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Isla al Sur

EL APÓSTOL VERSUS CRONOS

EL APÓSTOL VERSUS CRONOS

ANTONIO E. GUZMÁN MORALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Un Martí del siglo XXI: dómine de generaciones que se van y otras que suceden, necesitadas de una figura paradigmática para continuar legados y consolidar valores.

No de almanaques de años viejos en bolsillos ni de afiches para ocupar paredes en oficinas. Se necesita un Maestro del diario, fiel compañero de viajes y discursos ya no tediosos y cargados de términos no sentidos.

A 157 años de aquel alumbramiento fértil, el Apóstol se levanta y camina junto a nosotros para mostrarnos pasajes correctos y enseñar a trazarnos metas imposibles para hombres flojos de corazón y cerebros llenos de vanas ideas nunca renovadoras.

Copiarlo no es plagio. Obrar como él lo hiciera o tomar todo lo que deseó concedernos para bien común, no es apropiarse de algo no nuestro; al contrario, posibilita ser capaces de lucir banderas defensoras de ideales puros, gratos y nunca conformes con resultados planificados.

Un Martí que se burla del tiempo, queda, cala y corrige. Que nos enseña a no preterir a la muñeca por ser negra y a condolernos con historias de niños enfermos. A sentirnos como Meñique y no creer en retos quiméricos, para luego pasearnos sobre los hombros del gigante frente a la comarca que nos creía incapaces.

Que inculca convertirse en Bolívar, Hidalgo y San Martín y a luchar para que el culto a la dignidad plena del hombre sea ley primera. A confiar por fin en los pinos nuevos, cantera de veteranos y “futuros” pilares de la Revolución, y a cultivar rosas blancas para amigos sinceros.

Ese es el Martí necesitado. Que desea poner la justicia tan alta como las palmas y no está de acuerdo con tomar a la Patria de pedestal pues debe ser ara. Firme, incorruptible y audaz,  para así ser merecedores de portar en la frente la estrella que ilumina y mata. Un Martí fuera de arengas.

Un Apóstol a nuestro tamaño, o mejor, nosotros a su altura. No de figuras retóricas en textos súper editados y canciones para ganar concursos.

Estos tiempos nos obligan a verlo de ese modo: práctico, constante e impreterible. La mejor manera de de batallar en ellos, entonces, es ser fieles discípulos de nuestro Héroe Nacional, siempre mentor de un mar de cubanos que como Quijotes, no le temen a aspas de molinos supuestamente infranqueables. 

 

 

ALITA DE CUCARACHA

ALITA DE CUCARACHA

MAYDELIS GÓMEZ SAMÓN,
estudiante de cuarto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Mi calle es más que un basurero de platicos con salsa de tomate y queso despedazados a lengüetazos por los perros. Es más que esas botellas –fanáticas del dominó y la forma de terminarse el juego- ahora rotas. Es más, dudo que en la Luna haya tantos cráteres como aquí. Pero, cuando cae un chin-chín, mi calle es idéntica a la Tierra, casi las tres cuartas partes de agua. ¡Dichosos aquellos que logran cruzar de un continente a otro sin salpicarse en el océano!

A esta cuadra debo mucho, gracias a ella incursioné en la ficción. Las composiciones sobre mi casa o el barrio hablaban siempre de lugares perfectos. Y los finales, siempre parecidos: “A lo lejos escuché mi nombre, era mi mamá que me llamaba para ir a la escuela”.

Así pasé esos años, inventando cuentos, pintando mi realidad. ¡Qué cosa bonita iba a sacarle al barrio para contar en la escuela! ¿De quién iba a hablar…? ¿De Santa Cruz y sus panes con jamón, de la ponchera, de los juegos de las niñas en la cuadra o de mi solar que se caía en pedacitos…?
Hoy ya no invento historias. Hablo de mi realidad –maravillosa- sin avergonzarme, aunque Belén no ha cambiado mucho.

Santa Cruz ahora se dedica a la cocina italiana. Pizzas y espaguetis para todos –todo el que tenga diez pesos-. La ponchera se convirtió en un próspero negocio. No hay bicitaxi en la Vieja Habana que no haya pasado por ahí.

Y mi solar sigue cayéndose. Dice mami que el día menos pensado nos cae arriba y que cuando eso esté por ocurrir hay que salir corriendo para la única parte de la casa hecha de mampostería. A veces me imagino el lugar en ruinas y nosotros en la cocina, iluminados –puede ser con el sol o con un bombillo que no haya perecido en el derrumbe- para darle a la escena un toque angelical, divino.

Antes pensaba que era el fatalismo del 405, todos los lugares marcados con ese número eran solares. Mi teoría parecía cierta. Después conocí que en Playa y el Vedado también existen esos tres dígitos.

Ahora sé que soy afortunada. Vivo en un ala de la cucaracha. Detestada por muchos: “No sé cómo pueden vivir en un cuarto de tierra”. Admirada por otros: “A pesar de todo no se muere, se acaba el mundo y sigue ahí”. Y, por supuesto, venerada por algunos amantes leales a “ese bicho”. Mi bichito, mi Viejita, mi Habana. Y yo, en una parte de su cuerpo.

En esta alita –derecha o izquierda, según la posición política de cada quien- conocí la bobería del amor adolescente. Entrar en la cuadra y ver si estaba allí, buscar cualquier pretexto para pasar por delante de su casa. Me miraba –eso creía yo-. Pero con el uniforme amarillo no logré nada. Solo se fijó en su vecina de al frente cuando la poción mágica de la beca hizo efecto. Demasiado tarde.

Aquí he aprendido palabras y cosas que nadie dice, pero que todos conocen. En este barrio el seis puede ser una jicotea, el quince un perro y el veinticuatro una paloma. Aquí entendí que la insistencia de los vecinos por tener antenas no era con el propósito de mejorar la señal de Cubavisión.

Quizás esta alita pase a la posteridad o como tantas otras sea llevada al hormiguero. Tal vez allí pueda decirle a Carpentier (que en cubano sería carpintero y en el dialecto de mi barrio veintinueve): “Tenía razón, mi realidad –aunque venga con patas y a muchos les de asco- es maravillosa”.

 

 

LA TRANSEXUALIDAD: APARIENCIA VS. IDENTIDAD

LA TRANSEXUALIDAD: APARIENCIA VS. IDENTIDAD

MÓNICA BARÓ SÁNCHEZ Y CAROLINA GARCÍA SALAS,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Mi infancia fue una desgracia, sufrí mucho por sentirme niño, teniendo cuerpo de niña. Cuando me acostaba, solo pensaba y soñaba con el día en que podría ser un niño, y para no sentirme tan mal, cubría mis genitales al bañarme”.

Este no es el testimonio de una desequilibrada mental y lamentablemente tampoco es ficción, sino la descripción que hiciera un transexual masculino de su infancia.

¿Y qué es la transexualidad? Pues es un término creado por las Ciencias Médicas para designar a aquellas personas que demuestran su indisoluble sentimiento de pertenecer a un sexo que no corresponde con el suyo biológico. Es decir, en ellas existe una incongruencia entre su identidad y anatomía sexuales.

Los transexuales, sean femeninas o masculinos, (en dependencia del sexo con el que se identifican), suelen asumir las formas de vestir y conductas sociales del rol del género opuesto, aunque no siempre adopten su orientación sexual. Por tanto, pueden ser heterosexuales, homosexuales, bisexuales o asexuales. Es importante trazar una frontera con el término travestismo: práctica que consiste en el uso de las prendas de vestir del sexo contrario, según el diccionario de la Real Academia Española.  

La transexualidad (TS), también conocida como disforia de género o síndrome de Harry Benjamín, antiguamente era considerada una “enfermedad curable” y diversos especialistas se empeñaban en descubrir sus causas patológicas. Muchos alegaban que era consecuencia de madres dominantes o la ausencia de una figura paterna, homosexualidad reprimida, abuso sexual, alteración emocional, u otras. Y, para “sanar” este padecimiento, llegaron a utilizar, infructuosamente, la técnica del electroshock (ECT), la cual fue descartada como método por los daños que ocasionaba.

No obstante, la investigación del origen –quizás debamos decir del por qué- de la TS, no se limita al plano psicológico. Un estudio realizado por expertos de la Universidad de Ámsterdam (Zhou, Hofman, Gooren y Swaab), ha demostrado que existen similitudes estructurales y neuroquímicas entre el cerebro de las personas transexuales y el cerebro típico de personas del sexo con el que se sienten identificadas.

Este afán científico de encontrar una explicación a la disforia de género, ha suscitado que los profesionales y activistas defensores de los derechos de los transexuales se manifiesten en contra, pues argumentan que la búsqueda de una causa significa reconocer a priori la autenticidad de la identidad de género impuesta biológica y socialmente. De acuerdo con la opinión de los críticos de la investigación, esa es una teoría que aún no ha sido comprobada.

En la actualidad, la Terapia Hormonal Sustitutiva (THS) y la reasignación sexual son considerados los mejores tratamientos para que estas personas logren reconciliar su apariencia e identidad. La THS, que dura toda la vida, provoca el desarrollo de algunos caracteres sexuales secundarios del sexo deseado. La transexual femenina consume estrógenos para aumentar el volumen del pecho, y mediante electrólisis, elimina el vello facial. En el caso del transexual masculino, ingiere testosterona para alcanzar atributos varoniles, aunque los senos no disminuyen por esta vía, sino por la mastectomía, práctica médica con la que se extirpa el tejido glandular mamario para modelar un pecho liso y simétrico.

Sin embargo, la mayoría de las personas transexuales sólo logran solucionar el conflicto entre su cuerpo y mente mediante una intervención quirúrgica, erróneamente llamada “cambio de sexo”. La denominación correcta es Reasignación sexual o Afirmación de sexo, puesto que este procedimiento no supone una modificación para el individuo, sino la reafirmación de lo que ha sido siempre.

A los hombres biológicos les realizan la vaginoplastia, les eliminan el pene, los testículos y les crean una vagina funcional. Y a las mujeres biológicas la metadoioplastia o técnica del micropene, que consiste en la liberación del clítoris -ya alargado por el efecto de la testosterona- y la construcción de una bolsa escrotal donde se implantan los testículos (prótesis de silicona). Otra variante es la faloplastia, que se basa en la formación de un pene a través de un colgajo (tejido de piel que se saca de una zona dadora). También existen cirugías faciales femenizantes y masculinizantes.

Si una persona quiere revertir la operación, generalmente es consecuencia de un mal diagnóstico psicológico y porque no se detectó el posible trastorno mental que la indujera a imaginar que era transexual. Resulta tan nefasto exponerse a la reasignación sin necesitarla, como necesitarla y no hacérsela.

Concienciar a la población de que la transexualidad no es una amenaza ni una aberración, es uno de los mayores retos que enfrenta la comunidad transexual. Los esfuerzos por combatir la discriminación generada por la transfobia (aversión hacia las personas transexuales), se reflejan cada 17 de mayo, fecha instaurada como el Día Mundial contra la Homofobia y la Transfobia.  

“Se necesita mucho coraje para soportar  vivir dentro de un cuerpo que no te pertenece y lo que más te ayuda a tener fuerzas para la vida es la comprensión, aceptación y apoyo de la gente”.

Pie de foto: Lynn Conway, gran científica que revolucionó el mundo de la informática perfeccionando los microprocesadores de los microchip. Se sometió a la cirugía en 1968 y no revelo su transexualidad hasta 30 años más tarde después de haber sido aclamada por sus descubrimientos.

“LA ENSEÑANZA NO SE PUEDE DESLIGAR DEL CORAZÓN”

“LA ENSEÑANZA NO SE PUEDE DESLIGAR DEL CORAZÓN”

María Dolores Cruells Hernández, conocida como Nenita, fue alumna de Ciudad Escolar Libertad cuando abrió sus puertas al curso 1960-1961; hoy, después de casi medio siglo, aún sigue vinculada a ese lugar.

Texto y foto:
CARLA GLORIA COLOMÉ SANTIAGO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“La historia de los revolucionarios se escribe con hechos: esta es la mía”, así grabó María Dolores Cruells, o Nenita, como todos la conocen, en  la portada de un álbum de recuerdos. Es emocionante ver cómo en más de 50 páginas, alguien se dedica a reflejar una leyenda  de 47 años.

No faltan allí medallas como la 23 de Agosto, de la Federación de Mujeres Cubanas, la Distinción 40 Aniversario de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, la José Tey, los diplomas de reconocimiento a su labor educativa y las tantas fotos de Ciudad  Libertad. En  un momento, me dijo: “Cuanto hice, no fue pensando que un día iba a ser entrevistada. Hago cada jornada como la primera, como si el camino aún fuera muy largo.” Ahora es el momento de conocer a una Licenciada en Historia y Ciencias Sociales, con casi medio siglo para contar.

-A los 14 años decidió ser alfabetizadora

popular. ¿Qué la motivó?

El llamado que se hizo para sacar al país de la ignorancia. Muchos pensábamos ser médicos, pero el compromiso de cumplir con una tarea encomendada por la Patria fue mayor. Aunque no éramos especialistas, podíamos enseñar un poquito a quienes no sabían nada.

Fui alfabetizadora popular porque mis padres no quisieron que fuera con la brigada Conrado Benítez. De alguna manera debía cooperar. En aquel tiempo yo vivía en Pinar del Río y alfabeticé en la zona de Consolación del Norte, hoy La Palma.

La tarea consistió en ir donde estaban los analfabetos de la ciudad y enseñarlos. Recuerdo a una señora llamada Nela, quien decía que su tiempo de aprender ya había pasado. Entonces la convencí y llegó a leer y a escribir. Esos años significaron el despertar de la vocación de mi vida.

-Usted fue alumna de Ciudad Libertad cuando

abrió las puertas al curso 1960-1961,

luego profesora de ese lugar y, además,

su directora general por 11 años…

A Ciudad Libertad la ubico como mi segundo hogar. Cuando empecé allí, aún quedaban los restos de los muros derrumbados por Camilo, y hoy  sigo ligada a ella.

La he visto evolucionar de manera que, en estos momentos, un alumno puede comenzar en el círculo infantil y terminar con un título universitario. Recientemente se declaró Patrimonio Cultural de Cuba. Para mí es un baluarte de la enseñanza en el país.

Pero dentro de ese lugar no podría dejar de mencionar al Varona, al cual debo mi crecimiento profesional. Primero fui Profesora Adjunta, luego estudiante de Licenciatura en Historia, maestra de las facultades de Pedagogía y de Ciencias de la Educación. También obtuve en la institución el título académico de Máster en Educación.

-Ciudad Libertad arribará el próximo

14 de septiembre a sus 50 años.

A casi medio siglo, ¿cómo recuerda sus

primeros momentos en ese lugar? 

Me parece estar viendo a los constructores con sus carretillas para recoger escombros, a los trabajadores caminando de aquí para allá. Era una efervescencia total. Nunca olvidaré el acto de inicio de curso, donde Armando Hart  plantó una ceiba como símbolo de vida en el lugar que antes fue el cuartel de la dictadura.  

En el ensayo Nuestra América, Martí habla de la necesidad de apertura al mundo sin perder las raíces, de la importancia de saber abrirse a él, apreciar sus adelantos y cultura, sin que ello signifique copiar modelos foráneos. Nenita, fiel apasionada de la obra del Apóstol, concuerda plenamente con lo anterior. Según afirma, en ninguno de los países donde estuvo cerró su mente al aprendizaje y al intercambio de conocimientos.

“Visité Angola por dos años, pero no ejercí como maestra. Ofrecí conferencias de Historia a médicos y a constructores de forma voluntaria. No dejé de cooperar ni un solo día. En ese tiempo jamás me sentí fuera de Cuba. Incluso, muchas veces creí estar dentro del Instituto y la gente me decía: ‘¡Oye, esto no es Ciudad Libertad!’

“También estuve cuatro meses en una escuela bilingüe y católica de Panamá, que comprendía desde la enseñanza preescolar hasta la preuniversitaria. Aquel encuentro fue algo extraordinario. Como martiana, pienso que debemos saber abrirnos al mundo, sin olvidar nunca nuestra condición de cubanos”.

Después de 42 años dedicados a instruir y a vivir para hacerlo, Nenita cuenta sus impresiones sobre la evolución de la enseñanza, desde su condición de alfabetizadora popular y como partícipe de las transformaciones y cambios en el sistema educacional cubano.

“Todo obedece al  momento histórico-concreto que vive el país. Algunos son el resultado de una necesidad histórica, con los cuales podemos estar o no de acuerdo, pero responden a situaciones. 

“El maestro es insustituible. El televisor puede ser un método educativo de apoyo y, aunque las teleclases están muy bien concebidas, no pueden ocupar el lugar del profesor. Además, en la década del 70 existían, pero como soporte auxiliar. También creo que los Profesores Generales Integrales (PGI) deben concebirse por áreas del conocimiento. Es muy difícil abarcar tantas materias a la vez. El proceso de elección debe ser selectivo. Considero que la masividad atenta contra la calidad.

“Estoy convencida de que, con el paso del tiempo, se resolverán las dificultades. La emergencia no es nueva. Yo soy el producto de una emergencia.”

-Pero los PGI tienen mucha relación

con preceptos de Enrique José Varona.

Muchísima. Primero quiero decirte que Varona fue un intelectual cubano capaz de evolucionar de posiciones reformistas a otras sumamente revolucionarias. Cuando la ocupación militar yanqui, él ocupaba el cargo de Secretario de Instrucción Pública. En aquel entonces, existía un déficit de profesores y hubo necesidad de formarlos.

Él fue quien ideó un sistema de urgencia llamado Maestros de Certificado. Ellos abarcaban todas las asignaturas y podían alcanzar primera, segunda o tercera categoría. Por eso digo que la emergencia no es nueva, sino vieja como la historia del hombre.

-Enrique José Varona expresó que nuestra

enseñanza debe cesar de ser verbal y retórica

para convertirse en objetiva y científica.

¿Hasta qué punto cree se ha manifestado

este pensamiento en el Instituto Superior

Pedagógico después de 45 años?

El centro se distingue por tener diversas publicaciones, dentro de las que se encuentran Reflexiones teórico-prácticas sobre las ciencias de la educación, Introducción a la teoría de la educación y Dimensión ética y educacional. El potencial científico es elevado. Forma doctores y másters con categorías docentes superiores.  Cuenta  con un claustro preparado, encargado de llevar a las aulas métodos diferentes para atraer la atención de los alumnos, hacer didáctica la clase y echar a un lado la monotonía.  

-Si le dedicara una palabra

al Varona, ¿cuál escogería?

Formador.

-¿Y a Ciudad Libertad?

A ese lugar no le puedo dedicar una palabra. Yo diría que es una fragua de hombres.

El imperialismo en Nuestra América fue el último artículo publicado por Nenita, junto a la profesora Mercedes Soca, en la revista Varona. En él realizan un análisis de lo expuesto por Martí respecto a la necesidad de que la generación encargada de salvar la América, no olvide su historia. Este precepto del Apóstol lo aplica a sus alumnos permanentemente.

“Trato de transmitirlo en cada clase, en nuestras conversaciones, a partir del ejemplo personal y de ser fiel a las tradiciones de la Patria. Trabajo para lograr que se sientan patriotas y no abracen ciegamente culturas deslumbrantes, pero no ennoblecedoras del espíritu.

“Me he propuesto transmitir la obra de Martí, el más universal de los cubanos y, sobre todo, trato de impartir la Historia con amor. La enseñanza no se puede desligar del corazón.”

-Si le menciono a Paulito FG, a Rubén Zardoya,

a Rodrigo Malmierca y a Aleidita Guevara,

¿qué le viene a la mente?

Paulito FG siempre fue intranquilo, muy vinculado al canto y a las artes en general. Zardoya, sumamente hiperactivo, brillante y respetuoso, hoy es el Rector de la Universidad de La Habana. Malmierca, la ternura en persona. Recuerdo que un Día del Educador me buscó por toda la escuela para regalarme un pastel de frutas. Ahora es el embajador de Cuba en las Naciones Unidas. De Aleidita no olvido que, cuando estuve embarazada, ponía el oído en mi barriga para escuchar los latidos del corazón del niño. La vocación por la Medicina la tuvo desde chiquita.

La mayor satisfacción para un maestro es ver a quienes fueron sus estudiantes y que se acuerden de una. A todos los alumnos los recuerdo con un cariño especial y tendrán siempre un lugar en mi vida.

Nenita se jubiló en el 2007 y, un año después, tras el llamado de Raúl Castro, se reincorporó a impartir clases en la carrera Pedagogía-Psicología, la cual abrió sus puertas nuevamente, después de 20 años.

“La vida demuestra que los psicopedagogos son importantes en el tratamiento a los estudiantes, en el análisis de métodos educativos y como orientadores. Los graduados de esta profesión salen preparados para ofrecer clases, aunque los que ahora la cursan no lo quieran reconocer. También pueden trabajar en centros de orientación y diagnóstico.

“Hoy la carrera se encuentra en todos los pedagógicos del país. Abarca las asignaturas Psicología General, Psicología del Adolescente e Historia de la Psicología.”

El estudio de revistas educacionales de finales del siglo XIX y principios del XX, fue el tema de tesis de maestría de Nenita. Según dice, en aquellos momentos no había suficiente sustento sobre el asunto.

“En la década del 90 solo contábamos con un libro de Gaspar Jorge Galló. Entonces me dediqué a investigar los métodos educativos de Cuba y  el mundo y elementos de Pedagogía Comparada. La tesis sirvió para dar clases de Historia de la Pedagogía y confirió a los estudios del magisterio una fuente para el análisis educacional de otras épocas.”

-Nenita, en los años del 90 al 92 fue

directora municipal de educación en

Marianao. ¿Cuán difícil fue?

Ya tenía experiencia como maestra, subdirectora y directora general de escuelas. Eso me ayudó mucho. Eran 35 primarias, 20 círculos infantiles, nueve secundarias básica, siete centros especiales, dos tecnológicos y un preuniversitario. No fue nada fácil. Visitaba cada colectivo periódicamente en las mañanas, porque me gustaba estar al tanto de ellos desde que abrían. Ese es el ABC del éxito. Si tuviera la oportunidad de dirigir, lo haría nuevamente.

-En ocasiones los seres humanos

tenemos un rinconcito que se nos hace

imprescindible, ya sea para leer,

recordar el pasado o  hablar con uno mismo.

¿Existe alguno en Ciudad Libertad

por el cual sienta algo especial?

Sí. Lo que antiguamente fuera la escuela primaria República de Chile. Sus jardines, el lugar donde yo tenía la dirección… Allí pasé momentos muy hermosos, como la celebración de los 23 años. Ese lugar fue mi gran ilusión.

Eso de que los sueños no se hacen realidad lo comencé a dudar aquel día. Nenita, cuando niña, con un trozo de carbón y una tabla, jugaba a dar clases a los niños del barrio. Hoy su sueño hecho realidad lo tenía yo en mis manos. Ese álbum era la prueba de ello, aunque su autora no estuviese satisfecha del todo.

“Un educador nunca puede estar plenamente complacido con lo que hace. Todos los días es necesario aprender algo nuevo y perfeccionar la obra a la cual  entrega su vida. Cuando me vaya de este mundo, quiero hacerlo como José de la Luz y Caballero, en un aula y rodeada de mis alumnos.”

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:
 
Objetivo central: Dar a conocer la obra de María Dolores Cruells, quien ha dedicado su vida a la enseñanza y, en especial, a Ciudad Libertad y al Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona.

Objetivos colaterales: Reflejar la opinión de la entrevistada acerca de los cambios y transformaciones en la educación cubana, sobre el Instituto Superior Pedagógico y Ciudad Libertad. Dar a conocer su trabajo educativo tanto dentro como fuera de Cuba y mostrar su amor por enseñar, aún después de jubilada.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal por el que se obtuvo: Vía directa.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: De presentación del entrevistado.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1: Directa. 2: Abierta. 3: Directa. 4: Directa. 5: Directa. 6: Directa. 7: Abierta.
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas:
(Directas, no documental)
Esperanza Herrera Ochoa. Ildeliza Galeano Pérez. María del Carmen López Pimentel. Teresa Hernández. Miguel Francisco López Bejerano. Águeda Maira Pérez García. Lidia Santa María. Mercedes Soca. Rosa María Cruz Massón. Nidia Rodríguez González. Gisela Gutiérrez. Susana Morejón.           


 

PORQUE LA CHISPA CALIENTA, PERO NO ARRASA

PORQUE LA CHISPA CALIENTA, PERO NO ARRASA

José Miguel Rodríguez Ortiz es un joven de 21 años, flaco, de pelo corto y ojos vivos, de piel blanca, bailador y “patón”, calmado, pero siempre activo.

Texto y foto:
MARÍA ELENA MARCELO TORRES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

José Miguel Rodríguez Ortiz no cree en el pesimismo y sí en que las ganas pueden lograr cualquier cosa. Hasta su apodo transmite energía, significa: chispa.

“Me identifico como Iskra, y no por gusto elegí esa palabra rusa que en español significa "chispa"; la leí de niño y siempre me gustó como sonaba, pero la escogí porque creo que es eso lo que necesitamos para superarnos y transformar nuestra realidad. En la chispa va la creación, la iniciativa, el fuego, la energía”.

Migue, con solo 21 años, es profesor de Computación en la escuela primaria Ormani Arenado Llonch, jefe de editores de la cartelera cultural de Ciudad de La Habana Kewelta y fundador del proyecto comunitario Haciendo Almas que desarrolla habilidades artísticas en los niños. Parece que no le gusta el tiempo libre.

-¿En qué consiste Haciendo Almas?

Es un proyecto socio cultural que existe hace más de una década en el Barrio El Carmelo del municipio Plaza de la Revolución. Trabaja directamente con los pequeños de la comunidad y los invita a expresarse y hacer arte mediante dibujos, poesías y cuentos.

Esta idea tomó nuevas dimensiones cuando se llevó de la comunidad a la web, con la creación, en el 2005, del sitio www.haciendoalmas.cult.cu  que se mantiene hasta la actualidad.

Ahí se publican informaciones que llegan de diferentes lugares, desde nuestro barrio o del exterior; son fundamentalmente textos y noticias relacionadas con el quehacer de grupos de niños y personas que hacen cosas a favor de su desarrollo y del entorno que les rodea.

El proyecto trabaja con personas de todas las edades, pero la parte que se dedica a los retoños es muy especial. Pienso que hemos hecho que los niños desarrollen habilidades artísticas, las actividades de creación literaria específicamente ayudan a su rendimiento en una asignatura tan importante como Español. Quizás gracias a lo que hacen con Haciendo Almas es que muchos de ellos se han aventurado a presentarse en varios concursos.

Además, logramos que se comuniquen más efectivamente y les brindamos una forma para expresar sus miedos, deseos y pensamientos. Esta faceta del trabajo es trascendental para la relación de un pequeño con el mundo, con sus profesores y en especial con sus padres.

Me gusta pensar que les damos a los estudiantes… no una solución, sino una herramienta o una forma de lidiar con los problemas de la vida y es más útil así porque se respeta su derecho a ser independientes. Sería muy beneficioso si más personas se dedicaran a esta tarea.

-Los niños ocupan siempre una parte

importante de tu vida. Sin embargo, cuando

eras más joven no querías ser maestro,

¿qué te hizo cambiar de opinión?

Pensaba ser periodista, pero decidí entrar a un curso de maestros emergentes, palabras que no me gustan, porque recuerdo a los bateadores que salen solo una vez al home y casi siempre se ponchan.

Me hice profesor por la oportunidad de entregarme, no era lo que más quería, sino a lo que de mí más se necesitaba, y de eso nunca he tenido dudas. Fue una cadena de sucesos, de decisiones coherentes y si no fue lo mejor que hice, ahora no imagino que las cosas hubieran podido ser mejores.

-¿Cómo ha sido tu trabajo con los niños?

Con ellos tengo momentos inolvidables, caminamos juntos, nos enseñamos computación mutuamente… y sí, en realidad llegaron a hacer mejores presentaciones en Power Point que su profesor.

No olvido a Camila, una alumna que fue mi primera monitora de la asignatura, hizo tanta empatía conmigo que cuando fueron a la escuela a vacunar, aún teniendo a su madre al lado, dijo: que venga el profe Miguelito, el de Computación.

Del magisterio comenta: “Es el oficio más hermoso, más aún que el de curar, porque enseñar es curar el alma, o mejor, enseñarla a que viva, se cure y sostenga por sí misma”.

Su opinión acerca de la escuela también es singular, piensa que “el tiempo de escuela se podría emplear mejor: La escuela debería desempeñar el papel que a veces la familia no puede, porque no todos los niños reciben en casa los mejores estímulos formadores.

“La educación es en gran parte responsabilidad de los padres, pero la escuela viene a ser el complemento de esa educación, el valor añadido.”

-¿Crees que serías más feliz si

hubieras seguido tu sueño

de ser periodista?

No. Me siento muy feliz por ser profesor. Regresé algunas estrellas al mar, como dice el cuento, y en otros lugares siguen encallando estrellas de mar y siguen muriendo, pero al menos estas, las que yo devuelvo, se salvan.

Miguelito se ríe mucho y hace reír. Sus anécdotas son como sus niños: un soplo de brisa. Además, cree que no existe un pequeño indisciplinado y “malo” sino uno que necesita ayuda.

José Miguel es también un joven de 21 años, flaco, de pelo corto y ojos vivos, de piel blanca, bailador y “patón”; le gustan las fiestas, la cerveza y el baile, pero tiene muy claro que “en la vida hay que dar”.

-¿Cuál es tu opinión acerca

de la juventud cubana?

Los jóvenes están deseosos de hacer, crear, impulsar, realizarse. Impedírselo es la actitud más absurda. Revolución es eso, cambiar todo lo que deba ser cambiado, y nuestros jóvenes saben cuáles son las cosas que quieren modificar y las que deben simplemente mejorar. Si algunos no lo tienen claro, que se propicien los debates, se les guíe y tengan en cuenta.

Quieren un país mejor, no en comparación con lo que era Cuba antes de 1959, ese ya lo tienen. Saben que pueden tener un país mejor que lo que es Cuba hoy en el 2009, y el presente es su punto de comparación.

Creo que comprenden que toda una generación jugó un papel trascendental hace 50 años y gracias a esos sacrificios tenemos múltiples beneficios sociales; pero ellos quieren desempeñar un papel trascendental ahora, y para esto es necesario incluirlos en la toma de decisiones.

Aunque al cubano -y más aún al de esta época- le encante el disfrute, el reggaetton que tanto se critica y las fiestas, muchos miran más allá de hoy, proyectan, hacen planes, piensan en el mañana y trabajan para mejorarlo. Quizás lo que falta es darnos cuenta de que en nuestras manos y no en otras, está el poder para construir el futuro.

Iskra comenta: “La chispa es lo que empieza, porque ella calienta pero no arrasa, es ese empujoncito que necesitamos para comenzar a mover las cosas y la usamos con el fin de encontrar soluciones a problemas que aparentemente no la tienen. Elegí ese apodo para que sea siempre un reto en mi vida, y no olvidar que tengo chispa, como todos, y debo usarla. Si todos tenemos el potencial de levantar el futuro, ¿por qué no empezar ahora?”

Ficha técnica:

Objetivo central: Dar a conocer las actividades de José Miguel Rodríguez Ortiz, entre ellas y especialmente, el proyecto comunitario Haciendo Almas.

Objetivos colaterales: Indagar acerca de su labor con los niños y la repercusión que esta tiene.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal por el que se obtuvo; Cara a cara.

Tipo de título: De frase del entrevistado.
Tipo de entrada: De presentación del entrevistado.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de preguntas: 1-Abierta. 2-Directa. 3-Abierta. 4-Cerrada y directa. 5-Abierta.
Tipo de conclusiones: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas: Entrevistado. Bases de datos de Kewelta. www.haciendoalmas.cult.cu

LA EDUCACIÓN PRIMARIA CUBANA: ¿FRENO AL TALENTO?

LA EDUCACIÓN PRIMARIA CUBANA: ¿FRENO AL TALENTO?

SARAH PAZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Habana.- Cuba potencia la atención diferenciada a infantes que necesitan ayuda para alcanzar los objetivos del sistema educacional. Sin embargo, la atención a niños sobresalientes, quienes también tienen necesidades educativas especiales, parece ser menos fomentada y nombrada.

“En el país se observa una clara inclinación hacia el déficit, los trastornos y los problemas de aprendizaje en los menores, pero también es importante que se considere a aquellos que presenten niveles superiores en el desarrollo intelectual”, afirman las expertas Ileana M. Fernández, María T. Moreno y Nivia Álvarez, del Instituto Superior Pedagógico José Martí de Camagüey.

El licenciado Rafael Bell Rodríguez, Director Nacional de Educación Especial, constata que dentro de esa enseñanza solo se incluyen infantes a quienes resulta insuficiente el apoyo que los maestros habitualmente les brindan por presentar discapacidades físicas, mentales o desórdenes conductuales.

Los escolares aventajados, de aprovechamiento alto, o talentosos, como también se les llama, reciben su instrucción como parte del programa regular en las escuelas primarias, lo que significa que a nivel institucional no se establecen diferencias con ellos.

La doctora Raquel Lorenzo del Ministerio de Ciencia Tecnología y Medio Ambiente señala dos posturas contradictorias que coexisten en la sociedad sobre la atención a estos escolares: “Por una parte es visible la conciencia de que se necesitan hombres cada vez más capaces, pero a la vez se hace resistencia a educar a quines puedan serlo”.

“Los cubanos hemos sido formados bajo el ideal de una absoluta igualdad, la cual erróneamente se cree violada si admitimos que determinados niños tienen capacidades por encima de las del resto; y  realmente se viola si no damos iguales oportunidades de desarrollo”, apunta la sicóloga Mailín Zilberstein, de la Vicerrectoría de Trabajo Educativo de la Universidad de La Habana.

Reconoce, además, que son loables los esfuerzos que se hacen por propiciar el desempeño de alumnos con aptitudes para el arte o para el deporte, pero que el trabajo con aquellos que tienen niveles de inteligencia superiores es insuficiente.

“Yo quisiera que mi hija estuviera en una escuela donde pudiera explotar al máximo el talento que tiene. Al igual que la tienen los que presentan problemas de aprendizaje, ella podría estar en una donde reciba educación acorde con sus capacidades”, refiere José Alberto Velasco, padre de Diana de los Ángeles, quien cursa el segundo grado en la escuela Máximo Gómez, del municipio de La Habana Vieja.

Idania Martínez, residente en el capitalino municipio de Playa y madre de Ernesto García, de nueve años, cuenta que su hijo desde muy pequeño mostró iniciativa, independencia y cuestionamientos avanzados para su edad.

El investigador norteamericano Joseph S. Renzulli precisa, en un informe publicado en mayo de 1979, que estos niños se caracterizan por tener habilidades por encima del promedio, por comprometerse con las tareas gracias a una motivación intrínseca y por ser muy creativos.

“Al tenerlos en un aula donde hay niños con nivel medio, su desarrollo se atrasa. Muchas veces se sienten excluidos, no atienden a clase, son marginados por el grupo, lo que afecta su estado emocional. En la medida que se les estimule en otros escenarios, se obtendrán de ellos más satisfacciones”, subraya la sicóloga Zilberstein.

Aunque en la literatura especializada abundan las disquisiciones en cuanto al término a emplear para referirse a estos niños y en cuanto a los métodos de detección y tratamiento, los autores coinciden en que merecen y necesitan una atención diferenciada.

“Hay que darles actividades dentro de la propia escuela, porque si se crea otra que sea solo para niños con talento se estarían fomentado grandes expectativas en la sociedad respecto de los infantes que se formen ahí”, defiende el doctor en Ciencias Pedagógicas Pedro Luis Castro, del Instituto Central de Ciencias Pedagógicas.

La doctora Regla Silva, al frente de la Dirección de Enseñanza Primaria en el Ministerio de Educación, explica que los profesores en las escuelas primarias tienen que estar capacitados para identificar al niño con talento, y darle actividades diferenciadas para fomentar su desarrollo.

Tal parece ser el caso de la maestra de Carl L. Sosa, alumno de quinto grado de la escuela Fabricio Ojeda, del municipio de La Habana del Este, quien relata: “Cuando terminan las clases, mi guía se sienta conmigo y me orienta otras tareas diferentes a las del grupo, incluso algunas de las que deja para mis compañeros, yo no las tengo que hacer”.

Sin embargo, es cuestionada la capacidad, preparación y disposición de los educadores para asumir tal labor de intervención en esos infantes.

La doctora Lorenzo sostiene que el currículum de las carreras de magisterio no prepara a los futuros profesionales de forma adecuada en cuanto a la identificación, porque los escasos conocimientos de psicodiagnóstico que se imparten están diluidos en el estudio teórico de los diferentes componentes de la personalidad, o en las categorías de la psicología general.

“Trabajo con todos los niños por igual”, admite Dania López, profesora de tercer grado en el municipio de San Miguel del Padrón: “No creo que ellos deban notar que tengo diferencias con alguno en particular”.

No se puede afirmar que el trabajo de algunos maestros constituya un freno, pero tampoco facilita la elaboración consciente de estrategias individuales de aprendizaje en los niños, que puedan constituirse en “resortes” del desarrollo de su inteligencia, observa la psicopedagoga y máster en Ciencias Ángela González.

En numerosos países, se hacen esfuerzos para la identificación y estimulación de los alumnos excepcionalmente competentes mediante diversos programas.

Según investigaciones del Instituto Alberto Merani (IAM), centro colombiano para niños talentosos, noventa de cada cien jóvenes con capacidades excepcionales, cuando no reciben la educación especial que requieren, las deterioran en un lapso inferior a los tres años, y de ellos el 75 por ciento lo hace de manera significativa.
 
“Esto lo saben de tiempo atrás los maestros de arte y de educación física, pero parecen desconocerlo los ministerios de Educación, las instituciones educativas, los pedagogos y la mayor parte de los maestros”, insiste Julián de Zubiría, Vicepresidente de la Federación Iberoamericana de Superdotación y Talento, y Director del IAM, en su libro “Inteligencias, talentos y educación”.

 

¿TENGO UN NIÑO TALENTOSO?

¿TENGO UN NIÑO TALENTOSO?

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Tony desarma y compone los juguetes con facilidad asombrosa. Mariela canta estupendamente. Alina resuelve los problemas de la Aritmética tan rápido que desde hace varios años es monitora de Matemática. Joan lee cuanto texto llega a sus manos, porque en cada libro halla el encantamiento de la fantasía y la realidad, y Eliany escribe cuentos en los que conviven Blancanieves y Elpidio Valdés. Para los padres, sus hijos están por encima de la media de los demás niños, y con sano orgullo proclaman el talento de sus vástagos.

¿Cómo saber si un pequeño es talentoso y con ese conocimiento animarlo en la búsqueda de nuevas experiencias, y en el deseo de que comparta sus habilidades sobresalientes con el resto del colectivo con que se relaciona tanto en la familia, como en la escuela y la comunidad, de manera que no se aísle ni pierda con vanaglorias la espiritualidad, la fantasía, el amor y las motivaciones? ¿Cómo hacer para que no se convierta en espectáculo estéril?

Desde hace un decenio la Máster en Educación Francisca Morales Quevedo, profesora de la Facultad de Ciencias de la Educación del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, en la capital, estudia la problemática de los niños talentosos, con el propósito de capacitar a los maestros en formación y en ejercicio para que atiendan de manera personalizada a los estudiantes con capacidades que están por encima del promedio, sin dejar de insertarlos armónicamente con el resto del aula, y también con el objetivo de erradicar tendencias de sobrevaloración en todos los órdenes del comportamiento, además de orientar a la familia para que el desarrollo de los pequeños tenga cauce útil.

"Todos los padres desean que sus hijos sean brillantes y algunas pistas de comportamiento normales las toman como características fuera de lo común. Como pedagoga creo, sin embargo, que aunque no todos llegan a realizarse como talentosos por disímiles factores, como pueden ser el papel de la familia y la escuela, o la no identificación y estimulación tempranas, sí en cada pequeño hay potencialidades para serlo."

Pido a la especialista una definición sobre el talento. Duda en dar una respuesta absoluta, y contesta que solo puede aportar una aproximación personal al asunto: "Es la combinación cualitativamente superior de la inteligencia, los conocimientos, las habilidades, el compromiso con la tarea y la creatividad, sobre la base de aptitudes que permiten alcanzar resultados superiores a la media en un área de interés del sujeto; y aclaro en esto que puede ser en una o más, pero generalmente se muestra marcadamente en un aspecto determinado".

Le comento que su definición condiciona el talento de una persona a un aspecto concreto y no de manera integral como habitualmente se piensa, ¿no desvirtúa eso el concepto?: "Si su hijo tiene capacidades extraordinarias para escribir, ese es su talento".

Aulas con grupos de hasta 20 alumnos por maestro, uso de medios audiovisuales, desarrollo de la Informática, bibliotecas familiares, multimedias que atesoran saberes de disímiles especialidades, softwares educativos de amplísimos alcances, y la escuela como entidad cada vez más formadora de seres plenos e integrales, a eso llama la tercera revolución educacional que lleva adelante el país y que pretende, en los centros de primaria, elevar varias veces la comprensión de los educandos. Ante este panorama, ¿cuánto pueden multiplicarse los talentos, o cómo atenderlos dentro del contexto colectivo?

Sobre el particular, la psicopedagoga puntualiza que lo que diferencia la concepción cubana de la de otros países es la atención al niño talentoso en condiciones de masividad, de manera que ese estudiante, con aptitudes excepcionales, ayude a elevar la inteligencia de sus compañeros.

"No es poner al niño brillante a repasar a los demás, sino aprovechar sus potencialidades para el crecimiento del grupo; y si partimos de que todos los pequeños son potencialmente talentosos, ¿cuántos más tendremos en un aula?"

Sin embargo, le digo, percibo un drama que tiene que ver con la familia, con padres que ven en realizaciones de sus hijos aquellas a las que ellos no pudieron llegar, y los exhiben como "bichos" raros permanentemente.

"No se trata de una receta, sino de recomendaciones generales, pero es necesario la identificación temprana de los intereses, la estimulación de las potencialidades, creación de una cultura general integral, y una comunicación positiva, caracterizada por el amor, el respeto a la individualidad y a la diversidad de los infantes. También la aceptación de sus características y no pedirles por encima de sus posibilidades. En general, amarlos como son; por ahí anda el secreto para contribuir a desarrollar una personalidad.


 

“VOY A VIVIR 120 AÑOS… SENTIRSE ÚTIL ES LO MÁS IMPORTANTE”

“VOY A VIVIR 120 AÑOS… SENTIRSE ÚTIL ES LO MÁS IMPORTANTE”

Eyda Dávila Amaya es profesora adjunta de la Sede Universitaria del Municipio Regla. Ha dedicado su vida a estudios relacionados con la Ingeniería Hidráulica y encaminados a la elaboración de los Esquemas de Desarrollo Integral. Autora de varios textos, también es dirigente del Poder Popular en la localidad ultramarina.

LAURA HERNÁNDEZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Después de varias llamadas y fracasados mensajes por correo electrónico, decidí ir a su casa. Resguardada por una mata de rosas, encontré la puerta de número 68. Abierta por la amabilidad, me mostró la sala bohemia de quien dedica las horas a caminar por la Sierra Chiquita…

Como una plumita aparentemente débil apareció aquel 18 de diciembre frente a mis ojos. En el casi almacén donde nos acomodamos, pude detallar el rostro pálido de quien atesora larga experiencia. Conversamos alrededor de dos horas, suficientes para conocer su opinión sobre la Universidad y trascender la encomienda de responder sólo a un cuestionario.

Eyda Dávila Amaya es profesora adjunta de la Sede Universitaria del Municipio Regla. Ha dedicado su vida a estudios relacionados con la Ingeniería Hidráulica y encaminados a la elaboración de los Esquemas de Desarrollo Integral. Autora de varios textos, también es dirigente del Poder Popular en la localidad ultramarina. Esta mujer internacionalista, ha sido condecorada en tres ocasiones por el Consejo de Estado.

-¿A pesar de ser ingeniera, qué le

motivó a impartir asignaturas de ciencias

sociales y carreras económicas?

Siempre me gustaron las ciencias sociales. Llegó el momento en que me jubilé… la vida, los años, conllevan a eso; además, mi mamá se enfermó, tuve problemas con un hijo, estaba deprimida… Hice la categoría docente en Filosofía y logré entrar en la sede. Así fue mi ingreso en la Universidad. Después, y según fue haciendo falta al no haber profesores para determinadas asignaturas, accedí a impartir materias de las carreras económicas.

-En función de las aplicaciones en la vida

cotidiana, ¿qué relación guardan las

Ciencias Sociales y las carreras

económicas con la Hidráulica?

En la Hidráulica lo que trabajé mucho fue el Esquema de Desarrollo Integral. Así me inserté en el mundo de la Economía. Tú no puedes desarrollar una zona sin mirarla desde el punto de vista humano y económico, ambos aspectos tienen que estar interrelacionados.

Las ciencias sociales conciben problemas que incluyen todos los puntos de vista del marxismo, la filosofía…, si no tienes una postura dialéctica y materialista en la vida, no puedes pensar en el desarrollo sostenible de ninguna zona del país.

LA SEDE

-Desde el 2003 es profesora de la sede

de Regla, ¿qué rol considera que

desempeñan estas instituciones

universitarias en el proceso de

formación de la Educación Superior?

Increíble. En primer lugar, pudiera decir que es la posibilidad de extensión de la Universidad a las grandes masas, pero eso sería muy frío respecto a la realidad. Ustedes los jóvenes ven la entrada a la Universidad como cosa fácil, sin embargo, hay quienes pasan por millones de dificultades, mujeres que por algo tan importante como traer los hijos al mundo, tienen que dejar sus estudios.

Fidel nos ha regalado sueños muy lindos, pero para mí, como este…, es maravilloso lo que le brinda a la gente: lograr que toda Cuba sea una Universidad, porque los que no estudian en la CUJAE, en Ciencias Médicas, también tienen aspiraciones y sueños que sólo aquí los pueden alcanzar.

-Se refería usted a las posibilidades de

estudios que otorga la universalización

a las grandes masas. ¿Es partidaria de

que para afrontar la Educación Superior,

y en particular la Universidad de

La Habana, el estudiante debe reunir

determinadas condiciones? ¿Cuáles? 

Es un proceso riguroso. Se otorgan posibilidades, pero hay que estudiar mucho. Pienso que sí exige condiciones: voluntad y sacrificio, no inteligencia excepcional. Hay que saber para ser un profesional de verdad, los conocimientos que se cogen con alfileres, solo terminan produciendo personas mediocres.

-En ocasiones, las sedes universitarias son

subvaloradas, ¿qué cree usted al respecto?

Sí. Hemos pasado por esa experiencia, incluso con profesores de la Universidad partidarios de que la sede es solo para adultos mayores. Hasta que uno no llega a una sede no se da cuenta del nivel de preparación serio que se lleva a cabo en ella, a veces no se comprende su trabajo.

EL ESTUDIANTE UNIVERSITARIO

-¿A partir de sus vivencias cómo

caracteriza al estudiante universitario

de hoy y qué le agregaría?

Voluntad. Lo que siento que le falta es eso. Hay que escucharlos aunque algunos no quieran hacerlo. Pienso que están llenos de vida, no se puede tapar el sol con un dedo porque vivimos en épocas difíciles y les es complicado conjugar tantas cosas, aunque también se acomodan muy a menudo. Para caracterizarlos: impetuosos, alegres y faltos de voluntad.

-¿Cuál es la diferencia entre sus alumnos

y la estudiante que fue Eyda?

Siempre he sido muy voluntariosa. Yo fui pariendo durante mis tres carreras, un hijo en cada una, y logré ser una profesional. Los alumnos de hoy tienen que ver el estudio como el futuro. En primer año estas cosas no se entienden, es a partir de tercero, cuarto, cuando el estudiante lo comprende. Yo llevaba en brazos a mi hijo más chiquito al aula, pero no faltaba a clases.

JUBILADA, ACTIVA Y ÚTIL

-¿Cómo se conjugan la dirigente

del Poder Popular, la madre de una

periodista y una señora de 62 años,

con la sede universitaria?

Conjugarlas es muy difícil. A veces estoy con un grado de agotamiento, pudiste verme cuando llegué. En el trabajo de cuadros del Poder Popular no se para, y aquí menos. Tengo problemas personales también, una mamá muy anciana, un nieto de mi hija periodista que hay que dedicarle atención; pero sinceramente, si algo de esto me faltara, creo que me faltaría todo.

-¿Teme a que pasen los años y no pueda

seguir haciendo el trabajo de la sede?

Tengo miedo. Pero bueno, voy a vivir 120 años, ¿por qué no?, tal vez 120 no voy a poder ser útil a la sede, pero 20 más sí, como me lo estoy diciendo todos los días. Mientras esté activa podré hacer otras tareas. Sentirse útil es lo más importante.

LA UNIVERSIDAD

-¿Qué representa para una de las

fundadoras del Programa de Universalización

en el país formar parte del claustro de

profesores ampliado de la

Universidad de La Habana?

Sinceramente, yo tuve la oportunidad en mi trabajo de sentirme realizada en una serie de aspectos, pero ser parte del ese claustro me ha dado una satisfacción muy especial porque para mí el docente universitario siempre fue algo extraordinario. Lo que hago: no ser una profesora de la sede, sino una profesora de la Universidad de La Habana, es algo importantísimo que me da mucho placer. Me siento cerca de ese colectivo, es muy lindo…

-¿Qué ha significado la Universidad,

como institución, para Eyda?

Imagínate, le da a uno las herramientas para poder desarrollar este trabajo, y mucho más. Nosotros respondemos metodológicamente a la Universidad de La Habana y esa guía en todas las carreras, no solo promueve la categorización, sino la preparación de los profesores.

Yo he participado en los colectivos de preparación metodológica y los he aprovechado al máximo, son disposiciones organizadas por la Universidad que dan el bagaje estructural y la visión a una serie de aspectos que sin ellas no se conocieran. 

-¿Qué le ha ofrecido esta ingeniera

hidráulica a la Universidad y hasta

qué punto se siente parte de ella?

He dado muy poquito porque esto es una institución gigante, pero creo que cada uno de nosotros aporta. En mi caso, aquí en Regla, pusimos tutores en función de trabajos para la sede –el rescate de los pasivos- y nos dio un resultado bueno y como municipio fuimos los primeros en aportarlo. Siento la sede como parte de mi y quizás en lo que más he contribuido sea en la experiencia de la vida.

-Se refirió a los pasivos…

Pasivos son aquellos alumnos que matriculan un día y desparecen, no vuelven a matricular. Se llevan los libros, no los devuelven y nosotros no tenemos después la bibliografía. Todo eso hay que salvarlo.

-Si tuviera que dar una definición

sobre la Universidad de La Habana.

Majestuosa. Por el nivel de conocimiento, por la pasión que tiene, ahora lo vemos formándonos a nosotros, a las sedes. Me es difícil definirla, pero de verdad, siempre he admirado mucho la Universidad. Cuando voy disfruto subir por la escalinata, me gusta ese momento. Siempre me resultó impactante la colina.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.