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Isla al Sur

PRODUCCIÓN, AGRICULTURA… ¿MUJERES?

PRODUCCIÓN, AGRICULTURA… ¿MUJERES?

Aunque la cantidad de féminas incorporadas al sector agrícola ha aumentado en los últimos años, la exclusión todavía está latente en los campos cubanos.  

KARINA RODRÍGUEZ MARTÍNEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Al cierre de 2015, más de 2 000 mujeres estaban vinculadas a las labores agrícolas en La Habana, lo cual constituye un aumento de 40 féminas con respecto al año precedente; sin embargo, todavía existen rastros de discriminación en este sector, dada la cultura patriarcal que impera en la sociedad cubana.

La agricultura después de la revolución de 1959 cambió de forma drástica, debido a la primera y segunda Ley de Reforma Agraria, que posibilitaron la concesión de tierras en usufructo a los campesinos, aseguró José Manuel López Tejeda, fundador de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP), quien añadió que la ampliación de las entregas llegó debido al Período Especial con los decretos leyes 259 y 300, que ofrecían terrenos ociosos a las personas naturales que pensaran dedicarse al sector agropecuario.

«Las mujeres también decidieron incorporarse a la producción agrícola, pero tuvieron resistencia de los miembros de este gremio y de algunas instituciones del Estado. En los últimos años la situación cambió, debido el fortalecimiento de políticas dirigidas hacia la igualdad de género, aunque todavía hay que trabajar por la inclusión en las féminas en este sector», afirmó Liset González, secretaria general de la Federación de Mujeres Cubanas (FMC) de La Habana.

«Hasta el momento, en el cargo de presidenta de cooperativa ejercen funciones 20 directoras, lo cual representa un 23 por ciento. La provincia cuenta con 253 integrantes mujeres en las Juntas Directivas de cada municipio», manifestó Roberto Chacón González, presidente de la ANAP en la capital.

Si bien el empoderamiento se ha hecho evidente, la mujeres, no se siente totalmente cómodas trabajando la tierra. Para Ana Margarita González Londerffer, directora de la Cooperativa de Créditos y Servicios (CCS) Efraín Mayor Amaro, la batalla fue muy dura en un comienzo: «Desconfiaban de mí, mis decisiones eran juzgadas con lupa, los hombres más experimentados pensaban que no duraría mucho tiempo, cada día me bombardeaban con reclamos. Pero me fui ganando su respeto y admiración, ahora somos una familia».

Por otro lado, Ivón González Ramos, organizadora de la CCS Viet Nam Heroico, aseveró que todavía existen campesinos que ven con recelo el hecho de que alguna mujer trabaje la tierra. Además, agregó que existe poco reconocimiento a las campesinas y los hombres siguen protagonizando la toma de decisiones importantes.

«Trabajamos a la par de ellos, somos disciplinadas y cumplimos nuestros planes de producción, pero aún algunos compañeros piensan que nuestro lugar sigue siendo la cocina», dijo Aida Matos Tamayo, campesina de la CCS José Martí, del municipio de Boyeros.

«Uno de los mayores logros fue la creación de las agrupaciones FMC-ANAP», explicó Teresa Monés Romero, organizadora de la asociación campesina, quien también agregó que hasta la actualidad se han constituido 88 brigadas, integradas por 2 386 mujeres, y continúan trabajando por una mayor incorporación.

«Hace tres años, comencé los trámites para legalizar un terreno que se encontraba ocioso. Aún no poseo el certifico, documento legal que me declara usufructuaria y responsable del área, aunque soy asociada a la ANAP y pertenezco a la cooperativa Emiliano Montes de Oca», contó Ana Rosa Delgado Castrillo, campesina y teniente de ganado del municipio de Guanabacoa.

Sin embargo, Ramón Martínez Corbacho, subdirector de Control de la tierra y tractores, perteneciente a la Delegación Provincial de la Agricultura de La Habana, aseveró que desde el inicio de los trámites para requerir un área ociosa y hasta la entrega del certifico deben transcurrir alrededor de 150 días.

Las féminas representan el 17 por ciento de las personas naturales solicitantes de terrenos en usufructo en la capital. La delegación de la agricultura recibió hasta el pasado año (2015) un total de 1 170 solicitudes de mujeres, de las cuales 317 fueron rechazadas, por falta de la documentación necesaria, no incorporación a las correspondientes organizaciones campesinas, peticiones de superficies extensas o que no estaban disponibles, añadió.

En el Decreto Ley 298 sobre la seguridad oficial de los trabajadores usufructuarios de la tierra, publicado en la Gaceta Oficial número 33, con fecha del 29 de agosto del 2012, se establece que «la usufructuaria gestante tiene derecho a una licencia retribuida por maternidad al cumplir las treinta y cuatro semanas de embarazo».

Las legislaciones posibilitan un ambiente de trabajo seguro para las campesinas, pero el desconocimiento por parte de la población de estos estatutos propicia situaciones de discriminación. «Me mantuve trabajando hasta casi dar a luz, no sabía de la existencia de la ley», reveló Daymara Llerena Ramos, miembro de la CCS José Martí.

«Una efectiva estrategia de género con el objetivo de cerrar las brechas y eliminar las desigualdades entre hombres y mujeres ya se está implementando en la provincia. Su propósito es abandonar aquellos estereotipos machistas que todavía imperan en la subjetividad del sistema agropecuario», dijo la secretaria general de la FMC capitalina.

«Lo iniciamos en la base de cada organización rural, pues muchas veces allí el trabajo de las campesinas pasa inadvertido», dijo la funcionaria, quien añadió que los rasgos sexistas que todavía existentes en el sector agropecuario constituyen escollos en la sociedad. «El trabajo intencionado y de conjunto con las diferentes organizaciones es el camino para erradicar estos signos de exclusión de los campos cubanos», agregó.

Pie de fotos: Las mujeres tienen una importante función en el cumplimiento de los planes de producción, especialmente en la siembra de cultivos varios (lechuga, col, cebollino, zanahoria).

LA CONDICIÓN HUMANA

LA CONDICIÓN HUMANA

Las instantáneas también pueden ser una fuerte arma de denuncia y crítica social, un ejemplo lo constituyen las de Peter Turnley, primer norteamericano en presentar una muestra personal en el edificio de Arte Universal del Museo Nacional de Bellas Artes.

Texto y fotos:
OLIVIA RODRÍGUEZ MEDEL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Moments of the Human Condition (Momentos de la Condición Humana) es una exposición fotográfica que relata, de manera distinta, la historia mundial; no solo refleja grandes acontecimientos, también habla del día a día de las personas comunes.

La muestra estuvo expuesta en el Edificio de Arte Universal del Museo Nacional de Bellas Artes entre el 13 de noviembre de 2015 y el 15 de febrero de 2016 y tuvo una amplia asistencia del público. El autor de las instantáneas es Peter Turnley, primer norteamericano en presentar una exposición personal en esta institución.

Según el catálogo de la exposición, a cargo de la curaduría estuvieron el propio artista y la Máster Niurka D. Fanego Alfonso, jefa del Departamento de Colecciones y Curaduría, curadora de la Colección de Arte Italiano, Museo Nacional de Bellas Artes.

Asistir a esta exposición fue como tomar un tren y viajar al pasado para ser testigo de momentos tan importantes como la caída del muro de Berlín, el aniversario 70 de la Revolución Rusa en la Plaza Roja de Moscú o la libertad de Nelson Mandela.

Pero también es una “herramienta” para adentrarse en el alma de los seres humanos. Peter Turnley supo captar a las personas desde una perspectiva que sobrepasa lo físico, lo palpable, lo superficial; se dirige hacia los sentimientos, pues el verdadero significado de cada fotografía –de la exhibición y de forma genérica- radica en mostrar a las personas tal cual son.

Desde el punto de vista técnico, las imágenes están muy bien realizadas, lo que no quiere decir que alguna incumpla con los preceptos que las academias dictan para una “buena fotografía”, es posible encontrar fotos con el horizonte en una mala toma o con deficiente iluminación, pero en el arte las reglas pueden romperse y aun así seguirá siendo una buena obra.

La muestra es una recopilación de los últimos 40 años, no solo de la historia o de las personas, sino también del trabajo de Peter Turnley como fotorreportero. En cada fotografía sobresale la influencia de Henri Cartier-Bresson, padre del fotoperiodismo y figura que fue inspiración para Turnley, según sus propias declaraciones.

En la presentación que el artista hace en el catálogo de la exposición declara: “La fotografía siempre ha sido para mí (…) compartir momentos de la vida que elijo encuadrar, pues representan sentimientos, percepciones y observaciones sobre el mundo que me rodea”.

Dice, además: “A través de la cámara he intentado gritar contra la opresión, la desigualdad y las condiciones humanas desesperadas, con la esperanza de dar voz a quienes con demasiada frecuencia no son escuchados”.

En Moments of the Human Condition se ve reflejado todo un trabajo de denuncia, de crítica social, es una excelente muestra de cómo a través del lente de una cámara se puede ayudar a las personas mostrándole al mundo el sufrimiento de que son víctimas.

Pero la exhibición también refleja un lado menos crudo de la humanidad –aunque no es su esencia-, pues presenta al hermoso París de 1976 y algunos reflejos de la cultura y sociedad cubana con sus representantes (sus trabajos en Cuba comenzaron en el año 1989).

La exposición se extendió en una sala amplia que albergó las 130 fotografías que la conformaron, una parte de ellas están en blanco y negro y fueron impresas en la técnica Silver Gelatin, y las de a color se imprimieron con la técnica Digital C Print.

Asimismo, se explica que el trabajo de Peter Turnley se ha basado fundamentalmente en el nombre de esta exposición: retratar la condición humana. Ha viajado a más de 90 países y fotografiado la mayoría de los conflictos del mundo, entre ellos la Guerra del Golfo Pérsico, el conflicto entre Israel y Palestina y la guerra en Irak en 2003.

Otro dato importante que ofrece el catálogo es que entre sus retratos figuran personas muy importantes del mundo moderno, algunos de ellos: Barack Obama, Fidel Castro, Mijail Gorbachov, Vladimir Putin, Ronald Reagan, Bush padre, Lady Diana y el Papa Juan Pablo II.

Peter Turnley es graduado de la Universidad de Michigan y de la Sorbona de París. Entre los premios que ha obtenido figura el Overseas Press Club por mejor reportaje gráfico en el extranjero, asimismo cuenta con varios premios y nominaciones en el World Press Photo (concurso más importante de fotografía de prensa a nivel mundial).

Moments of the Human Condition fue una exposición para disfrutar, no solo por la calidad de las instantáneas, sino también porque detrás de cada una de ellas subyace alguien que sabe reconocer “el instante decisivo” –como dijera Cartier-Bresson-  para presionar el obturador. Un profesor de fotografía me enseñó que para hacer una buena foto no es necesaria una cámara profesional, lo más importante es el fotógrafo.

Pie de fotos: 1-Entrada a la sala donde estuvieron expuestas las fotografías en el Museo Nacional de Bellas Artes; 2 y 3-Catálogo de la exposición donde aparecen las fotos de la muestra y en el que se hace un recorrido por la vida y obra de Peter Turnley.

CUERNO DE CAZA DE LUIS XIII EN CUBA

CUERNO DE CAZA DE LUIS XIII EN CUBA

La pieza forma parte de la colección francesa que posee el Museo Nacional de Artes Decorativas, adquirida en los años 50 por la condesa María Luisa Gómez Mena.

Texto y foto:
DIANELIS REMEDIOS SEGUÍ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 

Un cuerno de caza de marfil, fabricado a mediados del siglo XVII y perteneciente al rey de Francia, Luis XIII, forma parte de la colección europea que posee el Salón Principal del Museo de Artes Decorativas, en la localidad capitalina del Vedado.

La pieza fue adquirida por la condesa María Luisa Gómez Mena durante la década de 1950. Ella  fue una de las damas criollas más conocidas por su ostentación y caprichos, una amante del arte francés y coleccionista de objetos de lujo, los cuales podía adquirir por su gran fortuna, asegura el especialista del museo, Yuslian Cruz Neyra.

Los cuernos de caza normalmente eran utilizados para convocar al acto de cacería a grandes grupos de personas, o dar la orden de ataque cuando querían sorprender a la presa. En el caso de este cuerno de marfil, por su tamaño y peso solo fue usado como objeto decorativo.

El archivo del museo lo describe con 10 centímetros de profundidad y 126 de largo, tallado completamente con elementos geométricos, flores y hojas. Tiene una escena de caballos, elefantes y dragones a relieve. En el centro, con trazos estilizados, muestra un retrato de Luis XIII de Francia; paralelo a esto, por el otro lado, el escudo del monarca europeo y las tres flores de lis, consideradas desde la Edad Media un símbolo de la monarquía francesa.

Solo existe otro cuerno de caza como este en el mundo, perteneciente a Jacobo I de Inglaterra y se encuentra actualmente en posesión de la familia Burnetts, en el salón principal del castillo de Crathes, de Gran Bretaña. La autoría de estas obras, por su gran parecido, se le atribuye a la misma persona, aunque se desconoce su nombre, afirma Roberto García Llorente, guía del museo.

Debido a su antigüedad, a quien perteneció, su tamaño, el material con que está hecho y la singularidad, tiene un valor estimado entre los  50 000 y  70 000 dólares.

La pieza se puede ver desde la entrada de la Institución y adorna la escalera principal de la mansión. Con aproximadamente 375 años desde su confección, nunca ha sido reparada. Es motivo de admiración por visitantes cubanos y extranjeros, quienes quedan asombrados de que un objeto histórico de tal relevancia esté en nuestro país.

El Museo posee otros objetos de gran significación: estatuas del coleccionista cubano Oscar Benjamín Cintas, y un secreter de la Reina María Antonieta, de Francia, así como dos cuadros monumentales bajo la firma de Hubert Robert, pintor y cronista francés del siglo XVIII.

Luis XIII de Francia, (1601–1643), fue rey de Francia y de Navarra y copríncipe de Andorra (1610–1643). Accede al trono con tan solo nueve años. Fue un soberano que se preocupó por el bienestar de su pueblo, un hombre muy piadoso, lo que le valió el apodo de “El Justo”. Murió con 42 años, y no se le hizo ninguna ceremonia, pues no quería agobiar a su pueblo con gastos innecesarios e inútiles.
 
Pie de foto: A simple vista se puede observar el elegante acabado del objeto.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Primer valor noticia: Rareza.
Otros dos valores noticia: Interés colectivo, Proximidad.
Tipo de fuentes: Documentales (1) y No documentales (2).

“LA CURADURÍA ES UN ACTO DE CREACIÓN”

“LA CURADURÍA ES UN ACTO DE CREACIÓN”

Estando al frente de la galería “La Casona”, Alejandro Machado Font llevó el arte cubano contemporáneo a las Ferias Internacionales más prestigiosas del mundo.

Texto y foto:
ANDY JOSÉ RIVERA GÓMEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Entre piezas sobre el Che y fotografías de Fidel, obras de José Toirac y Meira Marrero, me recibe en su casa. El ambiente, espectacular. Todo colocado en su lugar, nada sobra, como si él mismo hubiera hecho un proceso de selección artística en su propio hogar.

Nunca pensé que pudiera conversar con un Premio Nacional de Curaduría. Era la primera entrevista que hacía, los nervios me tenían de rehén y yo estaba negociando con ellos para poder comenzar la charla. Pero Alejandro Machado Font no parece ser de aquellos que por su éxito actúan como superiores y me tranquilizó con un sencillo “siéntete como en casa”.

Sin darme tiempo a disparar la primera cuestión, empieza a hablarme de su vida. Al terminar sus estudios fue llamado por el Servicio Militar Obligatorio, donde le facilitaron un curso de Técnico Medio en Inglés.

Aprovecho y le pregunto cómo había saltado de un curso de inglés al mundo del arte. Respira profundo, se acomoda como quien va a comenzar a narrar una historia de novela y empieza a contar.

“La vida militar no era lo mío, necesitaba algo más. Entonces llega una persona muy importante para mí, la Doctora Graziella Pogolotti, y esto le da un giro de 180 grados a mi vida, tanto personal como profesional.” Me doy cuenta de su pasión al hablar de la Pogolotti. Me plantea que la conocía de antes, pues habían sido presentados por su primera esposa.

“Llegó un día, me dijo que fuera con ella y la ayudara como su secretario en la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). Imagina mi sorpresa, que una persona tan admirada te pida eso. No dudé ni un segundo y gracias a su ayuda hoy estoy aquí.”

Encuentro que es el momento preciso para pedirle su concepto de curaduría. Me mira fijamente, como si estuviera esperando que le hiciera esa pregunta. Se vuelve a acomodar en su sillón y sonríe: “La curaduría es un acto de creación, en el cual la capacidad de relacionar una idea con otra crea nuevos significados y es fundamental la información que seas capaz de consultar. Tiene la función de abrir interrogantes y mover ideas, pero al final este es mi concepto personal y puede cambiar con el tiempo.”

Trabajando con la Pogolotti comienza los estudios universitarios por curso dirigido, la Licenciatura en Historia. Luego de graduarse pasa varios posgrados, más relacionados con el mundo del arte.

Recuerda su estancia en la galería de arte “La Casona”. Allí comenzó como especialista del director Luis Miret y terminó al frente de la institución tras la salida de este. Para reincorporarla a las exposiciones internacionales más prestigiosas del mundo del arte tuvo que reorganizar ideas, conceptos y estructurar una nómina de artistas contemporáneos que crearon un proyecto cultural sólido.

Hoy se encuentra trabajando de manera independiente (freelance). Por su muestra colectiva “El Péndulo de Foucault”, a la cual califica como una de sus más completas y concisas creaciones y que formó parte de las exposiciones colaterales de la 12ma. Bienal de La Habana, ha sido seleccionado Premio Nacional de Curaduría 2015.

Pie de foto: Alejandro Machado Font, Premio Nacional de Curaduría 2015.

EN EL IDIOMA DE LOS JÓVENES

EN EL IDIOMA DE LOS JÓVENES

GABRIELA SABINA BRAVO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Puede parecer raro que después de tantos años de instaurarse el castellano como lengua oficial en Cuba, los jóvenes del siglo XXI necesiten modificar algunas palabras para comunicarse mejor o incluso sustituir letras para escribir menos. A este nuevo lenguaje lo llamamos el idioma de los jóvenes.

Y es que con la implantación del nuevo dialecto perdimos varias vocales. Es inusual  ver en un mensaje de texto la vocal A, aunque en su lugar la K ha tomado un protagonismo que antes no tenía, por lo que ya no escribimos casa sino ksa y lo mismo sucede con la Q acompañada de su inseparable U.

Pero, ¿por qué ha surgido esta creatividad juvenil? Ahora es una época en las que las tecnologías avanzan por horas, donde la cantidad de caracteres es imprescindible y no es lo mismo nueve centavos que dieciocho.

Recuerdo mi rechazo desde pequeña a las palabras mal escritas, quizás por el miedo a repetirlas sin querer debido a mi memoria fotográfica, pero lo cierto es que en mi niñez esto constituía un problema, tanto para mí como para mis compañeros de aula.

Con el nuevo “idioma” no tendremos que preocuparnos más por las faltas de ortografías, siempre una S puede ser sustituida por una C y nadie lo notará. Lo que sí es extraño es ver un “se levantó” en lugar de “c levantó”. Además de la omisión de la H en los tiempos compuestos.

Es tan completa la nueva adquisición lingüística que incluso mezcla palabras españolas con inglesas. ¿Dónde queda nuestra identidad como cubanos? Un “Te quiero” ya no suena tan romántico como un “I love you” o un beso no es tan bien recibido como un “Kiss” o incluso un “XOXO” que en el castellano habitual no lo entenderíamos, pero para los jóvenes es una frase cargada de muchos sentimientos como el amor, la amistad y el compañerismo.

¿Estamos ganando o perdiendo? Ese es uno de los desafíos de nuestro tiempo.

LO QUE ESCONDE EN EL BOLSILLO LA CADENA

LO QUE ESCONDE EN EL BOLSILLO LA CADENA

En La Habana ya se exhibe Leontina, la última película de Rudy Mora, una muestra que impresiona por su estética, y no tanto por su contenido.

DARIEL PRADAS VARGAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El segundo largometraje del realizador cubano Rudy Mora, Leontina, impacta al público, con cierta singularidad estilística dentro de la más reciente filmografía nacional, a apenas una semana de haberse estrenado en la pantalla de la capitalina sala Chaplin.

Resulta que este, nuestro cine insular, se ha estado moviendo dentro de nuevas corrientes del realismo a partir de los noventa –ya sea desde el miserabilismo, o se vea un dilema meramente contestatario–, como si todavía necesitáramos la influencia del neorrealismo italiano del segundo tercio del siglo pasado.

Por eso, Leontina innova con su estética, valiéndose de la fotografía y el propio guion, y se encamina hacia un espacio surrealista, en juego constante con la semiótica de los colores; sin embargo, el discurso se presenta de parecidas maneras a la de sus precedentes más frescos del Icaic y hasta de los llamados independientes, unas veces dogmáticas o constructivistas, otras, aparentemente “esclarecedoras”.

La trama despega con un secuestro y un concurso de artes plásticas, donde seis niños coinciden y conforman la tropa de amigos que, a lo largo de la cinta, será la protagonista de todas las aventuras: típico del género infantil.

En medio de la competencia, uno de ellos derrama el pote de pintura azul y queda descalificado el grupo entero. Si quieren continuar en el certamen, los muchachos se verán obligados a escapar del campamento y buscar ese color en El Legionario, una tienda situada en el único poblado de los alrededores, Palma Blanca.

Al llegar al pueblo, descubren habitantes exentos de “voz”, con extraños comportamientos, sin posibilidad de reír. Entonces la meta de los muchachos ya no será simplemente buscar un determinado color, sino iluminar, con todos los posibles, la pesadumbre del lugar causada por el régimen de Los Magníficos.    

Este es otro filme como los que últimamente han inundado los cinematógrafos del archipiélago: películas de protagonismos infantiles, pero con contenidos para adultos –Conducta, de Ernesto Daranas; Cuba libre, de Jorge Luis Sánchez; Esteban, de Jonal Cosculluela; hasta la ópera prima de Mora: Y, sin embargo… –. A la par, trillada en demasía, facilona tantas veces, otra vertiente se ha afincado entre no pocos realizadores noveles y establecidos, e incluso en extranjeros que encuentran en Cuba el escenario ideal para sus obras: el argumento homoerótico y transexual.

Leontina, como reconoció su autor en conferencia de prensa antes del estreno el 21 de junio (2016), está concebida para públicos de múltiples edades y nacionalidades. No obstante, un espectador imberbe probablemente contemplaría una película muy distinta a la de un adulto: el primero, identificándose con el lenguaje y los móviles infantiles que adopta la estructura central de la trama; el segundo, comprometiéndose con el discurso, en ocasiones panfletario, que enjuicia la realidad contemporánea tanto cubana como universal.

La fotografía, dirigida por Ernesto Calzado, se distingue por constantes movimientos de cámara y cambios de ángulos y planos dentro de una misma escena, que recuerdan la estética del video clip. Bien sustentada con el proceso de edición a cargo de Octavio Crespo. No hay nada fortuito. De hecho, Mora ha elaborado más de 100 audiovisuales de ese género.

Mientras, la banda sonora de Juan Carlos Rivero, confiere la limpieza que, por momentos, no logran entregarle los fotogramas a la atmósfera narrativa que aspiró el guion original, escrito por el propio director, en compañía de Cary Cruz.  

Leontina cuenta con un espectacular elenco: Corina Mestre, excepcional y aterradora en su papel de Trifonia, junto a Fernando Hechavarría, Hilario Peña, Michel Labarta (el resto de Los Magníficos), Blanca Rosa Blanco en una faceta inexpresiva, inusualmente vista en ella, y un Jorge Alí que demostró poder, por qué no, interpretar también papeles de “bueno”. Ellos, junto a los seis niños –entre los que se encuentra Olo Tamayo, el Lapatún de Y, sin embargo… –, constituyen los roles protagónicos.

Mora, responsable de las acertadas teleseries Doble juego y La otra cara, confesó que Leontina debió ser su primer largometraje, pero que la posproducción aplazó cuatro años el estreno. Ciertamente, casi toda la escenografía se construyó utilizando la pantalla verde de recorte de imagen y efectos especiales computarizados que, a su gracia, pasan inadvertidos por el espectador.

Lo mejor es el final, impredecible y a la vez inevitable, un vuelco a los roles de buenos y malos: un desenlace que un niño jamás entenderá.

Para la periodista Paquita Armas, en su artículo Leontina: un canto a la libertad espiritual, la película “es un canto contra la coerción de la palabra y los sueños, el poder de unos pocos que quieren destruir las ansias de otros y la lucha de esos otros”. Para Mora, es “una crítica a la rigidez, a la individualidad y al oportunismo”, mientras el cartel del filme, según su eslogan, dice que “quien juega quiere ganar”.

Para este opinante, Leontina es, como reza la Real Academia de la Lengua, una cinta o cadena colgante de reloj de bolsillo. No más.

Pie de fotos: Rudy Mora y su equipo de realización utilizaron durante el rodaje, en Santa Cruz del Norte, alrededor de 300 niños como extras.

LA INGENUIDAD ARTÍSTICA DE LA SOLEDAD

LA INGENUIDAD ARTÍSTICA DE LA SOLEDAD

Tras toda una vida como mecánico, Bernardo Alonso ha descubierto una insospechada inclinación por la pintura.

Texto y fotos:
DANIEL MONTERO PUPO,
estudiante de primer año de Periodismo,
 Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Muchos carros entran y salen del taller del Gallego, en Marianao. Con más de cuarenta años como mecánico no son pocos los que llegan a él recomendados por otros que sin importar su  tipo de auto -Chevrolet del 56, Lada del 79, o Audi del 2014-, coinciden en que si él no sabe cómo arreglarlo, probablemente no tiene arreglo.

Las manchas de grasa y aceite de motor de las paredes y puertas de su quirófano para rodantes pasan inadvertidas, son insignificantes al estar dentro de colores y figuras que convergen para formar imágenes, pinturas a gran escala que distraen a los confusos clientes. Aunque la mayor distracción sean los lienzos que ocasionalmente residen en tan extraño destino para su especie, robándose la atención de los acongojados choferes, quienes no pueden menos que preguntarle al gallego –“¿Quién pintó ese cuadro?”. A lo que él responde entre orgulloso y avergonzado: “Yo compadre, que me da por pintar”.

Bernardo Alonso Vázquez, que aunque bien pocos lo sepan es su verdadero nombre, aprendió la profesión de mecánico de su padre, el gallego original. Ya con trece años armaba y desarmaba automóviles como un genio del cubo de Rubick, y de ello hizo su vida, pues ese talento le viene en la sangre. Y no fue hasta hace ocho años, llegando a los cincuenta, cuando descubrió que manejaba el pincel con la misma comodidad que una llave Stillson.

“Mi papá empezó a pintar con los materiales que yo dejé en mi taller”, cuenta Carlos Javier Alonso, su hijo, quien es artista de la plástica, rodeado de obras de ambos en su estudio de Calzada y K. “Me sorprendí, porque él siempre ha sido mecánico, y de los buenos, igual que mi abuelo, quien tiene una historia muy interesante, y fue determinante en la vida de mi papá y la mía. Ahh, y ese también tiró sus pinceladas ya al final”, dice.

El abuelo del que habla, Gonzalo Bernardo Alonso, formó a su hijo en el hábito del trabajo como religión. Llegó a Cuba procedente de su España natal en años de la Guerra Civil, en la cual participó del lado franquista. Tras un tiempo de regreso a casa, en el que fue representante de la Ford, se estableció definitivamente en La Habana, donde abrió el taller Bugati.

“El viejo era un aficionado de carros y motos clásicas, tenía un Aston Martin, un Jaguar, la cuña Fiat Spider que yo manejo, una Harley Davidson y una Indian, su favorita”. Creciendo en ese mundo, el niño Bernardo ya con trece años arreglaba máquinas que profesionales de años no podían descifrar.

Cuenta que nunca fue muy bueno en la escuela, pero tampoco le hizo falta. Al salir del servicio militar validó sus conocimientos de mecánica con un título, y comenzó a ejercerlo en varias empresas estatales, mientras llevaba su propio taller paralelamente. A él llegaban tanto automóviles como motocicletas, aunque estas últimas nunca han sido sus preferidas.

Los sitios web oficiales de la Harley y la Indian solo hablan de sus cualidades únicas y su personalidad, pero el viejo Gonzalo, que aún con 80 años las corría, enseñó a sus hijos a temer a esos ataúdes rodantes, como él las llamaba.

Su amigo de toda la vida, Pedro Regalado, relata entre risas que estando en una escuela al campo se rompió la pipa de agua que venía a abastecerla y el galleguito dejó atónito al chofer al ponerla a andar en cinco minutos: “Hemos trabajado juntos desde que me acuerdo, él entiende más de motores que de gente, y de un día pa´ otro lo veo con pinturas, pinceles, cartulinas…"

Sin embargo, esa decisión repentina tiene una explicación: hace ocho años la soledad se apropió de Bernardo. Su esposa por más de dos décadas y sus tres hijos se marcharon a España sin que él pudiera acompañarlos, pues su padre tenía entonces noventa años y estaba bajo su cuidado. Fue entonces que el estudio de pintura dejado atrás por su hijo Carlos Javier se convirtió, primero en santuario de la nostalgia, y luego, en recipiente de las emociones encontradas que atormentaban a un hombre que no sabía cómo lidiar con los fantasmas de la ausencia. “Esa época fue una de las más difíciles de su vida”, reflexiona Félix Castaño, uno de sus mejores amigos.

Comenzó a volcar en la pintura todas las emociones que lo carcomían por dentro, el óleo se convirtió en su confesionario, y partiendo de la emoción de la soledad, reflexionó en colores y figuras sobre toda su vida. “En cierto momento ya no le alcanzaba el lienzo. La necesidad de plasmar lo que sentía era más grande que los medios a su alcance, y empezó a pintar las paredes, las puertas, un pedazo de metal, lo que fuera”, cuenta Jorge Luis Rodríguez, diseñador y artista de la plástica amigo de los Alonso, quien fue testigo del proceso.

Javier explica que la obra de su padre se clasifica como arte bruto (art brut), específicamente en la corriente del naif o ingenuo. Según exponen John Maizels en su libro Rawcreations, y Yaisis Ojeda Becerra en El aullido infinito, el art brut es un movimiento que surge a mediados del siglo XX en Francia denominado así por el pintor francés Jean Dubuffet, quien lo define como “toda clase de producciones que presentan un carácter espontáneo y fuertemente imaginativo”. Colin Rhodes en su libro Outsider Art, define al naif como un movimiento de "pintores sin academia, empíricos que aspiran a contar su mundo como una expresión cromática de estilo simple, término que no implica simplicidad”, de ahí que sea ingenuo.

Pero el gallego no sabe de definiciones rebuscadas ni corrientes artísticas, aunque conozca a varios artistas. Para hablar de su manera de pintar, él dice: “Yo pongo el caballete y empiezan a funcionar las neuronas "loquísticas". Pienso en mi pasado, en las mujeres, en todo, y salen figuras de las que se van desprendiendo otras, uso una técnica mixta, le pongo desde pintura de aceite hasta crayolas”.

Para Jorge Luis lo que hace Bernardo es “entregar la sinceridad del artista sin filtro”. Al no tener preparación, su trabajo ha ido progresando de manera totalmente espontanea. La relación entre el sentimiento y la obra lo han hecho cuestionarse el soporte, el método y la forma de trabajar.

Mientras que en un inicio su producción artística era vertiginosa, en el último año ha disminuido considerablemente. Al principio llegó a realizar una o dos obras por día. De ese tema habla su esposa, Sofía Micaelli, sentada en la sala de su apartamento en el Vedado, la cual está decorada con varios cuadros firmados por Gaito (seudónimo del Gallego): “Se sometió a una operación de la columna que lo retuvo en silla de ruedas y recuperándose varios meses, además, algunos problemas familiares lo han alejado del pincel”.

Azares de la vida e ingratitudes de algunas personas lo han obligado a dejar su taller, pero el nuevo emplazamiento es a apenas dos calles del antiguo y pintoresco cuartel. “La gente del barrio no lo dejó irse lejos de allí, su taller siempre ha sido la mesa de conversaciones de la ONU de esa zona”, continúa Sofía. “En varias ocasiones ha acogido a jóvenes descarriados del vecindario para enseñarles la profesión y sacarlos del mal camino”, agrega.

El Gallego tiene una tendencia por devaluar su trabajo porque no se considera a sí mismo un artista. Pero las obras que ha vendido desvirtúan esa idea. Sin haber expuesto, varias personas después de ver sus cuadros han tenido la necesidad de no parar de hacerlo, han visto en ellos la singularidad de su trabajo y la crudeza de sus mensajes.

El pasado primero de abril fue una noche única para Bernardo, no solo sería la primera vez que expusiera, sino que lo haría en conjunto con su hijo. Carlos Javier y Jorge Luis inauguraron en el Vedado el estudio K-51, y para la ocasión organizaron una exposición a trío: “A varias personas les gustaron más mis pinturas que las del chama, y él estudió en San Alejandro. El arte es complicado, uno no sabe lo que pueda transmitir a la gente”.

El estudio pretende aportar un nuevo espacio de exposición, pues la producción artística en Cuba es demasiado grande y las galerías no bastan. Es también el marco para dar a conocer la obra de Bernardo, porque un artista como él nunca podría exponer en otras circunstancias.

“Él es un desconocido en el medio, pero yo creo que debe ser la obra del artista quien hable, no su nombre y este es un espacio para mentes desprejuiciadas. Yo espero que siga trabajando, porque estoy convencido de que si lo hace tendrá mucho más reconocimiento. El hecho de no considerarse artista de la manera más tradicional es parte de lo especial de su obra” ”, comenta Jorge Luis.

Aunque ha disminuido su producción, no ha parado de pintar, tal vez haya cambiado su realidad, pero la necesidad de expresión se mantiene. La soledad fue el disparador de algo más grande, y ya no la necesita para trabajar. Pero esto no quiere decir que no se sienta solo, la ausencia de dos de sus hijos lo hace imposible: “Hace ocho años que no los veo a los tres juntos”.

Con el nuevo taller y con circunstancias diferentes, sigue haciendo lo que le enseñó su padre, la mecánica, y lo que le enseñó la vida, poner a su familia por delante de todo lo demás. Solo que actualmente lo refleja todo valiéndose de un pincel: “Si no hubiera sido como fue, sé que nunca hubiera empezado a pintar, pero ahora es diferente, ahora lo necesito”.

Pie de fotos: 1-La exposición de K-51 es la primera del Gallego; 2-Para Bernardo Alonso Vázquez la pintura no tiene que ver con técnicas o definiciones.

MEDICAMENTOS PARA LA SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES

MEDICAMENTOS PARA LA SUSTITUCIÓN DE IMPORTACIONES

Antibióticos y antialérgicos, en colirios, gotas ópticas y nasales  son desarrolladas en el Laboratorio Farmacéutico “Julio Trigo”.

KARLA PICART RODRIGUEZ,
estudiante primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Colirios,  gotas ópticas y nasales, antibióticas y antialérgicas, están en fase de investigación y desarrollo en el Laboratorio Farmacéutico “Julio Trigo”, radicado en el municipio de Rancho Boyeros, en La Habana, como alternativa más económica para el país, informó Gisela Ramírez Torres, especialista en Investigación y Desarrollo de la entidad.

Ramírez Torres explicó que los fármacos en cuestión son el moxifloxacino colirio y ciprofloxacino 0.3 por ciento en gotas ópticas como antibióticos, además del cromoglicato de sodio 4 por ciento en gotas nasales, antialérgico.

“El empleo de estos medicamentos ha sido efectivo en otros países para el tratamiento de enfermedades como la rinitis alérgica, inflamación causante del asma bronquial. Asimismo, los antibióticos han ayudado a contrarrestar los efectos producidos por bacterias como estreptococos positivos y negativos”, señaló Marta Botet García, especialista principal de Investigación y Desarrollo.

Agregó que los productos de referencia están en etapa de ensayo tecnológico desde principios de 2015, y son formulados dado el planteamiento de otros similares producidos en el exterior, por empresas como  “Humanos López”, de El Salvador.

La Unidad Empresarial Básica (UEB) “Julio Trigo” es destacada en la fabricación de inyectables liofilizados, líquidos y colirios; a su vez, forma parte del Convenio de Salud Cuba-Venezuela, en el que desempeña un papel significativo como proveedor de todas las soluciones oftalmológicas (colirios) que son requeridas para la “Operación Milagro”.

Dieciocho medicamentos genéricos elaborados en el país tienen un efecto económico de 4,24 miles de USD por sustitución de importaciones para el Ministerio de Salud Pública. En un futuro serán incorporados también los nuevos productos desarrollados por este laboratorio, publicó el sitio web www.Principales impactos de la Ciencia en Cuba.cu.

El lineamiento No.131 de la Política Económica y Social del Partido hace énfasis en la necesidad de sostener y desarrollar los resultados alcanzados en el campo de la biotecnología y la producción médico− farmacéutico.

Pie de foto: Laboratorio Farmacéutico “Julio Trigo” desarrolla medicamentos para el mercado interno.

Ficha técnica:

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Tipo de fuentes: Directas y documentales.
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Otros dos valores-noticia: Interés colectivo, Progreso.