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Teoría-Trabajos docentes

LA NOTA INFORMATIVA: ¿UN GÉNERO PARA CREAR?

LA NOTA INFORMATIVA: ¿UN GÉNERO PARA CREAR?

Tema: Iraida Calzadilla, profesora de la Universidad de La Habana, enfatiza: “La nota útil y necesaria siempre, si no es atractiva desde el propio título, sugerente, breve y exacto, no atrapará, será vista solo como un material de relleno. Un espacio perdido. Abundan las informaciones poco creativas, escritas al ‘tuntún’, con los mismos vicios del discurso administrativo, redactadas sin desconfiar de los datos, como si las fuentes siempre fueran fidedignas, y después, ¿quién las lee?, ¿tendrán el impacto ideológico deseado?”

CLAUDIA ÁLVAREZ FERRALES
Estudiante de primer año de Periodismo
Facultad de Comunicación
Universidad de La Habana

Serena, callada, paciente…, así me la imaginaba cuando escuché su nombre por primera vez. Cuando la vi, comprobé que estaba ante una mujer que deja huellas por donde pasa. No es serena, no es callada, no es paciente. Su capacidad para la docencia la hace merecedora del respeto y la admiración de cada joven que recibe de ella cariño y entrega, pero también, sustos ante el ojo crítico de sus observaciones.

Iraida Calzadilla Rodríguez, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana y del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, en sus más de 30 años de profesión ha dedicado gran parte de su tiempo a entregar sus saberes a los más noveles.

Su texto “La Nota” es un referente en las aulas para el género informativo. En él, declaró: “El libro está concebido desde nuestra propia realidad y posibilidades en el acontecer nacional, lo que demuestra cuánto puede hacerse en función de la calidad profesional de los productos comunicativos. Es, en suma, una modesta contribución, muy cubana, al presente y al futuro de la buena salud de la nota informativa, esa semilla del periodismo”. 

En una ocasión, mencionó: “La nota útil y necesaria siempre, si no es atractiva desde el propio título, sugerente, breve y exacto, no atrapará, será vista solo como un material de relleno. Un espacio perdido. Abundan las informaciones poco creativas, escritas al tuntún, con los mismos vicios del discurso administrativo, redactadas sin desconfiar de los datos, como si las fuentes siempre fueran fidedignas, y después, ¿quién las lee?, ¿tendrán el impacto ideológico deseado?”

-Entonces… ¿Qué es la nota informativa?

La nota informativa es la columna vertebral del periodismo, es la semilla. Como contenido, constituye el punto de partida, pues para la realización de cualquier trabajo se necesita información. Vista como género periodístico, se erige como el más empleado, el de mayor difusión y alcance en todos los soportes, sea prensa impresa, radio, televisión, Internet o agencia. Soy de la opinión que un periódico realiza a la semana algunos trabajos “paletas”, pero los que nunca pueden faltar son las páginas de información.

-¿Por qué afirma que es “la

columna vertebral” del periodismo?

Desde el momento que el periodista domina y escribe adecuadamente la nota informativa, la estructura bien en su pensamiento, puede realizar de forma más correcta, fácil y sencilla otros trabajos, cualquiera que sea el género a desarrollar.

Si sucede lo contrario, es inevitable percibir la falta de una estructura sólida en sus escritos, la pérdida de la noción de lo que es realmente importante, del equilibrio que debe llevar la búsqueda de información.

Por eso la nota informativa es la columna vertebral del periodismo, tanto para lo que se entrega a los públicos, como para ayudar a comprender el resto de los géneros periodísticos.

-¿Es la nota informativa

un género para crear?

Sin dudas. Tanto si se hacen buenas construcciones tradicionales como si se abordan otras estructuras más contemporáneas y flexibles. Pero esa relativa libertad implica más dominio de cómo se escribe, más cultura, más referentes. Requiere la creatividad en este género de una voluntad perfeccionista del periodista y una voluntad de asumir maneras más frescas por parte de los decisores.

-¿Por qué abundan las

informaciones poco creativas?

El entramado es muy complejo, están confluyendo varios factores. Primeramente, nuestro país tiene mucha información, pero poca noticia: esa que mueve el piso, es difícil de encontrar. Se ha perdido la costumbre de buscar y rastrear información y percibo cierta laxitud que devine en esperar que la cobertura la indiquen. También está la reticencia a aceptar nuevos moldes para la información por parte de los decisores, hay mucho encasillamiento en la pirámide invertida, desconociendo que, quienes le dieron vida, hace más de 60 años plantearon que hay tantas maneras de construir la información como talento tengan los periodistas.

-¿Son los valores noticia decisivos

en la calidad de la información?

La pérdida de los valores noticia es hoy un problema. Los periodistas no suelen preguntarse: si voy a hacer un lead, ¿con qué elemento empiezo, cuál es mi dato noticia, mi dato novedoso? No se comienza un lead con cualquier cosa. Hay que buscar lo que pueda interesar al lector.   

-¿Serán los decisores la causa

fundamental de la falta de creatividad?

Hay una frase de Abelardo Oviedo, periodista de Bohemia-, muy famosa en nuestro gremio y que él acuñó en la década de los 80-: “Vamos a envolver un tabaco”. Cuando esa frase se dice, no hay duda de que se rutinizó el proceso de creación, se va a escribir la noticia mecánicamente. A nivel de aula te pongo un ejemplo: si un profesor te exige hacer las entregas prácticas bien, cercanas al “deber ser”, entonces aprendes. Pero si el profesor no te reclama y deja que traigas una nota de cualquier asamblea y que ésta parezca un informe administrativo, te rutinizas y cercenas la capacidad de búsquedas y propuestas novedosas. Toma este patrón y aplícalo.

-¿Determina la preparación del periodista

en la calidad de la información?

Influye mucho la preparación que tenga el profesional. El periodista que estudió cinco años en la Universidad está apto, no sólo en las técnicas de la profesión, sino en todos los saberes que proporciona la Academia y que son necesarios para entender el mundo. Saber de filosofía, de sociología, de literatura. Todo ese currículo académico prepara a un reportero más capacitado para comprender el contexto que vive. Nuestra labor no consiste solo en saber cómo se escribe la información o cómo se redacta una entrevista. Es poder transmitir con más claridad lo que queremos decir. Esa es la mirada amplia y profunda que tiene el periodismo.

¿OBJETIVIDAD VS SUBJETIVIDAD?

¿OBJETIVIDAD VS SUBJETIVIDAD?

Tema: Gustavo González, profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, manifiesta: “Se diversifican los tratamientos de la noticia, pero también las manipulaciones. A esta altura de la historia parece abatido completamente el mito de la objetividad y se le remplaza sanamente, al menos en el discurso, por el deber de la verdad y el apego irrestricto a la ética”.

BARBARA PÉREZ QUINTERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

En el periodismo, en tanto los que lo ejercen son seres humanos, con una ideología condicionada por las experiencias, circunstancias y condiciones de vida, la objetividad no puede entenderse como otra cosa que no sea el apego a la verdad y el respeto a nuestra ética profesional.

¿Qué es la objetividad periodística?

Según Felipe Pena de Olivera, periodista y profesor de la Universidad Federal Fluminense de Río de Janeiro, el verdadero significado de la objetividad está ligado a la idea de que los hechos se construyen de forma tan compleja que no podemos rendirle culto como expresión absoluta de la realidad. Al contrario, es preciso desconfiar de los hechos y crear un método que asegure algún rigor científico al informar sobre ellos. Es respetar la verdad absoluta de los hechos, sin distorsión y contrastarla con la mayor cantidad de fuentes posibles, con rectitud de intenciones.

Autores como Víctor Ego Ducrot, profesor de la Universidad de Buenos Aires, afirma: “Partimos de la base de que la construcción del discurso periodístico tiene, por naturaleza, la producción y reproducción de sentidos comunes en la imposición como control social. Por ende, la llamada “objetividad”, en el discurso hegemónico, no es otra cosa que el encubrimiento de determinada visión. Los discursos, en verdad, tienen una parcialidad, un sentido único: convencer a la sociedad de que lo que uno dice tiene validez universal”.

¿Logramos ser objetivos?

Para mí el periodismo es subjetivo completamente, expone  Zorky Crespo Orozco, periodista de la redacción digital, de CMBF Radio Musical Nacional, porque todo es  interpretado por seres humanos, que a su vez están influenciados por una ideología, así que realmente la objetividad no existe, está sujeta a la política editorial, trazada por el medio en el que trabajas".

La objetividad, más bien ligada a la ética profesional, exhorta a respetar la verdad de los hechos y a producir un discurso honesto. No hay entonces  necesidad de negar que en todo lo que hagamos diariamente estén involucrados los recuerdos y las experiencias.

Según Javier Darío Restrepo, quien dirige talleres de Ética en la Fundación para el Nuevo Periodismo en toda América Latina, “esa ilusión de objetividad desaparece cuando intervienen las inevitables  tomas de posición, implicadas en la decisión entre varios hechos que pueden ser convertidos en noticia: ¿cuáles se cubren y cuáles se silencian? Al optar por un determinado hecho, viene un segundo paso: las fuentes que se consultaron: ¿por qué esas y no otras? Se repite el fenómeno cuando el periodista utiliza el material proporcionado por las fuentes, porque debe seleccionar unas partes y descartar otras: ¿con qué criterio se  hace la selección? Y las decisiones continúan al preferir un enfoque a otros, al titular, al subtitular, al diagramar, al ilustrar. En todas estas etapas se mantiene vivo el riesgo de que las posiciones subjetivas impidan la objetividad”

Pero la objetividad periodística no es reprimida  por la subjetividad, siempre que aquella preste más importancia, como bien dice el escritor Ángel Martínez en su artículo Objetividad-Subjetividad periodística,  a los métodos para recolectar la información noticiosa, al compromiso del profesional de la comunicación con su labor social, a la identificación del periodista con los diferentes escenarios posibles de un hecho, en su entendimiento del poder de la información y la influencia de su trabajo en la vida diaria de las personas y en la intención de llegar a ser objetivo, aceptando incluso la utopía que esto representa.

Gustavo González, profesor de la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile, manifiesta: “Se diversifican los tratamientos de la noticia, pero también las manipulaciones. A esta altura de la historia parece abatido completamente el mito de la objetividad y se le remplaza sanamente, al menos en el discurso, por el deber de la verdad y el apego irrestricto a la ética”.

Asimismo, Niceto Blázquez, escritor de la revista Ética y Medios de Comunicación de Madrid, expone en su artículo Objetividad, exactitud y veracidad: “La honestidad del periodista desde el punto de vista moral, se salva aspirando siempre a conocer y decir la verdad con la mayor objetividad posible en el sentido explicado y contándola de hecho con veracidad y respeto a la dignidad humana. En otras palabras, dada la complejidad de la vida humana y las limitaciones a que está sometido todo informador, el periodista salva su honestidad moral por el mero hecho de ser veraz contando las cosas en la medida en que las conoce después de una suficiente inquisición y verificación, sin que necesariamente lo que dice sea la verdad objetiva absoluta. La verdad objetiva absoluta es el ideal. La veracidad es lo moralmente posible en muchos casos y, por tanto, lo que realmente pone a salvo su honestidad”.

Doris Calderón, periodista de la Agencia  Prensa Latina, expresa: “No podemos evitar ser subjetivos, es algo inherente a los hombres, aunque aún así, no es algo que impide mostrar los hechos tal y como son, más bien, las experiencias humanas y nuestra condición de seres subjetivos, nos permite comprenderlos y reflejarlos de la mejor forma”.

Por su parte, Soren Aabye Kierkegaard, filósofo danés, insiste en que la experiencia personal y la actuación según las propias convicciones constituyen los factores esenciales para llegar a la verdad. Justamente, la comprensión de una situación por parte de alguien que está comprometido en esa situación es más elevada que la del observador indiferente, objetivo.

Jessica Domínguez Delgado, estudiante de primer año de Periodismo, expresa que todo periodista debe intentar ser lo más objetivo posible, en la medida que entreviste a más fuentes y contraste mejor la noticia; pero la absoluta objetividad es imposible, porque existen mediaciones entre quien escribe la noticia en sí. Es el periodista quien selecciona, discrimina y redacta la información,  siempre toma partido y defiende alguna posición. No se puede ser imparcial, además, todo lo que se escribe pasa por la intencionalidad.

Entonces otra palabra se suma a la polémica: la intencionalidad, tan cierta e inherente al hombre como la propia subjetividad, no hay nada que hagamos o pretendamos que no pase por nuestro filtro intelectual y que por tanto no concibamos con alguna intención. El hombre actúa por algún objetivo, lo mueven propósitos, fines que lo hacen que produzca en función de algún beneficio.

Rodolfo Zamora, periodista de La revista Opus Habana, expresa: “Los periodistas no somos máquinas productoras de noticias, e incluso, el medio al que respondemos persigue intereses. El fruto de nuestro trabajo siempre tendrá un yo implícito porque no estamos aislados de la realidad, sino que formamos parte de ella. ¿Cómo entonces no ser intencionales con nuestra labor?, la información es manipulada, sin pretensiones de dominar  la opinión pública, pero sí buscando juicios comunes dentro de la sociedad”.

Asimismo, Víctor Ego Ducrot expresa que no hay práctica periodística neutral, como tampoco existe acto humano imparcial, porque el hombre siempre dirime entre diferentes posibilidades.

Sinfín de criterios contemporáneos se oponen entonces a la mística de la objetividad periodística y la remplazan por el deber y el compromiso del periodista con la sociedad de presentar un discurso limpio, sin falsedades, pero una trascripción rigurosa y exacta de los hechos, cual reproducción de espejo, sería pretender algo imposible.

Bibliografía:

Blázquez, Niceto, Objetividad, exactitud y veracidad. Ética y Medios de Comunicación, B.A.C. Madrid, 1994, pp. 208-212. En: www.bioetica-debat.org. Consultado: 20/5/2010.

Darío Restrepo, Javier. La objetividad periodística: Utopía y Realidad. Revista Latinoamericana de Comunicación, Chasqui. 74, 2001. En http://chasqui.comunica.org/restrepo74.htm. Consultado: 3/8/2009.

Ducrot, Víctor Ego. Entrevista a Víctor Ego Ducrot. En elcocinologo.blogspot.com.  Consultado: 23/7/2010.

Martínez, Ángel,  La objetividad-subjetividad del periodismo. Blog Unagente. En: www.unagente.com. Consultado: 10/6/2010.

Periodistas consultados:

Doris Calderón, periodista de La agencia internacional Prensa Latina.

Rodolfo Zamora, periodista de la Revista Opus Habana.

Jessica Domínguez Delgado, estudiante de primer año de Periodismo.

Zorky Crespo Orozco, periodista de la Redacción  Digital CMBF.

UN PERIODISMO IMPARCIAL NO ES POSIBLE

UN PERIODISMO IMPARCIAL NO ES POSIBLE

Tema: Jorge Ricardo Masetti, fundador y primer director de la Agencia Prensa Latina (PL), en varias de sus intervenciones y escritos sostuvo que el periodista no puede ser imparcial, que siempre, lo quiera o no lo quiera, lo sepa o no lo sepa, el periodista toma partido, se identifica con uno de los elementos de la ecuación, social, económica o política que caracterizan a determinado escenario informativo. 

CLAUDIA OJEDA FERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Lejos de ser un trabajo desinteresado e imparcial, el periodismo constituye una manifestación de la lucha de clases, de los intereses económicos y políticos que representa cada empresa periodística, y aún de las diversas posiciones que se dan dentro de cada  institución informativa. El tratamiento de los hechos periodísticos expresa un modo de percibir y analizar la realidad: proyecta una postura frente a los hechos.”, sostiene Carlos Marín en su Manual de Periodismo.

El periodista, como mediador, busca ser objetivo llevando al público la información lo más fidedigna posible, pero desde los inicios de selección de los datos, de qué debe ser publicado y qué no, el medio al que pertenezca el informador, hasta el sistema económico, político y social en el que se desarrolle o el que defienda, el texto adquiere una carga subjetiva que convierte al periodismo y a quien lo ejerce ineludiblemente parcial.  

“Implícita o explícitamente cada texto periodístico entraña una carga subjetiva que se origina en la formación de quien lo escribe y en el interés económico, político e ideológico de cada empresa periodística. El periodismo es entonces de manera inevitable, intrínsicamente parcial. Su ejercicio -fluidez de informaciones y opiniones- incide en la modelación de criterios y en la respuesta social para que las estructuras económicas, políticas y sociales se mantengan, sufran retrocesos o se perfeccionen”, agrega Marín.

Joel Mayor Lorán, periodista del diario Granma, opina al respecto: “Desde la selección de un entrevistado, las primeras notas en la agenda,  el tono o interés de las preguntas, el título, la primera línea del trabajo, hasta los datos que emplea u omite, el orden, las palabras o juicios que discrimina para conformar un trabajo de cualquier género, permiten entrever que el periodista no puede ser imparcial.

“Por ejemplo, de la gama de información ofrecida en el Balance del curso escolar 2009-2010 puede surgir una nota triunfalista, centrada en logros o una caracterizada por el análisis, con base en los problemas a resolver. El periodista tiene que decidir. Aunque pretenda limitarse a transmitir todo lo escuchado, encabezará o finalizará la nota con el tono que cree debe marcarla, y con lo que a su juicio merece destacarse más, las transformaciones, el mensaje de optimismo, el llamado a redoblar esfuerzos, la enseñanza secundaria, la técnica profesional, la preuniversitaria...”

A su vez, Pascual Serrano en su artículo Otro periodismo también es posible, difundido en Internet, apunta que “no se trata de convertir el periodismo en panfleto, pero sí de decir bien alta la verdad y la voz de los sin voz, condenados al ostracismo por un modelo comunicacional miserable al servicio del mercado.

“Maldigo al poeta que no toma partido, dijo Gabriel Celaya. Yo maldigo al periodista que no toma partido por los pobres, los sin voz, los indígenas, los trabajadores, los humillados, los olvidados, los que sufren, los que resisten, los que luchan.”

Por su parte, Marta Sosa Campdesuñer, quien desarrolló la profesión por más tres décadas en medios como la radio y la televisión cubana, refiere: “La imparcialidad no puede existir. Todo depende del contexto, la sociedad, lugar, sistema en que se desarrolle el periodista. Siempre se parcializa, ya sea a favor, en contra, cuando omite, o simplemente no opina, porque no opinar es también una manera de ejercer el criterio.

“En nuestro país, por ejemplo, no somos imparciales, porque el periodismo cubano apoya la Revolución, los periodistas cubanos  tenemos una ideología revolucionaria, porque hemos sido educados en la Revolución. Que en un momento hagamos una crítica, no es que dejemos de defender nuestro sistema, sino que tratamos de perfeccionarlo.

“De este modo cada uno, teniendo en cuenta su ideología, estudios, concepción de la vida, sistema social, ya sea capitalista o socialista, se va a parcializar con sus intereses, pues un periodista que vive en una sociedad siempre va a tomar partido.”

Y es que “lejos de ser una ciencia, el periodismo es una forma de expresión social que generan, procesan y consumen individuos e instituciones de los más diversos intereses profesionales, económicos, políticos y sociales…”, refleja Marín en su Manual de Periodismo.
 
Angélica Paredes López, periodista de Radio Rebelde, considera que “el periodismo será siempre objetivo, pero al mismo tiempo parcial, entendida la parcialidad no como una adopción de posición arbitraria a favor de una de las partes en conflicto, sino como señala el  profesor argentino Víctor Ego Ducrot, como ‘el posicionamiento de periodistas y medios ante el complejo y multifacético entramado de hechos sobre los que trabaja la práctica periodística en el proceso de construcción social de la realidad’”.

“Defiendo el ejercicio del periodismo honesto. Un periodismo objetivo en tanto pase por la remisión a fuentes, lo comprobable, el apego a la verdad. Una vez más, a la honestidad profesional que como ética debe preceder cualquiera de nuestros actos. Esa es mi fórmula en una profesión donde objetividad e imparcialidad son los eternos principios cuestionados.

“La subjetividad del periodista se verá siempre reflejada durante el proceso de producción noticiosa. No se pueden obviar importantes elementos como la jerarquización de los contenidos por parte de los medios y la selección de las fuentes.

”En el nuevo siglo, una de las grandes interrogantes es saber si la ética periodística sobrevivirá a los peligros que la acechan. En la mayor parte de los países latinoamericanos, el periodismo honesto es bombardeado todos los días por los intereses políticos, económicos y la tenaz competencia.

“No se puede ser imparcial entre el bien y el mal, pero tampoco es el periodista quien debe imponer a su lector, su radio-oyente o televidente, una manera de pensar, y una manera de actuar.

“El ejemplo más claro de que, en términos absolutos, no existe la neutralidad informativa se evidencia desde el momento en que se selecciona lo que es noticia.

“Creo firmemente en que el periodismo es compromiso. El verdadero periodismo es intencional: aquel que se fija un objetivo y que intenta provocar algún tipo de cambio. No hay otro periodismo posible. Hablo, obviamente, del buen periodismo.”

Manuel Alejandro Hernández Barrios, estudiante de Periodismo en la Facultad de Comunicación de La Habana, en su trabajo Hablemos de Objetividad e Imparcialidad, afirma que “la imparcialidad en el periodismo es como el agua en el desierto: escasea”.

Todos los criterios expuestos demuestran, como afirmó Jorge Ricardo Masetti, que “el periodista no puede ser imparcial, que siempre, lo quiera o no lo quiera, lo sepa o no lo sepa, el periodista toma partido, se identifica con uno de los elementos de la ecuación, social, económica o política que caracterizan a determinado escenario informativp".

Bibliografía:

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, 2005.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Curso 2099-2010.

Hernández Barrios, Manuel Alejandro. Hablemos de imparcialidad y objetividad. En: islalsur.blogia.com, Internet. Consultado: Viernes 6 de agosto del 2010.

González García, Frank. La objetividad periodística: entre el mito y la utopía. En: www.google.es. Consultado: Viernes 6 de agosto del 2010.

Maldonado, Hernan. El periodismo honesto. En: www.google.es. Consultado: Viernes 6 de agosto del 2010.

Marín, Carlos. Manual de Periodismo. Editorial Talleres de litografía Ingramex S.A de C.V, México, DF. 2003.

Navia Jordán, Rouslyn. Elián en la academia un decenio después.  En: islalsur.blogia.com, Internet. Consultado: Viernes 6 de agosto del 2010.

Serrano, Pascual. Otro periodismo también es posible. En: www.google.com, Internet. Consultado: Martes 20 de julio del 2010.

Periodistas consultados:                       

Angélica Paredes López, periodista de Radio Rebelde.

Marta Sosa Campdesuñer, periodista jubilada del medio televisivo, con más de tres décadas dedicadas a la profesión.

Joel Mayor Lorán, periodista del diario Granma.

 

LA GLOBALIZACIÓN DE LA INFORMACIÓN: EL NUEVO DESAFÍO DEL PERIODISMO

LA GLOBALIZACIÓN DE LA INFORMACIÓN: EL NUEVO DESAFÍO DEL PERIODISMO

César López, corresponsal de la Agencia de Información Nacional en Santiago de Cuba, apunta: “El periodismo cubano conserva su valor cívico o de verdad. Pasamos de periodistas locales a globales y es necesario buscar perspectivas universales, y llevar lo local a universal. En relación con la información, buscar que la nota no quede en la nota oficial, crónica social, donde los hechos quedan meramente relacionados, sino darles la connotación de su importancia humana y, de ahí, su trascendencia”.

SANDRA JUSTINIANI SÁENZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El periodismo satisface una necesidad apremiante para el hombre: estar al tanto de los hechos más importantes que suceden a su alrededor. Ya sea la simple información recopilada o el análisis profundo de un tema trascendente, es importante para que el público conozca, o domine, determinado tema de índole nacional o global.

Según define la  monografía “Periodismo y literatura”, se entiende por periodismo la función social de recopilar, procesar y difundir por cualquier medio de comunicación una noticia de interés público, con la finalidad de informar y formar, así como también la de persuadir y entretener.

Una nota informativa, crónica, entrevista, o cualquier otro género del periodismo, matizado con el nivel justo de intencionalidad, puede disuadir y convencer a grandes o pequeños grupos de personas, y mientras mayor sea el alcance de esta información, sus resultados serán superiores.

Felipe Chacón y Susana Pozo en su artículo El rol del periodismo local frente a la globalización, ilustran el aumento del acceso a la información en la actualidad: “La tecnología permite a los públicos interactuar con inmediatez, a una velocidad nunca antes imaginada”. Internet llega a casi todas partes del planeta y por este medio el mundo entero puede enterarse de un hecho, segundos después de ocurrido.

En la actualidad, generalmente la información, según afirma el periodista Ignacio Ramonet en su ensayo El periodismo del nuevo siglo, no tiene valor en sí misma: es, ante todo, una mercancía y, en tanto, está sometida a las leyes del mercado, de la oferta y la demanda, y no a otras leyes como, por ejemplo, los criterios cívicos o éticos.

En Cuba, la prensa no apela a noticias ficticias (como sucede en otros países) para ganar, a costa del sensacionalismo, lectores y espectacularidad. No obstante, en ocasiones se convierte en noticia lo que periodísticamente no se justifica o se desperdicia lo verdaderamente noticioso, asegura Edel Lima, periodista del diario Juventud Rebelde.

Ya sea en un periódico, emisora de radio o canal de televisión, se necesita que se realice con más profundidad el proceso de buscar en las informaciones aquellos aspectos que hacen a las noticias realmente importantes para las personas (interés humano y colectivo, originalidad y curiosidad, progreso, trascendencia, novedad, proximidad), los valores noticias, afirma Raúl San Miguel, periodista del semanario El habanero.

Los reporteros son los encargados de decidir cómo comunicar los hechos para concederles el carácter de noticia: “Cuanto más importante sea un acontecimiento, tanto más los periodistas lo evaluarán desde varios puntos de vista. Desde luego, lo medular es la incidencia en la vida social, ya sea en el presente o para el futuro”, apunta el cubano István Ojeda en su monografía ¿Qué es noticia?

“Hoy, en una sociedad abarrotada de información, cobra pleno sentido la necesidad de entender la proximidad, ya no solamente como lo que sucede con cercanía geográfica al consumidor de información, sino que se amplía a los temas de interés de la comunidad o del grupo de personas a los que está dirigido el medio”, precisan Chacón y Pozo en su artículo.

César López, periodista de la AIN de Santiago de Cuba, destaca la necesidad de buscar perspectivas universales en el periodismo, y llevar lo local a universal: “El periodismo cubano conserva su valor cívico o de verdad. Pasamos de periodistas locales a globales y es necesario buscar perspectivas universales, y llevar lo local a universal. En relación con la información, buscar que la nota no quede en la nota oficial, crónica social, donde los hechos quedan meramente relacionados, sino darles la connotación de su importancia humana y, de ahí, su trascendencia”.

La importancia de esta idea es innegable, pero actualmente no se logra de la forma correcta. La tecnología aporta las herramientas para que un acontecimiento de carácter local se conozca en todas partes del planeta, sin embargo, solo eso no es lo fundamental.

Julio Morejón, reportero de la agencia Prensa Latina, afirma que los periodistas deben dominar los avances tecnológicos, pero también concientizar las nuevas dimensiones de su trabajo, pues aunque ahora las noticias tengan más alcance, lo importante no es que lleguen a todos, sino que interesen a todos.

Edel Lima asevera que lo más difícil en todo este asunto estriba en cómo llegar a un público con intereses tan variados y particulares a la vez. Los valores noticias siempre han marcado la producción periodística, pero en su naturaleza misma apreciamos que no es lo mismo lo que pasa en Cuba para los cubanos, que para los chilenos, franceses, angolanos, chinos o australianos (por poner un ejemplo de cada región). Sin embargo, hay valores y principios que unen a todos esos grupos y ese es el filón que hay que saber explotar: el del interés humano, la sensibilidad…

“Lo trascendente en cualquier gestión periodística es hacerla pensando en su carácter humano, en lo que realmente interesa a la sociedad. El desarrollo tecnológico no nos aporta una vía más fácil de trabajo, nos impone un nuevo reto, pues hay más conocimientos que recibir, asimilar y devolver”, agrega Morejón.

En efecto, los tiempos actuales exigen la superación de quienes se encargan de informar a un público, nacional o internacional. Esta preparación, según opina Morejón, es la que permitirá encontrar la importancia humana en cada noticia, y no solo decir lo que pasó.

Raúl San Miguel añade que, además de hallar en cada información el carácter humano, es importante saber transmitir la noticia de modo que el público se identifique con el hecho, sea local o global.

“Por ejemplo, muchos medios a nivel internacional hablan de las drogas, el SIDA, la prostitución, y otros temas que afectan en mayor o menor medida a todo el mundo; pero la forma de tratar esos problemas muchas veces es fría, impersonal, y de esa manera tampoco logran el carácter humano que es tan importante en el periodismo”, explica San Miguel. 

Para este fin se hace necesario apelar a un lenguaje más rico en recursos interpretativos, expresivos y de contexto, sin abandonar la claridad y concisión de un género como la nota informativa, apunta Edel Lima.

Ivette Fernández, periodista de El habanero,  concluye: “La prensa cubana necesita procesar más las noticias, buscar lo realmente trascendental en las informaciones y no solo enunciarlas. Eso se logrará, sin dudas, pues la Academia prepara a los nuevos profesionales sobre esa base. Lo demás depende del compromiso de cada uno, de las ganas de mejorar el trabajo en nuestros medios  y hacerlo más cercano a las personas”.

Bibliografía:

Chacón, Felipe y Susana Pozo: Regionalizar la información: "El rol del periodismo local frente a la globalización". En: http://www.periodismoudec.cl/estudiosdeperiodismo/index.php?

option=com_content&task=view&id=64&Itemid=1. Consultado: 14 de julio de 2010, 11:24 a.m.

Marin, Jorge: Periodismo y literatura. En: http://www.monografias.com/

trabajos11/perilite/perilite.shtml. Consultado: 14 de julio de 2010, 10:16 am.

Ojeda, István: ¿Qué es noticia? En:  http://www.monografias.com/

trabajos35/la-noticia/la-noticia.shtml. Consultado: 4 de agosto de 2010; 3:06 pm.

Ramonet, Ignacio: “El periodismo del nuevo siglo”. En: http://www.lafactoriaweb.com/

articulos/ramonet.htm. Consultado: 30 de julio de 2010, 4: 30pm.

Periodistas consultados:

Edel Lima, de Juventud Rebelde.
Ivette Díaz, de El habanero.
Julio  Morejón, de Prensa Latina.
Raúl San Miguel, de El habanero.

IMPORTANCIA DEL TRABAJO PERIODÍSTICO PARA LA SOCIEDAD

IMPORTANCIA DEL TRABAJO PERIODÍSTICO PARA LA SOCIEDAD

 

Tema: La labor periodística se ha convertido en una de las principales fuentes de información de la sociedad, y el comunicador tiene que saber cómo llegar a ese público a través de la veracidad de su trabajo y el seguimiento de ciertas normas.

 

YENISEY CANTERO SERRANO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El periodista es el principal comunicador de la sociedad, encargado de poner a su público frente a la realidad del mundo en que vive, un representante o agente del público. La labor del periodista está caracterizada por su sentido ético, comprometido siempre con un gran apego a los hechos y total veracidad en su información, de forma tal que el destinatario de su mensaje lo entienda y sea capaz de analizarlo.

Máximo San Juan, periodista español y Premio Internacional de Humor Gat Perich de Honor, señala: “Los periodistas son necesarios para que el mundo incomprensible y complejo pueda resumirse a diario en un cuadro inteligible”.

El periodismo desempeña un papel importantísimo en la sociedad, por ser una actividad directamente vinculada con las personas. En la actualidad, la profesión se ha convertido en una de las principales vías de comunicación y conocimiento de la humanidad.

A decir de la profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, en su libro La Nota, “el periodismo es una forma de comunicación de masa cuyo objetivo es dar a conocer hechos acerca de sucesos socialmente relevantes, y que permite la interrelación entre los individuos y los diversos grupos que conforman la sociedad…”.

Por su parte, el director del Instituto de Prensa y Libertad de Paraguay, Benjamín Fernández Bogado, en su artículo Periodistas, ¿para qué?, señala: “Debemos ser periodistas para la gente, para que ella entienda mejor el mundo donde vive, las cosas que realmente importan en su vida, analizar sus frustraciones…”.

Plantea Julio Morejón, periodista de Prensa Latina, que los periodistas cubanos responden a un Código de Ética Periodística, son honestos, justos y valerosos al buscar, reportar e interpretar la información, mostrando respeto por las fuentes, los protagonistas de la noticia y colegas de otras publicaciones; no están sujetos a más interés que el derecho del público a saber.

Julio García Luis, decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, en su libro Ética Periodística señala la necesidad del periodista de ser veraz, objetivo y fiel a sus seguidores. Recuerda que la manipulación y la mera visión especular de la imagen o la idea expresada con la palabra cabe no más que a la literatura y jamás al periodismo.

En ocasiones, muchos periodistas no responden a los intereses de su sociedad o simplemente crean a su alrededor un mundo ficticio, ocultando los verdaderos problemas existentes. Al respecto, Benjamín Fernández en la obra citada, señala que la disminución de lectores, oyentes de radio y televidentes se debe a que muchos periodistas no hacen entender a su público el mundo en que viven, exponiéndolo como una carencia en los profesionales porque a veces ni ellos mismos comprenden que ese es el principal papel de esta profesión.

Bibliografía:

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente, p. 15. La Habana, Cuba. 2005.

Fernández Bogado, Benjamín. Periodistas, ¿para qué? En línea: http://www.saladeprensa.org/art349.htm 

García Luis, Julio. Ética Periodística. Editorial Pablo de la Torriente, p. 54. La Habana, Cuba.

Jiménez, Jorge. ¿Necesitamos el periodismo? En línea: http://www.analitica.com/na/sociedad/articulos/4263259.asp

LA NOTICIABILIDAD CONTEMPORÁNEA

LA NOTICIABILIDAD CONTEMPORÁNEA

Tema: Stella Martini, profesora de la Universidad de Buenos Aires, sostiene: “Los criterios de noticiabilidad constituyen un conjunto de condiciones y valores que se atribuyen a los acontecimientos, que tienen que ver con órdenes diversos. Es necesario insistir una vez más en el hecho de que los criterios de noticiabilidad no son meros enunciados teóricos sino formulaciones pragmáticas, modalidades organizativas del trabajo cotidiano”.

AYMARA VIGIL RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los criterios de noticiabilidad permiten al periodismo reconocer lo importante o significativo de un suceso determinado. De acuerdo con Stella Martini, profesora de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires, se trata de una negociación que implica varios niveles y en la que operan las relaciones entre el medio, los periodistas y la opinión pública.

Agrega: “Los criterios de noticiabilidad constituyen un conjunto de condiciones y valores que se atribuyen a los acontecimientos, que tienen que ver con órdenes diversos. Es necesario insistir una vez más en el hecho de que los criterios de noticiabilidad no son meros enunciados teóricos sino formulaciones pragmáticas, modalidades organizativas del trabajo cotidiano.

Asimismo, los clasifica en dos grupos: por un lado, aquellos regidos por el efecto de la noticia, que serían novedad, originalidad e imprevisibilidad, evolución futura estimada de los acontecimientos, gravedad del hecho, magnitud por la cantidad de personas o lugares implicados, jerarquía de los personajes involucrados, e inclusión de desplazamientos (movilizaciones, viajes). Por el otro, estarían los vinculados a las rutinas periodísticas: comprensión e inteligibilidad, credibilidad, brevedad, periodicidad de la noticia o su inclusión en una serie y exclusividad o primicia.

Sin embargo, estos criterios de noticiabilidad no son los mismos para todos. El autor de “Introducción al Periodismo”, F. Fraser Bond, apunta cuatro valores noticia: proximidad, en alusión al interés por un hecho de cercanía geográfica; oportunidad, cuando la noticia es reciente; importancia, gran interés por el hecho y sus consecuencias a corto y largo plazo; y tamaño, por la magnitud del hecho a tratar. Mientras, Carlos Marín y Vicente Leñero en “Manual de Periodismo”, señalan actualidad, conflicto, expectación, hazaña, humorismo, la magnitud del hecho, progreso, prominencia, proximidad, rareza y trascendencia.

Muchos son los teóricos que han definido lo que para ellos significan los criterios de noticiabilidad, por ejemplo, los teóricos Peter Golding y Philip Elliot (cit. por Valdés, Alain, Tesis: Carrera por la noticia),  consideran que estos son reglas prácticas que incluyen un corpus de conocimientos profesionales que implícitamente, y a menudo explícitamente, explican y dirigen los procesos de trabajo en la redacción.

El investigador italiano Mauro Wolf señala que dichos valores son componentes esenciales de la noticiabilidad al representar la respuesta a la pregunta: ¿Qué acontecimientos son estimados suficientemente interesantes, significativos y relevantes para ser transformados en noticia?, y opina que el carácter de la noticiabilidad es elástico, por lo que los valores-noticia van modificándose con el tiempo, adaptándose a la especialización temática que en un determinado momento histórico practican los medios de comunicación.

Para el Doctor José Antonio Díaz Rojo, Investigador Titular de la Universidad de Valencia, los valores noticiosos representan, además, valores sociales con los que se identifican los lectores, de ahí que varíen dependiendo del contexto sociocultural en que opera el medio, bajo los que subyacen creencias, actitudes y valores propios de una cultura o sociedad.
También, añade que estos funcionan como normas de trabajo o de referencia que guían la elección, priorización, clasificación y presentación de los hechos convertidos en noticia, es decir, que son pautas para llevar a cabo la recogida y producción de las noticias periodísticas.

En la actualidad, según el periodista argentino Matías E. Centeno, se abre paso una nueva noticiabilidad: “Los hechos ya no son escogidos tanto por su importancia temática, interés público o amplio alcance, sino que las noticias de hoy son buscadas por su impacto emotivo y por su capacidad de resistir una puesta en escena, más cercana a lo fílmico que a lo televisivo, y son los medios audiovisuales quienes están empujando para que el norte se vaya fijando hacia ese sentido”.

Por eso, cada medio de prensa tiene el trabajo de realizar un proceso de  selección y jerarquización para darle la importancia necesaria a sus informaciones, siempre y cuando estén acorde con su compromiso social, con los valores noticia y los criterios de noticiabilidad, actividades que estructuran el ejercicio diario del periodismo.

Así lo confirma Stella Martini cuando dice: “La selección y clasificación de los acontecimientos que serán noticia se apoya en los ejes información-sociedad, en términos de necesidades y expectativas, y de reconocimiento-realidad, en términos verosímiles que constituyen la realidad cotidiana, y tienen que ver con los valores de noticiabilidad de los que se encarga cada situación y cada medio en particular”.

Por otra parte, el sociólogo norteamericano  Maxwell McCombs, considera que la dificultad principal que enfrenta el periodismo es la selección de temas catalogados como noticiosos y la manera en que se los cubre, ya que son analizados en aspectos muy diferentes de los que realmente le interesa a la gente.

En cuanto al criterio cubano de noticiabilidad y los valores noticia que lo componen, el periodista y decano de la Facultad de Comunicación de La Habana, Julio García Luis (cit. en Calzadilla, 2005: 45) refiere que en nuestro país se  aplican valores universales de la noticiabilidad: objetividad, novedad, interés social, actualidad, prominencia; se excluyen aquellos elementos vinculados con el mercantilismo y el sensacionalismo; y se privilegian los temas vinculados al objetivo de lograr un pueblo informado y consciente de las realidades del país y del mundo.

De acuerdo con este criterio se encuentra Frank González García, presidente de la agencia internacional de noticias Prensa Latina, quien plantea que la intencionalidad editorial incide en la configuración de los criterios de noticiabilidad y los valores noticia como parte de una función táctica, en un espacio y tiempo determinados, y al actuar como filtro, fija los límites y marca la pauta en la elaboración, distribución y consumo de los contenidos.

Sin embargo, la periodista Yudaimy Castro Morales, en su Tesis de diploma “Una nueva versión del mito del ying yang”, realiza un estudio en torno a la construcción del discurso periodístico sobre temas nacionales e internacionales en el Periódico Granma, y plantea que una de las mayores deficiencias que muestra este diario, es su tendencia a establecer como noticia, hechos cuya noticiabilidad es simplemente una construcción del periodista, ya que el acontecimiento en sí mismo no logra alcanzar el verdadero estatus de noticia. “Ni un solo hecho de originalidad, rareza,  humorismo o trascendencia encontró espacio en las páginas del periódico durante el período de análisis”, afirma. 

Al respecto, el periodista del semanario Habanero, Michel Contreras, opina que el problema está en que la prensa cubana continúa con la mentalidad de cubrir todos los actos y conmemoraciones sobre la base de informaciones, cuando en realidad muchas de estas a veces no constituyen noticias; y que es entonces cuando se pierde esa esencia de la importancia que conlleva tomar más en serio los criterios de noticiablidad como modalidades organizativas del trabajo cotidiano.

Lo que nos lleva nuevamente a la profesora Stella Martini cuando enfatiza la necesidad de insistir en el hecho de que los criterios de noticiabilidad no son meros enunciados teóricos sino formulaciones pragmáticas, cuya importancia va a radicar precisamente en la utilidad que se les confiera en  el mismo proceso productivo que día a día realiza el periodista, desde el primer momento en que selecciona la información, jerarquiza y discrimina datos, y muestra al público el producto final.

Así lo corrobora el periodista de la agencia de noticias Prensa Latina, Julio Morejón Tartabull, quien no cree que la noticiabilidad sea solo un elemento utilitario o pragmático del periodismo, sino que existe un vínculo entre lo teórico y lo práctico, unión difícil de concretar, pero posible: “No es solo hacer el trabajo concreto, objetivo, sino también tener en eso un elemento tan subjetivo como es la formulación  teórica.

“Creo, además, que la realidad se va transformando y si tratamos de reflejarla tal y como es, en su mutación, en su movimiento, en su dialéctica,  los criterios que dimos ayer con respecto a noticiabilidad, valores noticia etc., no pueden ser los mismos de mañana; efectivamente, hay cambios porque cambia la vida y al hacerlo, estos criterios también van a cambiar de cierta forma, lo que no puede ser posible es su desvalorización o su olvido, y hoy día cada vez se hace más necesario para toda la prensa tener claro que estos no son solo teoría, sino algo que va a ser de muchísima ayuda en el quehacer diario para realizar un periodismo con más calidad”, añade.

Bibliografía

Calzadilla Rodríguez, Iraida. La Nota. Editorial Pablo de la Torriente, Colección: Temas de Periodismo. La Habana. 2005.

Castro Morales,  Yudaimy: Tesis de diploma: Una nueva versión del mito del ying yang. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Curso 2008-2009.

Centeno, Matías E.: La nueva noticiabilidad y el juego de las emociones, Análisis de la cobertura televisiva de la “crisis del campo” en Argentina. En línea: lae.unsl.edu.ar/Ediciones/Libros.../

indice_prologo_entre_utopias.pdf Consultado: 23/06/2010.

Díaz Rojo,  José Antonio: Los valores noticiosos como práctica discursiva periodística.  En  línea:

 http://www.ucm.es/info/especulo/numero41/valonoti.html

Consultado: 23/06/2010.

Martini, Stella: Periodismo, noticia y noticiabilidad. En línea: http://www.perio.unlp.edu.ar/radio1/

linkprincipal/bibliografia/bibliografiaenlaweb/stellamartini.doc

Consultado: 20/06/2010.

Ojeda Bello, Itsvan: “¿Qué es noticia? Acercamiento a la noticiabilidad”. En línea:

www.monografias.com/trabajos35/

la-noticia/la-noticia.shtml.

Consultado: 27/06/2010.

Valdés Sierra, Alain: Carrera por la noticia, Análisis de la cobertura ofrecida por las agencias Internacionales de prensa a los XX Juegos Centroamericanos y del Caribe “Cartagena de Indias 2006”. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Curso 2006-2007.

Periodistas Consultados:

Julio Morejón, periodista de la agencia internacional de noticias Prensa Latina.

Michel Contreras, periodista del semanario Habanero.

CADA QUIEN CON SU LIBRITO…

CADA QUIEN CON SU LIBRITO…

Tema: Rosa Escrihuela Sánchez, profesora de cursos gratis on line, sustenta: “El estilo periodístico es la utilización del lenguaje para construir una realidad. No hay una definición exacta del concepto  “Estilo Periodístico” porque hay tantos estilos como periodistas. Lo que tenemos que tener claro es que vamos a usar nuestro estilo para cautivar al lector y para hacer que se lea toda nuestra noticia. En nuestra tarea como redactores, la palabra tiene un papel fundamental. Por ello, nuestro trabajo requerirá de un esfuerzo expresivo para encontrar la frase o la palabra más correcta en cada uno de los casos.”

ROSA FERNÁNDEZ  FERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Si alguna vez llegamos a tener estilo,

esto es, marcar la letra con el hierro

de nuestra personalidad, mediante

el uso distintivo, original, de los

recursos estilísticos como acepción

abarcadora, definidora de la

generalidad. (Manuel Buendía)

Cada periodista tiene su modo de ver las cosas, de enfocar las situaciones que más tarde debe de presentarle al público de un modo ameno e interesante. Al compendio de estas características individuales que diferencian una manera determinada de ver, hacer o escribir, es a lo que llamamos estilo periodístico, aunque  no podemos ceñirnos a un concepto puesto que éste varía en dependencia del periodista y del estilo asumido por el mismo.

En su libro Cuestión de estilo, el cubano Luis Sexto, menciona la necesidad para los periodistas de tener un estilo que los diferencie de los demás, para captar la atención de los lectores y lograr de este modo que el trabajo resalte, y pueda identificarse de los otros.

El conocido escritor argentino Jorge Luis Borges, en una de las tantas entrevistas que se le hicieron a lo largo de su vida, confesó: “Yo antes escribía de una manera barroca, muy artificiosa. Me pasaba lo que le pasa a muchos escritores jóvenes, creo. Por timidez creía que si hablaba sencillamente la gente creería que no sabía escribir. Sentía la necesidad de demostrar que sabía muchas palabras raras y que sabía combinarlas de un modo sorprendente.”

En efecto, por esta situación pasan no solo los escritores sino muchos de los periodistas jóvenes, que en nombre de un periodismo culto, atiborran el texto de palabras raras y que tal vez no son las más indicadas, logrando lejos de hacerse sentir, aburrir al lector y empalagarlo de frases rebuscadas.

De vuelta al maestro Luis Sexto, encontramos que existen muchos que se escudan en la frase, “Es mi estilo”, para hacer chapucerías que no vale la pena leer, por lo que se hace indispensable reconocer que, más allá del sello personal, existe un estilo plural que es aquel por el que se rigen todos los demás, que debe ser respetado por encima de todo, puesto que de ello depende ser o no un buen periodista.

Hay un viejo proverbio que reza: “Cada quien con su librito”, pero debemos de ser cautelosos y procurar que nuestro “librito” sea fácil de leer, esté hecho para todo tipo de público y,  sobre todo, procurar que como dice la periodista Escrihuela, cautive con la palabra.

En sus clases en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, la profesora Iraida Calzadilla hace comprender a sus alumnos que “en el periodismo, dos más dos es cuatro, es cinco, es tres”, entendiendo por ello la flexibilidad con que hay que asumir la profesión, pero una flexibilidad que implica un compromiso en el amplio dominio de las técnicas, de los distintos saberes, del cómo hacer llegar los mensajes de manera eficiente, atractiva, profesional. Y en  realidad es así: a la hora de escribir, miles de periodistas pueden cubrir el mismo evento y, sin embargo, el producto de esto irá desde lo mediocre hasta un premio Pulitzer, el secreto está en saber escoger las palabras correctas.

Géneros y estilos. Relación

Desde la posición psicológica de cada periodista, existe un estilo marcado por la diferencia entre géneros, la expresión concreta del estilo.

A la hora de escribir es importante ser fiel al género del que se vale para llegar al lector. Una nota informativa, por ejemplo, debe estar redactada en un lenguaje sobrio, conciso, preciso, sin utilización de adjetivos. El periodista debe respetar las normas y ceñirse a ellas.

En el libro Géneros de Opinión, del periodista y decano de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Julio García Luis, los géneros se definen como formas paradigmáticas reconocidas en las que se clasifica el producto total de un determinado medio. Los mismos representan una convención de acuerdo a la cual se reconoce un determinado tipo de discurso, y ese reconocimiento se hace a través de las características que tiene el producto. El periodista, a la hora de producir la información, se ajusta a determinados cánones para que su información sea decodificada de acuerdo con un determinado género.

La periodista Iraida Calzadilla es de la opinión de que es más viable para quienes escriben basándose en los géneros de opinión, tener un estilo propio, debido a que pueden acudir a disímiles recursos que van desde la ironía y el sarcasmo hasta la argumentación y valoración. Sin embargo, constituye un reto para aquellos que deben redactar notas informativas, pues el estilo a emplear es más directo, formal, una suerte de faja, aunque no desestima la creatividad de cada autor en el uso de novedosos leads y desarrollo de cuerpos de la información, la apoyatura de fuentes y juicios, entre una amplia lista de propuestas para que el género recupere su antiguo esplendor.

El profesor García Luis plantea que hoy día cabe hablar de la existencia de un estilo periodístico, en sentido integral, que se adecua a los requerimientos y características de los distintos géneros, a la vez que mantiene determinados principios y rasgos globales.

Para Herminia Rodríguez, periodista de la Editorial de la Mujer y profesora de la Facultad de Comunicación, la relación entre estilo y género cada vez se hace más visible.

“En los últimos tiempos en nuestro país ha habido una apertura en torno a la diversidad de estilos en cuanto a géneros, dado que hemos podido apreciar como en muchas publicaciones  existe la presencia de  reportajes largos y trabajos interpretativos que antes por la economía del espacio no existían; sin embargo, el estilo del sello personal ha desaparecido totalmente puesto que  los periodistas actuales toman de los de épocas anteriores lo mejor, y no creo que se pueda mencionar ningún ejemplo, en estos momentos, de alguien que tenga un estilo definido.”

El centro del conflicto

Para el  periodista de la Redacción de Internacionales del periódico Juventud Rebelde, Luis Luque, el periodismo de sello personal, aún no ha desaparecido, ni cree que desaparecerá.

“Aunque las tendencias actuales son tomar de los mejores sus estilos y a través de esto crearse uno propio, aún hay quien mantiene una firme posición en cuanto a su sello personal.”

Dentro de este grupo el redactor se atreve a mencionar al periodista Luis Sexto y al legislador y periodista israelí Uric Harneen, de quienes confiesa ha bebido de su modo de redactar, más de una vez.

Los tiempos pasan y las visiones cambian hasta en el modo de escribir. Ejemplo de esto son los  que expondré a continuación:

Sr. D. Joaquín Macal
Ministro de Relaciones Exteriores
Mi respetable amigo:
Quería Vd. saber qué pensaba yo del Código nuevo, y ver algo de lo que le dicen que yo he escrito.  -¿Por qué me pide Vd. nada de lo pasado? La vida debe ser diaria, movible, útil; y el primer deber de un hombre de estos días, es ser un hombre de su tiempo. No aplicar teorías ajenas, sino descubrir las propias. No estorbar a su país con abstracciones, sino inquirir la manera de hacer prácticas las útiles.
José Martí

Entramos luego en una calzada, ancha, plana, pulida; no sé cómo se nos puso delante.  No tenía árboles, sino postes, postes largos, fríos, como graves señores estirados, pasábamos por entre ellos, en dos filas; rígidos, iguales, como soldados en una parada. Los oía zumbar, venían a galope, y pasaban, arrebatados de inmovilidad.
En automóvil. Rubén Martínez Villena.

(...) ese latido que me abre a codazos; ese vientre en borbollones; ese corazón que se me suspende, arriba, traspasándome con una aguja fría; golpes sordos que me suben del centro y descargan en las sienes, en los brazos, en los  muslos; aspiro a espasmos, no basta la boca, no basta la nariz; el aire me viene  a sorbos cortos, me llena, se queda, me ahoga, para irse luego, a bocanadas secas, dejándome apretado, plegado, vacío; y es luego el subir de los huesos, el rechinar, el tranco, quedar encima de mí, como desligado de mí mismo, hasta que el corazón, de un vuelco helado, me suelte los costillares para  pegarme de frente, abajo del pecho; dominar este sollozo en seco; respirar  luego; pensándolo; apretar sobre el aire quedado; abrir a lo alto; apretar ahora; más lento: uno, dos, uno, dos, uno, dos... 
El acoso. Alejo Carpentier.

Para concluir, según  Mario Vargas Llosa, periodista y escritor, el gran periodista es aquel que renuncia a tener un estilo y una presencia visible, para desaparecer detrás de una información o un comentario: “Cuando yo escribo  una novela o un ensayo literario procuro tener un estilo, una voz que se singularice dentro del riquísimo contexto del español, pero mi actitud hacia el lenguaje es distinta cuando escribo un texto periodístico. En ese caso se trata de desaparecer detrás de aquello que uno quiere decir (…). El estilo es lo más personal que existe y surge a la medida que una voz se aparta de la norma”, expresó en la presentación de su libro El estilo del periodista.

Al decir del periodista Julio García Luis, el estilo periodístico está regido por la síntesis y por la necesidad de trasladar a quien nos lee a un determinado fragmento de la realidad, en forma clara y accesible. Esto no excluye cierta elegancia o belleza en la expresión, pero la búsqueda de ellas no es el objetivo central del periodista, sino el cumplimiento de su función social, al informar o comentar un hecho.

La opinión de estos dos periodistas y de otros a los que hago alusión en el trabajo, puede resumirse en las palabras de la periodista y profesora de cursos gratis on line, Rosa Escrihuela, cuando expresó:

“El estilo periodístico es la utilización del lenguaje para construir una realidad. No hay una definición exacta del concepto “Estilo Periodístico” porque hay tantos estilos como periodistas. Lo que tenemos que tener claro es que vamos a usar nuestro estilo para cautivar al lector y para hacer que se lea toda nuestra noticia. En nuestra tarea como redactores, la palabra tiene un papel fundamental. Por ello, nuestro trabajo requerirá de un esfuerzo expresivo para encontrar la frase o la palabra más correcta en cada uno de los casos.”

Bibliografía:

Albarello, Francisco Javier. Estilos y géneros en el periodismo web. Versión digital.

Calzadilla Rodríguez, Iraida. Notas de clases. Curso 2009-2010. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana.

Escrihuela Sánchez, Rosa. Curso Introducción a la redacción periodística, en: www.mailxmail.com. Consultado 20 de julio de 2010, a las 12:15 pm.

García Luis, Julio. Los géneros de Opinión. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2001.

Periodismo de agencia, estilo propio. En: www.perlavision.icrt.cu. Consultado 22 de julio de 2010, a las 11: 57 pm.

Sexto, Luis. Cuestión de estilo. Editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana. 2005.

Yriart, Martin. Para qué sirve un manual de estilos. Versión digital.

Periodistas consultados:

Herminia Rodríguez Pacheco, periodista de la Editorial de la Mujer y profesora de la Facultad de Comunicación  y del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Luis Luque, periodista de la Redacción de Internacionales del periódico Juventud Rebelde.


 

REIVINDICACIÓN DE LA NOTA INFORMATIVA

REIVINDICACIÓN DE LA NOTA INFORMATIVA

René Tamayo, periodista de Juventud Rebelde, asegura: “La nota informativa tiene tantos tonos y timbres como cualquier otro género periodístico”.

JAVIER MACÍAS ORTIZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

René Tamayo es pequeño de estatura y grande de oficio. Al decir de Roger Ricardo Luis, subdirector del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, es uno de los mejores periodistas de Cuba, aunque Tamayo lo corrige y me dice que no le haga caso: Roger es su amigo.                

Casi veinte años de práctica profesional acumula este hombre que ha trabajado en Radio Reloj, Prensa Latina (una fugaz estancia, aclara) y ahora, y por más de 13 años, se desempeña en el diario Juventud Rebelde.

Su locuacidad solo se interrumpe para encender un cigarro. Una vez expresadas mis interrogantes, medita, teoriza y muchas veces reivindica a ese género considerado para muchos “menor”.

Para él, la nota informativa es como un huevo en el cual se condensan todas las proteínas, todas las posibilidades de los relatos periodísticos. Estima que es el más completo, mejor estructurado y el género singular del periodismo, porque es -afirma- el que lo caracteriza, determina y hace único dentro de las diferentes estructuras discursivas de la comunicación social.

-¿Puede hablarse de una dicotomía entre

quienes subvaloran y respetan este género?

Nadie menosprecia el género información,  lo que no todo el mundo lo domina. Sobre la nota informativa lo que pesa es una buena o mala construcción, pero nunca una subvaloración. El que no la domina es incapaz de reinar en los otros géneros, porque para desarrollarlos es  necesario tener un dominio absoluto de la nota. Fíjate que todos parten de un lead o una información contundente al inicio, y aunque a veces no se ponga de manera directa, está latente en el primer párrafo.

«Para ser un buen comentarista, articulista o reportero hay que ser un excelente “informador”. Ninguno de los grandes reporteros, articulistas o comentaristas cubanos o extranjeros la desdeña, al contrario, la construyen y enriquecen, siempre parten de ella.

»Desde  el punto de vista técnico y del ejercicio profesional no hay una subvaloración de la nota informativa, ese es un criterio que no comparto  y que me parece incorrecto».

-¿Por qué, entonces, cuándo muchos

periodistas alcanzan reconocimiento

dejan  de hacer informaciones?

El periodismo tiene dos etapas, ambas son dinámicas, pero una es más asentada y la otra exige un mayor gasto de energía física. La información es un género muy agotador, no ocurre así con otros, donde todo es más reposado, se descansa más, se trabaja el gabinete o la investigación de campo: no exigen la agilidad, la prontitud y el desgaste de la nota informativa.

«El dominio de las técnicas y con ello la seguridad profesional, se alcanza como a los diez años de práctica (en este y en cualquier otro oficio), y  la madurez profesional, más o menos a los 20 años de labor; la primera etapa es de rebelión, de búsqueda, de subversión. Así, quienes logran el dominio técnico y luego la madurez profesional —que no son todos—, están algo entraditos en edad y entonces prefieren un poco de sosiego.

»También, la nota informativa en Cuba está mediada por cuestiones de índole no periodísticas, por eso cualquiera que ya tenga un aseguramiento profesional y un reconocimiento público rehúye y no acepta la dinámica aparentemente informativa que le impone el ejercicio del periodismo en nuestro país. Ningún periodista “consagrado” va a ir a una reunión a reportarla.

»La generación de información supone buscar algo nuevo. No siempre, o casi nunca, se tiene la oportunidad de encontrarlo, o los condicionamientos extra profesionales impiden esa posibilidad, porque se ignora, se esconde o se trata de ocultar.

»La información en Cuba está determinada por la falta de atractivo que le han impuesto las mediaciones y la tergiversación que hay de la función del periodismo dentro de la sociedad. Está influyendo mucho la propaganda y sobre todo la información institucional, y esta última, a menos que sea novedosa, poco conocida o atractiva, deja de ser noticia; sin embargo, las mismas obligaciones informativas que tienen los medios de comunicación  fuerzan a dar cobertura y gastar energía y dinero en la construcción de esas informaciones de bien público, y eso es en el mejor de los casos».

-¿En la nota informativa el periodista puede,

de tenerlo, plasmar su estilo, su sello?

Sí, sí, indiscutiblemente. Hay diferentes tipos de lead y personas que se especializan en ellos. Están los clásicos, con un encabezamiento neutro y no personal y también los interpretativos, los humorísticos, de fantasía, de retrato…

«Hay que respetar la estructura del género de ir respondiendo las diferentes preguntas, pero estas no se contestan automáticamente, cada interrogante se satisface según uno, según la elección que se hace de la información.

»Y pudiera verse como un obstáculo la brevedad característica de la nota, pero en realidad no tiene un límite fijo, todo depende de la prioridad que le den los editores en el periódico, del espacio con que se cuente».

-¿En qué diverge la información

que se publica en Cuba de la

que se difunde en otros países?

En Cuba la información periodística está sesgada por necesidades no siempre armoniosas con el ejercicio técnico-profesional y la función social del oficio. Internamente padecemos de un grupo de mediaciones tremendas, desde la influencia de los decisores hasta la educación y la cultura institucional y popular sobre  la función y el rol social del periodismo y los periodistas.

«Pero también existen necesidades determinadas por las excepcionales condiciones histórico-sociales de nuestro país, circunstancias exógenas que imponen una agenda informativa ajena al ejercicio “pulcro”, “puro” y “aséptico”  del periodismo.

»Ahora, ¿es el periodismo una entidad externa, ajena a la sociedad, que se pueda dar el  lujo de hacer un ejercicio “pulcro”, “aséptico” y “puro”? Yo pienso que no, porque es parte de toda la construcción social, en especial de las construcciones socio-culturales y político-ideológicas de una realidad, y que al final están condicionadas por lo económico. Esas son las cosas que determinan la manera de seleccionar, de hacer y de publicar la información en Cuba. En otros países hay otras maneras que no son ni mejores ni peores.

»El Periodismo nuestro es una construcción de servicio, en otros lugares es un establecimiento de dominación. Es la sinergia del poder, que es único, aunque se presente como múltiple. ¿Establecimiento de dominación o de servicio? Ninguno es mejor que el otro, cada uno cumple su función dentro de la organización social que escogió —o se le impuso— cada nación».

-¿Esa aridez, ese estilo tan

directo propio de la nota, no

le resta belleza al lenguaje?

La nota informativa no es árida, es el género matriz, la madre del resto de los géneros periodísticos. Todo depende del redactor, desde la elección del tipo de lead a utilizar, la selección de la información para responderlo, el desarrollo subsiguiente de las preguntas, hasta los antecedentes que deben agregarse luego de satisfecha la estructura primaria (piramidal inversa) del género.

«En una información se puede recrear, describir, comentar directa o indirectamente, emplear tropos -desde el símil hasta la sinestesia, aunque no estoy seguro que la metáfora le sea fácil, alguien muy diestro lo puede hacer-. No tiene aridez, todo se subordina a las características del medio y al entrenamiento, la cultura, la capacidad de subversión y de novedad que tenga el periodista.

»Como dije en el Festival de la Prensa Escrita del 2002, la nota informativa tiene tantos tonos y timbres como cualquier otro género periodístico. Esos “colores” son difíciles de reflejar en los manuales, aunque es correcto que ellos se hagan como se hacen, porque es una manera de transmitir el conocimiento y sea aprendido por los estudiantes. Primero hay que asimilar lo básico, después, ya veremos... Pedagogía y luego oficio.

»Un ejemplo que te puede ilustrar la calidad, necesidad y estima de la nota informativa como género, o mejor aún como uno de los discursos modélicos de la comunicación, es su presencia en los actuales espacios creados por las nuevas tecnologías.

»Ellos, históricamente ha ocurrido así, están impactando en la manera de hacer Periodismo y Comunicación Social, pero la información —luego de que el usuario satisface el intercambio interpersonal, que es lo primero en la red— es lo más buscado y leído de la Internet; es decir, no ha perdido jerarquía, atractivo, ni público. Como el género perfecto, singular y exclusivo del periodismo, sigue manteniendo en el ciberespacio todas sus capacidades, potencialidades y  desarrollo».