Blogia

Isla al Sur

¿QUÉ ES LO PRIMERO?

¿QUÉ ES LO PRIMERO?

MERCEDES ALONSO,
desde República Dominicana,
cortesía para Isla al Sur.

La pregunta sigue siendo: en salud ¿qué es lo primero? Y la reflexión viene al caso, luego de escucharle estas frases al secretario de Estado de Salud Pública en la República Dominicana, Bautista Rojas Gómez, durante su comparecencia en un programa matutino de la televisión nacional.

Se refería el funcionario a las distintas situaciones que se confrontan con las plantas físicas de los hospitales y otras cuestiones que afectan el desempeño de los hombres y mujeres de la batas blancas y, por encima de todo, las consecuencias que paga la mayoría de la población dominicana ante un servicio médico que, aunque el secretario repite que: “El dolor de este pueblo tiene que ser un dolor de todos”, sabemos cómo se intensifica donde más se agudizan las dolencias, en esa mayoría sin recursos a todo lo largo y ancho de la geografía nacional.

Los meses que corren son harto peligrosos para el país: lluvias intensas que, en ocasiones, paralizan a provincias y territorios enteros. Enfermedades como el dengue y la malaria, entre otras, encuentran caldo de cultivo para su proliferación en estos tiempos.

Las políticas públicas de salud siguen siendo ineficientes y la interrogante ya no es ¿hasta cuándo?, sino ¿por cuánto tiempo tendrá esta sociedad la suerte de sobrevivir a epidemias enteras y a tantos riesgos, sin la prevención requerida?

Si como plantea el secretario de Salud Pública, en cada zona rural, aún en la más lejana, las vacunas antetitetánicas, por ejemplo, se conservan en perfecto estado de refrigeración, ¿por qué mueren personas por el tétanos?

¿Cuántas posibilidades habrán de salir ilesos en esas comunidades donde las inundaciones de estos días han coadyuvado a la reproducción del mosquito Aedes Aegypti, causante del temido dengue, que cada año cobra nuevas víctimas entre las familias dominicanas?

Encima, el A1H1 parece no haber concluido su período de multiplicación por el mundo y en el país, aunque nadie ha sido infectado, el temor prevalece; porque, en lo que se acaben de poner de acuerdo las autoridades y el Colegio Médico Dominicano, la prestación de dichos servicios, que siempre han sido insuficientes, ahora lo son mucho más.

Como si los tiempos estuvieran para divergencias e intensificación de ineficiencias, sobre todo en la salud, y en estos días de crisis...

ENRIQUE DE TODOS

ENRIQUE DE TODOS

Premio Nacional de Periodismo José Martí, desde las páginas En Cuba, de la revista Bohemia, de la Osa sembró un paradigma de prensa cubana.

MAYVELI PARES MENÉNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Cerebro y corazón de aquel bastión

de la prensa cubana”. Lisandro Otero

Un hombre alegre y un periodista consagrado. Le gustaba acompañarse de amigos y compartir con ellos un trago. Fue cariñoso y sensible. Se llevó muy bien con la madre de sus dos hijos. Era un patriota, un verdadero revolucionario, hasta en su temperamento. Así recuerdan quienes le conocieron, a Enrique de la Osa Perdomo, uno de los periodistas más grandes del siglo XX cubano y merecedor del Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida (1992), la Medalla Alejo Carpentier, y la Orden Félix Varela. 

Exponente singular del periodismo investigativo y literario, sus artículos en la sección En Cuba, de la revista Bohemia, renovaron la prensa cubana. Escribía para denunciar las administraciones corruptas y comunicar al pueblo aquello que nadie se atrevía a decir. Sufrió exilio por apoyar las acciones contra los gobiernos corruptos de antes de 1959.
  
Se refugió en la clandestinidad por un breve tiempo, pero sus letras no dejaron de impactar. Autor de varios libros, entre ellos se encuentran Los días y los años, Visión y pasión de Raúl Roa, y Sangre y pillaje. En este último reflejó la historia de 30 años de la revista cubana Bohemia, en la etapa capitalista.

Un excelente periodista

Carlos Piñeiros, subdirector actual de la revista Bohemia, mantuvo una estrecha relación con Enrique de la Osa y reconoce que su compañero y amigo dejó una huella imborrable en el periodismo cubano: “Fue uno de los fundadores de la sección En Cuba, la cual era prácticamente rescrita y reeditada a su estilo, pues era un brillante redactor. Esta se dedicó a profundizar en la política cubana. Lo mismo habló de los negocios sucios de los políticos, como de los chismes que los involucraban. Algunos se molestaban si no salían en la columna. A finales de los años 40, se convirtió en el espacio central de la publicación, aunque en ocasiones la censura la prohibió.

“Según me contó Marta Rojas, él  era muy exigente en el uso del idioma y colocaba los adjetivos pensadamente. Su sección era extraordinaria, realizada con gran sencillez, pero no tiene comparación con la de hoy, pues son muy distintas. En esos años se hizo para castigar lo mal hecho, la de estos tiempos es de apoyo y afirmación. El objetivo de la actual es profundizar en los problemas y logros del país.

“Nuestra revista, desde el año 2008, comenzó a otorgar el Premio de Periodismo Investigativo Enrique de la Osa, en su honor. Como todo ser humano, pudo cometer fallas, pero su obra fue brillante y ahí quedó.”

Carlos Piñeiro aún se siente su discípulo: "Nos conocíamos antes de yo comenzar en Bohemia, y hasta su muerte mantuvimos una relación muy estrecha. Sus hijos se criaron prácticamente con nosotros en la revista. Fue como un profesor, sus consejos me ayudaron y abrieron los ojos. Por lo que conversamos y lo  aprendido, por lo que hizo en Bohemia, me siento su discípulo."

En el año 1960, cuando el director de la  revista Bohemia se asiló en la embajada de Venezuela, de la Osa asumió la dirección, y dos años después tomó la jefatura del periódico Revolución hasta el año 1965. Fue también asesor del periódico Juventud Rebelde.

El hijo de la Osa, también llamado Enrique, comenta sobre la labor de su padre: “No se graduó de periodista, era una persona autodidacta, pero con él se podía hablar sobre cualquier tema.”

Un amigo especial

Luis Sexto, periodista de Juventud Rebelde, colega de profesión y amigo de Enrique de la Osa, recuerda: ”Él conocía muy bien su trabajo, defendía lo justo. Buscaba siempre lo que nadie podía informar. Mediante su sección En Cuba cultivó un periodismo investigativo y a la vez literario, donde usó el lenguaje narrativo para detallar la noticia.

"Lo conocí en 1983, luego de haber escrito un comentario sobre su libro Los días y los años, publicado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC). El, un periodista de su estatura, fue a agradecerme al periódico Trabajadores, mi órgano laboral en aquel momento. Así iniciamos una relación amistosa que recuerdo con mucho cariño, también las horas de conversación en que le oía contar historias. Yo era discípulo suyo, aún sigo aprendiendo de él. Mi tesis de licenciatura fue sobre su obra, la preparé en su casa. Supe aprovechar su amistad y todo lo que valía.

"La edición de mi libro Grandes Periodistas, en el cual me refiero a su obra, es un acercamiento a su persona como periodista, su papel en Bohemia, revista que fue todo para él. En esas breves líneas no me referí a su labor en la política."

Una de sus grandes admiradoras es Ruth de la Torriente Brau, hermana de un paradigma de nuestra historia, sencillamente Pablo. Ella, que compartía las tardes de domingo con  Enriquito, como le llamaba cariñosamente, evoca hoy: "Me gusta todavía leer sus escritos, pues en su sección plasmaba lo que ocurría realmente en el país."

Esta señora de 95 años recuerda los gratos momentos que compartió con el periodista: "Lo vine a conocer siendo él una persona mayor. En los últimos años venía con frecuencia a almorzar acompañado de su hija Virginia. Ya tendría cerca de 70 años. Hablábamos de varios temas, sobre todo de política. Al finalizar la tarde, mi hermana Zoe, quien lo conocía de mucho antes, se quedaba charlando. "

Padre peculiar

Enrique de la Osa, hijo, recuerda sobre las amistades de su padre: "Sostuvo una entrañable relación tanto con Raúl como con Fidel. Compartió una gran amistad con Raúl Roa, el Canciller de la Dignidad, de quien escribió un libro titulado Visión y pasión de Raúl Roa, dedicado a su memoria. La única vez que lo vi llorar fue cuando murió ese tremendo revolucionario."

La dedicación al trabajo no le impidió a Enrique compartir tiempo con sus seres queridos: "Teníamos una relación muy abierta, de amigos. Desde pequeño iba con él a todas sus actividades. Como soy su único hijo varón me mimaba mucho y hacía mis tareas de Historia. Se inquietaba cuando llegaba tarde a casa y, en ocasiones, me narraba las vivencias compartidas con personalidades cubanas importantes.

“Me regalaba muchos libros que hablaban de guerras y hechos históricos. Conversábamos de temas polémicos como política, historia... Sabía narrar cuentos graciosos y me complacía en todo. No le gustaba llamarnos la atención. Con mi hermana Virginia la relación era diferente, la llevaba a exposiciones, obras de teatro y eventos vinculados con el arte. Ella era más tranquila.”

Preferencias y singularidades

“Como casi todo cubano, a mi papá le agradaba tomar de vez en vez. Los amigos se reunían en su estudio y lo acompañaban bebiéndose, al menos, un vaso de ron. Era muy jocoso, inteligente, directo y un gran mujeriego. Su entretenimiento especial era beber, leer y escribir. Se pasaba las madrugadas escribiendo con su vaso de whisky al lado. Según me contó, se había casado cerca de nueve veces. Decía que era ortodoxo, no comunista; y se consideraba un antiimperialista.

“Siempre le gustó estar rodeado de jóvenes. Sabía dar clases de Historia muy bien y todos lo llamaban para hacer alguna consulta, o simplemente escucharle. Desde pequeño le gustó leer, esa afición por la lectura contribuyó en la formación de su cultura. Le agradaba la pelota, pero sobre todo el boxeo; a veces jugaba ajedrez con Ernesto Guevara en casa de Haydée Santamaría.

“Era también muy besucón, y siempre, al llegar un amigo a casa, se saludaban con un beso en la frente o en el rostro. No sabía manejar, siempre tuvo chofer; y cuando tomaba le decía que se fuese, luego iba caminando.”

Su amiga Ruth lo considera un hombre alegre, cariñoso, revolucionario desde su modo de pensar hasta su temperamento: "Era un hombre muy preparado y conocía a todos los personajes importantes de Cuba muy bien. En su época, y aún hoy, es muy apreciado”.

Enrique de la Osa Perdomo transita en este 2009 por el centenario de su nacimiento y merece sobrevivir –murió en 1997- más de un siglo, no solo por desarrollar un periodismo capaz de cautivar al lector por su realismo y brillantez, sino también por ser un hombre que defendió las ideas en las que creía al punto de arriesgar su vida. Por ser un periodista para todos los tiempos.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación sobre los Premios Nacionales de Periodismo José Martí, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Develar la opinión de amigos, familiares y personas que conocieron a Enrique de la Osa, sobre su personalidad y su obra.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Colectiva
Por su forma: De citas
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Vía directa y documental

Tipo de título: De referencia al entrevistado
Tipo de entrada: De retrato
Tipo de cuerpo: De citas 
Tipo de conclusión: Opinión del entrevistador

Fuentes consultadas:

Documentales: Sexto, Luis: Grandes Periodistas. Enrique de la Osa. Editorial Pablo de la Torriente Brau. La Habana. Cuba. 2008.

¿Quién es quién? en la prensa cubana. En: http://www.Cuba Periodista.cu. Consultado el 20 de noviembre del 2008.

DE LAS VENTAJAS A LAS DECEPCIONES

DE LAS VENTAJAS A LAS DECEPCIONES

Las terminales livianas o clientes ligeros parecen ser la respuesta al ahorro en el mundo de la informática. Sin embargo, esta alternativa no goza de popularidad en Cuba por dificultades en su funcionamiento.

Texto y foto:
JAVIER ORTIZ HABER,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Las computadoras, a diferencia de otros equipos electrónicos, están diseñadas para tener una vida útil corta y es inusual que resistan más de cinco años. Por esa razón, y para facilitar y abaratar la informatización de la sociedad cubana, el corporación COPEXTEL está sustituyendo los equipos existentes en escuelas, centros laborales y otras instituciones estatales, por un nuevo tipo de computadora denominada clientes ligeros.

A mediados del 2008, la corporación instaló 300 de estas máquinas, solo en sus propias oficinas, con el propósito de probarlas, y posteriormente expandirlas a todo el país.

El detalle que diferencia a esta tecnología de una PC normal, reside en que el chasis o torre de la primera no tiene una serie de elementos físicos (hardware) indispensables para la última. Dentro de un cliente ligero no hay discos duros, ni floppy disk, ni CD-ROM, ni la mayoría de los componentes clásicos que se encuentran dentro de una computadora ordinaria.

Además, en su interior no se almacenan los sistemas operativos ni otras aplicaciones de software (programas, procesadores de textos o cualquier tipo de archivo), a los cuales se accede a través de una máquina distribuidora, o servidor, encargada de suministrarlos por medio de una red.

El objetivo básico de estos equipos es ahorrar electricidad, espacio (los modelos más recientes que han salido al mercado, son del tamaño de una cartuchera escolar) y, principalmente, dinero. Los defensores de esta tecnología esgrimen todo tipo de argumentos difíciles de ignorar en momentos de crisis mundial, anunciando, incluso, que a nadie le interesaría robarse un cliente ligero, porque su precio es insignificante.

Como su servidor puede soportar entre seis y diez clientes, el costo monetario ya no es un problema. Una terminal liviana, como también se les puede llamar, cuesta 160.55 CUC. 

A pesar de sus ventajas, este tipo de computadora no ha sido bien recibida en donde fueron instaladas, pues no les preceden buenas referencias. ¿Es una fama inmerecida?

Para Alejandro Renaro, a cargo del servidor de los clientes ligeros en el periódico Tribuna de La Habana, el problema radica en la velocidad de la red en que se instalen estos equipos: “El requisito mínimo, para un funcionamiento óptimo, es de 100 Megabytes por segundos (Mb/s) y yo solo dispongo de 10”.

Javier Serrano García, informático radicado en la Isla de la Juventud, halló la culpa en la errónea administración de estos equipos: “El sistema operativo Windows es pésimo para el trabajo en los clientes ligeros. Aquí desechamos su uso, cambiándolo por otro, el Linux Centos. Modificamos el servidor e incrementamos el número de tarjetas de red. A partir de ese momento, conseguimos mejorar el rendimiento y ahora funciona de maravilla, a una velocidad respetable, en una red obsoleta de 10 Mb/s.”

Aclaró que si existe una distancia superior a los diez metros entre un servidor y sus terminales, el desempeño de estos equipos se reduce, a menos que se cambie Windows por otro sistema.

Desde Ciego de Ávila, la informática Zunilda Linares tiene una historia distinta que contar. Describió a los clientes ligeros como malísimos: “No han funcionado adecuadamente. Los instalábamos y a las dos semanas dejaban de trabajar. Arreglábamos el servidor y al poco tiempo volvían a romperse. Tienen poca estabilidad; todos los días presentan un problema diferente. Algo falta por conocer para encontrar una solución.”

El ingeniero Jaime Chiang, de Las Tunas, observó que en los bancos y las oficinas de Correos de Cuba, las terminales livianas funcionan eficientemente: “Hay que configurar todo de acuerdo con las funciones y el uso que se le dará al cliente. Una cosa es teclear un texto y otra muy diferente es programar una aplicación.”

En el momento de su nacimiento, las terminales livianas fueron aplaudidas por quienes las veían como una forma innovadora de economizar recursos sin sacrificar calidad. Por desgracia, la expectativa y la curiosidad con que fueron recibidas en un principio, han sido rápidamente sustituidas por la decepción.

MAESTRA = AMOR

MAESTRA = AMOR

La profesora Norma Guillama Santamaría asevera que disfruta enseñar y que el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona es parte inseparable de su vida.

Texto y foto:
RAIZA ARANGO MEDINA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Pocas son las personas que antes del triunfo de la Revolución tuvieron la oportunidad de visitar el antiguo Cuartel Columbia, pero menos aún quienes lo conocen en sus versiones para lo que fue construido y en lo  que ha devenido, centro educacional de referencia primera en Cuba. Norma Guillama Santamaría es una privilegiada por poseer esa dualidad.

Hoy recuerda sus pasos de niña por los pasillos del cuartel y comenta que no olvida momentos tan difíciles. Sin embargo, por más que insisto en que devele anécdotas personales, siempre recurre a un “no vale la pena ese pasado”. Lo que verdaderamente no olvidará jamás es su trayectoria por una Cuidad Escolar Libertad ya convertida ella en una profesional de la educación en Cuba.

Los inicios 

Norma no dudó cuando Fidel Castro convidó a una de las más grandes misiones protagonizadas por el pueblo: la pedagogía. Se unió a la tarea y hoy forma parte del claustro del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV), formador de numerosas generaciones de maestros.

La Morena -como jovialmente la conocen-, con 62 años se siente en plena capacidad para enseñar a las futuras generaciones. Tampoco olvida sus inicios como educadora y rememora con cariño los momentos que como maestra principiante vivió.

Sin haber tenido indicios de vocación alguna para el magisterio, se alistó en las filas alfabetizadoras del territorio habanero. Es así que, casi sin pensarlo, solo motivada por el cumplimiento del deber y la efervescencia revolucionaria de aquellos momentos históricos, decidió sumarse a la campaña educativa.

“Alfabeticé en la tierra que me vio nacer, Guanabacoa. Lo hice porque pensé que de ese modo estaba ayudando a mi país. Además, creo en acciones nobles como esas. Pero ahí no acabó todo.

“Después, cuando fui atleta del Equipo Nacional, sentí que llevaba cierta inclinación hacia el magisterio. Por cierto, mi profesora Cristi del Pilo me animaba mucho. Decía que yo tenía madera para ser una buena entrenadora y, sobre todo, una excelente maestra, porque poseía disciplina, una cualidad indispensable para la profesión”.

Norma siempre tuvo gran inclinación por los deportes. Desde chica, lo que más la cautivaba eran las piruetas en el aire y los difíciles saltos, aún cuando estos vinieran acompañados por dolorosas caídas. Como todo sueño infantil, el de ella se cumplió en cierta medida.

En la década de los años 70 logró ubicarse entre las mejores del mundo en la rama de Gimnasia Rítmica Deportiva, obtener en más de cinco ocasiones medallas de oro y colocarse en la preferencia de los seguidores de esa disciplina en nuestro país.

El Pedagógico

“Cuando comencé en el Pedagógico era entrenadora, no me había licenciado aún en ninguna especialidad. Fue en uno de los primeros Festivales de la Juventud y los Estudiantes cuando captaron a varios muchachos para ser profesores de Educación Física, por todas las condiciones que presentaban.

“Me esforcé y empecé a trabajar aquí con un grupo de clases diurnas y dos aulas para trabajadores. A los pocos meses comencé en la Facultad de mi especialidad y hago, hasta el sol de hoy, todos los trabajos metodológicos de la Gimnasia Rítmica Deportiva.

“En el año 1980, poco después de haberme retirado como deportista, llegué al Pedagógico por mediación de una amiga. Ella me explicó que estaban buscando profesoras de Educación Física con mis condiciones deportivas, pero necesitaba el título de licenciada para presentarme. Tanto se empeñó para que obtuviera la plaza, que hasta logró una entrevista con la decana del Pedagógico, en aquel entonces, Amelia Santos”.

-¿Y qué pasó?

Ella quedó satisfecha y me explicó que el Ministerio ofrecía una carta de autorización a quienes quisieran trabajar en centros educacionales, aunque no tuviesen título, permitiéndoles terminar sus estudios en cursos para trabajadores.

El cambio me costó muchísimo esfuerzo. La metodología que se empleaba en la docencia no era diferente a las técnicas que utilizaba como entrenadora, pero de todas maneras era un reto y le agradezco de todo corazón al Pedagógico por abrirme sus puertas.

El tiempo parece no alcanzarle a esta mujer y, aún así, obtuvo la Maestría en Educación Avanzada, asume la responsabilidad de atender la superación del Instituto Nacional de Deporte y Recreación (INDER) de Guanabacoa, el trabajo como instructora en la Escuela de Iniciación Deportiva (EIDE) capitalina y, además, es entrenadora del Equipo Nacional de Cuba de Gimnasia Rítmica Deportiva y Gimnasia Musical Aeróbica: “Con tantas obligaciones me estreso, pero reflexiono y reconozco que debo cumplir con todas las tareas. Eso nos toca hoy a los buenos revolucionarios”. 

En la actualidad, lleva consigo los mismos deseos por realizar con excelencia su profesión, y la asume con idéntico entusiasmo al de hace tres décadas atrás: “Pienso que los educadores actuales necesitan aprender mucho de la vieja escuela. Les falta rigor. Por momentos olvidan que emprenden una carrera donde, mientras más trabajo y formación se tenga, mejores clases se impartirán”.

Al hablar de las deficiencias que hoy enfrenta su disciplina, argumenta que una causa importante es el cierre de la Facultad de Cultura Física del Instituto: “Muchos de los pedagogos del centro estamos pidiendo su apertura, porque es indispensable contar con una cátedra para la formación de buenos profesionales”.

Actualmente esta materia se estudia en la Universidad de Ciencias Deportivas Manuel Fajardo. Allí se orienta a todos los maestros de la capital desde el punto de vista metodológico e investigativo. Es el único sitio -dentro de la Enseñanza Superior-, donde se imparten las asignaturas de la carrera.

A pesar de ser difícil para La Morena del Varona la labor diaria con los alumnos, aprendió a trabajar con ellos y sus diversas características: “Los estudiantes, por encima de todo, tienen que confraternizar con su mentor; crear la química alumno-educador con el fin de consolidar el trabajo. Se debe poseer una psicología exquisita que permita descubrir cómo poder en algún momento necesario, desempeñar el rol de padre o madre que todo buen maestro lleva en sí”.

Cuando el tiempo retorna

Tras tantos años impartiendo docencia, hoy descubre con frecuencia en clases a hijos y nietos de quienes fueron sus discípulos en el pasado: “Las sensaciones que se tienen cuando ves sentado en el aula al hijo de uno de tus alumnos es inexplicable. ¡Me siento protagonista de una trama que sólo yo puedo recordar! Eso es como una especie de regalo que me lleva necesariamente al compromiso de educar aún mejor a la nueva generación”.

-¿Qué la apasiona más: trabajar con niños o con jóvenes?

Disfruto enseñar. Me acomodo con facilidad a todos los grupos. Tanto los más pequeños como los mayores tienen siempre algo que brindar.

-¿Por qué la asignatura de Educación Física se imparte hasta en las universidades?

Para mantener el cuerpo y la mente en constante equilibrio. Además, ejercitar el organismo constantemente es de vital importancia para la salud general de los estudiantes, de ahí que cada centro educacional se preocupe. Específicamente en las universidades se hace imprescindible debido a que son los últimos años de la vida en que el cuerpo se desarrolla, por ello los profesores velamos por un armónico proceso de crecimiento.

-¿Ha pensado en la jubilación?

Nunca, ya debo hacerlo, pero no lo deseo. Desde que comencé la carrera de Cultura Física sabía lo largo y provechoso que sería el camino. Cuando doy clases olvido los problemas. Solo algo en la vida me pararía: la muerte. Y en eso no se piensa ni un segundo. Ahora lo que sí me gustaría es obtener la categoría de Profesor Consultante, sería una manera más de contribuir a las generaciones en formación.

Norma ha trabajado por más de 20 años en el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, y junto al resto del colectivo lo siente tan cercano como su propio hogar: “Creo que es uno de los mejores centros rectores de la educación en el país. Los profesores que pasan por aquí, egresan muy bien preparados y con un alto prestigio profesional”.

Norma Guillama no esperaba que sus anécdotas estuvieran en un libro. Su prioridad es impartir clases y hacerlo bien. Aunque sabe que la labor está llena de sacrificios, no decae ante los obstáculos. Prefiere que la recuerden como la enérgica mujer de la cátedra de Cultura Física.

De la misma manera, no tiene reparos si de enseñar se trata. Sus alumnos van desde los más chicos hasta los adultos, lo que la obliga a estar muy bien preparada para transmitir varios contenidos de su asignatura y mantener la atención de todos, “tarea más fácil que hablar de mi obra frente a una intrusa grabadora”.

-¿Cómo calificaría al Pedagógico con una sola palabra?

El Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona es parte inseparable de mi vida. Lo califico con la más grande y sincera de todas: amor.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Descubrir cómo llega Norma Guillama al Pedagógico. Indagar sobre su paso por este. Profundizar en el trabajo de su departamento.

Objetivos colaterales: Reconocer su labor dentro del deporte cubano. Saber cómo asumió el cambio de centros de trabajo. Conocer si se siente satisfecha de la labor realizada hasta hoy.

Tipo de entrevista

Por sus participantes: Individual
Por su forma: Mixta
Por su contenido: De personalidad
Por el canal por el que se obtuvo: Contacto directo (cara a cara)

Tipo de título: De referencia al tema
Tipo de entrada: Referencial
Tipo de cuerpo: Mixto
Tipo de preguntas: 1-de indagación; 2-directa; 3-abierta; 4-directa; 5-directa y abierta
Tipo de conclusión: De opinión del entrevistado

Fuentes consultadas: Currículo de Norma Guillama Santamaría. Documental.

¿NOS QUEDA CORTA LA GUAYABERA?

¿NOS QUEDA CORTA LA GUAYABERA?

El proyecto cultural espirituano no logra ser reconocido por la totalidad del público, a pesar de que lleva más de un año de fundado.

DIANA FERREIRO HERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El proyecto de reanimación cultural espirituano La Guayabera, a poco más de un año de creado, no logra extenderse más allá del consejo popular Jesús María, y la mayoría de los habitantes de Sancti Spíritus aún se preguntan cuál es el propósito del mismo.

Con el pretexto del origen espirituano de la guayabera como prenda, según cuentan leyendas populares, las actividades surgieron como una propuesta ambiciosa de un grupo de profesionales que pretenden revitalizar la vida tradicional en la villa del espíritu santo, partiendo del trabajo comunitario en los barrios marginales de la provincia.

Según su director, Carlos Figueroa, este nació no solo con el propósito de rescatar las costumbres de la  villa, sino también con la idea de fundar una Casa de la Guayabera, la que se convertiría en centro de investigación y divulgación de las tradiciones yayaberas.

Una vez creada, esta institución sería la poseedora de la única colección de la prenda en todo el mundo, y ya cuenta con donaciones de personalidades de la política y la cultura cubanas como Raúl Castro, Alicia Alonso y el escritor colombiano Oscar Collazo.

Las actividades desarrolladas en el barrio de Jesús María van desde exposiciones de artes plásticas en el Cabildo de la zona, hasta la proyección de películas en las calles.

Figueroa asegura que a partir del trabajo comunitario desarrollado allí desde octubre de 2007, año en que se creó La Guayabera, han disminuido la violencia familiar, el alcoholismo y los hechos delictivos en Jesús María.

Sin embargo, los pobladores de la ciudad del Yayabo desconocen la esencia de estas propuestas mensuales o, en algunos casos, defienden una opinión crítica acerca del desenvolvimiento del mismo. Debido fundamentalmente a la falta de recursos y a la poca divulgación, la mayoría se mantiene al margen de las actividades, las cuales se han convertido, para muchos de ellos, en una sábana con una camisa colgada en el parque y un poco de música de vez en cuando.

Amaury González Muro, joven trovador de la provincia y vecino de la zona, señala: "Es una idea de mucho peso, bien pensada y capaz de cambiar la realidad espirituana, tan necesitada de esa  renovación cultural, pero debiera contar con mayor consistencia y divulgación, las Guayaberas se suceden y es palpable la diferencia entre ellas, algunas se desarrollan cargadas de propuestas culturales-recreativas, mientras otras se ven diezmadas y carentes de variedades".

El periodista Miguel Ángel Valdés, de Centrovisión Yayabo, ha seguido de cerca el desarrollo de estas actividades y alega que "necesita de más independencia presupuestaria. Les falta llegar a sectores más masivos, a los jóvenes. Tienen que hacerse sentir, no solo en un barrio como Jesús María o en el centro de la ciudad, sino también en otras áreas necesitadas de un gran trabajo comunitario como Colón, el Camino de las Cañas y el Kilo 12".

Lo cierto es que la población de Sancti Spíritus, ávida de propuestas que mitiguen el aburrimiento ancestral que la precede, vio en La Guayabera una vía de escape a la situación de escasa actividad cultural de la villa. Debido a la falta de información, muchos pensaron que se trataba de un espacio mensual para la música bailable y las fiestas populares al estilo del Santiago Espirituano.

Pero es inevitable el descontento popular al no reconocer habitualmente ninguna de las actividades promovidas por los guayaberos, y aún se mantienen a la expectativa de que el proyecto llegue a convertirse en una gran celebración de la cultura yayabera, digna de “competir” con La fiesta del fuego santiaguera o las Romerías de Mayo.

Ficha técnica:

Tema: El desarrollo del proyecto de reanimación cultural espirituano La Guayabera.

Propósito: Demostrar que a pesar del trabajo realizado por La Guayabera, aún no es reconocida por la mayoría del público como un proyecto de trabajo comunitario.

Objetivos colaterales: Mostrar el valor del proyecto para el patrimonio cultural espirituano. Analizar las posibles causas de la indiferencia espirituana ante La Guayabera.

Fuentes consultadas:

Directas:

Carlos Figueroa, director del proyecto.

Luisa Jiménez, investigadora inicial del proyecto.

Amaury González Muro, joven trovador espirituano.

Miguel Ángel Valdés, periodista

Indirectas:

"Dos nuevas donaciones", en Prensa Latina.

"La guayabera" (I y II), Ciro Bianchi.

Encuesta realizada a un grupo de jóvenes espirituanos acerca del desarrollo del proyecto.

w.w.w.centrovision.cu
 
Tipos de juicios:

Analítico, utilizado a lo largo del texto para explicar la situación cultural espirituana antes y después del surgimiento del proyecto La Guayabera.

De valor, expresado por las personas entrevistadas.

Tipo de título: De referencia al tema de la nota

Tipo de lead: Comentado

Soportes:

Hecho: Proyecto La Guayabera como alternativa a la pobre actividad cultural de la provincia de Sancti Spíritus.

Antecedentes: Actividad cultural espirituana antes y después del proyecto.

Contexto: El tema se analiza desde la perspectiva de los integrantes del proyecto y de las personas ajenas a él.

Proyecciones: Fomentar el mejor desarrollo del proyecto así como la aceptación popular del mismo.

“MÁS QUE TIZA Y BORRADOR”

“MÁS QUE TIZA Y BORRADOR”

María Isabel Delgado Ortiz, vicerrectora de Extensión Universitaria del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, siente orgullo de una vocación que le nació del compromiso.

Texto y foto:

NELSON GONZÁLEZ BREIJO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Un maestro es siempre poseedor de buenas historias: “En una ocasión fui al hospital con mi hija enferma. Desesperada, como cualquier madre en esa situación, le expliqué al médico los síntomas de la niña. Él, después de examinarla, sonrió suavemente y me dijo en el acto: ‘¡María Isabel Delgado!, resulta que yo estudio Medicina gracias a sus clases  de Biología y usted ni siquiera me reconoce.”

Así recuerda el reencuentro con uno de sus incontables alumnos, esta profesora que pronto cumplirá 30 años de vida profesional. Aunque siempre se le ve ocupada, por esta vez decidió escurrírsele al tiempo para contar un poco de su historia que, según dice, pudiera aproximarse a la de muchísimos pedagogos de su generación.   

-¿Qué la motivó a vincularse con la pedagogía?

En 1972 una explosión de matrícula en la enseñanza secundaria básica, debida al triunfo de la Revolución, al crecimiento de la natalidad y a la Campaña de Alfabetización, provocó en este nivel un déficit de profesores difícil de resolver. Como respuesta a esa situación, el país creó el primer contingente del Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech, en el cual no participé porque no tenía edad suficiente, pero al siguiente llamado en el curso 1972-1973, me incorporé.

Como casi todos los que nos vinculamos al programa, ya había seleccionado una carrera. Quería estudiar Química Industrial, pero la idea de ser maestra tampoco me desagradaba. Además, entendía la necesidad de profesores existente en aquel momento y el significado de esta profesión para el desarrollo del país.

-El Destacamento Manuel Ascunce Domenech constituyó un hito en la historia de la educación cubana. ¿Qué representó en su formación como pedagoga?

Fue una gran escuela. Era un régimen muy estricto y el tiempo apenas alcanzaba. Recibía las materias que me correspondían como estudiante del destacamento e impartía clases a alumnos de secundaria básica, aparte de todas las horas de estudio y preparación individual que exigen estas actividades.

Hoy día, cuando se analiza la historia de la educación en Cuba, el destacamento figura como el segundo proceso de grandes transformaciones en la enseñanza -solo precedido por la Campaña de Alfabetización-, razón por la cual es un motivo de orgullo para mí pertenecer a la generación de profesores que se inició en él.  

-Comenzó en la pedagogía desde muy joven. ¿Cree que estaba preparada para impartir clases?

Sí, aunque todavía recuerdo la primera vez que me presenté ante un aula: solo tenía 17 años. Mi mayor problema era que hablaba muy alto, pensaba que los últimos estudiantes no me escuchaban. Mi voz se oía en toda la escuela, claro, entonces no eran grupos como los de hoy, sino mucho más grandes. Por suerte, con la ayuda de los profesores y los jefes de cátedra aprendí a modular la voz.

También tenía otras dificultades. Recuerdo que nuestro metodólogo exigía que dibujáramos en la pizarra cuando fuera necesario para alguna explicación, pues a los biólogos siempre nos faltaban las láminas. Yo no conseguía dibujar nada por más que me esforzaba, así que tuve que buscarle una solución: llevaba ilustraciones hechas, casi siempre por algún compañero. Siempre era fácil encontrar alguien dispuesto a ayudar.

Por lo demás, creo que daba clases decorosas, con mucha falta de experiencia, pero decorosas. Eso depende en gran medida de la preparación, y esa parte la asumí sin ningún problema, era muy estudiosa.

-¿Cómo logra el desarrollo que marca actualmente su vida profesional?

La palabra de orden es sacrificio. Siempre existen dificultades; a veces tengo que ingeniármelas para no dejar nada atrás. Hay quien dice que el trabajo y la familia no van de la mano en una buena mujer, pero eso no es más que una idea machista. En mi caso, trato de llevar ambas cosas aparejadas y he tenido buenos resultados. 

Por otra parte, aprovecho todas las oportunidades. A mi generación se le dieron numerosas tareas, pero también muchas posibilidades de estudiar.

Cuando llegué aquí me asignaron la  asignatura de Microbiología. Esta comenzaba a impartirse dentro de un nuevo plan de estudios y nadie en el Instituto estaba capacitado para darla, así que comencé a prepararme en la Universidad de La Habana. De esa forma inicié mi trabajo en el Pedagógico.

Luego fui subiendo de categoría como profesora. En 1991 participé en la conformación del Plan de Estudios C, dentro del cual elaboré específicamente un programa de Microbiología que, a diferencia del anterior, integraba un gran número de contenidos y promovía más el estudio individual.

En el año 2000, expuse mi trabajo para el grado de Máster, y en 2005, la tesis de Doctorado en Ciencias Pedagógicas. En ellos defendí la importancia que tiene la investigación en microbiología y cuán necesario resulta la aplicación de los contenidos para aumentar el interés por la asignatura en los estudiantes.

-Paralelo a este desarrollo docente también llegaron nuevas responsabilidades…

Sí, en 1995 comencé como jefa del Departamento de Biología. Allí dirigí un grupo de excelentes profesionales, muchos de los cuales habían sido mis profesores. Esa fue mi prueba de fuego como dirigente. Luego fui ascendiendo gradualmente, hasta que en el año 2006 asumí la vicerrectoría de Extensión Universitaria, donde trabajo desde entonces.

-Su cargo actual implica una gran responsabilidad en la formación general integral de los nuevos profesores. ¿Qué acciones realiza el Instituto con ese fin?

La Extensión Universitaria tiene como objetivo llevar a los estudiantes una recreación sana que contribuya a su formación. Crear una cultura general integral en cada uno de nuestros educandos constituye una meta de nuestro sistema educacional, pero eso no se consigue de un día para otro. No solo influyen las actividades extracurriculares, sino que todas las asignaturas deben aportar su cuota para lograr un resultado positivo.

Desde nuestra posición organizamos actividades muy variadas: hemos ido a Playa Girón, al Cacahual, al lugar donde cayó Antonio Maceo en San Pedro. Aquí tenemos alumnos de todo el país y son muchos los que no conocen esos lugares de un interés histórico incalculable. Igualmente programamos copas deportivas, festivales de cultura y muchos trabajos que contribuyen a aumentar el interés por la lectura en los estudiantes.

Independientemente de lo que organiza la sede central, también orientamos a cada territorio aprovechar sus potencialidades. Tengo el criterio de que la mejor Extensión Universitaria es la que se hace desde el aula, aprovechando tanto las posibilidades materiales y concretas de la zona, como los intereses de ese grupo reducido de estudiantes. De esta forma es mucho más efectivo nuestro trabajo. El profesor tiene incontables herramientas: puede organizar una visita en grupo a un lugar interesante, pero puede también recomendar un libro, una película, una obra de teatro…

Además, tenemos la extensión extracurricular compuesta por todas las actividades que realiza el estudiante en su tiempo de recreación, las cuales también deben tener una intencionalidad. En estos momentos planeamos desarrollar las radiobases en las villas y residencias; ya existen, pero no se aprovechan todas las posibilidades que pueden brindar.

-¿Cuánto cree usted que influyan estas actividades en la formación de los nuevos profesores?

Si todos nuestros alumnos aprovecharan esos espacios, se lograría mucho, pero no siempre sucede así. Nosotros ni remotamente hemos logrado cuanto queremos. No estará completa la labor mientras el ciento por ciento de los estudiantes del Instituto no demuestre desde su proceder cotidiano que son personas educadas y cultas.

-En ocasiones se compara la imagen actual del profesor con la que tuvo décadas atrás y frecuentemente es el maestro de hoy quien lleva la peor parte. Desde su experiencia, ¿qué factores pudieran propiciar esta tendencia?

La sociedad es muy exigente con los maestros y nosotros mismos también lo somos. La imagen de los profesores de antes, cuando eran un grupito: media fina y tacones, las mujeres; los hombres de cuello y corbata, se aparta mucho de la imagen del pedagogo de hoy. Pero también debe tenerse clara la diferencia de contexto -económico y social- que impone este tiempo, del cual el maestro no deja de ser parte importante.

Por otro lado, creo que los medios de comunicación masiva no le ofrecen al educador el protagonismo necesario. No solo es una cuestión de reconocer el trabajo de nuestros profesionales, aunque no vendría mal, sino de ayudar a formar vocación e interés por la profesión.

-¿Cómo valora usted la situación actual del educador cubano?

El profesor de hoy es más que tiza y borrador. Aunque esta sea la más noble de sus funciones, no podemos dejar de reconocer que es también un investigador, un agente de la comunidad y de la sociedad en general. Siempre quedan insatisfacciones. Pienso que lo más significativo es que las aulas no han cerrado.

Existe una considerable polémica sobre la edad de los profesores, pero es válido recordar que el hecho de comprometer a la juventud con la pedagogía no es una idea de ahora.

Yo comencé con 17 años, como la mayoría de los que integramos el destacamento pedagógico en la década de los 70. Muchos de aquellos muchachos son actualmente experimentados profesores y, fuera de las desigualdades generacionales, lo único que nos diferencia de los maestros de hoy, es que en aquel momento no contábamos con la tecnología actual para contrarrestar la inexperiencia. Sin embargo, aún en esas circunstancias, logramos resultados.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha técnica:

Objetivo central: Revelar lo que significó el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech en la formación profesional de María Isabel Delgado Ortiz.

Objetivos colaterales: Informar las actividades que realiza el Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona para lograr una formación general integral en los nuevos maestros. Evaluar la situación actual del educador cubano en la voz de María Isabel Delgado. Resaltar la labor de esta profesora y mostrarla como un ejemplo para las nuevas generaciones de profesores.

Tipo de entrevista:

Por sus participantes: Individual.
Por su forma: De preguntas y respuestas.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal en que se obtuvo: Directa.

Tipo de título: De cita.
Tipo de entrada: Anecdótica.
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.
Tipo de preguntas: 1: informativa. 2: de exploración. 3: de opinión. 4: informativa. 5: de exploración. 6: informativa. 7: de opinión. 8: de opinión. 9: de opinión.
Tipo de cierre: Comentario del entrevistado

Fuentes consultadas:

Susana Morejón, compañera de trabajo. Fuente no documental.

GOTA A GOTA, UN ALIVIO PARA LA CAPITAL

GOTA A GOTA, UN ALIVIO PARA LA CAPITAL

El recambio de las redes de Acueducto metálicas por otras de polietileno debe mejorar el servicio de agua corriente.

GABRIELA M. FERNÁNDEZ MÉNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Si años atrás gran parte de la población de Centro Habana dependía de pipas y tanques para la obtención de agua, actualmente la empresa Aguas de La Habana sustituye las tuberías del municipio, para proporcionar una mayor regularidad al suministro del líquido imprescindible, y en mayo será el turno de los conductores ubicados en la avenida Infanta hasta Carlos III.

El pueblo capitalino ha notado una mejoría con respecto a las precarias condiciones de este servicio en años anteriores. A pesar de eso, Aguas de La Habana, principal encargada del Plan de Rehabilitación de Redes de Acueductos en el centro y oeste de la ciudad, reconoce que tiene aún mucho trabajo por hacer. Todavía existen barrios donde lo normal resulta utilizar llaves y duchas solo en días alternos. En otras zonas, la inestabilidad y escasez del fluido en ocasiones es extrema, según quejas de los vecinos.

“No tengo agua desde ayer. Pero cuando hay, en los horarios de la noche, llega a mi departamento con muy poca fuerza”, afirma Miguel Jiménez, residente en Arroyo y Linderos.

Los problemas con el suministro casi siempre están relacionados con el mal estado en las redes hidráulicas, o sea, de las tuberías soterradas y otros conductores.

En el Consejo Popular Pueblo Nuevo, de Centro Habana, y otros puntos de la ciudad no beneficiados hasta ahora con dicha rehabilitación, la infraestructura está deteriorada a causa de limitaciones tecnológicas y financieras prolongadas por muchos años, según la revista Aguas de La Habana.

El ingeniero hidráulico René González Almeida, jefe del Departamento de Coordinación en la Subdirección de Construcción Hidráulica de la empresa, explicó que las instalaciones actuales tienen entre 50 y 100 años de antigüedad. Sobre ellas han influido desde el salitre, en las zonas cercanas al mar, hasta las acciones del terreno, siendo éstos factores causantes de numerosas perforaciones.

El crecimiento desmesurado de la población habanera en las últimas décadas agrava las deficiencias de los conductos. Al multiplicarse la cantidad de habitantes, aumenta la demanda, se incrementa la presión en los tubos, y estos terminan estropeados.

“Además, en los últimos años, hemos proporcionado horarios muy irregulares en la entrega de agua, y para las redes lo ideal es guiar un flujo las 24 horas del día. Esas interrupciones producen dificultades en las líneas de abasto”, agrega el ingeniero González. 

Debido a los problemas enunciados, en el primer semestre de 2007 las instalaciones perdían más del 55 por ciento del volumen total de líquido bombeado. Esto apresuró los trabajos del Plan de Rehabilitación, llevado a cabo por Aguas de La Habana desde 2001. A partir de ese momento, la empresa fue apoyada por otros tres colectivos ejecutores: los contingentes Blas Roca y Raúl Roa, y la Constructora de Recursos Hidráulicos.

Los tratamientos de reparación  consisten en sustituir las tuberías metálicas por sus equivalentes en polietileno. El uso de este nuevo material conlleva ventajas como el bajo costo, fácil manipulación, resistencia a la contaminación de residuos albañales y escaso coeficiente de rugosidad, lo que favorece la conducción del agua. La infraestructura, una vez instalada, puede tener una duración de alrededor de 50 años, según los proveedores.

Mediante el empleo de tecnología de punta con mínimo impacto, se está llevando a cabo la sustitución de los conductores, para evitar así la obstrucción con escombros en avenidas y calles urbanas. La zanjadora y el “topo”, los métodos más novedosos utilizados, garantizan una obra civil limpia con gran productividad y eficacia.

Con el uso de estas técnicas, Aguas de La Habana ha instalado o mejorado el servicio de agua corriente en varios lugares de la capital. Una historia clásica que remite al buen desempeño de la institución, es la del barrio Loma del Ángel, en La Habana Vieja.

Los vecinos de allí, por encontrarse en una pequeña elevación del terreno y ubicados al final de la red de distribución correspondiente, padecían problemas con el suministro desde principios del siglo pasado. Con la reparación de las instalaciones hidráulicas de la zona, y la puesta en marcha de un impulsor para la subida del líquido, quedó resuelto un problema de décadas.

Asimismo, han sido beneficiadas otras comunidades en los municipios de La Habana Vieja, La Lisa, Cerro, Diez de Octubre, Centro Habana, Marianao y Playa.

“Después de colocadas las nuevas tuberías en la calle Zanja, el  abastecimiento de agua ha mejorado muchísimo. Se puede poner el motor dos veces al día, siempre hay. Antes debíamos salir, incluso tarde en la noche, con cubos y carretillas a hacer colas donde pudiéramos conseguir un poco. A veces recurríamos a las mangueras de los carros de bomberos (sifones)”, comentó América Delgado, vecina de San José, entre Aramburu y Soledad.

Los planes de Aguas de La Habana, luego de las obras en Infanta, implican la rehabilitación hidráulica en zonas como La Puntilla, en Playa, la calle 60 de Marianao y el barrio San Isidro, en Centro Habana.

El ingeniero Carlos Joa Almeida, jefe del Departamento de Comunicaciones Institucionales de la empresa, opina que falta un buen tiempo antes de ver resueltas todas las dificultades en la distribución de agua a la población.

“La recuperación de la totalidad de redes en la ciudad es un proyecto a largo plazo.  Disponemos de trabajadores veteranos y nuevos esforzándose mucho con este objetivo. Pero, desgraciadamente, no es cosa de un día para otro. Se puede reparar un tramo de tuberías, pero si el siguiente tiene perforaciones, el servicio continuará perjudicado. Pondremos todos nuestros recursos y capital humano en función de mejorar el abasto  a los capitalinos.”

Ficha técnica:

Tema: La rehabilitación de las redes hidráulicas en La Habana

Propósito: Demostrar y explicar las deficiencias actuales en la distribución de agua en la capital, y las acciones llevadas a cabo para resolver estos problemas.

Objetivos colaterales: Dar a conocer los proyectos de la empresa Aguas de La Habana con respecto a la rehabilitación de redes. Explicar las causas del mal estado de los conductores. Enunciar los métodos empleados para el arreglo de las tuberías. Reflejar opinión de vecinos afectados.

Fuentes:

Directas:

Ingeniero hidráulico René González Almeida, jefe del Departamento de Coordinación en la Subdirección de Construcción Hidráulica.

Ingeniero Carlos Joa Almeida, jefe del Departamento de Comunicación Institucional.

Madelín Fernández, delegada de la Circunscripción 24 del Consejo Popular Pueblo Nuevo, Centro Habana.

Vecinos:

Miguel Jiménez. Reside en Arroyo y Linderos. Consejo Popular Pueblo Nuevo. Centro Habana

América Delgado. Calle San José, entre Aramburu y Soledad

Documentales:

Revistas Aguas de La Habana # 1-17. Publicación oficial de la empresa Aguas de La Habana

Tipos de juicios:

Juicios de valor, tanto de vecinos de Centro Habana refiriéndose a sus vivencias con el abasto de agua, hasta trabajadores de la empresa Aguas de la Habana.

Juicio sintético, como conclusión, por la importancia de la previsión futura del plan de rehabilitación de redes.

Juicio del ingeniero René González, analítico, por su reflexión sobre las causas que influyeron en el deterioro de los conductores.

Tipo de título: De referencia al tema.

Tipo de lead: De contraste.

Soporte a emplear:

Contexto: Las redes hidráulicas de la capital están en mal estado, son muy antiguas y tienen numerosas perforaciones, lo que produce muchas pérdidas de agua, y hace que el servicio de abasto sea deficiente.

Hechos colaterales: Se están sustituyendo las tuberías metálicas obsoletas por otras de polietileno, que deben mejorar el suministro. La situación de los vecinos. Los problemas de las entidades para resolver la situación.

Antecedentes: El mal estado de las redes, la referencia a las causas de este. Se hace referencia a otros trabajos anteriores de la empresa Aguas de La Habana, como parte de la Rehabilitación de Redes.

EL CAIMÁN POR DENTRO

EL CAIMÁN POR DENTRO

La revista cultural de la juventud cubana pugna por retomar los niveles de preferencia del público de antaño.

Texto y foto:

RAFAEL ALEJANDRO GONZÁLEZ ESCALONA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

No se puede hablar de El Caimán Barbudo sin mencionar a Bladimir Zamora Céspedes. Este eterno joven lleva más de 30 años vinculado a la publicación y a él hay que acudir si se desea conocer sobre el quehacer de la revista. Refugiados entre libros, el sitio escogido para dialogar fue La Gaveta, singular nombre con que denomina su apartamento de Monserrate 405, de tan pequeño que es.

“El Caimán Barbudo apareció en 1966 como un suplemento del periódico Juventud Rebelde, con una frecuencia quincenal, aunque esa etapa no duró mucho. Rápidamente comenzó a tomar cuerpo de manera independiente. Alrededor de la publicación se concentraron un grupo de escritores, fundamentalmente jóvenes poetas. También había narradores como Luis Rogelio Nogueras, Víctor Casaus, Guillermo Rodríguez Rivera y otros como el trovador Silvio Rodríguez.

“El concierto realizado el pasado 22 de noviembre en el Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau se llamó Silvio y nosotros, porque de alguna manera era una parábola de lo que había pasado en 1968, cuando los fundadores de El Caimán le cantaron y recitaron poemas a Teresita Fernández.”

Las ironías del destino hicieron que El Caimán se localice en el mismo sitio donde comenzó a editarse, después de rodar por diversos espacios por toda la capital. Además de su actual ubicación en la sede de la Casa Editora Abril, la revista ha radicado en la Casa de la Cultura de Plaza, en Calzada y 8 y en una casona en Paseo, entre 25 y 27.

Bladimir en El Caimán

“Leí el primer número de la revista cuando tenía 12 años y vivía en Bayamo. Publiqué mi primer poema en ella en el año 1972, mientras estaba en la Universidad de La Habana. A partir de entonces realicé varias colaboraciones. Incorporarme a El Caimán Barbudo fue un elemento fundamental en mi desarrollo intelectual. Cuando terminé mis estudios en 1976, ya era natural para mí la relación de trabajo con la revista.”

Interrogado acerca del comportamiento histórico de la tirada, Bladimir expresó: “La revista llegó a contar con una impresión mensual de casi 80 000 ejemplares. Durante el Período Especial la frecuencia de impresión, así como la tirada, sufrieron transformaciones, y es entonces que aparece el formato actual: bimensual y con una edición de 20 000 ejemplares.”

─¿Satisface la demanda ese volumen de impresiones? 

Es insuficiente, pues la juventud tiene hoy mayores apetencias culturales, favorecidas en gran medida por la creación de programas como las Escuelas de Instructores de Arte.

Los años 90

“En el año 1990 la revista desapareció físicamente, en cambio sucedieron cosas hermosísimas. Exactamente en agosto dejó de publicarse. En ese tiempo yo era vicepresidente de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) y estaba en un recorrido por toda Cuba junto a la presidenta, que en aquel momento era Eloísa Carrera.

“En las reuniones con los asociados nos preguntaban por la revista y cuando les explicaba lo que había pasado, en varios lugares –recuerdo especialmente a Ciego de Ávila-, varias personas dijeron que estaban dispuestas a recolectar papel para imprimir la publicación al menos en el formato más rústico posible, y así evitar que desapareciera.

“En un momento, Fernando Rojas, entonces director de la Editora Abril, y los pocos que quedábamos del colectivo, comenzamos a pensar, aquí mismo en La Gaveta, qué podíamos hacer para que no perder la relación que la revista siempre tuvo con el público.

“Entonces Fernando y yo decidimos organizar unos encuentros que denominamos Caimanes Orales. La idea original venía de la tertulia que yo organizaba en la casona de Paseo. Así que dije, vamos a aprovechar eso y le damos un poco más de organicidad. Llegamos a hacer unas peñas con todas las secciones de la revista en la antigua Casa del Joven Creador, actual Museo del Ron.

“Hubo momentos de lujo. Recuerdo que realizamos uno justamente un diciembre, en medio del Festival de Cine. Alguien entrevistó al cineasta Fernando Pino Solanas, otros leyeron cuentos y poemas; se hizo, además, una crítica a una obra de Abelardo Estorino, quien también estaba allí. Conversamos con Pablo Milanés, y él cantó junto al entonces muy joven Polito Ibáñez.

“El Caimán se resiste a ser solo una revista; hemos demostrado que funciona como una institución social con diversas maneras de comunicarse con el público. En los tiempos más duros siempre logramos una forma de que apareciera.”

─¿Cuáles han sido las relaciones de la revista con el rock?

La sección de rock de El Caimán se llama actualmente La cuerda floja, y la escribe el periodista Humberto Manduley. En sus inicios se llamó Entre cuerdas y la hacía el Guille Vilar. Era un espacio mucho más breve que el actual y las informaciones que brindaba podrían parecer hoy muy elementales. Sin embargo, se publicaban en un período en que a una gran cantidad de personas, sobre todo funcionarios de instituciones culturales y no culturales, les parecía que esa tendencia musical era parte del enemigo.

Entre cuerdas fue una ventanita dentro de aquella restricción en la prensa escrita. Considero que la revista puso alguna piedrecita en el muro que contuvo la intolerancia a ese género y posibilitó que ahora no sea nada raro hablar de rock y la propia publicación cuente con un espacio más amplio para tratar el tema.

─¿La publicación es fiel a sus orígenes?

Desde su comienzo la revista ha tenido un perfil editorial que en esencia se mantiene. Se preocupa por reflejar lo más valioso de la literatura emergente del país, en todos los géneros. Por supuesto, sobresalen la narrativa breve y la poesía, aunque incluimos obras de teatro y ensayo. Además, se trata de mostrar un espectro del resto de las creaciones hechas por jóvenes, especialmente entre las artes plásticas, que han sido siempre la resonancia visual de la revista.

Otra de sus propensiones es -quizá porque Silvio está en la génesis de El Caimán- una no disimulada cercanía con la Nueva Canción Cubana y con el movimiento de la canción latinoamericana. Al mismo tiempo, tiene la preocupación de revelarle a la juventud algunos testimonios de personalidades de la cultura cubana de generaciones anteriores que tengan especial importancia para el joven creador. Otra característica es la promoción de libros de excelentes autores que son poco conocidos en nuestro país.

─¿Es El Caimán una revista juvenil?

Consideramos que sí. La publicación se nutre fundamentalmente de todas las acciones culturales que hacemos fuera de la redacción, del intercambio intenso con los jóvenes. Por tal motivo aparecen en la revista pintores y narradores noveles. Tengo la vanidad de que existe una sección inventada por mí que se llama Por primera vez, para personas que escriben poesía y nunca han publicado sus textos. A partir de los concursos nos llegan muchos trabajos de gente joven. Cada vez que encontramos en algún sitio del país creadores con posibilidades y resultados promisorios, hacemos artículos para destacarlos.

─¿Cómo ha logrado El Caimán esa libertad de realización de la que hace gala?

El Caimán Barbudo pertenece al sistema de publicaciones que, agrupados en la Casa Editora Abril, tiene la Unión de Jóvenes Comunistas. Lo que sucede es que El Caimán, comparado con otras revistas, parece que va “por la libre”. Esencialmente, nos regimos por las mismas bases editoriales pautadas para las demás.

Desde el principio, la revista tuvo una clara definición de compromiso, palabra a la que no renunciamos. Pienso que cuando hay que decir una palabra no es necesario buscar otra. Eso es una manera de ser valiente.

─¿Perspectivas del Caimán?

Queremos aumentar la tirada de la revista y que su frecuencia sea mensual. Sobre el contenido, otra aspiración es permanecer en el borde, no acomodarnos, no creer que tenemos la palabra absoluta. Buscamos quienes nos puedan nutrir para que mantenga su impronta juvenil, no como una pose o estilo, sino con ideas verdaderamente novedosas.

─¿Deficiencias en la publicación?

Pienso que los redactores deben trasladarse más por las provincias, aunque esto es un problema básicamente de recursos. Queremos sistematizar la contribución de las personas con capacidades artístico literarias que viven en cualquier parte del país. Debemos trabajar para reflejar de manera regular el acontecer cultural de los jóvenes más allá de la capital.

─¿Cómo valora  Bladimir sus 22 años junto a El  Caimán?

Me han traído enormes satisfacciones. Sin El Caimán no me hubiera podido relacionar con varias generaciones de artistas jóvenes que son parte de mi formación, de mi círculo de amigos. También ha significado grandes tristezas: que en el año 1990 dejara de salir la revista, independientemente de que me explicaran las razones, me provocó incluso un pre infarto. Fue un inmenso placer estar entre los vivos cuando se reanudó la circulación. Yo no puedo explicarme a  mí mismo sin El Caimán Barbudo.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo central: Informar sobre el quehacer del Caimán Barbudo, revista cultural de la juventud cubana que arriba a sus 42 años de creada.

Objetivos colaterales: Dar a conocer aspectos atrayentes de la publicación; conocer las opiniones de Bladimir Zamora, el más antiguo redactor de la publicación, divulgar aspectos importantes de la historia de la revista.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Individual
Por su forma: Mixta
Por su contenido: De opinión autorizada
Por el canal que se obtuvo: Conversación cara a cara

Tipo de título: De referencia al tema
Tipo de entrada: De resumen o típica
Tipo de cuerpo: Mixta
Tipo de preguntas: 1) Cerrada. 2) Abierta. 3) Cerrada. 4) Cerrada. 5) De exploración. 6) Abierta. 7) Abierta. 8) Abierta
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado

Fuentes consultadas: Fidel Díaz, director del Caimán Barbudo (no documental)