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Isla al Sur

CUANDO FALTAN LATIDOS

CUANDO FALTAN LATIDOS

Esta telenovela tocó puntos de conflicto de nuestra sociedad, pero resulta paradójico que al hacerse eco de la cotidianidad termine resolviendo las problemáticas con un “y vivieron felices por siempre”.

EDILMARYS AJETE NARANJO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Para algunos, Latidos Compartidos es la mejor telenovela realizada en mucho tiempo por la televisión cubana; para otros es solo un paso de avance en la producción nacional. Lo cierto es que esta entrega logró captar la atención de los receptores sentados frente al televisor cada martes, jueves y sábado, alrededor de las nueve de la noche, para su transmisión por Cubavisión.

Bajo la dirección de Consuelo Ramírez Enríquez y Felo Ruíz se abordaron temas como la diferencia de edad en la pareja, los conflictos matrimoniales, la existencia de proxenetas y prostitutas, la violencia en las calles, el racismo, la homosexualidad, la relaciones entre padres e hijos y las contradicciones que trae en determinadas circunstancias pertenecer a una religión.

Algunas de estas temáticas se lograron en el desarrollo de la trama como el amor entre Maykel Yunior y Omaida, una interesante mirada al tema racial y de parejas con diferencias sustanciales de edad; los actos delictivos, que terminan con un final previsible y acusatorio; la relación entre Omarito y su padre, con entendimientos difíciles en la adolescencia; mientras que otras dejan al público en espera de un argumento más sólido, como sucede con el romance entre Gabriela y Darío, supuestamente en los roles principales, pero desplazados de ellos por otros personajes más orgánicos; o el modo poco original en que se presentó la homosexualidad, aunque es de agradecer el respeto hacia su tratamiento.

No falta en esta entrega un toque de humor, a cargo de Miguelito y la Guajira, jóvenes que vienen a " asaltar" La Habana. También se incluye en la historia la abogacía, tema tratado superficialmente sin evidencias de un profundo conocimiento legislativo y  Maykel Yunior es encabezado en un cuento de símbolo sexual poco convincente y que no alcanza la altura del melodrama, ni la sátira o el histrionismo criollo.

Las historias muestran la cotidianidad de los cubanos. Desde hace un tiempo nuestras telenovelas, en su esfuerzo por ser lo más fiel posible a la realidad, no dejan de incluir una paladar, un agromercado o un centro nocturno, lugares en los que se reflejan las problemáticas ciudadanas.

De ese modo se da voz a todos los sectores de la población: a los trabajadores por cuenta propia, a los vendedores y consumidores de los productos agrícolas y a los jóvenes que carecen de centros donde puedan divertirse a un precio estable y aceptable.

El elenco es heterogéneo: desde artistas tan reconocidos como Eslinda Núñez, en su rol de vidente; Jorge Martínez, Osvaldo Doimeadiós, Enrique Molina y Fernando Echeverría, y también hubo oportunidad para nuevas figuras entre ellas Gabriela (Yurelis González), David (Amaury Millán), Isabelita (Carolina Cué). Además, contó con la participación de Ariana Álvarez (Luz Marina), quien una vez más se robó la pantalla sin tener el papel protagónico.

Buenos planos de fondo y un entorno visual que refuerza lo que habla el personaje dan muestras de una escenografía bien representada que se vale de métodos sencillos, como escoger locaciones comunes para  transmitir su mensaje.

Para una puesta en escena con tantos logros, aunque con algunos percances, el final no está a la altura del desarrollo de la telenovela, pues queda muy forzado el encuentro de todas las parejas felices en el mismo lugar y a la misma hora, el malo (Pedro Pablo) en la cárcel y el niño malcriado (Omarito) se volvió bueno, como en un cuento de hadas. La telenovela, entonces, después de lograr un guión que convenció al televidente, cayó en picada con el clásico "final feliz" de cualquiera de las novelas que circulan por el paquete semanal.

Latidos Compartidos tocó puntos de conflicto de nuestra sociedad y los abordó desde lo coloquial, entonces resulta paradójico que al hacerse eco de la cotidianidad termine resolviendo las problemáticas con un “y vivieron felices por siempre”.

La realidad cubana es  más compleja y aunque un final polémico provocara el debate público, lograba un mayor acercamiento al desarrollo de la trama y a lo que verdaderamente somos.

Pie de foto: Latidos Compartidos, a pesar de contar con el agrado del público, dejó lagunas en cuanto a su argumento (Publicada en Somos Jóvenes).
                    

“MI VIDA ENTERA ES UN AULA”

“MI VIDA ENTERA ES UN AULA”

Enrique Pino Pino ve en el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas (IPVCE) Félix Varela, de Mayabeque, su segunda casa, tanto así que alcanzó la edad de retiro y decidió volver a contratarse como profesor de Física

DARIÁN BÁRCENA DÍAZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Fotos: Del autor y cortesía de ENRIQUE PINO PINO.

7: 45 am. Suena el timbre y comienza otro día de docencia  en el Instituto Preuniversitario Vocacional de  Ciencias Exactas (IPVCE) Félix Varela y Morales, de la provincia de Mayabeque.

Los alumnos entraron al Laboratorio de Física donde -entre tizas, borrador e instrumentos- los esperaba un personaje enigmático dentro del claustro de maestros de la escuela: Enrique Pino Pino, con más de 45 años dedicados a la  “hermosa labor de enseñar”, como él mismo la definió.

En 1995, este hombre  aceptó el reto de fundar un centro educacional para estudiantes con vocación científica en la otrora provincia  de La Habana, y desde entonces permanece, contra viento y marea, en su “segunda casa”. Ya rebasó las siete décadas de existencia, pero decidió continuar enseñando -contrato mediante-, la teoría de la relatividad de la vida.

El profe Pino —delgado, de piel blanca, arrugada y con un espeso bigote― aclaró, gentilmente, que él no es ninguna celebridad. Lo interrogué sobre su infancia, y respondió como lo haría Enrique Chiquito en la Sombrilla Amarilla: “Ya empezó la preguntadera”. Luego soltó esa carcajada burlona y me devolvió la tranquilidad, no sin antes prohibirme el uso de alguna grabadora o cámara. Sería una conversación formal. Acepté, sin más remedio.

“Mi infancia fue muy difícil, como la de casi todos los cubanos nacidos en aquellos desventurados años, donde la violación de los derechos del pueblo era casi obligatoria y la pobreza económica muy grande”, declaró este pedagogo mientras sacudía de su pullover verde el polvo de la tiza, inseparable compañera desde hace más de cuatro décadas.

Sus padres, de condición humilde, siempre quisieron que Pino fuera maestro, sueño imposible de alcanzar, pues desde los cinco años limpiaba botas en el parque del Ingenio Mercedita (actualmente Consejo Popular Gregorio Arleeh Mañalich, perteneciente al municipio de Melena del Sur), para ayudar en los gastos de la casa.

Ilusionado con los deseos de estudiar, conoció a Nancy, una maestra recién llegada a la zona, y ella lo convenció para enseñarle por las noches las nociones elementales de la educación, lo que le permitió seguir ayudando en su hogar y educarse a la  misma vez. El triunfo de la Revolución lo sorprendió con 14 años, cuando ya había vencido los primeros niveles escolares.

Con las letras, la luz de la verdad…

En 1961se incorporó a la Campaña de Alfabetización y recibió una medalla por sus aportes. Pensó que así podría cumplir el sueño de sus padres, y, además, erradicar el analfabetismo en Cuba. Nilda Lucía Porbén Lazo, compañera de Pino en la cruzada por la educación, destacó que Enrique casi no descansaba, “la autopreparación y el acondicionamiento de las aulitas improvisadas le robaban casi todo su tiempo libre, y todos coincidíamos en que sería un estupendo maestro”.

“El 5 de noviembre del propio año, Fidel declaró a Melena del Sur Territorio Libre de Analfabetismo (sería el primero en Cuba y en América Latina), y los maestros de aquí se incorporaron a la contienda en el municipio de Güines”, recoge el Compendio sobre la Campaña de Alfabetización en Melena del Sur, documento que pertenece a Nilda Lucía.

Luego inició los estudios de magisterio y, al graduarse en 1967, empezó a trabajar en la Escuela Primaria Rogelio Perea Suárez, momento que evocó con gran nostalgia.

Todos los caminos  conducen al aula

Comenzó su doble turno de clases y extrajo del portafolio de cuero, testigo presencial y silente de muchas aventuras, un poema para compartir con el grupo, porque conoce que en estas horas tempranas, si empieza con el contenido sin conversar un poquito con “sus muchachos”, la magia de la clase saldrá volando por la ventana.

Uno de sus antiguos estudiantes, Samuel Martínez Alcalá, aún siente satisfacción de que Pino fuera su profe, pues “no solo enseñaba las Leyes de Newton, ni el Movimiento Rectilíneo Uniforme, sino que con esa voz peculiar daba los mejores consejos para solucionar  problemas personales. Yo esperaba con ansias cada turno de Física, cada poema o frase célebre, porque tenía la certeza de que el profe no me defraudaría”.

En ocasiones, Pino sintió deseos de tirar la toalla, porque percibió que “este es un oficio ingrato. Creo que los maestros en Cuba están subvalorados, la remuneración no recompensa el sacrificio que hacemos para que los alumnos aprendan y sean mejores seres humanos, mas confío en la llegada de tiempos mejores para todos. Eso sí, mi amor por la enseñanza no disminuye”, acotó.

Hace dos años se jubiló, pero decidió contratarse nuevamente, con guardias incluidas, porque después de tanto tiempo dedicado a la docencia no sabría hacer otra cosa, ni podría soportar la soledad de la casa.

“Escogí el magisterio porque es la única profesión que me hace sentir útil. Todavía me quedan fuerzas para seguir educando, y aunque soy viejo, tengo el corazón y la memoria jóvenes. Me burlo del calendario porque nadie mejor que un físico sabe que todo es relativo y si volviera a nacer, recorrería el mismo camino hasta llegar aquí”, dijo mientras tomaba del estante un pequeño cubo naranja con agua en su interior.

Comenzó a girar el artilugio a una velocidad asombrosa y para sorpresa de los presentes, del envase no escapó ni una sola gota. Otros intentaron imitarlo, pero terminaron bañados de pies a cabeza, mientras Enrique reía como un niño que realizó con éxito la picardía más tremenda.

A propósito de baldes con agua y personas mojadas, Alejandro Rodríguez Pírez, jefe del Grupo 9, los “Pinos Nuevos”, al decir del propio Pino, rememoró una ocasión en la que el pedagogo no salió muy bien parado.

“Resulta que la noche antes de su cumpleaños, el físico estaba de guardia en la escuela, y al día siguiente, cuando subió a despertarnos para la gimnasia matutina, abrió la puerta del dormitorio y quedó completamente empapado, mientras los responsables del diluvio le cantábamos felicidades y todos –incluido él-, reímos hasta el cansancio”, comentó.

Los dos turnos de Física concluyeron y salió del Laboratorio hasta la cátedra, bastante limpia y organizada para compartirla tres hombres. El fuerte aroma de café  recién colado lo invitó a sorber varios tragos y fumar un cigarro.  De momento contempló la foto que hay encima del buró, su mirada  traspasó el cristal, como quien intenta, sin lograrlo, arrancar del pálido papel esa imagen venerada que siempre lo acompaña.

“Era su único hijo –comentó alguien con voz entrecortada a mis espaldas, y no es otro que Pedro Jorge Hernández Álvarez, también maestro de Física-, murió hace varios años. Fue un momento muy difícil, y recuerdo que al día siguiente de los funerales lo teníamos aquí, dando guerra nuevamente. No me creo capaz de hacer algo semejante, pero evidentemente, él ve en esta escuela su casa”.

Salió del refugio para el parqueo y acarició a Rocinanta, su bicicleta china. Lo observé desde el segundo piso, acompañado por el director del centro, Samuel Soto Páez, quien refirió que el profe “no tiene paciencia para esperar por las guaguas. Por esa razón recorre diariamente en bicicleta, los 12 kilómetros que separan al IPVCE de su hogar.”

Era muy bueno, pero…

Enrique, a pesar de su carácter afable es muy exigente con los alumnos, “demasiado en mi opinión. Era muy bueno -comenta Lorena Torres Aguiar, ex alumna del veterano-, pero con los errores no entendía, aunque creo que en parte lo hacía para que fuéramos mejores. Imagínate que los días antes de sus exámenes, se quedaba en la escuela para aclararles dudas a los estudiantes, eso ya no lo hace nadie”.

Pudiera parecer una exageración, mas las notas de los discípulos lo confirman: Enrique Pino es el profesor con mayor número de suspensos en la escuela, pero para las pruebas finales creo que tiene una varita mágica, porque todos obtienen buenos resultados, aseveró Alfredo González Montané, secretario de la institución, mientras el profe sonreía pícaramente y se encogía de hombros diciendo “así debe ser”.

Víctor Daniel Santiago García, subdirector docente y jefe del Departamento de Ciencias Exactas apuntó: “Entre sus logros, Pino atesora la condición de vanguardia provincial durante cinco años consecutivos (2003-2008), además de resultados relevantes en eventos científicos. Cada cierre de curso escolar su nombre estaba entre los profesores más destacados del claustro”, como si fuera una tradición.

Tras un día extenuante, la noche no es mejor, pues le corresponde guardia en la escuela. Él no se preocupa, pues su casa está segura. Una vecina, Lourdes Martínez Estrada, la cuida como si fuera propia. “Me gusta ayudarlo, creo que soy la única en el barrio que se preocupa por Enriquito, los demás son muy desagradecidos, porque lo molestan para que repase a sus hijos, y nunca les ha cobrado un centavo”, sostuvo.

La vigilia transcurrió tranquila, solo matizada por sonidos de animales nocturnos que, sin proponérselo, trajeron a la memoria de Andrés Arocha Gámez, profesor de Química, los recuerdos de aquella madrugada en la que ellos dos emprendieron una carrera heroica detrás de un hombre que asolaba a la escuela con intenciones desconocidas. “Oye -recordó-, corrimos más que Usain Bolt. Bueno, corrió Pino, pues yo estaba recién operado. Él salió disparado, como si una velocidad superior a la de la luz lo impulsara, pero no pudimos darle alcance”.

Amanece. Tras la rutina diaria de gimnasia y  formación matutina, llegó a la cátedra, se sirvió café y bebió con desenfado. El reloj marcaba las 7: 45 am y, una vez más, los muchachos entraron curiosos al Laboratorio donde –entre tizas, borrador e instrumentos- los esperaba el profe. A simple vista su imagen reflejaba los avatares de la madrugada sin dormir, huellas  que no impedían apreciar esa mirada donde confluyen el magisterio y la ternura. Con suma satisfacción introdujo la mano en el portafolio de cuero, y extrajo -para variar-, un poema.

Pie de foto: Pino recorre diariamente en bicicleta los 12 kilómetros que separan la escuela de su hogar en el Consejo Popular Gregorio Arleeh Mañalich, porque “no tiene paciencia para esperar por las guaguas”.

TESTIMONIOS DEGRADADOS

TESTIMONIOS DEGRADADOS

Andrea Jeftanovic logra con su libro No aceptes caramelos de extraños, tocar algunos de los más íntimos miedos de la sensibilidad humana, y expone al lector a frecuentes momentos de tensión en las once historias que allí se cuentan.

Texto y foto:    
MERLYN BARROSO HERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Es curioso, aunque conozcamos los mínimos detalles de un cuerpo, nunca, nunca poseemos el secreto de quien lo habita”. Esta parece ser la frase que inspira, o al menos consuela, a la autora de No aceptes caramelos de extraños (Editorial Casa de las Américas, 2014), un libro que destaca los tabúes sociales y los muestra sin moralidad ni cautela, trastocándolo todo desde el deseo que funde la soledad y la angustia.

Niños traumatizados, personajes contradictorios, infidelidades, pedofilia, celos, maternidad y paternidad pervertidos, todo tratado desde las más oscuras encrucijadas de la psicología humana. Andrea Jeftanovic muestra así la senda negativa que pudiera tomar cualquiera de nosotros y expone frente al lector algunos de los miedos ancestrales de los que siempre intenta despojarse.

El texto, publicado en 2011 por Uqbar, Santiago de Chile, ese mismo año alcanzó el premio Mejor obra literaria del Círculo de Críticos de Arte del país y fue reeditado el año siguiente por Seix Barral, México.

Conforman el libro títulos como Primogénito (celos entre hermanos), La desazón de ser anónimos (dos personas que desde cada apartamento viven un romance tras las cortinas de sus habitaciones), Mañana saldremos en los titulares (infidelidades y venganza entre amantes). Los relatos que lo componen demandan tolerancia y diversidad de criterios ante sus desenlaces abruptos.

Uno de los cuentos más polémicos, censurado en Estados Unidos y Alemania, es Árbol genealógico, con el que comienza la secuencia: una joven de 15 años empieza una relación con su padre luego de la muerte de su progenitora. En este, como en los demás textos, la autora retrata cada escena mediante la prosa poética e intimista, narrada en primera persona por alguno de los que la protagonizan.

“Teresa me entregó un dibujo [...]. Después la escuché atónito. Me sermoneaba citando la Biblia, afirmando que en un principio fue el incesto […]. En algún momento el amor filial debe convertirse en amor de pareja [...]. Llegó la noche en que me abrí a recibir las llamadas de quien te evoca hace tiempo [...]. Yo sobre ella descubriendo esos ojos grises, que eran mis ojos grises. Me estaba besando a mí mismo […]”.

Los libros de Andrea Jeftanovic (Santiago de Chile 1970) comúnmente se relacionan con las infancias tristes y las vidas degradadas. En Hablan los hijos despliega los diversos modos de ver la figura de los niños en la literatura iberoamericana. En Escenario de guerra, con la que alcanzó el primer lugar en los Juegos Literarios Gabriela Mistral y el premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura del 2000, muestra la historia de una mujer llena de heridas del pasado y con una pérdida total de expectativas.

Esta narradora, ensayista y Doctora en literatura hispanoamericana, es autora de libros como Geografía de la lengua (2007), Conversaciones con Isidora Aguirre (2009) y Estéticas y discursos en la perspectiva infantil en literatura contemporánea (2011).

En consonancia con las tramas de sus historias, la escritora reconoció que son difíciles y desagradables, “pero el arte es un espacio interesante para la experimentación moral. Si todo el tiempo estamos bombardeados con noticias sobre estos temas en el plano ficcional, por qué no escribir de eso como una posible explicación”.

“Le tomo el pulso a Santiago en cada esquina desde que la niña no está [...]. Regreso a casa, aunque cada pisada clausure paraísos prometidos. No me acuerdo de cambiarme los zapatos cuando llego al rellano de la escalera [...]. -Te lo dije tantas veces: No aceptes caramelos de extraños- […]”.

Pie de foto: La Casa de las Américas presentó en el 2014 una nueva edición del libro de Andrea Jeftanovic, No aceptes caramelos de extraños.

ÁCANA CON MÁS DE 190 AÑOS EN LA QUINTA DE LOS MOLINOS

ÁCANA CON MÁS DE 190 AÑOS EN LA QUINTA DE LOS MOLINOS

La planta más antigua del lugar es la única de su especie que sobrevivió a un cambio de hábitat, y estuvo en peligro de desaparecer cuando se inició la remodelación de la Avenida Carlos III.

Texto y foto:
ERIKA ALFONSO VILLAR,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de la Habana.

Un Ácana con más de 190 años es el árbol emblemático de la Quinta de los Molinos, en la capital, lugar devenido para la Educación Ambiental dentro de los proyectos de la Oficina del Historiador y que desde el año 2006 transita por un proceso de restauración.

“La planta es la única de su especie que existe en el centro, luego de ser trasladada  junto a otros ejemplares, en 1839, desde el terreno que ocupa hoy el Capitolio hacia la institución, para conformar el primer Jardín Botánico que tuvo el país”, señaló Yenín Hernández, bióloga y experta en Flora.

Gema Ramos Gómez, especialista  del Departamento Sociocultural del centro, subrayó que en 1957, ante la decisión  de ampliar la céntrica avenida Carlos III, fue necesario correr hacia dentro el muro del lugar y al encontrarse el Ácana en el límite del nuevo trazado había que talarlo. Esto generó una manifestación por parte de los botánicos de la Quinta, quienes tras varias protestas lograron que la construcción del muro se hiciera bordeando al árbol.

El Catálogo de Arbolado de la institución refleja que el Manilkara jaimiqui ssp. Wrightiana, nombre científico del Ácana, es privilegiado por tener una de las mejores maderas de Cuba y se  caracteriza por ser corpulento, coposo y llegar a una altura de 30 metros. Su tronco es recto y cilíndrico y sus hojas simples y alternas.

Esta planta abunda mayormente en la región oriental del país, sobre todo en la provincia de Camagüey. En la cuidad de Baracoa existen otras variedades de su especie.

Sus beneficios son muy variados. Se emplea en horcones, tirantes, traviesas de ferrocarril y en construcciones navales, mientras que  en la religión Yoruba su madera es utilizada para desinfectar heridas, mediante la resina triturada.

Aunque aún quedan áreas por reparar, como la cabaña que fuera residencia del general Máximo Gómez, que ahora será un espacio para impartir talleres sobre Educación Ambiental, el pasado 19 de septiembre el centro abrió al público para realizar actividades medioambientales con la comunidad. Tras su reinauguración continuará funcionando como Jardín Botánico, manteniendo sus valores históricos y naturales, por lo que fue declarado Patrimonio Nacional en 1981.

La Quinta de los Molinos constituye un ejemplo de la diversidad de la flora y la fauna. Conserva muchas especies endémicas de la región que sobresalen sobre todo por su rareza. Entre ellas se encuentran la Palma Corcho y el Dragón de Montaña, oriundas de Pinar del Río.

Pie de foto: El Ácana, árbol endémico de Cuba y con casi dos siglos de vida, sobresale en la Quinta de los Molinos.

Ficha técnica:

Tipo de título: Informativo.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.     
Tipo de fuentes: Directas (Yenín Hernández, especialista en Flora, y Gema Ramos Gómez, especialista del Departamento Sociocultural).
Documental: Catálogo de Arbolado de la Quinta de los Molinos, de Yenín Hernández.
Primer valor noticia: Novedad.
Otros dos valores noticias: Repercusión, Proximidad.

LA MÁS LONGEVA DE CUBA

LA MÁS LONGEVA DE CUBA

Primera publicación científica-cultural, creada en 1831 en la Mayor de las Antillas, aún se edita y pertenece a la Sociedad Económica de Amigos del País.

ELIZABETH KATHERINE CARVAJAL SUÁREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La más antigua publicación científica de la Isla y una de las pioneras en América Latina, la Revista Bimestre Cubana (RBC), fundada en 1831, aún mantiene su salida periódica. La Sociedad Económica de Amigos del País (SEAP) es la institución que respalda la labor de ese órgano.

Uno de los temas que prioriza actualmente es el económico, especialmente los acuerdos tomados en el VI Congreso del Partido, dirigidos al perfeccionamiento del modelo económico social del país. Otros de los tópicos son el desarrollo tecnológico de la ciencia en Cuba y el mundo, la preparación de jóvenes especialistas y la integración latinoamericana, destaca la propia revista en su volumen No.42.

“La Revista dispone actualmente de un portal en Internet, lo que ha posibilitado publicar el contenido de la versión impresa, así como otros trabajos e informaciones, lográndose cuatro ediciones anuales”, asevera Julio A. García Oliveras, su director desde 1994, fecha de la reaparición del material.

Escritos relacionados con temas cubanos o asuntos internacionales de particular interés para el país, concebidos tanto por autores cubanos como extranjeros, son las condiciones esenciales que permiten publicar en la RBC, afirma Mercedes Cuesta, jefa de la editorial La Semilla en el surco, editora de la SEAP.

José Miguel Márquez Fariñas, coordinador nacional de la unión de Historiadores de Cuba, destaca que, al igual que la SEAP, la revista surge como resultado del desarrollo histórico-social y con las primeras manifestaciones de nacionalidad, transita con ella por tres etapas, desde sus inicios hasta 1901, de 1902 a 1958 en el período de la república neocolonial, recesa a partir 1959 a 1994 cuando retoma su impresión, motivo del aniversario 200 de fundada la Sociedad.

“Esta revista es punto de encuentro de grandes figuras de la sociedad cubana, y el primer director fue José Antonio Saco, quien le imprimió sus pensamientos y perspectivas; también durante el primer período la RBC es honrada con tener entre sus colaboradores a Félix Varela, José de la Luz y Caballero, Felipe Poey y Domingo del Monte”, manifiesta.

En 1910, Fernando Ortiz comienzó su período rector de la revista, labor que realiza durante 50 años. Este pensador impulsó la difusión de asuntos culturales, históricos y temáticas relacionadas con el campo de las ciencias sociales vigentes aún entre las páginas de la publicación.

“Otras personalidades destacadas durante el segundo período son Nicolás Guillén, Juan Marinello, Carlos Rafael Rodríguez, José Massip y Ramiro Guerra”, afirma Márquez Fariñas.

Pie de foto: Portada del volumen No. 42 de la Revista Bimestre Cubana.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Quién.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de fuentes: Documental y directa.
Primer valor-noticia: Interés colectivo.
Otros dos valores-noticia: Prominencia de los protagonistas. Singularidad.

UN HIDALGO IRREAL SOBRE LAS TABLAS CUBANAS

UN HIDALGO IRREAL SOBRE LAS TABLAS CUBANAS

Aunque para el dramaturgo Jorge Díaz, el Quijote no exista, el público aprecia sobre la escena un personaje bien representado en la voz y cuerpo de Manuel Chapuseaux.

LISDANYS ALFONSO RIVAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Quijote no existe, obra teatral escrita por el dramaturgo chileno Jorge Díaz, se estrenó en el escenario cubano con la actuación de Manuel Chapuseaux, director del grupo dominicano Gayumba. Calificada de monólogo unipersonal, la misma posee valor psicológico e introspectivo mediante la intervención de un solo actor, intérprete de varios personajes.

Consonante en la relación público-actor-autor teatral, la producción artística de la obra equilibra el goce estético del espectador, quien capta, mediante sus emociones, un mundo de ficción válido en la proyección sentimental del protagonista.

En ello influye también el montaje escénico de una pieza basada en El ingenioso hidalgo don Quijote de la Mancha, la primera novela moderna que muchos críticos -entre ellos el investigador español Francisco Pérez de Antón- catalogaran como “una de las mejores obras de la literatura universal, además de ser el libro más editado y traducido de la historia después de la Biblia”.

Es la reflexión de una realidad fragmentada en partículas de ficción, donde la ironía del actor condiciona el carácter burlesco en cada personaje de su encarnación transitiva. Sin embargo, no pierde la independencia de su singularidad en los roles correspondientes a las circunstancias de la trama.

Todas las interpretaciones de la historia convergen en voces y gestos simultáneos a la emisión del texto. Un presentador de televisión, un psiquiatra, el editor Francisco de Robles (que en la puesta toma el nombre de Valerio) y el propio Cervantes, comparten armónicamente la escena en la expresión corporal de una sola persona: Manuel Chapuseaux.

Asimismo, casi imperceptiblemente, Don Quijote y Sancho Panza cobran vida en el escenario: solo una minoría palpa su sutil existencia. No obstante, esa ausencia de análisis en el espectador no debe juzgarse, pues la obra pretende  ̶ según la técnica teatral del dramaturgo alemán Fernando Wagner̶ producir en una expresión dirigida más a su sensibilidad que a su intelecto.

El reflejo de trasformaciones obligatorias en la novela cervantina para ajustarla a determinados prototipos literarios, la precariedad material y las complejidades en las políticas editoriales constituyen problemáticas sociales imperantes en el contexto histórico del escritor, aún vigentes en la realidad de autores contemporáneos.

Las mismas son concebidas bajo la denuncia explícita. Del mismo modo, la distorsión de la realidad literaria de un Cervantes frustrado al percibir una reinterpretación ajena de su creación artística: de ahí el nombre de El Quijote no existe. Y en medio de la discordancia entre el antes y el después del sentido real de sus letras, el espectador se balancea sobre la curva continua de ilusión-desilusión-engaño-desengaño, como todo teatro fiel a la Teoría de la ilusión.

La puesta en escena se equilibra con la unidad de tres factores sustanciales: la expresión plástica, la verbal, junto a la ambientación de una escenografía minimalista. Además, recursos de caracterización externa apoyan el desarrollo individual del actor con la prevalencia de un maquillaje discreto y vestuario sencillo, presto a la descripción interrumpida de los personajes.

Para crear el estilo y el ambiente de la escenificación, los elementos se utilizan desde la técnica del reciclaje, dotándolos de nuevas funciones para su manejo en las tablas. En efecto, objetos de utilería fija y de mano: una mesa, un cajón, y papeles que emplea el actor a través de significaciones circunstanciales tales como manuscritos, copas, botellas, o bien sea para representar una escena de títeres referida al capítulo de la novela de Cervantes sobre la alta aventura y ganancia del yelmo de Mambrino.

Por otra parte, las formas usuales de escenografía en la obra destacan un decorado permanente, sujeto a cambios parciales y fáciles de ejecutar, así como la existencia del inset, forma práctica correspondiente a escenarios estrechos y exentos de recursos técnicos.

Sin embargo, la ausencia de iluminación en la puesta escenográfica desfavorece su consonancia con la atmósfera teatral, y por consiguiente, deja desprovisto al auditorio de una preparación para recibir la acción actoral. Además, prevalece el balance asimétrico como ley primaria del espacio escénico, visto desde la desproporcionada distribución de elementos en el proscenio.

No obstante, la bien lograda interacción entre público y actor derrumba la “cuarta pared” invisible a los ojos, pero muy frecuente en el arte de las tablas, con la que la independencia individualista de la actuación interrumpe la comunicación directa con el espectador. El monólogo refleja en el oyente una catarsis provocada por la compasión y el miedo.

Así, en medio de un Quijote que tiene tanta utopía como realidad, Manuel Chapuseux hace sentir en la escena cada emoción que dicta la obra. Un deleite de cincuenta y cinco minutos, tan creíble, como la existencia misma del ingenioso hidalgo en otra piel.

Pie de foto: La obra integra el catálogo de actividades perteneciente a la Temporada Mayo Teatral y homenajea los 400 años de la muerte del escritor Miguel de Cervantes.

HOMBRE DE PUEBLO CHIQUITO, HISTORIA GRANDE

HOMBRE DE PUEBLO CHIQUITO, HISTORIA GRANDE

Participar en varias etapas dentro del proceso revolucionario, convertirse en el historiador de Baracoa y llegar por casualidad a la pintura y la literatura, ha puesto a Dionisio Vives Rangel en un punto alto en el reconocimiento de su comunidad.

Texto y fotos:
NAILEY VECINO PÉREZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Lo encontré meciéndose ligeramente en su sillón, tal como si lo impulsara la brisa del mar que ronda siempre al pueblito de Baracoa, en el municipio de Santa Fe. En sus manos, un libro, asiduo compañero en las tardes de Dionisio Vives Rangel.

El formar parte de los organizadores de las Milicias Nacionales Revolucionarias (MNR) y las Milicias Campesinas (MC), ser luchador contra los bandidos que asolaron el Escambray e integrante del primer grupo internacionalista que se dispuso a partir hacia Angola en 1978, pareciera suficiente para imaginar cómo devino un hombre de convicción patriótica, arraigado a la Revolución y, por ende, a su historia.

Vives sufrió de pequeño los espantos de la pobreza. “Si hay alguien que sabe lo que es pasar hambre, ese soy yo. Me acostumbré a sostenerme todo el día con un vaso de agua con azúcar. Cuando tenía con qué acompañarlo era como si me diera un banquete. Tampoco supe de escuela hasta el triunfo de la Revolución. Y nací en 1934,” comenta.

Con solo 11 años comenzó a trabajar y se convirtió en el sustento de su casa, hasta el día en que decidió unirse a la causa revolucionaria, colaborando con su mejor arma: la juventud y el amor a la Patria que siempre le inculcó su padre.

“Tenía 19 cuando me incorporé al Movimiento 26 de Julio. Más tarde, junto a otros compañeros, organicé las MNR y las MC en San Antonio de los Baños, donde transcurrió mi infancia”, cuenta.

Por influencia de la época, en lo adelante su recorrido estaría marcado por el devenir histórico que conllevó al Primero de Enero de 1959 y hasta la actualidad; historia de la que Vives formó parte, desde la Sierra hasta Angola.

¿Cómo transitó de San Antonio a Baracoa?: “Fue un camino largo. Con el método de enseñanza corta, en 1963 pasé un curso como instructor político de las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR). Al graduarme, me incorporaron a trabajar dentro del grupo antiaéreo en el aeropuerto José Martí. Así llegué acá.”

Se detiene un segundo. Recurre al llamado auxiliar de quien lo ha acompañado prácticamente en todas los ámbitos de su vida. Es Estel María Pérez Martínez, esposa, compañera, amiga. Debe guardar reposo porque llevó varios días en terapia intensiva, pero para hablar de Dionisio no puede pasar por alto el momento.

Sin preguntar, casi de improvisto, ya había hecho suyo el curso de la conversación: “Llegamos a Baracoa en 1959. Primero ocupamos un palomar cercano y luego nos trasladamos a Bauta, hasta que nos dieron esta casa. Aquí, como se dice, hemos echado raíces”.

Recuerda con una sonrisa en el rostro el día de su casamiento, hace 67 años, como uno de los mejores momentos que pasaron juntos. Al indagar en la etapa más difícil, la mujer no vacila en responder: “El criar a los hijos prácticamente solos”.

Juan Carlos Vives Pérez, el mayor de ellos, sabía que cuando papá no estaba en casa era porque “cuidaba a su tierra de los malos”. Pero nunca sintió su ausencia y en pocas ocasiones faltó a una cita del director de la escuela para responder por sus indisciplinas, así como tampoco olvidó el apretón de manos las cinco veces que ha estado ingresado en un hospital por crisis de asma.

La más chiquita, María Estel, no olvida la noche en que su padre llegó de sorpresa, con hambre, y ya habían comido en casa. Ella tenía un caramelo guardado para la merienda del próximo día y se lo dio: “También era malcriada y siempre le daba disgustos, pero en ese momento me sentí la mejor hija del universo”.

Desde su jubilación, Dionisio Vives ha sabido suplir todos los momentos en que no estuvo. De una vida dedicada a las FAR, pasó a otra en la que los protagonistas son su familia, vecinos y amigos.

Belkis Medina Santana, presidenta del CDR al que pertenece, destaca su labor en la cuadra como encargado de vigilancia, además de ser una de las siete personas en el pueblo que presta el servicio de telefonía pública en casa.

Mirta Clavijo Valdés, vecina de la cuadra, agradece el tiempo que dedica a su hijo Maikel, de 10 años, quien dice quererlo como al abuelo que no conoció y con quien comparte gran parte del cariño que muestra tener Vives por sus nietos.

Laura Leal Vives, la menor de sus cuatro nietos, siente reflejada en ella la lejanía de la que cuenta su abuelo. Es artista circense y siempre anda fuera de casa. Pareciera que tenía que estar precisamente ahora para hablar de “Pipo”, quien le enseñó a regresar al hogar, a comprender que a pesar de distancia, la familia siempre se lleva dentro.

Llegaron como entretenimiento y ya forman parte de su cotidianidad los libros, las pinturas y la investigación. Confiesa sentirse graduado universitario por cuanto ha leído luego de retirarse.

Se interesó por la historia de Baracoa e investigó al punto de conocerla como nadie, lo que le valió que hace casi 30 años, por la Casa de Cultura del municipio, le declararan Historiador. Pinta por placer, enfatiza el hecho de que aprendió solo: “Un día me puse a pintar algunos animales y me salió bien”. En el 2014 le invitaron a hacer una exposición en el museo de Playa, por la que recibió un reconocimiento.

“El Taoro es mi segunda casa”, agrega espontáneamente, como si temiera dejar sin decir ese detalle de su existencia. La historia de las ruinas del Ingenio Taoro, antiguo cafetal Las Delicias, más tarde finca de donde provenían las frutas de las latas de conserva, marca reconocida nacional e internacionalmente, iba más allá de lo que él conocía.

Siendo historiador lo visitó y supo, según cuenta, que el lugar escondía “historia de la buena” detrás de lo que podía transmitir el campanario y los cubículos de esclavos aún ennegrecidos a causa del incendio que le provocaron, en señal de sublevación,  en 1896.

“Varios autores se han referido al Taoro como un destello en la historia. Yo lo he hecho como si me dedicara a escribir sobre la casa de mi niñez”, agrega.

Se hizo entonces un reto conocer aquel pasaje que por la descripción me remitía a la mezcla de lo real-maravilloso que menciona Alejo Carpentier en El reino de este mundo, o a las páginas de Orishas en Cuba, de Natalia Bolívar, o a Deidades Afrocubanas, de Manuel Rivero Gran.

El sitio estaba en reparación, era imposible la entrada. Primero, Frank Reyes Rodríguez, custodio del centro, luego Vivian Morales, la administradora, aconsejaban ver a una persona: “Te dirá todo lo que quieras saber. Busca a Vives, el Historiador, en Baracoa”. La llave de la historia la tenía él.

Siguiendo la ruta del Taoro escribió sobre Baldomero Acosta y Acosta, comandante del regimiento Güeicuría de donde formaban parte los campesinos alzados que junto a los esclavos incendiaron el ingenio. Completó la obra dejando su imagen en una de las pinturas que conserva en su hogar.

La historia de Cálido Alfonso García Airesosa, Lugarteniente General de Vueltabajo durante la Guerra del 68, y del poeta Julio Carrasco Herrera, también están escritas en varias de esas páginas que se rehúsa a publicar.

Tantas veces le ha hecho la propuesta la Dirección de Cultura, se ha negado sin temor a ganarse nefastas opiniones. Jorge Pimiento, encargado de este sector en Bauta, asegura que sus escritos serían un gran apoyo en la divulgación de la historia de la comunidad como lo han sido los mapas que se han elaborado con su ayuda y que actualmente los profesores utilizan en las escuelas.

Aun así, siempre que tiene la oportunidad los desempolva, los lee nuevamente, revisa que estén en su lugar. Al hacerlo se enfrenta a un pequeño rincón que se transforma en gigante al evocar los recuerdos: innumerables reconocimientos, condecoraciones y medallas que ya suman 27.

“Y aún faltan algunas -añade-, pero no es lo más importante. Lo mejor es saber que he hecho cuanto pude y que todo el que me rodea puede contar conmigo.”

A cada rato la casa de Dionisio Vives Rangel recibe visitas procedentes de cualquier lugar, lejanas, cercanas. Buscan la historia de Santa Fe, del Taoro, de Baracoa. Al marcharse llevan la información suficiente para realizar la tarea, la tesis o el seminario.

Ya para él la Revolución, la Historia y su pueblo le abrieron una pequeña ventana que jamás cerró. Solo espera que algún día recuerden buscar la llave que abre la puerta a lo desconocido.

Pie de fotos: 1-Vives Dionisio Rangel, historiador del pueblo de Baracoa, en el municipio de Santa Fe; 2-Las medallas y los reconocimientos son invaluables recuerdos en su vida; 3-Baldomero Acosta y Acosta, comandante del regimiento Güeicuría, pintura hecha por el propio Dionisio.

ARMERÍA ISLÁMICA EN CUBA

ARMERÍA ISLÁMICA EN CUBA

La única colección de armas árabes de su tipo en la Isla se expone en el Centro Histórico capitalino.

Texto y fotos:
HUY TRINH QUANG,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La única colección de armas antiguas de los árabes desde el siglo XVII en la Isla, se encuentra en el Museo Casa de los Árabes, ubicado en la calle Oficios No. 16, entre Obispo y Obra Pía, en el Centro Histórico de la Habana Vieja.

Yadira Leyva, especialista del Museo, manifestó que la colección expone las armas más destacadas de la cultura árabes-islámica y tiene cinco piezas que donó el mandatario cubano Fidel Castro en el año 1993. Por el décimo aniversario del centro expositivo, el Museo de la Ciudad y pueblos árabes que residen en la isla, legaron la mayor parte de la serie que hoy se encuentran en la galería.

La serie contiene más de 30 armas desde siglo XVII hasta el XX, entre ellas se aprecian fusiles de chispa, pistolas orientales, sables árabes, la jambiya y la gumia, y todas las piezas se conservan en un buen estado.

"Los artefactos utilizados por las tribus beduinas y los ejércitos árabes e islámicos desde el medioevo, dejaron de ser peligrosos instrumentos de combate para convertirse en objetos ceremoniales, símbolos de dignidad personal o regalos para delegaciones", añadió Leyva.

Además de ser las armas símbolos de fuerza y poder en el mundo árabe-islámico desde períodos anteriores, todas, por sus curiosos y refinados diseños, constituyen valiosos instrumentos de una historia cada vez más sorprendente.

Durante la primera mitad del siglo XIX, en Lieja (Bélgica), se produjeron muchas armas para la exportación. Casi en su totalidad llevaban como inscripción: “Fusiles para el comercio Islámico". Las pistolas siguieron los patrones técnicos europeos, pero los adaptó a su estilo de decoración y hechura.

María Belén Delgado Pérez, historiadora de la Oficina del Historiador de la Habana Vieja, expresó: “En las armas de los Árabes Antiguos, se aprecian joyas fijadas en los forros de las dagas, así como pistolas y fusiles de oro, lo que representa la riqueza y prosperidad de su país”.

Según sitio web http://www.unionarabecuba.org, las armas árabes no sólo son utilizadas en sus comunidades, sino en los países asiáticos y europeos por su calidad técnica. Muchos fueron fusiles de chispa exportados por naciones islámicas en el siglo XVIII.

Además de la sala de Armas, en el Museo Casa de los Árabes se cuenta con un total de siete colecciones permanentes: Sala Modos de Vida, el Zoco (mercado), Sala Romántica, Sala del Inmigrante Árabe, Sala  de Oraciones, Sala Hispano-árabe, y Sala de las Civilizaciones Preislámicas.

Museo Casa de los Árabes se inauguró el 16 de noviembre de 1983 como parte del proyecto de restauración integral rectorado por la Oficina del Historiador de la Ciudad. Actualmente es la única de su tipo en el área de América Latina.

Pie de foto: La serie refleja una parte de la cultura de los antiguos árabes.

Ficha técnica:

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Otros dos valores-noticia: Interés colectivo. Proximidad.