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Isla al Sur

NUNCA ES TARDE PARA AMAR

NUNCA ES TARDE PARA AMAR

El inicio de una relación de pareja en la tercera edad puede ser opacado por los prejuicios sociales.

ONAISYS FONTICOBA GENER,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Si el Gran Inquisidor Tomás de Torquemada reviviera, seguramente llevaría a muchos a la hoguera bajo el cargo de herejes o, escandalizado con los tiempos modernos, tal vez caería nuevamente en su tumba.

Y es que por el siglo XV, época del citado personaje, la conducta de la sociedad se regía por dogmas establecidos, principalmente, por instituciones religiosas que hacían ver la vida como un “valle de lágrimas” y sumían la mente de las personas en prejuicios y tabúes en torno a su comportamiento.

A la par del desarrollo del hombre también han variado sus costumbres; mas es innegable la presencia de antiguos cánones en la sociedad actual.

Uno de los “mitos” o falsas creencias que persisten en la actualidad es el relacionado con la sexualidad en la tercera edad, etapa concebida en múltiples ocasiones como “necesariamente” inactiva respecto a relaciones de pareja.

La especialista en sociología de la Universidad de la Habana, Clarisbel Gómez, comenta que “los prejuicios alrededor de las personas de la tercera edad surgen a partir de la imagen que la gente construye sobre la longevidad, representándola como la etapa de la vida  en la que el adulto mayor tiene otras funciones sociales que cumplir, entre las cuales  iniciar una relación de pareja y fundar una nueva familia no es una prioridad”.

Pero, ¿solo los prejuicios de la sociedad obstaculizan o impiden el establecimiento de relaciones de pareja en la vejez, o es realmente la senectud un período de declive sexual?

¿Sólo límites de la sociedad o…?

La personalidad del adulto mayor ha sido estereotipada de forma negativa durante muchos años, lo cual provoca en ocasiones que estos asimilen la vejez como una etapa degenerativa. 

Prejuicios como “las personas de avanzada edad no son sexualmente deseables”, “la actividad sexual es mala en la vejez”, o “los ancianos ni están interesados ni son capaces de comprometerse en actividad sexual”, son cuestiones del entorno social que asignan poco espacio al interés carnal de los adultos mayores, asegura la doctora Vivian Zas Tabares, especialista en gerontogeriatría.

Se puede asumir, en resumen, que la creencia popular es que los “viejos” ya no valen como protagonistas de “novelitas rosa”; pero, ¿acaso ellos piensan igual?

María Antonia Rodríguez, de 61 años, divorciada, manifiesta que ya no se casa más, “no estoy para esas cosas”. Opinión similar a la de Zenaida Alea, de 68 años, viuda, quien piensa: “A esta edad lo que hago es cuidar de los nietos y de mi casa, aplaudo a quien inicie una nueva relación, pero yo tengo otras cosas a las que dedicarme. ¡Ni pensar en un hombre a esta altura!”.

Los ancianos son, en la mayoría de los hogares, quienes brindan consejo a sus descendientes y familia en general, son los que guían por el “buen camino” a quienes les rodean. Es difícil romper con las reglas y normas que forman parte de la educación de la persona, más aún cuando ésta se convierte en predicador de ellas.

La socióloga Clarisbel Gómez considera que para personas pertenecientes a grupos de edad avanzada es dificultoso desarraigarse de los conceptos que le han acompañado en todos los procesos de socialización en su vida, lo cual se convierte en un problema el enfrentar una relación de pareja en la ancianidad.

Dos es mejor que uno

Juan Carlos Reina, de 35 años, es hijo de una viuda de 66. Sobre la posibilidad de que su madre inicie una relación de pareja con otra persona, manifiesta: “Ya ella no puede estar en esas cosas, lo que le corresponde ahora es hacer las tareas de la casa y cuidar a los nietos”.

Situaciones similares suelen ocurrir frecuentemente. El adulto mayor es limitado por personas cercanas a él a la hora de reiniciar su vida amorosa.

Ivón Gutiérrez, trabajadora social del Centro Geriátrico Santiago Ramón y Cajal, en La Habana Vieja, atiende a varias parejas que han transitado por un contexto similar, sobre ello expresa: “Los ancianos tienen una voluntad muy fuerte, cuando se dan cuenta de que pueden reestructurar el concepto que su familia tiene sobre ellos y sobre lo que sería su vida, entonces logran que se adapten a la idea de que están recomenzando”.

Rigoberto Lorenzo, de 76 años, confiesa: “En el año 1994 perdí lo que más quería en este mundo, mi señora. Después me volví a casar con una mujer que es igual de buena que ella y a la cual supero en 17 años. Nunca olvidaré a mi primera esposa, pero la vida debía continuar sin importar lo que dijera la gente. Siempre he dicho que dos es mejor que uno”.

Algunos descartan la idea de que el adulto mayor pueda tener relaciones de pareja por la creencia de que esta solo sería funcional con sexo de por medio y los ancianos no están en condiciones de mantener una vida sexualmente activa.

Pero la verdad es otra, los cambios fisiológicos normales de la vejez permiten la actividad sexual, la cual resulta beneficiosa para la salud y la autoestima del adulto mayor.

“La relación sexual no se limita a penetración y orgasmo, también están los besos, las caricias, el sexo oral y los abrazos. Los ancianos tienen sus propias particularidades y compararlos con los jóvenes sería injusto y marginal”, precisa la sexóloga del Centro de Educación Sexual (CENESEX), Ana María Cano.

Amor en todas las edades

A pesar de que sus formas y el frescor de su rostro no revelan más de 60 años de edad, Carmen Luisa Aguirre es una anciana de 81. Esto no le impide compartir su existencia con un joven de 34 años.

El hijo no aprueba su relación con un hombre mucho más joven que ella, pues piensa que esta solo se basa en el interés, dado que su progenitora recibe cada mes una remesa del extranjero.

“Yo me siento muy bien con mi pareja. Me brinda un afecto distinto al que me dan otros seres queridos. Lo demás no importa”, explica Carmen.

Sobre casos como el de la octogenaria señora mucho se ha debatido. Generalmente se piensa que el único móvil por el que un joven estaría con un anciano es el dinero o cualquier otro interés, pero de amor verdadero…nada.

La especialista en Medicina General Integral del Centro Geriátrico Santiago Ramón y Cajal, Nancy Milián, refiere que “muchos ancianos experimentan temor al desempeño de una relación de pareja con alguien más joven, esto unido a la resistencia familiar ante dicha expresión sexual del adulto mayor.

“Lo cierto es que estas situaciones, si llegan a realizarse, no afectan en nada al anciano, quien puede perfectamente mantener una relación así, pues esta tiene un impacto  positivo en su autoestima, valoración de la vida y actitud hacia la sexualidad”.  

Tú me acostumbraste…
 
No solo cuesta trabajo a los ancianos desprenderse de los tabúes que han regido su vida, también sucede así con las generaciones a las que han influenciado.

El cambio de roles que se establece al no ser el adulto mayor quien contemple las relaciones de pareja de sus descendientes sino que estos hagan lo contrario, es una cuestión difícil de aceptar.

“Lo que sucede es que los ancianos siempre se han mostrado como los que te dicen «no llegues tarde de la fiesta», «fulanito no te conviene»…y entonces cuando cambian su posición también lo hacemos nosotros y eso es algo que asusta”, expresa Sissi Méndez, de 18 años.

“Creo que estas situaciones suceden porque los prejuicios y costumbres constituyen un problema generacional”, afirma la socióloga Clarisbel Gómez.

Las personas generalmente se manifiestan rígidas ante el cambio, y es que las costumbres, al transmitirse, crean ataduras que impiden su repentina variación. Mas, como enunció Rabindranath Tagore: “Dependemos del ayer, pero somos dueños del mañana”.

No hay mal que dure cien años

La solución al problema de los prejuicios vinculados a las relaciones de pareja en la tercera edad podría ser acaso tan escabrosa como la problemática en sí. La pregunta sería, ¿cómo cambiar las costumbres de cientos de generaciones?

“Se debe educar desde edades tempranas a la sociedad en pos de erigir una nueva cultura sobre la longevidad y eliminar así la base del conflicto”, afirma la socióloga Clarisbel Gómez.

Cambiar posiciones o establecer nuevas políticas es cosa de poco tiempo. Cambiar la mentalidad de varias descendencias es una tarea más extensa y trabajosa. No se trata de reubicar súbitamente todos los esquemas de la sociedad, sino de ir remodelando, poco a poco, los conceptos de esta.  

Las personas de la tercera edad están en plena autoridad de comenzar una nueva vida al igual que otras de cualquier generación. Llegar a esta etapa es, ante todo, un beneficio pues, como dijo José Martí: “Los años pasan madurando, no envejeciendo…los años santifican, los años embellecen; los años como aliento poderoso soplan sobre el espíritu”.

Recuadro:

La tercera edad es...

Como término internacional no se acepta "tercera edad" sino "adulto mayor", y se le llama así a toda persona entre los 60 y 74 años. Sigue a esta etapa la cuarta edad, longevidad -mayores de 90 años- y los centenarios - mayores de 100 años-.

(Doctora Nancy Milián, especialista en Medicina General Integral del Centro Geriátrico Santiago Ramón y Cajal)

FICHA TÉCNICA:

Tesis: Los prejuicios en torno a las relaciones de pareja en la tercera edad, limitan o impiden el desenvolvimiento de las mismas.

Tipo de título: Genérico
Tipo de entrada: Histórica
Tipo de cuerpo: Bloques temáticos
Tipo de cierre: De conclusión

Estrategia de fuentes:
Activas:
 Doctora Nancy Milián, especialista en Medicina General Integral del Centro Geriátrico Santiago Ramón y Cajal
 Clarisbel Gómez, especialista en Sociología de la Universidad de la Habana
 Doctora Vivian Zas Tabares, especialista en gerontogeriatría
 Doctora Ana María Cano, sexóloga del Centro de Educación Sexual (CENESEX)
 Ivón Gutiérrez, trabajadora social del Centro Geriátrico Santiago Ramón y Cajal
 Entrevistas realizadas a personas de edad comprendida entre los 18 y 35 años y a adultos mayores.
Pasivas:

 Artículo “Mitos de la ancianidad”, de Aloyma Ravelo
 Artículo “Nueva imagen de la vejez”, de Margarita Polo Viamontes


EL GENERALÍSIMO FUE UN PADRE AMADO

EL GENERALÍSIMO FUE UN PADRE AMADO

A propósito del Día de los Padres, el máster en Ciencias Históricas Antonio Álvarez Pitaluga indaga en la poca publicitada vida familiar de Máximo Gómez.

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Es muy difícil ahora imaginarnos a un Máximo Gómez llevando a sus hijos a la escuela en la mañana, recibiendo una citación para una reunión de padres o recogiendo en el fin de curso el certificado de notas de sus pequeños. Pero esos documentos existen y es una belleza en la vida de un hombre que en la medida que piensa en Patria, lo hace también en familia y en los hijos.

Hay un Gómez que en el período de tregua juega en el piso con Itica, la última de las hijas llamadas Margarita (habrá que perpetuar el nombre hasta que sobreviva), niña a quien Panchito le disputa el amor filial; un Gómez que prepara todos los días un catecismo a los hijos, en el que habrá mucho de su experiencia personal; un Gómez que educa a la prole en la lectura de buenos libros; un Gómez que con Laíto toma cerveza en un bar de Honduras y habla de problemas cotidianos, incluso hasta del atractivo que ejerce el joven en ciertas muchachas del lugar donde vive.

Así nos llega el hombre de toda la Guerra de los Diez Años, el militar que dirigió la Invasión de 1895: sin charreteras, sin sombrero, sin machete, sin botines. Simplemente en casa.

Eso cuenta el máster en Ciencias Históricas Antonio Álvarez Pitaluga, profesor de la Facultad de Filosofía, Historia y Sociología de la Universidad de La Habana, quien desde los tiempos de estudiante atesora datos que finalmente verán la luz el próximo año en un hermoso texto que llama La familia de Máximo Gómez (Editora Política).

Asevera que la figura de Gómez no ha sido suficientemente reflejada por la historiografía y que los investigadores han vetado a El Viejo la posibilidad de estudiarlo como un hombre común, capaz de reír, de llorar, de enojarse con sus hijos y la familia, y de tener ciertos placeres corrientes. Sin embargo, "fue un hombre que tuvo la capacidad de amar en el transcurso de la vida y, a la par de ser héroe, combatiente y revolucionario, fue también padre y hombre como cualquier otro".

En total tuvo 16 hijos, hasta donde puede probarse documentalmente. Ignacia y Laíto Gómez, y Francisco González le llegaron muy joven, fuera de matrimonio, en República Dominicana. En Cuba, con Bernarda Toro en una unión matrimonial que se consagró a lo largo de 35 años, vinieron 11; y en la década de los ochenta, le nacieron Antonio Romero y María Teresa Tavel.

"Es un hombre que educa a sus hijos como lo hicieron con él, y era en la época: una formación autodidacta donde la primera instrucción que se recibía, la de aprender a leer y escribir, la de conocer la Cartilla, corre por la familia que tiene una función educativa y da preponderancia a los valores apegados a la moral.

"Para Gómez los valores esenciales son el espiritual y el de la humildad. De ahí una familia que en gran pobreza material, es de una inmensa riqueza espiritual, y esta se convierte en el signo con el que guía su vida".

Sin embargo, es una familia, un padre, una esposa, que sufren por la pérdida de cinco hijos. Los primeros Margarita y Andresito murieron de inanición durante la Guerra Grande, en medio de las asperezas de la manigua; los segundos también Margarita y Andrés, fallecen en la tregua fecunda, por problemas de salud; y el segundo Francisco, el Panchito que prefiere caer al lado de su general, Antonio Maceo, en la bravura del combate de San Pedro. Y a pesar de ello, Gómez no renuncia, no deja de hacer revolución, no se desprende de sus ideales y, a costa precisamente de ser y saberse un jefe imprescindible, no pide un centavo.

Sobrevivirá a toda penuria el resto. "Pero ese padre no funciona sin una madre ejemplar. Manana tendrá su terreno de dominio en el hogar, mientras Gómez lo encontrará en los campos de batalla. Es un complemento que permite darse la mano en la educación de los hijos, y tan buena fue esta, que una vez fallecidos ambos, los vástagos fueron consecuentes en su veneración y en no traicionar sus principios".

Y el historiador afirma que casi todos murieron en Cuba después de 1959 por razones que pudieron ser diversas, "pero que les llevó a echar el resto aquí, excepto Clemencia, quien falleció en 1921, y el tercer Andrés, desaparecido en viaje de negocios a Alemania, y como en toda novela nunca se supo de él".

De los que tuvieron larga vida cita a la tercera Margarita, fundadora de las Milicias Nacionales Revolucionarias, de la Federación de Mujeres Cubanas y los Comités de Defensa de la Revolución, al frente de la Vigilancia en su organización de base en el reparto capitalino de Fontanar.

"Gómez se preocupó muchísimo por sus hijos. Existen cartas donde le expresa a su esposa la preocupación que siente por no ser capaz de desarrollar un buen papel, de no cumplir cabalmente con la dirección de la independencia de Cuba, en tanto necesita de la opinión de sus hijos. Esto quiere decir que la polea educativa de los padres a los hijos, en el caso del Generalísimo funciona al revés: la descendencia influye en la obra del padre y lo pone en el compromiso del ejemplo personal que les va a legar", añade Álvarez Pitaluga.

Hay una anécdota que retrata en cuerpo y alma al líder indiscutible: en medio de la Campaña de La Reforma, y cuando ya han muerto José Martí y Antonio Maceo, él está al corriente del matrimonio de su hijo Maxito. "Se preocupa constantemente por la familia, una familia que para la generación del 68 y del 95 será un símbolo del independentismo". Y otra: cuando regresa a Cuba en 1899, tiene una vida hogareña y es habitual que en casa se siente con los suyos los domingos, comparta sus vidas y asista a los bautizos de los nietos.

De entre sus hijos, Álvarez Pitaluga resalta su vínculo estrechísimo con Fernando Urbano, quien condiciona su vida al padre y está a su lado siempre, en relación muy bella, cual lazarillo. "Panchito es el que llega más alto en el plano político porque muere en los campos de San Pedro, pero los demás, desde sus propias edades y lugares donde estén, hacen proselitismo, revolución. Hay que borrar el mito historiográfico de que la familia son tres individuos -Gómez, Manana y Panchito-. Los hijos de ambos son 11, más otros parientes que entran y salen, y todos comparten un mismo hogar e igual ideario.

"Pienso que Gómez es un ejemplo de padre por varias razones, entre las primeras, porque, a pesar de la pobreza, de la humildad en que vivieron todos, nunca educó a los hijos en el trueque de valores materiales a costa del prestigio personal. Nunca lo hizo y prefería, parafraseándolo, andar con los fondillos rotos que pedir dinero".

Para Álvarez Pitaluga una frase de Silvio Rodríguez puede definir a este hombre amado por sus hijos: "Yo me muero como viví".

CUANDO PAPÁ SE EMBARAZÓ

CUANDO PAPÁ SE EMBARAZÓ

YANET LLANES ALEMÁN,

estudiante de segundo año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Todo estuvo muy oscuro hasta que aparecieron nuevas partes de mi cuerpo. ¿Ojos? Aún está todo muy nublado. No logro distinguir si estoy sola. ¡Si papá supiera que el cordón me enreda! Sí, creo que estoy viendo. ¡Estoy en la panza de papi!

Mi papá come mucho. Seguro que por eso me han salido dos orificios en la cabeza. ¿Oídos? Con ellos puedo escucharlo hablar con una mujer. Debe ser mamá, porque ya la reconozco cuando tiernamente me acaricia. Ella siempre está cerca de papi, constantemente oigo los latidos de su corazón. Ayer, asustada, le dijo que se acercaba el día. Yo sentí sus escalofríos.

Pero no entiendo, aunque hace mucho que tengo cerebro, ¿por qué mi papá está tan tranquilo? ¡Como si yo no estuviera en su barriga desesperada por salir! Cada día me siento más completa y aumentan mis ansias por ver la luz. Ya lo sé, la imagen de mi papá se embelezará tanto que olvidaré la sensación de estar afuera. Sí, fuera de este líquido.

Papá, ¿estás dormido? ¿Por qué no te escucho? Solo noto cómo las manos de mamá suavemente rozan mi cabezota. ¡Papi, apúrate! ¡Abre los ojos! ¡El líquido se fue y tengo mucho miedo! ¿Dónde estás? No puedo hablar. Me duermo. Me duermo. Me… ¡No! Alguien me dio por las nalgas. Creo que me inundaré con esta otra agua que sale por mis ojos. Temo abrirlos. Papito, ¿cómo será tu rostro?

Por fin me decido. Estoy confundida. ¿Eres tú, mamá? ¡Qué sorpresa! ¡Ya llegué a tu mundo! Seguro papá se está recuperando y por eso no se encuentra a mi lado. Solo dile que somos felices… ¡Porque ya es papá!

LA HUELLA DEL TITANIC EN CUBA

LA HUELLA DEL TITANIC EN CUBA

¿Un cubano en el Titanic? No exactamente, pero sí es cierto que  el asturiano-cubano Servando Ovies Rodríguez, emigrante exitoso, hombre de negocios y dueño de la famosa sedería habanera El Palacio de Cristal, zarpó en el Titanic sin imaginar su fatal destino.

WALDO FERNÁNDEZ CUENCA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Con la reciente publicación en Internet de la lista completa de pasajeros del trasatlántico más famoso de la historia, el Titanic, se ha podido confirmar un hecho desconocido por la mayoría de los cubanos: la muerte en tan histórico hundimiento de una persona residente en la Isla.

Corría el año 1891. Cuba eliminaba a pasos agigantados viejas trabas esclavistas y abrazaba un pujante capitalismo que exigía fuerza laboral a gran escala. Era Cuba tierra de oportunidades.

Así llegó a La Habana con escasos 15 años el avilesino Servando Ovies, en una de esas grandes oleadas de asturianos a América. Venía a trabajar en la fábrica de ropas de su tío José Rodríguez, con un solo sueño: levantar fortuna.

“Empezó limpiando baños. Era un hombre muy habilidoso y trabajador, no tardó en ascender de posición, fue adquiriendo conocimientos del manejo de la empresa, la cual despegó definitivamente después de su llegada”´, cuenta su nieto, quien lleva el mismo nombre.

Debido al crecimiento que la empresa tuvo en los primeros años de la naciente república, fue necesario importar materias primas de la lejana Europa, cuna de grandes telares.

Servando logró convertirse en codueño de la fábrica y hombre de dinero, por lo cual sus viajes al Viejo Continente eran frecuentes en busca de ventajosos contratos con los proveedores.

El último viaje

Lo reclaman los negocios. Mas este viaje es diferente, visitará a su madre en Avilés, la tierra donde abriera los ojos por primera vez. Recorrerá Francia e Inglaterra para importantes citas de trabajo, y su regreso a América después de varios meses fuera de su hogar, no será precisamente Cuba. Nueva York lo espera para importantes  tareas que debe cumplir.

Ante tan extensa ausencia su esposa desea acompañarlo, él se lo impide, pues por su avanzado estado de gestación es peligroso asumir tan agotadores viajes. 

En París lo sorprende la rimbombante noticia de la partida del Titanic, un coloso, un gigante transoceánico considerado insumergible, una belleza de la ingeniería naval dispuesta a romper todos los récords allende a los mares.

No titubea en su decisión. La fecha y el dinero lo acompañan y un camarote de primera clase en el Titanic bien vale un regreso a América.

Embarca en Cherburgo, penúltima parada del barco. Ahí, curiosamente, parte también el multimillonario más grande de entre los pasajeros, el estadounidense John Jacob Astor, quien regresaba a EE.UU. luego de una larga luna de miel.

Según La Nueva España, revista asturiana que descubrió el caso de Servando en 1998, el hombre llevaba consigo en el camarote 12 cajas de algodón y puntillas, fletados a su nombre por la compañía neoyorkina  Clafin H.B. & Co.

En la madrugada del 14 de abril, mientras el Titanic navegaba a toda velocidad por las tranquilas y frías aguas del Atlántico Norte,  la tripulación detecta un enorme iceberg y hace girar la nave a toda velocidad para evitar la colisión.

Pero es demasiado tarde, el impacto es inevitable. El capitán manda a revisar el barco, y el diseñador Andrew Hutchkins, después del pesquisaje, predice lo increíble, el Titanic se hundirá a más tardar en dos horas. Cinco de sus compartimentos estaban ‘’heridos’’ de muerte.

El hundimiento ocurrió a 9 millas de la isla de Terranova y constituye hasta nuestros días uno de los mayores desastres marítimos en tiempos de paz.

La noticia de la catástrofe es pólvora que se riega por todos los confines del planeta y Eva López del Vallado, esposa de Servando, no puede creer en tan nefasto destino para su amado.

El Comercio, un diario habanero de la época al servicio de los emigrados españoles en la Isla, se hizo eco de la suerte de Servando, no había mucho que hacer, el asturiano era parte ya de la zaga del Titanic, tenía 36 años al morir.

“Dicen que mi bisabuela se volvió como loca, gastó toda la fortuna de la familia buscándolo, donde quiera que surgían noticias de inmensos cementerios allí iba, a ver si encontraba el cuerpo de su esposo”, cuenta su biznieta, Ivonne López.

“Fue a Europa, y por último a Halifax, en Canadá, donde se encuentra el mayor camposanto de muertos por el desastre. Allí dicen que estuvo su cuerpo”, asegura Ivonne.

La investigación de La Nueva España da cuenta de que el cuerpo de Ovies fue rescatado por el barco norteamericano “Mackay Bennett”, junto a otros 189 cadáveres y trasladado posteriormente a Halifax.

Su primo, José Antonio Rodríguez, compañero en la aventura de la emigración, viajó hasta Canadá a reconocer su cuerpo. Se cuenta que exhumó el cadáver y le dió cristiana sepultura el 15 de mayo de 1912.

Mas la familia Ovies no da fe de esa versión.

Nunca se pudo saber con seguridad si su cuerpo lo sepultaron en Halifax o no, nosotros no tenemos esa certeza, asegura Servando, nieto del fallecido.

De casa a Palacio

El Palacio de Cristal, símbolo de la fortuna de Servando Ovies, surge en el 1850, en un pequeño lugar de la calle Mercaderes y debe su nombre a la fama mundial que adquirió en aquel momento el Palacio del Cristal de Hielo, en Londres, en los años de mayor esplendor de la reina Victoria, en Inglaterra.

En 1898, en medio de la terminación de la guerra de Independencia, se traslada a la esquina de Muralla y Habana, donde radica hasta 1922 en que se asienta definitivamente en Aguiar 569.

A partir de la culminación de la guerra su despegue es acelerado, pues de una modesta fábrica expendedora de telas terminadas en Europa se convierte en una sólida empresa de ropas, por la alta calidad en la confección de sábanas, pitusas y guayaberas.

Hoy, la otrora sedería es un almacén de la empresa Habaguanex, perteneciente a la Oficina del Historiador, sus trabajadores solo saben que alguna vez fue una gran fábrica de ropas y tejidos.

La estrecha calle Aguiar, en la Vieja Habana, y sus vecinos desconocen esta historia, el tallado e imponente letrero de El Palacio de Cristal ha  visto enmudecer el ruido de sus máquinas y el sentir de sus selectas telas, pero no olvida a Ovies, el asturiano del Titanic.    

Ficha Técnica:

Tipo de Reportaje: Histórico
Tesis del trabajo: Dar a conocer la historia del asturiano residente en Cuba, muerto en  el Titanic.

Tipo de Entrada: De Resumen
Tipo de Cuerpo: Estructura cronológica
Tipo de Cierre: de Caso

Estrategia de Fuentes:

Fuentes Activas:

Entrevista con familiares de la víctima y trabajadores del antiguo negocio de Servando Ovies.

Fuentes Pasivas:

Consulta de periódicos de la época.

Revista La Nueva España de Asturias y su investigación sobre Ovies.

Historia del Hundimiento del Titanic por Wikipedia. 

 

NO MÁS TRANQUES EN LA ROTONDA

NO MÁS TRANQUES EN LA ROTONDA

Estudios realizados por la Dirección Nacional de Tránsito demuestran una posible reducción de los accidentes, del consumo de combustible y de la demora en la intersección de la Ciudad Deportiva.    

VENUS CARRILLO ORTEGA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana

Para las personas que circundan diariamente la rotonda de la Ciudad Deportiva no les será difícil describir lo tormentoso que se  torna pasar esa intersección, sobre todo en las primeras horas de la mañana cuando se dirigen apuradas hacia el trabajo.

Es una vía elegida por muchos, pues funciona como punto  de enlace con distintos lugares de interés para la población. Sin embargo, esta misma selección explica por qué ocurren en reiteradas ocasiones verdaderos tranques de tránsito.

La intersección giratoria está compuesta por un óvalo central y cuatro ramales de acceso, conformado por las avenidas Rancho Boyeros, Vía Blanca y 26. Funciona como una rotonda moderna, pues tiene prioridad en la circulación del anillo central con canalización en las entradas.

En la actualidad, los volúmenes de demanda han crecido. El flujo máximo de entrada en la hora pico, de 7 a 8:30 de la mañana, es de 5 700 vehículos.

Es el punto de la capital que presentó la frecuencia más alta de accidentes del tránsito en el año 2005 con 42 casos, y 33 en el 2006. Las principales causas fueron no atender el control del vehículo, no respetar el derecho a la vía y el desperfecto técnico.

"Este elevado índice de accidentalidad respecto a las demás intersecciones podría indicar un deterioro en los niveles de seguridad, sobre todo en la hora pico de los días laborables, horario generador del mayor número de incidentes", informó el teniente coronel Emilio Mesa Ballesteros, del Departamento de Desarrollo de la Dirección Nacional de Tránsito

Además, las constantes demoras y la congestión producen en el conductor intranquilidad y estrés,  lo que conlleva, en ocasiones, a la violación de las leyes del tránsito, agregó el también ingeniero vial.

Ante tal problemática, la Comisión Provincial de Vialidad y Tránsito decidió hacer un estudio en la red vial de la zona que incluye la rotonda, las intersecciones más próximas a ellas y las de influencia a ese nivel.

En busca de soluciones

Para el estudio se realizaron conteos clasificados -por tipos de vehículos-, en los  cruces que tributan a la rotonda; en aquellas intersecciones que serían afectadas por las medidas se rehicieron esos mismos aforos para evitar una transferencia del problema hacia otra vía.

El origen-destino en la rotonda, la circulación de las bicicletas y el comportamiento de los usuarios, fueron otros puntos analizados en el proyecto.

Los estudiantes de Ingeniería Civil del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría (ISPJAE) desempeñaron un papel importante en el estudio. Sin ellos, el trabajo habría resultado más largo y complicado, pues analizaron cada parámetro con recursos bien limitados, manifestó la master en Ciencias y profesora de la propia institución, Liliana Alba Menéndez.

La también especialista en Ingeniería Vial calificó al software utilizado durante el trabajo como una herramienta fundamental, pues examinó cuán eficiente sería la aplicación de las medidas en cada una de las propuestas, y permitió observar de forma global la afectación de las intersecciones "víctimas" del trabajo.

Nuevos caminos para la rotonda 

Con los resultados se  presentaron diferentes opciones que posibilitan, en cierta medida, aliviar la situación existente en el lugar, hasta tanto no se implemente una solución definitiva que asimile los volúmenes actuales y futuros.

Los estudios de origen-destino arrojaron que el 37,8 % de los  vehículos que arriban en la hora pico lo hacen por Boyeros, y continúan viaje por esa misma vía. Entonces, explica el teniente coronel Mesa, la solución más completa sería construir el cruce a desnivel y dejar la rotonda para realizar el resto de los movimientos (un elevado como el de 100 y Boyeros).

Pero esta obra tendría un costo muy elevado, imposible de asumir ahora, subrayó el ingeniero vial, y agregó  que existen otras medidas posibles de explotar como la implementación de vías aleatorias en la rotonda.

El estudio muestra también que el carril de ciclos era subutilizado, es decir, el volumen que llegaba por los accesos de entrada era inferior al 4% del total de vehículos y, por tanto, se determinó su eliminación, respondió el mayor Eduardo Creach, de la Dirección Nacional de Tránsito.

La medida, aplicada en marzo de 2006,  no fue decisiva para resolver el problema, aunque contribuyó al aumento relativo de la capacidad, y  a una disminución de las demoras.

Al ser eliminado el carril -explicó el especialista-, fue preciso arreglar el marcado del pavimento. Por ejemplo, se hizo un bacheo (repavimentación) en la vía Carlos Manuel de Céspedes, y se señalizó cada carril para la mejor utilización de la circulación en el óvalo.

El mayor Creach apuntó que instalar un control de semáforo que regule todos los accesos podría ser otra vía de solución, pues permite a los peatones una oportunidad de cruce al detenerse la corriente que gira, pero no se considera necesaria su aplicación por el momento.

Sin embargo, Esteban Rodríguez, trabajador que pasa a diario por la intersección, confesó que sería un alivio para cualquier peatón colocar semáforos en la rotonda porque así tendría seguridad a la hora de cruzarla. Como él, opinan otras personas que cada día convergen en este punto neurálgico de la capital.

Una forma de resolver los problemas de capacidad es reducir el volumen de vehículos que llegan a este lugar. Crear las condiciones en las vías de "escape" que circundan la intersección (Primelles, Santa Catalina y Calzada del Cerro) sería el método para conseguirlo, informó el Teniente Coronel Mesa.

Esas vías alternativas funcionarían como vasos comunicantes. Si la rotonda se congestiona, el chofer puede tomar otra ruta, sin que  afecte su itinerario.

"Estoy de acuerdo con que se quiera solucionar los tranques en la intersección, pero yo no voy a cambiar mi ruta, pues llevo muchos años manejando por el mismo lugar, además, eso significa gastar combustible y tiempo", afirmó Jorge Luis González, chofer de un camión de Servicios Comunales.

El comportamiento de los conductores no se rige por una lógica simple; factores como el conocimiento de la zona, preferencias y hábitos, hacen que el mismo no cambie el recorrido a seguir, por lo que se considera que sólo el 30% del total realizará la acción que se propone, comentó la ingeniera civil Liliana Alba.

Un camino posible

Según comunicó el ingeniero Mesa, al implementar estas medidas los accesos trabajarían por debajo del 85% de la capacidad, y las demoras serían reducidas notablemente en cualquier momento del día, incluyendo la hora pico.

Y comentó también que los gastos de las inversiones necesarias son elevados, pero la aplicación durante un año de esta solución significaría el ahorro de combustible y dinero para el país, por concepto de demora y disminución de recorrido.

La propuesta ya fue aprobada por el Comité Técnico de la Comisión Provincial de Vialidad y Tránsito de Ciudad de La Habana, y se presentó al gobierno de la capital para la aprobación de los presupuestos. Tal vez con esa palabra mágica, "ahorro", se motive la reflexión.

Aún falta la respuesta económica, pero ya se avanza en la aplicación de la medida; por ejemplo, la vía Primelles fue repavimentada hace unos tres meses.

Pero los problemas en el tránsito no han terminado aquí. ¿Cuántos puntos de la ciudad presentan aún estas mismas dificultades?

La Dirección Nacional de Tránsito, en coordinación con el ISPJAE y la Comisión Provincial, continúa con los estudios, trasladados ahora hacia la rápida 5ta Avenida, y la intersección 100 y 51. Siempre con la máxima de velar por la seguridad de las personas.

Ficha Técnica:

Tema: Estudio realizado en al rotonda de la Ciudad Deportiva para mejorar la vialidad.

Tipo de reportaje: Estándar

Tipo de título: Genérico

Tipo de entrada: De resumen

Tipo de cuerpo: De bloques temáticos

Tipo de cierre: De proyección

Estrategia de fuentes:

-Dirección Nacional de Tránsito

-Mayor Eduardo Creach

-Teniente coronel Emilio Mesa Ballestero, miembro de la Comisión Provincial de Vialidad y Tránsito

-Del Instituto Superior Politécnico José Antonio Echeverría, la master en Ciencias, ingeniera civil (especialista en Ingeniería Vial) Liliana Alba Menéndez

-Personas que usualmente pasan por la intersección (peatones y choferes)

-Esteban Rodríguez, trabajador del Hospital Clínico de 26

-Jorge Luis González, chofer de un camión de Servicios Comunales.

DE LA “HOUSE” AL GRAN TEATRO

DE LA “HOUSE” AL GRAN TEATRO

Los adolescentes buscan su espacio. Múltiples factores influyen en el consumo cultural inadecuado de este grupo etáreo

ADRIANA VALDÉS ROBREÑO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

Frente al espejo, Claudia perfecciona su peinado. Suspira hondo y piensa en lo que tiene planificado hacer hoy. "¡Ya voy!", responde a Daniela que la apura para ir a Coppelia con el resto del grupo. Eran ya las 10:30 a.m. Después de una larga espera en la parada, por fin apareció el "camello".

Cuando llegaron ya estaban allí Jose, Patricia y Rubén y en lo que esperaban el turno para entrar, se ponían de acuerdo; irían al "bonche" (fiesta callejera) que había esa noche en el barrio. Daniela no quería ir, decía que en la fiesta house del Chino, la música iba a estar mejor. Finalmente, eligieron la última opción.

Por fin entraron a la heladería. Entre ensaladas y jimaguas de chocolate decidieron ir entonces a mirar la ropa que exhibían y vendían en la Feria de 23 que, según Patricia, era lo último. Una saya "can can" verde fosforescente igual a la de su mamá, era para Claudia la oferta más tentadora del lugar; sin embargo, Daniela prefirió los collares de semillas del vendedor de al lado.

Rampa abajo tropezaron con el famoso Malecón habanero. A pesar del calor y la fuerza de los rayos del sol, resolvieron sentarse a hacer chistes y a cantar.

Luego de dos horas frente al mar fueron nuevamente a la concurrida parada para coger el ómnibus de regreso a sus casas. El M-5 llegó lo suficientemente lleno como para que a Rubén le destrozaran su peinado de "pinchos". Al bajar, Jose les recordó a todos que a las nueve en punto el Chino pondría la música y que esta vez cobraría un CUC por cada uno.

Durante toda la noche el disc jocker (Dj) solo puso la llamada música house. Esta monotonía provocó que Claudia se fuera, junto con Rubén y Patricia, para el "bonche" de la otra cuadra que tenía el "reggaetón" a todo volumen. Daniela y Jose prefirieron quedarse porque si ya habían pagado, aprovecharían hasta el último minuto.

A las doce y media se reunieron nuevamente todos para volver a sus hogares a descansar. Planificaron encontrarse al día siguiente para ir juntos a jugar voleibol.

Claudia, Daniela, Jose, Patricia y Rubén son adolescentes de trece años de edad. En esta etapa, además de producirse los conocidos cambios físicos, se busca la identidad, lo que los hace únicos y únicas, lo que les da la posibilidad de decir "yo soy...", comienzan a expresarse los sentimientos amorosos, necesitan bailar, oír música, hacer deportes, relacionarse con el grupo, se cuestionan su realidad y asumen posturas sociales reivindicatorias.

Lo que ellos prefieren

La apropiación de cultura en la adolescencia es un factor determinante en la mentalidad del futuro adulto. En ese período es que se está constituyendo la identidad de la persona.

Un estudio realizado por especialistas del Centro de Desarrollo y Comunicación, perteneciente al Ministerio de Cultura, permitió conocer las tendencias actuales en el consumo cultural de los jóvenes de este grupo etáreo.

Las encuestas demostraron que a los adolescentes les gusta disfrutar de los espacios públicos en grupo, la acción y la liberación de energía caracterizan esta etapa, utilizan la música como medio para la comunicación y la identidad, tienden a seguir la moda y expresan inconformidades con normas y límites impuestos por los adultos.

Una investigación del Centro de Estudios sobre la Juventud demostró que las preferencias recreativas de los adolescentes cubanos durante el verano han permanecido casi invariables en los últimos cinco años. Estas predilecciones se han concentrado fundamentalmente en ir a la playa, a las instalaciones de campismo, la casa de familiares y amigos, así como la casa propia y los centros nocturnos (en ese orden).

A Claudia Tur, estudiante de 8vo. grado de la secundaria básica Jorge Ricardo Masetti, en su tiempo libre le gusta ir a fiestas, ver televisión, pero fundamentalmente salir con sus amigos a cualquier lugar, "cuando estoy con ellos siempre la paso bien"

Élcida Álvarez Carril, psicóloga, máster en Intervención Comunitaria y coordinadora del Grupo de Desarrollo Sociocultural del Ministerio de Cultura, considera que "algunas tendencias que siguen los adolescentes son propias de la edad, les gusta andar en grupo, transgredir normas, estar a la moda. Otras preferencias están vinculadas a las tecnologías. Por ejemplo, la música siempre ha sido una predilección y el desarrollo alcanzado permite que lo que se oye en Japón, también se oiga en Cuba. Eso hace que los adolescentes tengan intereses comunes."

Recreación sana, culta y útil

"Las actividades recreativas que prevalecen entre los jóvenes pertenecientes a este grupo etáreo no privilegian el aprendizaje, la creatividad, ni los hábitos artísticos", según comenta Carmen Maury, trabajadora social del Centro de Estudios Sobre la Juventud y estudiante de Sociología: "La concepción de esparcimiento que tienen los adolescentes es de diversión, de hacer actividades que no requieran pensar mucho; lo que está distante de lo que llamamos recreación sana, culta y útil, relacionada a una manera creadora y constructiva de emplear el tiempo libre"

Se está reproduciendo un modelo de consumo cultural en el que el ocio, la diversión, el esparcimiento y la socialización ocupan el primer lugar, con desestimación de la actividad artística e intelectual, lo que va en detrimento de un modelo culto, útil y sano.

Una estudiante de 9no. grado de la ESBU Rubén Martínez Villena del municipio Plaza de la Revolución, dice que le gusta ir al teatro solo si se trata de obras humorísticas, porque en el resto no se siente identificada. "En ocasiones son obras para niños y otras veces para adultos. Las primeras son muy aburridas y las otras no las entiendo".

¿Por qué la mayoría de los adolescentes no tiene hábitos artístico- culturales? Para la psicóloga Élcida Álvarez existen múltiples factores que conllevan a esta situación. Uno de ellos es la familia. En Cuba, el índice de la población que asiste de manera regular a teatros, museos, cines, bibliotecas, no es muy alto. Entonces, si los padres no tienen costumbres vinculadas al arte, los niños y adolescentes, tampoco. La escuela influye también en la formación de hábitos artísticos. Ahora con la inserción de instructores de arte en cada centro de enseñanza se están dando algunos pasos en ese sentido. Otro elemento que ha posibilitado la inexistencia de hábitos artístico es el mal empleo de la tecnología. Nuestro país tiene gran influencia externa, por lo que es difícil contrarrestar las prácticas consumistas, nocivas y enajenantes.

A pesar de que nuestra sociedad plantea la necesidad de una recreación sana, útil y culta, cabe preguntarnos ahora. ¿Qué modelo de consumo cultural hemos concebido y propuesto para los adolescentes? ¿Cuál es el modelo de consumo cultural que se está reproduciendo en la realidad? Y, ¿qué contradicciones se ponen de manifiesto entre el modelo ideal y el real?

El papel de los medios de comunicación

Según un estudio realizado por Daimelys Monzón y Marisol Peraza, psicólogas del Centro de Desarrollo y Comunicación Cultural, en el contenido de las páginas culturales de los periódicos Granma y Juventud Rebelde, en La Cartelera de La Habana, en los segmentos culturales de la Televisión Nacional y el Noticiero Nacional de Radio, existe una insuficiente divulgación de las actividades culturales que se realizan con o para adolescentes, respecto a las que se desarrollan para otras edades.

La investigación refleja, además, que no existe diferencia en la información que se brinda para divulgar las actividades culturales dedicadas a los niños y las destinadas al público adolescente.

Ahí radica una de las principales causas de la falta de hábitos artístico- culturales en los adolescentes. La coordinadora del Grupo de Desarrollo Sociocultural cree que "el no aparecer reflejados como un grupo etáreo aparte, da la idea de que no se diseñan propuestas culturales específicas para ellos y las acciones se diluyen entre los niños y los jóvenes, que tiene características personológicas e intereses diferentes. La programación cultural de la televisión, por ejemplo, no separa los programas y estos no tienen la calidad suficiente, por lo que no logran fomentar las prácticas artísticas."

Élcida Álvarez, profesora asistente de la Universidad de La Habana, explica que no se explotan las diversas formas en que se pueden expresar las diferentes manifestaciones artísticas para estas edades, que permitirían la formación del gusto estético y los intereses culturales. Por ejemplo, en el caso de las artes escénicas y la música, lo más difundido son las funciones; sin embargo, los talleres casi ni se mencionan.

"En el sistema de divulgación de actividades culturales se observa un desbalance en cuanto a los períodos del año. Del total de actividades difundidas en el período enero-diciembre 2006, el 83% se realizó en el período enero-marzo, el 24,85% en el trimestre abril-junio, el 23,85% entre octubre-diciembre y el 19% en julio-agosto. Por tanto, vemos que hay una reducción paulatina de la divulgación de las ofertas culturales para estas edades en la medida que avanza el año, y en el período vacacional se observa un detrimento considerable, lo que atenta contra la recreación sana y culta en el período vacacional", explicó la profesora.

A pesar de haber un sistema de divulgación sobre la actividad cultural en general insertada en todos los medios: televisión, prensa plana, radio, y otros de carácter alternativo, existe una carencia de difusión de las actividades para el público adolescente que sea eficaz y que contribuya a la formación de una conducta sana y culta.

En nuestros medios se le concede gran importancia a este grupo etáreo, sin embargo, no existe un trabajo sistematizado para la formación de esos públicos en el ámbito de la cultura.

Oferta vs. Demanda

Las manifestaciones artísticas culturales no son las privilegiadas por los adolescentes; entre las formas de recreación cotidiana y para los fines de semana están ver la televisión y oír música. En la TV tienen programas preferidos como los espacios de películas y de dramatizados. Como opciones artísticas culturales para los fines de semana encontramos la asistencia a espectáculos humorísticos y a conciertos de música popular.

El tema del consumo cultural en la adolescencia debe ser tratado desde diferentes aristas, no solo es importante conocer qué productos culturales consumen, cómo y por qué lo hacen, sino también qué se oferta y cómo se hace y a partir de ahí desentrañar las contradicciones que pueden generar diversos malestares, sentimientos y conductas.

Los adolescentes encuestados mencionaron como un obstáculo para el aprovechamiento pleno de su tiempo libre, la carencia de instituciones con acceso económico para satisfacer sus necesidades de compartir y bailar. Esta situación genera malestar y provoca el surgimiento de acciones transgresoras no favorables a su crecimiento y a la recreación sana, como son las fiestas "house" y los "bonches". Otros impedimentos para el disfrute de las opciones recreativas fueron fundamentalmente de tipo materiales, como el transporte.

"El pasado fin de semana cuando iba con tres amigos para la fiesta tuve que regresar a mi casa porque la guagua se demoró demasiado", dice un joven de la secundaria básica Carlos J. Finlay.

La máster en Ciencias Élcida Álvarez comenta que existen contradicciones entre los modelos de consumo cultural que predominan en la adolescencia y el sistema de ofertas culturales que se brindan desde las instituciones.

En algunos municipios del país se desarrollan proyectos comunitarios donde se conjugan dos o más manifestaciones artísticas, lo que permite una mayor integración en el proceso de apreciación de las artes, a la vez que posibilitan el ahorro de recursos materiales y una mejor complementariedad del talento artístico. Sin embargo, algunos territorios no presentan una programación cultural que satisfaga las necesidades de los adolescentes de la localidad.

El empleo del tiempo libre de los adolescentes cubanos se ha mantenido entre las principales preocupaciones del país desde hace varios años. La Unión de Jóvenes Comunistas es una de las organizaciones que está a la vanguardia de este proyecto de recreación sana, culta y útil. 

Pensar en los adolescentes cubanos del siglo XXI es un reto para la sociedad en general. Claudia, Rubén, Daniela, Jose y Patricia necesitan su espacio, propuestas artísticas que satisfagan sus intereses. En tal sentido, los creadores con su trabajo deben contribuir a este empeño y con una adecuada promoción, continuar el largo y azaroso camino que requerirá múltiples esfuerzos y no menos perseverancia.

FICHA TÉCNICA:

Tema: Las tendencias de consumo cultural en los adolescentes cubano.

Tesis: Las tendencias de consumo cultural de los adolescentes cubanos no están dirigidas al ámbito artístico.

Estructura:

Tipo de Título: Genérico

Tipo de Entrada: Narrativa.

Tipo de Cuerpo: Estructura por bloques temáticos.

Tipo de Cierre: De moraleja o instancia a la acción.

Estrategia de fuentes:

Entrevista con Élcida Álvarez, Lic. en Psicología, Ms.C. en Intervención Comunitaria, Diplomada en Trabajo Social Comunitario, y en Desarrollo Humano, Género, Infancia, Salud y Población, especialista en Atención a adolescentes con trastorno de conducta, psicóloga de la Clínica del Adolescente, profesora asistente de la Universidad de La Habana e Investigadora Agregada, Coordinadora del Grupo de Desarrollo Sociocultural.

Entrevista con adolescentes de las secundarias básica de Plaza de la Revolución Rubén Martínez Villena y Carlos J. Finlay, y Jorge Ricardo Masetti, de Playa.

Entrevista con Carmen Maury, trabajadora social, estudiante de 5to. año de Sociología, técnica de investigación del Centro de Estudios sobre la Juventud.

Consulta de un estudio realizado por las psicólogas Daimelis Monzón Wat y Marisol Peraza Simón, del Centro de Desarrollo y Comunicación Cultural, sobre el contenido de las páginas culturales de los periódicos Granma y Juventud Rebelde durante el verano pasado. (julio-agosto 2006)

CHARANGAS DE BEJUCAL: ¿PARA SIEMPRE?

CHARANGAS DE BEJUCAL: ¿PARA SIEMPRE?

Constituyen el exponente cultural más importante que define la identidad de los habitantes del territorio. Orígenes de la festividad.

CARMEN MONTEOLONGO RODRÍGUEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación de la

Universidad de La Habana.

La polémica cobra auge cada vez que se preparan las fiestas. En la calle sigue bullendo el afán porque la carroza de sus sueños sea la más bonita, la que fascine de lado a lado de Cuba. Pero entre los más viejos, algunos opinan que ya no es como antes, cuando el bando azul y el bando rojo transformaban sus días en un enfrentamiento sin tregua, cuando la cultura de Bejucal se elevaba hasta el paroxismo.

Unos y otros tienen argumentos, o emociones. En definitiva, se trata de una controversia a favor de la tradición, o mejor dicho, de una de las tradiciones que junto a las Parrandas de Remedios y los Carnavales de Santiago distinguen el colorido, la majestuosidad y la idiosincrasia de quienes vivimos en la Perla del Caribe.

Tierra de charangas

Las famosas festividades de Las Charangas de Bejucal, pueblo situado a unos veinte kilómetros de la capital cubana, son el convite a la fantasía de diseñadores, pintores, músicos y artistas en general.

La especial majestuosidad de la Plaza de Armas y la Iglesia Parroquial de esta localidad son el eje central del desfile de las Charangas en la tricentenaria San Felipe y Santiago de Bejucal.

En el siglo XlX, en ocasión de la Misa del Gallo, los habitantes del lugar que profesaban la religión católica salían a las calles con sus hachones encendidos, matracas, caracoles y gaitas, mientras los hombres y mujeres negros también lo hacían para cantar y rezar a sus deidades rumbo a la Plaza del pueblo y al atrio de la iglesia, todo ello a ritmo de tambores, güiros y botijas.

Esta fusión de multitudes con intereses bien distintos hizo que surgieran dos bandos: el azul y el rojo. El azul (los carabalíes) se denominaba La Musicanga; y el rojo (los congos), era llamado Los Malayos. Los símbolos escogidos fueron el alacrán y el gallo, respectivamente.  La Musicanga era el bando de los criollos, nativos, negros libertos y esclavos, en tanto el rojo o Malayos representaba a españoles e isleños emigrantes.

Pero la fiesta tradicional de las Charangas de Bejucal que comenzaba con la misa del Aguinaldo y terminaba con la del Gallo, el 24 de diciembre, se convirtió en algo más, para complacencia de sus pobladores. Ellos mezclaron en una simbiosis de ritmo multicolor, los de los negros lucumíes, congos y carabalíes con los de España, para el nacimiento de una tradición que transcendió en el tiempo y regala hoy un acontecimiento singular.

El origen de la festividad

Al inicio las Charangas fueron una fiesta acompañada de bebidas y comidas a lo largo de las calles del pueblo, con vistosas carrozas que actualmente alcanzan hasta veinte y tres metros de altura. Los grupos azul y rojo invadían desde aquel entonces las vías de acceso con sus símbolos: el Alacrán del bando azul y el Gallo del bando rojo, donde la parodia tenía un rol fundamental para ir determinando la preeminencia del grupo en cuestión.

"En 1894 Los Malayos presentaron el desfile de una caballería española, la cual quedó interrumpida en la calle Sacristía, actual calle 7, por los integrantes de la Musicanga, armados con piedras y palos",según  Juan J. Barona, historiador de Bejucal.
                                                                                                                                                                                            A comienzos de 1902 aparecen las carrozas construidas con armazones de madera, acompañadas de tambores a ritmo de son y rumba, y los bandos cambiaron sus nombres para ahora llamarse La Ceiba de Plata, el azul, y La Espina de Oro, el rojo. Sin embargo, sus símbolos continuaron siendo los mismos.

La denominación de Ceiba correspondía a una reunión efectuada en la casa de un entusiasta de la Musicanga, a la sombra de un árbol de esa especie. Y plata, pues ese metal blanco se caracteriza por una sonoridad peculiar y es un elemento muy llamativo para realizar decoraciones.

Es posible que sus rivales escogieran La Espina de Oro como nombre, para seguir en contradicciones: espina, símbolo de lo que incomoda, y el oro, ya que este se considera superior a la plata.

En 1912 se incorpora el personaje de la Macorina, un hombre disfrazado de mujer, con grandes glúteos y pechos y que suele bailar sugerentemente. Existe una canción cubana que recuerda a ese personaje real, con el estribillo:” Pónme la mano aquí, Macorina, pon, pon… que me duele, Macorina”.

Con el decursar del tiempo los bejucaleños comenzaron a incorporar personajes pintorescos como la mojiganga, la kulona, el yerbero, y la bollera.

Los bailes de  disfraces o máscaras eran frecuentes en Bejucal. Se convocaban para Nochebuena, generalmente en locales cerrados a los cuales solo tenían acceso los blancos, y después los que querían continuar la diversión se unían a quienes festejaban en las calles.

Rivalidad entre bandos

La rivalidad entre bandos hizo que la construcción de carrozas se hiciera en el más absoluto secreto, con el sabido encuentro y sorpresa posterior ante tanta belleza y originalidad, donde la cultura señorea y domina el alma de los que asisten a las Charangas.

Se designó un jurado para que seleccionara al bando y los artistas que presentasen el mejor conjunto artístico. Esta emulación tenía el fin económico de distribuir entre los vencedores como premio una cantidad mayor de 25 pesos, tomada de la recaudación.

La población elegía el bando ganador por medio de aplausos. El reconocimiento debía pasar, además, por la aprobación del colectivo rival, y el triunfo no estaba completo hasta que el contrario no reconociera la superioridad de sus contrincantes, afirma Aisnara Perera en su libro Africanía en las Charangas de Bejucal.

Las pullas, introducidas en las fiestas por los negros congos, aparecen reflejadas lo mismo en una cuarteta conguera que en una décima. En estas se mezcla la burla que ridiculiza al bando rival.

Otro de los recursos fue el diálogo rimado en décima. Se inventaban dos personajes, uno espinista y otro ceibista, para que escenificaran las rivalidades que en diciembre afloraban en las calles, rememora Juan J. Barona, historiador de la localidad.

Opinan charangueros

Desde el período de 1975–1982 se incorporó más personal para la decoración de las carrozas y la interpretación de los diferentes instrumentos en las congas callejeras, a los cuales se les remuneró como si su labor fuese un oficio más, manifestó el Historiador.

Según algunos pobladores como Pedro González, tal decisión contribuyó a que la rivalidad en las fiestas bejucaleñas se perdiera: “Defender el bando azul o el rojo pasó a ser un simple gusto extrovertido el día del encuentro final”.

Sin embargo, Roberto Macareño, diseñador del bando de la Ceiba de Plata, piensa que "lo importante es mantener viva la tradición. Yo siempre fui Ceiba como mi abuelo Fermín y mi padre Sixto. Pero formé parte del equipo de trabajo de la Espina".

Por su parte, Ibrahím Domínguez, diseñador de la Espina de Oro, opina que ha encontrado a un muchacho joven para diseñar el proyecto de la carroza: “Eso me da tranquilidad, porque después de mí la tradición seguirá existiendo”.

A otros, en cambio, esto les parece mal. Piensan que la verdadera calidad la imprime la competencia. Yoandri Díaz no concibe que quien sienta por un bando colabore con el otro: “Al final, la pasión por lo que haces decide por uno de ellos, o no hay pasión verdadera”.

También, Inés Almaguer cuenta que antes las familias se dividían en peleas por la Ceiba o la Espina: “Tus padres veían por las luces de una, y tú desde pequeño simpatizabas con la otra. Eso era tremendo. Pero ya no es igual”.

Nereida Rodríguez, anciana que participa desde hace mucho de estas celebraciones anuales, declara su inconformidad con la calidad actual de las fiestas: “Han cambiado, ya no se hacen con ese espíritu que siempre las caracterizó. Se han desvirtualizado las raíces y hemos olvidado la importancia que tiene la preservación de la cultura. Recuerdo cuando llegaba el mes de diciembre, las calles se alegraban con la música de la conga, ¡qué días aquellos!”.

Alberto Díaz, estudiante de la secundaria básica Eduardo García, opina acerca de las Charangas: “No se puede negar que estas fiestas dan brillo y color a nuestro municipio, aunque solo hablo de lo que veo”.

En la actualidad, el escenario donde se desplegaban las llamadas "sorpresas" sigue ofreciendo grandes fiestas a los bejucaleños y a los  pueblos adyacentes. No obstante, la fraternal competencia que se realizaba entre los dos bandos se ha ido olvidando año tras año.

Las charangas, el exponente cultural más importante que define la identidad colectiva de los pobladores de la localidad, pierde su esencia tradicional: la rivalidad artística, teatral,  literaria y estética, lo que provoca la falta de identificación propia por parte de los lugareños.

Por estos días se preparan una vez más las carrozas para cumplir la invitación de llevar su colorido a Matanzas. Sin dudas, durante los días que se presentan el público disfruta enormemente, a pesar de quienes añoran antiguas rivalidades. Pero vale una pregunta: ¿comienza a palidecer la tradición bejucaleña o apenas cambia el estilo para garantizar su vigencia?

Ficha técnica:

Tipo de reportaje: Interpretativo. Ofrece diversas aristas y puntos de vista sobre un asunto.

Tipo de título: Genérico
Tipo de entrada: Descriptiva
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos
Tipo de cierre: De incógnita

Estrategia de fuente: Juan J.  Barona; historiador de Bejucal; Roberto Macareño, diseñador del bando La Ceiba de Plata; Ibrahim, diseñador de La Espina de Oro; Pedro González, Yoandri Díaz, Inés Almaguer, Nereida Rodríguez y Alberto Díaz, pobladores de Bejucal; Libro Africanía en las Charangas de Bejucal, de Aisnara Perera; y De la mágica cubana: Charangas de Bejucal, de Omar F. Mauri.

LISTA DE ESPERA

LISTA DE ESPERA

CARLOS ARMANDO CABRERA GUTIÉRREZ,
estudiante de primer año de Comunicación Social,
Facultad de Comunicación de la
Universidad de La Habana.

346, 347, 348,

Las piernas me dolían y… 349, 350 seguía aquella señora con los gritos que aturdían mis oídos. Yo: impaciente.

351, 352, 353

Los niños gritaban con euforia; los ancianos, con tristeza en su mirada y las madres enloquecidas tenían la esperanza de montar al ómnibus.

354, 355; se acercaba mi número en la lista de espera. Me llega – pensé-, y de pronto la señora de la voz prepotente cortó mis esperanzas, anunciando que la lista de espera para Sancti Spíritus quedaba en el 356. Eran las 4:00 p.m., y el próximo ómnibus saldría justo doce horas después. Resignado con la larga espera, busqué algún sitio para descansar. No había un solo asiento en la vasta sala. Algunos ocupados por paquetes, y otros, por personas. A cada minuto la desesperación aumentaba, el calor se hacía insoportable, el desagradable olor de los servicios sanitarios se filtraba por aquellos ladrillos descoloridos.

Pregones sostenidos merodeaban por doquier: el constante grito de ¡granizado frío!, jugaba con la atmósfera que me sofocaba cada vez más.

Entradas y salidas de ómnibus llenos y vacíos aumentaban la desesperación de todos. Por instante pasaba a ser parte de aquellos que estaban a punto de colapsar por la agonía de la espera, pero las necesidades biológicas reclamaban mi atención a tal punto que me llevaron inconscientemente a la cafetería, perdón, al mejor sitio de todo el lugar: El Rumbo. Todavía sin creerlo por mi escasez monetaria y lo elevado de los precios en moneda libremente convertible (CUC) para un estudiante universitario, me atreví a hacer un bosquejo breve, pero convincente, de los precios, que me obligaron a buscar otro lugar asequible  -lo que no significaba pordiosero-  y  además, que exaltara la identidad de nuestra valiosa moneda (MN).

Cerca de mí encontré la cafetería El Viajero, donde comí una pizza napolitana, nada parecida a las que suelo comer en Cinecittá. Tomé un poco de agua fría; por fin, divisé un asiento y logré alcanzarlo. Me senté, una vez más miré mi ticket: 360…

10:00 p.m., escuché decir al señor del tabaco encendido que se sentó a mi lado. Con la esperanza de poder  llegar a casa, estar con mis padres y disfrutar de las sorpresas que esperaban mi presencia, decidí dormir en la Terminal. Observaba la televisión y dos horas después puse la cabeza encima de la mochila, mis ojos se cerraron, inseguro y desconfiado batallé con el sueño que se volvía el mayor enemigo. Ruidos insoportables se expandían a mi alrededor, pero no fueron obstáculos suficientes para que el sueño provocado por las disímiles tareas de toda la semana en la Universidad me venciera.

Sobresaltado con la algarabía y el ruido de las personas, me desperté. Sentía un dolor inmenso en mi columna vertebral debido a la posición adoptada en el asiento.

4.30 a.m. marcaban las manecillas del reloj y esta vez una voz diferente decía: Pasajeros con destino a Sancti Spíritus, nuevamente se llamará la lista de espera, y esta vez el ómnibus ofrece cuatro capacidades: 356, 357,358 y 359.

Desconsolado, obstinado, cansado y triste por la frustración, decidí caminar hasta la parada de la guagua, no exactamente una Yutong, sino una 298 que me dejaría cerca de mi lugar de residencia en la beca capitalina, no sin antes haber escuchado las propuestas de taxis particulares que ofrecían un viaje confortable hasta la puerta de mi casa o  la  opción de un pasaje a sobreprecio. Pero esta vez la suerte estaba echada; esa no era mi solución.