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Isla al Sur

SABOR A CHOCOLATE

SABOR A CHOCOLATE

ADRIANA VALDÉS ROBREÑO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana

Foto: Eduardo Cabrera

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo

Tipo de lead: De relieve

Tipo de construcción de cuerpo: Pirámide invertida + Dato Adicional

Una muestra con imágenes de Julio Larramendi, seleccionado por la revista CUBAFOTO como uno de los cien mejores fotógrafos cubanos del siglo XX, quedó inaugurada en el Museo del Chocolate, coincidiendo con el inicio de la Semana de la Cultura Belga en el Centro Histórico de la Ciudad de La Habana.

Veintinueve instantáneas muestran al público el proceso agroindustrial que realizan hombres y mujeres para recolectar y procesar el cacao en medio de una naturaleza exuberante. Estas fotografías se expusieron en octubre del pasado año en París bajo el título Baracoa: el encuentro con el chocolate.

Rosario Machado, directora del museo, expresó que "la exposición es un homenaje a la nación y al pueblo belga, que con su colaboración contribuyeron a la reconstrucción de este inmueble". La muestra podrá apreciarse también en el Museo del Chocolate de Baracoa cuando concluya su reparación. 

En el territorio baracoense se encuentran más del 75% de las plantaciones de cacao de todo el país y allí se obtiene un fruto de la más alta calidad. Los historiadores plantean que fue introducido desde México hacia 1540 y su auge comenzó en el siglo XIX con la llegada de los franceses procedentes de Haití. 

LOS FÍSICOS TENEMOS UN PROBLEMA GENÉTICO: EL OPTIMISMO

LOS FÍSICOS TENEMOS UN PROBLEMA GENÉTICO: EL OPTIMISMO

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ,

Foto: Aldo Mederos

En 1961, cuando trabajaban en la Universidad de Columbia, los norteamericanos Leon Max Lederman, Melvin Schwartz y Jack Steinberger concluían una importante etapa de investigación en sus vidas. Sin embargo, no fue hasta 1988 que tuvieron una llamada del rey de Suecia para decirles que era un excelente hallazgo científico y, ese mismo año, recibieron el Premio Nobel de Física por una serie de experimentos que permitieron descubrir una nueva partícula del núcleo atómico.

Al cabo, el doctor Lederman dice que no le importa si el reconocimiento les vino en el momento oportuno o tardíamente: "Personalmente ya tenía muchas medallas, y cada noche me toma unos 25 minutos pasarlas todas de la chaqueta del traje, al pijama". Sonríe y retoma el punto: "A veces requiere tiempo entender el significado de un descubrimiento".

Desde hace mucho dedicado a promover la enseñanza de las ciencias, tanto en niños y adolescentes como en profesores de Física de la educación primaria, cuenta que el programa que se aplica ha posibilitado la graduación de unos 4 000 docentes, y que los exámenes de los estudiantes demuestran que estos aprenden de una manera espectacular. Entonces, resume: "Cuando el profesor entiende, puede enseñar".

Le pregunto acerca de cómo hacer hoy más atractiva la enseñanza de la Física y qué transformaciones reclama a tono con los tiempos modernos esta disciplina, entre las más "bravas" de las científicas. Pero escatima particularidades y va más allá en el análisis porque, en su opinión, el principal cambio es que las personas comprendan más que nunca antes la necesidad de un mejor entendimiento de las ciencias, y debe ser así porque en el siglo XXI el potencial de estas y de la tecnología para mejorar la condición humana es enorme, pero también es grande para dañar a nuestra especie.

"La ciencia no tiene valor en sí misma, sino que depende de cómo se usa, y tenemos que establecer un consenso popular de cómo aplicarla para el avance de la Humanidad, para eliminar el hambre, las enfermedades, los lugares peligrosos donde viven muchas personas. Tenemos que aprender a mitigar catástrofes, a preservar el medio ambiente para nuestros hijos y los de ellos; y por supuesto, deberíamos eliminar las armas de destrucción masiva, tanto de las sociedades industriales como de los países que quieren hacer cosas estúpidas con ellas".

Se pregunta qué hace hoy exitoso a un científico: la curiosidad, el escepticismo, el nunca creer historias sin evidencias: "Tener la mente abierta, estar listo para cambiar el punto de vista cuando nos damos cuenta de que estamos equivocados. Cuando observamos la lista, nos sorprende comprobar que es la misma que nos gustaría para un ciudadano común inteligente. Los físicos tenemos un problema genético que se llama optimismo; podríamos usar la ciencia para hacer que avance la Humanidad".

Conoce profundamente a Latinoamérica, por eso no duda en afirmar que en ella hay mucho potencial humano, pero que las condiciones económicas, y también las políticas en no pocos casos, retardan el avance de las ciencias en esta parte del mundo: "Hace falta crear condiciones para que esos científicos puedan desarrollarse en sus propios países.

"Durante mis muchos viajes por estas tierras suelo preguntar por qué no hacen un gran laboratorio latinoamericano donde colaboren todos sus países, porque quizás eso pueda conformar una suficiente masa crítica de científicos y construir uno de los mejores laboratorios del mundo; y en ese mismo sentido, también propongo un laboratorio del Caribe que podría estudiar problemas como la mitigación de desastres."

Reitera que hay mucho potencial en América Latina, pero no muchas oportunidades: "Pienso que las facilidades de investigación que tienen los países industrializados de alguna forma son una herencia de todo el planeta, de modo que, en mi opinión, ellas pertenecen por principio a las personas del mundo que deseen satisfacer sus necesidades de hacer ciencia".

Esta es su segunda visita a la Isla. Durante la primera, en 1999, visitó la Facultad de Física de la Universidad de La Habana y el Instituto Preuniversitario Vocacional de Ciencias Exactas Vladimir Ilich Lenin: "Conversé con los estudiantes; de ese momento recuerdo que quedé impresionado por la calidad de las escuelas y de los profesores; también, por los avances de la Biología. Me gustaría ver a Cuba integrada en la Ciencia y la Tecnología de este hemisferio, pero tenemos problemas y eso está tomando un tiempo demasiado largo; lamentablemente, las relaciones entre mi país y el de ustedes son escabrosas".

Le pregunto sobre cuánto le ha podido cambiar el merecimiento del Premio Nobel. Hombre expresivo, sencillo y de vital modestia, solo responde: "No soy hoy diferente a lo que era antes. Eso sí, he observado que ahora la gente me oye más amablemente". Y después dice con fina ironía: "Tengo la impresión de que las personas creen que lo sé todo, así que soy un experto tanto en problemas de seguridad pública, como en cuán largas deben ser las sayas de las mujeres. Particularmente pienso que tan cortas como sea posible". 

COMPAY TERCERO

COMPAY TERCERO

LISANDRA FARIÑAS,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana

Ficha técnica:

Tipo de entrevista por su contenido: Personal, de retrato.

Tipo de entrevista por su estructura: Mixta.

Tipo de Título: De referencia al nombre del entrevistado.

Tipo de Entrada: De retrato.

Tipo de Cuerpo: Mixto.

Tipo de Conclusión: Comentario del entrevistador.

Apenas podría notarse su presencia si dependiera de la estatura porque es pequeño y menudo. Sin embargo, cada mañana se advierte su llegada. Y es que ese andar presuroso viene acompañado por la fuerza de su voz. Los ojos negros, expresivos, se descubren entre las arrugas del rostro y los labios dibujan una sonrisa sincera. La simpatía y la sencillez son cualidades inherentes a este hombre en el que la juventud se detuvo, a pesar de que sus manos reflejan el maltrato del tiempo.

Juan Javier Cruz no aparenta sus 70 años: es intranquilo y suspicaz. Trabaja desde hace dos años en el Instituto Internacional de Periodismo José Martí como jardinero y dice sentirse fuerte todavía. Pocos podrían imaginar que detrás de este humilde anciano se esconden tantos sueños.

Su nombre de pila es Juan, pero prefiere que lo llamen de otro modo:"Compay Tercero y nada más.  Ese soy yo", dice mientras se dispone a comenzar el trabajo. Se acerca al   jardín   al   tiempo que tararea melodías lejanas. Recoge con rapidez las hojas secas que han caído al suelo, se sacude las manos y camina hacia mí. Lo espero en el banco de la entrada para comenzar la charla acordada. Sonríe como de costumbre y se sienta a mi lado.

Juan, ¿por qué Compay Tercero?

Ya no me llame Juan, dígame Compay para entendernos mejor. Me gusta mucho la música, es como una parte de mí. Siempre estoy cantando y quizás por eso fue que mis amigos me cambiaron el nombre. Lo cierto es que se me quedó y ya no quiero otro. Honor que me hace ser Compay Tercero. De alguna forma eso significa que me parezco a Compay Segundo.

¿Desde cuándo siente predilección por la música?

Desde niño. Cantar era mi juego favorito. Amo la música, es como mi novia. En público canto desde los 19 años.

¿En qué espacios tuvo la oportunidad de participar como cantante?

En muchos. Canté en emisoras como Radio Progreso, Radio Cadena Habana, Radio Mambí, donde integré el grupo de artistas nacientes y en otras como Onda del Trópico, Radio Labín y CMQ.

¿Posee algunos conocimientos elementales de música?

No muchos, solo llegué al sexto grado, pero pude alcanzar el segundo año de solfeo.

Además del canto y la jardinería, ¿ha desempeñado algún otro oficio?

Sí, mis manos me han sido muy útiles. Tengo 70 años y ya he hecho todo lo que se puede hacer: panadero, dulcero, carpintero y ahora jardinero. Mi vida la he dedicado al arte y al trabajo.

Estas últimas palabras lo llenan de emoción. Levanta la mirada y deja ver en sus ojos un brillo especial, que delata el placer eterno de quien está conforme consigo mismo.

¿Actualmente forma parte de alguna agrupación?

Desde hace cinco años integro el conjunto Ignacio Villa, Bola de Nieve.

¿Por qué Bola de Nieve el nombre del grupo?

Fue idea de la directora, Nancy Arieta Vázquez. Todos sentimos gran admiración por ese músico cubano. Nadie tiene un conjunto con ese nombre y nosotros somos los fundadores. Ensayamos en La Habana Vieja, en la Casa de México y ya hasta tenemos un disco.

¿Cuál es el nombre del álbum?

¿Y tú qué crees? Compay Tercero.

¿Dónde se presenta el conjunto?

Nosotros tenemos mucho trabajo. Estamos vinculados fundamentalmente al turismo, aunque también cantamos en festivales de cultura o en círculos de abuelos. Eusebio Leal, el Historiador de la Ciudad, es quien nos atiende directamente.

No puede esconder el regocijo que siente. Se quita el sombrero con cuidado y para mayor sorpresa entona unos versos:

 "Suenan las campanas de la iglesia

y  mi corazón me hace tic tac.

Suenan las campanas de la iglesia

Anunciando que te vas a casar."

¿Cuál es su instrumento favorito?

Me encanta el piano, pero en el grupo toco las maracas y el güiro.

¿Momentos inolvidables para Compay Tercero?

En una ocasión canté junto a Ibrahim Ferrer. Imagínate, fue muy bueno. También recuerdo cuando conocí a  Pacho Alonso en una fiesta que hubo en su casa. Me sentí muy orgulloso de haber estado ahí.

Dice qué compone sus propias canciones, ¿en qué se inspira?

En todo lo lindo y bueno. En las mujeres, en las flores y en el mar.

El mar, ¿qué significa para Compay?

El mar es lindo, creo que a todo el mundo le gusta. A mí me da paz.

¿Se siente joven?

Creo que mientras la voz me dure nunca me pondré viejo: la juventud la llevamos dentro.

¿Tiene algún sueño especial?

Triunfar en mi canto porque en el amor soy fatal.

¿Qué opina de la vida?

Qué digan lo qué digan la vida es felicidad. Por esa sola razón hay que vivirla.

¿Siente admiración por alguien en particular?

Mi ejemplo es Fidel. Él es lo más grande que tiene Cuba. Yo lo admiro y lo respeto. Es un hombre sabio y preparado.

Y Cuba, ¿qué significa?

Es mi tierra y eso es lo más importante. Soy cubano de pura raza y eso nadie me lo quita. Cuba es lo primero.

La cubanía recorre sus arterias. En sus venas se une la sangre mexicana de la madre con el sabor cienfueguero del padre.

Compay Tercero sueña con ser grande y ya lo es, porque la sencillez engrandece a los hombres. Le pedí una fotografía e insistió en que fuera cerca del Apóstol. La brisa de la tarde comienza a soplar y arrastra la hojarasca. Se despide con un gesto de afecto y se marcha cantando con nostalgia unos versos:

Hasta mañana vida,

Que tristeza tenerte que dejar

Hasta que mis labios,

Te puedan con un beso saludar.

AL RESCATE DEL ADULTO MAYOR

VIVIAN SÁNCHEZ,

estudiante de Diplomado de Periodismo,

Instituto Internacional de Periodismo José Martí

 

Círculos de abuelos, Cátedras del Adulto Mayor, Club de los 120 años... términos que alzan el vuelo a programas que cumplen el noble propósito de hacer retoñar y florecer a los menos jóvenes, pero su divulgación cotidiana y obligada, en muchos casos no hace latir toda su magia, ni la imperiosa necesidad dentro de la sociedad cubana de hoy.

Todos los planes con la tercera edad retoman sabias concepciones milenarias insertadas en la historia de la humanidad. Las civilizaciones del Oriente siempre otorgaron un valioso papel a sus adultos mayores. Los más antiguos textos religiosos describieron veneración y respeto a los patriarcas, a quienes consideraron ilustrados por su larga vida. En la Cuba precolombina, los ancianos behiques fungían como médicos y principales continuadores de las costumbres de las tribus.

Es decir, que la historia del hombre incorporó la sabiduría de la tercera edad a la sociedad y también a la familia. Y es que para entrar a conocer la vida social es necesario cruzar el umbral de las familias, su núcleo esencial.

Comportamientos, tendencias, orientaciones, patrones morales están matizados por la historia familiar, pero además riqueza espiritual y bienestar son sus frutos más relevantes. Los adultos mayores juegan un rol en todos ellos. Enriquecen con experiencias y tradiciones el patrimonio que se hereda de generación en generación.

Sin embargo, hoy se incorpora un elemento trascendental: el envejecimiento de la población, paradoja de nuestros días. ¿Por qué?

Buscando sus causas encontraremos una relación con indicadores de desarrollo: reducción de la mortalidad infantil, disminución de la incidencia de enfermedades infecciosas, incremento de la esperanza de vida. Cifras expuestas por estudios a nivel mundial indican que en el 2025 la humanidad contará con 1200 millones de ancianos.

Cuba no es una excepción a este fenómeno y ello es el resultado de sus políticas sociales encaminadas a lograr una calidad de vida superior. Datos que reflejan esta realidad: en 1950 en la Isla vivían 400 000 personas de la tercera edad, en 1980 la cifra superaba el millón y se espera que en el 2025, uno de cada cuatro cubanos sea mayor de 60 años.

No puede ignorarse dentro del análisis un indicador fundamental de toda esta problemática: la baja natalidad infantil con sus notables repercusiones en el crecimiento demográfico, pero además como consecuencia y no como causa.

Incrementos de familias multigeneracionales, limitaciones económicas, mayor demanda de servicios de salud y seguridad social, necesidad de personas encargadas del cuidado y la atención del adulto mayor en el seno de la familia, lo que puede repercutir a largo plazo sobre la fuerza laboral del país, son algunos elementos que indican que el cuidado y bienestar del adulto mayor tiene que convertirse en una piedra angular de la sociedad cubana de hoy.

Para ello es necesario conocer con profundidad todos los fenómenos biológicos, psíquicos y sociales que giran en torno a la tercera edad, sin dejar de pensar que es una etapa por la que transitaremos todos.

Primer peldaño: la familia                                                                       

La familia es la responsable de garantizar un entorno que compense las pérdidas de esa etapa de la vida, pero sin sobreprotección, ni marginación.

Reconocer la importancia del abuelo en la familia  es reafirmar su autoestima y ofrecerle un nuevo significado a su existencia para prolongar sueños y esperanzas. Ese medio familiar es el que favorece un adulto mayor para sí y para la sociedad, y garantizará una larga vida con calidad física y mental.

Los especialistas registran una reversión de roles entre abuelos y nietos. Cuando el niño es pequeño recibe ayuda, protección y compañía de los abuelos. Al crecer, los nietos en su papel de adultos ayudan con ternura y amor al anciano que los vio crecer.

Sin embargo, no siempre ocurre así y en ocasiones los abuelos son despreciados, maltratados con términos peyorativos y colocados en un rincón del hogar. Es la familia la máxima responsable de lograr el disfrute del adulto mayor por sus años vividos y bajo el  principio que solo florece lo que se siembra con amor.

Segundo peldaño: Planes sociales en curso

Las instituciones estatales cubanas han dado pasos importantes en áreas imprescindibles para el adulto mayor. Con ellos se respeta el espacio del anciano, su descanso, su capacidad para cooperar con deberes en el buen funcionamiento del hogar pero con el derecho bien ganado de tener sus propios proyectos de vida, de ser parte activa del entorno familiar.

Compartir con un grupo de la tercera edad en una Cátedra del Adulto Mayor es valorar en toda su magnitud una obra que permite comprobar que el envejecimiento no es una enfermedad, sino una nueva etapa del calendario cuando se enseña a transitar por ella. Es aprovechar la experiencia de los menos audaces, pero más curtidos. Es demostrar  que los años no tienen que llevarse con dolor, sino con la enseñanza de conocerlos para convertirlos en un tiempo útil y feliz. Es cultivar respeto, admirar voluntad, y mostrar la vigencia de la frase del ilustre músico cubano cuando afirmó que "Joven ha de ser quien lo quiera ser".

Pero, ¿con todo lo trazado se compensa el nuevo reto poblacional?

Peldaños del futuro

Todos los proyectos en ejecución con la tercera edad, con sus excelentes resultados son el punto de partida para continuar. Los planes actuales satisfacen la atención primaria y especializada de salud, promueven estilos de vida más sanos, incentivan la creatividad, estimulan la recreación y actividad psíquico motora, favorecen la integración social para compensar las inevitables pérdidas familiares o sociales y además desarrollan potencialidades acordes a sus gustos y preferencias. Todos se encaminan a lograr vida con calidad.

Sin embargo, el ascenso no puede detenerse. Ese reto tiene que lograr una contrapartida complementaria de apoyo a la familia y a mantener la reconquista del adulto mayor. Los centros con adultos institucionalizados necesitan de nuevas inyecciones y opciones en los que se abonen los logros de los planes vigentes, pero que a su vez permitan el desarrollo social de la familia. No se trata de alejar al adulto mayor del entorno familiar sino de ofrecer nuevas expectativas para su atención y cuidado que no frenen el progreso social.

El filósofo romano Séneca afirmó desde su tiempo que "La fábula como la vida no se valora por la longitud sino por el contenido" y "La vida, si se sabe utilizar, es bastante larga". Para lograr esos sabios principios, los nuevos desafíos sociales deben ofrecer esa proyección y garantizar la estabilidad requerida para transitar el camino de una sociedad longeva con plenas capacidades para ascender.

  

 

HISTORIA PLURAL PERSONAL

HISTORIA PLURAL PERSONAL

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

He querido a todos mis maestros con amores diferentes. A muchos los admiré desde la primera vez, con ese ímpetu y entrega que nos hace reconocer a quienes nos aman y entienden, y sin una misma ser consciente de ello, nos forjan con el cincel de lo eterno. A otros el tiempo me hizo reconocer que sin sus regaños, sin sus severas acotaciones, y acaso con un suspenso, hoy no sería el ser humano que soy. Ellos también modelaron en mí lo duradero.

El aula era una fiesta con Luz Marina, Marisabel, Migdalia, Obdulio, Ovidio, Pedro Pablo, Peroga, Elio, Elina, Arnaldo y tantos más que exponían ante mis oídos y ojos atentos, las más fantásticas historias.

De otros, como Míriam y Nuria, aprendí que el periodismo es una profesión de cada día, sin respiro, un oficio en el que hay que estar ensillado todo el tiempo, y en el que las musas pueden tomar vacaciones, pero nosotros no. A ellas no les tembló el corazón cuando me llamaron una que otra vez a buen capítulo. Tampoco dudaron en reconocerme cuando crecí y aprendí de mis errores. A una le debo haber escrito un libro; a la otra, amar a Martí desde su propia letra. Mi gratitud es para siempre.

¿Por qué hoy cuento una historia personal cuando habitualmente la sociedad se empeña en reconocer a los cientos de miles de maestros y profesores que celebran su Día, nacido de la epopeya latinoamericana que fue la Campaña de Alfabetización, y cuya expresión cimera fue el 22 de diciembre de 1961 con la declaración del país como Territorio Libre de Analfabetismo, en la Plaza de la Revolución?

Es que esta es una historia que puede contarse en plural o en primera persona. Solo cambian los nombres de los protagonistas. Y es una historia, además, cuyos personajes principales unas veces están sentados en los pupitres, y otras, delante del pizarrón, explican la clase. Cuba es hoy un aula grande en cuyo proceso educativo no solo andan involucrados los docentes de academia, sino también, los cientos de miles de profesionales que, categorizados como adjuntos, asisten a la maravilla de expandir saberes. Todos hemos sido convocados a, como dijera Martí, saldar la deuda con quienes nos enseñaron.

Por eso más que de cifras y cumplimientos, de planes y programas, de aciertos e infelicidades, quiero hablar del aula como un espacio infinito, una audacia para entender las almas que en ellas se forjan, porque un aula es una prueba de amor, aun cuando hay momentos dolorosísimos.

Bien lo sé. La nota alta de un alumno es una celebración para el maestro; la baja, una tristeza que no amaina.

Un alumno que nos quiere es como un hijo bueno que nos da un beso. El que hoy no nos quiere, es también un hijo, pero a este, ante la indiferencia pasajera y el malentendido, hay que demostrarle todavía más que es una parte grande de nosotros mismos. Después, él sabrá que no lo hemos descuidado ni cuando ya gana premios, y la virtuosidad de su labor la lleve como sello. Su trascendencia es la mayor recompensa.

Eso es el aula. Saber que en ella hay muchachos talentosos, otros con más calma para el análisis, extrovertidos, de mundo interior estricto, francos, vanidosos, disciplinados, irrespetuosos, callados, habladores... en larga lista que no acaba, como la repetición de cualquier familia que, reconociendo sus virtudes y defectos tal caleidoscopio humano, salva por encima de todo su mayor poder: la unión.

A los docentes de todas las enseñanzas, los viejos y los nuevos, a quienes han salido de los pedagógicos, de las aulas universitarias, de los planes de formación emergente, de los centros de trabajo, va la felicitación por ese empeño que no cesa de animar inteligencias, templar voluntades y asegurar el futuro, porque una vez más Martí, el Maestro es un creador.

ENTREVISTA A PURO VERSO

ENTREVISTA A PURO VERSO

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Foto: Aldo Mederos

Sentado en la mecedora, rodeado de viejos libros, de fotos que atrapan la memoria de la vida, el busto que hiciera Delarra y le regalaran las FAR, medallas y reconocimientos que dan cuenta de una sólida obra en la cultura nacional y a favor de la Revolución y una pintura del quinceañero de Limonar, JoeHz, así transcurren las horas de un día tras otro para el Poeta de la Alfabetización, ese hombre querido y admirado a quien sus padres nombraron Jesús Orta Ruiz, pero que prefirió bautizarse como Indio Naborí, en evocación a los más trabajadores y humildes aborígenes cubanos.  

El rostro le viene iluminado por la entrevista para nuestro periódico, en el que laboró por 30 años. Hablar de la Alfabetización le hace revivir "el punto de partida de la universalización de la cultura que ya hemos logrado", como define a la Campaña, 40 años después de la epopeya en que fuera protagonista y verso portador de una de las más hermosas páginas cubanas porque "borró fronteras entre el campo y la ciudad, entre la mujer y el hombre, entre blancos y negros: contribuyó a la unidad nacional".  

Quiero que cuente vivencias e insiste en retomar sus versos: "En ellos resumo lo que pudiera decirte, los fui construyendo en la medida que sucedían los hechos y se publicaron en la sección Al son de la historia, del antiguo periódico Hoy, y después los compilé en el libro Cartilla y farol".   

Eloína Pérez, la esposa a quien dedicó el íntimo poema Con tus ojos míos, acude precisa a buscar los textos, en una labor auxiliadora por más de 15 años, cuando definitivamente se apagó la visión de Naborí. Canción del padre brigadista recoge el ambiente familiar de aquellos días: "Anda, brigadista mío,/ a las cumbres más remotas,/ vete a bautizar las botas/ con la tierra y el rocío./ Aprende a cruzar el río,/ a salvar monte y pantano,/ que así, llevando en la mano/ la luz que tu bien reparte,/ vas a enseñar, y a graduarte,/ a graduarte de CUBANO".  

Cuando fue asesinado el maestro voluntario Conrado Benítez, el primer mártir de la Campaña, Cuba entera vivió momentos de conmoción y el poeta, pueblo él mismo, escribió: "Se pulió como un diamante/ en su voluntad de acero:/ era de día un obrero/ y de noche un estudiante./ Le dolió el campo ignorante/ más allá de la amargura/ y aceptó la prueba dura/ de ser maestro rural...".  

Me dice, entonces, que la poesía es emoción y tiene que conmover para que florezca entre la gente: "Los creadores siempre hemos estado en todas las batallas de la Revolución" y, al menos él, de pueblo en pueblo, de monte en monte, recorrió la isla echando, como Martí, los versos del alma. De ahí viene a la memoria el Guateque de la Alfabetización, una cruzada que muchos artistas emprendieron desde la localidad habanera de Melena del Sur, primer territorio libre de analfabetismo, hasta El Cobre, en Santiago de Cuba.  

Su poética halló una voz de privilegio, la de la actriz Alicia Fernán, que aparecía diariamente como declamadora en el noticiero Venceremos, de la otrora CMQ: "A ella la llamé La brigadista del verso revolucionario, y me acompañó por todos los lugares, a veces tenía que esperar porque yo terminara un poema y ya de inmediato lo daba a conocer".  

Alicia sonríe jubilosa del tiempo: "Como actriz, la campaña significó vivir plenamente momentos grandiosos de la Revolución. Recuerdo cuando se produjo el ataque a Playa Girón. Naborí y yo nos encontrábamos en el campamento de los brigadistas, en Varadero. Muchos padres fueron a buscar a sus hijos, casi niños, pero ninguno se fue. Mire, hubo un instante en que se levantaron y cantaron el Himno Nacional. No pude menos que recitar un poema y ante aquella efervescencia, varios familiares se quedaron y pidieron un fusil para combatir". 

Naborí no es hombre de andar con silencios. Aporta en toda anécdota algún dato, incluso lleva su preciosismo de viejo redactor a dictar puntos y comas: "También estuvimos con los milicianos en la lucha contra bandidos en el Escambray. Uno no puede temer, no se puede andar solo por donde el peligro no aceche. Participé activamente en la Campaña con profundo amor porque siempre me dolió la ignorancia del campesino y porque como poeta y periodista tenía que acompañarla para que miles y miles de cubanos pudieran después leer y escribir". 

Repaso una amarilla libreta donde guarda recortes de sus escritos en el periódico Hoy. Anoto versos que dan la medida de aquellos días de urgencia, de reclutar para una causa, de convencer: "... Yo iré alumbrando los montes/ con el sol del alfabeto", y otros: "Tuya es mi casa, cubano/ que un día de luz abierta/ apareciste en mi puerta/ con la cartilla en la mano". Y aún unos más: "Por fin, brilló tu alborada/ puntual en todos los retos,/ tierra sin analfabetos,/ que es decir... mejor armada". 

No puede faltar en el recuento el asesinato de otros dos humildes cubanos: "Manuel Ascunce Domenech,/ Pedro Lantigua Ortega,/ yo os veo aquí, del brazo de Conrado Benítez,/ repartiendo cartillas, lápices y libretas,/ acelerando el ritmo de la educación,/ para que Cuba escriba, para que Cuba lea/ los nombres de los mártires del Pueblo/ en la Historia, en el verso y en la piedra". 

Le pregunto por la utilización de mayúsculas en varias palabras dentro de un texto: "Es que las idealizo y así las escribo". ¿Y cuáles fueron para usted los momentos mayores de la Campaña?: "No tengo ni que pensarlo, el dolor por los mártires". 

Han transcurrido horas de recuento en verso y verso, y pido un poema para el final de la entrevista. Y porque en Naborí poesía y comprometimiento político van indisolublemente unidos, Eloína, con solicitud proverbial, acerca de Marcha triunfal del ejército de la Alfabetización, un fragmento: "El BIEN cuesta sangre... Siempre ha sido así/ Los monstruos son crueles en su pataleo./ Ya ves, la batalla ganada por ti/ se abrió con un mártir color de Maceo,/ cerró con un mártir color de Martí". 

SOÑAR CON UN FUTURO MÁS HERMOSO

SOÑAR CON UN FUTURO MÁS HERMOSO

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Este milenio nos llegó con el Año Internacional de la Cultura de Paz y No Violencia, y los Premios Nobel de la Paz redactaron en ese entonces el Manifiesto 2000 para promover tales presupuestos. Más de 100 millones de firmas fueron recogidas con el propósito de, abierta la centuria, entregarlas a la Asamblea General de las Naciones Unidas como documento afirmativo de quienes hoy -y somos todos- estamos responsabilizados con preservar este Planeta Azul.  

Tal hecho me hace recordar un emotivo encuentro con Rigoberta Menchú Tum, en República Dominicana. La líder guatemalteca me concedió una breve entrevista en medio de diversas obligaciones. Ella tenía un motivo: "Usted es cubana, y a los amigos se les atiende con deferencia y especialmente".  

Su hacer fundamental está hoy encauzado a desarrollar e impulsar a naciones, personas y sectores para que se apoderen de la construcción de un nuevo código de ética para un milenio de paz, y ello implica que no hay democracia sin justicia, justicia sin equidad, equidad sin desarrollo y desarrollo sin respeto a la identidad de la diversidad de los pueblos. Para esta mujer, la paz no es solo el silencio de las armas. 

-¿Qué es justamente su concepto de cultura de paz y lucha contra la violencia?  

"Siento que es necesario tomar en serio el tema de la cultura de paz y la lucha contra la violencia, entendiendo ambos como conceptos mucho más amplios, rescatando sus valores perdidos a la luz de la crisis general. 

"Para este milenio he convocado la necesidad de un código de ética de paz, especialmente para condenar el fracaso de la humanidad de que todavía no resuelve los conflictos con el diálogo y la negociación, sino con violencia.  

"Este milenio debe constituir un reinicio en la construcción de un diferente escenario humano desde los niveles locales hasta el mundial. A mi entender, la guerra no es producto de la paz ni la paz consecuencia de la guerra. Justamente he reiterado la necesidad de revalorizar la humanidad y sus bienes, tanto materiales como espirituales, y ojalá entendamos la paz como resultado de la convivencia respetuosa y armónica."

-¿Qué impacto tiene para los países tercermundistas la globalización?  

"Vemos cada vez más la insensibilidad de las instituciones que tienen el poder y los recursos, el mandato secuestrado a su favor, y nos imponen medidas económicas cuando quieren y también sociales para evitar transformaciones y cambios en nuestros países.  

"Me refiero a las comisiones que ponen a los préstamos, los créditos, para los cuales estas naciones tienen que ceder mucho si aspiran a gozar de una gota de confianza por parte de tales potencias. Y no digamos de la carrera armamentista, que ha borrado todo tipo de diálogo y de negociación.  

"Tenemos una profunda necesidad de abanderar, dirigir, orientar e involucrarnos en el tema del equilibrio. Si no lo hacemos, las grandes mayorías seguiremos excluidas y nosotros tenemos derecho, no solo a la memoria histórica, sino también al futuro."

-En particular en América Latina, la globalización barre culturas, historias, tradiciones. Es un área donde el futuro se arriesga.  

"Una de las cosas más terribles es la privatización de los recursos del Estado. A medida que dejamos a este débil, se mina la gobernabilidad y la participación ciudadana.  

"Dejar huérfanos a los Estados de sus propios recursos, coincido que es un riesgo tremendo del futuro. Se ha enriquecido más a sectores selectos y a otros nuevos que se integran a la globalización. Mucha de esa participación es desleal y no respeta en lo más mínimo las normas nacionales.  

"Creo también que la cultura se está vendiendo para que la juventud adopte cualquier cosa como parte de su identidad y socava los valores de esa pertenencia nacional, étnica, cultural, que han sido como un muro muy fuerte para resguardar en sí sabidurías, conocimientos, ciencias."

-En el contexto de la región, ¿cuál es su valoración sobre Cuba? 

"Aprovecho para expresar mi cariñosa amistad con Cuba que, como siempre, la he tenido como un símbolo de resistencia muy fuerte. Creo que su país entró como los grandes que cruzan el milenio, con una real afirmación de sus valores de autodeterminación y de defensa a la identidad.  

"Sé que los problemas con los Estados Unidos son ya de necedad, de capricho, porque hay muchos sectores cada vez más interesados en que cese el chantaje contra Cuba. Su país ha respondido de una manera impresionante."  

Rigoberta Menchú Tum nació en la aldea de Chimel, comunidad continuadora de la cultura milenaria maya-quiché y mereció el Premio Nobel de la Paz en 1992. Ella ha dicho: "El tesoro más grande que tengo en la vida es la capacidad de soñar. En los momentos más difíciles, en las situaciones más duras y complejas he sido capaz de soñar con un futuro más hermoso". 

MANUEL, ETERNAMENTE MAESTRO

MANUEL, ETERNAMENTE MAESTRO

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Foto: Aldo Mederos

Solo la muerte de Evelia, la madre incansable en hacer perdurar la memoria del joven, hizo que a 40 años del suceso decidiera romper la porfía del silencio. Le dije que solo quería su visión de hermana, pues la historia de Manuel Ascunce Domenech, el brigadista de la Campaña de Alfabetización asesinado cruentamente por bandas contrarrevolucionarias y devenido ejemplo y leyenda de generaciones de cubanos, es sumamente conocida.

María Dolores Ascunce Domenech, respondió, entonces, que ha sido un tiempo duro para la familia, un tiempo en que nada ha podido suplir la ausencia del muchacho, presente en cualquier rincón de la memoria: "Me pasó algo muy raro. Resulta que al llegar el telegrama a la casa, mamá y yo estábamos haciendo una visita y abuela fue a avisarnos de que algo malo ocurría. Mi tío llamó por teléfono a Trinidad y, cuando regresó, mamá le preguntó si Manuel estaba muerto, y ya no recuerdo más. 

"Lourdes, mi prima, me hace cuentos de lo que sucedió en la antigua funeraria Caballero, en 23 y M, aquí en La Habana; y yo, en blanco. Ni siquiera registro en la memoria la llegada de Fidel a ella, lo único que percibí es que había cantidad de gente, que su entierro fue una concentración de pueblo, de estudiantes, de trabajadores, y dice Lourdes que los brigadistas le ratificaban a mamá su convicción de regresar para continuar la Campaña de Alfabetización. Ya de vuelta a la casa, tranquila, empecé a recordar. Aunque de ahí en adelante, todos llevamos una vida diferente marcada por su ausencia". 

-¿Se llevaban bien? 

"Admirablemente. Nunca tuvimos una desavenencia, estaba al tanto de mis cosas, me protegía. A mi todos me conocen por Marilola, pero él me llamaba Mary y yo, invariable, le decía hermano. Estudiábamos en la misma secundaria básica, la antigua América que hoy lleva su nombre, en Luyanó". 

-¿Se parecían? 

"No. El se parecía en el físico a mamá y yo a papá. En el carácter, mi hermano era más abierto, serio, pero sociable, le gustaban las fiestas, iba a todas aunque no sabía bailar, buen estudiante y compenetrado con sus profesores. No creo que tuviera novia en aquel tiempo. Yo soy trancada, tímida a más no poder". 

-¿Tus padres no se opusieron a que alfabetizara? 

"En un primer momento mamá no quería, pero él insistió tanto que hubo que dejarlo. Lourdes siempre recuerda que mi hermano decía que, si no, se iría sin permiso, porque de todas maneras lo que hacía falta era enseñar. Figúrate que, con 16 años, no se perdía ni un discurso de Fidel y llamaba a mami para que se sentara a su lado a escucharlo."

-¿Qué anécdotas te vienen de pronto a la memoria? 

"Cuando el ataque a Playa Girón, hacía guardias en la escuela con tremenda responsabilidad. ¡Ah!, y cuando se celebró aquel 26 de Julio en La Habana y vinieron los campesinos, como nuestra casa era muy pequeña y no podíamos recibir a ninguno, él se volvió un activista en Luyanó para buscarles lugares donde quedarse". 

-El tiempo pasa y, a veces, la memoria afectiva agiganta a las personas que queremos, ¿te ocurre? 

"No. Manuel es hoy un símbolo para Cuba, pero yo no dejo de recordarlo como un joven normal. Mira, no era regado con sus cosas, pero alguna que otra vez había que andar detrás de él acomodándole algo, aunque no había regaños porque era muy noble. Le gustaba la malta con leche, Radio Enciclopedia, las camisas sobrias, en fin, un muchacho sencillo, como cualquier otro. Era alto, medía más de seis pies, ancho de hombros, muy lindo". 

-¿Pero es que nunca hizo maldades propias de la adolescencia? 

"Cuando iba de vacaciones a Sagua la Grande, donde nacimos, se sentía como un ave a quien le abren la puerta, pues montaba bicicleta a su antojo, hacía guerritas de pelota, cazaba tomeguines a la orilla del río, jugaba a las bolas y hasta nos enteramos hace poco que se tiraba de los acantilados en yagua. Sagua era su delirio y hablaba tanto de ella con los campesinos que alfabetizaba, que ellos pensaron enviar allá el cadáver. Menos mal que mamá llegó a tiempo". 

Jubilada del Ministerio de la Industria Básica, donde trabajó por más de 20 años en la especialidad de técnico en información, la vida de Marilola ha transcurrido casi en absoluto anonimato, tanto, que muchas personas creen que Manuel Ascunde Domenech era único hijo. 

-¿Te marcó su ejemplo como para sentirte postergada en la familia? 

"De ninguna manera, yo siempre fui callada y, después, nunca me gustó hacer de esa tragedia un modo de presentación. En cuanto a mis padres, siempre los comprendí. Ellos tuvieron un hijo querido al que le mataron e irremediablemente perdieron, y se convirtió en un paradigma. Quedé yo, y ellos nunca dejaron de atenderme y darme cariño, pero ya Manuel era una pertenencia del pueblo. Su muerte no ha sido en vano".