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Isla al Sur

REVELACIONES DE UN PERIODISTA CLANDESTINO

REVELACIONES DE UN PERIODISTA CLANDESTINO

Conversación con Ernesto Vera Méndez, acreedor del Premio Nacional de Periodismo José Martí, por la obra de toda  la vida.

YARISLEIDYS DOMINGUEZ GONZALEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Ernesto Vera tuvo total conciencia del proceso revolucionario estudiando en la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de La Habana. Fue en los años 1955-1956 cuando varios compañeros decidieron integrarse al Movimiento 26 de Julio (M-26-7), y él estaba entre ellos. Es allí donde se les da la tarea de trabajar en la prensa clandestina revolucionaria en la edición y distribución de los periódicos Aldabonazo,  Revolución y Vanguardia Obrera.

En su hacer en la prensa, después del triunfo de la Revolución fue director de las publicaciones  La Calle y La Tarde. Así comenzó en el oficio quien nunca pensó ser periodista, y con el paso del tiempo la convirtió en su profesión.

Vera acota en su trayectoria la de haber sido fundador y subdirector del diario Granma, Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) de 1966 a 1986, y vicepresidente de la Organización Internacional de Periodistas (OIP), y es presidente de Honor de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP). En el año 1999 obtuvo el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de toda la vida y en la década del 80 fue galardonado con el Premio Internacional de Periodismo de la OIP

-¿Cuál es el primer trabajo que realizó

en su labor periodística clandestina?

El primer periódico clandestino en el cual trabajé fue Aldabonazo, ese era el órgano del M-26-7. Cuando  desembarcó el yate Granma en 1956 se le llamó Revolución, porque los expedicionarios del Granma, encabezados por Fidel, habían llegado. Solo se le cambió el nombre, este siguió representando la misma organización y trabajando en él las mismas personas.

-Debido a las acciones realizadas en el

periodismo clandestino  fue arrestado

en una ocasión. ¿Cómo sucedió?

Al descubrirse la imprenta en que se publicaba clandestinamente Revolución, me arrestaron de marzo a julio de 1957, en el Vivac. Allí tenían a los pendientes de sanción que pasarían a la cárcel luego de recibir su sentencia. Mi libertad condicional vino al quinto día de estar integrando la primera huelga de hambre en el Castillo del Príncipe. Cuando salí, me incorporé a la lucha revolucionaria en la esfera de la prensa, que era donde me habían asignado.

-Una vez incorporado a la lucha revolucionaria

como periodista,  ¿qué  otras acciones realizó?

Era virtualmente vicedirector del periódico Revolución, trabajando en esa publicación hasta enero 1960, cuando asumo el cargo de director de La Calle, fundado en 1955 por Luis Orlando Rodríguez, quien le brindó sus páginas al compañero Fidel para que escribiera artículos políticos. 

En junio de 1955 la tiranía  lo clausuró mediante  un asalto donde la policía rompió todas las máquinas. Esta publicación se reanudó en julio de 1959 por su  gran importancia histórica  y en 1962 se fusionó  con Prensa Libre y Combate, todos órganos de la Revolución.

De esta fusión  surgió La Tarde, del cual fui también director. Este era el único vespertino y se editó desde 1962 hasta 1965 cuando se fusionó con el semanario Mella y así surgió Juventud Rebelde.

-¿Qué representó para usted trabajar

en la prensa clandestina cubana?

La satisfacción de saber que he estado ayudando al proceso revolucionario cubano. Contribuíamos con el trabajo de la prensa clandestina a la creación y organización del M-26-7, dirigido por Fidel Castro. Aunque no lo sabíamos, hicimos lo que Lenin había querido al fundar Iskra en Rusia para organizar el Partido Bolchevique, y Martí cuando con el periódico Patria, contribuyó de manera destacada en la fundación del Partido Revolucionario Cubano.

-¿Qué figura del periodismo admira y por qué?

Simpatizo mucho con el ejemplo de Mario Kuchilán por la posición que asumió al oponerse a la dictadura desde su columna en Prensa Libre y por  la golpeadura que recibió de la policía de Batista. También admiro a Guido García Inclán, Luis Orlando Rodríguez y Enrique de la Osa, este último por su sección En Cuba, en la revista Bohemia. El principal es Fidel Castro. No solo era un ejemplo de aptitudes políticas, sino también de periodismo investigativo. Ya desde entonces estaba abriendo un nuevo camino en el periodismo, el que exige hoy la Revolución.

-En su quehacer periodístico ha pertenecido

a instituciones nacionales e internacionales

como la UPEC, donde fue presidente, y la

Federación Latinoamericana de

Periodistas (FELAP), como vicepresidente.

¿Cómo fueron  esas etapas de su vida profesional?  

Cuando se fundó  la Unión de Periodistas de Cuba ocupé el cargo de vicepresidente. En el año 1965 asumí la presidencia de la Comisión Organizadora  del  II Congreso de dicha organización celebrado en 1966 donde  fui electo presidente hasta el V congreso en 1986.

También fui vicepresidente de la OIP durante 25 años. Además, desempeñé el cargo de director de la Oficina Regional de esa organización para América Latina con sede en México, por lo que trabajé en ese país más de 10 años.

-¿Qué lo motivó a escribir el libro

Periodismo, lucha ideológica,

junto al periodista Elio Constantin Alfonso?

Lógicamente, conversamos sobre la profesión, sus características y durante mucho tiempo fuimos adquiriendo la conciencia de que nuestras experiencias se complementaban. En mi caso, por el vínculo con la prensa clandestina antes del triunfo de la Revolución, y en  el caso de Elio porque había sido un periodista destacado en los medios cubanos, por lo que él se encargó de la caracterización de los que existían entonces y el libro cierra con todas mis vivencias en la etapa posterior a 1959, especialmente en  la fundación de  la UPEC y la FELAP, donde fui miembro de ambas comisiones organizadoras.

En dicho texto incluyo una serie de crónicas que había escrito, y sintetizo todo  el pensamiento que tuve hasta la fecha y ratifico hoy; lo titulé ¿Qué periodismo queremos? El libro se editó en el año 1986 para los delegados al V Congreso de la UPEC. Todo mi razonamiento se resume en cómo los periodistas cubanos y de otros países latinoamericanos somos capaces de contribuir a la integración, la unidad y la concreción de la patria grande; ideas presentes en mis libros, como es el caso de Periodismo ético y patria grande, escrito en México, mientras estaba al frente de la Oficina de la OIP.  

-En su labor como  diarista de la prensa impresa,

medio al que ha dedicado toda su vida,

¿cuál es el trabajo que más lo enorgullece?

Junto al fotógrafo Panchito, el poeta Roberto Branly y el dibujante y pintor José Luís Posada, estuve una quincena de Girón –eran trabajos voluntarios que se realizaron durante muchos años en el país– visitando los campamentos, las brigadas que estaban albergadas. En ese periodo llegamos hasta Camagüey y escribí las menos “incorrectas” crónicas de mi vida profesional, publicadas en el periódico La Tarde. Muchas de ellas llevaban breves poemas, dibujos y fotografías, si alguno de los artistas se inspiraba. De esa manera considero que demostré lo falso que encerraba el pensamiento de que el tema de la zafra estaba agotado.

-¿Se siente satisfecho con todo lo que ha hecho? 

No, porque aspiro a más y todavía estoy en esa búsqueda. Porque no miro hacia el pasado, miro siempre al presente. Porque hay que cuidarse de creer que hemos realizado mucho y que debemos ser reconocidos, porque nadie está exento del ego. Creo que me falta casi todo por hacer. ¿Con qué se puede uno sentir totalmente satisfecho? La satisfacción total está en saber la deuda que se  tiene con la vida y ser capaz de pagarla cada día. Sé que he hecho muchas cosas, pero hoy tengo la conciencia de que pudo haber sido mucho más.  Aún tengo ideas sobre cosas…

-En 1999, en ocasión del VII Congreso de

la UPEC, le otorgaron el Premio Nacional de

Periodismo José Martí por la obra de toda

la vida, el más alto galardón que recibe

un periodista. ¿Cuán importante

es para usted ser así reconocido?

En ese momento sentí el honor de estar acompañado de catorce colegas que también lo recibieron de manos del Comandante en Jefe Fidel Castro. Quizás porque fui de aquellos jóvenes que soñaban con haber sido soldado de José Martí y tuve la posibilidad de ser un combatiente clandestino de la Revolución dirigida y encabezada por Fidel: fue de esa manera que realicé  el sueño, y el premio es parte de esa realidad.      

-Existen personas que no valoran el Periodismo

e, incluso, dudan de su efectividad como carrera

universitaria. ¿Qué opina usted al respecto?

Al hablar de Periodismo se da el caso de que en no pocos países capitalistas se desconoce como una profesión y se le admite como oficio. Para mí, es una labor abnegada, de mucho sacrificio, de mucho honor. En Cuba se constata el trabajo de años con resultados como los de contar con la UPEC, la FELAP, el Instituto Internacional de Periodismo José Martí, la Facultad de Comunicación donde se estudia como carrera universitaria. Es una profesión compleja, útil, inteligente, hermosa, comprometida y exigente. El periodista en nuestra sociedad es el intelectual de nuevo tipo, porque su pensamiento está precedido por la acción pública, arriesgada a favor de toda causa justa en Cuba o cualquier parte del mundo.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Conocer sobre los hechos relevantes de la obra periodística de Ernesto Vera Méndez, que le permitieron ser reconocido con el más alto galardón que recibe un periodista, el Premio Nacional de Periodismo José Martí.

Objetivos colaterales: Saber cómo llegó al periodismo. Conocer las acciones más relevantes de su carrera profesional. Indagar sobre la causa por la que fue arrestado en una ocasión. Resaltar los cargos que ocupó dentro y fuera del país, durante gran parte de su vida. Descubrir qué lo motivó a escribir el libro Periodismo, lucha ideológica. Conocer qué significó para él ser merecedor de Premio Nacional de Periodismo José Martí.

Tipo de entrevista:
Por sus participantes: Individual.
Por su forma: Clásica.
Por su contenido: De personalidad. 
Por el canal que se obtuvo: Encuentro directo.

Tipo de título: De referencia al entrevistado.
Tipo de entrada: Retrospectiva-biográfica. 
Tipo de cuerpo: Clásico.
Tipo de preguntas declaradas: 1-directa, 2-abierta, 3-abierta, 4-abierta, 5-de opinión, 6-directa, 7- abierta, 8-abierta, 9-abierta, 10-de opinión, 11-de opinión
Tipo de cierre: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas:
Biografía de Ernesto Vera Méndez. (Documental)
Vera Méndez, Ernesto: La prensa clandestina y su aporte a la Revolución cubana. En: Revista Enfoque (publicación trimestral editada por la Unión de Periodistas de Cuba .Año1-Número 1), julio- agosto–septiembre, año 2008. (Documental)

ESTHER MONTES DE OCA, EDUCADORA DE GENERACIONES

ESTHER MONTES DE OCA, EDUCADORA DE GENERACIONES

A propósito de su 99 cumpleaños el 7 de agosto.

 

YANET MEDINA NAVARRO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

"La educación (...)

es ante todo una obra

de infinito amor".

José Martí

La  mañana  despierta, las  flores y  los  adoquines  del  patio aún están húmedos. Frente  a  mí, la  brevedad  de  un  ser  humano  inmenso. Es una mujer de voz  serena y ademanes reposados, tierna y maternal, pero a la vez fuerte y austera. A pesar de sus 99 años, cumplidos este 7 de agosto, Esther María del Rosario Montes de Oca Domínguez conserva el brillo en la mirada y la lucidez  de  las palabras.

Me recibió en su hogar pinareño de San Juan y Martínez, devenido Casa Museo Hermanos Saíz Montes de Oca tras el asesinato de sus hijos Luis y Sergio por esbirros de la tiranía de Fulgencio Batista, el 13 de agosto de 1957. Allí, envuelta en recuerdos, rememoró parte de su vida.

-¿Cuándo y dónde se vinculó al magisterio?

Comencé a trabajar como maestra de primaria en 1937 en la escuela La Tinaja, situada en Río Seco; después en Marrero, un apartado lugar de San Juan y Martínez y, al nacer Luisito, vine  para el  pueblo.

Esther es Doctora Honoris Causa de la Universidad Hermanos Saíz de Pinar del Río. El 13 de agosto de 2008 -aniversario 51 del asesinato de Luis y Sergio- recibió el Premio Maestra de Juventudes, otorgado por la Asociación que lleva el nombre de sus hijos a personalidades de la cultura vinculadas al quehacer de  los jóvenes en el país.

-¿Siempre se interesó por la pedagogía?

No. Me gustaba ser artista, pero eran otros tiempos: la sociedad  estaba llena de prejuicios, y mi padre, ¡ni hablar! También me interesaba el derecho, y bueno, el magisterio.

-¿Qué determinó su vocación?

Mi hermana Aida, definitivamente. Ella era Doctora en  Pedagogía. Siempre fue la guía de la familia y mi paradigma.

Esther era la esposa del juez del pueblo, pero a pesar de su posición social y económica, impartía clases en la escuela pública a la que también asistían sus hijos.

-¿Le fue difícil ser  maestra y madre?

Me criticaron que los muchachos se mezclaran con niños  humildes, pero seguí aferrada, porque con los pobres aprenderían. Fue ahí que conocieron la vida, se  formaron junto a los más pobres. Escribían en libreticas hechas artesanalmente. Salían con medias y antes de entrar a clases, las guardaban en los bolsillos para no acentuar las diferencias dentro del aula. Me enorgullece haber contribuido a formar en ellos la sencillez y el sentido de justicia.

Por otra parte, me alertaban que ser maestra y madre me restaría  autoridad y ellos no sabrían si comportarse en el aula igual que en la casa. En cambio, nunca tuve que requerirlos. Me llamaban “señora”  en la escuela y “mami” fuera de ella.

-¿Y la educación en el hogar?

Luis, mi esposo, ayudó muchísimo en ese sentido. Entre ambos  les inculcamos el amor por la obra de José Martí desde pequeños. “La educación comienza en la cuna…”. Lo que se aprende en el hogar va a repercutir después en la sociedad. Los preparamos para la vida. Les enseñamos siempre el sendero recto, pero sin imposiciones. Ellos escogían el camino.

-¿Quisiera compartir alguna anécdota

de Luisito o Sergio que  recuerde

de manera  especial?

Al ingresar Luisito en a Facultad de Derecho de la Universidad de La Habana, y llegar el invierno, le di dinero para que se comprara un traje negro. El tiempo pasó y no lo llevó a casa. Yo le pregunté varias veces, hasta que me dijo: “Mami, no me hagas mentirte más, el dinero se lo di a Pablo Silva, mi  compañero, que no tenía con qué pagar la mensualidad”. Eso me desarmó.

-En  1961  en  Cuba  se  realizó  la 

Campaña  de  Alfabetización.

¿Usted fue brigadista?

Cuando la Campaña de Alfabetización yo seguí impartiendo  clases normalmente; además, alfabeticé  y  asesoré  a  otros  para  que  también fueran  a enseñar . Fue reconfortante ver a personas que antes tenían que firmar con las huellas digitales, poder hacerlo con su puño y letra.

-Durante ese tiempo, muchos maestros

vivieron momentos difíciles, corrieron peligro; 

otros, como el joven Manuel Ascunce,

perdieron  la vida. ¿No sintió miedo?

No, nunca vacilé, tampoco mis compañeros. Imagínate que había  niños de 12 y 13 años lejos de su familia. Otros brigadistas estaban internados en las montañas, en casas de campesinos. La  disposición del pueblo fue lo que posibilitó el éxito de la Campaña. Alfabetizamos porque así cumplíamos con una tarea de la Revolución. Nada nos hizo retroceder. El dolor que desencadenó  la pérdida de mis hijos, recién  asesinados, me fortaleció.

-El 22 de diciembre de ese mismo año,

¿qué experimentó?

Mientras la Plaza de la Revolución se estremecía de júbilo y en todo el país la alegría era inmensa, para nosotros la felicidad era doble, al saber que Lagunillas, un rinconcito apartado de una zona montañosa en San Juan y Martínez, había sido el primer territorio libre de analfabetismo en Cuba. Yo sentía que Luisito y Sergio estaban junto a nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro en La Habana. Los veía vestidos de brigadistas, farol y cartilla en mano, felices al ver realizado uno de sus anhelos. En tanto, las banderas de reconocimiento eran iguales, la nuestra, que se conserva en el Museo local, era la única que tenía el nombre del municipio.

Esther, eterna enamorada de este pueblo, se convirtió en promotora de una historia de la que ella forma parte.

-La imprenta de nuestro municipio

ha pasado a la posteridad.  ¿Por qué? 

Para orgullo nuestro, la imprenta, antes propiedad de Nenito Gener, fue uno de los lugares en el país, donde, clandestinamente se imprimió La Historia me absolverá. Hoy pertenece a la Unión de Jóvenes Comunistas, y una tarja en su fachada da fe del hecho.

-San Juan y Martínez es cuna de hombres

imprescindibles para la patria, entre ellos,

Luis y Sergio Saìz. Otros, nos llenan de orgullo,

pero resultan desconocidos para algunas

personas… ¿Quién fue Rafael Morales y González?

Yo siento una  gran  admiración  por  Moralitos  y  considero  estar en deuda con él, que lo entregó todo y murió en el campo de  batalla. Abogó por la erradicación de la esclavitud. Creó una cartilla para alfabetizar a los mambises. José Martí le llamó Pico de Oro por su encendido verbo. Ambos teníamos muchas cosas en común, sobre todo, la inclinación por el magisterio y el derecho, a los que hizo aportes. Siempre me identifiqué con él por ser un defensor de las causas justas y por el amor a su tierra. Es un sanjuanero ilustre, lástima que muchos no lo conozcan y otros, apenas lo recuerden. Por la entrega a Cuba y su vida tronchada en plena juventud, pienso en mis hijos.

-Pero también han ocurrido hechos trascendentales

que han tenido como escenario nuestro pueblo…    

Mi familia, de estirpe mambisa, procuró en todo momento salvaguardar la memoria histórica de nuestras gestas independentistas. Para eso, desde pequeños nos narraron todo lo relacionado con esas contiendas. Por ellos supe de la presencia del General Antonio Maceo en la Portada de Guacamaya, donde acampó con la tropa, y de su paso por el antiguo Central Galope en la ruta hacia Mangos de Roque.

Viene también a mi memoria, el incendio del pueblo el 21 de febrero de 1896, cuando sus habitantes, ante la inminente llegada de los españoles, prefirieron que todas sus pertenencias fueran pasto de las llamas antes que caer en manos del enemigo. Desde entonces, esta fecha ha pasado a la historia como el Día de la Dignidad Sanjuanera.

¡Ah!, y un poco más cercano en el tiempo, no olvido la primera comunidad rural que creó la Revolución el 24 de enero de 1961, en los terrenos que habían sido propiedad del latifundista Pedro Menéndez. Allí se fundó un moderno pueblecito con un centro escolar, tienda, oficina de correos y demás comodidades; así como viviendas de mampostería y placa, para los campesinos, desde entonces dueños de su tierra y sus casas. Fue muy emotivo que el propio Fidel lo inaugurara y nombrara Comunidad Hermanos Saìz.

-Si pudiera retroceder en el tiempo,

¿por qué profesión se decidiría?

Sin dudas, educadora. Mi profesión me ha ayudado a vivir, me ha dado muchos momentos felices. Los alumnos han sido la continuidad de mis hijos.

-¿Qué quisiera hacer que no pueda?

Formar parte de la Revolución Educacional que tiene lugar hoy en el país. Estar siempre rodeada de alumnos. Y si no fueran demasiados sueños, llevar la enseñanza a otros pueblos del mundo, como hacen tantos profesionales de la educación cubana. Pero, no hay remedio, a la vuelta de tantos años, no hay tiempo para más. Sólo queda, desde aquí, dar testimonio de las penurias que sufrimos los maestros, alumnos y, peor todavía, aquellos que ni siquiera llegaron a entrar a un aula antes del triunfo de la Revolución, y compararlos con este presente hermoso que debemos defender a toda costa.

El mediodía asomó. Las flores se desparramaron sobre los  adoquines  del  patio  interior. A Esther,  el  peso  del  alma  no  la  hace parecer triste, aunque sí algo ausente y llena de nostalgias. Ella, que ha dedicado su experiencia a las nuevas generaciones, es  todo un ideal, no admite silencios.

FICHA  TÉCNICA:

Objetivo central: Recorrer las etapas de su faceta de educadora.

Objetivos colaterales: Recapitular su papel en la Campaña de Alfabetización. Evocar sus hijos y familia. Buscar vínculo con personalidades como Rafael Morales y González y Manuel Ascunce. Referirse a la educación hoy. Repasar los momentos importantes del pueblo San Juan y Martínez.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: individual
Por su forma: mixta
Por su contenido: biográfica
Por el canal que se obtuvo: vía directa

Tipo de título: de referencia  al tema y al entrevistado
Tipo de entrada: descriptiva
Tipo de cuerpo: mixto
Tipo de conclusión: retomar una idea expresada en la introducción
Tipo de preguntas declaradas: 1-directa 2-cerrada 3-directa 4-cerrada 5-directa 6-abierta 7-directa 8-directa 9-abierta 10-directa 11-informativa 12-informativa 13-directa 14-abierta

Fuentes consultadas: directa (entrevistada)

UNA CASA QUE SE ESCAPÓ A LOS AÑOS

UNA CASA QUE SE ESCAPÓ A LOS AÑOS

JUSTO PLANAS CABREJAS,
Periodista de Trabajadores,
Cortesía para Isla al Sur.

Por los años 20, cuando el Vedado era tierra prometida en construcción, remanso burgués del obrero gritón, el claxon de los nuevos fotingos importados de Estados Unidos, el golpe de metales de la industria, el manicero cantarín… a principios del pasado siglo levantaron la Casa del Vedado.

Claro, así se le llama ahora que la Oficina del Historiador de la Ciudad la regresó a sus tiempos fundacionales para que usted imagine la high life cubana cuando la calle 23 desembocaba en la tierra.

Seguro ha pasado cerca de ella sin percatarse, pero ahí estaba la Casa del Vedado, en 23, número 664, entre D y E, esperándolo. Hace dos años seguía sobre sus ladrillos gracias a esos milagros inexplicables para la ingeniería. El arquitecto Severino Rodríguez le quitó ocho décadas de mediodías tropicales, ciclones, y camellos. Luego la museóloga de la Dirección de Patrimonio, Margarita Suárez, decoró cada habitación como un siglo atrás, cuando no servían para las urgencias nocturnas de esta ciudad de los 2000: la orina, la siesta de los borrachos y quién sabe qué más.

La Casa del Vedado no es una joya de la arquitectura. La burguesía de los años 20 no escapó a la mendicidad de toda guerra. La independencia cubana costó medio siglo de privaciones. Y ahora que algunos tenían dinero, carecían de buen gusto al invertirlo. Así, que esta vetusta señora está hecha al antojo de lo bonito. Columnas grecorromanas con sus órdenes. El patio, que durante la colonia estuvo dentro, aparece ahora fuera de la vivienda. Y este espacio interior lo ocupan los halls, coronados con lucernarios. Las ventanas y las puertas son afrancesadas. En fin, una arquitectura realmente ecléctica.

La burguesía, dos décadas después, sería tan exquisita que buscaría la correspondencia entre el diseño de los muebles y el de la casa. Pero la que nos ocupa conjugaba con todo placer una estatuilla colonial con el fonógrafo recién desembarcado de Norteamérica, como podemos ver en la Casa del Vedado.

En uno de los cuartos nos encontramos con la cama de hierro heredada de quién sabe qué pariente del siglo XIX, acompañada del altar para rezarle a la Virgen antes de dormir. Y solo a la distancia de un pasillo, con teléfono americano de por medio (¡cuántos rosarios no habrá interrumpido su timbre!), nos tropezamos con otra cama en otro cuarto. La cama es de madera tallada, tiene colchón de muelles. Y en lugar de la Virgen de túnica extensa y paños bordados, proclives siempre al polvo, en su lugar hay un escaparate hecho por el artesano de moda, basta ya de esos cajones que arrugan tanto la ropa.

Todo está a mitad, todo entre el XIX y el XX, España y Estados Unidos. De porcelana están hechos los platos coloniales, de porcelana también la bañera y la taza del inodoro. En el patio, la fuente tiene un pez de arcilla que mira hacia el carro de la familia y baña de agua unas figurillas azules que recuerdan dibujos cretenses.

En el teléfono 835- 3398 puede usted separar una cita con esta señora fugitiva del tiempo, irónica, coqueta, ingenua, ecléctica que se llama Casa del Vedado. Su mayor belleza sin dudas es el recuerdo.

 

A BORDO DE UNA GALERA TURCA

A BORDO DE UNA GALERA TURCA

Se cumplen 44 años del Centro Nacional de Investigaciones Científicas.

VIVIAN SÁNCHEZ,
Asesora de la Televisión Cubana,
Cortesía para Isla al Sur.

…Cuando nació apenas tenía yo 9 años. Conocí de su existencia cuando mis pasos se enrumbaron a su quehacer. Entonces sus conquistas ya eran noticias…Nuestro primer encuentro ocurrió en los tiempos de desandar pasillos universitarios, en la época que muchos de mi generación ansiaban convertirse en aprendices de esa nave que sembraba ciencia. 

El día que crucé el umbral de su majestuosa edificación, firmamos un pacto que permanecerá vigente por siempre: él me entregaría la mejor enseñanza… la mayor realización, yo formaría parte de la incontable tropa que integró su amplia tripulación y que en él dejó sus huellas. No exigió nada más a cambio. Hoy, me abre nuevamente sus puertas… yo le rindo homenaje…le entrego mi mejor recuerdo, ese que me permite evocar sus logros en los primeros 44 años de fructífera vida.

Su atípica arquitectura siempre fue enigmática… Algunos especialistas compararon su diseño con una galera turca con sobresalientes remos de hormigón. Así salió a navegar hace más de cuatro décadas muy lejos de todo el bullicio capitalino. Su estatura blanca, gigantesca, descolló en el apacible paisaje circundante. Inconforme con su soledad mantuvo rumbo, pero dejó subir a bordo a muchos remeros dispuestos a dirigir el timón hacia esa aventura llamada ciencia.

Desde hace más de veinte años el Centro Nacional de Investigaciones Científicas (CNIC) plantó bandera en la formación de generaciones de científicos. Sus resultados, hallazgos, y múltiples aportes a la labor científica del país lo convirtieron en “El padre de la ciencia cubana”. Subamos a cubierta y descubramos el por qué, ahora que arriba a un nuevo aniversario.    
 

Navegando se aprende…

El CNIC nació el 1 de julio de 1965 como entidad autónoma nacional por decreto presidencial, y como paladín de un movimiento promovido por el líder de la Revolución, Fidel Castro, cuando afirmó que “el futuro de Cuba tenía que ser necesariamente un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento…”

Sus primeros esbozos no estuvieron exentos de dificultades. Corría la década de los sesenta y el país no disponía de escuelas formadoras de técnicos especializados. Sin embargo, el montaje de sus laboratorios de Bioquímica, Genética, Radioquímica y Química, entre otros, requería de sabias soluciones.

Así surgió la convocatoria. Al llamado acudieron jóvenes sin experiencia alguna en la actividad, pero decididos a convertirse en grumetes de la naciente embarcación. Una selección rigurosa, seguida de intensos cursos teórico-prácticos impartidos por reconocidos marineros de experiencia, permitió la entrada en cubierta de lo que hoy puede denominarse la tropa de técnicos empíricos del CNIC, “buque insignia de la ciencia cubana”, calificativo asignado por el ilustre maestro Gaspar Jorge García Galló

Su excelente preparación, el nivel de motivación logrado, la exigencia sistemática y los desafíos que enfrentaron los convirtieron en navegantes capaces de abordar cualquier tarea en cada proyecto investigativo… Muchos continuaron estudios superiores.

Otras generaciones siguieron los pasos de los técnicos empíricos. Nos lo cuenta Elena Martí, técnico del área de Biotecnología, con 36 años de vivencias en la institución.

“Aunque tenía formación como tecnólogo químico orgánico, el propio trabajo me obligó a superarme en cursos promovidos por la dirección de posgrado, no solo en los afines con las investigaciones, sino también de idiomas, economía y computación”.

Refiere, además, que la superación  promovida por el CNIC le permitió la posibilidad de publicar y presentar resultados en eventos, tal y como lo hace cualquier graduado universitario, y que todas esas opciones fomentan en los trabajadores un sentido de pertenencia al centro.

“La colaboración multidisciplinaria es algo que siempre se ha mantenido. En la actualidad, mi departamento colabora con el Centro de Productos Naturales (CPN) en la extracción de principios activos para luego ser evaluados con fines biomédicos”.

Experimentados remeros

Graduada de Ingeniería Química, Doctora en Ciencias y con casi 40 años de trabajo en el CNIC, Leila Cabrera dice que desde sus inicios el centro fue interdisciplinario, existía en él un amplio diapasón de temáticas y de especialistas con diversa formación, que abordaban cada nuevo proyecto de investigación en colectivo.

“Ingresé ante el llamado que se realizó a los egresados de mi especialidad para fortalecer la producción de alimentos. Así fue como surgió la rama de Bioingeniería, área que desde sus inicios logró resultados aplicados a la producción y la industria, pero que además garantizó una formación de excelencia a sus especialistas.”

Leila considera que aquella etapa inicial resultó muy importante, pues en ella se dieron los primeros pasos para aplicar el ciclo completo, desde la fase investigativa hasta su comercialización.

El velero no dejó de enarbolar nuevos gallardetes y atracó con un nuevo plan de formación para los jóvenes. Tomás Moreira, Director de la División de Capital Humano y Relaciones Internacionales, con una trayectoria de 39 años en el CNIC, relató el nuevo proyecto docente de la institución, dirigido a técnicos de centros del Polo Científico.

“El proyecto contempla tres carreras: Ingeniería Informática, Ingeniería Química y Licenciatura en Farmacia. Para inscribirse, los aspirantes deben transitar por un curso de nivelación y luego realizar las pruebas de ingreso, como todos los interesados en cursar carreras universitarias. Tiene como objetivo principal el anclaje de técnicos con perfiles afines a las temáticas que se abordan en los centros del Polo. En el curso que culmina en el 2009 se graduarán los primeros cuatro ingenieros informáticos que han transitado por este nuevo plan de formación”.   

El también Ingeniero Químico y Doctor en Ciencias reitera que en sus 44 años de vida el CNIC ha tenido dentro de sus resultados más relevantes la gestación de centros y apoyo al surgimiento de otros, dentro de los que pueden mencionarse el Centro de Sanidad Agropecuaria, el de Investigaciones Biológicas y el de Ingeniería Genética y Biotecnología, además de la preparación de recursos humanos que ya sobrepasa la cifra de 25 mil especialistas.

Astilleros seguros

El ascenso inicial al galeón estuvo encabezado por un grupo de médicos convocados a la investigación. Luego se unieron a la tripulación ingenieros y químicos. Pero todos ellos necesitaban apoyo. Así, en 1970 surgieron los talleres del CNIC, otro proyecto que ha combinado durante estas cuatro décadas la labor de mantenimiento con la construcción de instrumentos de laboratorio.

Esa área constituyó un verdadero soporte a la tarea principal de la institución, pero es, además, un ejemplo de colaboración e integración. Departamentos como el del vidrio y el plástico son verdaderas leyendas en la historia del centro.

Así lo reitera Domiciano Rosendo Ruiz, quien se unió como electricista hace 42 años a la productiva tropa. “Gracias al desarrollo promovido en los talleres, hoy y desde hace algunos años, se comercializan equipos de laboratorio con calidad”, afirma.

Después agrega que el CNIC tiene el logro de la formación intelectual, pero cada joven que ingresa en el área de mantenimiento desarrolla habilidades manuales; se prueba como plomero, electricista, albañil, mecánico. Muchos de los que entraron como obreros hoy son ingenieros y así se unieron con más calificación a brindar servicios a esa área.

Algunos de los equipos construidos en los talleres optimizaron resultados científicos, otros representaron novedades o sirvieron de arranque para la creación de instituciones especializadas como el Centro de Inmunoensayo o el de Neurociencias, y colaboraron en la creación de otras dependencias como el Centro de Investigaciones del Ozono o de áreas de investigación y desarrollo dentro de la misma institución como la encargada del Diramic.   

Relevo en la proa

“Soy el resultado profesional de los experimentados investigadores que me anteceden, he ido retomando de cada uno de ellos sus enseñanzas y consejos más oportunos, a ellos les debo mi actual formación”, así afirma Sarahí Mendoza, investigadora del CPN y una de las más jóvenes Doctoras en Ciencias del CNIC.

Graduada en 1998 de Licenciatura en Farmacia, Sarahí recuerda que comenzó como estudiante en la institución, periodo que le ofreció como fruto su tesis de diploma en un tema vinculado con el Policosanol (PPG), uno de los principales resultados del centro en los últimos años.

“Entrar aquí significó para mí dar continuidad a las aulas, solo cambiaron mis profesores”, destaca Sarriá y añade que “la motivación por lo que estás investigando te invita a seguir superándote. Mi plan de formación y posgrado, así como los resultados de trabajo me permitieron que alcanzara el grado científico en el 2006, con la evaluación farmacológica de un producto con potencialidad como suplemento nutricional, obtenido a partir de la cera de la caña de azúcar.

“La carrera está en marcha, debe continuar. Todo mi camino abonado por los más experimentados ahora sirve a quienes comienzan, como ocurrió con el Centro de Productos Naturales, que acopió y aplicó las enseñanzas de la institución que lo engendró”.

Lo que bien se aprende

Un refrán popular dice “lo que bien se aprende nunca se olvida”. Siempre que se menciona al CNIC, se reitera su innegable papel en la formación de científicos cubanos. Cabe preguntarse: ¿A qué se debe ese trascendental logro?

Todos los que navegamos en él recibimos de su cartilla elementos claves: disciplina, rigor, exigencia y tenacidad, respeto a los más curtidos y a la tarea asignada en cada momento. En su día a día lograba mezclar camaradería, pero con aliento y ritmo para avanzar, siempre en colectivo. Su sentido de pertenencia se alimentó en cada proyecto, jornada o resultado terminado. Quizás en cada uno y a la vez en todos esos ingredientes está la receta del CNIC desde su primer día, ahí pueden estar las semillas cultivadas a lo largo de su historia.

Recuadro:

Referentes necesarios

"El futuro de nuestra Patria tiene que ser, necesariamente, un futuro de hombres de ciencia, de hombres de pensamiento". Frase del líder de la Revolución, Comandante en Jefe Fidel Castro, en su histórico discurso el 15 de enero de 1960, durante la celebración del vigésimo aniversario de la Sociedad Espeleológica de Cuba, en el recinto de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana y razón por la que haya sido designado el Día de la Ciencia cubana.

Gaspar Jorge García Galló. Doctor en Ciencias Filosóficas y Profesor de Mérito. Extraordinario revolucionario. Fue asesor de diversas instituciones y del Comité Central sobre temas filosóficos. Estuvo vinculado durante varios años al CNIC como profesor principal de cursos de posgrado de Filosofía. Murió en La Habana en 1992.

Centro de Sanidad Agropecuaria (CENSA). Constituido en 1969 es una institución que tiene como misión contribuir a preservar y elevar la sanidad animal, vegetal y humana. Sus instalaciones diseñadas con tecnologías agropecuarias de avanzada permiten el desarrollo de proyectos de investigación y desarrollo con el objetivo de insertar nuevos productos en el mercado mundial. Se encuentra ubicado en San José de las Lajas.

Centro de Ingeniería Genética y Biotecnología. Institución científica cubana fundada en 1986 con alta capacidad científico técnica y elevado nivel de investigación, desarrollo, producción y comercialización de productos biológicos obtenidos por métodos biotecnológicos modernos. Sus resultados son aplicados a la salud humana, las producciones agropecuarias, acuícolas y al medio ambiente.

Centro de Inmunoensayo. Se inaugura en 1987 y nace de un grupo de investigadores del área de Biomedicina del Centro Nacional de Investigaciones Científicas. Fue la primera institución del país dedicada a fabricar equipos con la capacidad de calcular automáticamente los resultados. Dentro de sus objetivos se ha mantenido la de desarrollar metodologías de diagnóstico con reactivos, equipamientos y sus softwares para detectar diversas enfermedades, con potencialidad para realizar pesquisajes en la población con fines de prevención.

Centro de Neurociencias. Fundado como institución independiente el primero de enero del 2005. Sus inicios se remontan al Departamento de Neurofisiología en el Centro Nacional de Investigaciones Científicas cuya misión era introducir métodos cuantitativos y la computación en el análisis de la actividad eléctrica espontánea y evocada del cerebro. Por su notable desarrollo se crea en 1982 la Dirección de Neurociencias del CNIC con el objetivo de introducir las tecnologías diseñadas en el Sistema Nacional de Salud. En 1990 y hasta su creación como centro se desarrolla como unidad científico productiva del CNIC, tiempo durante el cual aplicó tecnologías avanzadas para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades del cerebro.

Centro de Investigaciones del Ozono. Dependencia científica del Centro Nacional de Investigaciones Científicas. Fundado el primero de mayo de 1994. Dirige los estudios y aplicaciones del ozono en todo el país. Además de sus laboratorios y áreas de apoyo a la investigación cuenta con dos clínicas, una nacional para el desarrollo de protocolos de investigación dedicados a la ozonoterapia y una que ofrece servicios de Turismo de Salud. Además posee una planta para la producción de aceite de girasol ozonizado de uso tópico (OLEOZÓN), medicamento registrado para el tratamiento de la epidermofitosis.

DIRAMIC: Producto biotecnológico cubano introducido desde los inicios del año 2000 en la red de centros asistenciales del país. Es un sistema que permite detectar la sensibilidad antimicrobiana en 4 horas y diagnosticar la infección urinaria.

Policosanol (PPG). Producto obtenido a partir de la cera de la caña de azúcar con propiedades hipolipemiantes y otros efectos beneficiosos para la salud cardio y cerebro vascular. Reconocido como uno de los logros relevantes del CNIC, se comercializa con varios países del mundo. 
 

¿EL DEPORTE CUBANO ESTÁ EN DECADENCIA?

¿EL DEPORTE CUBANO ESTÁ EN DECADENCIA?

IVÁN MORALES MORALES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La Habana.- El desarrollo del deporte cubano a nivel internacional durante los años ochenta produjo en los medios de comunicación el fenómeno del triunfalismo; sin embargo, la actuación en Beijing 2008 trajo consigo una modificación de todo el ideario existente hasta ese momento.
 
Las olimpiadas de Moscú 80 marcaron el inicio de una carrera en ascenso que ubicó a los deportistas cubanos entre los mejores del mundo. Desde ese momento y hasta la actualidad, un total de 53 medallas de oro, 50 de plata y 53 de bronce demuestran el mejoramiento ostensible con respecto a las ediciones anteriores.
 
El momento cumbre de la Isla en estas lides tuvo lugar en Barcelona 1992, evento en el cual se logró un salto cualitativo en cuanto a metales dorados (14) y posición final (quintos).
 
La contrapartida de esa actuación sin precedentes resultaron los Juegos Olímpicos de Beijing 2008: allí el deporte cubano no traspasó el umbral de una “decorosa” ubicación en el medallero, tras descender de la oncena posición en Atenas 2004 a la 28va. en esta.

“Pasar de ocho títulos a solamente dos en un cuatrienio fue algo inesperado para todos; razón necesaria para hacernos replantear la proyección internacional de esta temática”, expresó Roberto Pacheco, conductor del programa Deportivamente Hablando.

“Lo sucedido en la capital china demostró que no somos infalibles a las derrotas y que el exceso de confianza puede truncar toda meta planteada, por muy sencilla que parezca”, remarcó Jesús Hernández, seguidor de estos torneos.

Entre los galardones ausentes del casillero dorado estuvo el del béisbol, cuya permanencia en estas citas estivales se verá truncada en Londres 2012 por una decisión del Comité Olímpico Internacional.

El seleccionado antillano en la disciplina, favorito precompetencia en Beijing, no pudo revalidar su condición tras caer en el encuentro final ante el elenco de Surcorea con marcador de tres carreras por dos.

La derrota en este evento se unió a la sufrida un año antes durante la Copa del Mundo en 2007, para de esa manera demostrar que el deporte nacional estaba sufriendo una crisis.

Para Daniel Palacios, cronista deportivo del semanario Trabajadores, esto sitúa a Cuba a la par de otras potencias en la disciplina, y “nos ubica ya no como el gran equipo, sino como uno más entre los grandes”, sentenció.

Según Palacios, la prensa juega un papel primordial a la hora de mostrar el desempeño de nuestro conjunto, por eso resulta tan necesario “evitar el triunfalismo que, en ocasiones, nos ciega frente a los malos resultados”.     

El público cubano no se ha mostrado muy conforme con la cadena de derrotas, que se extienden hasta nuestros días.

“Unos especialistas dicen que hay exceso de confianza, otros añaden falta de preparación, pero al final todo resulta una burda justificación”, opinó Susana Díaz, ama de casa y fiel seguidora del béisbol.

Como ella, existen un sinnúmero de personas que creen oportuno dejar a un lado las apologías, y mostrar la verdadera causa de estos desatinos en los grandes eventos.

Con la mira puesta en la próxima Copa del Mundo a desarrollarse en septiembre, en varias ciudades europeas, los medios nacionales desarrollan análisis sobre los equipos rivales para dar un favorito precompetencia.

En esta ocasión, “hay más cautela entre nosotros a la hora de vaticinar un finalista, algo que en la década de los 80 era imposible de imaginar”, concluyó Palacios.

 

LOLÓ DE LA TORRIENTE

LOLÓ DE LA TORRIENTE

Tema: ¿Por qué una figura incuestionable desde todos los puntos de vista: político, ideológico, periodístico, literario, una verdadera personalidad de la cultura cubana, ha merecido tan escaso estudio académico y ningún reconocimiento institucional y divulgación pública? Oponente: Doctora Miriam Rodríguez Betancourt.

SONIA PEREZOSA,
respuesta a la oponencia para
la tesis de licenciatura en Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Una de las mayores satisfacciones que me brindó realizar esta tesis fue la oportunidad de entrevistar a personas que por distintas motivaciones conocieron a Loló de la Torriente. Amigos, familiares, colegas, me permitieron escucharlos y respondieron amablemente mis interrogantes. Una de ellas, para la que tal vez no exista respuesta total es la misma que formula la oponente: ¿Por qué una figura incuestionable desde todos los puntos de vista: político, ideológico, periodístico, literario, una verdadera personalidad de la cultura cubana, ha merecido tan escaso estudio académico y ningún reconocimiento institucional y divulgación pública? Contestarla me hizo —nos hizo—, recordar y especular, volver a las inexplicables sombras en los mundos de Loló.

Virgilio López Lemus, por ejemplo, me comentaba que en la década del ochenta cuando la conoció, «estaba algo aislada, un poco sola, (pues) algunos viejos amigos ya no la visitaban (y) ella tenía un mar de resentimientos sobre sus coetáneos, pero no por ello dejó un solo día de escribir, leer y trabajar», «porque los intelectuales están por encima de eso –planteaba también la investigadora Judit Díaz- Y Loló era una intelectual».

Tal vez fue esta una de las primeras causas por las cuales Loló fue olvidada, incluso antes de que muriera en 1983, «a pesar de no ser ni estrella de paso ni tampoco estrella menor», como afirmó Virgilio López Lemus en un artículo en el periódico Granma.

Es necesario tener presente, además, que aunque en sus últimos años de vida se mantuvo escribiendo para publicaciones como Bohemia, estuvo inmersa casi completamente en su libro Los caballeros de la marea roja, una inmensa tarea de creación literaria, sobre todo por sus alcances temporales. Para muchos, una faena intelectual de estas dimensiones es también sinónimo de soledad o distanciamiento.

Puede influir, además, que Loló, como he dicho antes, fue una periodista que murió hace relativamente poco tiempo. Y no es muy común el rescate de personalidades «inmediatamente» después de su muerte. Tal vez esperar a que pasen los años sea una fórmula para hacernos comprender la necesidad y obligación del reencuentro con lo perdido –en este caso su amplia cultura, su ejemplo como escritora revolucionaria.

Loló fue también una mujer que vivió con plenitud entre sus «dos patrias»: Cuba y México. Posiblemente tener esta dualidad de hogares, no le brindó, como a otras figuras, la posibilidad de ser estudiada en los dos países, sino que las ausencias indistintas en uno u otro sitio provocaron su olvido.

Su escaso reconocimiento puede deberse, además, a la amplitud de temas que abordó. Se desarrolló en la literatura, el periodismo y la crítica de arte; esto, sin contar su apasionada vida política. Es posible que abordar estos diferentes y gigantescos tópicos ha hecho que el estudio de su figura caiga en «terreno de nadie», al pensar que merece ser más reconocida en un sector que en otro; y en ninguno, al final.

Asimismo, se podría pensar que hay nombres que simplemente no son tomados en cuenta por instituciones para ser estudiados y, aunque sean relevantes, caen en la desmemoria. O que sobre ellos se tienden suspicacias, mezquindades, intereses diversos que en cada coyuntura histórica contribuyen al aislamiento, a la soledad; y que, pasado algún tiempo, son omitidos o enterrados por los testimoniantes.

De cualquier forma, pudiéramos recordar personalidades que han corrido suerte parecida. Algunas, por fortuna, ya se han rescatado; otras, permanecen en la sombra debido a disímiles causas (Félix Varela, Dulce María Loynaz, José Rodríguez Feo…)

Ojalá sirva esta tesis para que el silencio alrededor de Loló sea, a la larga, vencido, para que como espera López Lemus, «el tiempo haga que lleguen momentos de desentrañamiento de su obra, que la fijarán en el espacio definitivo que merece». «Lo contrario —como defiende el Investigador Francisco de Oraá, en Historias en dos mundos—: sería ignorar la necesidad histórica de todo un lenguaje».

EL CELULOIDE «SALE DEL CLOSET»

EL CELULOIDE «SALE DEL CLOSET»

Luego de más de un año de creado, el Cine Club Diferente es seguido por un público diverso, a pesar de la escasa difusión que ha recibido en los medios de comunicación, y de los detractores que cuestionan su razón de ser.

LIDIA HERNÁNDEZ TAPIA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

«La verdad que hace a los hombres libres

es la que la mayoría prefiere no ver».

Herbert Agar, sexólogo norteamericano

Con la presentación reciente del filme El hedor de la compra sexual, el Cine Club Diferente arriba a su segundo verano, incluso, a pesar de la escasa promoción que ha recibido por parte de los medios de comunicación.

El proyecto, surgido como una acción más dentro de la Campaña cubana contra la Homofobia de mayo del 2008, cuenta con el apoyo del Centro Nacional de Educación Sexual (CENESEX) y del Instituto Cubano de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC).

El crítico de cine Frank Padrón, encargado desde el principio de coordinar la actividad, así como de la selección de las películas y de servir como moderador del debate posterior a la exhibición, expresa su deseo de que «un buen día, no muy lejano, la condición de diferente no siga siendo vista como anormalidad, patología y, mucho menos, blanco para ataques y exclusiones».

A fin de lograr este objetivo, el énfasis temático de las propuestas ha residido en la amplia gama de comportamientos sexuales que existen actualmente, y desde siempre, en el mundo: homosexuales, bisexuales, transexuales, travestis y lesbianas, y demás variantes. De igual modo, se reflejan las discriminaciones de tipo racial, étnica, de género o de clases, que también afectan la vida erótica de las personas.

Al respecto, el estudiante de Periodismo Alberto Yoan Arego Pulido, quien ha asistido a la sede en el cine 23 y 12 de la capital, considera al proyecto «bastante innovador, pues se pueden apreciar propuestas no habituales en otros espacios». Sin embargo, confiesa sentirse insatisfecho ante la escasa divulgación dada a la actividad por parte de los medios de comunicación.

«Nunca he visto en el televisor un anuncio de la película que proyectará el Cine Club Diferente, ni siquiera en la cartelera cultural en Internet. El pasado mes de junio intenté asistir, y no lo hice porque jamás me enteré de la propuesta prevista», afirma Alberto Yoan.

Una encuesta realizada por especialistas del CENESEX durante el mes de junio, reveló que el 42 por ciento de los presentes en esa ocasión conoció de la existencia del Cine Club porque se corrió la voz entre los amigos, mientras que el 29 por ciento lo supo gracias a la mencionada institución.

Esta también constituye una insatisfacción de Frank Padrón, pues reconoce que   «aún cuando no se trata de falta de voluntad por parte de los encargados de la promoción del proyecto, no podemos negar que el mecanismo más efectivo ha resultado ser la circulación de las informaciones de boca en boca, de manera extraoficial».

A pesar de ello, este no ha representado un freno para la asistencia de un público cada vez más heterogéneo, que incluso comparte sus experiencias, luego de la proyección de los materiales.

“El debate invita a los espectadores a sacudirse los rezagos de tabúes y vestir la piel de los demás en el momento en que son incomprendidos o subvalorados», considera Mileyda Menéndez, quien realizó para Juventud Rebelde un trabajo referido al primer aniversario del Cine Club.

Contraria a la opinión de Mileyda, aún existen personas que no encuentran sentido a la realización de actividades de este tipo. «Respeto el derecho de la gente a expresarse con libertad, pero no le veo lógica a divulgar las intimidades. No hay por qué gritar a los cuatro vientos lo que cada quien prefiere, y marcarse uno mismo como diferente», opina Juan Manuel Montoto Pascual, periodista de Juventud Rebelde.

De igual modo, Miguel Ángel Ramos, artesano de 42 años, considera que «ser homosexual antes era tabú, ahora es normal; tal vez, mañana sea obligado».

Por su parte, la sexóloga Mariela Castro, directora del CENESEX, declaró recientemente a Alma Mater que «no se trata de pedir que aplaudamos una u otra orientación sexual, sino de  que admitamos la diversidad del ser humano. El tener una u otra preferencia sexual no nos da o quita méritos, las virtudes las adquirimos con nuestra conducta, que no se puede circunscribir solamente a la preferencia sexual, es mucho más amplia, rica, diversa».

Desde el año 2000, la mencionada institución ha realizado diversas acciones con el fin de promover una mayor aceptación social de la homosexualidad.

«Ser bisexual,  transexual, travesti u homosexual, no son enfermedades, ni actitudes contagiosas, ni se adquieren por defectos educativos, ni por malos ejemplos en el medio familiar. El Cine Club puede ayudar a una mejor comprensión de estas cuestiones por parte de los cubanos», refirió María Teresa Tapia, especialista en orientación psicológica del hospital Julio Díaz, en el municipio Boyeros.

Desde mayo de 2008, entre las cintas proyectadas en el Cine Club destacan: El celuloide oculto (1995, EE.UU); Todo sobre mi padre (2002, Noruega-Dinamarca); Belleza prohibida (2004, Gran Bretaña-EE.UU); Shortbus (2006, EE.UU); y Mandrágora (1997, República Checa).

La experiencia se ha extendido a otras provincias, como Sancti Spíritus, Holguín, Santiago de Cuba e Isla de la Juventud, con el propósito de que los homosexuales sean vistos, «simplemente como seres humanos, lo que son, con su carga de virtudes y defectos, conflictos y situaciones», expresó Frank Padrón.

«Aspiramos a ver que un día se valore a los otros como gente que aspira a su lugar en el mundo, y se les permita seguir luchando por una sociedad mejor, un mundo mejor, donde todos (también ellos) quepan y sean escuchados, y sobre todo, nadie les señale con el dedo, al menos para mal», concluyó  Padrón.

FICHA TÉCNICA: 

Tema: La escasa difusión dada al proyecto del Cine Club Diferente por parte de los medios de comunicación, así como la reacción del público ante la propuesta.

Propósito: Indagar acerca de los objetivos del Cine Club Diferente, el público al cual se dirige, la acogida que ha tenido por parte del público y los medios de comunicación.

Objetivos colaterales: Conocer sobre acciones y hechos colaterales que se han realizado y se realizan en Cuba encaminados al logro del mismo objetivo: la aceptación de los homosexuales en la sociedad.

Estrategia de fuentes:

Directas:

Frank Padrón, crítico de cine, quien se ha encargado de coordinar el proyecto, de seleccionar las películas a exhibir y de dirigir el debate que realiza después de la proyección.

Alberto Yoan Arego Pulido, estudiante de Periodismo que ha asistido en varias ocasiones al Cine Club.

Juan Manuel Montoto Pascual, periodista de Juventud Rebelde que ha asistido al Cine Club.

Miguel Ángel Ramos, artesano.

María Teresa Tapia, psicóloga del municipio Boyeros

Documentales:

Menéndez, Mileyda. La diversidad es natural, Juventud Rebelde, mayo 16 de 2009, p.5, Ciudad de La Habana.

Jiménez García, Eduardo. Clandestinos con vieja historia. Alma Mater, mayo 2009, Ciudad de La Habana.

Soportes:

Hechos colaterales: Extensión del cine club a otras provincias del país, así como Sancti Spíritus, Holguín, Santiago de Cuba e Isla de la Juventud.

Contexto: El Cine Club Diferente cumple el año y dos meses de creado, con un público heterogéneo, que tiende a aumentar.

Antecedentes: Acciones emprendidas desde el año 2000 por la institución que lo promueve. Acciones a favor de una mayor comprensión de la homosexualidad.

Tipos de juicios:
Analíticos: Presentes en el trabajo para demostrar la necesidad de comprensión de los seres humanos, sea cual fuere su orientación sexual.

De valor: Los emitidos por los entrevistados para sostener sus puntos de vista.

Tipo de lead: De contraste.

Tipo de título: Llamativo.

ELIÁN EN LA ACADEMIA UN DECENIO DESPUÉS

ELIÁN EN LA ACADEMIA UN DECENIO DESPUÉS

Temas: Objetividad, Subjetividad, Parcialidad e Imparcialidad en el Periodismo. Construcción de la noticia. Validez del periodismo interpretativo. Oponente: Máster Iraida Calzadilla Rodríguez.

ROUSLYN NAVIA JORDÁN,
respuesta a la oponencia para
la tesis de licenciatura en Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

1-Al referirse a la noticia -entendiéndose esta en el texto como nota informativa, pues la sitúa en el desglose que realiza de géneros periodísticos-, la estudiante plantea que “transmite una información objetiva sobre un hecho, sin introducir opiniones personales del periodista”, y más adelante agrega que “la regla principal ha de ser la objetividad, separando lo que es información de lo que es opinión. La opinión es libre, la información ha de estar basada en la veracidad y la comprobación”. Sobre esas bases:
a) ¿Podemos afirmar que en el periodismo somos objetivos e imparciales?
b) ¿Ciertamente la opinión es libre? 

Según Miguel Rodrigo Alsina (2005), “El concepto de la objetividad periodística, a pesar de las múltiples criticas que ha recibido, sigue siendo uno de los elementos claves para comprender la ideología que sostiene el modelo liberal de la prensa”. Sin embargo, como plantea Shudson(1978), el concepto de objetividad no ha sido inmutable a lo largo de la historia de la prensa.

Carey (1980) observa que “El reportaje objetivo se convirtió en el fetiche del periodismo americano en el periódico de la rápida industrialización”. Sin embargo, según cuenta Alsina (2005), en los años 60’ se comenzó a criticar el concepto de objetividad basándose fundamentalmente en la manipulación de la información. Crítica que dura hasta hoy. (Carey en Alsina 2005))

Para Bechelloni (1982), el problema de la objetividad periodística no está en que los medios de comunicación masiva dan una versión subjetiva de la realidad, sino que es el propio modelo liberal de la prensa el que limita la objetividad.

Alsina (2005) además considera como causa de la falta de objetividad no tanto el modelo en general del sistema informativo, como la producción específica de la noticia y en concreto,  la actividad de los periodistas.

Basándose en investigaciones de Kline (1982), Alsina  (2005) plantea que “la objetividad es un concepto social distinto según sean la culturas estudiadas”.

Plantea además que la subjetividad del periodista se ve reflejada durante el proceso de producción noticiosa y ello se evidencia por:

-La jerarquización y tematización de los contenidos por parte de los medios.

-La selección de las fuentes (si por ejemplo, siempre se emplean las mismas excluyendo a otras posibles).

-El ángulo para explicar el acontecimiento cuando los referentes no están consensuados.

-El sesgo retórico en la organización de los materiales brutos de una noticia por razonamientos por inferencias o relacionando diferentes aspectos de un acontecimiento.

El surgimiento del Nuevo Periodismo causó la crisis del concepto de objetividad, pues tiene un estilo mucho más subjetivo donde lo anecdótico es lo esencial en la construcción del discurso.

En ese sentido, Marletti (1983) señala que no es fácil establecer cuáles serán los contornos posibles del modelo de construcción de la realidad que se gesta a través de los medios.

También ocasiona la crisis el hecho de que los periodistas comienzan a contar hechos que no presenciaron como si hubiesen estado presentes. Esto, según Alsina  (2005), demuestra que “la construcción social de la realidad difícilmente será universal”.

La utilización de los medios de comunicación con fines políticos (guerras) es otra forma de manipulación que acrecentó la crisis del concepto de objetividad. A finales del siglo XX, la comunicación comienza a cumplir con una función elemental de la estrategia militar. Ya la información pasa del hacer saber (informar) al hacer creer (persuasión) y al hacer sentir (sensacionalismo emocional).

El no dar información, la censura y autocensura de los medios, su colaboración con uno de los dos bandos de la guerra, el suministro de información desde instancias oficiales, políticas y militares, la difusión de noticias falsas y la difusión profusa de noticias favorables a un bando y desfavorables al enemigo, genera gran desconfianza en los medios de comunicación.

Para Ramonet (1998), los medios han entrado en una era de sospecha y afirma que existe “escepticismo, desconfianza e incredulidad de los ciudadanos respecto a los media”. (Ramonet en Alsina 2005)

Por otra parte, Tuchman (1980) analiza el concepto de la objetividad periodística como ritual estratégico y opina que ante las posibles críticas de la audiencia, el periodista va a reafirmar la objetividad de su trabajo. El término “objetividad” se utiliza como ritual estratégico de defensa.

Grossi (1981) critica estas conclusiones y afirma que “la profesión periodística no puede ser descrita simplemente como rituales estratégicos que sirvan para reafirmar el status quo” y que se debe estudiar el concepto de objetividad no sólo como un legitimante de la actuación. (Grossi en Alsina 2005)

Taufic (1976) por otro lado señala que la realidad existe de forma objetiva, independiente del sujeto, pero que no siempre el reflejo de la realidad hecho por los medios es verdadero o fiel y hace una distinción entre objetividad y neutralidad cuando afirma que mientras “la primera es deseable, la segunda es imposible”. (Taufic en Alsina)

Gouldner (1978) enuncia que el objetivismo es un discurso que enfoca unilateralmente el objeto, pero oculta al sujeto hablante e ignora la influencias del discursos del sujeto sobre la construcción social del objeto.

En la búsqueda de una salida a la crisis de la objetividad como concepto, Bechelloni (1982) plantea que la objetividad no existe pero sí una tendencia hacia ella. Sitúa de este modo la objetividad como un problema de la voluntad del individuo.

Según Marletti (1982), la objetividad “es el resultado que sólo se puede conseguir gracias a un preciso empeño profesional, a la comprensión de los hechos y a la evolución tendencial de los mismos en la relación entre la experiencia y la memoria colectiva”. (Marletti en Alsina 2005)

Puedo afirmar entonces que la objetividad como concepto es deseable, pero en la práctica solo podemos hablar de honestidad y profesionalidad. La subjetividad siempre estará implicada en los trabajos periodísticos y la imparcialidad y neutralidad son por completo imposible.

En cuanto a si la opinión es libre, no. Los medios de comunicación siempre responden a un poder, ya sea estatal o privado, con intereses e ideologías definidas a las que debe acogerse el periodista.

2-Los teóricos coinciden en apuntar que un acontecimiento por sí mismo no es nada. Los hechos no tienen existencia, salvo para sus protagonistas directos e indirectos y solo cuando son seleccionados y elaborados por los medios de comunicación de acuerdo con normas y valores socialmente determinados, los hechos pasan a formar parte de la realidad social.
a) ¿Cómo influyeron los procesos de construcción de la noticia en la actualidad periodística del caso de Elián González?

Comenzaré diciendo que la noticia es una institución de carácter social. La construcción de la realidad se asienta en la selección de los hechos, como materia prima, que van a constituir la noticia a partir de situaciones y personajes que servirán de base para la narración del discurso periodístico en sus diversos géneros en correspondencia con la línea editorial del órgano de prensa en cuestión y los intereses que representa.

Alsina (2005) plantea que la noticia no es el hecho mismo sino la percepción que de este tiene el reportero, planteando al periodismo como una mediación.

El proceso de producción noticiosa comienza con la selección del acontecimiento periodístico por parte de los medios de comunicación masiva. Para ello se utilizan diversos criterios de selección o valores noticia en dependencia de las especificidades del medio en cuestión y de los destinatarios del mensaje periodístico. La selección de las fuentes periodística y los géneros para la elaboración del texto periodístico influyen también en la construcción de la realidad que hacen los media.

La noticia es el producto de una institución social, es el producto del profesionalismo donde el periodista se arroga el derecho de interpretar lo que ocurre cada día a los ciudadanos y otros profesionales. Por tanto, Alsina (2005) resume que la noticia no es un reflejo de la realidad sino la construcción que de la misma hacen los medios, es el acabado de un proceso productivo.

Heriberto Cardoso, por su parte, agrega que “no es el hecho o el acontecimiento, sino el relato, la comunicación, la exposición o la explicación del hecho, el género periodístico por excelencia”. (Cardoso en Alsina, 2005)

Podemos decir, entonces, que la actualidad periodística, como producto que se ofrece a los receptores, está influenciada por la subjetividad de los periodistas que la elaboran.

Sin embargo, Schramm (1982) señala que “si conceptuamos la ‘actualidad’ no ya como todo lo que sucede en el mundo sino únicamente como los acontecimientos a los que tienen acceso los mass media, aún así la ‘actualidad’ transmitida en forma de noticias no es más que una pequeña parte de estos acontecimientos”. (Schramm en Alsina 2005)

Aún así, dice Alsina  (2005), todos nos vemos obligados a acceder al conocimiento de cierto entorno a través de esa ‘actualidad’.

Por otro lado, en el estudio del hacer comunicativo del discurso periodístico informativo, hay que tener en cuenta que nos encontramos ante un discurso social inserto en un sistema productivo con características propias. Debe recordarse que la construcción de la noticia es un proceso de tres fases: producción, circulación y consumo.

Los periodistas son, ciertamente, constructores de la realidad social pero además, plantea Alsina  (2005), dan una forma de narración a esta realidad y difundiéndola, la convierten en una realidad pública sobre el acontecer diario.

En ese sentido, Veron (1981) plantea que “los mass media son los que crean la realidad social. Los acontecimientos son conocidos gracias a los mass media y se construyen por su actividad discursiva”. Y termina afirmando de forma categórica que “en nuestra sociedad son los mass media los que producen la realidad social”. (Veron en Alsina 2005)

Concluye entonces Alsina  (2005) que de esta manera “el proceso de la construcción de la realidad social depende enteramente de la práctica productiva del periodismo”.

Sin embargo Berger y Luckmann (1979) plantean que la noción de construcción social de la realidad se sitúa al nivel de la vida cotidiana en la que se da, sin embargo, un proceso de institucionalización de las prácticas y los roles.

Completa Alsina (2005) este planteamiento cuando afirma que los periodistas tienen un rol socialmente legitimado e institucionalizado para construir la realidad social como realidad pública y socialmente relevante. Alsina continua diciendo que “no debe olvidarse sin embargo, que este proceso de construcción social tiene en cuenta no sólo al proceso de producción sino también a la circulación y el reconocimiento”.

Por otro lado, De Fleur y Ball Rokeach (1982) apuntan que el grado de contribución de los media a la construcción de la realidad social del individuo está en función de la experiencia directa con los fenómenos y de la dependencia de la información de los medios sobre estos fenómenos.

Alsina (2005) también plantea que un elemento fundamental en la construcción social de la realidad que hacen los medios es el temario o agenda setting. Otra forma de influir en la actualidad periodística es la selección de un hecho noticioso para su inclusión en la agenda temática de los media. Alsina  (2005) sostiene que “lo que no aparece en los medios difícilmente aparecerá en el temario público”.

En ese sentido McCombs (1976) señala que “si los medios no nos dicen nada sobre un tema o un acontecimiento, en la mayoría de los casos simplemente no existirá en nuestro temario personal o en nuestro espacio cotidiano”. (McCombs en Alsina 2005)

Wolf (s/a), dentro de su estudio sobre la agenda setting de los media indica que la conexión entre los criterios de importancia aplicados por los media, el umbral de visibilidad de los temas y los efectos de agenda diversamente articulados como resultado de la relación entre los dos anteriores se evidencia mediante la denominada tematización.

Entiende Wolf (s/a) por tematización de un problema a su colocación en el orden del día de la atención del público, concederle la importancia adecuada, subrayar su centralidad y su significatividad respecto al curso normal de la información no tematizada.

Rossiti (1982) afirma que su función es “seleccionar ulteriormente los grandes tema sobre los que concentrar la atención pública y movilizarla hacia decisiones. Lo que por tanto distingue a un tema de un acontecimiento o de una clase de acontecimientos a la que ya le haya sido asignada importancia y mayor interés comunicativo es, en esta acepción, no sólo el recoger una serie de acontecimientos en la indicación de un problema que tenga significado público y que reclame una solución (o decisión)”. (Rositi en Wolf s/a)

Otro elemento que Alsina  (2005) considera fundamental en el proceso de producción informativa son las fuentes y afirma que la relación entre acontecimiento-fuente-noticia es esencial para la comprensión de la construcción social de la realidad informativa.

Podemos concluir entonces que el proceso de construcción de la noticia por parte de los medios de comunicación mediante la tematización del tema, el uso de los criterios de selección (valores noticia), la determinación de la fuentes periodísticas y el empleo intencional de los géneros periodísticos, influyen de manera directa sobre el producto noticioso que se le brinda al público, construyendo así la actualidad periodística del tema mediante una imagen que no representa un reflejo de la realidad sino una construcción social de la realidad hecha por los media.

Específicamente la actualidad periodística del caso Elián a través del seminario Girón, de Matanzas, podemos decir que existió una tematización del tema, que se mantuvo durante siete meses en la agenda temática del medio de forma permanente.

Podemos hablar de los valores noticia empleados, que influyeron en el producto comunicativo de manera directa, la importancia y el interés humano como criterios de selección determinaron trabajos periodísticos de gran efectividad, pues según plantea Alsina  (2005), “la efectividad del discurso periodístico está en el hacer saber (informar) aunque también pueden hacer creer y hacer sentir”. Esto también se vio fortalecido por la selección y el uso de las fuentes periodísticas que se vincularon estrechamente con los criterios de selección al corresponderse las fuentes institucionales con la importancia y la novedad principalmente y las fuentes espontáneas con los valores de proximidad e interés humano.

Todo esto complementado por la determinación y el empleo de los géneros periodísticos en aras de lograr productos comunicativos atractivos y que cumplieran con la intencionalidad de los mensajes.

3.-La autora suscribe el criterio de no pocos especialistas de que “el periodismo recoge varios géneros divididos en dos grandes vertientes o ramas: el periodismo informativo y el de opinión”.

a) ¿Para usted no es válida la propuesta del periodismo interpretativo?

Los orígenes de este tipo de periodismo se remontan a los finales de la Primera Guerra Mundial, con la aparición del llamado timestyle, en 1923 y se pone en vigencia un nuevo modo de periodismo propuesto por Briton Hadden y Henry Luce, quienes dieron vida al semanario Time bajo la consigna de que los lectores obtuvieran las claves de los acontecimientos relatados, junto con una clara explicación de los hechos, con un nivel más profundo, buscando su sentido histórico social.

Podemos afirmar que el surgimiento del periodismo interpretativo se corresponde con una real y creciente necesidad del hombre moderno de comprender los hechos y no ser sólo informado de los acontecimientos.

Al respecto, Concha Fagoaga (1982) comenta que el periodismo interpretativo proviene de la difusión que hicieron las escuelas norteamericanas de periodismo, diferenciando un tipo de mensajes que ya no se codifican conforme al relato objetivo de los hechos, pero que a su vez se distancia de lo editorial. Y señala que “los periodistas no sólo reproducen lo que ven y oyen, ejercen también una investigación sobre lo acontecido porque los hechos no se producen descontextualizados de una situación económica, social y política concreta. Los hechos no surgen aislados de una realidad más amplia, se insertan en ella…” (Fagoaga en Valdés, 2007)

Santibáñez (1983) presenta una visión similar al expresarse sobre este estilo cuando afirma que “interpretar, desde el punto de vista periodístico, consiste en buscar el sentido a los hechos noticiosos que llegan en forma aislada. Situarlos en un contexto, darles un sentido y entregárselo al lector (o auditor) no especializado”.

Para Martínez Albertos (1983), los géneros interpretativos están matizados por su carácter híbrido, pues se encuentran entre la información y la opinión.

Santibáñez (1983) coincide al apuntar que “el periodismo interpretativo se sitúa, de alguna manera, en un punto intermedio entre la opinión pura y la información aséptica y objetiva”.

Lester Markel profundiza más en el tema al señalar que “la interpretación es un elemento esencial de la parte informativa de un periódico. La opinión, por el contrario, debe ser confinada, casi religiosamente en la sección editorial”. (Markel en Martínez Albertos 1983)

En este sentido, Martínez Albertos (1983) agrega que “la interpretación no es opinión: es información en un segundo nivel de mayor profundidad y documentación respecto al simple relato objetivo”.

Por otro lado, Fagoaga (1982) parte del punto de vista de que “generalmente los mensajes interpretativos no aportan relación de acontecimientos inéditos (…) los hechos no son suficientes por lo que el proceso de elaboración se inicia a partir de unos hechos que se han difundido con anterioridad como mensajes informativos directos”. (Fagoaga en Valdés 2007)

Martínez Albertos (1983) amplía esta idea al agregar que la operación lingüística no va directamente del hecho al relato. El periodista actúa ya sobre una considerable cantidad de relatos previos que han dado cuenta valorativa de un mismo hecho. Cada noticia es el resultado de un acontecimiento objetivo al que se ha añadido una suma de diversas valoraciones acumuladas a lo largo de todo el proceso de elaboración del relato en su versión última añadiendo además antecedentes, documentación y análisis.

El venezolano Enrique Castejón también señala dos dimensiones en los mensajes de tipo interpretativo clasificándola de analíticas: explicativa y descriptiva.

La primera “busca básicamente darle sentido al espectro informativo en torno a un caso determinado” y de la segunda “se espera no sólo ubicar en su contexto a un suceso o problema, sino también en estimar las posibles consecuencias”. (Castejón en Valdés 2007)

Podemos decir, entonces, que el periodismo interpretativo no es información en el sentido tradicional más estrecho porque no se limita a dar cuenta de un hecho o acontecimiento sino que trata de profundizar y explicárselo al lector, incluyéndolo dentro de un marco de referencia más amplio o contexto y señalando sus raíces y eventuales proyecciones. Tampoco es opinión porque en esencia trata de que la afirmaciones que se incluyan tengan respaldo, sean atribuidas a personas con autoridad para emitirlas y no sean simples comentarios desde el punto de vista personal o ideológico del autor.

Por otro lado para Concha Fagoaga (1982) “el primer elemento (…) es la referencia a unos hechos de actualidad, la cual determina la presencia de los otros elementos del relato: el background, datos antecedentes que proporcionan una situación de fondo; el análisis, datos que intentan valorar los hechos referidos; y por último la valoración, datos estimativos que intentan prever consecuencias a las que los hechos conducen”. (Fagoaga en Valdés 2007)

Una de las formas más empleadas para la construcción de un mensaje interpretativo está estructurada en el siguiente orden: hecho principal, background, reacciones, análisis, valoraciones del periodista.

Para algunos autores, el mayor peso de la información en el cuerpo del relato, va sobre los hombros del background. Mitchel Charnley lo define como “todo material subyacente o circunstancial relacionado con el hecho que origina la noticia”. (Charnley en Valdés 2007)

El objetivo principal del background es contextualizar al lector en lo referente al acontecimiento, no determina el significado del hecho pero brinda herramientas para su mejor comprensión por parte del lector. Es el pie forzado para estimar y analizar los resultados, es el enlace entre los sucesos pasados relacionados con el tema en cuestión y su desarrollo presente”.

En el caso de los antecedentes, varios autores lo definen como par del background. Para Concha Fagoaga (1982) es el mismo concepto y Martínez Albertos (1983) lo ubica como parte del background, aunque queda claro que los antecedentes hacen referencia a hechos anteriores relacionados de forma directa con un tema de actualidad.

Por lo general, la presentación de los antecedentes no lleva consigo análisis ni valoraciones. La información puede ser resultante de declaraciones de las fuentes o la investigación propia del periodista.

El objetivo de su utilización es brindar a los lectores datos vitales para la comprensión del hecho. Los antecedentes son utilizados también por el estilo informativo aunque con una función diferente a la del interpretativo. En el informativo aparecen por lo general en los últimos párrafos o después del lead.

No se deben perder de vista las respuestas originadas en los lectores, fuentes, personas o instituciones objeto de las noticias según sus interpretaciones. Es claro que los periodistas deben poseer un alto grado de profesionalidad. Es poco frecuente que se hagan públicos trabajos, que revisados en reiteradas ocasiones, den pie a decodificaciones aberrantes.

Por lo general las actitudes generales por una determinada interpretación son previstas por los medios y los periodistas. En el estilo interpretativo están presentes rasgos subjetivos e ideológicos del periodista.

Para atenuar las posibles consecuencias se aprovecha al máximo el recurso de la fuentes autorizadas (citas de expertos, autoridades o institucionales), testigos del suceso en cuestión o personas implicadas en el mismo.

De aquí que los periodistas sean tan cuidadosos a la hora del análisis y la valoración. Fagoaga (1982) cita a Paul White quien define el análisis como “la presentación de los antecedentes y de todo material tangencial que permita al lector llegar a sus propias conclusiones una vez en poder de los elementos de juicio necesarios”. (Fagoaga en Valdés 2007)

Por su parte, Charnley define valoración como “la explicación personal y subjetiva de lo que una persona cree que la noticia significa”. (Charnley en Valdés 2007)

Fagoaga (1982) resume que “el análisis sería una explicación objetiva basada en el conocimiento a fondo de una situación y la valoración, por el contrario, sería un juicio subjetivo”. (Fagoaga en Valdés 2007)

El estilo interpretativo no pretende ser objetivo, al menos de la misma manera que el informativo, ni impersonal. Esto es prácticamente imposible cuando el periodista emite criterios valorativos donde están  implícitos rasgos de subjetividad. Todo mensaje que se construye con el propósito de relacionar hechos mediante el análisis lleva incluida la valoración aunque sólo se explicita con la aparición de elementos de juicio emitidos por el periodista, incluso hecho con la mayor discreción posible.

De cualquier manera, los elementos valorativos están presentes en la lógica del análisis que es producto del uso del background.

En este sentido Santibáñez se pregunta: “¿Cuál es la razón que hace del periodista interpretativo una especie de semidiós, autorizado a decir a los públicos cuáles son los verdaderos significados de los hechos?” (Santibáñez en Martínez Albertos 1983).

Martínez Albertos (1983) coincide luego con él al decir que sólo existe una razón: “la valía profesional de cada uno. El periodista bien capacitado profesionalmente, el que acierta una y otra vez en la formulación adecuada de los puntos de vista de sus relatos interpretativos, ese contará con la confianza de los lectores”.

Y más adelante agrega que “lo que se dice de un profesional aisladamente, vale todavía más para el equipo humano que constituye el periódico”.

Por otro lado, Santibáñez (1983) se preocupa por establecer las diferencias entre el Nuevo Periodismo y el periodismo  interpretativo. En ese sentido afirma que “esencialmente se trata de un problema de estilo” y explica que mientras el primero “tiene el ritmo y la organización de una novela”, el segundo “no abandona jamás la tierra firme de la investigación y la organización periodísticas”.

Para contextualizar el Periodismo Interpretativo desde su especificidad cubana, quisiera comentar que a pesar de que se ha logrado crear una clara conciencia de la necesidad del uso de este estilo, aún existe en una gran parte de los profesionales del periodismo un notable apego por el estilo informativo tradicional.

También en su trabajo “Interpretar los sabores y olores de la vida misma”, Iraida Calzadilla (2007) apunta que los principales obstáculos para la definitiva inserción del estilo interpretativo en nuestros medios pueden estar dados por la premura con que se trabaja, la falta de espacio y las decisiones de editores que prefieren generalmente lo expedito e instantáneo.

En el caso específico de Girón, podemos afirmar que durante el tratamiento periodístico que este medio de comunicación le brindó al tema del secuestro de Elián González, encontramos la ausencia absoluta del género o estilo interpretativo. Por diversas razones que van más allá del marco de la investigación que desarrollamos, pero que asumimos que se corresponden con las planteadas por Iraida Calzadilla (2007) y que mencionábamos anteriormente.

En consecuencia, podemos concluir que esta carencia fue en detrimento de la calidad de la información que se le brindó a los receptores por parte de este medio de comunicación, en particular partiendo del mismo concepto que se hace del estilo interpretativo y su importancia a la hora de armar a los destinatarios del mensaje periodístico de las herramientas necesarias para contextualizar e interpretar los hechos que acontecen en la sociedad.

Bibliografía:

Batalla por la liberación de Elián González. Editoriales, comentarios, mensajes y notas oficiales publicadas en los periódicos Granma, Trabajadores y  Juventud Rebelde, entre el 28 de noviembre de 1999 y el 3 de julio del 2000. Editorial Política, La Habana, 2000.

CALZADILLA, Iraida (2007). Interpretar los sabores y olores de la vida misma. Disponible en URL http://islalsur.blogia.com/2007/092504-interpretar-los-sabores-y-olores-de-la-vida-misma.php Consultado: 25 de junio de 2009.

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MARTÍNEZ ALBERTOS, José Luis (1983). Curso general de redacción periodística. Editorial Mitre, Barcelona. 1983.

RODRIGO ALSINA, Miguel (2005). La construcción de la noticia. Editorial Paidós, Barcelona, 2005.

SANTIBÁÑEZ, Abraham (1983). Periodismo  interpretativo y Nuevo Periodismo: ¿Una cuestión de estilo? Revista Medios y Comunicación. Diciembre 1983. Disponible en URL: http://www.icei.uchile.cl/comunicacionymedios/pdf/3/santibanez.pdf Consultado: 25 de junio de 2009.

VALDÉS, Alain (2007). Carrera por la noticia. Tesis de Licenciatura. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana, Cuba. 2007.

WOLF, Mauro (s/a). La investigación de la comunicación de masas. Editorial Pablo de la Torriente, La Habana, s/a.