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Isla al Sur

LA MELODÍA DE UN HÉROE

LA MELODÍA DE UN HÉROE

En disco y libro, disponible la obra musical del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque.

YUNEIMYS SILVA ECHEVARRÌA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Honrar honra. Con el propósito de homenajear el quehacer artístico del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, se presentó el libro Con la mano extendida y un disco compacto que recoge su obra musical, este jueves en la sala Villena de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC).

Ambos materiales agrupan temas como La Lupe, Dame un traguito, Soledad, ¿Qué le pasa a esa mujer?, entre otros reconocidos no solo por la belleza de sus letras sino porque permanecen en la memoria cultural latinoamericana. Grandes exponentes de la cancionística cubana como Beatriz Márquez incorporan algunos de estos temas en su repertorio.

Esta iniciativa constituye un homenaje al Comandante Almeida, quien incursionó en distintos géneros de la canción popular cubana, además de poseer un excelente legado literario que perdurará en la historia nacional, comentó Miguel Barnet, presidente de la UNEAC.

El también Héroe de la Revolución escribió sobre la última etapa de lucha por la independencia que se libró en la nación caribeña desde julio de 1953 hasta enero de 1959. Es el autor de libros como Presidio y Contra el Agua y el viento, con el cual conquistó el Premio Casa de las Américas en 1965, en la categoría testimonio.

“Nuestro propósito con estos compendios es que Almeida viva para siempre como revolucionario, escritor y compositor; un hombre que supo, desde su oficio de albañil, abrir caminos y trascender por sus principios”, comentó Redento Morejón, compilador de los materiales y subdirector ejecutivo del Ballet Nacional de Cuba.

La idea del proyecto comenzó en el 2008 a propuesta de la Unión de Jóvenes Comunistas, y contó con la participación de importantes artistas como el pianista y compositor Frank Fernández, prologuista del texto.

Pie de foto: La obra musical del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque quedará para siempre en el libro Con la mano extendida.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sentencioso.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.
Tipo de fuente: No documental, directa.
Primer valor noticia: Prominencia de los protagonistas.
Otros valores noticias: Proximidad o cercanía. Interés colectivo, humano.
Tipo de noticia: Ligera, blanda.

LA ENTREVISTA: ¿SINÓNIMO DE DIÁLOGO?

LA ENTREVISTA: ¿SINÓNIMO DE DIÁLOGO?

Tema: Vicente González Castro, comunicador cubano, plantea que la entrevista es el género más difícil porque es como una corrida de toros, donde ni el toro ni el torero quieren perder su dignidad.

IVÁN MORALES MORALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La entrevista, considerada un género por algunos estudiosos, como parte primordial de estos por otros, e incluso, solo como método indagatorio, siempre ha estado en la punta de mira de quienes la utilizan. Criterios divergentes al respecto hacen más llamativo su análisis.

Las posibilidades que brinda atraen hasta al más importante erudito a desentrañar sus misterios. Hacer un buen uso de ella le permite al periodista dilucidar los más recónditos misterios de su interlocutor. De lo contrario, sería un arma en su contra.

Para una mayor comprensión, resulta primordial recurrir a los principales autores que han hecho referencia a ella en sus textos.

Sus orígenes

No se conoce con precisión cuándo se comenzó a utilizar en el periodismo el sistema de preguntas y respuestas con el objetivo de trasladar información al lector.

El catedrático e historiador peruano Juan Gargurevich propone en su libro Nuevo manual de Periodismo, que “un antecedente se puede hallar en la utilización de aquella forma literaria llamada "diálogo", inventada por los griegos hacia el año 400 A.C. El famoso filósofo Platón fue quien utilizó por primera vez la forma de diálogo para fines de divulgación de sus principios filosóficos y con el método de interlocutores antagónicos. Fueron los griegos, quienes le dieron la forma escrita con sistema de preguntas y respuestas, desarrollando la conversación argumenta” (Gargurevich, 1987:70).

Por su parte, la periodista avileña Sayli Sosa Barceló plantea en un artículo publicado en el sitio digital La Tecla, bajo el título A propósito de la entrevista periodística, que “el surgimiento de la entrevista como género periodístico, se produce en el segundo tercio del siglo XIX. En Estados Unidos, el periodista Gordon Bennet publica en el New York Herald, el 16 de abril de 1836, una conversación titulada “Un asesinato atroz”. Se trataba de una entrevista a Rosina Townsend, dueña de un burdel neoyorquino, en el que se produjo un asesinato. Casi 25 años después, Horace Greeley empleó el “nuevo” método para dar cuenta de una entrevista al líder mormón Brigham Young, tras el caso conocido como la “Masacre de Mountain Meadows” (Sosa, 2009).

Posibles definiciones

“Las definiciones de la entrevista periodística –continúa la autora- son variadas, pero todas parten del hecho que están íntimamente relacionadas con los sucesos noticiosos. Estas se realizan con la finalidad de conseguir información testimonial en unos casos, en otros, de obtener opiniones sobre acontecimientos de actualidad y sobre temas de interés permanente” (Ibídem).

Criterios divergentes rondan el mito de la entrevista. Entre algunos autores aparecen puntos coordinantes, pero a la vez se aprecian diversas formas de interpretarla. Para comprender su finalidad, revisamos los siguientes conceptos:

Según la profesora Titular de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Miriam Rodríguez Betancourt, “la entrevista resulta un método al que calificamos de método indagatorio, que surge prácticamente con el lenguaje articulado, como necesidad social de relación humana en el proceso de producción de bienes materiales y se utiliza en casi todos los géneros periodísticos para la obtención de determinada información” (Rodríguez, 2000:15).

Para el teórico español Gonzalo Martín Vivaldi, la entrevista, además de sus características propias, “es también información y reportaje. Puede ser un retrato -con algo narración- de un hombre, pero con el molde vivo, puesto ante el lector” (Martín Vivaldi, 1970:358).

El venezolano Eleazar Díaz Rangel sostiene que “una entrevista es un diálogo donde el interlocutor interroga, formula preguntas para conocer opiniones o revelar una personalidad a través de las respuestas” (Díaz Rangel cit. en Gargurevich, 1987:70).

El pedagogo chileno Raúl Pizarro la considera “una conversación con metodología propia sobre diferentes temas, no necesariamente de actualidad, entre dos o más personas destinada a ser difundida en cualquier medio de comunicación” (Pizarro, 2009:2).

Ante la interrogante sobre un posible concepto de la entrevista, el Premio Nacional de Periodismo José Martí de 2009, Luis Sexto, la cataloga “tan difícil como el cruce de un río sobre una cuerda: puedes caer al agua al más leve resbalón”.

Esta supera el simple concepto de ser vehículo de obtención de material informativo para constituirse en un contacto personal entre dos personas: el periodista y el entrevistado. Posee una apariencia de calor humano, nacido de la sensación de inmediatez que se establece a través de las palabras del personaje que habla con los lectores.

Una realidad por descubrir

Un aspecto importante, no siempre tomado en cuenta, es que en la entrevista se evidencia el poder social del periodista, no sólo para formular preguntas, sino, sobre todo, en su exigencia para que se dé respuesta a las interrogantes que presenta a los interlocutores. Una entrevista es buena porque ha conseguido un inteligente equilibrio entre información, testimonios y opiniones.

Pasarán años antes que los criterios referentes al tema se unifiquen para conformar un mismo pensamiento. Mientras tanto, su continuo estudio permite crear juicios propios ante la disyuntiva de encasillarla en algún aspecto.

El joven periodista del semanario Trabajadores, Rudens Tembras Arcia, considera que "el diálogo entre las partes debe ser una interacción verdadera, ajena a complicidades y acuerdos previos, con toda la tensión y expectativas que desata la búsqueda y exposición de la verdad, que siempre es relativa y cuestionable.

"Cada uno de los actores –continúa Tembras-  debe defender sus puntos de vista, sus opciones y objetivos, un reto que para el entrevistador se antoja mucho más difícil, pues le corresponde hacerlo casi siempre desde la interrogante clara, profunda y contundente.

"Las buenas preguntas son una prueba fehaciente del saber y la preparación. Cuando se indaga inteligentemente se ejerce de manera impecable el periodismo, y no existe la menor posibilidad de "perder" una entrevista”.

Por su parte, el comentarista de temas internacionales en el periódico Juventud Rebelde, Luis Luque Álvarez, plantea que “el entrevistador debe olvidarse un poco de poses impresionantes, y pensar más en la pregunta que haría el público, en lo que realmente les interesa a los lectores. Él es un vehículo, y no debe olvidarlo”.

Ante la frase del director de televisión Vicente González Castro sobre la entrevista, Luque cree oportuno subrayar que “básicamente debe prevalecer el respeto entre el toro y el torero. El periodista no debe andarse por los cielos, buscando el non plus ultra de una pregunta, a menos que tenga una inobjetable relevancia, ni el entrevistado debe acudir a improvisar, porque existen deberes en ambas partes”.

Resulta primordial citar una frase del argentino Pedro Lipcovich en la que asegura que “en la entrevista periodística, la verdad es el discurso del entrevistado”. Como complemento añadiríamos que el periodista desempeña un papel fundamental como intermediario entre su interlocutor y el público a quien va dirigido el trabajo. Por eso es indispensable evitar el criterio personal del redactor.

Por el contrario, la profesora de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, sostiene en sus clases que el periodista no es un simple intermediario, sino un conductor inteligente del diálogo, un interlocutor con intenciones y que si es necesario para el entendimiento del tema, o la toma de posición respecto a un asunto determinado, no hay que temer a emitir una opinión siempre equilibrada, siempre precisa y oportuna.
 
Al realizar la entrevista debe existir un ambiente cordial entre ambos “contendientes”. El diálogo resultará más una conversación formal si alcanzan la confianza necesaria. Lograr que el interlocutor ceda en el momento preciso siempre es una meta a conseguir. Para ello, el periodista intenta darle las riendas al entrevistado, pero siempre con la pregunta y el criterio certero donde hace saber quien tiene el mando. Aunque, en ocasiones, este también deberá dar su “brazo a torcer” como única vía de lograr su objetivo, un buena respuesta.

Llegar a ese punto demuestra que ambos poseen el control, y que ya no resulta una corrida de toros, porque torero y toro juegan un papel fundamental en el ruedo en que se convierte la entrevista. 
  

¿Género, parte de alguno o método indagatorio?

El Premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, propone en su texto Sofismas de distracción que la entrevista periodística es como “esos floreros de las abuelas que cuestan una fortuna y son el lujo de la casa, pero nunca se sabe dónde ponerlos” (García Márquez, 2001).

“Sin embargo, prosigue el autor colombiano, es imposible no reconocer que la entrevista -no como género sino como método- es el hada madrina de la cual que se nutren todos. Pero no me parece un género en sí misma” (Ibídem).

El propio Sexto difiere en este aspecto cuando dice que “sí es un género. Un esquema, un molde, mediante el cual el periodista consigue el propósito de ofrecer la información en voz de la misma fuente, o pedir directamente la opinión sobre determinados hechos a los sujetos más autorizados, o el de revelar pensamiento, conducta, obra, intenciones de una persona significativa”.

Importante resulta para ese redactor del diario Juventud Rebelde “no olvidar que la interrogación es un método del periodismo. Por eso debe quedar claro la diferencia entre la pregunta como método principal de indagación del periodismo y la pregunta como propia del género llamado entrevista”.

Según el profesor Pizarro, “no se trata de un género en sí, porque la entrevista periodística lo engloba a todos ellos, ya que existen diversas tipologías. Toda entrevista tiene un fin en sí mismo, pero la periodística trasciende a las demás por el solo hecho de que su contenido será de dominio público” (Ibídem).

En su libro Acerca de la entrevista periodística, Miriam Rodríguez Betancourt plantea que esta, “como género específico, posee un atributo especial de autenticidad porque transmite opiniones o informaciones de quien conoce, o está más cercano, o es protagonista de un hecho” (Rodríguez, 2000:16).

“Aunque la entrevista como género ha logrado un margen de independencia muy amplio, debe recordarse que ella es también un componente orgánico de otros géneros” (Ibídem).

RECUADRO

PARA NO CAER AL AGUA

El Premio Nacional de Periodismo José Martí de 2009 y profesor adjunto de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Luis Sexto, ofrece sus criterios acerca de la entrevista periodística.

Una entrevista periodística es un género, esto es, un esquema, un molde, mediante el cual el periodista consigue el propósito de ofrecer la información en voz de la misma fuente y entonces sería una entrevista informativa, o pedir directamente la opinión sobre determinados hechos a los sujetos más autorizados, y tendríamos así una entrevista de opinión, o el de revelar pensamiento, conducta, obra, intenciones de una persona significativa de modo que hiciéramos una entrevista de personalidad.

Es tan difícil como el cruce de un río sobre una cuerda: puedes caer al agua al más leve resbalón.

La entrevista cuenta con dos etapas: la primera es el trabajo de campo: la elección del personaje apto, luego la entrevista, la conversación, el careo básico: el periodista pregunta, sugiere, para obtener respuestas. Una entrevista no empieza a ser buena con las respuestas, sino con las preguntas, porque estas, si son originales e incisivas, reclamarán respuestas condignas.

Lo primero que un periodista ha de hacer es no preguntar nada obvio, nada baladí. No puede ser una pregunta, y mucho menos una pregunta explícita, el "dónde usted nació". Ese dato, el periodista tiene que averiguarlo antes, porque no puede acercarse al entrevistado sin saber previamente detalles básicos del personaje. Y si no lo sabes y debes preguntárselo, la pregunta no puede aparecer en la conversación, aunque el dato sí.

Una entrevista, sobre todo las de personalidad, exige que el entrevistador se fije en los gestos y en el tono de la voz. Hay que mirar al entrevistado: un gesto al responder puede adquirir una importancia fundamental en la respuesta: la puede matizar. También el tono o el volumen de la voz, puede también trasladar un matiz intencional o un valor psicológico.

Si se trabaja con grabadora, es preciso hacer síntesis, despejar lo repetitivo y sin interés o importancia, para dejar la esencia.

La segunda parte de la entrevista es la redacción: el periodista va a construir verdaderamente la entrevista. Adecuará las preguntas y las respuestas a la estructura. Lo que se preguntó primero puede ser la última pregunta. Es preciso ambientarla. Describir el ambiente donde se efectuó la entrevista, o donde pudo haberse hecho, es también un modo de definir al personaje. Es insoslayable que el entrevistado se reconozca en lo que dice, no solo siendo fiel al contenido, sino guardando fidelidad al tono, a la sintaxis con que organiza sus palabras.

La grabadora puede facilitarlo, pero de no usarse, el periodista resume lo dicho, pero manteniendo las palabras claves que distinguen al entrevistado y su forma de acometer la sintaxis. En fin, podrá redactarla desarrollando el diálogo explícitamente, con sus preguntas o respuestas, o podrá mezclar lo directo con lo indirecto, o usará la técnica de las preguntas implícitas, esto es, las respuestas contienen la pregunta. El periodista usará lo que más convenga teniendo en cuenta el propósito de la entrevista.

Por ejemplo, en una entrevista informativa o de opinión no hará falta exponer las preguntas. Puede redactarla mediante resumen indirecto o mediante citas con preguntas implícitas. Quizás la pregunta de personalidad permita la reproducción del diálogo, si es vivo e interesante. Las preguntas, en la entrevista redactada no pueden ser muy largas: al lector le basta con una pregunta breve, insinuante. Las respuestas, han de ser también sintéticas, salvo que una frase sin aparente significación tenga una importancia reveladora en el diálogo.

No olvidemos que la interrogación es un método del periodismo: el periodista pregunta para saber, para averiguar. Así, el reportero pregunta a una fuente por los pormenores de una noticia, o recaba una declaración haciendo una pregunta. Hay, pues, que diferenciar la pregunta como método principal de indagación del periodismo y la pregunta como propia del género llamado entrevista. Esto debe quedar claro.

BIBLIOGRAFÍA:

Barceló Sosa, Sayli. A propósito de la entrevista periodística.  Consultado el 9 de julio de 2009. Disponible en la URL:  http://www.latecla.cu/bd/entrevista/aproposito_sayli.htm  

García Márquez, Gabriel. Sofismas de distracción.  Consultado el 9 de julio de 2009. Disponible en la URL:    http://www.saladeprensa.org/art201.htm

Gargurevich, Juan: Nuevo Manual de Periodismo. Kausachum. Lima. 1987.

Martín Vivaldi, Gonzalo. Curso de Redacción. Pueblo y Educación. La Habana 1970.

Pizarro Rivera, Raúl. La entrevista periodística. Universidad Andrés Bello. Chile, 2009. p.2.
Rodríguez Betancourt, Miriam: Acerca de la entrevista periodística. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana 2000.

NIEGAN EXISTENCIA DEL ABORIGEN CAJÍO

NIEGAN EXISTENCIA DEL ABORIGEN CAJÍO

Después de 69 años de asumida esta historia local, investigaciones demuestran que es una leyenda.

SUSANA GOMEZ BUGALLO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El mito sobre la existencia del aborigen Cajío fue desmentido recientemente mediante investigaciones desarrolladas por el investigador de Güira de Melena, Rigoberto Castañeda.

El historiador del municipio habanero afirmó que en 1940 el doctor Antonio Rodríguez creó la leyenda sobre la presencia del aborigen Cajío en la ignorada costa sureña con el propósito de atraer a los güireños.

Rodríguez, también alcalde en el período de 1923 a 1927, ofreció su idea al gobernador de ese momento, el doctor Bergara, y sembró en el pueblo la curiosidad por la playa que acababa de ser remozada.

“Comencé a indagar en los archivos de nuestro museo y cada especialista negaba el asentamiento aborigen en la zona. Entonces precisé el nombre del alcalde en el año que surgió la historia, llegué al testimonio de su hijo como la fuente más confiable y confirmé mi tesis”, dijo Castañeda.

La primera estatua que se situó frente al mar fue un diseño del escultor Enrique Alambarri, encargado por Antonio Rodríguez, y representó un aborigen señalando las aguas, a quien el imaginario popular atribuyó poder sobre la marea en la costa, sin imaginar que el personaje no existió.

Gracias a la invención de este mito, la población cambió el largo trayecto hacia las playas del este por una opción marina y elementos comerciales que la enriquecen a treinta minutos y con abundante belleza natural.

FICHA TÉCNICA:

Tipo de Título: Informativo.
Tipo de Lead: Sumario de Qué.
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide Invertida.
Fuentes: Directa, No documental.
Valores Noticias: Novedad o curiosidad. Proximidad o cercanía. Interés colectivo.
Tipo de noticia: Ligera, Blanda.

 

REINA DE LA ENTREVISTA: LA PREGUNTA

REINA DE LA ENTREVISTA: LA PREGUNTA

Tema: Jorge Halperín afirma que preguntar es detener por un instante el mundo y someterlo a un examen.

YULIANELA RODRÍGUEZ VALLINA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los antecedentes de la entrevista como género periodístico no están muy bien definidos. Los primeros acercamientos se remontan a mediados del siglo XIX, y casi siempre se asocian, indistintamente, con los norteamericanos James Gordon Bennet y Horace Greesley.

El primero  utilizó el método de preguntas y respuestas en una entrevista a Rosina Townsend, dueña de un burdel neoyorquino, en el que se produjo un asesinato. Se publicó el 16 de abril de 1836 en el New York Herald, con el título “Un asesinato atroz”.

Por su parte, El Manual de Estilo y Ética Periodística del diario La Nación,  le atribuye a Horace Greesley el primer original de esta modalidad profesional. Se trata de una entrevista realizada el 20 de agosto de 1859 al líder mormón Brighman Young, para el diario New York Times.

Existen muchas definiciones de este género, pero la cubana Miriam Rodríguez Betancourt en su libro “Acerca de la entrevista periodística”, utiliza varias expresiones que resumen la mayoría de los conceptos, por ejemplo: “conversación que persigue un fin”, “diálogo intencional”, “método indagatorio”.

Asimismo, Jorge Halperín, sostiene que la entrevista es la más pública de las conversaciones privadas. En su libro "La entrevista periodística", dice que la misma funciona con las reglas del diálogo privado (proximidad, intercambio, exposición discursiva con interrupciones, un tono marcado por la espontaneidad, presencia de lo personal y atmósfera de intimidad), pero que, sin embargo, está construida para el ámbito de lo público.

La pregunta se puede considerar el punto clave de la entrevista periodística. Muchos profesionales de la prensa consideran que detrás de cada cuestionario tiene que existir arte y técnica, para poder llevarlo satisfactoriamente a cabo.

Halperín plantea que la entrevista es también el fascinante reino de la pregunta, el ejercicio de la interrogación, el abrir la mente al sentido último de las cosas.

En la entrevista, como en la vida, los extremos son malos, es decir, que es tan desacertado utilizar las denominadas preguntas anchas como las conocidas por estrechas, al no ser que en ambos casos, haya una intencionalidad por parte del periodista y entonces estas adquieren otra dimensión. Esta clasificación la establece el periodista argentino Julián Méndez en su blog profesional.

La profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, Iraida Calzadilla, utiliza la clasificación más generalizada de preguntas abiertas y cerradas. Y, en ambos casos, aclara que son factibles en tanto contengan intencionalidades precisas que pongan en situación de tomar partido al entrevistado, que lo hagan pensar en la respuesta.

Cuando no se cumplen esos requisitos elementales en el arte de entrevistar, la profesora cubana señala que las preguntas abiertas suelen desviar la atención del entrevistado, al no saber a qué exactamente debe referirse por su marco referencial tan amplio. En esos casos, suele responder con lo que más le convenga.

Preguntas cerradas son consideradas aquellas que provocan respuestas extremadamente cortas, tales como un nombre, un lugar, una fecha o una sentencia. Son esas que solo se da oportunidad al entrevistado para decir sí o no. Ejemplo: ¿Participó en el concurso de interpretación del año 1990? Otra variante, que constituye el error más frecuente, es cuando la interrogante lleva implícita parte de la propia respuesta que pretendemos obtener. Ejemplo: ¿Su infancia fue muy difícil porque sus padres se divorciaron y usted deseaba vivir con sus abuelos?

Se deben evitar las preguntas múltiples, pues corremos el riesgo de que el entrevistado sólo responda la primera y obvie las demás, o responda la que le sea más propicia. Así como tampoco es recomendable utilizar preguntas capciosas, indolentes y maliciosas, pues pueden colocarlo en determinada posición, que lejos de facilitar, entorpezca el diálogo. Ejemplo: ¿Considera que el premio debió ser para usted?

Según José A Benítez, en Técnica Periodística: “Un viejo manual de periodismo expone que sólo a los jueces y a los periodistas les es lícito preguntarlo todo; pero el juez tiene autoridad para exigir la respuesta y el periodista ha de obtenerla por habilidad al preguntar".

Periodistas como Alina M. Lotti y Vivian Bustamante, del semanario Trabajadores, por sus experiencias laborales consideran que el cuestionario armado antes de la entrevista debe transitar por tres o cuatro temas, para que el periodista busque alternativas en caso de que el entrevistado no tenga nada valioso que decir sobre el primer asunto expuesto.

“El tiempo casi siempre es oro, por lo tanto, es necesario decirle de antemano al entrevistado de cuánto se dispone, para evitar durante la entrevista la imposición de limitaciones de tiempo con frases como: “Brevemente, quisiera…”, “En su forma más simple…”, “Si usted tuviera que definir en un minuto…”, o la palabra “Finalmente” que, por cierto, de utilizarse debe ser una sola vez”, agrega Alina.

Hay un factor importante del que dependen las buenas preguntas: un profundo conocimiento del personaje, obtenido mediante conversaciones con personas que lo conozcan y de toda la información documental recolectada.

La doctora Montserrat Quesada, catedrática de Periodismo Especializado de la Universidad Pompeu Fabra, de Barcelona, en su libro “La entrevista, obra creativa”, plantea  que una buena preparación, permite indagar mejor y lograr homogeneidad temática de la entrevista, sin cambios bruscos, largos silencios o preguntas largas. Además, se evitan las preguntas obvias.

Otros profesionales jóvenes de la prensa cubana como Dionis Sanabria, que además de desempeñarse como periodista de la Agencia Prensa Latina imparte clases en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, opina que la sencillez es indispensable en un cuestionario, es decir, lograr preguntas cortas y precisas, pero no simplistas. Cada una tiene que tener su propio tema y se debe tratar de no repetir los inicios.

“La mejor pregunta es aquella donde se solicita opinión, juicio, razón sobre determinado aspecto, tema o asunto. ¿No fue con ese objetivo que acudimos al entrevistado? ¿Por qué entonces divagar?”, afirma.

A su vez, la doctora Miriam Rodríguez opina que los peores enemigos del interrogatorio periodístico son la uniformidad temática, la poca variedad, y luego, la inoportunidad y el simplismo.

Las interrogantes deben ser las que el público querría hacer, buscar aclaraciones y expresar las preocupaciones del receptor son propósitos fundamentales. Además, es recomendable invitar al entrevistado a usar imágenes, fantasías y anécdotas. Halperín considera que las preguntas son portadoras de conjeturas, hipótesis, inquietudes y perspectivas del mundo.

La entrevista debe ser un hecho espontáneo y aunque el tema puede ser discutido de antemano, las preguntas nunca deberán ser facilitadas por  adelantado, de lo contrario parecería todo arreglado. En la misma medida que el entrevistado se sienta “sorprendido” por la pregunta, ocurrirá así para el lector y de ahí depende en parte el éxito del trabajo periodístico.

El cuestionario que se envía por adelantado tiene muchas limitaciones, siempre le faltará “esa ilusión de realidad que confiere a la entrevista personal su peculiar encanto y fuerza persuasiva”, al decir de Miriam Rodríguez.

Preguntar es, por tanto, detener por un instante el mundo y someterlo a un  análisis, como diría Halperín, porque con buenas preguntas el periodista puede lograr centrar a su entrevistado y al público en un tema determinado. Además, consigue conducirlos por la vía que ha preparado para esclarecer un tema o sacar a la luz declaraciones inéditas. En una entrevista es importante buscar no solo la pregunta que desencadena una respuesta, sino también la que remite a nuevas preguntas. Las interrogantes, aclara Halperín, son socialmente más incómodas que las respuestas, pertenecen al campo de lo incierto y, en consecuencia, es comprensible que puedan desatar cortocircuitos.

“Así y todo, la gente vive fascinada por las preguntas y goza intensamente de las entrevistas, que no están ausentes de ningún producto periodístico. Lo que no significa que en las redacciones se reconozca la importancia de este género y se advierta que hay un saber específico, reglas del buen hacer de la entrevista”, agrega.

Bibliografía:

Benítez, José Antonio: Técnica Periodista, Editorial Pueblo y Educación, La Habana, 1983.

Bergero, Fabián: La Entrevista Periodística, http://redaccion.uncoma.edu.ar. Consultado: 28 de junio de 2009.

Calzadilla Rodríguez, Iraida: Notas de clases sobre la entrevista periodística. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Curso 2008-2009. 

Halperín, Jorge: Introducción, Capítulos 1 y 2 de La entrevista periodística. Intimidades de la conversación pública, Editorial Paidós, Buenos Aires, 1995. Págs. 9 a 29. Adaptación de la cátedra. http: //www.bdp.org.ar. Consultado: 28 de junio de 2009.

Rodríguez Betancourt, Miriam: Acerca de la entrevista periodística, Capítulo 3, Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, 1999. Págs. 36 a 40.

CIENCIA Y SOCIEDAD

CIENCIA Y SOCIEDAD

YOEL SUÁREZ FERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La ciencia y sus hombres, algunos exhibiendo un Nobel ante las cámaras, otros vestidos de anonimato, nos han regalado beneficios extraordinarios, incluso algunos que en su tiempo formaron parte de la ficción. Podríamos contar entre ellos el viajar sobre las nubes en un avión, en lo profundo del océano con la ayuda del submarino, predecir el rumbo de huracanes, calcular las velocidades del sonido, la luz y atrapar a esta última en el interior de una bombilla.

Cualquiera de nuestros antepasados más primitivos lo hubiera creído todo obra de algún poderoso hechicero y sus conjuros, sin embargo, no es así. Todo lo que hace el hombre es debido a una avanzada evolución cerebral y un pródigo almacén de conocimientos en la memoria de la humanidad, que vive en constante formación. Gracias a ello nos encontramos en un entorno, que, si bien a veces resulta hostil, podemos modificar en gran parte a nuestra conveniencia: buscando comodidad, riquezas o placer.

La ciencia, teórica y práctica, constituye un importantísimo pilar para nuestra sociedad. Pero, para convertirla en lo que es hoy, muchos hombres y mujeres han tenido que cortejarla con astucia. Estudiarla, dedicarle tiempo, hacerla parte de la vida misma, asirla a sus sueños y a su entorno. La ciencia se encuentra siempre tras un velo tejido de preguntas atornasoladas por la luz de la curiosidad y respuestas que no siempre nos llevan a la comprensión, sino a más interrogantes.

Alguien, refiriéndose a la ciencia como profesión, la identificaba con una dama intrigante, misteriosa, que gusta esconderse indistintamente bajo el beso dócil de los amantes o detrás de un elemento químico por descubrir. Deja su rastro en todo el andar del humano, como un guiño de coquetería que incita a conocerla.

La ciencia es entrega, es dar sin reparo, sin medida. Es, definitivamente, apasionante y como toda pasión, consume vorazmente las fuerzas que a ella se entregan. Pero también es poderosa y requiere de un alto sentido ético por parte de quienes la enamoran y sacan a la luz.

Una gran responsabilidad acarrea comprometerse con esta dama que parece hacer milagros. Junto a la tecnología impulsa industrias, cura lo aparentemente incurable, dispara las economías y las ambiciones...sí, también las ambiciones: las buenas y las malas, las dosificadas y las desmedidas.

La ciencia, como cualquier otra obra humana, puede convertirse en un arma de doble filo. Puede, en vez de sanar, matar; en vez de crear, destruir. ¿Acaso no ha ejemplificado esta dualidad de procederes a lo largo de la historia? Muchas invenciones o descubrimientos son empleados con fines espurios aunque su objetivo fundacional no fuera el de sembrar el terror, acabar con vidas humanas, o envenenar nuestro planeta.

Seguramente el joven ingeniero e inventor sueco Alfred Nobel no deseaba ver cuerpos desmembrados u oír los gritos desgarradores de madres que pierden a sus hijos tras morir dinamitados. Cuando, en 1867, logró reducir la volatilidad de la nitroglicerina y mezclarla con un material esponjoso absorbente, y así crear lo que más tarde el mundo llamaría dinamita, su objetivo no era otro que el de contribuir a la dinámica de una época que pujaba a ritmos acelerados por construir carreteras, aumentar los kilómetros de vías férreas y expandir los enclaves portuarios con vistas a desarrollar la actividad comercial.

No obstante, el invento de Nobel, un gran logro de la química, ha sido usado con fines belicistas, incluso para someter como esclavas a otras naciones en guerras de conquista y socavar la soberanía de muchos pueblos. Contemos, además, todos los perjuicios (¿Podríamos decir: secundarios?) que el uso irresponsable e indiscriminado, no sólo de la dinamita, sino también de cualquier otro explosivo, acarrea para el medio ambiente: degradación de los suelos, contaminación de manantiales subterráneos y destrucción de ecosistemas poniendo en peligro a muchas especies al destruir sus hábitats.

Por otro lado, algunas de las sustancias que componen la dinamita tienen aplicaciones menos violentas como es el caso de la nitroglicerina. Esta se emplea en la medicina como agente dilatador de las arterias en pequeñas dosis que van de 0,2 a 0,6 miligramos, en el tratamiento de enfermedades cardiovasculares y en estudios más específicos sobre afecciones coronarias.

Una historia similar pesa sobre el uso de la energía atómica y el archiconocido bombardeo sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, el 6 de agosto de 1945, a raíz del cual alrededor de 129 558 personas murieron, fueron heridas o desaparecieron. Tres días después, otro avión de las Fuerzas Aéreas estadounidenses arrojó la segunda bomba atómica sobre Nagasaki.

Cerca de la tercera parte de la ciudad resultó devastada y contabilizan 66 000 las personas que murieron o resultaron heridas ¡Trágico currículum el que signa la historia de la energía atómica! Incluso hoy, la carrera armamentista de las grandes potencias militares desarrolla tecnologías más refinadas en el oficio de hacer la muerte.

Aplastan con submarinos nucleares, modernos bombarderos y explosivos cada vez más destructores los convenios de desarme nuclear pactados en la arena internacional y más tarde echados al foso en cada ataúd que porta a una de sus víctimas. En reiteradas ocasiones convenios como el Tratado de No Proliferación Nuclear (NPT –sus siglas en inglés-) firmado en 1968 por varias potencias militares, ha sido pisoteado con el aumento de los arsenales nucleares de signatarios como Estados Unidos y Gran Bretaña. En estos países se ha continuado el perfeccionamiento y estudio de esta clase de armamentos en laboratorios especiales como el de Los Álamos, el Lawrence Livermore (California), y el Aldermaston, en Inglaterra.

No obstante, también aporta beneficios económicos, sobre todo en Europa. Francia, por ejemplo, acude al uso de centrales nucleares para producir energía eléctrica, logrando abastecer sus redes nacionales con un 76 % de esta, según datos del Comisariado para la Energía Atómica (CEA). España recibe por esta vía el 33% de la electricidad que consume la nación con una red que incluye siete centrales nucleares: Almaraz, Ascó, Cofrentes, José Cabrera, Santa María de Garoña, Trillo y Vandellòs II, distribuidas por todo el país. En el Medio Oriente, Irán desarrolla un plan de este tipo, y en lejano Oriente, también lo hace Corea del Norte.

Para un mundo como el nuestro, tan ligado a los avances científicos y para hombres como nosotros, tan dependientes de ellos, se ha vuelto imperioso que estas novedades vayan de la mano de hombres con una verdadera formación ética que los lleve a pensar y examinar con cuidado cada paso que se da en nombre del adelanto.

Aún existen puntos de debate. Cuestionables argumentos, algunos con implicaciones morales (¿hasta qué punto es ética la clonación de seres humanos?), otros caen en la polémica producto de la escasa investigación (¿Qué perjuicios al hombre y al medioambiente acarrea la exposición a material nanológico?). Sin embargo, es indiscutible el papel que ha jugado la ciencia y sus progresos en la formación del ser humano a lo largo de la historia.

Talvez por eso en la obra teatral Galileo Galilei, del alemán Bertol Brecht, cuando el eminente científico pregunta en tono amistoso a Ludovico por qué prefiere aprender física antes que criar caballos, el joven discípulo contesta: «(...) un poco de ciencia es necesario. Todo el mundo, hoy en día, bebe su vino con ciencia».

(1) Bretch, Bertol, Galileo Galilei, Buenos Aires, Editorial Losange, 1956, p. 11.

 

QUINCE AÑOS PROMOVIENDO EL ARTE CUBANO

QUINCE AÑOS PROMOVIENDO EL ARTE CUBANO

Jóvenes artistas se unieron para celebrar el aniversario 15 de la creación de las cartas menú en el hotel Inglaterra con una exhibición titulada “Frutos”.

KIARA GONZÁLEZ ESCOBAR,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con una exhibición de verano titulada “Frutos”, el capitalino hotel Inglaterra celebra por estos días el aniversario 15 de la creación de las cartas menú del restaurante El Colonial.

Estas obras surgieron en 1994 como iniciativa para promover el vínculo de los visitantes extranjeros con la cultura cubana, a partir de la idea de artistas de la plástica como Zaida del Rio, Manuel Mendive, Flora Fong, Roberto Fabelo, Alberto Lescay, Nelson Domínguez y otros.

Esta vez las Cartas Menú tienen una particularidad especial y es que fueron diseñadas por jóvenes promesas del arte, dígase Roberto Camilo Fabelo, Ernesto García Sánchez, Li y Liang Domínguez, Nelson Gabriel Domínguez y Cristian González, hijos de afamados pintores del país, afirmó Annia Mastraco, responsable de Relaciones Públicas en la instalación.

Sin duda alguna, el hotel es un sitio donde las figuras más y menos conocidas en el mundo artístico tienes su espacio; presentaciones de libros, encuentros con grandes personalidades de la cultura, exposiciones personales y colectivas en nuestra galería “El Louvre” figuran entre las formas de divulgación de la identidad nacional, agregó.

El hotel Inglaterra tiene 134 años de fundado y en su estructura existe una evidente muestra de cubanía, pues en el suelo, mesas y sillas están presentes obras que son un acercamiento a la obra de renombrados compositores como Silvio Rodríguez y Juan Formell, pintores de la talla de Kcho o Martha Arjona y escritores como Carilda Oliver, Nicolás Guillen y Miguel Barnet.   
 
Ficha técnica:

Tipo de titulo: Informativo
Tipo de lead: Sumario de Cómo
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional
Tipo de fuentes: No documental, directa, primaria
Tipo de noticia: Ligera, directa
Valores noticia: Prominencia de los protagonistas. Actualidad. Novedad.       


VIH-SIDA: PELIGRO PARA LA HUMANIDAD

VIH-SIDA: PELIGRO PARA LA HUMANIDAD

La amenaza que representan las enfermedades de transmisión sexual es uno de los temas de mayor importancia en cuestión de salud para Cuba y el mundo.

CLAUDIA ALVAREZ FERRALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“A pesar del énfasis del país por disminuir el SIDA y las Infecciones de transmisión sexual, el problema va en ascenso, siendo los jóvenes el sector más afectado de la sociedad”, expresó Tania Massip, Máster en Enfermedades de Transmisión Sexual, del Centro de Atención Integral a Personas con VIH-SIDA (CAIPVS), situado en el municipio capitalino de Plaza de la Revolución.

Desde enero y hasta el primero de octubre de 2009, todas las provincias aumentaron las pesquisas en cuanto a la cantidad de enfermos. Se reportaron en la Isla 11 208 personas seropositivas con VIH y otras 4 582 enfermaron de SIDA; de estos últimos, mil 834 murieron, informó la doctora Massip.

Según informes del CAIPVS sobre el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirido (SIDA), a escala mundial este es un problema que azota fuertemente y afecta de forma considerable a las personas que acuden a las drogas inyectables, hombres que tiene relaciones con otros hombres y profesionales del sexo.

El pasado año, 370 mil niños menores de quince años se infectaron con el virus y como consecuencia se produjo un aumento considerable al pasar de 1,6 millones a 2 millones de enfermos, de los cuales cerca del 90 por ciento vive en el continente africano.

La epidemia de VIH se ha estabilizado en cifras, pero las muertes por SIDA y los niveles de aparición de nuevas infecciones son elevados. Más de 33 millones de personas viven con el VIH, África Meridional continúa con el mayor peso de la carga mundial, mientras que África Subsahariana muestra el 67 por ciento del total de personas enfermas del planeta.

“El futuro de las epidemias mundiales depende en gran magnitud del comportamiento que adopten y mantengan los jóvenes, y de los factores contextuales que afectan esas decisiones”, aseguró la doctora Tania Massip.

Pie de Foto: Las enfermedades de transmisión sexual son una amenaza para la humanidad.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Cita Directa.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Datos Adicionales
Tipo de fuentes: Documental, tradicional, primaria, complementaria y directas.
Primer valor noticia: Interés colectivo, humano.
Otros valores noticia: Proximidad o cercanía, repercusión o consecuencia.
Tipo de noticia: Pesada, dura, noticia en desarrollo.

MALECÓN EN BANCARROTA

MALECÓN EN BANCARROTA

Las edificaciones frente al litoral guardan leyendas ocultas entre sus ruinas. Ellas urgen ser contadas por sus habitantes.

Texto y foto:
ALINE MARIE RODRÍGUEZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Malecón habanero es una suerte de nostalgias y hechizos. Su historia comenzó hace más de un siglo, cuando los ingenieros norteamericanos Mead y su ayudante Whitney, diseñaron y construyeron el primer tramo del concurrido paseo. De 1901 a 1902 las obras de edificación del muro abarcaron de La Punta a la calle Crespo. Después, hasta 1919, llegaron a la avenida Belascoaín.

Desde 1940 el prestigioso escritor Alejo Carpentier, en su artículo El amor a la ciudad, reclamaba la insuficiente atención brindada por aquellos años al litoral habanero: “Debe reconocerse que se ha hecho muy poco por embellecer ese corso que disfruta del adorno de puestas de sol únicas en el mundo”.

Los edificios frente al mar sufren callados el paso implacable del tiempo y los daños causados por las condiciones agresivas de la zona, como el salitre marino y las inundaciones costeras por penetraciones del mar. Por décadas no han recibido el mantenimiento requerido, lo cual condena a las otroras confortables residencias frente al mar, a la franca decadencia.

Más allá de cifras, el “banco más largo de la ciudad” y su entorno necesitan rejuvenecer. Para ello, 27 longevos edificios quedarán reducidos a escombros. La historia oculta en las descoloridas paredes solo podrá ser contada por sus habitantes, quienes ya la convierten en leyenda.

Hospedarse frente al mar

Desde Prado hasta Belascoaín no hay suerte para los hoteles. A lo largo de la historia varios inmuebles se construyeron con el propósito de alojar turistas frente al mar. Hoy, algunos no existen y otros hospedan en sus habitaciones a más de un centenar de familias.

Casi nadie recuerda hoy al Hotel Miramar, ubicado en Malecón 1-3-5-7, a inicios de la vía. Esta instalación abrió sus puertas en el lejano 1902 y las cerró hace varias décadas, cuando fue demolido. “A pesar de ser pequeño, tenía una selecta clientela. En los primeros quince años de la república estuvo de moda. No era una gran edificación, pero alojarse allí no salía barato. Mi padre me contaba que fue el primero en La Habana donde los camareros vistieron de smoking”, así rememora Manuel Rodríguez, anciano de 93 años, quien vive próximo al lugar.

El periodista Ciro Bianchi Ross cuenta que el Miramar fue muy importante: “Hay imágenes en las que aparece el Presidente de la República, Alfredo Zayas, comiendo en el restaurante. Allí tuvo sus oficinas Sergio Carbó después de la caída de Machado. No disfrutó muchos años de esplendor. Con el tiempo se convirtió en un viejo caserón y permaneció vacío durante décadas”.

Después llegó la ruina. Estuvo cerrado varios lustros y nunca se reconstruyó. Quienes visiten el Malecón no encontrarán ni su fachada, pues fue imposible salvarla. Sin embargo, serán cómplices de la admirable vista de la entrada de la bahía habanera, desde los bancos que ocupan el espacio donde se levantó. El otrora Hotel Miramar quedó sumergido para siempre en la memoria de quienes lo conocieron.

Aún existen hoteles a lo largo de esta céntrica avenida negados a dar su último aliento. Admiración y asombro causan las pequeñas y curiosas lozas que visten la fachada del antiguo Hotel Surf, erigido en 1918. Con discretas entradas por Malecón y San Lázaro, guarda como sus más preciados tesoros dos murales de cerámica en sus patios interiores. Este nonagenario inmueble alberga a más de medio centenar de familias.

“Vivir aquí es muy curioso. Me gusta jugar a las escondidas con mis amigos, pues tiene muchos lugares donde ocultarse. Cuando era más chiquito me divertía contando los cuadritos de colores de las paredes. Parecía que estaba en una casa de juguete”, así describe Yunier Sarmiento, de 11 años, el edificio donde reside.

Esther García habita allí hace dos décadas y su cuarto conserva el baño original del hotel: “Mi padre contaba que los dueños de los Almacenes Inclán se hospedaron aquí en su luna de miel. Él no recordaba cuándo se convirtió en una ciudadela, pero después de eso ha llovido mucho”.

“Los mismos vecinos, poco a poco, se llevaron las lozas de las paredes. Murales como el de mi patio existían en todos los pisos y también se los robaron. Tememos que un día el edificio se desplome y nos mate a todos, pero no tenemos otro lugar donde vivir, es nuestra casa”, revela con lágrimas esta mujer de 60 años.

En cambio, Ángela Mendoza prefiere no caminar más por el Malecón. A sus 85 años desea guardar en la memoria aquellas deslumbrantes imágenes de los años 40 y 50: “Paseaba cada domingo con mi novio Alfredo, íbamos desde Belascoaín hasta Prado. Nos gustaba merendar en la cafetería del Hotel Ocean. Había a lo largo de la avenida diversos anuncios lumínicos. Nunca olvidaré uno de los más llamativos: el de la Canada Dry, bebida muy popular en ese tiempo”.

Las memorias de Ángela reviven un retrato vago y difuso. El Hotel Ocean ya no espera huéspedes. Hoy aloja en sus habitaciones casi un centenar de familias. La cafetería del portal está cerrada hace décadas y el elevador quedó detenido en el tiempo.

“Quienes viven aquí son «héroes», saben dónde se acuestan, pero no en qué lugar despertarán. El edificio está desde hace unos años en mal estado. Todo comenzó cuando se derrumbó el balcón del último piso y murieron dos mujeres. El niño que cayó con ellas quedó muy lesionado. En esa ocasión, Eusebio Leal visitó la zona y nos prometieron una pequeña reparación”, atestigua Reinaldo Hernández, uno de sus residentes desde 1984.

Después de varios derrumbes parciales durante la última temporada ciclónica, los huéspedes vitalicios del Ocean esperan nuevas viviendas este año en Alamar y Capdevila. “El temor más grande es que el elevador se desprenda desde la última planta, pues está trabado allá arriba. Además, en el sótano hay tupición, razón por la cual tenemos unos mosquitos gigantes”, alega Reinaldo.

La anciana Ramona Martínez, quien vive en la zona desde los años 60, recuerda que ambos hoteles nunca tuvieron una prestigiosa clientela: “Allí se hospedaban «mujeres alegres». Ellas se citaban con los hombres en los cuartos y algunas, incluso, nunca abandonaban las habitaciones. El Ocean tenía una excelente cafetería en el portal. Mientras el Surf, en su entrada por San Lázaro, poseía un bar muy elegante”.

El periodista Ciro Bianchi no concibe La Habana sin el Malecón: “Si lo abandonamos, perdería la capital uno de sus símbolos principales. Entre las imágenes más bellas de la ciudad está la del collar de luces que alumbran el litoral en las noches”.

Apartamentos desde 1901

Una descolorida fachada, ventanas rotas, escaleras de madera y 66 familias alberga la discreta edificación al principio de la avenida. Los especialistas la consideran el primer edificio de apartamentos de la ciudad. Malecón 11-13-15 es esa genuina construcción que lucha contra el tiempo y se enfrenta a todos los pronósticos.

“Pensamos que cualquier día se nos vendrá encima, pero nada, los muros se mantienen firmes. Según los arquitectos, no durará mucho. Desde hace más de quince años vivo aquí y está igualito”, asegura Elsa Cordero, de 56 años.

Entradas por Malecón y San Lázaro, una dulcería y suntuosos apartamentos con vista al mar eran los principales encantos de esta, la primera de las edificaciones de paseo, que todavía acoge a numerosas familias.

En el rostro de Manuel aparece una sonrisa al recordar los sabrosos dulces de la Casa Suárez: “De niño me encantaba ir. Con solo un peso o dos comía cantidad de golosinas. A partir de las tres de la tarde, el dueño sabía que no vendería más y regalaba a los pequeños pobres de la zona los dulces. Eso era un gesto digno de admirar en plena república”.

Especialistas en el tema coinciden en reconocer el valor de esta edificación, pues a pesar de los años conserva la tipología original de la cruz del patio, con sus módulos de cuatro apartamentos y la fachada. Tiene daños internos imposibles de salvar y el costo sería demasiado grande. Además, se observa gran hacinamiento, donde había 11 espléndidos apartamentos hoy existen 66. No hay lugar para tantas personas allí.

El Malecón no pierde esperanzas

La encargada de rehabilitar la zona del litoral habanero es la Oficina Técnica del Programa de Rehabilitación del Malecón –hoy denominada Unidad Inversionista Malecón (UIM)–, creada el 4 de febrero de 1994. Su propósito es rescatar las edificaciones, conservar las fachadas y mejorar las condiciones de vida de la población. Bajo la tutela de la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana, se ocupa del sector más antiguo, integrado por 14 manzanas, con 1.3 km de extensión, desde Prado hasta Belascoaín.

Según un plan de la UIM del año 2007, en un período de 13 años se demolerán 27 edificios. No obstante, el interés primordial de la Oficina es preservar la mayor cantidad de fachadas posibles y mantener la disponibilidad de vivienda, aunque no tan numerosas como hasta la fecha. Con los planes y estudios realizados el litoral solo se quedará con el 47% de las construcciones. 

Mucho trabajo escapó de sus manos. Antes de comenzar las labores de rehabilitación fueron demolidas 16 edificaciones. Después de 1994, y hasta el 2000, otras 20 fueron derribadas, su mal estado de conservación impedía cualquier salvación posible.

Por fortuna, no todo es ruina y desolación. Los múltiples empeños de la Oficina han permitido levantar nuevas obras en los espacios donde fueron destruidas otras. En algunos casos, como los de Malecón 29, 115 y 403-405, los nuevos proyectos mantienen las fachadas originales, a pesar del deterioro ambiental.

La esperanza es lo último que perderá la populosa avenida. El fascinante paseo confía desde hace tres lustros en la UIM, entidad responsable de proyectos inimaginables para salvar su imagen.

“Actualmente trabajamos en la restauración de la casa de los Sarrá, una de las pocas lujosas, ubicada en Malecón esquina Lealtad. Realizamos una labor sobrehumana para salvar esta vivienda, dañada por derrumbes parciales. Allí viven 49 familias. Los balcones se están clausurando, pero debemos hacerlo para preservar los arcos”, asevera arquitecta María Teresa Padrón Lotti, jefa de Urbanismo de la UIM.

El nonagenario vecino Manuel Rodríguez precisa que “la vivienda de los Sarrá fue construida a inicios del siglo XX por la viuda del famoso farmacéutico, con el propósito de regalársela a su hija, quien contrajo matrimonio con Esteban Averoff. La casa era muy elegante, tenía varios apartamentos para alquilar y una cochera. El matrimonio vivía en la planta alta”. 

El cronista Ciro Bianchi Ross añade: “Esteban Averoff era todo un personaje, muy cercano a Machado. Fue Rector de la Universidad de La Habana y Ministro de Instrucción Pública. Huyó en el avión junto al dictador, dejando en La Habana a su esposa. Al irse del país, la casa fue saqueada”.

La UIM trabaja sin cesar por rehabilitar el Malecón. El quehacer de arquitectos en proyectos de nuevas construcciones para el litoral no es una quimera. La Abadía y El café Neruda son obras que invitan a disfrutar de la bella vista desde sus mesas. En el libro El Malecón de La Habana. Un proceso de transformación y de cooperación, se definen como construcciones efímeras, pueden permanecer en el lugar mientras no haga falta el espacio ocupado por ellas. 

“Tratamos de salvar la mayor cantidad de fachadas. El interior de las edificaciones responde a nuevos diseños. Ahora el frente del 505 está apuntalado, queremos recuperarlo, pues es uno de los pocos realizados en piedra. Malecón 101 se rescató bastante con las adaptaciones hechas en la zona. Estaba en el listado de demoliciones, pero va a alargar su vida útil, al menos unos años más”, afirma Padrón Lotti.

A otro de los elementos que inciden negativamente en la conservación de las obras se refiere el arquitecto Mario Coyula: “Residir frente al mar es como vivir en un barco. La calidad de las construcciones no es la idónea y los materiales usados tampoco fueron los ideales. La agresión constante del spray salino es muy fuerte, se puede encontrar sal una pulgada dentro de los muros de la zona”.

Además, el asesor del Grupo de Rehabilitación Integral de la capital agrega: “El Malecón forma parte, desde hace muchos años, de la ‘postalita’ de La Habana. Por eso se debe preservar. Ello no significa congelarlo en el tiempo. Es natural la pérdida de algunas edificaciones y la construcción de otras nuevas, una ciudad es un organismo vivo, debe reponerse. Se pueden hacer intervenciones modernas insertadas armónicamente con las antiguas”.

La arquitecta Padrón Lotti, fundadora de la UIM, reflexiona audazmente, entre planos y maquetas, y asegura que “la vida útil de las edificaciones es de 50 ó 60 años y el litoral alberga inmuebles nonagenarios. Edificaciones resistentes al paso del tiempo, sin mantenimiento y con múltiples transformaciones interiores. Además, sus muros están llenos de sal y repararlos sería trasmitir el problema”.   

El Historiador de la Ciudad, Eusebio Leal Spengler, en su programa radial Tribuna del Historiador, comentaba el pasado año: “En el Malecón todos pueden ver el resultado de la más denodada batalla, porque no es contra las ruinas de los edificios que suponen otras técnicas arquitectónicas y constructivas más frágiles, es contra el mar y contra el tiempo. A veces lo que hemos reconstruido en verano, se destruye en invierno. Es un esfuerzo inmenso de muchos, de los cuales yo soy solamente palabra y corazón”.

Así, los hoteles frente al mar serán resguardo de huéspedes permanentes de sus habitaciones. Los recuerdos de Ángela, Ramona y Manuel seguirán en su memoria. Las historias de Ciro se contarán de generación en generación. Los reclamos de Esther, Elsa y Reinaldo se escucharán y la imaginación de los niños crecerá. Mientras, el Surf, el Ocean y el primer edificio de apartamentos de la ciudad esperarán hasta que el tiempo decida reducirlos a polvo. Las historias se convierten en leyendas y el Malecón, pese a todos los pronósticos, se resiste a morir.

Ficha Técnica:

Tema: La historia oculta en las añejas construcciones frente al mar.   

Propósito: Contar la historia de los viejos edificios del Malecón habanero, a partir de las emociones de quienes viven allí.  

Objetivos colaterales: Breves referencias históricas sobre el Malecón. Anécdotas contadas por los habitantes de las edificaciones que, en años venideros, serán demolidas. Valoraciones de especialistas sobre la historia y el estado arquitectónico actual del Malecón. Los proyectos de la Unidad Inversionista Malecón para salvar las edificaciones de esa zona.

Estrategia de fuentes:

Directas:

María Teresa Padrón Lotti, jefa del Departamento de Urbanismo de la Unidad Inversionista Malecón (UIM).

Arquitecto y asesor del Grupo de Rehabilitación Integral de la capital, Mario Coyula.

Periodista Ciro Bianchi Ross.

Habitantes de la zona: Ángela Medoza, Elsa Cordero, Esther García, Ramona Martínez, Manuel Rodríguez, Reinaldo Hernández y el niño Yunier Sarmiento.

Documentales:

Carpentier, Alejo: El amor a la ciudad. En: Amor por la ciudad. Ed. Unión, La Habana, 2006. (p. 47).

Varios: El Malecón de La Habana. Un proceso de trasformación y de cooperación. Ed. Boloña, Colección Arcos, La Habana, 1998. 

Leal Spengler, Eusebio: El Plan Malecón: un esfuerzo de muchos. En: http://www.habanaradio.cu. Consultado: 27.04.2009.

Soportes empleados:

Hecho: El creciente e irreversible deterioro de las edificaciones del tramo más antiguo del litoral.

Contexto: Entrevista con los habitantes de la zona, quienes cuentan la historia de las edificaciones del Malecón. 

Antecedentes: Se ofrecen algunas referencias históricas sobre el tema central del reportaje.

Tipos de juicios:

Analíticos: Se utilizaron para brindar las dimensiones del problema. Aparecen los de los vecinos de los edificios perjudicados y las zonas aledañas; los de María Teresa Padrón Lotti, Jefa del Departamento de Urbanismo de la UIM, y los del asesor del Grupo de Rehabilitación Integral de la capital, Mario Coyula. 

Sintéticos: Ofrecen pronósticos de los que ocurrirá en el Malecón en el futuro. Entre ellos están los de la arquitecta y urbanista María Teresa Padrón Lotti.

De valor: Se presentan opiniones de arquitectos como María Teresa Padrón Lotti y Mario Coyula. Además aparecen las valoraciones del periodista Ciro Bianchi Ross y del Historiador de la Ciudad de La Habana Eusebio Leal Spengler. También se utilizó un fragmento de un artículo de Alejo Carpentier. 

Fuentes: Aparece explicado en la estrategia de fuentes.  

Tipo de título: Llamativo.

Tipo de entrada: Descriptiva.

Tipo de cuerpo: Por escenas o casos. 

Tipo de transiciones: Se utilizaron varios recursos para la elaboración de este reportaje. Entre ellos, el uso de muletillas como además, también, sin embargo, en cambio, mientras, que permitieron unir las opiniones y las reflexiones presentes en el trabajo. Además, se utilizaron subtítulos con el propósito de indicar los tópicos abordados y delimitar los subtemas desarrollados en el mismo.  

Tipo de cierre: De caso.