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Isla al Sur

UN LEÓN DE MAR

UN LEÓN DE MAR

“Siento añoranza cuando no lo tengo cerca, no puedo vivir lejos del mar”, expresó Ojeda González.

LIVHY BARCELÓ VÁZQUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El león y el delfín  son mamíferos. Pese a eso, existe una dicotomía que marca sus caracteres, destacando en uno la fuerza y pujanza de una especie dispuesta a fustigar al adversario, con la elegancia y sutileza que distingue al rey de la selva. El otro, la mezcla de socialización, inteligencia y un alto grado de intelectualidad sonora, hacen del emisor malabárico un apasionante animal marino.

Sería descabezado pensar en la posibilidad de un vínculo fructífero entre los dos. Sin embargo, León Delfín Ojeda González logró enraizar mediante su nombre esta singular relación. Conocedor del mar, de sus encantos y peligros, nos cuenta los avatares de su vida de marinero en un mundo que ya lo considera parte indispensable de sí.

El gusto por el mar le viene de muy cerca. Desde pequeño aprendió a amar ese universo fascinante que durante más de seis décadas  fue el sustento de su familia. Se conmueve cuando escucha a alguien preguntarle lo que representa para él. Sin vacilación alguna, responde: “El mar lo es todo  para mí”, y es que entre León y el mar existe una química que los hace inseparables: “Siento añoranza cuando no lo tengo cerca, no puedo vivir lejos del mar”, afirma.

Una mirada nostálgica se refleja  en su rostro cuando recuerda  a su pueblo natal, Puerto Padre, la ciudad de los molinos, como muchos le dicen, pues en tiempos pasados una gran cantidad de ellos identificaba a esa localidad de la costa norte de Las Tunas. El manantial de agua dulce a la orilla del mar, los dos paseos que atraviesan el pueblo formando una cruz y la sencillez de su gente son algunas de las imágenes que persisten en su memoria.

De hijo de pescador a surcar los siete mares.

-¿Alguna vez imaginó viajar gran parte del mundo?

Jamás pensé que pudiera embarcarme en algo que fuera mayor que los pequeños botes que existían en mi pueblo. Desde niño sentí una gran atracción por los navíos, pero siempre supuse que sería un sueño. Creo que el cambio de la estructura política fue determinante. Entonces la actividad pesquera era bastante nula y había que dar casi la mitad de la captura a los armadores para poder navegar; después del triunfo de la revolución se comenzó a pensar en un plan más ambicioso, la creación de la escuela cubana de la pesca, que en sus inicios fue fundada para la preparación de los hijos de los pescadores. Esta etapa posibilitó que  fueran  vistos como personas con iguales posibilidades de estudio. Si no fuera por el sistema que hoy tenemos, quizás estuviera en mi pueblo, más viejo y arrugado.

Me inicié en la escuela de pesca, en playa Girón, y confieso que los inicios  fueron difíciles, pues no teníamos los conocimientos suficientes como para enfrentar el rigor de la preparación. Lo que más me ayudó fue mi disposición, perseverancia y alguna noción de marinería que había adquirido junto a mi padre.

El poder de Poseidón

-En esa multiplicidad de viajes, ¿cuáles  recuerda más?

Todos fueron impactantes. En el viaje que hicimos al Atlántico norte    occidental, cerca de las costas de Boston, Estados Unidos, viví una de las  historias más peligrosas de mi carrera. En esa travesía fuimos azotados por una baja extra tropical que hizo temblar a más de uno. Las lluvias mezcladas con la neblina y la turbulencia del mar provocaron la formación de olas exorbitantes que arrasaban con todo. Yo vi como decenas de hombres de otras embarcaciones perecieron en el intento por sobrevivir. Sentí una gran impotencia por no poder socorrerlos.

También entre el continente africano y las Islas Canarias, a una considerable distancia del desierto del Sahara, observé algo curioso. Cerca de Mauritania y Maruecos la arena viaja a cientos de millas de la costa, el batir del viento es bastante fuerte. Es increíble. Hay que esta allí para verlo.

-¿Qué le incentivó a volver a enfrentar  esos peligros?

El amor que  tengo  por el  mar.

-Estuvo en Ciudad del Cabo cuando estaba implantado el apartheid, ¿qué impresión le causó?

Siempre tuve presente que el racismo existía, pero nunca imagine la dimensión del  fenómeno. Cuando caminabas por las calles de esta hermosa ciudad y  tropezabas de frente con un negro, éste bajaba la acera para que tú pasaras. Era impactante ver cómo el concepto de discriminación  racial estaba tan arraigado en la población sudafricana; que los negros se automarginaban.

En cada puerto un amor.

-Profesión y familia, ¿cómo logra el equilibrio?

Solo vine a encontrar el equilibrio a los 40 años cuando conocí a Brenda Suárez Miranda, mi actual esposa. Ella es mi amiga, mi compañera, una mujer maravillosa que ha estado a mi lado en todos los momentos. Realmente es difícil hallar la comprensión ante la prolongada ausencia.

León rememora cómo ha podido soportar la soledad y valorar la solidaridad de los hombres en tiempos en los que la familia se extraña y el deseo de verla se vuelve insoportable: “Los amigos  son capaces de quedarse a tu lado cuando te sientes mal, de hacer cualquier cosa por ti. Estás solo y a la vez percibes el calor de los compañeros”.

-Dos matrimonios fracasados y la separación de sus hijas son algunas situaciones que ha tenido que sacrificar por el oficio de marinero ¿Se arrepiente?

No.

Viejo lobo de mar.

Con orgullo y satisfacción “prende” una sonrisa a sus labios cuando comenta: “Nunca tuve ningún incidente a lo largo de mi carrera activa”. Considera que fue posible por el sentido de responsabilidad que lo caracteriza: “En alta mar, para no sufrir ningún accidente, tienes que cumplir  todas las orientaciones de tus superiores; pueden producirse no pocas maniobras atípicas”.

-El trabajo de remolcador y salvamento es el que más le apasiona, ¿por qué?

En ese tipo de maniobras tienes que darlo todo. Es un trabajo peligroso porque en la mayoría de las ocasiones se realiza en condiciones adversas, en las que, incluso, puede peligrar la vida. En esos instantes se pone a prueba la inteligencia y  la habilidad de las personas.

-¿Qué es más difícil, dirigir las operaciones de mando de un remolcador o estar como tripulante a bordo?

Pienso que es más complejo trasbordar la mercancía de una embarcación o cualquier otro trabajo de marinería. Dirigir exige un alto grado de responsabilidad y compromiso con la labor desempeñada, pero le falta el contacto directo con los problemas.

-¿Qué características debe tener un hombre para ser un buen marinero?

Lo primero, sentir cariño por los barcos y aprender a convivir con el mar. En este oficio  hay que ser valiente, confiar en las decisiones que tome el capitán y acatarlas con disciplina. La salud y la fortaleza física es otro de los aspectos a considerar. El grado de instrucción e información es de vital importancia en el desarrollo de la carrera de un marino, pues debe tener algunos conocimientos de meteorología, medicina, física, química, matemática, y otras materias.

Le dejo. Este León, sí que es un verdadero lobo de mar.

Ficha Técnica:

Objetivo general: Dar a conocer aspectos de la vida del entrevistado.

Tipo de entrevista:
Por su forma: Mixta.
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara.

Tipo de título: De juego de palabras.
Tipo de entrada: Original.
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de cierre: De opinión o comentario del entrevistador.

Fuentes consultadas:
Miguel Suárez Arnauto, sobrino del entrevistado. No documental.

¿ADIÓS DEFINITIVO?

¿ADIÓS DEFINITIVO?

SUSANA ALFONSO TAMAYO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
El pasado febrero un grupo de estudiantes de Periodismo de la Universidad de La Habana culminaron su estadía de práctica en el periódico El Habanero, como hicieron el resto de los alumnos de primer año que se encontraban en los diferentes órganos de prensa.

Tras un fructífero mes en el que se conjugaron el conocimiento teórico y la práctica del oficio, los futuros periodistas dijeron adiós a la editora que con tanto afecto los recibió. Sin embargo, las puertas quedaron abiertas para próximos encuentros a fin de mantener la amistad entre profesionales y aprendices, a pesar del regreso de estos últimos a su centro de estudios.

Quedan muchas experiencias inolvidables: algunas gratas y otras no tanto, pero lo cierto es que todas sirvieron para, de una forma u otra, forjar el carácter del que deben armarse en el desarrollo de la profesión.

Momentos de alegría al ver publicada una información, la espera en los días de guardia, la inquietud de la jornada de cierre, los intentos de camaradería en el conocido Salón de los Periodistas, entre otras, fueron parte de las vivencias durante este período de prácticas.

Cabe señalar, además, el apoyo ofrecido por gran parte de los trabajadores de la publicación, que de comenzar a enumerar sus nombres, podría quedarse alguno, y cometer en este caso, un grave error. De todos ellos, sin excepción, los estudiantes han llevado en sus corazones un profundo agradecimiento.

El futuro muestra una sonrisa a estos que pronto regresan a la Facultad. Resta un largo camino por andar y mucha sabiduría por adquirir. Es menester pues, adiestrarse en la batalla del conocimiento con la certeza de aprender en  cada práctica tanto o más que en la recién concluida.

ENSAYO ENRIQUECEDOR

ENSAYO ENRIQUECEDOR

Las prácticas laborales favorecen que los estudiantes apliquemos en términos de habilidades los conocimientos adquiridos en el aula.

MÓNICA RIVERO CABRERA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Gabriel García Márquez dijo en una ocasión que fue en los barrios bohemios de Bogotá donde aprendió a hacer periodismo. Durante este corto tiempo he podido constatar las palabras del autor de Cien años de Soledad, porque es que, aunque la teoría aporte  una formación especializada al periodista, en esta profesión la práctica es un componente indispensable.

Las prácticas laborales favorecen que los estudiantes apliquemos en términos de habilidades los conocimientos adquiridos en el aula. Opino que es una armoniosa vinculación de la teoría  adquirida en la academia con la práctica y es meritorio el hecho que un estudiante de Periodismo desde el  inicio  de la  carrera de los primeros pasos en lo que será su futuro quehacer profesional. Es  como un ensayar a ser periodistas  y, como todo ensayo,  ayuda a rectificar y, al mismo tiempo, a descubrir cuáles son  las cosas que nos gustan en este mundo de la información, cuáles  son nuestras fortalezas y debilidades.  

Esta experiencia  pudiera compararse con  un pequeño viaje al futuro, en el que  de alguna manera vemos un avance de lo que será la vida profesional porque se da un contacto muy fuerte con el  ambiente laboral en  el que se pueden conocer sus características.

La parte más enriquecedora de esta etapa fue sin dudas la posibilidad de tener a nuestro alcance especialistas que nos llevaron de la mano poniendo a nuestra disposición, sin pereza, la experiencia adquirida durante años.

La revista

Fue un día de sorpresas, revelaciones, el que supimos la distribución para las prácticas laborales. Al ver que la mía era en  Juventud Técnica, me sentí privilegiada porque por primera vez primer año de Periodismo haría prácticas en revistas; y en esta encontramos un colectivo que nos acogió calurosamente, con ánimos de orientarnos y brindarnos toda la ayuda posible para  poder asumir con dignidad el reto de trabajar en una publicación de corte científico.

Para mí y los compañeros que compartieron conmigo la experiencia en esa revista, fue un mes de aprendizaje, un aprendizaje sobre la cotidianidad. Interactuamos con los periodistas de la revista, por primera vez asistimos a conferencias de prensa en representación de un medio, que puso en nosotros toda su confianza como para convertirnos en sus embajadores en aquellos lugares donde tenía lugar un acontecimiento relevante y  la presencia de la prensa se hacía necesaria. Realizamos entrevistas a personalidades, que merecen nuestro agradecimiento porque de sus múltiples quehaceres y responsabilidades, sacaron tiempo para apoyar nuestro ejercicio  y nos trataron como si fuéramos profesionales.

De manera general me he sentido muy feliz durante esta práctica  laboral que ha sumado un poco más de amor a la profesión que escogí.

NUEVOS TÍTULOS PARA LA HISTORIA

NUEVOS TÍTULOS PARA LA HISTORIA

Profesores de la Universidad de La Habana presentarán en la Feria Internacional del Libro varios volúmenes sobre temas inéditos.

HÉCTOR GONZÁLEZ AGUIRRE,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Con la presentación de varios títulos sobre el devenir histórico de la Isla, el Departamento de Historia de Cuba, de la Universidad de La Habana, está presente en la XVII Feria Internacional del Libro Cuba 2008, que se celebra este febrero en el Complejo Morro-Cabaña, de la capital.

La Familia de Gómez, del doctor en Ciencias Históricas Antonio Álvarez Pitaluga, un estudio que profundiza en las relaciones y el compañerismo de Máximo Gómez con sus parientes, es uno de los tres títulos publicados por la editorial Boloña, de la Oficina del Historiador de la Ciudad, informó el doctor Edelberto Leyva, jefe del Departamento.

Está, además, Historia de la Iglesia Católica en Cuba, tomo I, de Edelberto Leyva, una indagación acerca del desarrollo de la organización eclesiástica de la Isla y el Caribe durante el período de (1516-1789), y también se presenta, del mismo autor, su tesis de doctorado titulada Los Dominicos: Habana y Sociedad (1518-1842), que refleja las relaciones entre la Orden de Santo Domingo y la sociedad colonial en cuestiones económicas, de religiosidad y vinculadas al convento.

Al valorar la importancia de estas publicaciones para el pueblo cubano, en especial los estudiantes universitarios, Leyva explicó que se tratan de considerables contribuciones al análisis de aspectos no estudiados de la historia de Cuba, ya que se refieren a temas muy particulares y novedosos.

El Departamento de Historia de Cuba de la casa de altos estudios posee un elevado nivel científico e investigativo en su claustro, al contar con ocho doctores en Ciencias Históricas, tres master y otros tres en proceso de concluir su tesis de maestría.

Cuenta también en su haber con importantes publicaciones como Elites y grupos de Presión, de Maria del Carmen Barcia; Historia de Cuba 1492-1898, de Oscar Loyola y Eduardo Torres Cuevas; y Comercio y Poder: Relaciones Cubano-Hispano-Norteamericanas en torno a 1898, de Oscar Zannetti Lecuona, Premio Extraordinario de Ensayo Casas de Las Américas, 1998, además de trabajos investigativos publicados en revistas nacionales e internacionales.

Ficha Técnica:

Tipo de Título: Genérico

Tipo de Lead: Cómo

Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato adicional

Valores-noticia: Interés Colectivo. Proximidad o cercanía. Novedad.

APRENDIENDO EL MEJOR OFICIO DEL MUNDO

APRENDIENDO EL MEJOR OFICIO DEL MUNDO

Corriendo riesgos nos volvemos valientes, esa fue la experiencia de la práctica laboral en la revista Alma Mater, donde nos confiaron serios y desafiantes proyectos, nos valoraron, respetaron, orientaron y apoyaron en un mes inolvidable.

MÓNICA BARÓ SÁNCHEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

En la Habana Vieja, después de recorrer el concurrido Paseo del Prado entre risas de pioneros haciendo educación física, pregones de vendedores de maní y periódicos, y extraños que te acompañan al paso, se encuentra el edificio de la Editorial Abril. Sus vecinos son el Gran Teatro de La Habana y el majestuoso Capitolio, pero él no es menos importante, pues en su interior radican los creadores de las revistas Somos Jóvenes, Juventud Técnica, El Caimán Barbudo, Alma Mater, y otras. Cada una está dirigida a lectores diferentes, pero con iguales expectativas: que la publicación responda a sus intereses. 

Carolina García, Anabel Serrallonga, Fatoumata Taouré y yo, estuvimos trabajando en la revista joven más antigua de Cuba destinada a los universitarios, Alma Mater. Allí conocimos a la mayoría de sus realizadores, personas talentosas, emprendedoras, alegres y sencillas, que desde nuestro primer día lograron hacernos sentir parte de su colectivo. Para fortuna nuestra, no pudimos confirmar la teoría de que los estudiantes de práctica preparan cafés, hacen mandados y las más tediosas tareas. Basadas en nuestra vivencia, podríamos formular una nueva conjetura que exponga que nos confían serios y desafiantes proyectos, nos valoran, respetan, orientan y apoyan.  

En lo absoluto hubo formalismos a la hora de relacionarnos, sino que nos tratábamos como si fuéramos una gran familia. Quizás sea por la calidez que distingue al cubano. Sea lo que fuere, en breve tiempo conseguimos navegar hacia una misma dirección y no hizo falta que nos recordarán el perfil editorial de Alma Mater cuando íbamos a trabajar. A fin de cuentas, nosotras también somos universitarias y sabemos lo que preferimos leer en nuestra revista.

Carolina y yo cubrimos el IV Congreso Cubano de Orientación, Educación y Terapia Sexual, efectuado en el Palacio de Convenciones de La Habana, para el cual nos otorgaron una credencial que nos presentaba como Prensa Nacional y que aún conservamos. En ese evento fueron abordados principalmente los espinosos temas de la transexualidad y homosexualidad por especialistas cubanos y extranjeros, desde la perspectiva social, psicológica, quirúrgica, política...

Aprovechamos la ocasión para entrevistar a Mariela Castro, directora del CENESEX, a Cristina Garaizabal, experimentada psicóloga española y a Eusebio Rubio, presidente de la Asociación Mundial para la Salud Sexual.

A pesar de que en clases nos enseñaron que las entrevistas requieren una rigurosa preparación, la idea de perder la oportunidad de hablar con esas personas, nos instó a enfrentar el riesgo de entrevistarlas con poco material. Eso también lo sabíamos, la profesora insiste que del lobo, un pelo, y que el periodismo es saber aprovechar la  ocasión.

De todas formas, dicen que es corriendo riesgos como se aprende a ser valiente. Los cuestionarios los construimos en menos de una hora, apoyadas en lo que habíamos oído en sus ponencias y la información que nos propiciaron por vía telefónica la mamá de Carolina y una amiga, a quienes llamamos a sus trabajos para que investigaran en Internet sobre nuestros entrevistados.

Una vez finalizado el congreso, redactamos una información general sobre lo sucedido en él y un artículo sobre transexualidad, que para hacerlo tuvimos que leer tanto sobre el asunto que actualmente nos consideramos capaces hasta de impartir una conferencia.

Igualmente cubrimos el VI Festival de Música Antigua Esteban Salas y realizamos una crónica sobre la historia del órgano de la Iglesia de Paula, el primero restaurado en Cuba.

Simultáneamente, Anabel trabajó con la Federación Estudiantil Universitaria (FEU) y entrevistó a su actual presidente: Adalberto Hernández; cubrió la inauguración de la Plaza Niemeyer en la Universidad de Ciencias Informáticas y redactó varias informaciones sobre la Feria Internacional del Libro de La Habana. Mientras que Fatoumata se dedicó a investigar y escribir sobre la vida de los estudiantes provenientes de disímiles geografías que cursan estudios en la Universidad de La Habana.

Antes de concluir, nos gustaría agradecer al colectivo de Alma Mater por acogernos en la redacción como si nos conocieran desde siempre y haber logrado que nos sintiéramos verdaderos profesionales. Nuestra experiencia allí fue la confirmación de nuestra decisión de ser periodistas, a pesar de que escalar hacia esa cúspide signifique explotar al máximo nuestras capacidades creativas, ignorar muchas veces el sueño y el hambre, perseguir la información aunque esta se empeñe en "trajinarnos" antes de encontrarla y sobrevivir y sobreponernos a los momentos en que nuestras musas deciden ir de vacaciones sin previo aviso.

¿Y vale la pena tanto esfuerzo y sacrificio? ¡Claro! El Periodismo es el mejor oficio del mundo. Y eso no lo decimos nosotras, sino Gabriel García Márquez.

UN MES EN EL QUE ME SENTÍ PERIODISTA

UN MES  EN EL QUE ME SENTÍ PERIODISTA

Me voy de las prácticas sabiendo el trabajo y el amor con que cada día los reporteros entregan los mejores años de sus vidas haciendo un diario.

PAULA COMPANIONI REYES,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Profe:

Usted pide que escribamos sobre nuestra experiencia en las prácticas laborales. Es algo difícil escribir sobre un tiempo tan maravilloso y temo hacer lirismo agropecuario como le llaman en la redacción de Juventud Rebelde a las cosas cuando están muy cursis, o como usted diría: "picúas".

Le cuento que fue un mes  en el que me sentí PERIODISTA, con sus pros y contras, en el que pasé mis dolores de cabeza, mis noches pensando qué le venía bien al trabajo, mis días cayéndole detrás a una fuente para que me diera su opinión; en fin, me sentí dichosa.

La primera vez que salió un trabajo mío en el periódico, mi mamá lo quería poner en un cuadro, mi abuela llamó a la familia de Manzanillo para que lo leyera y mi papá me dijo que nunca se había sentido tan orgulloso de mi. Imagínese cómo me sentí yo!!!!!!! Eso, sin hablar de la jarana que armaron mis hermanos y mis tíos.

En ese colectivo a todos nos parecía que éramos parte de la gran familia, nos trataron como otros trabajadores más, con muchos derechos, pero también deberes.

Aprendí de José Luis Estrada, mi tutor directo, pero también de todo el equipo de Cultura (Yela, Montoto, Randol, Barbarita), que era donde yo estaba, y del resto de los equipos, pues no me faltó tiempo para colarme en Nacionales, Deportes y un poquito menos en Internacionales.

Me voy de las prácticas sabiendo el trabajo y el amor con que cada día esas personas entregan los mejores años de sus vidas, las madrugadas más frías, entre otras cosas, haciendo un diario.

Conocí a los diseñadores, a los correctores, al equipo de la página web, a los del Centro de Información, a los choferes, a los del comedor, y de todos me llevo un grato recuerdo, pues trataron de darnos la mayor parte del conocimiento que tienen.

No puedo dejar de mencionar a los fotógrafos y a los compañeros del Dedeté, con quienes colaboré en una nota y me trataron super bien (es una sección que antes de leer las noticias voy en su busca, por su capacidad de alegrarnos el día de una manera amena e inteligente).

Quiero también decirle que aunque parezca "muela", usted estuvo en mi cabeza todo el tiempo, diciendo: Esto no es así, este contenido no cabe en ese continente, esa no es la noticia. Y pienso que me fue bien, porque si me arreglaron muchas veces la noticia por no estar adecuada a los requerimientos de espacio y por yo no ser perfecta, el lead me salió bien casi todas las ocasiones, y cuando lo arreglaban era para ponerle alguna información adicional, pues yo traté de responder las cuatro preguntas todo el tiempo.

Mi papá me comentaba que es una decisión muy inteligente de la Facultad el ponernos, desde bien temprano, a conocer en qué consiste la profesión que estamos estudiando, yo estoy de acuerdo completamente; así como las amistades mías de otras carreras que con sana envidia me decía: Qué bien está eso de estar haciendo lo que te gusta y probarte como profesional.

No faltó quien me dijo que estaba loca, que era una profesión de mucho sacrificio, que no tenía vida, que me iba temprano y llegaba muy tarde. Yo disfruté de esa locura.

Pero también tengo tremendas ganas de volver a la Facultad, de aprender mucho más, de crecerme, de subir la gran cuesta del Periodismo, y por supuesto, de descansar un poquito.

Le escribí todo a la manera de redacción de Juventud Rebelde, manera que espero siga poniendo en práctica, pues pienso quedarme relacionada con el periódico y poder llegar a hacer el periodismo que hace falta hoy día.

Puedo decirle, con toda seguridad, que el que vea utilizando el periódico para otra cosa que no sea leer, se va a buscar grandes problemas conmigo.

UN HOMBRE PARA CONOCER

UN HOMBRE PARA CONOCER

Vida, trayectoria y sentimientos que definen la maestría de un talentoso y original periodista, Víctor Joaquín Ortega.

DAYNA ARENCIBIA LÓPEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Víctor Joaquín Ortega pudiera ser el nombre de un popular actor o más bien de un excelente campeón deportivo. Sin embargo, este cubano sencillo, locuaz y hasta zalamero, es considerado uno de los periodistas deportivos más avezados de Cuba.

Escritor, maestro, comenzó en el periodismo hace 44 años como jefe de las páginas deportivas de la revista Mella, y luego se enroló en la nómina de Juventud Rebelde, diario del que fue fundador. Más tarde, se destacó como político en una unidad creada durante la Crisis de Octubre. También dirigió las revistas de los CDR Mi Barrio y La Calle, fungió como colaborador de diversas emisoras de radio y televisión, además de ser corresponsal de guerra en Vietnam en el año 1972. Hoy asume la jefatura de redacción en la publicación Tribuna de La Habana.

Asimismo, Víctor fue profesor de varios cursos para estudiantes en Angola y Cabo Verde, y de la Cátedra de Periodismo Deportivo del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Ha alcanzado múltiples premios y menciones en concursos literarios y periodísticos del país, y también ha publicado 16 libros. Recientemente, impartió clases de periodismo deportivo a profesionales en Bolivia. 

-¿Qué lo motivó a estudiar esta carrera?

La familia es la célula fundamental para la formación del hombre, y la mía, en particular, desempeñó muy bien su papel. A mi papá le gustaba escribir y publicó dos libros de poemas. Así, me fue introduciendo en ese ambiente literario del cual me alimento cada día. A los cuatro años ya sabía leer y escribir.

Desgraciadamente, mi padre se hizo de dinero y se fue para otro país. Yo me quedé con lo mejor de él: su vida bohemia, su romanticismo y su afán de lucha contra Machado, pero no podía seguir sus pasos. Él se marchó, sin entender nunca mis ideas.

Mi vocación parte también de las escuelas donde estudié, pues mis profesores me inculcaron mucho el amor por la lectura. En particular, la doctora Otilia de la Cueva, a quien le debo muchísimo porque solidificó en mí la pasión por las letras, que traía desde la cuna. Más tarde tuve la oportunidad de compartir con ella varios programas de la Revolución. En una ocasión le prometí hacerle una entrevista, pero el tiempo me jugó una mala pasada: Otilia murió y no pude cumplir con ella.

-El entorno en el cual se desarrolló, ¿también incidió en su vocación periodística?

El divorcio de mis padres me llevó a convivir en el barrio de Cayo Hueso, que es mi pequeña patria. En ella aprendí a comprender más al pueblo, a andar entre negros, mulatos, blancos ”de orilla”, a bailar el guaguancó sabroso. Todo ese ambiente me ayudó mucho, pues sentí necesidad de escribir mis experiencias, inquietudes, ante todo aquello que vivía.

-¿Qué significó para usted ocupar un cargo político en la Crisis de Octubre, con solo 21 años?

Con aquella edad yo era un “rebelde sin causa” y por mi inmadurez no tenía absoluta conciencia de las cosas: me creía un pequeño héroe. Fue la UJC la que me envió como comisario político y así renació en mí la ansiedad de escribir. Durante todo el tiempo que estuve allí, llevé apuntes en una libreta sucia y enfangada, que no desprendía de mí. Y mis balbuceantes y sinceras líneas me posibilitaron incluirme luego en la nómina de la Revista Mella, como responsable de la página deportiva.  

-Usted asume una actitud impulsiva, e incluso agresiva en ocasiones, a la hora de escribir. ¿Es esa su técnica periodística?

Ciertamente, soy muy impulsivo y apasionado, tanto en el amor como en la lucha, y lo que está mal hay que decirlo y no se puede dar tantas vueltas. Eso me lo enseñó mi barrio. Jamás he hecho una crítica destructiva. Acepto que, en ocasiones, se me ha ido un poco la mano, pero no puedes elevar a alguien si no se lo merece.

-Como crítico deportivo, ¿cree que la prensa cubana es imparcial cuando Cuba fracasa en algún evento internacional?

La lectura y el deporte siempre han sido mis dos pasiones y esto me hizo dedicarme al periodismo deportivo. Amo a los atletas cubanos, pero no los justifico. Cuando un deportista o equipo determinado fracasa, hay que decirlo. Se debe saber perder sin justificaciones de ningún tipo, y tomar experiencias de esa derrota para enfrentar venideras batallas.   

-¿Cuál es su valoración sobre el periodismo cubano actual?

La prensa ha desempeñado un rol vital en la obra de la Revolución, y los periodistas cubanos han sido fieles a la Patria, al Partido y a Fidel. Pero creo que aún nos falta calidad humana y profundidad en el periodismo. Hay que saber cómo decir las cosas en el momento adecuado, pero ocurre que no todos los periodistas saben actuar así. Tenemos que saber dar informaciones no con dogmatismos, ni diciendo que todo está bien. No podemos ser bufones y ocultar la verdad con bufonerías. La prensa debe ser hermosa y profunda, no puede ser una pistola sin balas.

-En el año 1972 visitó Vietnam, ¿cómo fue su experiencia en esa nación?

Tuve la dicha de que me eligieran para ir a Vietnam como corresponsal de guerra, lo cual ha sido una de las cosas más grandes que me ha pasado en la vida. Fui a denunciar los ataques del imperialismo, no tenía duda de que los vietnamitas vencerían. Había que ver cómo luchaban, con qué fiereza defendían su patria. Ahí conocí por primera vez a Papá Noel. Los yanquis se vestían como este y se “presentaban” en hospitales, escuelas, fábricas, todos los lugares donde pudieran atraer a las personas, mayormente a los niños. Ahí mismo bombardeaban sin piedad alguna, como lo están haciendo en Iraq.

-¿Y su experiencia en Bolivia?

El maestro aprende más de los alumnos que el alumno del maestro. La vida me llevó a ser maestro y hasta escribí libros sobre técnica periodística. He tratado de enseñar, de forjar los nuevos valores. Lo he hecho en Angola, Cabo Verde y otros países. Pero antes de eso, impartí clases en Cuba y ahora tengo formados maestros excepcionales dentro del propio gremio.

En Bolivia pude apreciar todo el problema que se vive allí, con los cuales tiene que luchar el presidente Evo Morales. Además,  constaté que el Che está vivo, que no cayó en vano, y eso me hizo “rejuvenecer”. Me sentí muy bien siendo útil a esos periodistas bolivianos que por culpa del imperio no han podido desarrollarse. Por eso aporté mi granito de arena, me trataron con mucho cariño, y una atención que a veces uno no encuentra en su propio país. Esta labor para mi fue muy importante, trascendental.

-En su larga trayectoria, ¿cuál ha sido el momento más difícil que ha enfrentado?

El más difícil fue cuando tuve que enfrentar a mi padre, a quien adoraba, pero no comprendió mis ideas. Otro momento triste fue cuando me desactivaron de la UJC por tener varios romances a la vez. Y yo me pregunté: ¿si los grandes héroes los tuvieron, por qué yo no los iba a tener? Pero supe levantarme para seguir siendo el mismo comunista de siempre, y muchos de los que me criticaron, hoy están en Miami. Yo no traicioné a mi patria, estoy y estaré aquí hasta el día que muera, y aún después de muerto, seguiré en mi país.

En mi trayectoria laboral, quisiera destacar que yo todavía me siento miembro de Juventud Rebelde, porque su colectivo hace honor a su nombre, su periodismo encabeza la realidad cubana, y los defiendo donde quiera que esté, porque se lo merecen.

-¿Es feliz?

La felicidad es igual que la perfección, hay que luchar por ella todos los días. A veces,  cuando  crees que la alcanzaste, se te va, pero luego vuelve. Yo tengo a la Revolución, a Fidel, al Partido y en lo personal, soy un hombre de 65 años, muy saludable. Además, tengo a mi nieta Sandra, que es muy importante en mi vida, es muy buena, estudiosa y me hace feliz. He aprendido mucho de ella, me ha enseñado a entender a los jóvenes de esta generación. ¡Qué más puedo pedir!

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Dar a conocer pasajes de la vida de este importante periodista.

Objetivo Colateral: Reflejar experiencias en su larga trayectoria laboral.

Tipo de entrevista:

Por su tipo: Clásica.

Por su contenido: De personalidad.

Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de título: Genérico

Tipo de entrada: Biográfica

Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.

Tipo de cierre: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas: 

José Luis Estrada, periodista de Juventud Rebelde

José Alejandro Rodríguez, periodista de Juventud Rebelde

TRABAJADORES HIZO REALIDAD NUESTROS SUEÑOS PERIODÍSTICOS

TRABAJADORES HIZO REALIDAD NUESTROS SUEÑOS PERIODÍSTICOS

En el semanario entramos en un mundo nuevo donde la inmediatez y la noticiabilidad nos pusieron a prueba todo el tiempo.  

DIANA VALIDO Y YOSEL MARTÍNEZ,

estudiantes de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Los estudiantes que laboramos durante un mes en el periódico Trabajadores jamás pensamos que nos iba a ir tan bien en ese órgano de prensa. Susana, Roxana, Adianez, Sucel, Olivia, Nadia y nosotros entrábamos en mundo nuevo donde la inmediatez y la noticiabilidad nos pusieron a prueba todo el tiempo.  

Este periódico nos abrió las puertas, su personal es excelente, desde el director, Canela, hasta Blanquita, la compañera encargada de pasar la lista para saber cuántos estudiantes iban a almorzar.

Todos nosotros enfrentamos con mucho escepticismo el reto de trabajar en un periódico que sale una vez por semana y que no tiene una amplia tirada. ¿Tendríamos posibilidades de publicar? Esa interrogante estuvo todo el tiempo en nosotros durante las fiestas navideñas, pues en enero comenzaron las prácticas.

La práctica es el termómetro que nos señala si de verdad nacimos para ser periodistas, y hoy podemos decir que la prensa cubana ya tiene ocho nuevos periodistas capaces de desenvolverse ante la noticia.  

Aquí crecimos profesionalmente y como personas. Siempre quedará el grato recuerdo de nuestra estancia en este medio. Cumplimos con todo lo que se nos asignó: vinimos los domingos de guardia, cubrimos informaciones sin contar con el fotorreportero, partimos en busca de la noticia por nuestros medios, sin un medio de transporte y no importó cuán lejos estaba el lugar al que teníamos que ir, abandonábamos la redacción pasadas las seis o siete de la noche.

Con estas experiencias podemos decir que el periodismo es la mejor profesión del mundo. Nosotros podemos afirmar sin temor alguno que Trabajadores confió en nosotros y ante esta actitud nada más podemos dar las gracias.

En el futuro, los próximos estudiantes de Periodismo que sean insertados en dicho órgano y tengan dudas sobre sus prácticas, lean por favor esta nota y comprenderán que Trabajadores es como una mina de oro donde se puede desarrollar todo el potencial creativo que se posea.

Extrañaremos los poemas de Juan Dufflar, los cuentos de Luis Jesús, los chistes de Rofes, las discusiones con Francisco Rodríguez, a Yoel, Daniel, Rudens, Alina Lotti, en fin, a todos. Y por supuesto, la merienda que nos daban dos veces al día... y que no podíamos pasar por alto.