bien pronto repugna.

Como buena prueba de cuanto decimos ha de recordar el lector que haya tenido la paciencia de distraer sus ocios o su vagancia leyendo semanalmente estas Habladurías, que las últimas publicadas han versado sobre asuntos tan diversos como son los accidentes automovilísticos, los niños, el cubano, avestruz del trópico, el bodeguero, las mujeres y los lances de honor, simpáticos y pesados…

Hoy hablaré de amores, de amores modernos, naturalmente, y del matrimonio, del matrimonio contemporáneo, como es lógico.

Y al hablar del amor y del matrimonio de nuestra época, es indispensable referirse al divorcio, ya que hoy en día no existe amor ni existe matrimonio, sin divorcio, y el divorcio es el complemento inevitable del amor y del matrimonio, y el mayor aliciente que ofrecen uno y otro.

No voy a plantear aquí problema alguno sobre la bondad o maldad del divorcio, pues ya éste es una institución desde hace años incorporada y adaptada a nuestras costumbres, que ha venido a resolver de una manera suave, civilizada y humana los conflictos a veces estrepitosos y cruentos que fatalmente han de presentarse entre hombre y mujer cuando éstos toman la grave y trascendental resolución que antaño tomaban de unirse para toda la vida y hasta la muerte, y efectivamente, como no había otra manera de romper esos lazos, que por indisolubles se convertían en horribles cadenas y torturantes grilletes, se acudía al crimen. Hoy, sin estridencia, sin escándalo, sin derramamiento de sangre y hasta sin ojos amoratados ni vajilla destrozada, las incompatibilidades y las infidelidades se liquidan con un sencillo y simple procedimiento de divorcio.

Pero el criollo no puede dejar de ser criollo, llevando su cubaneo o cubicheo a todo lo que utiliza en su vida, y por eso tenemos que ha matizado el divorcio de curiosísimas modalidades, de acuerdo con su carácter y modo de ser. En otros países, donde el divorcio tiene vida larga y estable, a través de muchas generaciones de hombres y mujeres, éstos hacen uso de él para romper el vínculo matrimonial que los unía, normalizar la vida futura de uno y otro cónyuge y las de sus hijos, resolviendo, además, la adecuada repartición de bienes habidos antes o después del matrimonio.

Para eso se ha creado desde hace siglos el divorcio y con esos fines se echa mano de él cuando a la vida en común entre un hombre y una mujer se hace imposible, o cuando a uno y a otro o a uno de ellos solamente les conviene separarse; pero criollos y criollas han pensado que además de utilizar el divorcio para resolver los conflictos matrimoniales deben usarlo para la satisfacción de su amor propio supuestamente ofendido por el otro cónyuge o por la familia de éste, o sea para dar caritate a su ex compañero o ex compañera.

Todos saben, si son criollos o extranjeros aplatanados, lo que significa entre nosotros dar caritate, porque el que más o el que menos ha dado caritate alguna vez en su vida, ya de novio, ya de casado, ya de divorciada, y hasta de viudo.

(He dicho que también pueden dar caritate un viudo o una viuda porque, aunque la definición de esta frase criolla es «lo que hace un amante reñido, cuando pasea con pareja distinta de la otra» según el más moderno Vocabulario Cubano, de Constantino Suárez, abundan los hombres, y especialmente las mujeres, que después de haber perdido a su "inolvidable cónyuge" se meten en nuevas aventuras amorosas matrimoniales y utilizan al difunto o la difunta para provocar los celos del nuevo amante, o sea para darle caritate a éste sacando a relucir los méritos y las virtudes del ex cónyuge fallecido, oleado, sacramentado y sepultado).

Hecha esta necesaria digresión, entraremos de nuevo en materia, o sea, en caritate divorcístico.

En el caso, o mejor dicho los casos, en que el esposo o una esposa criollos se quiere divorciar y desea conseguir la conformidad de la otra parte, para plantear el divorcio por mutuo consentimiento, o si esto no es posible, lograr que la otra parte acceda y se allane a la demanda, lo primero que necesita es convencer a su cónyuge que no hay otro amor por medio y no pretende contraer un nuevo matrimonio, porque con sólo que se imagine estas cosas el cónyuge demandado, ha de oponerse tozudamente al divorcio, no porque desee continuar la vida matrimonial, ni porque ame a su cónyuge, sino simplemente por darle caritate a éste, no facilitándole el medio de constituir nueva pareja y nuevo hogar.

Precisamente me contaba días pasados un notable abogado en ejercicio —porque también los hay fuera de ejercicio, o ex abogados, o que no tienen de tales abogar dos más que el título en la tarjeta y en la plancha a la puerta de la casa— la frecuencia con que los esposos o esposas concurren a los bufetes para que se les tramite el divorcio. El abogado realiza las gestiones oportunas a fin de lograr la aceptación de la parte adversa. La consigue. Ambos cónyuges hacen ver al abogado sus deseos de que el divorcio se tramite rápidamente. Todo marcha sobre ruedas, con un exceso de velocidad sólo comparable al de los automóviles criollos. Pero un buen día, se presenta en el bufete, nerviosa, inquieta, agitada, la esposa, demandante o demandada. El abogado, al verla, creyendo que desea de mayor impulso aún a la terminación del divorcio, le participa que ya está para fallarse satisfactoriamente a los deseos de uno y otro cónyuge. Pero, entonces, la esposa le participa que ya no quiere divorciarse, que hay que retirar la demanda e impedir a todo trance que se disuelva el vínculo matrimonial. El abogado interroga qué ha ocurrido.

— ¿Qué ha ocurrido?— contesta la cliente. Pues que he averiguado que mi marido sólo pretendía divorciarse para contraer matrimonio con Fulanita, su novia desde hace tiempo; y eso si que no lo aguanto yo, ni me presto a darle gusto haciendo el papel de Canuta! ¡Ya no me divorcio!

Esta misma actitud de caritate la suelen adoptar los maridos cuando se enteran que su mujer quería o aceptaba el divorcio para casarse con otro hombre.

Pero hay otra modalidad del caritate divorcista:

Marido y mujer, a petición de uno de ellos, llevan a cabo su separación, amigablemente, sin dificultades de ninguna clase. Y logran el divorcio.

Mas, enseguida qua están oficialmente separados, uno y otro se sienten presos de un ansia incontenible por contraer nuevos matrimonios. ¿A qué se debe esta fiebre matrimonial? ¿Era tan fina su sensibilidad amorosa que apenas salidos de un amor tenían que entrar en otro? ¿De tal modo se habían acostumbrado a la vida matrimonial, que les era imposible pasar solos unos meses sin compañía de la cara mitad del otro sexo?

Nada de eso. Esa violenta erupción matrimonial era motivada exclusivamente por el propósito de uno y otro de los esposos divorciados de darle caritate a su compañero, haciéndole ver, y haciendo ver al público, que lejos de haber lamentado el divorcio, cada uno se encontraba encantado de la vida, aunque la procesión estuviese por dentro; tan encantados que se disponían a formar nuevos hogares, demostrando ambos, así, que entre ellos todo interés amoroso había desaparecido, y eran dos extraños, preocupados en reconstruir su vida, uniéndose cada uno al nuevo ser amado.

En estos casos de caritate divorcístico, suele acontecer que alguno de los cónyuges necesita dar carreras en pelo en busca de un hombre —una mujer— que esté dispuesto a comprometerse en matrimonio en un dos por tres, a fin de que no transcurra mucho tiempo después de anunciado el divorcio sin que se haga publica también la noticia del nuevo matrimonio, y el publico se trague que este enlace estaba preparado de antemano, pues de lo contrario no tendría efectividad el cariitate que cada uno de los esposos quiere dar al otro y ambos a sus amistades y conocidos.

Desde luego que estos nuevos matrimonios, sin más base ni finalidad que dar caritate, suelen resultar matrimonios en que están siempre marido y mujer a la que se te cayó o de huye que te cogen, y no es raro terminen en un nuevo divorcio, con caritate también.


DOS DÍAS DE LLUVIA Y FRÍO

DOS DÍAS DE LLUVIA Y FRÍO

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Foto: MAYCOL ESCORCIA

Desde hace dos días Bogotá está intensamente fría. Miro por la ventana de cristal del tercer piso del edificio donde vivo, y las calles parecen desiertas a pesar de otear una y otra vez, a cualquier hora. Y los que pasan, van abrigados aún más y con paso rápido. Desde la distancia pienso que tal vez vayan en busca de un café caliente –claro, clarísimo, ¡qué desperdicio de tan buen café si pensamos a lo cubano!- o de una taza de aromática, uno de los té más encantadores que he tomado en mi buena costumbre inglesa de isleña ciento por ciento.

Bogotá. Tenía recuerdos de tus fríos, pero no tan agudos. Estas vivencias de ahora las llevo en la memoria para siempre, atrapadas en abrigos y ponchos inseparables para aminorar tu temperatura media de 14 grados Centígrados, cual primavera septentrional a la que no se acostumbran ni mis huesos ni mi corazón, al que vistes de nostalgias de familias, de calles, de amigos y de sol, un sol que parte la vida de 12 a dos de la tarde, pero que, aún así, va con nosotros a cualquier lugar del mundo y nos impone añoranzas de sudor.

Eres una ciudad hermosa aún cuando no las tienes todas conmigo. Situada en la Sabana de Bogotá, en la Cordillera Oriental de los Andes, tu posición a casi 3 mil metros de altura sobre el nivel del mar regala una configuración espectacular donde las montañas van siempre acompañando al transeúnte presuroso que ya casi ni las advierte –quizás sí, tengo un amigo que dice que no puede estar separado de las montañas, así como yo no puedo estar lejos del mar-, y el verde es intenso, mucho, y los colores de las flores restallan de tanta vida.

La montaña, y dentro de ella, los cerros de Monserrate y la iglesia, guiando al más desprevenido. En pocos sitios de la ciudad deja de verse el Santuario de Monserrate. Está ahí, como diciendo a los bogotanos que los cuida y protege, que les indica el norte y el sur, el este y el oeste, ya sean ellos de las partes altas o bajas de la ciudad porque para Nuestra Señora de la Cruz de Monserrate hasta ahora la globalización no entra en su corazón y no hay fieles distintos o, al menos ellos, así lo creen cuando suben la empinada cuesta que los lleva al santuario situado a más de 3 152 metros de altura. Solo que unos llegan a pie tras casi una hora devorando escaleras hechas de piedras y escoltadas por bosques centenarios de eucaliptos; y otros por el funicular –tren con capacidad para 150 personas y un trayecto de cinco minutos-, o en teleférico –especie de góndola en la que unos 30 viajeros de una vez atraviesan en 20 minutos la ruta-. Ya se sabe, los precios varían dramáticamente.  

Estos días gélidos acurrucan el alma. Y una está paseando, o escribiendo, o leyendo, o fichando libros impredecibles, descomunalmente buenos y, aún así, no deja de pensar en la isla de guaguas delirantes en el apretujamiento de gentes que solo ansían llegar a su destino para respirar a pulmón limpio, en los regateos imposibles del mercado “ejotatero”, en los vaivenes de la electricidad y el refrigerador nuevo que dicen tiene vida solo para tres o cinco años. La isla es un punto de ida y retorno infinito. Una recurrencia que no se aparta de nosotros ni aún saboreando el chocolate humeante acompañado de la almojábana, delicioso panecillo de harina de maíz, cuajada y queso que dudo mucho puedan degustar los cientos de colombianos que bajo la lluvia y el frío desandan las calles de la ciudad pidiendo a los transeúntes 100 pesitos hasta saldar la cifra que les permita comprar un cafecito barato y dormir bajo el amparo de las luces del cielo en medio de una ciudad que crece.

Bogotá, dos días de lluvia y frío. Dicen que el nombre te viene de la civilización muisca y quiere decir “Cercado fuera de la labranza”. Te veo y me gustas, a pesar de tu gente en las calles, ríspidas, prepotentes, que en nada se parecen a ellas mismas cuando te dejan traspasar el umbral de sus hogares siempre cerrados, protegidos de la lluvia y el frío, y son todo mimo, amabilidad y dulzura. Si un signo debe regir esta ciudad es el de Géminis, por aquello de la dualidad en el proceder. No entiendo mucho ese ser y no ser, pero tal vez les venga a los bogotanos de una historia donde la violencia ha sido sino perdurable.  

Pero aquí estoy en tránsito pequeño e intenso y quiero tragarte y que me tragues. No quiero que digas que pasé por tu ciudad solo para llevármela en instantáneas fotográficas estilo turista japonés que posa una y otra vez sin adentrarse en ningún enigma. Estoy metida hasta los tuétanos en cada lugar que visito, en la espectacularidad del Centro Histórico y de la Plaza de Bolívar llena de palomas que arrebatan, como también ando en ahogos en busetas, buses, colectivos, microbuses y el todopoderoso Trans-Milenio, suerte de camello cubano que lleva por la ciudad a miles de gentes. ¿Sabes, Bogotá? Ni en tu gran urbe de ocho millones de personas, ni en la mía de menos de dos, los hombres ofrecen los asientos a las mujeres y una se duele que la modernidad los lleve a aferrarse oportunistamente a la igualdad de género, sobre todo, porque no trascienden el término a todo cuanto debieran.

Lluvia y frío. Frío y lluvia. Dos días. Pero Bogotá, mientras yo esté aquí en tus dominios y tú persistas en la lluvia y en el frío que incomoda mi alma de isleña y me retiene sin desandar tus misterios, yo te reto con mi ventana abierta para que entre un poco de luz, un poco de color, un poco de vida a lo cubano.

(Bogotá, Colombia, 23/5/2008)

LA BIBLIOTECA

LA BIBLIOTECA

La tecnología revitaliza su imagen, pero su esencia no desaparecerá, afirma Bárbara Susana Sánchez Vignau, directora de la Biblioteca Central Rubén Martínez Villena, de la Universidad de La Habana.

RAMÓN CRESPO HERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
         
“Una Universidad sin biblioteca es como un cuerpo sin alma”, palabras predestinadas de Manuel Gómez Morañón, rector de la casa de altos estudios entre 1844-1846, y que como un eco permanente proclama la pertinencia y esencialidad de estos emporios de la memoria activa del saber.

Así, detrás de anaqueles de acero y caoba del país, la Biblioteca Central esconde sus historias…, y no solo en libros. Inaugurado en noviembre de 1937, el edificio semiclásico de “atrevidas líneas modernas” ha visto a hombres insignes de nuestra historia recorrer sus salones de lectura. Tu salutia praebes, tu cura requies… (Tú solamente calmas, tú lo curas todo) es la máxima ovidiana que pareciera contener el espíritu de esta “reliquia y orgullo del patrimonio universitario”, al decir del doctor Delio Carreras, Historiador de la UH.

Bárbara Susana Sánchez Vignau es su directora desde 1998 y una de las principales artífices de la transformación que hoy vive ese centro. Entre cajas de computadoras, monitores y una agitación inimaginable para tal institución, esta bella mujer, quien además es profesora de la Facultad de Comunicación, confiesa lo que sueña para “su biblioteca”.

-Cuando la presentan como directora de la Biblioteca Central, ¿cómo cree que la imaginan?

Normalmente los graduados de la especialidad sienten un poco de aversión hacia la biblioteca (¿qué contradictorio, no?) y la imagen del profesional que se desempeña en este campo es la de una persona muy culta, de gran sabiduría; pero muy recta, silenciosa, reservada, exigente.

Yo he tenido la satisfacción de ser la primera directora graduada de Bibliotecología y, desde el inicio, todo el mundo me aceptó. No solo porque haya sido joven en aquel momento, sino porque lo vieron como una transformación.

Se pudiera decir que he roto un poco con ese esquema de persona fría, reservada, y he tratado que el resto de mis compañeros quiebren también con el  modelo, porque le hace mucho bien a nuestro trabajo.

-¿Y cómo es Bárbara Susana?

Soy una persona comunicativa, alegre, cariñosa y afable; pero puedo ponerme muy brava si las cosas no salen bien, aun cuando perdone rápido.

En materia de dirección, he aprendido que hay momentos donde se debe imponer disciplina. Cuando no se cumple, me molesto, aunque después logre comprender, negociar y llegar a acuerdos. Yo digo que Bárbara Susana no es directora, sino coordinadora de los servicios de la biblioteca, porque mi misión es aunar el hacer de todos los especialistas principales, a quienes respeto mucho. No tomo decisiones arbitrariamente, colegio hasta el menor detalle. Eso hace sentir a todos partícipes de la vida de la institución.

-¿Y en la casa? ¿Se habla de libros?

Soy casada, tengo una hija de 20 años, y claro que en mi casa se habla de libros. Tengo la dicha que tanto mi hija como mi esposo respetan mucho mi trabajo. Gran parte de lo que tengo se lo debo a ellos por su comprensión y apoyo. En la casa soy muy quisquillosa, amiga del orden…

-¿Tiene que ver en eso la profesión?

Quizás, a lo mejor fue la profesión quien me modificó, pero no me gusta tener nada desorganizado. Siento que no puedo trabajar, me agobio. Ahora mismo, tengo la oficina llena de equipos, pero es por un buen fin. Me encanta el orden y la limpieza.

Por otra parte, soy una excelente anfitriona. Disfruto que me visiten y la cocina me deleita. Las labores de la casa me relajan mucho, sobre todo en los momentos de mayor estrés. Ahí es cuando entro en la cocina y hago de todo. Me gusta halagar a las personas con platos, con inventos. Reunir a los amigos, escuchar música, ver una película, comentar un libro.

-Graduada, Máster y Doctora en Ciencias de la Información, ¿por qué este saber?

Estudié en el Preuniversitario Vocacional Lenin, y en mi último año no pedía nada relacionado con la información. Sí me gustaba mucho leer, pero esta carrera ni la conocía. Al final, no pude solicitar lo que deseaba, y ya me veía siendo una gran abogada (creo que en definitiva lo he tenido que ser), pero nunca en medio de una biblioteca.

Una colega de mi residencia, hija de la profesora y doctora Blanca Petallo, jefa del Centro de Información de la UNESCO, estudiaba la carrera y me explicó algunas cosas. Aquello me ilusionó y terminé matriculándola como un “pasaje a lo desconocido”, pues no sabía lo que iba a ocurrir. Sin embargo, cuando comencé, vi en ella más que la posibilidad de hacer promoción de la lectura o de estar en contacto con los libros. Pude percibir un espacio de desarrollo por los múltiples usos de la información y el privilegio que constituía el dominio de sus herramientas para cualquier profesional.

Después, la vida me llevó a dedicarme a la Gestión, lo que en otras palabras es la administración. Escogí esa maestría porque estaba fuera del ámbito de mi carrera y articulaba en una misma esencia diversas temáticas: aspectos económicos, tecnológicos, de gestión de contenido. Fue durante ese tiempo que vengo para la Biblioteca.

El doctorado lo realizo también en Gestión, porque tenía un dominio sobre ese tema y era a lo que más podía aportar. He investigado algunas cosas, quizás no lo suficiente, pero trato de mantener un equilibrio entre mis estudios y el trabajo, de modo que puedan ir unidas la teoría y la práctica.

-¿Cómo es la labor de investigación desde la Biblioteca?

Llegué en 1998 y desde entonces he tratado de colegiar la docencia (que no la he dejado), la dirección y la investigación. Realmente, todavía me siento en compromiso con muchos campos en los que pudiera estudiar. He publicado algunos artículos, satisfactoriamente en revistas de impacto, y me he ido enmarcando en áreas de la especialidad relacionadas con la enseñanza y aplicables en la biblioteca.

No obstante, esas contribuciones, nada extraordinarias, me han reportado mucho placer, pues las personas las han leído y han sido agradecidas en la medida que las han podido emplear en sus trabajos. El haber dado más en la parte docente que en la investigación es una deuda como profesional, y en algún momento tendré que saldarla.

-La docencia, ¿cómo la enfrenta? ¿Qué cree de la teoría en un campo como el suyo?

Más que profesora me gusta decir que soy comunicadora. La docencia es un medio, la investigación es otro; pero enseñar es algo que no hago por compromiso. Estar rodeada de personas de cualquier edad y poder llevarles un conocimiento y compartirlo, para mí es muy importante.

Nunca me he preparado de forma ortodoxa para dar una clase. Puede ser que lleve una idea inconclusa al aula y termine de construirla con el estudiante, eso me gusta. Les inculco un método deductivo, porque no me gusta el aprendizaje de memoria. Soy enemiga de los conceptos y definiciones, pero no rechazo la teoría.

En nuestra especialidad, se va haciendo casi con el día a día, debido a cómo la información varía con las transformaciones sociales, económicas y tecnológicas. Cuando yo estudiaba, los conceptos de biblioteca virtual, repositorios o gerencia de información no existían, y a lo mejor dentro de diez años serán otros los términos.

El docente debe ser entonces un coordinador eficiente para poder transmitir una teoría que en muchos casos no está asentada, porque la disciplina nuestra como estudio no es de las más antiguas. Aunque la labor del bibliotecario viene desde antaño, la carrera se ha venido a consolidar hace muy poco. Por tanto, aún le queda toda la rigidez capaz de afectar una ciencia recién iniciada. Nos corresponde a nosotros dignificarla.

-¿Cómo transcurre un día normal en la Biblioteca? ¿Y uno extraordinario?

Llego, saludo a mis colegas, y reviso lo que dejé pendiente el día anterior. Después, recorro las áreas para ver cómo empezamos la jornada. Aquí todo funciona de manera independiente. Tenemos planes de trabajo y hay una estructura facilitadora. Voy entonces para mi oficina a realizar mis labores…, o a tratar de hacerlas.

Como la dirección está abierta para todos, vienen trabajadores a solicitar ayuda, a hacer preguntas técnicas o de administración. Normalmente mi día se va más en aspectos administrativos, porque contamos con un equipo técnico de excelencia.

Ahora, un día extraordinario es aquel en el cual puedo hacer  todo lo que me haya propuesto; generalmente no es así. La mayoría de las ocasiones debo llevar trabajo para terminar en la casa. Gracias a esto tengo resultados en la docencia, la investigación, en la biblioteca,  atiendo a tutoreados y al Comité del Partido de la Universidad. Es algo así como lograr un equilibrio entre todas las partes sin que ninguna quede rezagada.

-¿Qué importancia tiene la Biblioteca en el ámbito universitario?

Muchísima, y como profesora, incluso de Bibliotecología, no podía percatarme. Ahora comprendo esa importancia por la cantidad de personas que dependen de nuestro trabajo.

Si no extendemos los servicios, los estudiantes no pueden cumplir sus tareas. Si no compramos buena información, los doctores e investigadores no pueden cubrir las exigencias de sus tesis. Si no logramos proyectos, la biblioteca no recibe el equipamiento necesario. Si las universidades son industrias del conocimiento, las bibliotecas son los motores de esa industria, porque facilitan y procesan parte de esa materia.

-Y para usted, ¿qué representa?

Nunca imaginé ser directora de biblioteca. Creí me iba a desempeñar como analista de información, de ahí mi gusto por la investigación. Llegué no sé si por casualidad o causalidad, pues no vine por un nombramiento. Tuve que organizar un equipo de trabajo para la Biblioteca con personal de la Facultad, y los resultados dieron que poseía cualidades para dirigir.

Sin embargo, la Biblioteca ha significado muchísimo para mí. En primer lugar me ha permitido ser más organizada. He aprendido a planificar mi tiempo, a preocuparme por seguir estudiando, porque dirigir exige preparación. Me ha ayudado a mejorar las relaciones interpersonales, a respetar, a escuchar, a dirigirme en público, a comunicar ideas de forma clara y precisa.

Pero de manera especial, me ha dado la posibilidad de ayudar a numerosas personas. Desde este humilde lugar he podido auxiliar a muchos a encausar sus proyectos, a defender sus tesis, y he ganado  amigos en Cuba y fuera de ella. Por lo tanto, si tengo que hablar de mi vida, la Biblioteca se lleva la mayoría de las palmas. Digo la mayoría, porque ante todo soy maestra.

-¿Hacia dónde va la Biblioteca Central Rubén Martínez Villena?

No te lo puedo decir. A lo mejor te hable de una biblioteca virtual o de otros elementos que dentro de unos años serán algo “cursi”. Prefiero pensar que la biblioteca va por buen camino.

Hemos logrado la consolidación de un grupo de objetivos propuestos en determinado momento, pero aún falta mucho por hacer. Hoy tenemos nuevas herramientas y medios tecnológicos, pero han surgido otras necesidades  y la Biblioteca está en un período de transición.

Yo también estoy en período de cambio, mi etapa aquí debe tener un final, y he tratado de hacer todo lo posible para dejar un camino abierto, organizado. Quisiera que mi sucesor pueda impulsar aún más este proyecto. Para eso he apostado por los jóvenes.

-¿Morirá el espíritu de la Biblioteca con la tecnología?

Una revolución tecnológica en una biblioteca no le resta su valor como sitio de sabiduría. La transformación vendrá en el tipo de medios que podrá consultar este usuario, ya no solo la revista o el libro, sino bases de datos, libros digitalizados, bibliotecas virtuales; todo en el mismo espacio “antiguo”.

No hay nada más atractivo que un edificio art-decó con una tecnología revolucionante en su interior. De hecho, las grandes bibliotecas del mundo han tenido que evolucionar, porque ante todo debemos cumplir con nuestra función de ser proveedores del conocimiento.

La tecnología va a revitalizar la imagen de la biblioteca, pero su esencia no desaparecerá. A lo mejor ese silencio característico es roto por los ecos del “topear” de las computadoras, por el sonido de los escáners, pero su distinción no la va a perder nunca. Va a seguir siendo biblioteca, y ese nombre no debe cambiar jamás.


Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

NOTICIAS DESDE EL FRENTE

NOTICIAS DESDE EL FRENTE

Los cientos de corresponsales de guerra que pasamos por Angola no fuimos testigos asépticos de la batalla. Combatimos. Fuimos parte de esa gran epopeya en cada uno de sus grandes y pequeños momentos

ROGER RICARDO LUIS,

Director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí,

Sobre las posiciones cubano-angolanas en Cuito Cuanavale las andanadas de proyectiles de los G-5 sudafricanos, una vez más, servían de "sinfonía" acompañante a la tarea de redactar la última de las crónicas para enviar hacia Cuba.

La tierra estremecida por la violencia de los disparos hacía caer una lluvia de fina arena sobre nuestras cabezas, solo perceptible por la nubecilla granulosa develada por la mortecina luz de la linterna con la que Ricardo López, mi colega del lente, iluminaba la libreta de notas por donde desandaba mi irredenta caligrafía de reportero.

En medio de palabrotas y chistes que sazonaban la espera del silencio artillero, siempre había un compañero que decía, a veces en broma, a veces en serio: "¡Cállense, los periodistas están pariendo su criatura!". Ciertamente, ni los cañonazos ni la cháchara sana y locuaz de aquellos jóvenes combatientes, protagonistas de nuestras historias, nos hacían desaprovechar la oportunidad, porque como bien decíamos con cubana filosofía "... aquello era musical, pero no bailable".

Escribíamos bajo la presión de vivencias y emociones a montones, prodigadas a cada minuto por aquella tropa peleadora y risueña, orgullosa de estar allí con la ilusión y recompensa posible de como el Che, ascender al escalón más alto de la especie humana.

No pocas veces sentimos que la realidad nos desbordaba y nos atemorizábamos de no ser capaces de proclamar a los cuatro vientos la hazaña de hombres y mujeres: desde el general encaramado en las ramas de un árbol (convertido en puesto de observación), que nunca la artillería abatió y al que todo el mundo llamaba Siguaralla, hasta la dentista devenida enfermera ante la emergencia de una amputación en el puesto médico avanzado. Y como en la guerra uno comprende sin dilaciones que la muerte puede estar a la vuelta de la esquina, una de las reglas de oro era no dejar testimonio sin escribir para mañana...

Por eso cuando el enemigo lanzaba su embestida artillera no podía imaginarse que nos otorgaba una "tregua" para ponernos a vaciar en blanco y negro las historias cotidianas, acompañada con la tarea no menos difícil de describir, previa discusión con Ricardo, las fotos que debían acompañar los trabajos sin ni siquiera disponer del rollo revelado, una labor casi mágica, pues era como contar los muñequitos sin haber visto la película.

Circunstancias de fuerza mayor por entonces (no había como ahora laptop, cámara digital ni Internet) nos obligaban también a estar al día: había que tenerlo todo preparado para cuando llegaran los helicópteros mandar los materiales a Menongue y entregarlos al coronel Carvajal, entonces jefe de la Sección Política, quien se encargaba de enviarlo por avión hacia Luanda y allí, nuestra coordinadora, la mayor Dulce Paz, lo remitía a La Habana hasta llegar a la oficina del general Acevedo, en el MINFAR. Y no pocas veces se tuvo que pedir ayuda a Iraida, mi compañera y colega, para que oficiara de traductora de algunos de mis manuscritos.

Eso sí, ni uno solo de los trabajos y las decenas de rollos fotográficos se extraviaron, aún cuando pasaron por tantas manos, lugares, helicópteros y aviones, y recorrieron miles de kilómetros por el Atlántico hasta convertirse en cientos de miles de ejemplares en una página de Granma.

Lo que sí nadie puede imaginar es lo feliz que nos sentíamos cuando al cabo del tiempo algún combatiente nos mostraba eufórico el recorte del periódico con su entrevista, enviado por la familia desde Cuba. Aquel gesto era como si nos condecoraran con una medalla.

Los corresponsales de guerra en Angola teníamos el privilegio de movernos a todas partes aún cuando había siempre un celo extraordinario del mando militar cubano por preservar al máximo la vida de cada combatiente. Lo mismo andábamos a bordo de un carguero IL-76 o en un helicóptero MI-17; pero también en caravanas que de por sí se convertían invariablemente en fuente para reportajes, crónicas, entrevistas. Cuando esto sucedía, los periodistas íbamos en la parte delantera del convoy, en la cama de un Zil-130, sobre una BTR u otro blindado donde se tuviera la oportunidad de ver qué iba pasando por el camino. En una de esas oportunidades, la onda expansiva de una mina antitanque nos sacó "fuera de borda", pero solo fue la caída. En otra ocasión, durante una emboscada, pudimos saltar del Yacaré y participar en la defensa circular de nuestro carro.

Una noche, la dotación de "Cachita" nos avisó de que habría "burumba". La BM-21 se desplazó con las luces apagadas hacia la posición de tiro seleccionada y en cuestión de minutos todo estaba listo para el disparo. La foto nocturna era el acontecimiento periodístico y mi colega tenía la oportunidad soñada de hacer esa instantánea; eso sí, le advirtieron que el camión estaría arrancado para salir de inmediato, porque develaría el emplazamiento y lo que iba a caer sobre nuestras cabezas era "¡Coquito con mortadella!" El fotorreportero tenía que ser lo suficientemente ágil como para hacer la foto y montarse como se dice "...con la guagua andando".

Y Cachita se alborotó, como la del Cha,cha,chá (por eso era su nombre), y Ricardo hizo su foto y se mandó a correr para alcanzar el camión que ya avanzaba, mas se dio cuenta de que se le había caído una lentilla. Sin pensarlo dos veces se tiró para buscar el preciado aditamento óptico. A ciegas por la extraordinaria luminosidad dejada por los cohetes y sobre la tierra calcinada buscó, buscó y... ¡Bingo! Como un corredor de cien metros que remata al final, alcanzó al vehículo que entonces se lanzó a toda velocidad. "¡Coño, tremenda locura!", le gritaron; pero el ripostó aún jadeante pero feliz: "¡Oigan, la cámara es también mi AKM!".

Por lo general a los corresponsales de guerra nos llamaban los "fílmicos" donde quiera que llegábamos. Al principio pensábamos que era por esa extraña costumbre del apremio que la guerra impone. Pero en una oportunidad, en el borde delantero en Cuito Cuanavale, en medio de un combate, vi cómo el cámara Rigoberto Senarega salió de la trinchera para filmar el avance del enemigo que caía en un cercano campo minado. Desde entonces, cuando me decían "fílmico", sentía un orgullo extraordinario por toda aquella tropa irreverente y desacralizadora de la Fílmica de las FAR (ECITVFAR) que paseó con su heroísmo e intuición artístico-militar toda la epopeya angolana.

También había que combatir y... ¡mandar! Recuerdo a César Gómez, periodista de Verde Olivo, a quien en una madrugada ante el inminente ataque por la retaguardia de un grupo comando del enemigo le dieron la encomienda de comandar a una pequeña unidad sobre un tanque T-55. Cuando recibió la misión solo atinó a decir "¡Yo!" a lo que el jefe le respondió: "¿... Acaso usted no es teniente?" "¡Sí, mi general!". Y el joven periodista se creció. Su única orden fue: "¡En lo adelante, le disparan a cuanto se mueva a nuestra vista!"

Me acuerdo de Katusika Blanco el día de la repartición de juguetes a los niños de un kimbo cercano a Cuito Cuanavale destruido por la artillería sudafricana. Ella y otras muchachas recién graduadas de la Universidad, tuvieron en la guerra su baustismo periodístico. También de Albertico Núñez, a quien el azar como tantas veces sucede lo libró de una muerte segura cuando el avión en que viajaría de Lubango al Sur, fue derribado. Y con nosotros y por siempre están Tony, Bacallao, Marcos y Eduardo, reporteros que murieron en cumplimiento de sus misiones.

Los cientos de corresponsales de guerra que pasamos por Angola no fuimos testigos asépticos de la batalla. Combatimos. Fuimos parte de esa gran epopeya en cada uno de sus grandes y pequeños momentos; fuimos también parte de la heroicidad y el miedo, del amor y el odio; sentimos cerca el aliento de la muerte, lloramos y reímos. Y como todos: ¡Crecimos!
 

LA INVESTIGACIÓN DE LA COMUNICACIÓN EN CUBA: PRÉSTAMOS TEÓRICOS PARA UN ITINERARIO SINGULAR

LA INVESTIGACIÓN DE LA COMUNICACIÓN EN CUBA: PRÉSTAMOS TEÓRICOS PARA UN ITINERARIO SINGULAR

Dra. MARGARITA ALONSO ALONSO,
Vicedecana de la Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La investigación y la reflexión teórica sobre la comunicación de masas ha atravesado en Cuba diversas etapas, casi siempre nítidamente definidas, que van de la dispersión y el debilitamiento a la efervescencia y productividad, alternando entre períodos de estancamiento y momentos de profundo debate y autocrítica.

La investigación comunicológica cuenta ya en nuestro país con una cierta tradición. Antes de la década de los años 40, los estudios sobre la comunicación de masas fueron aislados y asistemáticos, centrados como es lógico en la comunicación impresa y esencialmente descriptivos. Desde el punto de vista disciplinario, estas aproximaciones se basaban, en lo esencial, en enfoques biblio e historiográficos, especialmente de las publicaciones periódicas.

Los años 40 representan un momento significativo en la introducción de nuevas aproximaciones, técnicas y objetos de investigación, aún cuando la característica principal de dichos estudios era su propósito eminentemente comercial.El centro de interés de las investigaciones en comunicación en este período era la determinación de los ratings de audiencia, auspiciados por la Asociación de Anunciantes de Cuba, lo que explica la tradicional centralidad de los estudios de recepción y audiencias dentro de la investigación de la comunicación.

La figura del investigador cubano Raúl Gutiérrez Serrano, quien fuera discípulo de Paul Lazarsfeld, se encuentra indisolublemente unida a la introducción en Cuba de las encuestas electorales, los "surveys" de variado tipo y la medición cuantitativa de audiencias, directamente importadas del empirismo sociológico norteamericano en una de sus vertientes más representativas: los estudios del consumo radial según la denominada "Teoría de las categorías sociales".

Las investigaciones sobre publicidad y medios de comunicación, estrechamente vinculadas a la radiodifusión en la década de los 40, se intensifican en los años 50 a partir de la introducción de la televisión y el auge de las agencias publicitarias. En esta época se realizan diversos estudios de mercado, de medios y textos publicitarios, así como investigaciones psicológicas relacionadas con la recepción y el impacto de la Publicidad. La profesora Mirta Muñiz1 refiere ejemplos de las variadas investigaciones realizadas sólo durante el año 1956, entre las que se encuentran el estudio de texto sobre publicidad de la gasolina en 200 automovilistas; de lectoría sobre la Revista Visión para la Esso; sobre el Cuba Libre, sobre slogans dirigidos a la juventud para la Coca Cola; la investigación en colegios sobre preferencias por colores de bolígrafos para Paper Mate; observación en farmacias sobre el permanente Toni y prueba a ciegas e investigación motivacional entre amas de casa sobre manteca y aceite.

Durante esta década las investigaciones descriptivas de audiencias de medios se extienden también a la prensa escrita (en este caso, estudios de lectoría). El método utilizado era la encuesta coincidental y la categoría de "clase social", la principal variable sociodemográfica del público considerada en aquellos estudios.Como puede apreciarse, la investigación de la comunicación en este período se encuentra directamente condicionada por los siguientes factores:

la lógica económica (a partir de la rentabilidad de la publicidad comercial a través de los medios).

la influencia teórica del funcionalismo norteamericano, dominante entonces en las Ciencias de la Comunicación.

La forma --brevemente reseñada-- de introducción de las "modernas" técnicas de investigación, marcaría definitivamente las tendencias y enfoques que caracterizarían durante largo tiempo la aproximación a los fenómenos comunicativos en el país: gran interés por el estudio del público o audiencia, énfasis en lo descriptivo y cuantitativo, unido a la preocupación por el rigor técnico y la aplicación de métodos científicos de selección muestral y procesamiento estadístico.

Es muy probable que Cuba, siendo un país de precoz desarrollo comunicativo en Latinoamérica, que ocupó una destacada posición en la exportación de programas radiales en la década de los años cincuenta, de seguir este curso se convirtiese también en un centro importante de investigación en torno a los medios de comunicación en el continente.2 Sin embargo, con el radical cambio sociopolítico que representó el proyecto revolucionario inaugurado en 1959, el campo de la comunicación masiva se vio también sometido a significativas transformaciones.

La nacionalización de los medios de comunicación y las nuevas funciones que ellos adquirirían como instrumentos de educación, orientación y movilización, relegaría a segundo plano la problemática de su investigación, lo que explica, entre otros factores, el debilitamiento de los estudios de la comunicación durante los años 60 y primera mitad de los 70. Aún cuando pueden señalarse diversos e interesantes ejemplos de reorientación de los estudios comunicológicos a la luz de las necesidades derivadas del nuevo sistema social3, la investigación de la comunicación quedó a la zaga de la práctica comunicativa concreta que la Revolución desde los primeros años promovió, sin lograr alcanzar el nivel y la magnitud que habría sido lógico esperar dada la inédita y efectiva utilización de los medios de comunicación durante las etapas iniciales del proceso revolucionario.4

Si bien fueron escasos los estudios sobre comunicación social desarrollados en los primeros años del triunfo revolucionario, una mirada general a los temas abordados y su tratamiento metodológico revela las posibilidades de desarrollo de tales enfoques, que fueron lamentablemente interrumpidos por otros requerimientos sociales, con lo que se perdió la continuidad lógica del campo de estudios, produciéndose un desfase teórico con relación a la investigación regional e internacional.

Entre los interesantes tópicos indagados en aquella etapa se destacan el de la Imagen de dirigentes públicos, estudio sin precedentes y que constituye un tema sólo recientemente incorporado a las Ciencias de la Comunicación a nivel internacional, el del análisis de contenido comparativo entre la prensa burguesa y la nueva prensa revolucionaria y las investigaciones sobre comunicación interna y sus medios realizadas por el Ministerio de Industrias, que representan un interesante antecedente de una de las líneas de mayor actualidad y novedad en el campo de la comunicación social.5

En la segunda mitad de los años 70 los estudios de la comunicación pública se revitalizan en el país, ahora orientados a la satisfacción de necesidades de carácter administrativo e institucional derivadas de la exigencia de obtener retroalimentación acerca del cumplimiento de las funciones sociales del nuevo sistema de comunicación ya consolidado y en fase de desarrollo.

En virtud de diversos factores contextuales, la trayectoria de los estudios comunicológicos cubanos muestra sustanciales diferencias en comparación con los paradigmas y tendencias teóricas propias del desarrollo de la teoría de la comunicación Latinoamericana en esa época. Rasgo común a ambos itinerarios es la influencia de las escuelas norteamericanas -Funcionalismo, Sociología Empírica y Psicología de los Efectos- durante algunas etapas (acuñadas como de la dependencia teórica foránea).Sin embargo, la sustancial influencia del marxismo y el desarrollo de las teorías críticas que caracterizara el panorama de la investigación latinoamericana durante la década de los 70, considerada por muchos como la más autóctona de la región, contradictoriamente, tuvo relativamente escasa repercusión en nuestro país.

Las características y funciones particulares de los medios de comunicación en Cuba, en especial su carácter educativo-cultural, determinaron la escasa resonancia de ciertas problemáticas (entre ellas, la del imperialismo cultural), que no se abordaron por los investigadores cubanos con el énfasis que distinguió al resto del continente.

El excesivo didactismo en la comprensión de los medios fue un factor de significativa influencia en los enfoques con que se asumió también su investigación. Si bien esta visión de las funciones de la comunicación de masas en una sociedad socialista fue hasta cierto punto lógica y desempeñó un positivo papel en los primeros años de la Revolución, llegado un momento limitó la profundidad de análisis en torno a las complejas mediaciones que se establecen entre los medios y los procesos sociales y políticos.

Esta problemática, presente en otros países -aunque con condiciones diferentes a las de Cuba- ha sido agudamente analizada por Michelle y Armand Mattelart, quienes han señalado que:"Las dificultades con que ha tropezado la izquierda, cuando ha tenido que afrontar esta cuestión de los medios en unos procesos prerrevolucionarios, fuera de los esquemas de agit-prop (agitación y propaganda), fueron otras tantas ocasiones para medir un vacío endémico en un pensamiento marcado por el culto al didactismo y que siempre ha tenido tendencia a considerar los medios como meras herramientas de su vocación pedagógica."6

Esta representación de los medios incidió, entre otros factores, en el hecho de que, salvo aislados trabajos de especialistas cubanos y unos pocos títulos de autores extranjeros publicados en la época7, la perspectiva crítica no llegara a caracterizar la reflexión cubana en materia de comunicación y los escasos análisis incluidos en este enfoque se orientaran a la crítica de los procesos comunicativos en las sociedades capitalistas.No obstante, el enfoque crítico en la investigación de la comunicación dio lugar a relevantes y sistemáticos análisis, algunos de los cuales tuvieron continuidad y se mantienen en nuestros días8.

Como se ha señalado, entre la investigación comunicológica cubana y la del resto del continente, se presenta un desfase, caracterizado por la extensión de la influencia de las corrientes norteamericanas (Funcionalismo, Sociología Empírica y Psicología de los efectos) durante las décadas de los 70 y 80 en nuestro país –cuando ya Latinoamérica había producido una ruptura con los paradigmas importados-- y por el comparativamente escaso grado de elaboración teórica y reflexión propia en torno a los procesos comunicativos.

La débil repercusión de las teorías críticas (centradas por lo general en los estudios del emisor) contribuiría a mantener el énfasis en los estudios de Recepción y Efectos.Un factor de significativa influencia en el empirismo que durante estos años caracterizó a la investigación en comunicación fue la escasa publicación y difusión de literatura científica especializada, así como la búsqueda de nuestros principales referentes en la producción marxista de los países de Europa del Este, cuya reflexión en el terreno de la comunicación fue, salvo excepciones, poco relevante9. En adición a lo anterior, cabe señalar el olvido de Latinoamérica --de cuya rica producción teórica estuvimos durante años aislados-- como más cercano y obligado referente en la construcción de paradigmas propios.

Hasta finales de los años 80 e inicios de los 90 -coincidiendo con el derrumbe del "socialismo real"- no se produciría en la comunidad científica cubana la toma de conciencia crítica del estado de dependencia foránea y escasa reflexión propia de la investigación comunicológica.Llama la atención constatar cómo, a pesar del sustancial cambio político ocurrido en el año 59, las corrientes y modelos norteamericanos prevalecen con tanta fuerza, así como la influencia del paradigma informacional, base epistemológica de la mayor parte de aquellas indagaciones.En tal sentido, diversos autores han hecho referencia al perfecto acople que se produce entre cierto abordaje marxista de la sociedad y la perspectiva funcionalista, a pesar de su aparente antagonismo10. Términos como marxismo funcionalista o funcionalismo de izquierdas dan cuenta de una comprensión instrumental, reproductiva y legitimadora de los medios en la sociedad, comprensión que escinde lo político de lo comunicativo, la teoría de la práctica, lo conceptual de lo técnico.Al respecto ha señalado Jesús Martín Barbero:

"Lo que estamos planteando es que esa escisión tiene su razón de ser en otra parte y que el eclecticismo teórico no es sino la incidencia que, sobre el proceso del conocer, tienen determinadas concepciones de lo político en las que paradójicamente convergen ciertas izquierdas y derechas".11

La imposibilidad de extrapolar el paradigma comunicativo derivado de la teoría funcionalista a otro contexto social es demostrada una vez más por el propio Barbero cuando afirma que:"El instrumentalismo funcionalista, por más que se revista de la terminología marxista, no puede negar al verticalismo, a la unidireccionalidad del proceso comunicativo, pues se alimenta de ellos"...12

Por otra parte, muchos de los estudios realizados en el período se desarrollaron en el marco de enfoques "administrativos", en dispositivos de investigación adscriptos a instituciones de comunicación; mientras que los estudios "académicos" fueron escasos y caracterizados también por su empirismo.El trabajo más sistemático de investigación de audiencias se ha desarrollado en el Centro de Investigaciones Sociales de la Radio y la Televisión del Instituto Cubano de Radio y Televisión. Otra institución significativa en el estímulo a los estudios y debates en torno a la comunicación ha sido el Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC) y su Centro de Información y Estudios del cine, refiriéndose al cual el investigador Enrique González Manet, ha señalado que "el esfuerzo más sostenido fue realizado por el ICAIC mediante la organización de Seminarios internacionales en el marco de los Festivales del Nuevo Cine Latinoamericano, a los cuales concurrían anualmente investigadores y críticos de prominencia mundial como Herbert Schiller, Ignacio Ramonet, Armand Mattelart, Oswaldo Capriles, Patricia Anzola, Rafael Roncagliolo, Fernando Reyes Matta y Octavio Getino, entre otros. Estas actividades se realizaron durante un decenio." 13

Por su parte, en los marcos académicos, la indagación más sistemática de los fenómenos comunicativos se ha llevado a cabo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. También el Centro de Estudios de los Medios de Comunicación Masiva (CEMEDIM) de la UPEC, promovió durante los años 80 la investigación, producción científica y debate en torno a la comunicación pública, reflexión que alcanzó uno de sus más significativos momentos en el I, II y III Taller sobre investigaciones sociales aplicadas al Periodismo desarrollados en 1989, 1990 y 1991, tras los cuales el centro cesó en su labor.

Principales tendencias (1977-1989).

Sin lugar a dudas, los estudios comunicológicos cubanos (1977-1989) se inscriben mayoritariamente en los paradigmas importados de la teoría e investigación norteamericana, especialmente de la denominada Mass Communication Research y sus diversas corrientes. Más aún, la asimilación acrítica de estas escuelas se realizó casi siempre de manera espontánea en sus modalidades más elementales.

La concepción instrumental y utilitaria de los medios de comunicación acentuó el empirismo y la escasa reflexión teórica. Estas visiones predominantes tuvieron una decisiva influencia en el carácter de las investigaciones y en el tipo de reflexión propia de la etapa, comprensión de los medios que, como acertadamente ha señalado Martín Barbero, priva a estos de "materialidad institucional y de espesor cultural, convirtiéndolos en meras herramientas de acción ideológica."14

En cuanto a líneas temáticas, los estudios de recepción y efectos han sido predominantes en la esfera de los medios audiovisuales; mientras que los de la prensa escrita se han centrado en el análisis de contenido (Estudios de mensajes) e investigaciones históricas.Dentro de la primera vertiente (Estudios de recepción) ha predominado ampliamente el denominado Modelo de efectos, esencialmente a partir de trabajos centrados en la medición y descripción del público según categorías sociales (variables sociodemográficas), propios de la Sociología Empírica de Paul Lazarsfeld o de otras corrientes como la empírico –experimental o de la persuasión (Escuela de Yale), aunque esta última con menor influencia.También el Funcionalismo, a través de la corriente de los Usos y gratificaciones, tuvo cierta influencia en los estudios de audiencia.

Además de los enfoques predominantes (Efectos y Usos y Gratificaciones), se realizaron durante toda esta etapa algunos intentos de investigaciones con mayores pretensiones, con empleo de técnicas cualitativas, más flexibles y mayor interés en la profundización que en la descripción cuantitativa.Como ejemplo de estos estudios pueden señalarse las investigaciones sobre el espectador cinematográfico que se caracterizaron, en lo esencial, por su mayor grado de profundización y diversidad de aspectos indagados.

Se investigaron, así, las preferencias y hábitos relacionados con el consumo de cine, el sistema de motivaciones de los espectadores, las actitudes y prejuicios hacia algunos tipos de cinematografías, el uso del cine como medio de modificación de actitudes, la recepción de la crítica y la comprensión del lenguaje cinematográficos.15

Por su parte la segunda vertiente (Estudios de mensajes) se llevó a cabo fundamentalmente en la entonces Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana. Retomando generalmente la versión clásica del análisis de contenido Berelsoniano, se examinaron las tendencias de las publicaciones periódicas nacionales, abordándose aspectos tales como: cumplimiento de perfiles y objetivos editoriales, comportamiento de temáticas y géneros, empleo de recursos gráficos, entre otros. Se estudiaron además algunas campañas propagandísticas y de desinformación de Agencias de Información internacionales, así como la labor de agencias socialistas como Prensa Latina y TASS.

Aunque en menor medida, se realizaron estudios de mensajes en el campo de la radio, el cine y la televisión, en este caso tomando como objeto de estudio las programaciones informativas de dichos medios (emisiones de la radio nacional y provincial, del NTV y otros espacios, del Noticiero ICAIC y de la labor propagandística de la radio enemiga contra nuestro país).Una línea especialmente fecunda – y una de las que mayor continuidad ha tenido- fue la de los estudios históricos de la prensa, desarrollada por la Facultad de Periodismo y la Unión de Periodistas de Cuba. Básicamente se abordó el análisis de las publicaciones periódicas nacionales del siglo XIX y la República neocolonial, así como de figuras relevantes de nuestro periodismo. Como resultado de estas investigaciones se elaboraron numerosas monografías sobre prensa progresista y revolucionaria y sus principales exponentes en Cuba: Martí, Céspedes, Mella, Pablo de la Torriente, Blas Roca, Carpentier, etc.16

Desde el punto de vista de los estudios teóricos, se revelan, sin embargo, las mayores limitaciones en la interpretación y análisis de los procesos comunicativos, en los que la falta de referentes teóricos y de paradigmas propios se hizo particularmente evidente en esta etapa.La concepción instrumental de los medios y la influencia del paradigma informacional llevó al cuestionamiento del propio concepto de comunicación y a sugerirse su sustitución por el término difusión, para referirse al carácter unilateral de los medios17, fenómeno que coincide con posturas en otros momentos asumidas por diversos investigadores latinoamericanos. Al respecto apunta Barbero:"Y resulta curioso, por no decir otra cosa, que en no pocos textos "marxistas" se insista en defender la palabra información, en su acepción instrumentalista, para denominar a los procesos de comunicación masiva. Y con la información es toda la mitología de la "objetividad" con la que se estrellan. Y frente a la cual la manida noción de "manipulación" no hace sino emborronar de psicologismo todo el problema. Pseudoconcepto el de manipulación que los funcionalistas también emplean en sus lamentaciones."18

Afortunadamente, estas concepciones simplistas fueron en nuestro país rápidamente abandonadas por sus autores, abriéndose paso una reflexión más profunda, reflexiva y documentada en torno a los modelos de la comunicación.

Una perspectiva especialmente fecunda y de proyección internacional ha sido la representada por el investigador Enrique González Manet, quien, partiendo de un enfoque crítico-interpretativo ha abordado la dimensión internacional de los procesos informativos y comunicativos, el impacto de las nuevas tecnologías y las estrategias y prácticas propagandísticas contra nuestro país, entre otros relevantes temas. La actividad investigativa de este autor contribuyó significativamente a la introducción en la UNESCO del debate en torno al Nuevo Orden Internacional de la Información y la Comunicación (NOIIC), tema que durante un decenio logró imponerse ante la reaccionaria corriente del Libre Flujo en la comunicación19.

De igual forma, las documentadas reflexiones de González Manet acerca de la necesidad de implementación de políticas nacionales de comunicación ante el acelerado proceso de globalización han alcanzado relevancia internacional, constituyendo una de las líneas de análisis comunicológico más sistemática del país, lamentablemente demasiado personalizada y no siempre institucionalmente respaldada.

Un momento significativo en la integración de los esfuerzos investigativos de las diversas instituciones se alcanzó en el marco del Programa Nacional Científico Técnico sobre la Juventud cubana, coordinado por la Academia de Ciencias y uno de cuyos temas se planteó el perfeccionamiento de la influencia de los medios de comunicación en dicho grupo poblacional. Esta investigación logró realizar un diagnóstico integral del vínculo de la juventud con los medios de difusión masiva, alcanzando resultados más integradores entre los diferentes medios- que hasta el momento habían sido estudiados de manera fragmentada- así como mayores posibilidades de introducción en la práctica social.

A pesar del espíritu crítico que ha animado el presente análisis, la trayectoria de los estudios comunicológicos cubanos puede ser evaluada como un proceso en construcción, histórica y socialmente condicionada, que atravesó diferentes etapas hasta iniciar su propia autocrítica y orientarse a la búsqueda de referentes teórico-metodológicos y de una identidad propios.En este itinerario se ha acumulado, sin dudas, inestimable información acerca de diferentes aspectos de los procesos comunicativos en el país, así como un conjunto de experiencias tanto teórico-metodológicas como de orden práctico que se expresan en diversos informes de investigación, tesis de Licenciatura, Maestría y Doctorado y en algunas publicaciones científicas.

Viraje crítico.

La caída del "socialismo real", las profundas transformaciones operadas en las ciencias sociales a nivel internacional, la experiencia acumulada durante más de una década y el contacto con la producción teórica latinoamericana serían elementos decisivos en las nuevas orientaciones de los investigadores cubanos de la comunicación a partir de los años 90.El consenso en la necesidad de producir un cambio radical en el modo de aproximación a los fenómenos comunicativos y la búsqueda de paradigmas en la variada reflexión de nuestra región, de la que habíamos permanecido distantes, caracterizarían el viraje producido a inicios de la última década en los estudiosos de la comunicación.

Hacia finales de los años 80 se desarrollan un conjunto de eventos y acontecimientos que dan cuenta, por una parte, del agotamiento teórico-metodológico y el estancamiento existente en este campo de estudios y por otra, de la reflexión autocrítica iniciada por la propia comunidad de investigadores.

Es la etapa de celebración de los Talleres nacionales de investigación auspiciados por la UPEC, de los eventos internacionales de Comunicación organizados por la Facultad de Periodismo y la UPEC y de la creación, bajo la coordinación del Partido, de la comisión para la creación del "Sistema de Investigaciones Sociales para elevar la eficiencia de los medios de comunicación masiva".

Al calor de estos debates se realiza un análisis crítico de los principales problemas de la investigación comunicológica, así como de los condicionantes de la labor investigativa que explicaban, en mayor o menor medida, el estado de esta actividad.Entre las principales deficiencias de las investigaciones sociales sobre los medios detectadas en aquellos foros pueden señalarse:

Carácter mediocéntrico de la actividad investigativa (centrada en el examen de los grandes medios) con escasa preocupación por otras modalidades de comunicación o por otros factores de orden contextual o estructural estrechamente relacionados con la actividad de los medios y sin los cuales es imposible entenderlos.

Reduccionismo y simplificación en la comprensión de los medios de comunicación masiva, al margen de su vinculación con otros procesos comunicativos y condicionantes sociales.

Carácter fragmentado y disperso de los estudios, como resultado de lo cual se arriban a resultados puntuales, difícilmente generalizables.

Falta de creatividad en el plano teórico- metodológico y escasa interrelación entre los diferentes medios, así como entre los diversos componentes del proceso comunicativo.

Descriptivismo investigativo, orientado a la constatación de un resultado inmediato y no a la comprensión del proceso.

Predominio de la investigación unidisciplinar y de las perspectivas sociopsicológica, historiográfica y periodística, en detrimento de la aproximación antropológica, lingüística o filosófica.

Al frente de estas reflexiones, conduciendo el debate intelectual, se ubicó el profesor Rafael Rivera Gallardo, sin dudas el especialista cubano de mayor hondura en la reflexión teórico-epistemológica en este campo intelectual. Su sistemática labor docente contribuyó a la introducción y difusión en el país de la producción científica de relevantes figuras internacionales de la teoría e investigación en comunicación, tales como Manuel Martín Serrano y Jesús Martín Barbero, entre otros.

Especialmente significativa fue la contribución de Rivera al diagnóstico crítico de la investigación comunicológica cubana, al señalar con crudeza la filiación positivista y funcionalista de la misma, así como el carácter que debía tener la imprescindible ruptura con las prácticas investigativas asumidas hasta el momento. Al respecto afirmó:"Al parecer, no basta con la conciencia o la crítica del problema para producir una ruptura real y una superación de esta especie de punto muerto. Esta discusión ha aflorado alguna que otra vez y casi siempre se ha insistido, con razón, en lo metodológico como la clave del asunto, pero tal vez restringiéndolo excesivamente a las cuestiones de método. Creo que por ese camino se tiende a reducir- indebidamente- el problema a la posible eficacia o no eficacia de nuestros métodos y procedimientos o a la posible capacidad o incapacidad de los investigadores.Estamos convencidos hoy de que lo esencial no radica sólo aquí, pues vista así, la cuestión podría ser meramente técnica y, por tanto, de solución relativamente fácil.

Para intentar salir de esta situación, debemos desplazar el problema hacia otro ángulo: de lo que se trata es de producir un cambio radical de perspectiva, de enfoque- de raíz conceptual, teórica- que nos proponga otra visión, otra comprensión, otras dimensiones de ese objeto que llamamos comunicación".20

Asimismo, aquellas reflexiones enfatizaron en los obstáculos o condicionantes de la actividad investigativa, entre los que se destacaron:

La ausencia de una política nacional de comunicación que contribuya a priorizar eltema.

Falta de institucionalización de la investigación y de las líneas de trabajo, que respondían por lo general a intereses personales de los investigadores.

Subestimación del papel y utilidad de la ciencia en la toma de decisiones.

Precaria formación de los investigadores, falta de intercambio y colaboración internacional.

A partir de esta etapa de ruptura, la investigación de la comunicación inicia un proceso de despegue paulatino, caracterizado por un mayor respaldo institucional, la apertura a nuevos temas y la búsqueda de nuevos referentes teóricos.

Aún cuando, al decir de González Manet "no puede decirse que Cuba se ha insertado en el mundo de la investigación sobre comunicación, pues su característica principal es la discontinuidad y la falta de sistematización",21 existen hoy algunos resultados que evidencian, si no la consolidación, sí al menos el desarrollo y maduración del campo de estudios.

Años 90: Nuevas orientaciones.

Dentro de los nuevos enfoques de investigación de la última década, el estudio de los procesos de Recepción y Consumo continuaría ocupando, sin embargo, un relevante lugar, ahora estimulados por el peso de la temática a nivel internacional, cuando el retorno al sujeto y el Paradigma de la Recepción Activa se perfilaban desde los años 80 como importantes tendencias de la investigación comunicológica y nuestro continente realizaba significativos aportes a la comprensión del tema.

Los enfoques actuales de los investigadores cubanos se basan en los diversos desarrollos y fuentes teóricas que convergen en el denominado Análisis de la Recepción y Etnografía de Audiencias,22 con énfasis especial en la elaboración que de estos postulados han realizado los investigadores latinoamericanos.

El cambio paradigmático que constituyen las teorías actuales de la recepción ha sido sin dudas trascendental para los estudios de la comunicación, al punto de considerarse como un "tercer estadío de la biografía del campo, que viene a sustituir lo dicho por los dos anteriores, el funcionalista y el frankfurtiano".23Sin embargo, el andamiaje teórico metodológico de los estudios de recepción muestra un panorama de gran complejidad, que retoma una amplia cantidad y variedad de fuentes y cuya organicidad interna es un proceso aún en construcción.

De la reflexión internacional, nuestros estudios asumen, en lo esencial, la perspectiva de la investigación crítica de audiencias. De la Etnografía crítica24 retomamos el interés en arribar a un conocimiento profundo e historizado, en el que la actividad de la audiencia se vincule, ante todo, a estructuras y procesos político-sociales. La recepción no es un objeto de investigación aislado ni aislable sino integrado a una red de prácticas y relaciones culturales en producción.

La interpretación crítica de Graham Murdock25, por su parte, se acerca más a la comprensión marxista del papel de los determinantes económicos en los procesos simbólicos. Para Murdock, lo económico es determinante más bien "en primera que en última instancia", y por ello constituye un punto de partida para el estudio de los procesos de Recepción. Las dinámicas económicas son vitales para la investigación crítica, pero ello no niega la necesidad del estudio detallado de los espacios simbólicos, los cuales poseen determinaciones autónomas. Los estudios de audiencia no pueden prescindir del análisis de cómo las relaciones de los públicos con los medios son estructuradas a su vez por la desigual distribución de recursos materiales y simbólicos.

Por su parte, las teorías sobre la Recepción desarrolladas en Latinoamérica, ocupan un significativo lugar dentro de la reflexión internacional sobre el tema, alcanzando un reconocimiento que trasciende los marcos del continente. Aún cuando el conjunto de enfoques latinoamericanos son diversos en sus énfasis teóricos, grado de conceptualización y niveles de aplicación empírica, se distinguen también por su unidad interior.

De la reflexión teórica latinoamericana, los investigadores cubanos destacamos como especialmente significativo: 26

Inserción del proceso de Recepción en una historia culturalque contextualiza las prácticas de lectura y consumo.

Rescate de los actores sociales concretos que participan en el proceso de Recepción en tanto proceso de producción e intercambio de sentidos.

Rescate de los actores sociales concretos que participan en el proceso de Recepción en tanto proceso de producción e intercambio de sentidos.

Compromiso con la realidad social expresado en el interés por incrementar los niveles de participación cultural y política de la gente; lo que pasa por el respeto al otro, a sus formas de vida, el reconocimiento de la diversidad y heterogeneidad de los sujetos populares.

Ubicación de la problemática de la hegemonía como reflexión central para entender la comunicación y los procesos de recepción y consumo. La comprensión del poder cultural como agente hegemónico y de los vínculos entre lo hegemónico y lo popular permite dar cuenta de las relaciones de poder que se imbrican al interior de las prácticas mismas de recepción.

Carácter constructivista y productor de sentidos del proceso de recepción, que no olvida, sin embargo, el condicionamiento histórico-social y cultural del mismo, reconociendo los límites de la actividad constructiva y la libertad del sujeto receptor.

La mediación social como concepto clave en la comprensión de los procesos receptivos y la cultura como principal agente mediador o instancia desde la que se produce la construcción social del sentido.

Comprensión de la dialéctica entre lo popular y lo masivo: La cultura de masas como deformación de la cultura popular y no de la alta cultura. Lo popular en su carácter de heterogeneidad, hibridación, mestizaje y por ello, lugar clave desde donde investigar las prácticas comunicativas. Reconocimiento de la diversidad y heterogeneidad de los sujetos populares.

Los géneros en tanto elementos articuladores entre las competencias comunicativas de emisores y receptores, entre las lógicas de la producción y las gramáticas de los usos.Aún cuando nuestras reflexiones se insertan abiertamente en los anteriores referentes epistemológicos, una preocupación central reclama el interés de los investigadores: la búsqueda de elementos de identidad que permitan dar cuenta de la especificidad de las prácticas de recepción y consumo del receptor cubano.

Si como enfoque de partida de estos estudios, se concibe la actividad de "lectura" como sociohistórica y culturalmente condicionada, las condiciones sociopolíticas y económicas particulares de Cuba deben ejercer una activa influencia en las prácticas de consumo cultural del pueblo. Las reflexiones -muy incipientes- al respecto, nos permiten adelantar los siguientes elementos:

Las relaciones de propiedad social existentes en el país determinan diferentes mecanismos de funcionamiento de la hegemonía con relación al resto de los países del continente.

La estructura social cubana, tradicionalmente caracterizada por su homogeneización clasista, alta politización y centralización institucional, condiciona la singularidad de los vínculos: poder- medios de comunicación-masas populares y propicia un mayor consenso entre lo hegemónico y lo popular.

El carácter social de los medios de comunicación contribuye a que los movimientos de conflicto, lucha y resistencia, sean relativamente menos intensos que la complicidad, seducción y acuerdo entre emisores y receptores.

Al mismo tiempo, en las actuales circunstancias, la estructura socioclasista cubana se caracteriza por la heterogeneización, complejidad y aumento de las distancias inter e intra clasista y tiene a la propiedad y los ingresos como ejes articuladores básicos del incremento de la desigualdad.27 Estas modificaciones operadas en el cuadro socioclasista tienen expresión -indirecta y mediatizada- en las lecturas que de los medios realizan los diferentes grupos de receptores.

Las condiciones socioeconómicas han cambiado sustancialmente en el país en las últimas décadas como resultado de la internacionalización de la economía y la pérdida de los mercados de los países socialistas, así como de las inevitables transformaciones que exigió la nueva estrategia económica asumida ante dichos procesos. La brusca reducción de los niveles de consumo de la población, el carácter dual de la economía, el incremento de las desigualdades, la magnitud alcanzada por el turismo, son algunas expresiones del nuevo panorama socio-económico.

Lo anterior determina la preeminencia que otorgamos al análisis de las dimensiones económicas y macrosociales en la estructuración de los procesos de Recepción. Sin embargo, tales lógicas operan de manera dinámica y flexible a través de las especificidades de la esfera simbólica que, como sabemos establece sus propias e independientes determinaciones.28
La crisis económica de los últimos años ha provocado también transformaciones sociales de cierta magnitud, tales como reestructuración de valores e incremento de actitudes individualistas.29

Los rasgos propios del macrocontexto sociocultural y político actual condicionan fuertemente la construcción de sentidos sociales como resultado de la actividad constructiva delreceptor.

A diferencia de la tendencia universal creciente a la diversificación de los productos mediáticos y la fragmentación del consumo; a partir de la crisis económica de los 90's, en Cuba se ha reducido la circulación de mensajes comunicativos. Lejos de la tendencia a la descentralización, se mantiene una fuerte concentración de los medios de servicio público.

Tal como se señala en una investigación realizada en la Facultad Comunicación de la Universidad de La Habana:"La infraestructura de los medios en Cuba presenta un panorama muy diferente a la sobresaturada atmósfera comunicativa del resto del mundo. La condición postmoderna no nos llega precisamente por la excesiva codificación del espacio sígnico. El atraso tecnológico y la carencia de recursos deja muchos espacios vacíos que necesariamente serán ocupados por elementos exteriores al sistema. A los públicos cubanos, por lo menos a la gran mayoría, no ha llegado el zapping ni la televisión por cable, ni siquiera el video doméstico. Los cambios que las nuevas tecnologías han traído a las audiencias de los países capitalistas no han llegado de esa manera a los cubanos. No obstante, algunos sectores específicos de la población sí pueden tener acceso a estas tecnologías, lo que siempre estará acompañado del consumo de productos ajenos al sistema nacional, de fuentes alternativas de información. ... Aunque sea minoritario, el acceso de los cubanos a estas nuevas tecnologías y a estas fuentes alternativas es cada vez más creciente e influyente, por lo que un indicador importante de medición [...], sería el acceso de los distintos grupos y los niveles de consumo de periódicos, revistas, emisoras radiales, filmes, literatura, juegos electrónicos, servicios de INTERNET y otras producciones foráneas.

El sistema cerrado de comunicación nacional con el desarrollo del turismo y la apertura económica está presentando también fisuras cuya significación en los hábitos de consumo de nuestra población está totalmente inexplorada y que puede significar cambios lo mismo en el plano de las formas de interactuar con los medios que en los contenidos"30 .

La ausencia de publicidad comercial en la comunicación pudiera incidir en una diferente actitud del receptor, así como en su actividad perceptiva. No ha sido aún estudiado la manera en que esta ausencia se expresa en los procesos cognitivos tales como atención, percepción, memoria, especialmente en el grado de concentración de dichos fenómenos.

Elevado nivel educacional de la población, lo que debe expresarse en la conformación de patrones peculiares de interacción comunicativa del receptor con los medios.

A partir de las propuestas teórico-metodológicas asumidas, nuestros estudios actuales buscan operacionalizar las categorías analíticas empleadas en investigaciones realizadas en contextos culturales, económicos y políticos muy diferentes al de nuestro país, donde son escasas las indagaciones que permitan dar cuenta de la especificidad de las prácticas de recepción y consumo del receptor cubano.

En particular, los estudios realizados en Cuba sobre la Recepción de Telenovelas, revelan la riqueza y carácter activo de este proceso, permitiendo un acercamiento a los rasgos que distinguen la producción social de significados y las estrategias interpretativas que caracterizan a los diversos grupos sociales.

Un estudio cualitativo de la recepción de la telenovela brasileña "Vale todo" por jóvenes estudiantes cubanos31 indagó las características del proceso real en que el discurso del mensaje es asimilado a las prácticas culturales concretas del receptor, a partir del contexto sociocultural específico de dichos grupos juveniles.El estudio demostró el papel que los elementos macrosociales (contexto socioeconómico caracterizado por una fuerte crisis) tienen en la negociación de significados que se produce entre la TV y la audiencia.

Al estudiar el proceso de apropiación por parte de los televidentes, junto a mediaciones individuales como el sexo, el lugar de residencia y aspectos psicológicos o autobiográficos de cada sujeto, se reveló el papel que la posición socioeconómica del joven tiene como mediadora en la lectura que de la telenovela se realizaba, lo que nos alertó sobre la necesidad de no descuidar la problemática de la clase social, al comprender que, como han señalado otros autores, la Recepción es un proceso profundamente politizado.32

Nuestros estudios demuestran que la posición que ocupa el individuo en la estructura socioclasista tiene un efecto estructurador sobre sus estrategias y códigos receptivos, aún cuando este efecto no es directo ni mecánico, pues como señala Martín Barbero, "el plural de las lógicas del uso no se agota en la diferencia social de las clases, pero esa diferencia articula las otras"33.

En la actualidad, en la Facultad de Comunicación se llevan a cabo un conjunto de investigaciones de los procesos de recepción y consumo que desde diferentes perspectivas teórico-metodológicas permitan la profundización en la compleja interacción medios-audiencias, a la luz de los desarrollos actuales en el terreno internacional y dirigidos a la búsqueda de una conceptualización e instrumentación propias, a tenor de las realidades de nuestro entorno social, político, económico y cultural.

Otra de las líneas investigativas que se mantiene vigente en el país, ahora renovada en función de las vertiginosas transformaciones tecnológicas y su impacto sobre los países subdesarrollados, es la de la reflexión en torno a los efectos políticos de la desigual expansión de las nuevas tecnologías de información.

Liderando aún esta línea de reflexión sobre los medios, González Manet critica algunas tendencias internacionales de despolitización del debate en torno al impacto de las nuevas tecnologías. Nada más erróneo para él que calificar de apocalíptico el análisis que pretende revelar la monopolización de los mercados y el hegemonismo de la producción y distribución de productos simbólicos:"Aunque para algunos el término imperialismo cultural ha caído en desuso y se considera casi como un concepto obsoleto debido a la desaparición del campo socialista, nunca como ahora el control y la dominación transnacional han sido más efectivos y virtuales en las esferas de la cultura y el saber".34

La preocupación por los efectos sociales, culturales y políticos de las transformaciones tecnológicas, las recomendaciones sobre la necesidad de abordar estos procesos con nuevos conceptos y con una visión más amplia e integrada y la prioridad que hoy más que nunca debe darse a la implementación de políticas nacionales coherentes de comunicación, información, educación y cultura, es una constante en la reflexión crítica de este autor, a nuestro juicio no siempre comprendida y considerada institucionalmente en la magnitud requerida.

Además de las líneas anteriormente señaladas se destacan otras que aunque no tan significativas han tenido cierto desarrollo. Entre ellas pueden mencionarse los estudios de lenguajes, géneros, análisis del mensaje e investigación del emisor y los procesos productivos. La apertura a nuevas temáticas y enfoques se expresa en el interés por la Educación para los medios, 35 la Comunicación educativa y comunitaria y más recientemente Comunicación y Ciudad, Comunicación e identidad cultural o Comunicación y Salud. Uno de los más sustanciales cambios en la investigación de la comunicación es, sin embargo, el relacionado con la denominada Comunicación organizacional, promocional e institucional.

Las transformaciones radicales operadas en el terreno económico en el país (y a las que ya hemos hecho referencia), han planteado nuevos retos y exigencias a los procesos de comunicación tanto en organizaciones lucrativas como no lucrativas, determinando la vitalidad de esta línea investigativa, una de las de mayor magnitud desde el punto de vista cuantitativo y de las que quizás más renovación ha exigido dada la escasez de antecedentes teórico-metodológicos, logrando desplazar la centralidad que en otras etapas tuvo el estudio de los grandes medios.

Entre los factores que han condicionado la expansión y desarrollo de los estudios de la comunicación organizacional y promocional en los últimos años Ángel Hernández sintetiza los siguientes: 36

El desarrollo del sector turístico y la necesidad de alcanzar niveles internacionales en su operación.

Los nuevos requerimientos para la expansión de las exportaciones de productos de alta competitividad en el mercado internacional.

La tendencia al crecimiento sostenido del mercado interno en divisas y sus exigencias en la aplicación profesional de las modernas técnicas comerciales que exigen a su vez la potenciación de la investigación de mercados y de las herramientas de comunicación.

El predominio del paradigma de la orientación al cliente en mercadotecnia y la efervescencia de los estudios de comunicación organizacional a nivel mundial.

Los vertiginosos cambios operados en las nuevas tecnologías de la información y la comunicación y su influencia en la mercadotecnia y la comunicación promocional.

El conjunto de transformaciones operadas en el sistema de dirección y gestión empresarial cubano, como resultado del redimensionamiento requerido para la eficiencia de su gestión y grado de competitividad, lo que exige la satisfacción tanto de los clientes como de los públicos internos.

Esta nueva situación ha condicionado la creación de grupos de Comunicación Institucional, Relaciones Públicas, Publicidad, etc, en numerosas empresas e instituciones sociales. La reciente creación del Círculo de investigadores de la Asociación Cubana de Publicitarios y Propagandistas es expresión de la comprensión del lugar fundamental que desempeña la comunicación como aspecto medular de la vida de las organizaciones.

Al mismo tiempo, en los últimos años se evidencia también en el plano académico un crecimiento sostenido de las tesis de Licenciatura y Maestría dedicadas a estas temáticas y una fuerte demanda de superación profesional postgraduada en dichas esferas.

Entre las líneas de investigación más frecuentes pueden señalarse los estudios de Identidad e Imagen corporativas de entidades lucrativas y no lucrativas (auditoría de Imagen), Diagnósticos de Comunicación institucional, las investigaciones para la elaboración de Programas de Comunicación Promocional, Relaciones Públicas, Campañas y Spots Publicitarios o de Bien público, Posicionamiento de empresas y productos, Lanzamiento y relanzamiento de productos, servicios y marcas, etc. Si bien la investigación en esta área de la comunicación ha permitido un rápido desarrollo y la apropiación de los instrumentos que técnicamente permiten situarla a nivel internacional, se requiere aún una mayor conceptualización y teorización, en aras de vencer el instrumentalismo propio de algunos de sus estudios o la asimilación acrítica de corrientes ajenas a nuestro contexto nacional.

Esta apretada síntesis nos permite afirmar que en la última década la investigación comunicológica cubana ha dado importantes pasos dirigidos a su maduración teórico-metodológica e institucionalización del campo de estudios, lo que se expresa en las siguientes (aunque no generalizables) tendencias:

Diversificación de las líneas de investigación y apertura a variados temas, menos concentrados en el examen de los grandes medios.

Experimentación metodológica, con énfasis creciente en las metodologíascualitativas.

Mayor grado de reflexión teórica, de acuerdo con las orientaciones internacionales y conlas especificidades y demandas sociales. Interés por la construcción de paradigmaspropios.

Al mismo tiempo, existen elementos que hablan a favor de la creciente institucionalización del campo de estudios, a saber:
La apertura de varias ediciones de las maestrías en Ciencias de la Comunicación y en Marketing y Comunicación de la Universidad de la Habana en la capital y en diversas provincias del país, así como de la Maestría en Ciencias de la Comunicación en la Universidad deOriente.

La sistematización de eventos internacionales auspiciados por las Universidades Central de Las Villas y de La Habana y el Centro de Información del ICAIC, entre otros.

La organización en el país de cursos impartidos por investigadores extranjeros de reconocida autoridad como Miguel de Moragas y Jorge González.

La ampliación de la participación de especialistas cubanos en cursos y eventos desarrollados en el exterior por la Federación Latinoamericana de Facultades de Comunicación Social (FELAFACS), la Asociación Latinoamericana de investigadores de la Comunicación (ALAIC), etc.

El acceso a bibliografía especializada y a las nuevas tecnologías de información y comunicación como INTERNET, Discos compactos y Correo electrónico.

El financiamiento otorgado a la Facultad de Comunicación, al Departamento de Comunicación de la Universidad de Oriente y al Instituto Internacional de Periodismo José Martí para el mejoramiento tecnológico y de su base material de estudios.

Como se desprende de todo lo anterior, existe en el país (aunque con desiguales niveles de formación) una comunidad científica con cierta experiencia y tradición acumuladas, mayor apoyo institucional, un campo de estudios relevante nacional e internacionalmente, de amplias demandas sociales, en el que lo avanzado hasta el momento constituye una plataforma para alcanzar conocimientos más pertinentes y de mayor repercusión social.

El recuento de las problemáticas debatidas hace una década permite constatar un desarrollo sostenido del campo de estudios, lo que obedece tanto a tendencias internacionales como a factores de nuestro particular contexto profesional, científico y social.

Al mismo tiempo, se requiere una mayor articulación entre el trabajo científico y los requerimientos de la práctica social, un mayor impacto de los resultados investigativos, la consolidación de líneas y grupos multidisciplinarios, el incremento de la producción intelectual, el equilibrio entre los enfoques académicos y administrativos, la visión integradora de procesos cada vez más complejos y de múltiples dimensiones y, sobre todo, la generación de enfoques teóricos propios, aplicables a nuestra realidad.

Para la investigación cubana de la comunicación permanecen hoy vigentes las reflexiones y asuntos que desde mucho antes han estado preocupando a la comunidad científica en el resto del continente y que uno de sus principales estudiosos, Raúl Fuentes Navarro, resume en los siguientes términos:"Es cierto que sobre los medios y las muy diversas formas de su funcionamiento socio-cultural hay una infinita cantidad de preguntas aún por responder. Es cierto también que los recursos y las condiciones para la investigación sólida y sistemática son sumamente precarias. Pero precisamente por ello se hace más necesario que los esfuerzos y los aportes de la investigación académica latinoamericana confluyan en la constitución de un conocimiento más consistente, más específico y mejor articulado sobre la comunicación."37

Notas.

1 Para una visión más amplia de las investigaciones sobre Publicidad efectuadas en el país en los años 50, consúltese:Mirta Muñiz, Publicidad. Mito y realidad en el socialismo, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 1989.

2 Margarita Alonso, Rafael Rivera y Emilio Sánchez , "La investigación de la comunicación en Cuba: en busca de una identidad propia", Comunicacao & Politica na America Latina, Año XII, No. 20, 1993, CBELA (Centro Brasileño de Estudios Latinoamericanos).

3 El trabajo de Aníbal Rodríguez Transitando por la Psicología. Antes y después de la Revolución, Ciencias Sociales, La Habana, 1990, ofrece un panorama de los enfoques y el carácter de tales investigaciones.

4 Véase Sobre el sistema de investigaciones sociales para elevar la eficacia de los medios de comunicación masiva, Departamento ideológico del PCC, (s.p.i), e Iraida Calzadilla et al., Necesidad de un modelo comunicativo cubano. Entrevista a Enrique González Manet, (trabajo de curso, Maestría en Ciencias de la Comunicación), Facultad de Comunicación, 1999.

5 Véase Aníbal Rodríguez, ob.cit., pp 97-115.

6 Michelle y Armand Mattelart: Pensar sobre los medios, Madrid,Editorial FUNDESCO, 1987. Pag. 129.

7 Entre ellos, los siguientes, de autores cubanos:

- Leonardo Acosta, " Medios Masivos e ideología imperialista", Casa de las Américas, a. XIII, n. 77, La Habana, 1973. pp 5-26.

- Desiderio Navarro, "La cultura de masas: Semiótica, sociología y praxis social.", Casa de las Américas, a. XIV, n. 81, La Habana,1973, pp. 56-69.

- Julio César González, "Apuntes para una crítica sobre los medios de comunicación masiva", Propaganda, 6(18), La Habana, 1978, pp. 30-34.

Y de autores extranjeros:

- Dorfman, Ariel y Armand Mattelart. Para leer al Pato Donald. La Habana. Editorial de Ciencias Sociales. 1974.

- Mattelart, Armand: La industria cultural no es una industria ligera. En: Casa de las Américas. Año XIII. No. 77. Marzo-abril. 1973. pp. 27-61.

- Mattelart, Michelle: Apuntes sobre lo moderno: una manera de leer la revista femenina. En: Casa de las Américas. Año XIII. No. 77. Marzo-abril. 1973. pp. 112-125.

8 La reflexión más sistemática de corte crítico acerca de los efectos del imperialismo cultural y el impacto de las nuevas tecnologías es la desarrollada por el investigador cubano Enrique González Manet, algunos de cuyos títulos pueden considerarse representativos de la Teoría de la Dependencia, corriente dominante en la investigación latinoamericana durante los años 70.Entre las obras más representativas de este autor se encuentran:

-Realidad y perspectivas del nuevo orden internacional de la información.La Habana, UPEC, 1980.

-Cultura y Comunicación. La Habana, Editorial Letras Cubanas, 1984.

-La guerra oculta de la información. La Habana, Editorial de Ciencias Sociales, 1987.

- Perspectivas, políticas y peligros de la computación: tendencias de la estrategia global de E.U. La Habana, Editorial Pablo de la Torriente, 1987.

-Impacto social de las tecnologías audiovisuales. La Habana, Editorial Pablo de la Torriente, 1989.

- Recolonización y nuevas tecnologías. La Habana, Editorial Pablo de la Torriente, 1990.

9 Uno de los trabajos publicados en Cuba en la época (1979) y de los mayor circulación entre los investigadores de la comunicación, fue el texto del soviético Y.A. Sherkovin "Problemas psicológicos de los procesos masivos de información",ejemplo del más simple funcionalismo revestido de una fraseología aparentemente marxista.

10 Consúltense, de Jesús Martín Barbero: De los medios a las mediaciones. Comunicación, cultura, hegemonía, México, Editorial Gustavo Gili, 1987 y Comunicación masiva: Discurso y poder, Quito, Editorial Epoca,1978 y de Michelle y Armand Mattelart: Pensar sobre los medios, Madrid,Editorial FUNDESCO, 1987.

11 Jesús Martín Barbero: Comunicación Masiva: Discurso y poder, Editorial Epoca, Quito, 1978, p. 38.

12 Ibid. p 36.

13 Iraida Calzadilla, Griselda Rodríguez, María Emilia Sosa, et al., Necesidad de un modelo comunicativo cubano. Entrevista con Enrique González Manet,(trabajo de curso, Maestría en Ciencias de la Comunicación), Facultad de Comunicación, 1999, pp 7-8.

14 Jesús Martín Barbero: Procesos de comunicación y matrices de cultura,México, FELAFACS-Gustavo Gili, 1987, p. 163.

15 Síntesis del trabajo de investigaciones sobre los jóvenes. 1976-1986, Instituto Cubano del Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), Departamento de Investigaciones, Centro de Información Cinematográfica, La Habana, 1987.

16 Rafael Rivera, La investigación científica sobre los Medios de Difusión Masiva en la especialidad de Periodismo, Facultad de Periodismo, mimeo.

17 Véase Julio César González, "Apuntes para una crítica sobre los medios de comunicación masiva", Propaganda, 6(18), La Habana, 1978, pp. 30-34.

18 Jesús Martín Barbero, op. Cit., p.44.

19 Consúltese, además de las obras mencionadas del autor: Iraida Calzadilla, Griselda Rodríguez, María Emilia Sosa, et al, op. Cit.

20 Rafael Rivera: Problemas de la investigación sobre comunicación en Cuba: Notas para un debate, inédito, 1990.

21 Iraida Calzadilla, Griselda Rodríguez, María Emilia Sosa, et al, op. Cit, p.7.

22 Véase:Ien Ang, "Buscado: audiencias. Sobre las políticas de los estudios empíricos de audiencia", Cuadernos de Comunicación y Cultura n. 24, Universidad de Buenos Aires, 1993; James Lull, "La estructuración de las audiencias masivas", Diálogos de la Comunicación n.32, FELAFACS, Lima, marzo de 1992, pp. 50-57 y Klaus Bruhn Jensen, "El análisis de la recepción: la comunicación de masas como producción social de significado", En: K. B. Jensen, y N. W. Jankowski (eds), Metodologías cualitativas de investigación en comunicación de masas, 2da edición, Bosch, Barcelona, 1993.

23 Sergio Caleti, La recepción ya no alcanza. En: Carlos Luna, et al (Ed.), Generación de conocimientos y formación de comunicadores, Opción, México, 1992:31.

24 Consúltese Ieng Ang, op. Cit. y David Morley, Televisión, audiencias y estudios culturales, Amorrortu Editores, Buenos Aires, 1996.

25 Véase Graham Murdock, "La investigación crítica y las audiencias activas", Estudios sobre las culturas contemporáneas, Universidad de Colima, México.,Vol. IV, No. 10, 1990, Pp 187-230.

26 Consúltese: Jesús Martín Barbero, "Recepción: uso de medios y consumo cultural", Diálogos de la Comunicación, Lima, 30, 1991: pp. 4-5 e Ileana Medina, Desde el otro lado: Una aproximación teórica a los estudios latinoamericanos sobre Recepción y Consumo en la Comunicación de Masas (trabajo de diploma), La Habana: Facultad de Comunicación, 1995.

27 Mayra Espina, et al, Componentes y tendencias de la estructura social cubana actual, Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, 1998.

28 Graham Murdock, op. Cit.

29 Consúltese: Martha Díaz, et al, Los jóvenes cubanos y las actuales circunstancias. Elementos para una reflexión, Centro de Estudios sobre la juventud, 1994; Colectivo de autores: Algunos rasgos culturales de la población cubana actual. Una visión prelimirar, Centro de Investigaciones Psicológicas y Sociológicas, 1991.

30 Ricardo Gessa, Estudio de algunas de las principales mediaciones del entorno comunicativo cubano actual (trabajo de diploma), La Habana: Facultad de Comunicación, 1996).

31 Jenny Acosta y Julio Jarpa Recepción crítica del mensaje televisivo: Una aproximación a su estudio (trabajo de diploma). La Habana: Facultad de Comunicación, 1993.

32 Ieng Ang, Cultura y Comunicación: Por una crítica etnográfica del consumo de medios en el sistema mediático transnacional, Causas y Azares, Buenos Aires, Año I, No. 1, 1994.

33 Jesús Martín Barbero, "La telenovela en Colombia: Televisión, Melodrama y vida cotidiana", En: Nora Mazziotti, comp), El espectáculo de la pasión. Las telenovelas latinoamericanas, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 1993, pp. 43-62.

34 Enrique González Manet, Identidad y cultura en la era de la globalización, Pablo de la Torriente, La Habana, 1999, p. 86.

35 En tal sentido se destacan los estudios enmarcados en El Universo Audiovisual del niño latinoamericano, proyecto regional auspiciado por el Departamento de investigaciones del ICAIC durante varios años y como resultado del cual se han editado diversos documentos que recogen la experiencia acumulada y las recomendaciones formuladas.

36 Consúltese Ángel Hernández, "Las investigaciones para la comunicación en Cuba: el ejemplo de TRAN$CARD", Espacio, ACPP, La Habana, 1999, pp 41-48.

37 Raúl Fuentes Navarro: La investigación latinoamericana sobre medios masivos e industrias culturales y la comunicación, Diálogos de la Comunicación, cuaderno No. 9, 1990.