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Isla al Sur

Teoría-Trabajos docentes

VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

VIOLENCIA INTRAFAMILIAR

Tema: ¿Cómo analiza la dicotomía y el campañismo que existe en los medios sobre el tratamiento de la Violencia Intrafamiliar? A pesar de lo visible que se ha hecho el tema, ¿no le resulta todavía invisible? Después de esta tesis, ¿le queda claro que es posible disminuir los niveles de V.I.F en Cuba?, ¿o cree que la tendencia será a su incremento dado que en los últimos cinco años ha sido muy marcado su ascenso? Oponente: Licenciada Aloyma Rabelo.

ARIEL TORRES,
defensa de tesis para la licenciatura en Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

1.-¿Cómo analiza la dicotomía y el campañismo

que existe en los medios sobre el

tratamiento de la Violencia Intrafamiliar?

Aún para las visiones menos expertas y sin el uso crítico que proponen los lentes ahumados de la teoría de la comunicación, es posible evidenciar una bifurcación intensa entre estas dos corrientes de un mismo río.

Sabemos que en nuestra sociedad los medios responden a políticas editoriales específicas, las cuales pueden actuar o no sobre un tema específico, en dependencia de la urgencia informativa de la agenda social; no negamos el tratamiento esporádico, pero sí renunciamos a toda doctrina y apadrinamientos posibles, para remontar una estrategia de avanzada sobre lo que consideramos insuficiente, defectuoso y confuso.
 
La consistencia informativa, así como la permanencia y la tenacidad del tema no son el fuerte cotidiano de nuestros medios de comunicación, solo se publica en profundidad y seguimiento durante la Jornada Nacional de la NO violencia contra la mujer; jornada que se extiende desde el 25 de noviembre hasta el 10 de diciembre. Pero después del diluvio, el silencio eterno reina soberano una vez más.

La cuasi estabilidad de estos 15 días no hacen eco frente a las palabras de la Doctora en Ciencias Psicológicas Clotilde Proveyer Cervantes, cuando expresa: “50 años de Revolución no son nada contra siglos de opresión femenina”.

Se vuelve imprescindible llevar a cabo una ofensiva continua sobre el tema, un ataque directo no solo desde quienes elaboramos la palabra, sino también desde quienes la escuchan. Son hoy extremadamente necesarios los programas de orientación e información y nuestros medios tienen que insistir más en ellos.

En este camino hacia la creación de campañas a favor de la NO violencia, debe destacarse que los medios audiovisuales presentan cierta tendencia a evidenciar o silenciar algunos tópicos. La propuesta de mensajes sobre el maltrato infantil y los derechos del niño ha ido en ascenso, siendo mucho menor, o casi nula la presencia de iguales a favor de la violencia de género, y rescindida totalmente del “aire” la violencia y los abusos contra los ancianos. Este problema no solo compete a los medios del llamado “éter”, sino también a las publicaciones impresas y digitales.

La estructuración objetiva en torno a los mensajes de bien públicos es otro aspecto a remarcar en los medios audiovisuales; los spots contra la violencia son presentados en una diversidad incierta de horarios no estelares. No es la reiteración lo que debe primar. Pensemos, ¿cuál es la posible valía si no se visualizan por el espectador promedio?

De igual forma tiene que pensarse sobre los objetivos a cumplir en cada mensaje propuesto, así como el carácter instructivo y no revictimizador.

La violencia de género se hace tangible en otros espacios de nuestra televisión; hablamos de los programas que en su haber presentan los llamados “videos clips”, donde sobre una buena parte de ellos se cierne el descontrol de una cultura machista. Cuántas imágenes absolutamente denigrantes para la mujer existen en estos elementos audiovisuales.

Es factible advertir que la presencia de mensajes y campañas de bien públicos se orientan en un perezoso ascenso, pero frente a una contraposición gigante del llamado video-clip cubano.  

De nada valen entonces millones de razones y doctrinas de “buena fe” cuando somos en buena medida jueces y partes de un desamparo moral que se cierne cada vez más sobre un cielo que ya es gris. 

2.-A pesar de lo visible que se ha hecho el tema,

¿No le resulta todavía invisible?
3.-Después de esta tesis, ¿le queda claro que es posible disminuir

los niveles de V.I.F en Cuba?, ¿o cree que la tendencia será

a su incremento dado que en los últimos

cinco años ha sido muy marcado su ascenso?

Sí, es evidente que a pesar del camino recorrido y los pasos mayores que se dan cada vez, este fenómeno permanece todavía en el imaginario social como una especie de tabú. La invisibilidad es una cualidad lamentablemente inherente a este fenómeno.

Afirman algunos que “si este es un tema todavía invisibilizado es porque la sociedad no lo quiere ver”, pero realmente existe y está ahí.

Los medios de comunicación en casi su totalidad, raras veces tienen espacio para la construcción del trinomio informativo-interpretativo-investigativo en profundidad sobre la violencia intrafamiliar, sin embargo, cuando es  abordado, no se realiza con la sobriedad, particularidad y seriedad que conlleva.

En nuestros medios, de forma general, se debe propiciar el debate a partir de la deconstrucción de los mitos que sostienen a la violencia de género, los cuales están actualmente muy enraizados en nuestra cultura androcéntrica.

Se deben explotar más las posibilidades de cada medio, pero para ello es necesario un estudio de nuestra población para contar con herramientas certeras que demuestren cuál tratamiento es más efectivo dónde y por qué. La teoría hipodérmica quedó atrás desde hace mucho tiempo y hoy el mundo se encuentra en la era de la participación y la interactividad; entonces, más que nunca se necesita educar a todos para la comunicación, para lograr un uso y consumo crítico de los medios desde cualquiera sea la posición.

Es contradictorio el nivel cultural que ha adquirido nuestra sociedad en los últimos años en presencia del vertiginoso ascenso de la violencia social, que a su vez renace de la violencia intrafamiliar y no de forma contraria como muchos admiten.

Manifestar explícitamente que disminuirá o se incrementará el accionar de un fenómeno complejo como la vida misma en una sociedad tan cambiante como la nuestra, sería tentar al destino.

Hoy día existe una apertura en cuanto al tratamiento de esta enfermedad social, y en cuanto a la diversidad de programas de carácter social, pero restan por eliminar los diversos estereotipos sociales, sobre todo de tipo sexista.

Las transformaciones sociales toman años en manifestarse, mas en el criterio de este investigador, sí es posible disminuir las cifras que se presentan en el presente estudio.

Sin embargo, debe hacerse la salvedad de que para ello es inevitable tomar conciencia inmediata sobre el problema, y no cejar en el empeño de una eliminación total. Deben prestar sus servicios todas las entidades que de cierta forma estudien o se relacionen con el tema.

Pensar en campañas para rescatar los valores perdidos que tanto añoran las generaciones añejas. Implementar un servicio de protección y ayuda más participativa a las víctimas de la violencia doméstica. Y aprobar los proyectos de leyes existentes sobre la inclusión de la figura delictiva “Violencia Intrafamiliar” dentro del Código Penal y el Código de Familia. Solo así, con algo de suerte y de tiempo, será posible esa especie de saneamiento social que todos precisamos.

LA PRENSA COMO TRIBUNA DE IDEAS

LA PRENSA COMO TRIBUNA DE IDEAS

Tema I: Período de Periodismo de Opinión. Características y funciones. Evolución.

LUIS ALEJANDRO YERO,
LAUREN CLETO,
CARLOS M. ÁLVAREZ Y
MIRTHA GUERRA,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Ilustración, el triunfo de la burguesía francesa en 1789 y los movimientos independentistas en América, significaron el comienzo de una etapa superior de la historia humana. Estos hechos determinaron nuevos rumbos para la cultura, la política, la filosofía y demás esferas de la sociedad. Fue el período de los antagonismos entre un mundo decadente y otro nuevo que se alzaba gracias al empuje de la burguesía. El periodismo no escapó a esa vorágine de sucesos.

A finales del siglo XVIII, la Revolución Francesa fue escenario candente de los enfrentamientos entre burgueses y monarquistas. Por un lado, Marat agitaba a las masas parisinas desde su El Amigo del pueblo, proclamando artículos incendiarios contra la monarquía, mientras La Gaceta de Francia legitimaba el “poder divino” de Luis XVI. Este es el referente de dos publicaciones pioneras.

En nuestro continente, el auge de las luchas independentistas suscitó de igual forma conflictos en el campo de las ideas. Independentistas, anexionistas, reformistas y demás corrientes políticas encontraron en los periódicos el espacio de pugna para validar sus posiciones.

La Ilustración hizo del ensayo el género por excelencia del siglo XVIII, por ello, el XIX estuvo imbuido de una profunda tradición retórica que se vería reflejada en las páginas de los diarios.

Mientras la ausencia de “censura” lo permitiese, las disputas entre los sectores liberales y conservadores hallaron en la prensa el medio idóneo para expresar sus intereses políticos. Surgió así el periodismo ideológico –conocido también como de opinión, político, doctrinal, partidista– enmarcado desde las postrimerías del siglo XVIII hasta finales de la I Guerra Mundial.

La prensa se desarrolló atada a partidos políticos que determinaron, de manera puntual, su estilo creativo y la convirtieron en un instrumento efectivo para influir y moldear a sus intereses la sociedad. Por tales razones, podría definirse como moralizadora, doctrinaria y proselitista. La religión también se sirvió de este medio para lanzar sus discursos dogmáticos.

Fue el período de los periódicos como órganos de acción política o como tribunas de doctrinas, porque todos sus escritos respondían a los intereses de los líderes políticos. Sirvió como instrumento de apología, combate, lucha y propaganda.

La ausencia del telégrafo, el teléfono y otros adelantos científicos que aparecerían posteriormente en el transcurso del siglo XIX, propiciaron la hegemonía del comentario, el artículo, el ensayo, el editorial y la columna, pues no existía un gran cúmulo de noticias. La carencia de un flujo constante de información por la falta de medios tecnológicos que conectasen al mundo, permitió la supremacía de la opinión sobre el relato objetivo de los hechos.

Durante esta etapa, los encargados de elaborar los diarios eran los escritores y los políticos, ya que el oficio del periodismo no estaba perfilado en la época. En muchos casos, el proceso productivo descansaba en manos de una sola persona encargada de dirigir, escribir, editar e incluso diseñar los periódicos. El mundo era mostrado como un producto sujeto a la percepción personal del único redactor, quien definía la línea a seguir e intentaba crear una opinión fija sin dar margen a que los lectores sacaran sus conclusiones.

Antes del surgimiento de la prensa barata, el alto valor de los periódicos hacía restrictiva su lectura a las grandes masas. Sólo una élite letrada y pudiente podía acceder a ella. Con una u otra variante, los periódicos presentaban cuatro contenidos básicos: doctrina religiosa, asuntos comerciales, persuasión política y  educación popular.

Los adelantos científicos que sobrevinieron con la Revolución Industrial -el surgimiento del ferrocarril impulsado por una locomotora a vapor (1825), el telégrafo (1837), la fotografía (1839), el teléfono (1876), la linotipia (1884)-, y la conversión de la información en un negocio, entre otros factores,   cambiaron gradualmente el panorama de la prensa.

Con las nuevas concepciones surgidas a partir de 1870 en Estados Unidos e Inglaterra, nació el periodismo informativo que conviviría con el ideológico hasta fines de la I Guerra Mundial. A partir de ahí, la noticia “objetiva” prevaleció sobre las opiniones personales. El aspecto ideológico quedó relegado a un segundo plano. Lo que se publicaba dejó de responder a la pregunta ¿cómo debió ser?, para dar paso a las clásicas seis W del periodismo norteamericano: what, who, when, where, why y how (qué, quién, cuándo, dónde, por qué o para qué y cómo).

A pesar de la sed de noticias, la opinión no murió, sino que evolucionó a la par de las formas de hacer periodismo. Se dejó a un lado el proselitismo para permitir al lector un espacio de reflexión. Las ideas ya no fueron tan absoluta y explícitamente impuestas y pasaron a convertirse en propuestas flexibles al juicio propio, con un uso más sutil de la intención adoctrinatoria del periodista. El grito pareció convertirse en “susurro” al oído.

Bibliografía:

Dubón, María: El nuevo periodismo. En: http://cierzo.blogia.com/2003/122901-el-nuevo-periodismo.php. Consultado: 8-3-2009.

Enciclopedia digital Encarta.

Enciclopedia digital Wikipedia.

Gargurevich, Juan: Géneros periodísticos. Editorial Félix Varela. La Habana, 2006. Pp. 141-148.

Teoría e historia del periodismo. En: http://html.rincondelvago.com/teoria-e-historia-del-periodismo_1.html Consultado: 8-3-2009.

PERIODISMO INFORMATIVO: DE UN PASADO A UN PRESENTE

PERIODISMO INFORMATIVO: DE UN PASADO A UN PRESENTE

Tema II: Período de Periodismo Informativo. Características y funciones. Evolución.

MARÍA DEL CARMEN PÉREZ DÍAZ,
CARLA COLOMÉ SANTIAGO,
LÁZARO MANUEL ALONSO CASTRO,
ELIZABETH PÉREZ PÉREZ Y
HOA LI HONG,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
El más remoto antecesor del llamado periodismo informativo la historia recoge que se halla en la Roma Imperial, con las publicaciones de notas en el Acta Diurna y el Acta Pública, las cuales eran de carácter oficial.

Siglos después, en el imperio chino Tsa Pao, el empleo de esta forma objetiva de exponer la realidad ganó el apoyo de quienes practicaban el oficio.

Durante la Edad Media, la música fue el soporte escogido para difundir ese nuevo tipo de relato. Trovadores de toda Europa reflejaban en sus creaciones la actualidad de su región, aunque era poco fidedigna la información que se brindaba.

A finales de los siglos XV y XVI surgen las Hojas Volantes –o revotaciones en latín- con el propósito de narrar acontecimientos importantes, las cuales se vendían en mercados o ferias. Hacia el 1500 se constituirán cuadernillos de hasta 16 hojas y en 1541 se imprime en México una relación del terremoto de Guatemala. Esto corresponde a lo que hoy conocemos como periodismo informativo. 

Es válido señalar que en esos tiempos hubo un apego a la ciencia con la invención de la imprenta, lo que trajo como consecuencia un aumento del interés por plasmar documentos para que la sociedad conociera los hechos acaecidos.

La información, además, ha jugado un papel incomparable en los tiempos de guerra, por las repercusiones políticas y las derivaciones históricas que estas tienen. Así, ante la necesidad de comunicarse en tales situaciones, la información comenzó a tomar el papel de arma de combate.

Según Treserras, estudioso de la materia, el periodismo es “la historia de una actividad especializada en la transmisión de informaciones y opiniones a un colectivo determinado y de las modalidades discursivas que, en cada circunstancia, esa actividad especializada es desarrollada por el periodista de manera personalizada. Es la historia de las maneras de obtener, manipular y difundir informaciones, ideas, de ejercer influencias sobre la opinión gracias a unos medios de comunicación y a unas formas expresivas más o menos codificadas y más o menos sofisticadas”.

Pero el  planteamiento de Treserras cambia, ya que en el siglo XX surge el género de interpretación y se empieza a transmitir algo más que información y opinión. La audiencia va desarrollándose al paso del tiempo, teniendo un peso específico dentro del periodismo. Las modalidades informativas van a mantener un debate entre prensa y política. Se va a conocer, poco a poco, el perfil del periodista y surgirá una lucha contra la censura.

Lo anteriormente expuesto no significa que la información haya perdido validez. Bajo el principio de que es un derecho de todo ciudadano, sigue teniendo la misma importancia de antes y ocupa un lugar esencial en  las páginas de nuestros periódicos.

Un paso a la objetividad 

Entre los años 1870 y 1914, se perfiló esta nueva forma de construcción de la realidad, cuyos rasgos característicos son la objetividad, la concisión, la claridad y la jerarquización o la estructura del texto en pirámide invertida, es decir, de mayor a menor importancia los datos, establecida por la norteamericana del periodismo informativo. Además, el estilo informativo se distingue por un lenguaje claro y sin rebuscamientos, que en oraciones cortas y largas relata hechos de interés para un público.

El ejemplo más clásico es la nota enviada por el corresponsal Lawrence A. Gobright, de la Associated Press (AP), al reportar el asesinato del presidente norteamericano Lincoln. En ella consolidó el lead periodístico: Washington, viernes, abril 14 de 1865.- El presidente fue baleado en un teatro esta noche y se cree que está mortalmente herido.

Como apunta la profesora Iraida Calzadilla: “Con 22 palabras, y sin intenciones de pasar a la historia como un clásico, pero sí de ‘dar el palo’, el corresponsal Laurence A. Gobright de la Associated Press (AP) definitivamente consolidó el lead periodístico en 1865, pues si bien a él se le atribuye el hallazgo, lo cierto es que esa estructura escueta ya se aplicaba, sobre todo en las agencias. De lo que sí Gobright estaba consciente era de la economía de palabras a la que debía ajustarse, por el alto costo de cada una de ellas al transmitirse, y en esas apenas dos decenas de vocablos respondía a las interrogantes clave de un hecho noticioso expuesto de forma dinámica y simple en el encabezamiento de la información”.

La acentuación de este tipo de periodismo se perfiló primero en Inglaterra y después, con mayor vigor, en los Estados Unidos. La aparición de las primeras noticias de enviados especiales se debe a Russel Stanley y a los de reporteros de guerra, denominados Corresponsales de Prensa. Eran tiempos en que el envío de informaciones se medía en términos económicos, pues una transmisión por telégrafo era muy costosa.

Una gran cantidad de nombres anglosajones, a este y al otro lado del Atlántico, son los protagonistas más importantes del ciclo: Walter, Northcliffe, Beaverbrook, Bennet, Pulitzer, Hearst... y los periódicos The Times, Daily Mail, Daily Express, New York Fournal, New York Herald, New York Tribune, The Sun…

En el viejo continente, la ideología de los partidos que participaban en la Primera Guerra Mundial mantuvo el viejo ejercicio de la opinión hasta el año 1920, cuando los órganos de información se impusieron en todo el mundo. Esto se debió a la ininterrumpida tecnificación de la industria periodística del momento, la cual provocó la imposición de los hombres de empresa -entiéndase por los individuos más prácticos- sobre los hombres de ideas.

Este revuelo en la concepción del nuevo estilo generó una mayor difusión de la prensa con grandes tiradas y un incremento en el número de ingresos debido a la publicidad. De igual forma se redujo el sistema de las ediciones y, por consiguiente, las salidas de los periódicos se hicieron más sucesivas. En el periodo 1920-1950, según datos, toda la gran prensa mundial podía considerarse incluida dentro del periodismo informativo.

En Estados Unidos, por ejemplo, existió el fenómeno del periódico All Day -llevado a cabo por Nuevo Diario y El Alcázar, en Madrid- que consistió en lanzar continuas ediciones desde la mañana hasta la noche. “Esta gran industria de la información siguió adelante su marcha, concentrando más y más poder por la fusión de periódicos y la creación de las grandes cadenas informativas”, refiere José Luis Martínez Albertos.

A partir de los años 50, la evolución del campo informativo ha generado dos importantes modalidades dentro de esta tipología. Por un lado se delimita, cada vez más, la llamada prensa popular, mientras que por otra parte surge impetuosamente el periodismo  de explicación.

Los periódicos sensacionalistas son los predominantes en el primer acápite, al tiempo que los calificados como eminentemente informativos y supervivientes de la prensa de opinión, constituyen los que integran el periodismo de explicación, interpretación o de profundidad.

En nuestros días, el periodismo estrictamente informativo se encuentra en las noticias, entrevistas, reportajes de información y la documentación.

Algunos especialistas en el tema consideran como el verdadero periodismo informativo al que se hace en radio y televisión, pues estos medios, por la inmediatez y la difusión de la “noticia pura”, son más consumidos en comparación con la prensa plana. Esto también tiene sus detractores, pues en ocasiones, para triunfar en la competencia de quién da primero ‘el palo’, la noticia, no realizan una selección y valoración adecuadas de las que realmente puedan resultar de interés para el público.

Por otro lado, a pesar de encontrarse el estilo informativo en auge, algunos destacados en el mundo de las letras como Cecil H. King, magnate británico de la prensa popular, critican esta tendencia puramente informativa, que según él pervive para mal en muchas zonas de EE.UU: «Los periódicos norteamericanos -expresó- se componen de hectáreas de vana verborrea, kilómetros cúbicos de reportajes reiterados, encabezamientos, y titulares increíbles, una inexistente contención y extravagante material fotográfico».

No por objetiva deja de ser criticada

Muchos son los que critican al periodismo informativo. Por un lado, están quienes señalan que la ausencia de objetividad no es imputable a los periodistas o a los propios medios de comunicación. Por otra parte, también se considera la falta de esta cualidad, no tanto como causa del modelo en general del sistema informativo, sino de la producción específica de la noticia, y en la actividad de los periodistas.

Kline, teórico del tema, es especialmente relevante en su estudio: "La tradición periodística de cada país parece poseer su propia versión de una imparcialidad que sostiene el ámbito de la expresión de las noticias y de la expresividad de sus reportajes."

En la propia industria de la información se sigue manteniendo la ideología tradicional, según la cual existe una fuente de la noticia, que es un dato de la realidad independiente; después la información, que está al servicio fiel de la realidad objetiva, transforma los hechos, a los que accedió a través de la fuente, en mensajes y los distribuye a los destinatarios.

En este mismo sentido, muchos propugnan un nuevo modelo de información que gire en torno a la interpretación, entendiéndose por esta la capacidad de distinguir entre los hechos relevantes desde el punto de vista de la ideología de la noticia y de su desarrollo.

No obstante, como estudiantes de Periodismo, ya superamos el término de la objetividad periodística y hablamos de honestidad profesional porque consideramos que la información tiene tanto de objetiva, por la claridad de la exposición y la remisión a las fuentes, como de subjetiva, por la visión de quien la construye. Además, muchas veces el periodismo informativo es subvalorado, con lo cual no coincidimos, pues este constituye el cimiento de los demás géneros.

Bibliografía:

Álvarez Ruiz, M: La prensa norteamericana, «Revista española de documentación, 2, Madrid, 1965.

Calzadilla Rodríguez, Iraida: La Nota. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 2005.

Dovifat, Emile: Periodismo. México, 1959.

Edo, Concha: Periodismo informativo e interpretativo. Universidad Complutense, Madrid, 2003. (Archivo Personal).

Martínez Albertos, José Luis: Apuntes de clase de Redacción periodística. Los géneros periodísticos, Pamplona, 1962.

 

EXPLICAR EL MUNDO

EXPLICAR EL MUNDO

Tema III: Período de Periodismo Interpretativo. Características y funciones. Evolución.

LINET HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ,
ALINE MARIE RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ,
LIANET HERNÁNDEZ RODRÍGEZ,
CLAUDIA TURCAS GONZÁLEZ,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con la aparición de la radio y la televisión ocurre un vuelco impresionante en la transmisión de la información. En cierta medida, y por la inmediatez de los nuevos medios, el periódico perdió la jerarquía noticiosa que poseía de antaño.

El público recibía, con asombrosa prontitud, toda la carga informativa del acontecimiento ocurrido. Las respuestas clásicas del lead, ofrecidas por los periódicos, eran ahora superadas por los llamativos audiovisuales. Quedaba entonces, a la prensa escrita, el cómo, por qué y para qué de los sucesos.

El periodista Manuel Leguineche advertía, en 1992, en el diario español El País, que “los de la galaxia Gutenberg debemos aprender en estos tiempos a ajustar el tiro, porque la televisión en directo lo ha trastocado todo. ¿Para qué repetir lo que se ha dicho en la CNN? Cada vez pasan más siglos entre la transmisión de la CNN y tu artículo en el periódico y no digamos en la revista. Hay que decir adiós a la narración escenográfica de los hechos y escudriñar allí donde los objetivos de la televisión no llegan, descubrir antecedentes y consecuentes, atmósferas, ambientes, secretos” (Leguineche, citado en Calzadilla: 2007, 2).

Sobre los orígenes del periodismo interpretativo, el profesor José Luis Martínez Albertos asegura: “El periodismo de explicación, o también periodismo interpretativo o periodismo en profundidad, surge a escala mundial en los años posteriores a la II Guerra Mundial y se mantiene vigente en la actualidad, en sus líneas generales. Surge como consecuencia de la evolución interna del periodismo informativo, que tiene su gran momento en el período comprendido entre ambas guerras mundiales, y como una necesidad competitiva de la prensa escrita frente al periodismo radiofónico y televisivo” (Martínez Albertos: s/f, 1).

Nace así el periodismo interpretativo, como un puente entre el periodismo informativo y el de opinión. Su propósito es analizar, explicar y profundizar en el hecho, además de fomentar un criterio individual en cada lector.

Abraham Santibáñez comenta al respecto: “Interpretar, desde el punto de vista periodístico, consiste en buscar el sentido a los hechos noticiosos que llegan en forma aislada. Situarlos en un contexto, darles un sentido y entregárselo al lector no especializado. Por exigencia profesional, además, esta interpretación debe tratar de prescindir de opiniones personales, debe basarse en hechos concretos y opiniones responsables y que sean pertinentes y debe ser presentada en forma amena y atractiva” (Santibáñez, citado en Müller: s/f, 2).

Este mismo autor plantea, como función básica de dicho periodismo, la necesidad de brindar un servicio al hombre ocupado, urgido de una disquisición oportuna del acontecimiento: “La complejidad del lenguaje especializado hace todavía más importante esta función de traductor de los informes que surgen de todos los ámbitos de la noticia” (Santibáñez: 2004, 2).

Sobre la misión particular de los profesionales de la prensa, la profesora española Concha Fagoaga, plantea: “Los periodistas no sólo reproducen lo que ven y oyen, ejercen también una investigación sobre lo acontecido porque los hechos no se producen descontextualizados de una situación económica, social y política concreta. Los hechos no surgen aislados de una realidad más amplia, se insertan en ella...” (Fagoaga, citado en Müller: s/f, 1).

Sentadas estas bases, cabe señalar la amplia responsabilidad del periodista en todo el desempeño interpretativo. Su cometido será penetrar en el lector y buscar la formación de una opinión, pero nunca de manipular sus emociones o imponer puntos de vista.

Son varias las versiones sobre la génesis de este periodismo. Para algunos vio la luz en los diarios, a mediados del siglo XIX. Mientras, para otros fueron las revistas las encargadas de dar a conocer sus primeras muestras, que luego tomaron definitivamente su perfil en las páginas de los periódicos.

A este tema se refiere el investigador Juan Gargurevich cuando asegura que “no existen inventos en el periodismo: su forma actual es producto de un desarrollo (…), muy dinámico y de persistente exploración” (Gargurevich: 1989, 154).    

Hito del nuevo periodismo: la revista Time

Convencidos de que el público estaba pobremente informado, en los años veinte de la pasada centuria, Henry Luce y Briton Hadden proyectaron la creación de una revista que diera respuesta a tal déficit informativo.  Así nació, en 1923, la revista que originalmente se llamó Facts y que luego adoptó el nombre definitivo de Time, una publicación que revolucionaría el periodismo realizado hasta la fecha. Los fundadores no se proponían hacer llegar una gran cantidad de información, sino que esta incidiera en la mente de los lectores. 

El nacimiento del semanario Time está signado por un momento histórico especial, en el contexto periodístico de la época. Era abundante el caudal informativo que recibían los receptores, a través de los diferentes medios de comunicación, como la prensa escrita, la radio y la televisión.

Ello motivaba la necesidad urgente de buscar nuevas vías alternativas, para atrapar la atención de los posibles destinatarios. El fin era organizar, interpretar, argumentar, motivar la reflexión y dar una nueva imagen de la noticia, junto a sus posibles consecuencias. Ese era el propósito de los jóvenes estudiantes de la Universidad de Yale, Luce y Hadden.    

Como respuesta a esta realidad, surgió la llamada Fórmula Time. Se trataba de brindar un servicio eficaz al lector que, agobiado por las responsabilidades de la vida moderna, disponía de poco tiempo para informarse. De ahí que la publicación se encargaría de recepcionar todas las noticias sobre un hecho, estudiarlas, decantarlas y entregar un producto final de más alto nivel conceptual.

En palabras de Abraham Santibáñez, se trataba de “una serie de innovaciones que, en su conjunto, parecen obvias, pero que hace medio siglo no lo eran tanto” (Santibáñez: s/f, 5). 

“Era una revista de escritorio –comenta Gargurevich–, basada en excelentes y memoriosos redactores de alto nivel que premunidos de un archivo cada vez más amplio, tomaban las noticias de los diarios y buscaban su historia para luego especular sobre lo que ocasionaría ese hecho. Es lo que se conoce hoy como la Fórmula Time” (Gargurevich: 1989, 155).                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                   

En opinión de los especialistas, la Fórmula Time incluye cuatro requisitos elementales. El primero es la clarificación, el rescate de aquella parte de la información primaria que puede haberse perdido o de antecedentes que no han sido revelados. La perspectiva es el segundo de esos elementos, es decir, ubicar en tiempo el acontecimiento y analizarlo en un determinado contexto. Luego se señalan la significación y las consecuencias del hecho en sí mismo. Para enriquecer su trabajo, el periodista puede utilizar fuentes documentales y proporcionar a los lectores ciertos juicios valorativos.

“También crearon un estilo de redacción característico. Luce decía que todas las noticias tenían que ser excitantes, épicas o puros datos. Hadden se inspiraba en La Ilíada, de la que había sacado cientos de palabras que utilizaba en la redacción de las noticias. A partir de 1927 Time empieza a utilizar un borde en la portada que, junto con su manchón, se convierte en la imagen de marca de la revista” (Castellví: 1998, 1).

“En resumen, este estilo de periodismo puede caracterizarse por una presentación ordenada, en secciones; por un estilo de redacción al servicio, justamente, de la interpretación, y por una selección de las noticias”, asegura el periodista Santibáñez” (Santibáñez: s/f, 7).

Durante la Segunda Guerra Mundial, y en la convulsa década de los años 50 del siglo XX, Time se convirtió en uno de los más poderosos medios de comunicación, lo cual dio origen al modo de pensar de la clase media norteamericana. A ello se refiere Robert Hutchins, rector de la Universidad de Chicago, cuando asegura que “este semanario ha contribuido a moldear el carácter americano más que todo el sistema educativo junto” (Castellví: 1998, 2).
Con el devenir del tiempo, la influencia de Time se hizo notar. En Estados Unidos, en 1936 surgía Life. Sobre el tema, Santibáñez escribió: “…el rápido éxito de Time no fue universalmente bien recibido. Muchos críticos han apuntado desdeñosamente que Life (la revista hermana de Time) estaba hecha para la gente que no sabía leer. Y que Time era para quienes no sabían pensar” (Santibáñez: s/f, 4).

Más allá de las fronteras de Estados Unidos, esta revista marcó pautas en todo el planeta. En Europa, por ejemplo, surgieron publicaciones como las revistas Cambio 16 (España), NIN (en la ex Yugoslavia) y  Paris-Match (Francia). 

Hasta América Latina también llegó la impronta de Time. En Chile, aparecieron las revistas Ercilla, Qué pasa y Hoy, junto al diario El Mercurio; en Argentina, surgió Primera Plana, y en Brasil, se publicó O´Cruzeiro Internacional. Mientras que en Cuba, los precursores del periodismo interpretativo fueron el diario El Mundo y la revista Bohemia.         

Es innegable el significado histórico que, en el ámbito del periodismo del siglo XX, tuvo el semanario Time. Con independencia del alcance y trascendencia de su propuesta, es evidente que la publicación marcó un hito en el ejercicio periodístico de una época signada por grandes trasformaciones socio-políticas.

Mediante las páginas de Time, el periodismo escaló un nuevo peldaño. Sus textos no solo ofrecían una información simple del acontecimiento, sino que lo analizaban en una dimensión más profunda. Se pudiera estar o no de acuerdo con sus conclusiones, pero indudablemente su propuesta significó un audaz enriquecimiento del discurso periodístico. 

Desafíos de la Comisión Hutchins

Durante los convulsos años de la II Guerra Mundial, en 1942 y por solicitud de Henry Luce, Robert Hutchins creó una comisión para el análisis de la libertad de prensa, que en el futuro se conocería por su apellido. Su financiamiento provenía de la revista Time (200.000 USD) y la Enciclopedia Británica (15.000 USD).

En palabras de Hutchins, esta Comisión “se centró en el rol que las agencias de comunicación masiva juegan en la educación de la gente en relación con hechos del ámbito público” (Hutchins: 1947, 1).

Integrada por 13 miembros, en su mayoría académicos, presentó su primer informe, titulado A free a responsible press, en marzo de 1947. En ese documento quedaba evidenciada la situación actual de todos los medios de difusión, además de presentar una serie de cánones por los que se debía regir la prensa de la época.   

La Comisión Hutchins propuso una nueva agenda para los medios informativos, al determinar los cinco deberes principales de la prensa, que eran:

1.-Una entrega verdadera, amplia e inteligente de los hechos del día en un contexto que les brinde sentido.

2.-Un foro para el intercambio de comentarios y crítica.

3.-Presentación de un cuadro representativo de los grupos que constituyen a la sociedad.

4.-Presentación y clarificación de las metas y valores de la sociedad.

5.-Completo acceso a la “inteligencia diaria”. (Hutchins: 1947, 14-18).

En el citado informe, asimismo, se señalaban algunas obligaciones de la prensa. Entre ellas estaban “servir al sistema político generando información y promoviendo el debate sobre asuntos públicos”, “instruir al público y así favorecer la toma de decisiones que involucran a la comunidad” y “salvaguardar los derechos de los individuos y vigilar cualquier abuso del poder”. (Bernal Trujillo: s/f, 6).

Es evidente que las conclusiones de la Comisión Hutchins  respondían a su carácter clasista. Indudablemente, es necesario reconocer que, con independencia de tales intereses, sus apreciaciones fueron un primer intento por analizar el papel que desempeñaban los medios de difusión en el contexto de la sociedad.

Años después, en la década del 80 del siglo XX, el tema suscitó nuevas aproximaciones. La UNESCO presentó el informe de la Comisión Internacional sobre Comunicación, llamada Comisión McBride, que relacionaba los deberes de los profesionales de la prensa y señalaba los compromisos éticos de los medios de comunicación.

Bibliografía:

Bernal Trujillo, Rocío Alma: El futuro del periodismo será. En: http://www.cddiputados.gob.mx/POLEMEX/DGCS/conferencias/foroperiodismo/Toluca/8.html. Consultado: 14.03.2009.
Calzadilla Rodríguez, Iraida: Interpretar los sabores y olores de la vida misma. En: http://islalsur.blogia.com/2007/092504-interpretar-los-sabores-y-olores-de-la-vida-misma.php. Consultado: 10.03.2009.
Castellví, Miguel: Time: setenta y cinco años de hechos y estilo. En: http://www.aceprensa.com/articulos/1998/mar/18/time-setenta-y-cinco-a-os-de-hechos-y-estilo/. Consultado: 10.03.2009.
Faundes M., Juan Jorge: Manual de Periodismo Interpretativo. En: http://manualper-interpretativo.blogspot.com/2007_10_01_archive.html. Consultado: 9.03.2009. 
Gargurevich, Juan: Géneros periodísticos. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, Cuba, 1989.
González Consuegra, Osmaira: La interpretación: mirada contemporánea a los géneros. En: http://www.latecla.cu/bd/dentro/interpretacion_osmaira.htm. Consultado: 9.03.2009.
Hidalgo, Oscar: La constitución borgiana (del periodismo también). En: http://www.ciudadseva.com. Consultado: 9.03.2009.
Hutchins, Robert: Una prensa libre y responsable. 1947. [documento digital].
Martínez Albertos, José Luis: Artículo sobre periodismo interpretativo. En: http://www.canalsocial.net/GER/ficha_GER.asp?id=9950&cat=medioinfomacion. Consultado: 14.03.2009
Müller González, John: Periodismo interpretativo: precisiones sobre un género. [documento digital].
Santibáñez, Abraham: La interpretación como clave periodística. En: http://fcom.altavoz.net/prontus_fcom/site/artic/20041215/pags20041215222907.html. Consultado: 9.03.2009.
Santibáñez, Abraham: Periodismo interpretativo a la sombra de Henry Luce. Desde Time hasta hoy. [documento digital].
Santibáñez, Abraham: Periodismo interpretativo y nuevo periodismo. ¿Una cuestión de estilo? [documento digital].

TIME, POLÉMICA Y ACTUALIDAD

TIME, POLÉMICA Y ACTUALIDAD

Tema IV: Revista Time. Trasgresión. ¿Qué significó su fórmula?

MAYVELI PARES,
YESIKA QUESADA,
ARIANNA RIVERO,
ZENIA BLANCO,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Time cumple este año 75 años y lo celebra con un número especial en el que la cover story, el reportaje central, es la propia revista. Lo ilustran algunas de sus famosas portadas, en las que figuran desde Gandhi a Hitler, Marilyn Monroe, Cassius Clay, Bob Kennedy o John Lennon, pues a  partir de 1966, el semanario utilizó en portada imágenes de sucesos y de personas: la píldora anticonceptiva, la Tierra, el desastre del Challenger o el terremoto de San Francisco de 1989.

Por segunda vez desde 1930, la revista abandonó en la celebración su característico ribete rojo y lo sustituyó por una orla verde-épica para su cover story: “Cómo Ganar la Guerra contra el Calentamiento Global”

Time es una revista norteamericana de información general (política, actualidad, etcétera) que se publica semanalmente en los Estados Unidos, y que además tiene ediciones en Canadá, Europa, Hong Kong y Australia. El primer número apareció el 2 de marzo de 1923 y sus fundadores fueron Briton Hadden y Henry Luce, pero luego de la muerte de Hadden en 1929, Luce se convirtió en el dueño de la revista y es considerado uno de los hombres más importantes en la historia de los medios de comunicación del siglo XX.

Uno de los hechos característicos de la revista es la selección anual de la “persona del año”, como una forma de reconocimiento a la persona que ha tenido o grupo de personas que han tenido mayor repercusión en los medios, independiente si haya influido de forma positiva o negativa.

En este ámbito han sido nombrados figuras como Albert Einstein, Adolfo Hitler, Stalin, Bill Gates. No necesariamente tiene que ser una persona, ya que en 1983 el título se le concedió a la computadora personal con el título de “Máquina del año“.

A lo largo de su historia, la revista ha publicado solo un editorial oficial en 1974, donde pedía la dimisión del presidente Richard Nixon. Después del asesinato del presidente John Kennedy, el dueño de esta publicación compró la película de Abraham Zapruder, único registro audiovisual del momento exacto en que matan al mandatario,  que hicieron pública mucho tiempo después.

Un rasgo característico de la revista es su borde rojo, que empieza a utilizar a partir de 1927, junto a su mancheta es la imagen de la marca de la revista, y solo ha sido cambiado una vez por negro, justo después de los atentados terroristas del 11 de septiembre del 2001.

Time tuvo en sus inicios un estilo característico, parodiado por Wolcott Gibbs en 1938  en The New Yorker. En alguna de sus campañas publicitarias la compañía ha sugerido que su nombre significa: “Hoy en día la información lo es todo”.

SU FÓRMULA

El secreto de su éxito es la fórmula inventada por dos universitarios de Yale, Luce y Hadden, quienes en 1923 tenían sólo 24 y 25 años, basada en cuatro puntos fundamentales: la clasificación de la noticia, su significado, las perspectivas de la misma y sus consecuencias.

Decidieron hacer un semanario de actualidad con solo noticias escuetas y bien redactadas, y con una visión global del mundo y de la vida. Aunque ha dado preferencia a los temas americanos, su información internacional ha sido siempre muy amplia.

Según sus creadores, toda la revista tenía que poder leerse en una hora, lo que significa una trasgresión, necesaria en ese entonces, donde los norteamericanos leían prensa local y regional, que solo daban una visión parcial de lo que pasaba, o revistas retóricas y voluminosas, las que casi nunca daban una noticia estricta. Crearon también un estilo de redacción característico,  similar a Newsweek, a U. S.News y a  World Report.

PARTICULARIDADES

La obsesión de Time por los datos ha sido objeto de sátira, sin embargo, entre los periodistas se dice que Time “es la revista que te da todos los datos exactos con la interpretación equivocada”. Pero su método de trabajo, con continuas comprobaciones, su amplia redacción altamente especializada y sus excelentes fuentes, hace que su información sea una de las más completas.     

La segunda guerra mundial y los tumultuosos años 50 vieron el triunfo de la revista, que no solo se convirtió en el mayor semanario de información, sino que dio origen a un modo de pensar de la clase media norteamericana. Su formula única le permitió superar la gran crisis de los 60, cuando la televisión a color se llevó por delante a grandes revistas como Life. En cambio, Time siguió creciendo hasta superar los cinco millones de ejemplares vendidos en todo el mundo.

Hace un par de años tuvo un ligero descenso y sus directivos dieron un “golpe de timón”. Disminuyeron la información de política internacional dando más espacio a temas más sociales y populares como medicina, educación, tendencias, entre otros.

TIME ANUNCIA CAMBIOS

Lo primero, según explica en una extensa nota Richard Stengel, subdirector de la revista, es el cambio en la fecha de salida, que se adelanta al viernes en función de los nuevos hábitos de lectura y a la presión de Internet.

Luego está el nuevo enfoque que se quiere dar a Time, que pasará de ser un magacín tradicional, de carácter retrospectivo, a una publicación volcada en la prospección (según el Diccionario esencial de la lengua española, “exploración de posibilidades basadas en indicios presentes”). “Muchas fuentes noticiosas te dan la información”, explica Stengel, “nosotros proporcionamos conocimiento y el significado”.

Entre las novedades anunciadas figuran una nueva sección de historia que permitirá contextualizar las noticias, otra sobre cuestiones medioambientales (según Stengel, estos temas se han convertido en “un motor fundamental del cambio”), y aún otra con historias de individuos que han influido en sus comunidades, ciudades o países. Todo ello, en estrecha colaboración con la versión digital de la revista, Time.com, que estrenará rediseño.

TIME: SU EVOLUCIÓN AL RETROCESO

Time es una revista que marcó pautas en el periodismo por su modo distinto de enfocar la realidad. Mas, no por eso queda exenta del manejo mediático de la información en provecho de las grandes corporaciones, con una intencionalidad hiriente en contra de la verdad de los hechos. Sus fuentes ya no son del todo confiables y  “se han plegado al criterio oficial como ocurrió cuando los atentados terroristas a las Torres Gemelas. En este caso, la fórmula de trabajo periodístico que le dio origen y la prestigió, parece haber quedado sepultada bajo los escombros de los emblemáticos edificios newyorkinos” (Ricardo: 2008).

El profesor Ricardo Luis argumenta que “la banalización, la espectacularidad que hoy corroe al periodismo en buena parte del mundo se van imponiendo cada vez mas en los criterios editoriales de la emblemática publicación bajo los imperativos que impone el mercado donde el valor noticia más importante es vender. Time tampoco escapa a la guillotina de la crisis económica global del capitalismo y busca cualquier asidero para sobrevivir. Esas circunstancias hacen que la veterana publicación entre también el torbellino de la pérdida de público que ahora cuenta sus centavos para hacer una buena inversión”. Es decir, ha perdido credibilidad por el enfoque cínico que le dan a  los temas y asuntos que atentan contra los intereses de sus apadrinadores.

La revista trasgredió las reglas, pero para mal, perdió el camino de la objetividad y dio paso a una subjetividad errónea en todas sus aristas. De esta forma es que Time, en vez de avanzar en la búsqueda de un mejor periodismo varió su forma para un periodismo especulador bordeando la mediocridad.  

BIBLIOGRAFÍA:

http//www.es.wikipedia.org (jueves, 12 de marzo de 2009)

http//www.time.com (jueves, 12 de marzo de 2009)

Ricardo Luis, Roger: Time, de la gloria al mercado. Conferencia en Diplomado Internacional en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí. La Habana, 2008.

 

LUCES Y SOMBRAS DEL PERIODISMO INTERPRETATIVO

LUCES Y SOMBRAS DEL PERIODISMO INTERPRETATIVO

Tema V: Problemas que enfrenta el desarrollo del periodismo interpretativo.

LIDIA HERNÁNDEZ,
FÉLIX SALGADO LÓPEZ,
LÁZARO JORGE CARRASCO Y
GLENDA ARCIA,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Intérprete es la persona que se encarga de explicar a otras, en un idioma que entienden, lo expresado en una lengua que les resulta desconocida. La necesidad de esta explicación es propia de nuestro tiempo. El periodista debe contar al lector lo más importante de los muchos acontecimientos de la actualidad. “Interpretar, desde el punto de vista periodístico, consiste en buscar el sentido a los hechos noticiosos que llegan en forma aislada, situarles en un contexto y entregárselos al lector (o auditor) no especializado.” (Santibáñez: 2008, 4)

La finalidad del periodismo de interpretación (o de explicación) avanza más allá de los formatos noticiosos tradicionales, e intenta brindar los elementos de juicio posibles que le permitan valorar los hechos actuales. Sin embargo, existen problemas que atentan contra el desarrollo favorable del periodismo interpretativo.

Hoy, la radio y la televisión se apoderan del “qué”, el “quién”, el “cuándo” y el “dónde”, por lo que a la prensa escrita no le queda otra alternativa que responder al “por qué” y al “cómo” de los acontecimientos. Ya no basta decir lo que sucedió, lo importante es transmitir el significado. El periodismo de explicación, que surgió como una estrategia de la prensa escrita para competir con los medios audiovisuales, afronta un gran reto, pues si la radio anticipa y la televisión muestra, el diario debe explicar: “Si lo que ofrecemos en las noticias principales es apenas un poco más de lo que dio la televisión, entonces nuestra competidora ganó porque es más fácil ver la televisión que leer.” (Copple: 1968, 42)

La prensa escrita tiene la posibilidad de adentrarse en el hecho. Este aspecto debe ser un ingrediente permanente en el periódico y, por supuesto, necesita contar con el apoyo visual de la información. Al lector hay que ponerle anzuelos para que se detenga en una página y comience a leer.

La fotografía, por su carácter gráfico, constituye un elemento de atracción al receptor, es el complemento del texto y ofrece una idea más completa del fenómeno. Esto no significa que se deba abusar de las imágenes. En numerosas ocasiones, los periódicos muestran fotos que no poseen una relación directa con el acontecimiento, o simplemente no recrean el hecho en toda su dimensión.

Por otra parte, la noticia breve y los reportajes circunscritos deben arraigarse en forma y contenido a la realidad social de sus lectores, porque es en esa rica cotidianidad donde se halla parte del encanto para seducirlos. En otras palabras, al lector no le importará leer diez páginas, si el tema tratado le atañe.

Una dificultad hoy latente en el periodismo de interpretación radica en la preparación cultural de algunos profesionales: “Tenemos problemas con geografía, con historia, los tenemos en civismo, y olvidamos que cuando uno se pone a escribir un texto, en realidad no está llevando al papel, o a la pantalla de la computadora, solamente los datos que obtuvo recientemente, sino que trae todo un bagaje cultural, lo cual permite dar un buen contexto, utilizar el antecedente adecuado, desarrollar la mejor jerarquía y el orden de importancia de las cosas.”(Riva Palacio: 2000, 3).

A esto se suman las deficiencias en torno a las técnicas de redacción. Aún hay periodistas que no tienden a escribir sujeto, verbo y complementos en el orden lógico de la expresión. El periodismo también es estética: “La presentación es fatal, porque la manera como podemos seducir no es solamente con una buena calidad de información, sino con una muy buena redacción.” (Riva Palacio: 2000, 5)

Otro de los problemas que analizan los estudiosos del tema está relacionado con la honestidad en la narración  de los hechos, en lugar de la objetividad imposible de alcanzar: “La objetividad no es otra cosa que contar los sucesos tal como son, o como los ven los distintos actores de los mismos. Es difícil ser objetivo, especialmente porque, por lo general, mucha gente cree que no hay otra verdad que la propia. La subjetividad es inevitable, pero esto no implica que el periodista esté autorizado a la introducción de la arbitrariedad y el capricho individualista.” (Álvarez: 1980, 97)

Finalmente, “no hay que olvidar que en el periodismo somos contadores de historias, ahora nos hemos vuelto contadores de declaraciones”. (Riva Palacio: 2000, 5). Aunque en numerosas ocasiones una declaración puede aportar contundencia y solidez al trabajo, la haraganería mental del periodista no debe ganar la batalla por la explicación del suceso. Lo más importante en todos los casos no es quién opina sobre el hecho, sino cómo ocurrió y por qué. En ocasiones, los periodistas se dejan arrastrar por el estatus o relevancia de la figura que refiere lo acontecido.

Y con ello es obligatorio aclarar que muchas veces la personalidad otorga relevancia al suceso, por lo que abogamos por el equilibrio y la sensatez a la hora de citarla antes o primero que el propio suceso. En verdad, la tarea consiste en recrear el evento en toda su magnitud para que el lector no se sienta apabullado por las declaraciones que, lejos de otorgarle credibilidad a la acción, pueden distorsionar la realidad.

El periodismo tiene como doble rol informar y orientar. Es por estos dos grandes canales que surgen también las demás funciones: fiscalizar, educar, denunciar, servir y entender. En este sentido, el periodista se convierte en un importante ingrediente para el progreso de la sociedad, pues mediante esas funciones contribuye al desarrollo de ideas. El poder del periodismo puede contribuir a cambiar las cosas.

Durante toda su historia, por el carácter orientador que posee, ha constituido un instrumento para reformar y un motivador para despertar a la población. No obstante, aún queda un largo camino por recorrer en torno a la realización de un buen periodismo interpretativo.
 
Bibliografía:

Álvarez, Federico: La información contemporánea. Caracas: Contexto editores. 1980. pp 97.

Calzadilla Rodríguez, Iraida: Interpretar los sabores y olores de la vida misma. En: http://islalsur.blogia.com/2007/092504-interpretar-los-sabores-y-olores-de-la-vida-misma.php. Consultado: 10.03.2009.

Copple, Neale: Un nuevo concepto del periodismo. Reportajes interpretativos. México DF: Pax- México.1968. pp 42.

Espinoza Odicio, Gladys: El periodismo regional. El caso del semanario “El Foro del callao”. En: http://sisbib.unmsm.edu.pe Consultado: 7-3-2009.

Riva Palacio, Raymundo: Ser periodista en el nuevo milenio. En: http://www.cimac.org.mx Consultado: 7-3-2009

Santibáñez, Abraham: Periodismo interpretativo. A la sombra de Henry Luce. En: http://www.icei.uchile.cl  Consultado: 7-3-2009.

INTERPRETAR DESDE UNA RIGUROSA PREPARACIÓN PROFESIONAL

INTERPRETAR DESDE UNA RIGUROSA PREPARACIÓN PROFESIONAL

Tema VI: Abraham Santibáñez y el periodismo interpretativo.

JAVIER ORTIZ HABER,
KARLIENYS CALZADILLA,
TAN NGUYEN,
LORENA SÁNCHEZ,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Abraham Santibáñez, periodista titulado de la Universidad de Chile, colabora permanentemente en diversos medios sobre temas periodísticos y relacionados con la aplicación de las nuevas tecnologías y ha dedicado, junto a la práctica del periodismo, una parte importante de su vida a esta enseñanza.

Es autor de varios libros y obras, entre los que se encuentran “Tras la esquiva mariposa azul. Periodismo, ética y nuevas tecnologías”, “Dios en la Prensa”, “Internet News Reporting”, “La Ética Periodística en el nuevo milenio”, “5 preguntas (y sus respuestas) para entender el Periodismo: De Guttemberg a Mac Luhan, pasando por Fray Camilo”, “Géneros Periodísticos”, “Los diarios secretos del Che” y “Periodismo Interpretativo: los secretos de la fórmula Time”.

Entre los temas más abordados por él, destaca el periodismo interpretativo, el cual define: “Interpretar desde el punto de vista periodístico, consiste en buscar el sentido a los hechos que llegan en forma aislada. Situarlos en un contexto, darles un sentido y entregárselo al lector no especializado. Por exigencia profesional, además, esta interpretación debe tratar de prescindir de opiniones personales, debe basarse en hechos concretos y en opiniones personales y que sean pertinentes y debe ser representado en forma amena y atractiva.” (Santibáñez: 1983, 81)

“No es información en el sentido tradicional más estrecho porque no se limita a dar cuenta de un hecho o acontecimiento, sino que trata de profundizar y explicárselo al lector, incluyéndolo dentro del marco de referencia más amplio (contexto) y señalando sus raíces y eventuales proyecciones. Tampoco es opinión, porque en esencia trata de que las afirmaciones que se incluyan,  tengan respaldo, sean atribuidas a personas con autoridad para emitirlas, y no sean simples comentarios desde el punto de vista personal o ideológico del autor.” (Santibáñez: 1983, 82)

Según Santibáñez, “al concebir la revista Times como un servicio para el hombre ocupado, el cual necesita tener sus noticias mejor organizadas, simplemente para mantenerse informado, echaron las bases de la revolución del Periodismo Interpretativo.” (Santibáñez: 1995, 8)

“Solo con la sistematización y profesionalismo de esta profesión, que se produjo desde inicios del siglo XIX, se hizo cada vez más nítida la diferencia entre informar (relatar los hechos) y opinar (comentarlos).” (Santibáñez: 1995, 11). Con la mezcla de opinión e información nace el periodismo de explicación, el cual tiene un espíritu pedagógico y un afán de orientación.

Cuando hablamos de este tipo de periodismo, no nos referimos solo a noticias, tampoco a opiniones: hablamos de un esfuerzo por mostrarle al público las tendencias más profundas de los acontecimientos, su contexto, significado y proyección. Para el cumplimiento de este propósito se requiere de algunas condiciones básicas: un profesional debidamente capacitado, recursos y un clima adecuado.

“Para interpretar -afirma- el periodista debe tener una rigurosa formación. Debe saber, en primer lugar, de qué se está hablando, que pueda formular las preguntas adecuadas a las personas adecuadas, que tenga acceso a la documentación necesaria y sepa leerla e interpretarla, que posea facilidades en el uso del idioma para entregar, de manera accesible, el resultado de sus entrevistas, observaciones e investigaciones, siempre bajo un estricto respeto de las normas éticas. No basta con la erudición, tampoco con la simple facilidad de expresión.” (Santibáñez: 1995, 16)

“Todavía hay quienes creen que al público se le pueda ofrecer gato por liebre y darle seudorreportajes bajo la brillante idea del periodismo interpretativo.” (Santibáñez: 1995, 16-17)

“El periodismo requiere de un mínimo apoyo en la sociedad. Obviamente necesita libertad, pero esa libertad no basta que esté garantizada por la ley.” (Santibáñez: 1995, 17)

Y sigue profundizando Santibáñez: “La censura fue una de las causas que generó un círculo vicioso del cual todavía no hemos salido. Las limitaciones hicieron más arriesgado el papel del periodismo y cada uno tomó el camino que le dictó su conciencia o que pudo tomar. Es evidente que todos no hemos sido todo lo decisivos para hacer una reflexión sobre nuestras debilidades, y tal vez ello nos tiene algo confundidos.” (Santibáñez: 1995, 18)

Se refiere, además, a la necesidad de saber cuándo y cómo debemos opinar, reflexionar, porque es obvio que no toda situación periodística puede ser objeto de interpretación, y este tipo de periodismo no es el único válido. Hay circunstancias que  limitan gravemente su aplicación, incluso hasta el punto de anularlo. Se puede afirmar que el Periodismo Interpretativo es, tal vez, el que ofrece mayores posibilidades tanto para el periodista como para el lector.

“Para este mundo que corre el riesgo de ahogarse en una forma aún no suficientemente valorada de contaminación noticiosa, en el cual el sueño de la pequeña aldea puede convertirse en pesadilla. Nuestra respuesta, con todas sus limitaciones, está precisamente en este género.” (Santibáñez: 1995, 19)

“Si se quiere un profesional realmente capacitado para entender los problemas y los complejos desafíos de la actualidad, hay por lo menos dos requerimientos cuyo nivel es indiscutiblemente universitario: la exigencia ética y la capacidad de manejar la interpretación. Sólo así se podría servir veraz, leal y oportunamente a quien requiere una orientación en el fárrago de los acontecimientos políticos, nacionales o internacionales, económicos o culturales, artísticos o científicos, que superan el campo necesariamente limitado del simple cazador de noticias. (Santibáñez: 2004, 2)

Actualmente, con el surgimiento de Internet, se ha agravado el problema que motivó a Henry L. Luce y a Briton Hadden a fundar la revista Times. Si hace ochenta años había un caos informacional en un mundo de telégrafos y ferrocarriles, ¿qué pasará en nuestra modernidad de redes y multimedia, donde se genera mucha más información de la que el hombre jamás soñó? Es indudable que el periodismo interpretativo cobrará mayor necesidad en una multitud atiborrada de noticias que, gracias a las nuevas tecnologías, se pregunta con más frecuencia ¿qué pasa? y ¿a dónde vamos?

Bibliografía:

Santibáñez, Abraham: “La interpretación como clave periodística”. En:             http://fcom.altavoz.net/prontus_fcom/. Consultado: marzo 09, 2009.

Santibáñez, Abraham: “Periodismo interpretativo y nuevo periodismo”. En: books.google.com.cu/. Consultado: marzo 08, 2009.

Santibáñez, Abraham: “Periodismo interpretativo: los secretos de la fórmula Time”. En: books.google.com.cu/  Consultado: marzo 10, 2009.

LA INTERPRETACIÓN DE LA NOTICIA

LA INTERPRETACIÓN DE LA NOTICIA

Tema VII: Concha Fagoaga y la interpretación.

LEYDA MACHADO,
JULIO BATISTA,
ANALEIDA PUERTO,
SUSANA TESTE,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El periodismo interpretativo es el último estilo periodístico que conoce la luz pública. Es la búsqueda de un punto intermedio entre la opinión pura y la información aséptica y objetiva, entiéndase como la necesidad de informar al lector, dejándole un espacio para la reflexión.

Al decir de la periodista española y catedrática universitaria Concha Fagoaga, “es una nueva forma de codificar, un camino abierto entre dos prácticas bien definidas y consolidadas: el periodismo descriptivo y el periodismo de opinión, es decir, el tratamiento informativo de la reproducción de los acontecimientos como hechos aislados y el tratamiento ideológico interesado en esos hechos.” (Fagoaga en González y Brizuela, 2006: 53) 

En correspondencia con los criterios de Fagaoga, este proviene de la difusión que hicieron las escuelas norteamericanas de periodismo en los años posteriores a la Primera Guerra Mundial, alrededor de 1923, diferenciando un tipo de mensajes que ya no se codifica conforme el relato objetivo de los hechos, pero que a su vez, se distancia de lo editorial. Es decir, mensajes basados en el análisis y la valoración de los sucesos, para de esta forma explicarlos y estimar sus consecuencias.

Al respecto señala: “Los periodistas no sólo reproducen lo que ven y oyen, ejercen también una investigación sobre lo acontecido porque los hechos no se producen descontextualizados de una situación económica, social y política concreta. Los hechos no surgen aislados de una realidad más amplia, se insertan en ella...”. (Fagoaga en Müller, John)

En otras palabras, dicho género busca aclarar el sentido de las noticias. Pretende, además, mostrar al receptor la relación existente entre los hechos, y revelarle el por qué sucedieron las cosas y no describir simplemente qué ocurrió. De ahí que la construcción de mensajes interpretativos se hará siempre con la mayor objetividad posible, aunque estará presente de manera inconsciente un juicio subjetivo, pues la impersonalización categórica del relato resulta imposible. Desde el momento en que se escoge el tema y se jerarquizan los datos, está presente la subjetividad del autor.

Según esta autora, para elaborarlos debemos tener en cuenta que “si la finalidad del tratamiento es no solo analizar los hechos sino añadir una valoración, una estimación de ellos, se está produciendo formalmente un mensaje interpretativo.” (Fagoaga en González y Brizuela: 2006, 37)

Resulta necesario aclarar que los mensajes interpretativos no son géneros periodísticos autónomos, sino técnicas periodísticas que apoyan y complementan a otros géneros, piezas imprescindibles en sus estructuras para no mostrar los hechos aislados, sino explicados en su propio contexto.

En cuanto a ello, Concha Fagoaga es contundente: “Cabe (...) considerar a los mensajes interpretativos simplemente como mensajes informativos dotados de cuantos elementos explicativos sean indispensables para aportar una valoración sobre hechos de actualidad.” (Fagoaga en López: 2002)

Uno de los puntos resaltados por la catedrática en su estudio sobre el tema es el background, al cual le atribuye una importancia capital, ya que son las bases en las que se sustenta todo la labor posterior a la investigación que se realiza.

El background no es más que el grupo de datos utilizados como antecedentes en la elaboración de un mensaje interpretativo, es la “parte material del mensaje ya codificado, sirve para apoyar el análisis de los hechos referidos y para reforzar  la valoración a que se llega” (Fagoaga en González y Brizuela: 2006, 56).

En los mensajes interpretativos es la infraestructura, el fundamento que sirve de referente para analizar y estimar resultados. En conclusión, poner en contraste el pasado con el presente. Es lo que va a servir como eje al trabajo. “El criterio de su aplicación es indicarle al lector que esos hechos que motivan el relato no ocurren por primera vez, (…) su propósito es sumar información a la información que proporciona el relato directo” (Fagoaga en González y Brizuela: 2006,  57)

A las acertadas definiciones de esta autora, se suman las de otros teóricos como Slajov Haskovec y Jaroslav First, quienes tienen un concepto más amplio sobre los datos de antecedentes. Este, según ellos, debe poner de relieve el hecho principal, casi siempre, con el respaldo de circunstancias más detalladas, antecedentes y consecuencias relacionadas con él.

Por su parte, Martínez Albertos opina que “los antecedentes (background) son los hechos anteriores, y el contexto son los hechos actuales, que están relacionados con el objeto del reportaje (…). Los antecedentes pueden tener motivaciones temporales, es decir, poner en relación hechos transcurridos en momentos distintos, o espaciales, o sea, en lugares diferentes, aunque ambos elementos pueden darse simultáneamente sin problemas.” (Martínez Albertos citado por Sanmartí, 2003: 349-350, en González y Brizuela, Luis: 2006, 58).

Fagoaga en diferentes ocasiones utiliza el término de background como antecedente para el mismo concepto, lo que devela cierta incongruencia y poca claridad sobre estos soportes. Ella coincide con el criterio de que los datos antecedentes no evalúan “el significado de las noticias, pero le da elementos al lector para que él mismo haga la evaluación”. (Charnley citado por Fagoaga en González y Brizuela: 2006, 57). Charnley también emplea el término de background como unificador de los antecedentes y el contexto.

A pesar de las inexactitudes de los  teóricos y de no utilizar términos iguales, todos, en esencia, nombran el mismo contenido interpretativo. Aunque el concepto se vaya ampliando por ellos, de una forma u otra, asumen los antecedentes como un soporte indiscutible de los textos interpretativos.

Concha Fagoaga también  considera otros tres aspectos básicos  en la conformación  de este estilo: la referencia   al hecho  de actualidad, el análisis o los datos que buscan explicarlo y, por supuesto, la valoración o los datos estimativos que intentan prever consecuencias. 

Sin dichos elementos el mensaje no  cumpliría con su función: explicar la noticia, ubicarla dentro de su contexto más amplio, profundizarla y analizarla, ofreciendo  al lector los elementos necesarios para que se forme su propio juicio.

Bibliografía:

Fagoaga, Concha: En: El análisis: ¿un género periodístico?, de Antonio López Hidalgo. En: http://www.grupo.us.es Consultado: 10/03/2009.

Fagoaga, Concha: En: Periodismo interpretativo: precisiones sobre un genero, de John Müller. En: http://www.fcom.altavoz.net. Consultado: 10/03/2009.

Fagoaga, Concha: Periodismo interpretativo o periodismo de opinión. Un intento de clarificación, de Abraham Santibáñez. En: http://www.icei.uchile.cl Consultado: 10/03/2009.

González, Ivet y Luis Brizuela: Trabajo de Diploma ¿Estilos sin fronteras? Tendencias en los estilos de las agencias de información internacionales. Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. 2006.