Blogia

Isla al Sur

YO QUIERO LO QUE HAGO

YO QUIERO LO QUE HAGO

 

El ejemplo de consagración se impone ante algunas circunstancias de la vida. Para el director del preuniversitario General Bernardo O’Higgins, padecer de una enfermedad cardiovascular no significa el fin de su profesión, ni el de su amor por ella.

LISANDRA DÍAZ PADRÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
facultad de Comunicación,
universidad de La Habana.

Foto: CÉSAR A. RODRÍGUEZ

EN UNA pequeña casa de Bejucal lo encontré leyendo. Estaba tan ensimismado -algo típico en él- que ni notó mi presencia. Cuando se percató, hizo que pasara a una modesta sala. Su tranquilidad convencía. Con 51 años de edad y 34 de trabajo, Oscar Mérida, director del preuniversitario General Bernardo O’Higgins, demuestra con su quehacer la experiencia y grandes ideas con que cuenta.

“Comencé a ejercer la profesión de forma empírica, aunque siempre tuve cierta inclinación por el magisterio. A los 17 años matriculé en la Formación Media (magisterio) y terminé como técnico de nivel medio ‘en dar clases’, por llamarlo de alguna manera. Posteriormente, ingresé en la Universidad. Asistí al Curso para Trabajadores y logré la Licenciatura en Educación, especialidad de Historia y Ciencias Sociales, carrera hacia la que tuve, tengo y tendré vocación.”

-¿Cómo fue su primer día frente al aula?

Ese día, como para cualquier maestro, resultó difícil. Era mi primer acercamiento a quienes debía transmitir conocimientos. Casi siempre los  nervios te traicionan. Y ¡qué nadie me vaya a decir que le salió bien!

Reconozco que el inicio resultó pésimo. Por supuesto, también es bueno decir que me sirvió para valorar los aspectos positivos y negativos de las clases y superarme cada día más. De esta forma fui avanzando y he llegado a 34 años de trabajo.

Observa como si quisiera descubrir la interrogante que está a punto de escuchar y sonríe antes de responder: “La responsabilidad de dirigir un preuniversitario durante tanto tiempo ha sido, en mi vida profesional, una vía de enriquecimiento desde todos los puntos de vista. He aprendido, con profundidad, sobre Historia de Cuba y otras asignaturas que la propia línea de trabajo exige. Sobre todo, me ha permitido una mayor relación con los adolescentes. Digamos que he conocido a fondo al ser humano.”

-¿Cuál es su percepción acerca de la

enseñanza media superior en la actualidad?

Creo que la enseñanza media superior debe seguir trabajando por ganar en calidad. Nosotros debemos lograr un bachiller mejor preparado (instructivo-educativo) y que llegue en óptimas condiciones a la Universidad.

Existen los medios tecnológicos que el Estado ha  puesto en nuestras manos para preparar al estudiantado. Claro que eso no puede ir separado de la importancia que tiene la viva voz del maestro, y lo que él pueda poner de su mente y corazón para formar nuevas generaciones. Estamos obligados a continuar esforzándonos por ser mejores.

El Bernardo O’Higgins es un centro que en los últimos cinco años ha logrado buenos resultados en pruebas de ingreso y está entre los mejores preuniversitarios de provincia. Como Director de este centro, debo lograr que el colectivo trabaje en busca de una mejor preparación de las nuevas generaciones. Este sería el mayor premio que puedo recibir como profesional: ver los resultados de mi trabajo traducido en excelentes graduados y que a mis oídos llegue un ‘gracias, profe’.

-Usted sufrió un infarto.

¿Sintió que sería el fin?

Por un momento pensé que, más allá de ser el fin como director, era el fin de mi vida. No es tan sencillo que le digan a uno que tiene catarro a que le digan que tiene un infarto. Es un poco difícil, pero las experiencias que se adquieren en la vida preparan para recibir estas cosas, para entender que uno puede sufrir de esa u otra enfermedad, y enfrentarlo de manera más optimista. Llegué a pensar que podía perder la vida y la profesión, pero después tuve la certeza que me recuperaría y podía continuar siendo maestro, labor que realizo actualmente y seguiré mientras la salud lo permita.

Las enfermedades cardiovasculares son provocadas, la mayoría de las veces, por el propio estrés en que se vive. Se le puede presentar a un maestro, albañil o un gastronómico. Pienso que no fue el trabajo el causante de la enfermedad.

-¿Qué sugiere usted deba hacerse para

erradicar el déficit de maestros?

Nuestra sociedad debe entender la importancia del maestro. Es necesario un análisis que lleve a un escalón más alto la posición de este. Estimo que si  hay una labor que merece ser reconocida es la del magisterio. También hay que tener en cuenta que nuestro país atraviesa por situaciones económicas muy difíciles, y dado que el profesor requiere de una entrega total en el horario de trabajo y fuera de él, su condición material no es la más favorable. De esta actividad dependen las demás profesiones.

-Muchos han interpretado que las videoclases

y teleclases sustituyen al maestro.

¿Cree usted esto?

Considero que toda la tecnología implementada en el sistema educativo propone una mejor preparación de los estudiantes en cada etapa de aprendizaje. Facilita el trabajo del maestro. Sin embargo, a mi entender, constituyen medios de apoyo al impartir clases. Pero, la viva voz del maestro y el calor que expande a  sus alumnos, es insustituible.

A la juventud cubana le digo que es hermoso ser maestro y es una lástima que muchas veces, por las situaciones que se nos presentan, se rechace esta carrera. El encanto y el placer de la vida no consiste en hacer lo que uno quiera, sino en querer lo que uno hace.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Conocer sobre la vida profesional de Oscar Mérida, director del preuniversitario Bernardo O’Higgins.

Objetivos Colaterales: Conocer su percepción acerca de la enseñanza media superior y el magisterio actual.

Tipo de Entrevista:

Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De Personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de Título: De Cita.
Tipo de Entrada: Descriptiva.
Tipo de Cuerpo: Mixto.
Tipo de conclusiones: De comentario del entrevistado.

Fuente Consultada:

Entrevistado Oscar Mérida, directa.

LA RADIO EN EL MUNDO Y CENTRO-SUR DE CUBA…

LA RADIO EN EL MUNDO Y CENTRO-SUR DE CUBA…

OCTAVIO PÉREZ VALLADARES,
periodista de Radio Ciudad del Mar, Cienfuegos,
Cortesía para Isla al Sur.

La radio consiste en un sistema de comunicación mediante ondas electromagnéticas que se propagan por el espacio y el nombre del pionero alemán, del hoy poderoso medio de difusión, fue Heinrich Hertz, el que ha servido para bautizar la unidad de medida de la frecuencia.

Fueron necesarios muchos descubrimientos en el campo de la electricidad hasta llegar a la radio, pero en realidad su nacimiento data de 1873, año en el que el físico británico James Clerk Maxwell publicó su teoría sobre las ondas.

Ésta se refería, sobre todo, a las ondas de luz; quince años más tarde, el físico alemán Heinrich Hertz logró generar eléctricamente tales ondas, pues suministró una carga eléctrica a un condensador y a continuación le hizo un cortocircuito mediante un arco eléctrico.

Por grandes que fueran los avances de la radiotelegrafía -por ejemplo, en 1901 Guillermo Marconi desarrolló la comunicación transatlántica- la radiotelefonía nunca habría llegado a ser útil sin los avances de la electrónica.

Desde el punto de vista histórico, los avances en el mundo de la radio y la electrónica, han ocurrido de forma simultánea.

Para detectar la presencia de la radiación electromagnética, Hertz utilizó un aro parecido a las antenas circulares.

En aquella época, el inventor David Edward Hughes había descubierto que un contacto entre una punta metálica y un trozo de carbón no conducía la corriente, pero sí hacía circular ondas electromagnéticas por el punto de contacto; éste se hacía conductor.

En 1879 Hughes demostró la recepción de señales de radio procedentes de un emisor de chispas alejado un centenar de metros.

En dichos experimentos hizo circular una corriente de una célula voltaica a través de una válvula rellena de limaduras de zinc y plata, que se aglomeraban al ser bombardeadas con ondas de radio.

Este principio lo utilizó el físico británico Oliver Joseph Lodge en un dispositivo llamado cohesor, para detectar la presencia de ondas de radio.

El cohesor, una vez hecho conductor, se podía volver a hacer aislante golpeándolo y haciendo que se separasen las partículas. A partir de 1895 fue desarrollando y perfeccionando el cohesor y lo conectó a una forma primitiva de antena, con el extremo conectado a tierra.

Nicolás Tesla

No podemos pasar por alto aclarar y recordar que fue Nicolás Tesla, célebre inventor, nacido en el seno de una familia serbia el 10 de julio de 1856, en Smiljan, Croacia (entonces en el Imperio Austriaco), el verdadero creador de la radio y no como se nos ha dicho hasta hoy el ingeniero electrotécnico italiano Guglielmo (Guillermo) Marconi, pues éste obtuvo el basamento para su transmisión sin hilos por el trabajo anterior de su predecesor.

Tesla -incluso- demostró en detrimento de Thomas Edison la superioridad de la “corriente alterna” sobre la “corriente continua”. Él logró transmitir energía electromagnética sin cables, construyendo el primer radiotransmisor.

Por ello la Corte Suprema de los Estados Unidos, en 1943, reconoció a Nicolás Tesla como el verdadero inventor y padre de la radio. Así quedó resuelto otro lamentable olvido de la Historia y a favor de la verdad, razón para que en su honor se denomine “Tesla” a la unidad de medida del campo magnético en el Sistema Internacional de Unidades.

Justo también recordar que como reconocimiento a sus trabajos en el campo de la telegrafía sin hilos, en 1909, Marconi compartió el Premio Nóbel de Física con el físico alemán Karl Ferdinand Braun.

A lo largo de los estos años se introdujeron diferentes mejoras técnicas. Para la sintonía se utilizaron circuitos resonantes dotados de inductancia y capacitancia. Las antenas se fueron perfeccionando, descubriéndose y aprovechándose sus propiedades direccionales.

Muy tempranamente se pensó en la posibilidad de utilizar la radio como medio de comunicación de masas y ello se puso a prueba el 2 de noviembre de 1920, cuando la emisora KDKA de Pittsburg, retransmitió la elección del nuevo presidente estadounidense, Warren G. Harding; su mensaje fue escuchado por 1 000 personas.

En 1925 había unas 600 emisoras repartidas por todo el mundo y en la década de los 60 su número rebasaba las 10 000.

Emisoras vinculadas a importantes empresas de comunicación coexisten hoy con emisoras locales o comunitarias de mucho menor alcance, pero de gran resonancia allí donde actúan.

En Cuba

Ese diablillo de paso lento que evade el dolor; ese ente capaz de destruir castillos medievales, EL TIEMPO, no ha podido borrar la memoria.

En Cuba, desde el 22 de agosto de 1922, se escuchó por primera vez en nuestra capital la emisora 2LC del capitán Luis Casas Romero, quien instaló la planta en su vivienda de La Habana y aunque esa noche no fue propiamente una inauguración oficial, quedó inscrita como la primera emisión radial en la Isla Grande del archipiélago cubano.

A partir del 30 de agosto de 1923 ya hubo radio en Cienfuegos, la segunda ciudad de Cuba que emprendía este camino. El primero de julio de 1936 nació en el primer piso del hotel La Unión, de esta ciudad, en un éter limpio con apenas algunos receptores en las casas de mejor posición, la pequeña emisora de 500 wats de salida “Radio Aceite Martí”, gracias a los afanes de José Ramón Femenías y quien había pedido a Don Nicolás Castaño, comprar los equipos transmisores.

Por quizás increíble coincidencia aquella y la sucesora que hoy lleva muy bien el nombre de Radio Ciudad del Mar, han sido agradables, simpáticas, comprensivas de los oyentes, amables, cariñosas, dando lo máximo que pueden, porque la familia es lo más importante.

Al margen de las fechas doy por seguro que los cienfuegueros somos también pioneros de la radio en Cuba, como vía para la comunicación, cultura, el conocimiento y diario acontecer.

Cada primero de julio llegan las felicidades a los hombres y mujeres de la radio sureña: en activo o jubilados, por haber cumplido otro año al servicio de todos... 

 

BUSCAR LA INFORMACIÓN: ¡AH, NECESARIAS FUENTES!

BUSCAR LA INFORMACIÓN: ¡AH, NECESARIAS FUENTES!

 

Tema: Eleazar Díaz Rancel define al reportaje como el “género periodístico más completo y complejo (…), porque una vez seleccionado el tema y acordado el plan de trabajo (…), el periodista tendrá que buscar la información mediante la observación directa, cuando sea posible, en las fuentes documentales (…), y través de testimonios de quienes vivieron el suceso, han sido testigos (…), o son expertos en el problema investigado (…)”.

 

MARÍA DEL CARMEN COMPANIONI MONTERO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El periodismo no constituye el mero “proceso de recogida de datos e información, evaluación y distribución de hechos de actualidad” como señala la enciclopedia Microsoft Encarta. Esta profesión informa a las personas, orienta, construye, de una forma u otra, la realidad, influye en la creación de la opinión pública y en la formación de la conciencia de los individuos de cualquier país del mundo. Tiene, además de función informativa, un gran compromiso social.

Con el tiempo, las técnicas periodísticas se transformaron y desarrollaron hasta influir en el desempeño del mismo ejercicio, el cual también ha evolucionado. Las teorías sobre los géneros periodísticos constituyen divisiones efectuadas por los estudiosos de los diferentes estilos y formas de redacción. Estas segmentaciones se han realizado atendiendo a aspectos como el objetivo que persigue el redactor, las formas de construir la noticia, así como el lenguaje utilizado.

Las clasificaciones más acertadas son las que abogan por la existencia de tres estilos periodísticos: informativo, interpretativo y opinativo. La periodista española Ana Mancera Rueda, en su trabajo La teoría de los géneros periodísticos en España: notas sobre su origen y estado de la cuestión, menciona a José Luis Martínez Albertos y Luis Santamaría, quienes sintetizan sus investigaciones en el principio de: “Noticia es lo que se ve. Interpretación es lo que se sabe. Opinión es aquello que se cree y por lo que se toma partido subjetivamente”.

Bases del periodismo interpretativo. El  reportaje

La interpretación ha sido definida por los estudiosos como la formulación de juicios objetivos apoyados en los antecedentes, el conocimiento de la situación y el análisis de un suceso.

En el siglo XX, después de la Segunda Guerra Mundial, la prensa logró un mayor contacto con las personas al mostrar trabajos con investigaciones más profundas y comprometidas. No solo se comenzó a informar sobre el acontecer mundial, sino también, a plantear las noticias con cierta intensidad, realizar un análisis de estas e incluso valorar sus consecuencias. La narración objetiva de los hechos estuvo, entonces, sustentada en gran medida por los juicios de valor y las explicaciones atribuidas por fuentes. De esta forma se fundaron las bases para la formación del periodismo interpretativo.

Este nuevo tipo de redacción de noticias, problemas y acontecimientos, persigue en su desarrollo el planteamiento del hecho analizándolo desde diferentes puntos de vista, con sus orígenes, ubicándolo en un contexto real y planteando, en ocasiones, sus proyecciones o efectos. Pero el periodista no podría realizar esta profunda indagación sin recopilar información sobre el tema que trabajará.

A juzgar por la opinión de Roger Ricardo Luis, periodista, profesor y subdirector del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, una de las leyes fundamentales del periodismo interpretativo son las entrevistas a personas, que puedan aportar testimonios al redactor para la composición del reportaje. Y agrega que cualquier información debe tener siempre una contrastación de fuentes, además de que estas investigaciones sirven para lograr el proceso lógico de la opinión que se quiere transmitir.

La enciclopedia Microsoft Encarta para definir al reportaje, utiliza el criterio de que “combina información e investigación, y en su contenido se solapan géneros como la entrevista, la encuesta y el artículo de opinión”.

También cita al teórico Martínez de Sousa, quien lo describe como “un artículo o serie de artículos de información cuyos elementos son recogidos en el lugar mismo del acontecimiento, sea durante el desarrollo de éste, sean en boca de testigos presenciales”. 

¿Y de qué forma el reportero llevará a cabo la averiguación sin entrevistar a testigos directos o indirectos, sin consultar fuentes documentales o no?   

Alexis Quiala, periodista del semanario pinero Victoria, afirma que  las fuentes son de gran importancia, pues lo primero que tiene que hacer un periodista antes de realizar un  reportaje es investigar sobre el suceso: ”El redactor inicia la investigación siempre tratando de consultar testigos directos, quienes estuvieron presentes en el acontecimiento; además, debe documentarse mediante las fuentes pasivas, es decir, documentos, trabajos anteriores u otros materiales”. 

El cuerpo del relato constituye la interpretación de la investigación, el empleo de todos los soportes desarrollados en el trabajo, pero sin excluir las entrevistas de tipos de fuentes que propician una determinada explicación del hecho. En este género es imprescindible abordar el problema desde las causas que lo originaron hasta las posibles consecuencias.

Estudiosos abogan por la existencia de varios tipos de reportajes, de acuerdo con diferentes clasificaciones. Atendiendo al criterio temático puede haber reportajes biográficos, históricos, de interés humano, de sociedad, entre otros. También se catalogan de acuerdo al soporte y el canal de difusión en reportajes impresos, televisivos, radiofónicos, etc.

Existen más tipos de categorizaciones de este género, aunque no necesariamente estemos de acuerdo con ellas. Pero aquí van:

1.-Científico: trata temas sobre adelantos científicos-técnicos.

2.-Investigativo: donde el periodista analiza aspectos, desconocidos o no, sobre un hecho en particular.

3.-Libre: ofrece más autonomía al redactor para elegir el tema, la estructura y la extensión, pero debe ser menos largo que los demás.

4.-Explicativo: aborda acontecimientos de trascendencia en la sociedad, indaga en las causas y efectos de la noticia. En él se realiza una investigación más profunda y detallada. Los reportajes explicativos analizan el problema, pero no plantean las consecuencias, a diferencia de los predictivos, los cuales, además de analizar el suceso, tienen como objetivo principal analizar sus proyecciones.

Sin la utilización de fuentes no se podría desarrollar el periodismo interpretativo, ¿cómo el redactor lograría la interpretación del hecho sin la visión enjuiciadora, positiva o negativa de las personas, que pueden haber presenciado el acontecimiento y dar informaciones fidedignas?

La búsqueda de la noticia 

La fuente periodística es toda persona, institución o documento que aporta información adecuada para que el redactor desarrolle una determinada noticia sin importar el género al que esta pertenezca.

En el “Taller por una cobertura periodística más profesional. Notas de un  reportero”; el periodista René Tamayo León explica que ”las fuentes más complejas son las orales. Con ellas siempre busco que medie el respeto, la ética, la habilidad en las relaciones humanas, pero también trato de saber hasta dónde tengo que dar cordel y cuándo debo halar para clavar el anzuelo y cobrar la pieza.

“Una fuente con dominio, fortaleza, valentía, educada en la relación con la prensa y a la cual usted le da confianza –y esta parte de la seriedad, exactitud, conocimiento, carácter recto del periodista- puede facilitar la jornada, incluso allanarla al máximo (…).”

En un plan de trabajo es indispensable la estrategia de fuentes. Siempre que el periodista tenga la oportunidad de ser testigo directo del suceso, tendrá más posibilidades de lograr una interpretación más propia y acertada, aunque siempre debe consultar varias fuentes para corroborar la información.

Es imposible que el redactor presencie todos los acontecimientos, llega el momento en el cual tiene que recurrir a la información brindada por la fuente, quien, desde el instante en que presencia el suceso y lo informa a la prensa, forma parte del relato mismo.

Olga Vinnikova, en su contribución al sitio Cuarto de Periodistas, define al reportaje como “un relato periodístico de historias vividas por personas a las que se relaciona con su contexto”

Esta aseveración reafirma la participación con que cuenta la fuente en la noticia, al ser testigo del suceso ya forma parte de este, es otro componente. Se analizan las fuentes como factor indisoluble de la información.

Aunque el periodista debe acudir, principalmente, a las fuentes directas y especializadas, también existen secundarias, documentales o no; circunstanciales, las cuales suministran información de hechos y acontecimientos concretos que protagonizaron o presenciaron; y permanentes, que son las instituciones, personas u organismos obligados a siempre dar la opinión requerida por la prensa.

La opinión de Alexis Quiala es que como el reportaje tiene gran parte de la literatura, las fuentes tienen un gran peso: “Los testigos,  los documentos, aportan al periodista el bagaje y los conocimientos que este desarrollará en el trabajo; pienso que el redactor es la principal fuente, pues a partir de su interpretación, el público conocerá a fondo el problema”  

Un ejemplo fehaciente de la importancia de las fuentes directas en el reportaje interpretativo es el trabajo de la estudiante de primer año de Periodismo, Glenda Arcia Socorro: ¿Échale salsita? (islalsur.blogia.com, Tema: Reportajes-Trabajos docentes).  En el trabajo, analiza el tema del reinicio de las producciones de la única fábrica cubana de salsa de soya en Cuba y la posible venta en divisa de su principal producción.

El propósito de la estudiante era analizar las causas y consecuencias del escaso acceso de la población a ese condimento, aún después del reinicio de la industria, y demostrar la repercusión económica y social que tuvo la paralización de la misma.

Para lograr ese objetivo, la estudiante entrevistó a 13 trabajadores de la fábrica, incluso consultó a jubilados o antiguos obreros de la entidad, de esa forma analizó los antecedentes del problema y con el diálogo con productores que laboran actualmente en el centro, sitúa el acontecimiento en un contexto. Esas fuentes directas sustentan el argumento del trabajo, constituyen el principal factor para desarrollar el reportaje, aportan los juicios analíticos, hipotéticos, disyuntivos y también parte de los de valor del escrito.

De esta forma se demuestra que las fuentes directas, especializadas o no, son imprescindibles en todo trabajo interpretativo.

La credibilidad otorgada por el público al trabajo es directamente proporcional a la cantidad de fuentes identificadas que cite el reportero en su trabajo. El público necesita saber y conocer de personas, afectadas por el problema, que son parte del suceso,  para confiar en la objetividad de la información.

Las opiniones también son portadoras de juicios  imprescindibles en la explicación de la noticia. Pueden ofrecer al público diferentes tipos de juicios como los de valor, analíticos, hipotéticos, sintéticos. Todos otorgan al trabajo diferentes matices, los cuales  ayudan al lector y al periodista a interpretar el hecho.

Olga Vinnikova, también señala en su trabajo que “en el reportaje interpretativo el periodista relata un hecho de actualidad, pero introduce también determinados juicios de valor”.

Un ejemplo con el que se puede evidenciar la importancia de los juicios valorativos en los reportajes interpretativos, es el caso del escrito ¡Salven nuestras almas!, de Félix Salgado López, estudiante de primer año de Periodismo (islalsur.blogia.com, Tema: Reportajes-Trabajos docentes). Aborda el tema de los daños causados a los ecosistemas marinos, por el calentamiento global, el cambio climático y la acción del hombre.

En el relato recopiló suficiente información de fuentes documentales, así como de entrevistas realizadas a especialistas. Pero le concede gran importancia a los diálogos con varios pescadores, personas residentes en localidades cercanas a bahías o al mar como Mariel o Ciudad de La Habana, así como trabajadores del Acuario Nacional de Cuba. Los juicios analíticos y de valor aportan las informaciones tangibles, básicas para la interpretación del escrito.

En este reportaje interpretativo de corte investigativo y científico, las opiniones tienen gran importancia, pues las personas, de una forma u otra, son víctimas del deterioro medioambiental, por lo que son perjudicados seriamente.

Otra demostración de la importancia de lo juicios, en el reportaje, es el trabajo “La nueva cruzada de los sacos de yute”, de la periodista Sara Sariol, del periódico Granma. En este existe una gran utilización de fuentes directas las cuales aportan los juicios analíticos para destacar la labor de la fábrica granmense TEXORO, productora de sacos de yute, destinados a varios sectores, como el tabacalero, agrícola y cafetalero, los cuales requieren de estos envases para el acopio de sus productos. La redactora también se propone apoyar la reinserción de ese artículo en el mercado nacional.

A lo largo del trabajo expone datos, cifras y juicios analíticos, los cuales demuestran que entrevistó, principalmente, a trabajadores de la fábrica, entre ellos el ingeniero textil Rubén Barreto Bravo, director de la misma. El reportaje contiene, en su mayoría, juicios analíticos, aportados por las fuentes directas que constituyen los mismos obreros.

En conclusión, las fuentes periodísticas son un aspecto indispensable en la redacción de cualquier trabajo, más aún en el reportaje interpretativo. Estas influyen en la opinión, tanto objetiva como subjetiva, creada por el lector después de leído el trabajo. Las fuentes son un soporte obligatorio en cualquier trabajo periodístico.

Bibliografía:

Arcia Socorro, Glenda. ¿Échale salsita? En: http://islalsur.blogia.com Temas: Reportajes-Trabajos docentes.

Artículos Periodismo y Reportaje. Consultado en: Microsoft ® Encarta ® 2008. © 1993--2007 Microsoft Corporation.

Mancera Rueda, Ana. “La teoría de los géneros periodísticos en España: notas sobre su origen y estado de la cuestión. En: http://www.saladeprensa.org/. Consultado: 14 de julio del 2008.

Salgado López, Félix. ¡Salven nuestras almas! En: http://islalsur.blogia.com Temas: Reportajes-Trabajos docentes.

Sariol, Sara. La nueva cruzada de los sacos de yute. Publicado en: Granma, pág.8. 1 de abril del 2009.

Tamayo León, René. Taller por una cobertura periodística más profesional. Notas de un  reportero; ponencia en el IV Festival de la Prensa Escrita, La Habana, diciembre del 2002. En: http://mesadetrabajo.blogia.com

Vinnikova Olga. “El reportaje en prensa: un género periodístico con futuro”. En: http://www.4periodistas.blogspot.com/. Consultado: 14 de julio del 2008.

Directas:

Alexis Quiala, periodista del semanario Victoria.

Roger Ricardo Luis, periodista, profesor y subdirector del Instituto Internacional José Martí.

 

EL PRECIO DE ELEGIR DISTINTO

EL PRECIO DE ELEGIR DISTINTO

 

 

Las relaciones entre personas de un mismo sexo constituyen hoy, en el seno de la sociedad cubana, un escenario constante de reflexión y debate.

 

CARLOS MANUEL ÁLVAREZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Eric* tiene 45 años, “la edad en que se es demasiado viejo para ponerse a andar y muy joven para echarse a morir”. La soledad lo obliga a caminar de vez en cuando por el Malecón. Siempre de madrugada. Duerme alrededor de cuatro horas todas las mañanas. El resto del día transcurre en espera de la noche, para desandar una vez más las calles de La Habana en el afán de olvidar los fantasmas del pensamiento.

Vive alquilado temporalmente en un apartamento de la calle Neptuno, en Centro Habana, rodeado de libros empolvados, viejos. En medio de la sala, una mesa y tres sillas sin barnizar. Detrás de la puerta, un sillón recostado a la pared con un balancín más largo que el otro. La meseta sin limpiar. La casa quizás sea el retrato de sus últimos años.

Desde que terminó con Carlos Alberto*, su pareja de dos décadas, la vida no le ha ido como esperaba. Eric decidió marcharse un día a los Estados Unidos. Ahora vuelve a Cuba muy a menudo, sin encontrar en  sus aventuras fugaces el calor del hombre que una vez amó.

Ofrey* es un poco más joven. Hace un buen tiempo conoció a la persona que posiblemente lo acompañe durante la vejez. Ocurrió un 31 de diciembre. Cuando menos pensaba enamorarse, después de tantas relaciones infructuosas, el azar decidió recompensarlo. Pedro* es, desde aquel brindis a medianoche por la salud y el amor, el centro de su vida.

Diversidad es igualdad

¿Por qué se juzgan diferentes las relaciones entre personas de un mismo sexo? ¿Somos desprejuiciados por aceptar relaciones de este tipo? ¿Dónde radica el verdadero problema?

“Buscarle causas a la homosexualidad es convertirla desde el primer momento en una complicación. Nadie se pregunta por qué una persona es heterosexual o por qué los dientes salen antes del año,” explicó la psiquiatra, Doctora en Ciencias, Teresita Calvo Oliva.

“Cuando desprendemos el análisis de la orientación sexual de otros factores como la responsabilidad, las motivaciones, el autodominio, y la capacidad para darse a entender, lo simplificamos. Le damos un protagonismo absurdo, sin percatarnos de la sencillez que constituye la integración de lo sexual en el desarrollo pleno y sano de la personalidad.”

Para ella, la sociedad actual pretende entender la homosexualidad desde los conceptos patriarcales heredados. No se trata de cambiar la visión respecto a los gays, sino de reestructurar los afectos y las opiniones que conforman a la persona.

“Nos hemos formado en un contexto social donde prevalecen patrones excluyentes, por lo cual intentamos explicar un fenómeno carente de conflicto. Cuando vivamos sin la sombra de la diferencia, la homosexualidad será comprendida como algo completamente normal,” afirmó.

En entrevista concedida a la periodista Alina Pérez Martínez, la directora del Centro Nacional de Educación Sexual (Cenesex), Mariela Castro Espín, declaró: “La orientación sexual se refiere a las parejas eróticas/amorosas/afectivas que la persona prefiere. Los términos heterosexual, homosexual y bisexual se emplean mejor como adjetivos, y no como sustantivos y se aplican más bien a los comportamientos, no a las personas.

“Sin embargo, en el uso común, frecuentemente se refieren a la persona como homosexual o heterosexual y, además, existe la tendencia a referirse a sí mismas de igual forma.”

Mayra Rodríguez, psicóloga y Máster en Sexualidad del Centro Nacional de Educación Sexual, expresó a un equipo de investigación de la revista Alma Mater, que “no existe una implicación sociológica para pensar que quienes difieren por sus preferencias sexuales, son iguales por su condición de individuos.”

Breve recuento

A través de las épocas, la percepción  sobre el homosexualismo ha variado infinidad de veces, en dependencia de las circunstancias históricas. Diversos libros que abordan el tema, como Vivir, Creer, Vivir, de la doctora Teresita Oliva, así lo plantean.

En la Grecia antigua se consideraba normal que un muchacho fuera el amante de un hombre mayor, pero este debía ocuparse de la educación política, social, científica y moral del adolescente.

Existen numerosos ejemplos de literatura lírica cantándole a las relaciones homoeróticas. Cátulo, Virgilio y Horacio, famosos poetas latinos, daban por hecho que todos los hombres sienten inclinación hacia el mismo sexo en algún momento de sus vidas.

En Roma, autores como Tácito y Suetonio veían en la homosexualidad un símbolo de degeneración moral. Sin embargo, que un hombre penetrara a un esclavo era relativamente normal.

El emperador más ilustre del imperio romano llevaba entre sus adversarios políticos el sobrenombre de “Reina de Bitinia”. Hacia el año 80 a.n.e., el joven Julio César  fue enviado como embajador a la corte de Nicomedes. Cuentan que el rey asiático, deslumbrado con la belleza del mensajero, lo invitó a descansar una noche en sus aposentos y a participar en un festín. Estos sucesos en Bitinia generaron fuertes rumores sobre una posible relación amorosa.

Pero Julio César no fue el único. Otros emperadores como Marco Antonio, Octavio, Nerón y Adriano tampoco escaparon a los comentarios lascivos sobre sus amoríos masculinos.

Según la enciclopedia virtual Wikipedia, a lo largo de la Edad Media, la Iglesia Católica persiguió implacablemente el homosexualismo. La tortura y la pena capital, casi siempre en la hoguera, eran los suplicios de las personas que cometían el llamado pecado nefando.

Uno de los padres de la psiquiatría moderna, Richard von Kraff-Ebing, lo consideró, en 1886, una enfermedad degenerativa. Durante todo el siglo XIX, la ciencia incluyó la homosexualidad entre los trastornos que podían y debían ser tratados.

Al observar el panorama de la última centuria destaca la inclusión, hasta 1990, en la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades, de la Organización Mundial de Salud (OMS).

En el transcurso de la historia, por disímiles razones, diversas culturas han ideologizado la sexualidad en función de los intereses de las clases de poder. Así han trascendido criterios legitimados por la ciencia y la religión, los cuales siempre se toman como “normales”. 

En el trabajo titulado Género, Cuerpo, Sexualidades, la Doctora Lourdes Fernández Rius, profesora de la Facultad de Psicología de la Universidad de La Habana, señala: “Instituciones como la familia, la escuela y la religión han controlado, controlan y reproducen las atribuciones a los cuerpos para que se cumplan los deberes corporales genéricos, coartando la sexualidad y la autodeterminación de mujeres y hombres.”

¿Basta con informarse?

Durante los últimos años en Cuba, entidades especializadas redoblan esfuerzos para informar todo lo posible en cuanto al tema. El Cenesex constituye en la actualidad el principal promotor de la lucha contra la homofobia.

La función del centro estriba, según declaró Mariela Castro a la revista La Calle del Medio, “en coordinar y gestar el programa nacional de educación sexual. Desde su fundación esta institución desarrolla una estrategia multidisciplinaria e intersectorial, sustentada en el criterio de que la sexualidad debe ser abordada por diferentes disciplinas científicas, y que no es una responsabilidad exclusiva de la familia y la escuela sino de toda la sociedad.”

La información que los cubanos han adquirido en los últimos tiempos desempeña, sin dudas, un papel esencial, pero, ¿basta solamente con el desarrollo intelectual de nuestra población?

Una vez más, la directora del Cenesex trae la respuesta: “… es insuficiente recibir una educación sexual, (…) basada en argumentos científicos, también es oportuno crear diferentes espacios educativos, en los que las personas puedan elaborar sus propias vivencias, sus inquietudes, analizar sus errores, (…), sentimientos y emociones.”

Para la doctora Oliva, es innegable la evolución social respecto a la aceptación de los homosexuales, mas, a su juicio, el conocimiento es insuficiente.

“Tú puedes saber que la homosexualidad es algo sano, y aceptarlo aparentemente como normal, pero si no varías la posición afectiva, el esfuerzo es en vano. En cuántas ocasiones oímos por la calle: yo no tengo prejuicios, yo tengo un amigo homosexual.

“Detrás de una afirmación así, se esconde una alta dosis de discriminación, porque das a entender que, a pesar de ser homosexual, esa persona cuenta con la dicha de tu amistad. O sea, tú no tienes ningún problema, el del problema es él.”

Todavía resta un largo surco de pensamientos rígidos por escardar, los cuales exigen tiempo para ser desterrados de la conciencia. Tal es así, que hasta en el terreno legal existen acentuadas diferencias. 

Adopción y matrimonio

Históricamente, en la idiosincrasia del cubano subyace un fuerte sentimiento machista. Algunos creen que tales concepciones son imposibles de superar, pues forman parte indisoluble de la nacionalidad.

¿Serán capaces las nuevas generaciones de suplantar herencias de este tipo? ¿Cómo influiría en los conceptos tradicionales de familia la aceptación del matrimonio gay? ¿Están capacitados los homosexuales para adoptar hijos?

Según Maday Valdés Pacheco, Máster en Psicología Clínica y especialista que atiende relaciones de pareja en el Centro de Orientación y Atención Psicológica (COAP), “sería muy aventurado hacer un análisis sobre la repercusión actual que podría tener la aceptación del matrimonio entre personas de un mismo sexo, o la adopción de hijos por parte de éstos. La sociedad cubana se encuentra  en un cambio constante, sin criterios sólidos sobre muchas cuestiones, y la homosexualidad habita en el centro de la mira.”

Sobre el tema existen diversas opiniones. Para algunos, el matrimonio debe estar determinado por los derechos civiles con los que cuenta todo ciudadano, y no por la preferencia sexual. Para otros existe un solo tipo de familia, la cual está destinada a la procreación.

Respecto a la adopción de hijos, los criterios presentan mayor homogeneidad. Aunque varios especialistas como la doctora Oliva creen que “el afecto y el cariño son los únicos ingredientes a tener en cuenta para la crianza sana de un hijo, pues la orientación sexual no influye en el aprendizaje de los roles de madre y padre”.

La mayoría de la población discrepa de dicho argumento. “Yo nunca rechazaría a los homosexuales, pero desde el punto de vista netamente biológico no es algo natural, y un niño cuya infancia transcurra sin el patrón tradicional de familia, carecerá del contexto idóneo para su formación,” alegó Orlando González, Doctor en Ciencias Económicas y trabajador de Cubatur.

Para Abelito*, los gays como él debieran exigir otros derechos más urgentes, antes de reclamar la adopción de un hijo. “Ni por asomo están creadas las condiciones para aceptar una cosa así,” sentenció.

Los hechos, por sí solos, incitan al debate. A la polémica como   método para ensanchar la mente y el alma. La mesa está servida. Siéntese usted, en la silla que prefiera.

Seres humanos

Eric, con más elegancia que cualquier mujer, desde el apartamento de la calle Neptuno. Ofrey, alegre, pero con la expresión sobria de un militar, bajo la sombra de un parque del  Vedado. Armando*, sin grandes definiciones, trepado encima de la litera de una beca universitaria. Todos, con la satisfacción que proporciona desahogarse, contaron algo de sus anécdotas, de sus temores, de sus creencias.

A los tres les preocupa terriblemente la vejez. Duele, como una carga  inmutable, la certeza de que nunca podrán dejar una familia.

“Siempre oigo una canción de Silvio nombrada Vida y otras cuestiones y me echo a llorar. Cuando canta… ‘quién se perdió, solo y sin hijos…’, de cierta manera me retrata, porque jamás escaparé al enorme abismo que entrañan esos versos,” confiesa Ofrey, quien nunca estuvo con ninguna mujer.

Lo mismo le pasa a Eric. Desde niño percibió el cuerpo de los hombres como una especie de misterio. Siendo joven escondió durante un tiempo su preferencia, hasta el momento definitivo en que la verdad lo alcanzó. La familia lo apoyó siempre, mas cuenta con amistades sin la misma suerte.

Armando sí estuvo en el pre con una muchacha. Duró pocos meses, pues se convenció enseguida de la elección errada. Su pareja actual es fotógrafo. Desde que entró en la Universidad ha sentido mayor comprensión por parte de sus compañeros, y eso en alguna medida lo hace feliz.

Ofrey rememora la ocasión en que su madre le sugirió el abandono de la Isla, porque para los de su tipo no había cabida en esta tierra. Hoy muestra como bandera el haberse quedado y el estar enamorado de su fiel pareja, con más fe que nunca en su país y en los homosexuales.

A Eric, sin embargo, algunas cosas le son indiferentes. Dice que no hay hombres como los de Cuba. Que afuera todo es un engaño. Que la nostalgia le come por dentro. Pero si la vida le diera la posibilidad de vivir otra vez con Carlos Alberto, aunque fuera en la India, se iría sin pensarlo.

Este último rehízo su vida, hace cinco años ya. Trabaja en la casa de Cultura de un municipio. Habló poco, pero fue certero: “En ocasiones veo mi vida entera como una equivocación. Me arrepiento de todo. De mi elección, y de lo mucho que me ha costado. Pero solo a veces me pasa. Después pienso que si volviera a nacer sería homosexual, y todo lo haría igualito, aunque yo también extraño ciertas noches, el calor habitual de veinte años.”  

*Las historias son reales. Los nombres, a petición de los protagonistas, fueron cambiados.

Ficha Técnica:

Tema: Valoración sobre el fenómeno de la homosexualidad en Cuba.

Propósito: Demostrar mediante los hechos la normalidad de las relaciones entre personas de un mismo sexo.

Objetivos colaterales: Indagar sobre los criterios que sostiene la sociedad cubana en cuanto al tema.

Analizar los derechos legales con que cuentan los gays.

Estrategia de fuentes:

Eric*, Carlos Alberto, Ofrey y Armando: homosexuales que accedieron a contar sus historias.

Teresita Calvo Oliva: psiquiatra, Doctora en Ciencias, quien le ha dedicado años de estudio al tema.

Maday Valdés Pacheco: psicóloga que atiende relaciones de parejas en el Centro de Atención y Orientación Psicológica (COAP).

Conversaciones con la psiquiatra Vivian Rabelo y las psicólogas Rosa María González y Lourdes Fernández Rius.

Consulta de entrevistas a especialistas del Cenesex como Mariela Castro y Mayra Rodríguez.

Abelito*: homosexual del Vedado.

Orlando González: trabajador de Cubatur.

Soportes

Hecho: visión actual sobre la homosexualidad en Cuba.

Contexto: factores que influyen en la concepción de la sociedad cubana respecto a la homosexualidad.

Antecedentes: discriminación de los homosexuales de distintas maneras a lo largo de la historia, en diversas culturas.

Proyecciones: mantener la información sobre el tema y variar los conceptos patriarcales que laten en la sociedad de hoy.

Tipo de juicios:

Analíticos: Diferentes criterios de especialistas, ciudadanos y gays, valorando el tema en cuestión.

De valor: juicios de profesionales que representan a distintas instituciones del país. Homosexuales protagonistas del reportaje que sensibilizan aún más el trabajo con la narración de sus historias. Son fuentes que sufren directamente el fenómeno de la homofobia.

Antagónicos: Criterios de personas que difieren en su percepción de la homosexualidad.

Proyectivos: Se exponen declaraciones y opiniones que proponen miradas al futuro, en aras de lograr una mayor tolerancia para la aceptación total de los homosexuales.

Tipo de entrada: narrativa.
Tipo de cuerpo: de bloques temáticos.
Tipo de cierre: de caso.
Tipo de título: llamativo. 

MÁS QUE INFORMACIÓN: EXPLICACIÓN

MÁS QUE INFORMACIÓN: EXPLICACIÓN

Tema: Juan José Hoyos Naranjo define que “el reportaje busca captar una historia con todos sus detalles, retratando de paso sus personajes, sus ambientes, recreando el drama que hay detrás de los hechos que se narran”.

YESIKA QUESADA PANTOJA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Al tratar de definir al reportaje, el investigador Gonzalo Martín Vivaldi dice: “El reportaje es un relato periodístico; esencialmente informativo, libre en cuanto a tema, objetivo en cuanto a modo y redactado preferentemente en estilo directo en el que se da cuenta de un hecho o suceso de interés actual y humano”.

La periodista de Radio Jaruco, María Amalia Pérez Suárez, argumenta: “Partiendo de que el reportaje es el género de los géneros pues incluye investigación, opinión del periodista, entrevista y elementos de la crónica, permite al reportero proponer soluciones a los problemas de la sociedad. En un reportaje crítico el periodista es como el fiscal y pone el dedo en la llaga, los de este tipo pueden ayudar a educar a la población”. 

Rodolfo Muñoz Zapata, en el libro De la noticia al reportaje humano, asegura: “El reportaje es la forma más exigente de la expedita utilización de los recursos de la noticia de rutina, pero sumado a ello la investigación, la interpretación, y sobre todo la definición noticiosa de los conflictos y alegrías de los seres humanos que componemos la civilización actual”

En “El reportaje escrito: reflexiones sobre el modelo documental”, de Luis Machado Ordetx, publicado en el periódico Vanguardia de Villa Clara, el autor expresa: “El punto de partida está en la toma de decisiones del proceso: la selección del tema, la fundamentación investigativa, la explotación eficiente de los instrumentales teóricos que aportan las Ciencias Sociales en la interpretación de los acontecimientos, la recopilación de testimonios y datos cotejados y comprobados, y la originalidad que ostente el discurso”.

Los especialistas opinan que a veces determinadas rutinas productivas conspiran de manera desfavorable, más cuando el reportaje constituye un género que requiere tiempo para cimentarse,  la investigación para el periodista representa una práctica consciente, estable y orgánica.

Rafael Arzuaga, periodista del semanario El Habanero, afirma que para él lo más importante de un reportaje es la investigación: ”La investigación da la profundidad del tema que se trata, pues con esta se descubren las causas y consecuencias del suceso. En dependencia del tema, el reportaje trata de polemizar, contrastar opiniones y llegar a conclusiones. En el cierre, el periodista toma partido y da su opinión”.

Rolf Schulze, en el Reportaje en la prensa socialista, precisa que: “La selección del objeto es decisiva para sumir el reportaje dentro de un especial proceso de creación, donde se combinan métodos científicos y artísticos, para tocar las puertas de una correcta y justa argumentación de situaciones, hechos y héroes de actualidad en cualquier tiempo”.

Las características destacadas de este género son: investigación participante del autor que selecciona temas, testigos, recopila informaciones en fuentes orales y documentales.

Muchos profesores de Periodismo, periodistas, filósofos, han abordado el tema del reportaje como género periodístico y definido cuántos tipos de reportajes existen. Martínez Albertos opina al respecto: “Desde el punto de vista de la creación literaria, el reportaje suele ofrecer al periodista un margen de oportunidades casi comparable al que brindan los géneros literarios de ficción, como los cuentos o los relatos breves”

Jorge Luis Rodríguez González, periodista del diario Juventud Rebelde, comenta que no existe una receta para escribir un reportaje: ”Aunque los manuales nos indiquen ciertas estructuras, la anatomía del reportaje es libre, flexible, y así mismo debemos sentirnos los reporteros cuando asumimos recrear un acontecimiento en su mayor complejidad.

“En el reportaje podemos encontrar características de otros géneros como la indagación de una entrevista, la revelación de un testimonio, la belleza estilística de la crónica, o la valoración de cualquier comentario. Esa es la hibridez que tanto está de moda hoy, aunque muchas veces tiende a ser un arma de doble filo, pues es el argumento de quienes, desconociendo las matrices de los géneros o irrespetándolas, dicen hacer un «nuevo periodismo», o un periodismo mucho más personalizado.

“Debemos ver al reportaje como una historia con argumento, personajes, puntos de clímax y de tensión como cualquier estructura dramática, con una fuerte columna informativa, nacida de ese tema que estamos tratando”, precisa Rodríguez González.

Los especialistas en el tema argumentan que el reportaje es la salvación del periodismo escrito. El profesor venezolano Humberto Cuenca, expresa: “El reportaje será más o menos grande, según quien lo escriba, será más o menos profundo según la capacidad del reportero para profundizar en los hechos... será más o menos interpretativo según la sensibilidad, la cultura o la capacidad estimativa de quien narre un hecho”.

El teórico Eduardo Ulibarri asegura que más allá de significar un esfuerzo de escritura y organización, el reportaje es, ante todo, indagación y razonamiento, además constituye el género más apropiado para conciliar realidad y creatividad.

“El reportaje no solo tiene que ser capaz de contar una noticia, sino que tiene que mostrar en toda su magnitud a los personajes o actores implicados en la misma, reflejar varios puntos de vista, complejizar y polemizar la realidad. Y aquí vale otra alarma: el hecho de que el periodista ofrezca varias declaraciones y opiniones no quiere decir que esté presentando un reportaje, porque todas esas opiniones pueden ser similares; y el reportaje requiere un profundo trabajo con la fuente que se manifieste también en la riqueza y la diversidad de enfoques de los actores de un hecho, lo cual finalmente dará el arco iris que es la realidad”, comenta Jorge Luis Rodríguez González.
   
Para Roger Ricardo Luis, periodista, profesor y director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, lo principal a la hora de escribir un reportaje es tener claro el objetivo que perseguimos con éste y luego seleccionar las fuentes que nos brindarán la información. Y otro factor imprescindible es el cómo se presente al lector el producto comunicativo final, de manera que no solo informe, instruya, comunique, sino que lo haga de manera atrayente en una lectura que se agradezca.
    
“La investigación periodística, por su parte, requiere de un proceso de planeación. Para introducirse en algún tema, se recomienda acudir primero a la biblioteca o a bancos de datos o navegar en Internet, con el propósito de hallar y extraer información de apoyo sobre los antecedentes del asunto”, cometa Susana Testé Rodríguez, estudiante de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, quien recientemente acaba de entregar su examen de curso en la materia.

Según varios teóricos, vale la pena rastrear, revisar, leer y marcar libros, revistas y toda clase de documentos referentes al tema. Y para concluir el trabajo investigativo, resulta imprescindible entablar contacto directo con protagonistas de la información y concertar entrevistas, sondeos, indagaciones, y rescatar puntos de vista e interpretaciones tanto de ellos como de testigos, contrapartes, expertos, representantes, y con toda persona que pueda facilitar más informes, opiniones y testimonios de interés . 
   
El siguiente paso es la estructuración y hechura del trabajo periodístico. Al respecto, Gabriel García Márquez resalta: “El reportaje es como una salchicha: debes saber dónde empieza y dónde acaba. Porque si no, lo vas llenando de datos y nunca terminas”.
    
Raymundo Riva Palacio, asegura: “El reportaje constituye el género periodístico con mayor exigencia investigativa; que ofrece total libertad para desarrollar un estilo literario; y gracias al cual se conocen a los verdaderos reportes escritores del periodismo. 
 
“El tema de un reportaje nace de dos maneras: de la observación personal del periodista o de los indicios acusatorios de la gente. De ahí que caminar por las calles, conversar en las paradas, escuchar las quejas y hablar con los amigos sean un buen ejercicio para el reportero. Hay que verificar toda la información obtenida todas las veces posibles. De no hacerlo así, el papel del periodista se reduciría al de traductor de datos sobre los cuales no tiene toda la certeza necesaria a la hora de llevarlos al papel”, afirma Riva Palacio

Bibliografía:

Documentales:

Machado Ordetx, Luis. El reportaje escrito: reflexiones sobre el modelo documental En: http://www.vanguardia.co.cu, Consultado el martes 11 de agosto de 2009.

Martínez Albertos José Luis. Curso general de redacción periodística. MES, La Habana. 1991. p. 273

Muñoz Zapata, Rodolfo. De la noticia al reportaje humano. Editorial Pablo de la Torriente Brau, La Habana. 1990. p. 62

Schulze, Rolf. Reportaje en la prensa Socialista. Editorial Tiempos Nuevos. 1983

Ulibarri Bilbao, Eduardo. Idea y vida del reportaje. Editorial Trillas, México, 1994. p. 38

Directas:

Arzuaga, Rafael, periodista de El Habanero.

Pérez Suárez, María Amalia, periodista de Radio Jaruco.

Ricardo Luis, Roger, periodista, profesor y director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Rodríguez González, Jorge Luis, periodista de Juventud Rebelde.

EL MUSEO NO LA ALEJARÁ DEL AULA

EL MUSEO NO LA ALEJARÁ DEL AULA

A propósito hoy del Día Internacional de la Alfabetización: Luisa Campos Gallardo, profesora de Historia de Cuba y apasionada de la obra martiana, relata su experiencia después de 44 años en las aulas.

Texto y foto:
TAN NGUYEN NGOC (TONY),
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“El maestro es el impulsor de cualquier sociedad; él salva vidas constantemente y ese es el mejor regalo que recibe un profesor: la satisfacción de poder encauzar almas, en defensa de la política de la Revolución”, esta es la filosofía de Luisa Campos Gallardo, quien confiesa que en un inicio el magisterio no era su sueño, pero después se convirtió en su vida.

Vinculada al Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona desde 1964 y graduada como profesora de Historia de Cuba, revela estar orgullosa de pertenecer al emblemático centro educacional.

Con la misma disposición con que enfrentó un aula hace  44 años, asume hoy la responsabilidad de dirigir el Museo de la Alfabetización y considera que con su trabajo instruye a las nuevas generaciones, porque “nada, nada, me alejará del aula”.

“Gracias a la formación que recibí en el Varona, he trabajado casi medio siglo en las diferentes enseñanzas del país. Cuando dirigí el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech tenía una formación preuniversitaria, después me dediqué a enseñar a los jóvenes de la educación superior. Me he sentido muy halagada porque he visto que muchos de los muchachos que un día fueron mis alumnos, se convirtieron en profesionales.

“Como maestra estoy contenta de poder formar a las nuevas generaciones, no solo desde el punto de vista académico, sino también en la defensa de la Revolución. Hoy no se puede ser un profesor si no se es un revolucionario.”

-¿Cuándo asume la responsabilidad de dirigir el Museo de la Alfabetización?


Esa fue una gran tarea que me dio el Pedagógico Varona. Empecé el 8 de enero de 1997 a dirigir el museo, y, desde entonces me propuse que tuviera una promoción internacional y que el mundo supiera de nuestra Campaña de Alfabetización en 1961. Pienso que se ha logrado, porque hoy es el único de su tipo en Iberoamérica.

Hemos trazado una estrategia para demostrar cómo el museo puede ser un gran educador de la familia, así todos ven qué fue realmente esa campaña en la sociedad cubana y le permitió a la Isla ser, en el plano ideológico, más libre.  Los que aprendieron a leer y a escribir en esa etapa, comenzaron a impartir clases en 1962. Fue algo maravilloso, pues Cuba dejó de tener el fantasma del analfabetismo.

-Desde el punto de vista personal, ¿cuánto ha enriquecido su vida el ejercicio del magisterio?


Martí dijo que la enseñanza es una obra de infinito amor, por eso quien educa  debe estar enamorado de su profesión, de los alumnos y mostrarles que en  ellos hay semillas escondidas.

El maestro debe tener la virtud de brindar amor a los estudiantes, engendrar en ellos la solidaridad y mostrarles que la Revolución necesita a profesionales dispuestos a hacer una buena obra.

-¿Cuáles han sido las figuras que más han influido en su formación?


El Doctor Ernesto García, la doctora María Dolores Ortiz, un grupo de profesores que, además de ser muy académicos, nos enseñaron por sobre todas las cosas a estudiar. Entramos al Pedagógico con noveno grado y ellos nos ayudaron a alcanzar el nivel universitario.

Tampoco olvido a mis maestros de  primaria. Si hoy tengo  hábitos de lectura y estudio, es gracias a la profesora de quinto grado, Margarita Pérez. Pero no puedo dejar de mencionar a Fidel y a Raúl: el uno con su intuición pedagógica, y el otro mediante su palabra.

-¿Qué cree de la formación de educadores cubanos en la actualidad?


Considero imprescindible el fomento de los profesionales de la educación. Si  usted cierra las aulas e impide que las personas estudien, está cerrando el desarrollo económico y social  de un país. Más aún en medio de la situación que estamos enfrentando con el déficit de profesores, principalmente en las secundarias básicas.

Hoy las oportunidades son otras: contamos con 74 preuniversitarios pedagógicos para que luego los que abracen la carrera asistan  los  institutos superiores pedagógicos.

El proyecto de los profesores generales integrales es una iniciativa de nuestro Comandante en Jefe como respuesta de la Batalla de Ideas para cambiar algunos elementos formativos en la educación en el país. Así surgen los maestros que, apoyados en medios audiovisuales, imparten clases en las secundarias. También nació la matrícula de quince alumnos por profesor, permitiendo así un mayor contacto entre ambas partes.

Además, a partir de una sugerencia de Fidel Castro se comenzaron a formar  profesores primarios. De la juventud cubana siempre hemos tenido respuesta a cualquier circunstancia.

También podemos referirnos a la incorporación de maestros jubilados a la enseñanza partiendo de una nueva ley del trabajo que extiende la etapa de jubilación. La  formación de educadores tiene que ser prioridad en un país. En Cuba nos regimos por una política basada en el principio de que las escuelas no pueden estar sin educadores. Ellos son el alma, el motor impulsor de esta Revolución.

-¿Qué le sugiere Yo soy el maestro…?


Buenas cosas. Es un libro concebido conjuntamente con otros dos autores. Lo escribí por el aniversario 35 de la Campaña de Alfabetización y, sobre todo, por el asesinato de Manuel Ascunce; así la juventud puede ampliar los conocimientos acerca de ese joven de 16 años que fue brutalmente torturado. Por eso el destacamento formado por la generación de 1982  lleva su nombre. También tengo un artículo publicado en la revista Voces de Uruguay sobre Conrado Benítez,  primer mártir de la Campaña.

-¿Cuánto le aportó el Varona en su formación?


Todos lo que soy se lo debo al Varona. Ha sido para mí una escuela y todas las tareas que me ha encomendado las he cumplido, porque me siento muy comprometida con este lugar, representa todo en mi vida. Le debo también mi categoría de Máster. Si resumiera mi vida sería el Varona y mi familia.

-¿Ha participado en alguna misión internacionalista?


He participado en procesos solidarios desarrollados por nuestro sistema educacional. Estuve en México con el programa Yo sí puedo, en el estado de Nayarí y durante casi un año asesoré a los maestros facilitadores que fueron quienes se encargaron de la ejecución del programa. Después estuve en Guerrero, localidad apartada del país, en igual cantidad de tiempo.

-¿Qué puede comentar acerca de los programas Yo sí puedo y Yo sí puedo seguir?


Ambos fueron ideados por nuestro Comandante, muestra de ocupación y preocupación porque “la razón de ser de un humano para dejar de ser un robot o un animal -como lo llaman en algunos casos-  es saber leer”, lo cual él mismo planteó en la Historia me Absolverá. El país donde se experimentó fue en Haití, hoy se ha extendido a veintiocho naciones. En Venezuela y Bolivia se aplica por aceptación del presidente, en los demás lugares es puntualmente y por aceptación del condado o del sindicato, básicamente.

Hemos sido premiados por la Organización para la Educación, la Ciencia y la Cultura de las Naciones Unidas en dos ocasiones, por este método o programa que ha ayudado a erradicar el analfabetismo en muchas naciones.

-¿Qué significado tiene para usted dirigir el Museo de la Alfabetización?


El Museo representa una gran parte de mi vida, pues me permite exponer lo que significó el triunfo de nuestra Revolución el primero de enero de 1959, es un orgullo; pero más aún, el mostrar cómo sucedió la Campaña de Alfabetización, tanto a los cubanos como a otros visitantes; demostrar qué significó (el amor con que se desenvolvió, resaltar el valor de los jóvenes, tan firmes aún ante actos vandálicos por parte de la contrarrevolución). Para mí, como miembro de aquella generación, es reafirmar que existe una vida más justa lejos del analfabetismo.

-¿Por qué el estudio martiano acapara su atención?


Con Martí me sucedió algo parecido a mi elección de la maestría. Tuve una profesora que me mostraba muchos de sus  artículos y yo me fui enamorando de él, a pesar de que me resultaba complicado entenderlo.

Eso también se lo inculqué a mis alumnos de sexto grado y más a los que veía que se interesaban por comprar sus libros. Tuve otra profesora que coincidió en esa línea, y gracias a todo lo aprendido por ella pude realizar mi primer taller de textos literarios, que se utilizó en la enseñanza infantil de todo el país. Por ahí comencé a profundizar más aún en su obra, a ser más sistemática.

En una ocasión visité una primaria para asesorar a estudiantes que  emprendían esa enseñanza. Ahí empecé a desarrollar mi tesis de máster, como una adecuación curricular a los programas de quinto y sexto grado. En el primero, de cómo enseñar a Martí en el área humanística; para sexto, vinculé otras asignaturas.

He tenido que dar conferencias sobre Martí en el exterior a profesores y estudiantes, explicarles lo dicho por Fidel en 1953 acerca de que es el autor intelectual del Moncada y el por qué  nuestra educación es martiana. Soy una enamorada del Apóstol.

Un maestro no se concibe sin un mínimo de conocimiento acerca de la vida de Martí, porque él también lo fue. En todas partes del mundo, siempre que pueda aplicar un pensamiento suyo lo hago; y no solo es repetirlo, sino entenderlo y ponerlo en práctica.

-¿Tiene algún mensaje para los jóvenes  que se inician en la profesión?


Les diría que lo primero es cumplir con la Revolución. Si hay una necesidad en el país, la cumple quien tiene esa vocación. Esta es una profesión que se agradece con el tiempo y más cuando te llaman educador y recuerdas cuánto los apoyaste y enseñaste. La juventud tiene que pensar que si nosotros no podemos llenar ese espacio vacío de profesores, nuestro país no avanzará. Como dijo Martí: “Y me hice maestro,  que es hacerme creador.”

El maestro es el impulsor de cualquier sociedad. Es quien está salvando vidas constantemente y ese es el mejor regalo que recibe uno: la satisfacción de poder encauzar vidas siempre defendiendo la política de la Revolución.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.


FICHA TÉCNICA:


Objetivo central: Conocer sobre esta profesora y su labor en el Museo de la Alfabetización.

Objetivos colaterales: Cómo se encuentra la educación cubana en la actualidad. Aprender más sobre el pedagógico Varona. Conocer sobre los maestros internacionalistas.

Tipo de entrevista:

Por los participantes. Individual
Por su forma. Preguntas y respuestas
Por su contenido. De personalidad
Por el canal que se obtuvo. Directo

Tipo de título. De referencia al tema
Tipo de entrada. De cita
Tipo de cuerpo. Clásico
Preguntas declaradas en la entrevista: 1–Abierta, 2-Abierta, 3-Abierta, 4-Directa, 5-Abierta, 6-Cerrada, directa, 7-Abierta, 8-Cerrada, 9-Abierta, 10- Abierta, 11-Directa.
Tipo de conclusión. Criterio del entrevistado

Fuentes consultadas: Luisa Campos Gallardo, entrevistada. (Fuente directa y no documental).

 

EL SECRETO DE KIKE Y MARINA

EL SECRETO DE KIKE Y MARINA

Tradición culinaria en Cuba.

PEDRO QUIROGA JIMÉNEZ,
periodista de Cuba Internacional,
Cortesía para Isla al Sur.

Fotos: JOSÉ (TITO) MERIÑO

Es poco probable que un cubano de estos tiempos no haya saboreado alguna vez cierto plato de la cocina popular llamado caldosa, una suerte de bebida espesa –poco menos que puré- a base de carne de gallina, diferentes condimentos y viandas.

Casi nada se sabe sobre la etimología de la palabra, solo que en México así se nombra a una suculenta sopa de pastas.

Cuentan, sin embargo, que allá en Las Tunas (unos 655 kilómetros al este de La Habana) cazadores y pescadores utilizaban antaño sus presas para mitigar el hambre con el sustancioso caldo. Hasta entonces, el viscoso líquido de color ámbar era alimento desconocido, reservado también a escasas familias que gustaban brindarlo en madrugadas de insomnio y cansancio.

Y quiso la casualidad que en la propia ciudad tunera, en el barrio de la calle Lora, víspera del Día de la Rebeldía Nacional, el 25 de julio de 1979 surgiera para Cuba y para el mundo la Caldosa de Kike y Marina, la misma que inspiró al profesor Rogelio Díaz Castillo su picaresca guaracha (1), popularizada en voz de Inocente Iznaga, El Jilguero de Cienfuegos (2).

“La canción me salió de golpe esa misma noche; la estrené guitarra en mano con Don Kike y su hija Lolita, que tocaron las maracas”. Díaz Castillo deja escapar el sano orgullo de cualquier creador por una obra afamada.

“Yo había hablado con el Jilguero en la Jornada Cucalambeana (3), lo admiraba desde pequeño y desde que entoné la melodía pensé que le vendría bien a su estilo. Él escuchó algunas estrofas y me pidió se la enviara a la capital”.

Tras breve compás de espera, a fines de 1980 El Jilguero ubicó el nuevo tema en la televisión nacional y se dejó escuchar luego en las principales emisoras radiales del país. La canción ganó bien pronto la aceptación popular toda vez que la caldosa se convirtió en sinónimo de fiesta, sin límites de edad.

CALDOSA vs. AJIACO

José Enrique Pérez Rodríguez (Kike) y Luz Marina Zaldívar Calzadilla (Marina) nunca imaginaron alcanzar la fama con la espontaneidad de su ingenio culinario.

Difunto él desde hace años, Marina rememora hoy aquella época de triunfos y desvelos que, en no pocas ocasiones, los hizo trasladarse de un extremo a otro de la Isla, incluso en un mismo día.

“Aquello fue un boom tremendo –subraya ella; toda la prensa se volcó hacia nosotros y llovían las invitaciones en cada provincia para que asistiéramos a sus carnavales”.

Según la célebre cocinera, hubo un momento de tal efervescencia que llegaron a tener un quiosco en la calle G del reparto Sueño (en Santiago de Cuba) y, al unísono, otro similar en la calle G, del Vedado habanero.

“Nos movían en avión de oriente a occidente, y viceversa; y nos llevaron también a la Isla de la Juventud (4) ante tanto reclamo de la gente”, asegura Marina.

A diferencia del habitual ajiaco criollo (un caldo ligero con diversos tipos de viandas y carnes enteros), la caldosa se afianzó, en corto tiempo, entre los platos más socorridos del comensal cubano quien, por demás, le atribuye propiedades tonificantes.

Desde 1983, en la ciudad de Las Tunas, mantiene abiertas sus puertas, día y noche, la Casa de la Caldosa, instalación gastronómica que reserva al gusto más exigente el secreto innovador de Kike y Marina.

Índice:

(1)-Guaracha: género musical, cantable y bailable, de origen andaluz (España).

(2)-Inocente Iznaga: (Arimao, Cienfuegos, 1930) Cantante y decimista, su voz goza de gran popularidad entre el campesinado cubano.

(3)-Jornada Cucalambeana: fiesta de tradiciones campesinas que, desde hace más de cuatro décadas, rinde homenaje todos los años a la memoria del primer poeta bucólico de Iberoamérica, Juan Cristóbal Nápoles Fajardo (1829-1861), conocido por el seudónimo literario de El Cucalambé.

(4)-Isla de la Juventud: Municipio Especial separado de la Isla grande en su parte sur-occidental. Conocida antes del triunfo revolucionario de 1959 como Isla de Pinos.

RECUADRO

¿Cómo hacer caldosa?

La receta de Kike y Marina recomienda una gallina grande, tres yucas (mandiocas), cuatro bananos verdes, cuatro malangas e igual número de patatas, aunque la cantidad de viandas puede variar de acuerdo con la opción de cada cocinero. De los condimentos no pueden faltar el ajo, la cebolla, el comino, el ají pimiento y la mostaza, todos en cantidades igualmente elegibles.

Se sofríe la gallina con los condimentos en una olla o cazuela medianas y, una vez dorados a fuego lento, se adiciona abundante agua. Cuando la gallina está blanda se saca de la olla para agregar a esta última las viandas, debidamente peladas y cortadas en trozos.

Se deshuesa y desmenuza la gallina y, junto con las viandas también blandas, se pasan por una maquinilla para convertir la mezcla en puré y añadirlas otra vez al caldo. El tiempo de cocción depende del espesor deseado aunque, cinco minutos antes de retirar del fuego, Marina aconseja echar, al gusto, la odorante salsa de soya.

Don Kike, por su parte, advirtió de su variante que llamó La Poderosa; propone hacer un aliño con zumo de limón, ajo y puré de tomates, el cual se agregará a la bebida una vez servida en plato o tazón grande.

RECUADRO

LA CALDOSA DE KIKE Y MARINA

Autor: Rogelio Díaz Castillo

Intérprete: El Jilguero de Cienfuegos

Un día allá en Las Tunas un viejito llegó, a la fiesta de Don Kike
quería bailar, quería gozar, pero ya no podía caminar.
Entonces Don Kike le recetó, una taza de caldosa
el viejito de un golpe se la tomó, y enseguida se puso a bailar;
el viejito de un golpe se la tomó, y enseguida se puso a cantar.
Fíjese Don Kike, fíjese Marina, con esta caldosa que bien se camina

(Estribillo)
¡Qué bien se camina, qué bien se camina, porque esta caldosa tiene una gallina!

Un sultán a una sultana, casi no podía abrazarla
después de tomar caldosa, la abrazó hasta desmayarla.

(Estribillo)
¡Qué bien se camina, qué bien se camina, porque esta caldosa tiene vitamina!

Un cosmonauta muy listo fue volando hasta la luna,
pero llevaba un jarrito, con caldosa de Las Tunas.

(Estribillo)
¡Qué bien se camina, qué bien se camina con esta caldosa
de Kike y Marina!

Un jueves Doña Lolita dio caldosa a Pirindingo,
y lo mantuvo bailando desde el jueves al domingo.

(Estribillo)

Cuando acababa la fiesta, llegó Kike al Comité‚
después de brindar caldosa volvió la fiesta otra vez.

(Estribillo)

Y la toma el cederista,  y la toma el Presidente
la caldosa es sabrosita, sobre todo bien caliente.

(Se repite el Estribillo hasta el final)

 

LA HUELLA

LA HUELLA

CARLOS MANUEL ÁLVAREZ RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.       

Son buenas gentes que laboran,

pasan y sueñan, y en un día como tantos

descansan bajo la tierra.

Antonio Machado.              

Lástima no poder acordarme de su nombre; de seguro mi historia tendría mayor credibilidad. Creo que ni siquiera le pregunté. Aunque mejor así. Las personas de su estirpe han vivido tanto que casi no recuerdan cómo se llamaron.

Lo conocí en la agricultura, en su hábitat natural, sin alardes de sapiencias ni prepotencias de sabio. La cabeza gacha, como si le doliera el cuello o buscara algo que una vez se le perdió. No usaba sombreros, y lo más curioso, entre los surcos de papas y las matas de plátanos andaba descalzo. Sin botas ni nada. Se sostenía en un par de extremidades enormes, anchas, duras. La piel sensible de sus plantas estaba cubierta de tejidos muertos. Aquellos pellejos petrificados eran sus zapatos de humano, su calzado reluciente. 73 años le habían curtido su estatura.

Tenía fama de incansable y de ser el mejor. Nadie, tuviera la edad que tuviera, podía superarlo. Diestro con el machete y ágil en el surco. El ojo izquierdo lo había traicionado, pero aún contaba con el ojo derecho y con sus dos pies. Sus dos pantagruélicos pies. Aquel guajiro no parecía un hombre, más bien una continuación de la naturaleza. Era imposible discernir dónde terminaba el suelo y comenzaba a erguirse su figura.

Acostumbraba a escarbar la tierra con el dedo gordo. Por eso yo siempre imaginé que algo se le había extraviado. Dicen que de joven conversaba bastante, pero desde hacía un tiempo el signo constante de su rostro era la soledad. Vivía solo. Siempre se acostaba temprano. Sus noches semejaban el fin de una cosecha. Desiertas y vacías. Sin abonos ni riegos. Madrugaba antes que nadie y con un buche de café aguantaba hasta el almuerzo.

Sus actitudes no tenían causas evidentes. Se reía de sus pensamientos y alzaba la vista cuando menos uno lo esperaba. Caminaba con aire de inmortal, como si lo supiera todo, pero sin insolencia. Era superior precisamente porque era misterioso. En fin, todo un personaje. Y para colmo, yo ignoro por completo cómo se llamaba.

Verdaderamente me pongo a pensar y no conozco siquiera qué me motivó a recordar a aquel señor. Pudieran ser sus pies, por supuesto, pero también pudiera ser la cantidad de horas que trabajaba.

Si él no hubiera contado con aquellas extremidades hiperbolizadas jamás me hubiera fijado en la eficiencia de sus manos ni en el apacible lomo doblado al calor del mediodía. Mas, si aquella faena rutinaria no hubiera fungido como el centro de su existencia durante décadas, la singularidad de su anatomía le habría sido negada.

Sus partes son inseparables. El guajiro asombroso se adentra tanto en el hombre común como el hombre común en el guajiro asombroso.

Quizás fueran sus huellas lo que él tanto buscaba. Porque a lo mejor aquellos pies pintorescos, casi irreales, eran incapaces de proyectar una evidencia palpable. Quizás le preocupaba el lugar adónde sería llevado por sus gemelas criaturas. ¿Podían aquellas plantas fantásticas asegurarle un sitio entre los campos labrados con sudor y esfuerzo?

Lástima que yo no pueda acordarme de su nombre y nada me asegura que lo vuelva a encontrar. Al final será derrotado por la edad. Los años terminan imponiéndose. Pero esas son cuestiones secundarias, conocidas.

Lo insólito sería descubrir una gran pisada, una monumental huella como prueba de esta historia, porque aunque aún no lo haya dicho, el rostro y el cuerpo del guajiro han desaparecido. Se esfumaron. Y solo quedan intactos, en el surco infértil de mi memoria, dos talones difusos, aplastantes.