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Isla al Sur

UN FUEGO QUE ARDE ETERNAMENTE

UN FUEGO QUE ARDE ETERNAMENTE

Diario de Dang Thuy Tram es un testimonio que muestra el ínico sueño de una generación asiática y también del pueblo vietnamita: la libertad. Para ellos, lograr un día en que no hubiera disparos, lágrimas, o sangre fue su motivo de lucha.

Texto y foto:
THU TRAN LE ANH,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Diario de Dang Thuy Tram precisamente es como su nombre, un testimonio redactado por una joven vietnamita. Como doctora se ofreció voluntariamente para dar ayuda médica a su país durante la guerra contra  Estados Unidos en el distrito de Duc Pho, provincia de Quang Ngai. Este era el lugar más peligroso en ese momento.

Mucho tiempo después de la muerte de la joven, el libro regresó a la familia de Dang Thuy Tram por medio de Frederic Whitehurst, un ex soldado norteamericano, quien lo guardó por más de treinta y cinco años. En esta obra, el lector puede encontrar la expresión de una generación especial en la vida espiritual de la sociedad vietnamita.

Dang Thuy Tram es una médica mártir que nació en 1942 en una familia intelectual. Ella se formó en la Universidad de Medicina de Hanoi, en 1966, se incorporó al ejército y trabajó voluntariamente en el frente Sur de Vietnam. Después, llegó a Quang Ngai y la eligieron responsable del hospital del distrito de Duc Pho, una institución urbana, pero que atendía a los militares heridos.

Comienza en los días oscuros y llenos de dolor, lágrimas y sangre de la nación vietnamita. Dang Thuy Tram no escribió para que leyera todo el mundo su compartimiento, quizás por eso, cada línea se redactó sencilla y honradamente acerca de cada momento que los soldados vietnamitas vivían entre la vida y la muerte.  Si tienen una oportunidad de leer el texto, de saber los pensamientos preciosos de una joven, de una fe profunda en su corazón, háganlo para saber que aunque estaba entre disparos, una generación vietnamita podía brillar.

El libro es un testimonio que muestra el  único sueño de una generación asiática y también del pueblo vietnamita: la libertad. Para ellos, lograr un día en que no hubiera disparos, lágrimas, o sangre fue su motivo de lucha. La entrega del diario a la familia de la doctora Dang fue una acción significativa para sus seres queridos, para esta nación y para la nueva generación de Vietnam. Es un puente que conectó dos generaciones, uniendo el pasado al futuro.

Las publicaciones realizadas en varios idiomas y convertidas en best seller que recogen las notas de Dang Thuy Tram son más que un peculiar testimonio de la encarnizada guerra contra los vietnamitas; sus palabras nos llegan hoy para aleccionarnos sobre el patriotismo, la entrega sin límites a las causas nobles, la humildad y la sensibilidad humana. Como el sargento Nguyen Trung Hieu dijo a Frederic Whitehurst en el momento que encontraron el manuscrito: “Fred, no queme este cuaderno. En él ya hay fuego”. Realmente, el fuego en su diario existirá entre nosotros eternamente.

EL COMIENZO DE LA ODISEA

EL COMIENZO DE LA ODISEA

JAVIER ROQUE MARTÍNEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cada año por esta fecha un tema en particular se roba la atención de los más jóvenes de casa, e incluso, la de los no tan jóvenes. Las pruebas de ingreso a la Educación Superior suponen todo un reto para aquellos que pretenden impulsar el desarrollo de la sociedad desde las trincheras de los números o las letras, y el inicio de lo que se convertirá en una verdadera odisea estudiantil.

Superar los exámenes de Matemática, Español e Historia de Cuba solo marca el comienzo de una época dorada, pero difícil, en la vida de los jóvenes. Entrar a la Universidad es el sueño de miles de muchachos y muchachas a lo largo y ancho del país, un sueño que conlleva horas de estudio, entrega y sacrificio.

Los primeros diez meses de vida universitaria constituyen una experiencia única. Nuevas amigos y profesores, asignaturas y materias desconocidas, trabajos y seminarios desde el primer día, conferencias, fórums, copas de cultura y deporte, fiestas y campismos, prácticas laborales para algunos, cursos extraescolares, estancia en becas para los que estudian fuera de su ciudad e interminables esperas en las paradas de ómnibus, hechos que acuñarán las rutinas de un nivel de enseñanza distinto del resto.

Desde el primer día ya se nota la diferencia respecto a la primaria, la secundaria, el preuniversitario o el técnico medio. El ascenso de la escalinata de la Universidad de La Habana o la llegada a la UCI o la CUJAE, por solo citar algunas, son de por sí vivencias inolvidables. Atrás quedan, para la mayoría, los uniformes y las restricciones ante determinados cortes de cabello o el uso de aretes y piercings.

El primer año sirve de puente para conocer a estudiantes extranjeros con los que compartir cultura, tradiciones y conocimientos. Es también el espacio para comenzar a mirar el mundo desde una perspectiva más adulta y forjar una línea de pensamiento acorde con los principios que dictan la institución y las organizaciones universitarias.

Este nuevo ciclo en la vida juvenil, más que aportar el conocimiento de asignaturas especializadas y enfocadas en el campo profesional elegido por cada quien, brinda a los educandos las bases de una concepción ideológica fruto de decenas de generaciones, en las cuales la honestidad, la solidaridad, el apego a la superación y el amor a la Patria prevalecen por sobre las demás.

Pero el paso por el primer año de la Universidad no es solamente cosa de jóvenes. Gran parte de su éxito en las respectivas carreras se debe al apoyo incesante de los miembros de la familia. Hay muchas asignaturas que conllevan materiales o bibliografía que el centro docente no puede suplir y son los padres quienes buscan facilitar el difícil camino al que se enfrentan sus hijos.

Sin embargo, los dos primeros semestres de la vida de academia, aún con extensos trabajos investigativos, las horas frente a los libros y libretas, las carencias y los apuros de último momento, dejan su marca en el corazón de cada alumno. Vivir ese año aprovechando cada minuto y cada experiencia, aprendiendo de cada profesor y compañero, es la experiencia más grata que se puede guardar del que posiblemente será un curso inolvidable.

 

CUANDO NO SER ES MEJOR

CUANDO NO SER ES MEJOR

ALEJANDRO ROJAS ESPINOSA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La vulgaridad se ha extendido por nuestro país, y me atrevería a decir que no solo en la juventud. La sociedad cubana cada vez se deteriora más y en cualquier parte se puede escuchar, ver y hasta sentir la chabacanería tan de moda.

El modelo de vida actual, que indiscutiblemente está ligado a las nuevas tecnologías, no deja mucho espacio a las censuras. Es por eso en gran medida que la música, principalmente el reguetón, se esparce por nuestras calles con mensajes de mal gusto y que a la mayoría no agrada, aunque sí afecta a todos por igual.

Las personas de la tercera edad culpan incansablemente a los adolescentes de no hablar, ni actuar bien, pero ellos son parte del conflicto también, pues dan a la comunidad como perdida, sin arreglo, y no auxilian a los más jóvenes que, sin duda, reflejan el día a día.

De acuerdo con el diccionario, «vulgar» significa que carece de distinción o novedad, que pertenece al vulgo, y este último se califica como el estrato inferior de la población considerado como menos culto y más ordinario o tosco.

¿Cómo es posible entonces que Cuba se vea afectada por este fenómeno si la educación es un derecho que tienen los ciudadanos? El quid del asunto tal vez sea darse cuenta de que existe tal problema y no verlo, ni tratarlo, como algo normal.

Ya la grosería llega a tal punto que no se sabe cuándo incurrimos en los malos hábitos, porque están presentes en casi todos los lugares, desde las escuelas y sedes laborales, hasta los centros recreativos y los hogares.

Aunque este mal social pueda parecer un caos, pero entre todos se puede lograr, si no su eliminación, al menos su disminución.

Algunas medidas pueden ser la crítica constante a los principales productores de los malos hábitos, a músicos, quienes por tal de ganar fama hacen uso incorrecto del lenguaje para que «peguen» sus canciones. Estos, muchas veces incluyen las «malas palabras» de las que tanto se habla, y lo mas alarmante es que se repiten cada vez con más frecuencia.

Otra de las regulaciones pudiera ser crear anuncios que fomenten el aprendizaje de las reglas de comunicación desde los hogares y ponerlos con más frecuencia en la programación televisiva y radial; hacer un llamado especial a los maestros de las escuelas, para que mantengan, se comporten y se preparen como es debido, además de atender el modo de expresar de sus educandos y el de ellos mismos, que a veces no es el más correcto.

Con críticas y acciones rápidas conseguiremos rescatar, poco a poco, lo lindo de la lengua materna, en la cual sobran frases hermosas para describir cuanto nos rodea. Encaminarnos nuevamente por el sendero de la educación y los buenos modales, debe ser la bandera de lucha. En este caso entre ser o no ser vulgares, lo mejor es la segunda cuestión.

LA CALLE MÁS PEQUEÑA DE LA HABANA

LA CALLE MÁS PEQUEÑA DE LA HABANA

Dentro de las vías de la capital cubana sobresale el Callejón del Templete por ser la más corta con 20 metros de largo y solo tres de ancho.

Texto y fotos:
DAVID GALLO SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana

La calle más pequeña de La Habana, conocida popularmente como el Callejón del Templete, mide solo 20 metros de largo y tres de ancho y está situada inmediatamente detrás del Templete, monumento que señala el sitio donde fue fundada la Villa de San Cristóbal en el año 1519.

“Esta  pequeñísima calle, que se piensa fue creada a inicios del siglo XVI, bien pudiera aparecer en el libro de los Récords Guiness debido a sus exclusivas dimensiones que dudo haya otra igual en el país”, afirmó el historiador del Centro Histórico, Juan Manuel Benítez.

Una de sus aceras la ocupa la parte trasera del histórico Templete mientras que en la otra se eleva el antiguo edificio colonial número seis, lo que le permite tener sombra en toda su extensión durante cualquier hora del día.

Cerca de un extremo de la calle existe una placa metálica y rectangular con la inscripción Accesoria A, pero no se cree que realmente este haya sido su nombre oficial, pues nadie la conoce así.

Para todos los vecinos de la Habana Vieja, e incluso en catálogos turísticos sobre el Centro Histórico de la capital, aparece con la denominación de Callejón del Templete o Enna, nombres que la han hecho popular. La calle ha recibido a lo largo de su historia otras denominaciones como Narciso López, Callejón de la Ceiba, Ceiba del Templete y El Boquete de la Ceiba, por encontrarse junto al monumento del Templete y un árbol de ese tipo.

En ese sitio tuvo lugar el 16 de noviembre de 1519 la primera misa fundacional de la Villa San Cristóbal de La Habana, en nombre de los Reyes de España para reconocer el desplazamiento desde el sur, donde se había asentado inicialmente en 1515, hacia la costa norte.

La visible estrechez y poca longitud de la callejuela no impiden que en ella transite la vida y el andar de las personas. “Esta peculiaridad la ha consagrado como una de las calles más populares de la capital y se ubica entre las más visitadas y fotografiadas”, informó el guía turístico Alain Curbelo. 

Actualmente llegan todos los días cientos de turistas queriendo conocer la calle más pequeña de La Habana y retratar la actividad que en ella se observa a pesar de sus longitudes, como niños jugando, un pequeño puesto artesanal, una estatua viviente  y dos vendedores de maní, agregó.

Pie de fotos: 1-La calle Enna  o Callejón del Templete mide solo 20 metros de largo y tres de ancho. 2-A esta calle se le ha conocido a lo largo de su historia como Callejón de la Ceiba, Ceiba del Templete y El Boquete de la Ceiba.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato Adicional + Pirámide invertida.
Tipo de noticia: Ligera.
Primer valor noticia: Curiosidad.
Otros dos valores noticias: Cercanía,  Interés colectivo.
Tipo de fuente declarada: No documental: Historiador Juan Manuel Benítez y el guía turístico Alain Curbelo. 

DEBUT UNIVERSITARIO

DEBUT UNIVERSITARIO

RAYMON DARIEL RODRÍGUEZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Ser de primer año en la Universidad es un poco complejo y lo sabemos muy bien los que hemos pasado por esto. Debemos dejar atrás por primera vez los uniformes del pre y con estos los últimos momentos de adolescencia que nos quedaban por gastar: ya somos jóvenes y universitarios. Entonces comenzamos a subir la ancha, larga y empinada escalinata que nos conduce al futuro.

El primer día es irrepetible, conocemos aquellos que serán nuestros amigos o simplemente compañeros de aula durante cinco años, empezamos a independizarnos y a tener más responsabilidades: a ser más libres. Llegan los profesores, algunos magníficos y otros no tanto, rápidamente asoman su cuerpo numérico los primeros “dos”, pero no muy lejos vienen también los “tres”, los “cuatros” y, más tarde, los “cincos”.

El cambio de sistema de enseñanza es uno de los principales problemas que enfrentaremos, aparecen las conferencias y la lectura de 100 páginas en una madrugada. Nos iniciamos como integrantes de la FEU (Federación Estudiantil Universitaria), le “echamos el ojo” a alguien que nos guste, cobraremos por primera vez, e incluso algunos tenemos que aprender a cocinar y a lavar como parte de las tareas del hogar que nos impone el estar lejos de la familia.

Paulatinamente nos vamos acostumbrando al nuevo ritmo de vida universitaria. Es normal sentir que el tiempo transcurre muy lento durante las clases y que el receso se va “volando”, las tareas parecen interminables, comienzan las dudas y aunque casi no nos queda tiempo para divertirnos, inventamos la forma de salir y pasarla bien. Desde un desamor hasta un mundial, cualquier cosa puede pasar durante el primer año de la Universidad.

Pero, a pesar de las dificultades, se abre ante nosotros una puerta hacia el mañana. Pocos en el mundo tienen el privilegio de los universitarios cubanos que no pagan ni un centavo por la educación que se les brinda; sin duda, una oportunidad para aprovechar al máximo.

Siempre habrá alguien que se rinda por el camino o que decida probar con otra carrera diferente, pero para aquellos que nos quedamos, la batalla continúa y cada nuevo año hay retos de supervivencia. Más allá de la cotidianidad de las clases, el estudio y las notas; la Universidad es como la vida, donde lo importante yace en luchar por lo que quieres y pasarla bien.

Al alcanzar los últimos días del primer año, aquellos completos desconocidos de hace diez meses son buenos amigos, los “cincos” llegan más fácilmente y ya no se nos queman los frijoles.

Y aunque al final del curso dejemos de ser los novatos y los principiantes, extrañaremos un poco el año que debutamos como universitarios.

REGÁLAME UN PASAJE A LA INFANCIA

REGÁLAME UN PASAJE A LA INFANCIA

ANH NGUYEN HAI,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Nadie crece sin tener la infancia, puede ser melosa o amarga, pero en la memoria nos queda que nunca hay una segunda vez en esta vida corta, que nunca más volverá. Por eso, me siento intranquila a menudo, cada vez que me doy cuenta de que todo ha pasado.

¿Qué es la infancia en la mente de cada persona? Quizás ella es tan habitual, incluso no podemos dar un concepto claro. O para mí, sencillamente, sea el regalo más magnífico de la vida las memorias infantiles.

En mi memoria, la infancia son los momentos que estoy al lado de mi familia, que me inquietan sentimientos amorosos, la protección y la crianza cuando estoy en los brazos de mis padres. Parece que no hay ninguna meditación o preocupación sobre los problemas de la vida. Cuando crezca, sólo quisiera un momentico que volviera al pasado a fin de vivir entre el amor de la familia y no me preocuparme sobre las cosas complicadas que ocurren a mi alrededor.

La infancia es alegre, espontánea y desinteresada. Aunque también es difícil, todavía es bonita y tiene un color de rosa, llena de memorias queridas. Y en el camino al futuro, siempre las llevo al lado mío para buscar un poquito de consuelo cada vez que encuentro una dificultad.

Recuerdo de mi infancia que son los días que jugaban con los amiguitos bajo del cielo que lleno de rayos solares, que es el canto de los niños en una tarde que el viento suave mima sus caras, que es la primera vez que mentí para salir y sollocé porque me castigó mi padre.

Fue el tiempo de las primeras veces que me caí de la bicicleta y lloré, que jugaba con los amiguitos, que extravié, que no encontré el camino de volver a la casa, que buscaba la orientación del viento para jugar el molinete.

Fue el tiempo de la privación, pero alegre. Todavía podía compartir un dulce pequeño con los compañeritos, cuando el regalito en el día internacional de los niños sólo es algunos caramelos y una libreta para aprender a escribir las primeras letras.

La infancia en mi mente es el período que vivía espontáneamente en la familia amorosa, que no es como ahora, cuando tengo que cargar cuantas responsabilidades haya sobre dos hombros, cuando tengo que levantarme sobre mis pies y me preocupa todo en la vida sin la protección de padres.   

Ahora, cuando estoy lejos de mi familia, a menudo tengo la tendencia de recordar lo que ya pasó, especialmente las memorias en el pasado. Como una manera de tener más motivo, más confianza para vencer los obstáculos del presente duro.

Supongo que la infancia de todo el mundo es igual, que son los días que no tienen ninguna grieta, sólo existe en alguna parte los llantos sonoros, las risas alegres, las heridas en la piel mezcladas con las lágrimas y la sangre. Sin embargo, cada vez que me acuerdo de aquel tiempo todavía me siento muy feliz.

¿Cómo es tu infancia? ¿Recuerdas?

LAS CONTRADICCIONES DEL “CORTA Y PEGA”

LAS CONTRADICCIONES DEL “CORTA Y PEGA”

LUAR LÓPEZ DE LA OSA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El fraude académico se ha convertido en un fenómeno cotidiano, pues son muchos los estudiantes universitarios que lo aprecian como un medio necesario para obtener buenos resultados en las evaluaciones. Copiar frases de artículos provenientes de Internet para la realización de trabajos docentes es una de las formas más extendidas entre los jóvenes de cometer esta fechoría. 

La web es un medio de acceso a información proveniente de cualquier parte del mundo y, como tal, constituye un recurso para el aprendizaje de los estudiantes. Ella contribuye al intercambio cultural y de conocimientos.

Visto desde otra perspectiva, el ciberespacio también es una vía de los universitarios para realizar plagio. Parece muy fácil reproducir información de otros trabajos investigativos sin adjudicarle la debida referencia y no tener en cuenta la implicación ética al realizar este engaño.

Por el incremento diario del número de publicaciones, en ocasiones es muy difícil para los profesores detectar el origen del plagio. Por tanto, muchas veces la práctica de esta irregularidad no se descubre.

Los estudiantes se mienten al cometer estos actos, pues al no cumplir con las exigencias docentes, están condenándose a un fracaso profesional. Demostrar falsamente habilidades y conocimientos constituye un atentado a la honestidad. La excusa de “no afecta a nadie, solo a mí si me cogen” va contra la moral.

Durante la realización de exámenes también se manifiestan otras formas de engañarse académicamente como esconder en las ropas papelitos con posibles respuestas al test, intercambiar mensajes en los celulares con las respuestas y escribir resúmenes, fechas o fórmulas en los muslos.

El actual reglamento universitario sanciona el fraude hasta con la expulsión del sistema educativo por considerarlo una de las faltas éticas más graves. Pero la posibilidad de separación por tres, cuatro o cinco cursos no es un freno para los fraudulentos.

Desde la secundaria y el pre proviene el hábito del fraude y de alcanzar buenas notas con un mínimo de esfuerzo. Allí se establece el engaño de los profesores al simular que los alumnos aprenden cuatro veces más cada vez que pasan de grado

También se generaliza la idea de que el maestro debe decir “esto es lo que va a la prueba, así que apréndanselo de memoria”; y si no existe tal corruptor de conocimientos se busca a un instructor particular que prepare para el examen. En fin, es más importante la nota, no el sacrificio por alcanzarla.

Como célula fundamental de la sociedad, la familia debe influir en la formación de un escolar honesto, sacrificado. A los docentes les corresponde promover el pensamiento de que una evaluación no determina la calidad de un alumno.

Debemos unirnos al llamado de extirpar el fraude de las aulas cubanas, como lo hizo el fundador de la revista Alma Mater, Julio Antonio Mella, en el Primer Congreso Nacional Revolucionario de Estudiantes, en 1923.

AL MUSEO NAPOLEÓNICO SOLO LE FALTA NAPOLEÓN

AL MUSEO NAPOLEÓNICO SOLO LE FALTA NAPOLEÓN

El recinto, dedicado a la vida y obra del genio militar más grande de todos los tiempos, alberga una impresionante colección que va desde artículos personales hasta libros, esculturas y pinturas.

Texto y fotos:
CAMILO VILLA JUICA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Una muela, un cepillo de dientes y un mechón de cabellos del mismísimo Napoleón Bonaparte se encuentran, entre otras piezas, en el Museo Napoleónico de La Habana, institución dedicada a preservar y presentar la historia de Francia desde finales del siglo XVIII hasta principios del XIX, periodo en el que Bonaparte fuera protagonista.

El molar, pese a tener algunas manchas características del paso del tiempo, se mantiene en perfectas condiciones; el pelo aún luce brillante su color castaño claro; y el cepillo dental, de cabeza curiosamente alargada y hecho de plata fina, denota la enorme elegancia de quien fuera su dueño.

Sady Sánchez, directora del Museo, explica como tan insólitos vestigios del otrora Emperador de los franceses llegaron al lugar: “Al morir en Santa Elena, el 5 de mayo de 1821, sus más allegados recogieron los objetos que le pertenecieron y se las repartieron entre ellos. Años más tarde, durante la primera mitad del siglo pasado, el político cubano Julio Lobo Olavarría, conocido como El Zar del Azúcar por ser dueño de las mayores centrales azucareras de la época en la Isla, adquirió las piezas en las más grandes subastas de Estados Unidos y Europa”.

“Al triunfar la Revolución en 1959, el coleccionista abandonó el país y el Estado socializó sus bienes. Al cabo de dos años, con la Ley de Patrimonio, se inauguraron muchos Museos en Cuba, se terminó con la privatización y la llamada malversación de bienes, entonces se funda nuestra institución el primero de diciembre de 1961”, explica.

Para Éric Dutruel, ciudadano francés residente en la Isla, lo exhibido en el recinto no tiene nada que envidiar a las instituciones de su país: “Quedé sorprendido cuando lo visité por primera vez, tiene cosas que no hay en otros lugares, como la muela y el cepillo de dientes de Napoleón. Que exista algo así es un orgullo tanto para Cuba como para Francia y el mundo entero”.

Entre otras curiosidades, la colección alberga el reloj de bolsillo de Bonaparte, donación que hiciera en 2010 el presidente Raúl Castro con motivo de la reapertura del Museo después de que en 2005 pasara a depender de la Oficina del Historiador de La Habana y se sometiera a un minucioso proceso de restauración. El objeto fue, a su vez, regalo de matrimonio que los herederos de Francoise Antomarchi, médico personal de Napoleón y residente sus últimos años en Santiago de Cuba, le hiciera al actual mandatario cubano y a su esposa Vilma Espín.

El Palacio La Dolce Dimora, ubicado en San Miguel 1 159, esquina Ronda, sector del Vedado, es la sede de tan vasto muestrario, que no solo se nutre de objetos personales de Bonaparte, sino también de esculturas y pinturas de los artistas más destacados de la época, como lo son Antoine Jean Gross, Andrea Appiani y Pierre Philippe Thomire, entre otros.

El Museo Napoleónico abre sus puertas de martes a sábado de 9:00 a 17:00 horas, y el domingo de 9:00 a 14:00 horas, con un valor de cinco pesos en moneda nacional para cubanos y residentes en la Isla, y cinco pesos convertibles para ciudadanos extranjeros.

Pie de fotos: 1-Molar y cepillo de dientes de Napoleón. 2-Mechón de cabello del Emperador.

Ficha técnica:

Título: Llamativo.
Lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide normal + Dato adicional.
Valor noticia: Curiosidad.
Otros valores noticias: Cercanía, Interés colectivo.
Tipo de fuentes: Directas: Sady Sánchez, directora del Museo; Éric Dutruel, ciudadano francés residente en Cuba.