Blogia
Isla al Sur

Entre colegas

ENRIQUE DE LA OSA PERDOMO: LA OSADÍA COMO MÉTODO

ENRIQUE DE LA OSA PERDOMO: LA OSADÍA COMO MÉTODO

Ejemplo de periodista acucioso, la sección En Cuba, de la revista Bohemia, es uno de los mayores legados profesionales de este Premio Nacional de Periodismo José Martí.

DAYRON MIRANDA QUINTERO, CAMILO VILLA JUICA Y ALBERTO CABRERA TOPPIN,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La cultura y la agudeza convergen en un nombre: Enrique de la Osa Perdomo, Premio Nacional de Periodismo José Martí en 1992.

Osado e íntimo amigo para Luis Sexto; culto, modesto y agradable a decir de Marta Rojas; extrovertido y bromista ante los ojos de Miriam Rodríguez Betancourt; educado, noble y humilde según Santiago Cardosa Arias. Así lo caracterizan cuatro de sus colegas en la profesión.
Un hombre como todos

Enrique de la Osa Perdomo nació en Alquízar el 22 de febrero de 1909. Durante su niñez, asistió a la escuela pública de su municipio y con posterioridad estudió en los colegios La Salle, Chandler y el Instituto Número 1 de La Habana. Muy joven, escribió en El Estudiante y el Suplemento Literario del Diario de la Marina. Fue incluido en el Proceso Comunista de 1927 por luchar contra la dictadura de Gerardo Machado.

Confeccionó la sección obrera del rotativo de la Unión Nacionalista. Colaboró en El Cubano Libre, La Prensa, Orto, América Libre y otros medios de divulgación del movimiento proletario. Acusado de injuria al Presidente, en agosto de 1928 fue detenido por su trabajo “Dictador, sí, Dictador” y con posterioridad fue desterrado.

Una vez en Nueva York, se incorporó a la Asociación de Nuevos Emigrados Revolucionarios Cubanos (ANERC) y escribió en Cuba Libre, su portavoz. Junto a Eduardo Chibás constituyó la Unión Cívica de Exiliados Cubanos y dirigió Libertad, su vocero.

Regresó a Cuba para participar en el Asalto a los Cuarteles, acción  planeada por Directorio Estudiantil Universitario de 1930 sin llevarse a cabo. Colaborador de la publicación Alma Mater, fue prisionero del Castillo del Príncipe y luego en Nueva Gerona. Al ser liberado, trabajó nuevamente con los jóvenes revolucionarios e integró el grupo Mella de Defensa Obrera Internacional hasta volver a prisión en 1932.

Defendió el Gobierno de los Cien Días desde su puesto como director de la revista universitaria Alma Mater; más tarde dirigió el semanario Futuro del Partido Aprista Cubano. En 1934, estableció lazos con la Joven Cuba y fue delegado personal de Antonio Guiteras en  la región oriental. Regresó a la cárcel por participar en la huelga de marzo de 1935.

Miembro del Partido Revolucionario Cubano (Auténtico), fungió como director técnico del periódico Patria y escribió para El Mundo, Luz, Pueblo, Baraguá, Selecta, Índice, Antena y otras publicaciones nacionales y extranjeras.

Tras laborar para el diario Oriente del pueblo santiaguero y una vez radicado en la revista Bohemia, fundó junto a Carlos Lechuga la sección En Cuba. El primer número llegó al público el 4 de julio de 1943, y su propósito fue la crítica a los gobiernos auténticos y más tarde a la dictadura batistiana. Creó en 1952 la organización insurreccional Acción Libertadora, dirigió el tabloide Choque y ocupó el cargo de Jefe de Propaganda Nacional.

En 1953 fue detenido por exaltar como héroes a los asaltantes a los Cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes. Cuando el gobierno lo liberó, se introdujo en el combate clandestino y así orientó los dos números de la revista de los jóvenes cubanos, publicada en ese entonces por la Federación de Estudiantes Universitarios. Desintegrada la organización, coopera con el Directorio Revolucionario.

Posterior al triunfo revolucionario, de la Osa dirigió la revista Bohemia de 1960 a 1971 y el periódico Revolución en el período 1963-1965 (1). Un incidente lo alejó de los medios de prensa, pero en los años 80, con tres hijos ya, regresó con una retrospectiva de la época neocolonial cubana en las obras Crónica del año 33, Sangre y pillaje y las recopilaciones de En Cuba.

De la Osa transpiraba humildad y modestia, expresa su colega Luis Sexto al recordarlo: “Era un hombre muy común, muy corriente. Si sonreía, enseguida te prendabas de él”. Se forjó de forma autodidacta gracias a su devoción por la lectura desde niño y así adquirió vasta cultura. Su apellido es la definición de su personalidad: era un periodista que tomó la osadía como método.

Marta Rojas, escritora y periodista del diario Granma, lo recuerda jocoso, simpático y fraternal con sus compañeros”. Habla de él con orgullo, pues le permitió a ella, joven graduada, incursionar en la sección En Cuba de la revista Bohemia. Niega toda ostentación de Enriquito, como le decían cariñosamente, porque en realidad nunca la hubo: “Era un hombre enérgico, muy activo y ávido al incentivar la lectura entre sus hermanos de profesión”. Le caracterizaba un profundo patriotismo y era “martiano de semblanza”. Era buen bebedor.

Los años 80 propiciaron la amistad entre Perdomo y Miriam Rodríguez Betancourt:  “Tenía una cultura muy sólida, empleada siempre para el trabajo periodístico, la Revolución y las causas que él defendía desde los 17 años.” Agrega que aunque no fue comunista, colaboró con el Partido y nunca se le opuso: su personalidad abierta y especial le hacía difícil a Enrique ser militante. “Muy buen amigo de Fidel, pues había pertenecido al Partido Ortodoxo junto al líder de la Revolución”. Simpático y cubano típico, su modestia extrema colocaba al interlocutor a su propia altura, sin importar la edad o los años de ejercicio del Periodismo. Poseía obras de pintores famosos de la época, y las mostraba con orgullo, pero sin alarde.

“Era de origen pueblerino, siempre preocupado por la juventud”, así lo evoca Santiago Cardosa Arias, reportero de la sección: “Maestro y antiimperialista, la justicia lo acompañaba siempre”.

Detrás de En Cuba

De la Osa tenía la vocación del estilo y de la letra, de ahí que se iniciara escribiendo cuentos que al introducirlos en el periodismo, lo renovó, rememora Sexto. Añade que fue idea del osado reportero el crear una sección donde se hiciera retablo de la vida política cubana, y Miguel Ángel Quevedo, entonces dueño de Bohemia, aceptó la proposición. Para informarse de cuanto acontecía, utilizaba vías muy heterodoxas, como la ocasión en que un estudiante de Medicina pasó largo tiempo subido a un árbol para escuchar qué se debatía sobre el traslado del antiguo hospital Reina Mercedes, situado en los territorios de la actual heladería Coppelia.

Marta Rojas afirma que la sección, fundada también por Lechuga, reflejaba elementos de la idiosincrasia del cubano en el naciente periodismo de investigación. La revista sufrió un vuelco enorme: aumentó el número de páginas, ejemplares y la demanda (de 300 000 impresiones a 500 000, y en enero de 1959 circuló un millón). Incluyó trabajos de Ángel Augier, Lisandro Otero, y Alejo Carpentier. Nunca utilizaba una sola fuente. Perdomo enviaba dos periodistas a cubrir los hechos con identificaciones de otro medio de prensa. Cada uno debía narrar los acontecimientos de manera independiente. Una vez frente a los trabajos, le dictaba a la mecanógrafa mientras tomaba los elementos importantes y confirmaba las versiones.

Cuando los sucesos del Moncada, En Cuba sufrió censura y a Enrique le fue imposible publicar las fotos tomadas por Panchito Cano. Sin embargo, la sagacidad que lo caracterizaba le hizo guardar los reportes de Marta Rojas y las fotografías hasta su publicación tras el triunfo revolucionario, pues estaba consciente de la importancia histórica de aquellos documentos y confiaba en la victoria, relata Miriam Betancourt.

Santiago Cardosa lo considera un maestro de los preceptos de la Revolución, presente en todo proceso político cubano.

Últimos latidos de un corazón ortodoxo

Una situación desagradable lo colocó en las noticias de la prensa cubana en los 70. Es por ello que se apartó completamente de los medios, y su nombre sucumbió en el silencio, no sin antes disculparse públicamente con el Comandante. Fidel le indicó recopilar los números de la sección En Cuba, en demostración del respeto y el afecto que sentía por él, narra Luis Sexto.

La Editorial Pablo de la Torriente publicó su libro Sangre y pillaje, prologado por Miriam Rodríguez Betancourt, referencia obligatoria del periodismo de investigación.

Entre sus obras figuran, además, Visión y pasión de Raúl Roa y Los días y los años.

La muerte lo sorprendió activamente el 14 de junio de 1996, a la edad de 87 años.

¿En el olvido?         

El lenguaje claro y preciso de Enrique de la Osa está presente en sus trabajos. Así lo demuestra Crónica del año 33, donde relata de manera rápida y pormenorizada los sucesos previos y posteriores a la caída de Machado: convierte al lector en parte de la realidad narrada. Asimismo, Sangre y pillaje recoge algunas informaciones de En Cuba donde se manifiesta el tratamiento continuo de la noticia. Iniciar los textos con la hora, el día y el lugar de los sucesos fue su distinción.

Aún empleando el mismo estilo y por respeto a la profesión y al público lector, la primera condición para publicar las novedades noticiosas en la sección fue la veracidad de los acontecimientos, comprobable al escuchar los criterios de varias fuentes. Nunca estuvo a favor de algún partido político tradicional, por lo que las noticias eran redactadas con el mayor acercamiento a la objetividad para criticar la politiquería cubana de la época.

Su amiga Miriam Rodríguez cree que recordarlo en efemérides es insuficiente: “Se debe luchar para que sea recordado por su trabajo, para que su obra sea un útil material de estudio de las nuevas generaciones”.

Cardosa Arias concuerda con Rodríguez: “Su modestia y sencillez evadieron la publicidad de manera inconsciente. De la Osa es uno de nuestros mejores periodistas. No se puede hablar de historia de Cuba sin hablar de Enrique”.

(1) Tomado de Síntesis  biográfica de Enrique de la Osa Perdomo, en Osa Perdomo, Enrique de la: Crónica del año 33. Editorial de Ciencias Sociales, 1989, página 150; Rosabal, Heriberto: Enrique y la sección En Cuba, revista Bohemia, 13 de marzo de 2009, página 10.

Bibliografía consultada:

Osa Perdomo, Enrique de la: Crónica del año 33. Editorial de Ciencias Sociales, 1989, página 150.

Osa Perdomo, Enrique de la: Sangre y pillaje. Editorial Pablo de la Torriente, 1990.

Rosabal, Heriberto: Enrique y la sección En Cuba, revista Bohemia, 13 de marzo de 2009, página 10.

EL QUIJOTE DE LA RADIO

EL QUIJOTE DE LA RADIO

Julio Batista, Premio Nacional de Periodismo 1994, confiesa que la vida es demasiado rica para contentarse con el color que ofrece un solo cristal.

ROBERTO MÁRQUEZ, JANELLE PUMARIEGA Y ANA LAURA PALOMINO,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cuando la profesora Iraida nos habló de un seminario a realizar como trabajo final, pensamos primeramente ¡más cosas que hacer! Luego supimos de qué se trataba y nos pareció interesante rescatar las vivencias de esos grandes del periodismo, relegados a veces por las mismas generaciones de nuevos periodistas inmersos en sus agitadas vidas.

Julio Batista Delgado fue el asignado para el equipo cuatro, compuesto por nosotros: Janelle, Ana Laura y Roberto, pichones recién salidos del nido, pichones que no tenían idea de que existieran personas tan geniales, tan únicas y tan comprometidas con el medio.

Leímos, buscamos y entrevistamos a profesionales de la palabra que lo conocieron desde temprana edad, que vivieron de cerca sus percances y logros. Aprendimos muchísimo de su perseverancia en el trabajo y cuando lo tuvimos frente a frente no teníamos palabras para expresar la emoción, primero, porque sentimos que lo conocíamos de toda una vida, y segundo, porque era más de lo imaginado, grande a nuestros ojos.

Esperamos que esta recopilación de datos no quede en una gaveta, léanla, aprendan de los que saben más. La nota es muy importante para nosotros, pero comprender es más importante. Si Julio algún día obtuvo un dos, no lo sabemos, pero que aprendió a ser el mejor, es innegable.

Algunos datos biográficos

Julio Alberto Batista Delgado, según información recogida a través de nuestras fuentes, nació en la oriental provincia de Las Tunas. Su familia llegó a La Habana en 1950, procedente del Central Chaparra.

Después de graduarse de bachiller, matriculó en la Escuela de Arte Dramático. Durante ese período comenzó su incursión en el mundo de la radio al participar en la realización de un cuadro de comedias de la ya extinta cadena Radio Capital, según palabras del propio Julio.

En 1956 trabajó en Los Tres Villalobos. Y es por esa época que despuntó como narrador, al sustituir a León de la Torre en la grabación del espacio El príncipe leopardo, de la cadena CMQ.

Comenzó a ganar fama por narrar una novela escrita por Sara Pascual, guionista insigne de la época, y dado este hecho, es contratado en Radio Progreso.

En 1960 realizó para la emisora Radio Rebelde el programa La Reforma Agraria en marcha.

Escribió los editoriales de La voz de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, programa dentro del cual introdujo una serie de especiales que ya implicaban el documental, género del cual es “…precursor y maestro insuperable”, como define Josefa Bracero, una de las voces más autorizadas en la historiografía de la radio cubana.

Julio Batista ha sido la voz de más de doscientos Noticiarios Latinoamericanos, realizados por el Instituto de Arte e Industria Cinematográficos (ICAIC), entre los años 1960 y 1964.

Gran parte de su obra la ha dedicado al pensamiento y acción martianos. Ya en 1962 tenía la idea de realizar un programa que tratara la vida y el quehacer revolucionario del Apóstol, pero para aquel entonces, según declara, no se sentía lo suficientemente preparado.

Fue durante el año 1990 que el espacio Nuestro José Martí salió al aire. Con el mismo se trata, citando las palabras del propio Julio, “al Martí que habla de la Patria, pero también desentraña al monstruo en su madriguera. Un Martí con todos los dolores, todos los problemas, pero a la vez al que le gustaban desde las hormigas hasta las nubes; el que era capaz de hablar de ciencia y decir que hay vida en otros mundos. Ese Martí integral que nosotros no tuvimos el privilegio de conocer.”

Otro de los programas que realizó y que gozó de gran popularidad fue Punto de Vista, a través de Radio Progreso, en el que reflexionaba acerca de temas que implicaban a la sociedad cubana y repercutían en ella. Refiriéndose al mismo, afirmó: “En este espacio hago un balance de los temas. No es dar la noticia, ni repetir la información, se trata de esclarecer el problema. El buen periodista, como dijo Martí, no agita, ni exacerba los problemas. Eso sí, al que está delinquiendo sí debemos condenarlo. También tratamos de explicar a la opinión pública los avances que vamos teniendo en muchos frentes”.

Reconocimientos

Es merecedor de las más altas distinciones que se otorgan en nuestro país entre las que se encuentran: El Premio Patria 2012, Héroe del Trabajo de la República de Cuba, Premio Nacional de Periodismo José Martí en 1994. Premio Nacional de Radio por la obra de toda una vida, la Distinción por la Cultura Nacional, Medalla Alejo Carpentier, Distinción Juan Gualberto Gómez, Medalla Félix Elmuza, Réplica del machete de Máximo Gómez, Distinción Raúl Gómez García, Distinción 28 de Septiembre, Micrófono por el 60 aniversario de la radio cubana y Moneda conmemorativa por el 80 aniversario de la radio cubana.

Contexto histórico en que se desarrolló como periodista

Su labor periodística se desarrolló en los primeros años del triunfo de la Revolución. Cuba atravesaba una situación de cambio al  pasar de una Republica Neocolonial dependiente de los Estados Unidos, a ser el factor clave en el proceso de desintegración del sistema colonial del Imperialismo.

A partir de enero de 1959 a octubre de 1960, el nuevo gobierno revolucionario tomó una serie de medidas para ayudar al desarrollo del país y el aumento de la calidad de vida de los más desfavorecidos durante tanto tiempo. Entre ellas se encuentran: la intervención de la empresa eléctrica (en realidad monopolio yanqui), la rebaja de las tarifas eléctricas y telefónicas, la rebaja del 50 por ciento de los alquileres, la creación del Instituto Nacional de Ahorro y Vivienda, la reducción del precio de los medicamentos, son declaradas públicas todas las playas del país, la Ley de Reforma Agraria y creación del Instituto Nacional de Reforma Agraria (INRA), entre otras.

En 1960 su talento se pone al servicio de Radio Rebelde. Lo primero que hizo en la  emisora fue escribir un programa llamado  La Reforma Agraria en marcha, propicio para enfrentar las campañas opuestas al proceso que comenzaba. “Fue donde empecé a incursionar en el periodismo”, recuerda.

A medida que el proceso revolucionario avanzaba fueron apareciendo dificultades como las agresiones militares y terroristas, ejemplo de las mismas tenemos la agresión mercenaria a Playa Girón, la explosión del barco francés “La Coubre”, la Crisis de Octubre y el bloqueo económico impuesto por los Estados Unidos. Esta última agresión perjudica a nuestro país hasta la actualidad haciéndole perder miles de millones de dólares anualmente.

Julio aportó durante mucho tiempo la visión popular de los problemas de la sociedad cubana en su programa “Punto de vista”. Reflejó de manera crítica, pero constructiva, los males que aquejan al pueblo, ya sea por el duro bloqueo económico impuesto durante tantos años o por la mal administración de los propios dirigentes.

“Es un error que ya Punto Vista no esté al aire. Profundas críticas, directas, sin miedo. Por eso en ocasiones fue lesionado en la calle,  le caían a pedradas porque a muchos no les convenía lo que decía. Fue hospitalizado. Aún así seguía criticando lo mal hecho. Verdad en su trabajo. Calidad. Incansable”, expresó durante una entrevista Nila Sánchez, de la radio cubana.

Alcance de su trabajo

“Tenía 17 ó 18 años cuando lo oía en el cine y desde ese momento supe respetarlo”, así manifestó Luis Sexto, otro Premio Nacional de Periodismo. 

Otro ejemplo de la repercusión de su obra lo encontramos en sus propias evocaciones: “Recuerdo con mucho cariño la serie «En silencio ha tenido que ser». Mi voz entra en todos los hogares en 1979. Con ese espacio sucedió muy parecido a cuando se transmitió «El derecho de nacer», en 1948: en los cines detenían las películas para pasar el audio del radio con la obra. Creo que con En silencio… pasó similar, salías el sábado por la noche y no encontrabas a nadie en la calle.

“Una vez, recibí la carta de un viejito desde su asilo y el director me dijo: «¿Pero tú vas a leer eso así al aire?» Esa carta es un anónimo”.

“La misiva denunciaba irregularidades que se daban en el lugar con la comida a los ancianos y el trato que recibían por parte de los trabajadores. Ante la duda, fui para allá, a ver al hombre. Y quién te dice que el anciano me dijo: «Yo existo, le escribí y le ratifico todo lo que puse en la carta».

“Fui con el director del programa al asilo y nos llevamos de allí, no una, sino como catorce entrevistas más”, dijo este grande la radio.

Ana Cecilia García, periodista de Cubavisión Internacional, recordó que una vez le pedió que le hiciera un trabajo sobre Lenin, “el tiempo era escaso, pero Julito, como le decimos cariñosamente, en un momento lo armó todo y hasta me buscó la voz del líder soviético para proyectarla”.

Ética profesional

Mientras realizábamos nuestra investigación, nos sorprendió mucho la ética profesional de este periodista, como respetaba los horarios y en una de las entrevistas que le realizaron encontramos el por qué.

“Viví en China, allá tenías una cita para las diez de la mañana, llegabas a las menos cuarto y no había nadie esperándote, a las menos cinco tampoco, pero si ibas a las diez en punto te recibía todo un comité de bienvenida”.

Mientras entrevistábamos a Julio Villasuzo, encargado de los programas de Julio Batista y trabajador de Radio Progreso, Julio llamó tres veces para saber cómo estaban marchando las cosas con sus espacios radiales.

“Viene a trabajar hasta enfermo”, comentó Nila Sánchez durante la entrevista.

Aportes

Entre los aportes más significativos que hallamos de su obra se encuentran:

--La reducción de la palabra cuando se acompaña de la imagen.

--Incorporó diálogos cortos, directos y narraciones más sugerentes a los programas de la radio.

--El gran reportaje y los radio-documentales

Vigencia de su obra

Si tuviéramos que expresar cuántas cosas hemos aprendido de este magnífico hombre, las 200 líneas que puede tener el trabajo se convertirían en 400, pero lo intentaremos.

Nos enseñó que la puntualidad es una cualidad que no debe faltar en ningún buen profesional de la palabra; amar la historia como si fuera nuestro presente o futuro y no algo desechable y poco importante; respetar a Martí no cómo la estatua fría que nos enseñan en nuestras escuelas sino como un hombre único, pero de carne y hueso; ser autodidactas y aprender de todo un poco ya que lo más importante no se enseña en el salón de clases; ser perseverantes y no creer que nuestra labor termina cuando la edad no nos permite seguir trabajando; amar cada uno de nuestros proyectos y defenderlos de quien quiera perjudicarlos sin tener la razón; y ser críticos ante lo mal hecho, pero al mismo tiempo defensor de los proyectos si son justos. Este es el Quijote de la radio.

Bibliografía:

Fragmentos de la entrevista realizada a Nila Sánchez, actriz, por    Roberto Márquez, estudiante de Periodismo de primer año.

Fragmentos de la entrevista realizada a Julio Villasuzo, programador de Radio Rebelde, por Janelle Pumariega, estudiante de Periodismo de primer año.

Fragmentos de la entrevista realizada a Luis Sexto, periodista, por Ana Laura Palomino García, estudiante de Periodismo de primer año.

Fragmentos de la entrevista realizada a Ana Cecilia García, periodista de Cubavisión Internacional, por Roberto Márquez, estudiante de Periodismo de primer año.

Fragmentos de la entrevista realizada por Luis Alfonso Peñate, estudiante de Periodismo de primer año, a Julio Batista Delgado.

Fragmentos de la entrevista realizada por Julio Batista Rodríguez, estudiante de Periodismo de quinto año, a Julio Batista Delgado. 

Comentario sobre Julio Batista realizado por Lourdes María Arencibia Pérez, periodista del sitio digital www.radioprogreso.cu.

EL CERVANTES DE LA PRENSA CUBANA

EL CERVANTES DE LA PRENSA CUBANA

Elio Enrique Constantín Alfonso, es considerado un paradigma de la eticidad en la profesión.

LUIS ALBERTO AUTIÉ CANTÓN, LUAR LÓPEZ  DE LA OSA, DANIEL CHANIVECKI KOKUIM Y SANDRA MADIEDO RUÍZ,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Nacido el 4 de febrero de 1919 en Hatuey, Camagüey, no sabría que se convertiría en uno de los hitos del periodismo cubano. Con su estirpe de caballero y su estilo periodístico inconfundible, nos llega desde la historia el sabio del lenguaje: Elio Enrique Constantín Alfonso.

Su trayectoria en el gremio comenzó en 1939 como corrector de pruebas y auxiliar de deportes en el periódico El Pueblo. Laboró antes del triunfo de la Revolución en Carteles, Prensa Libre, Luz, Diario Nacional y luego del primero de enero de 1959, trabajó en el periódico Revolución.

“Se mantuvo por más de 20 años en el periódico Granma. Ahí fue articulista, reportero, jefe de la redacción deportiva y subdirector del diario. Desempeñó el cargo de vicesecretario general de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC) en 1980 y presidente del Círculo de Periodistas Deportivos”, destacó Octavio Lavastida Martínez, Jefe del Departamento de Corrección del periódico Juventud Rebelde.

Coto Wong, periodista de Prensa Latina, aporta: “Muchos años después de haberlo conocido es que supimos de su colaboración en tareas revolucionarias con el Movimiento 26 de Julio, durante la lucha contra la dictadura de Batista. Tanta era su modestia que evadía en todo lo posible el tema. Tuvo, por ejemplo, una colaboración muy importante en el secuestro en La Habana del automovilista argentino Juan Manuel Fangio. Su pluma reflejó el trabajo abnegado del pueblo cubano y su resistencia frente al Imperio.

Constantín escribía a diario sobre temas diversos. Redactaba con facilidad de palabras, respetaba las reglas de la Gramática y el estilo periodístico. Mencionar todos sus trabajos sería imposible, pues su obra constituye un paradigma tanto para los reporteros establecidos como para los que se encuentran en formación.

A continuación, una relación de sus momentos más destacados:

-Cuando estuvo en Portugal, en los inicios de la Revolución de Los Claveles, escribió acerca del ascenso del general Francisco da Costa Gómez  a la presidencia, luego que Antonio de Spinola renunciara a la misma. En esos tiempos, dejó sus impresiones en el periódico Granma: “Todo parece indicar que Portugal vive hoy algo más que un cambio de nombres y de hombres. Con la salida de Spinola y algunos de sus amigos, en el Consejo de Ministros culmina la política de freno a las aspiraciones populares".

-Fue corresponsal de guerra en Nicaragua, desde donde transmitió informaciones sobre los crímenes cometidos por la contra financiada por Ronald Reagan, presidente de los Estados Unidos en aquel entonces.

-Redactó una crónica acerca de la visita de Diego Armando Maradona a Cuba, quien es considerado como uno de los mejores futbolistas del mundo, titulada “Una estela de simpatía”.

-En el Mundial de Fútbol de Argentina de 1978, visitó la ciudad natal de Ernesto “Che” Guevara de la Serna, donde redactó un artículo  sobre la vida del guerrillero.

-En el año 1980 realizó un trabajo sobre la inauguración de los Juegos Olímpicos de Moscú.

-Entrevistó a Alicia Herrera, autora del libro Pusimos la bomba... ¿y qué?, donde la periodista venezolana pone al descubierto a los culpables de la explosión en pleno vuelo de una aeronave de Cubana de Aviación, en Barbados. Herrera estaba perseguida por la mafia anticubana de Miami en el momento del encuentro, de manera que fue efectuada de forma clandestina.

-Acompañó a Fidel Castro Ruz en uno de sus viajes a Nueva York, lo que significó, en el orden profesional y revolucionario, el mejor premio recibido en su vida. Fue en 1979, cuando Fidel habló en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) como Presidente del Movimiento de Países No Alineados.

-En 1985 publicó, junto a Ernesto Vera, el libro El periodismo y la lucha ideológica, a cargo de la editorial Pablo de la Torriente. Ahí analiza la prensa cubana antes del triunfo de la Revolución, en el cual pone de relieve todos los periódicos existentes, el número de tiradas realizadas diariamente. En el 2006 se realizó una nueva edición.

Todas las reseñas anteriores constituyen una compilación entre dos artículos: Elio Constantín, uno de los grandes del periodismo cubano de Juan Marrero, y Estilo, cultura y bondad, de Luis Sexto. 

Juan Varela, periodista de Granma, comentó: “Es para mí el más completo, todo lo hacía bien en el periodismo. Dominaba los géneros periodísticos, y eso no es fácil en nuestra profesión. Si alguien tenía alguna duda siempre era un libro abierto, un manual de consultas. Su pérdida tuvo un gran impacto entre quienes trabajaron junto a él. Muchos grandes y buenos periodistas han pasado entre nosotros, pero no se recuerdan de la manera en que se hace con Elio Constantín”.

Gustavo Ulacia, periodista de Granma, recordó: “Nunca utilizaba la palabra recalca, aconsejaba siempre encontrarle un sinónimo, esa a él no le gustaba”. También evocó su paso por la docencia en la escuela Manuel Márquez Sterling y en la Facultad de Periodismo de la Universidad de La Habana.

La defensa de la lengua castellana constituyó uno de sus grandes desvelos. Decía que los periodistas estaban entre los primeros obligados a defenderla. Desde que se inició en el periodismo como corrector en la revista Carteles no descansó en luchar con denuedo para que se escribiese bien y que en los periódicos se usase siempre el vocablo o el giro apropiados. 

Magali Constantín, su hija, no recuerda ningún pasaje negativo en la vida de su padre: “Nunca escuché una discusión en la casa con mi madre, Marina, en 50 años de matrimonio. No le gustaba la bebida, ni era buen bailarín, pero tenía una voz enternecedora que enamoraba a cualquier muchacha con tan solo escucharla. Si íbamos a la playa y llegábamos al mediodía, él, por la noche, se iba para el periódico. En muy pocas ocasiones cogía sus vacaciones.

“Me acostumbré tanto a tenerlo a mi lado, que el día que me faltó no sabía a quién pedir consejos. Aún en sus últimos días de vida, hospitalizado, me dictaba su sección Del Lenguaje, la cual mantuvo en la páginas de Granma después de jubilarse en 1987, hasta el día de su fallecimiento a los 76 años de edad”.

A lo largo de su carrera, Constantín obtuvo numerosos premios, los cuales avalan su incuestionable calidad como periodista.

-La Academia de la Lengua en el año 1957 lo reconoció por su gran conocimiento de las reglas de la gramática, ortografía y la sintaxis. Varias personas que lo conocieron deducen que esa cultura tuvo su base en la juventud, en los años que ofició como monaguillo en una iglesia, pues los textos religiosos lo condujeron a leer mucho y a aprender latín.

-Por su gran abnegación al trabajo le otorgaron múltiples reconocimientos como las medallas 28 de Septiembre, Juan Manuel Márquez, Alejo Carpentier, al  Mérito Deportivo, Raúl Gómez García y la Orden Alfredo López.

-El premio más importante de su trayectoria profesional lo alcanzó en el año 1996, cuando le fue conferido el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de toda la vida, un año después de su deceso.

Roger Ricardo Luis, subdirector del Instituto Internacional de Periodismo José Martí, asegura: “Es una gran injusticia el haberle otorgado el Premio un año después de su muerte porque por su talento se lo merecía en vida”.

“Amante del deporte,  era capaz  lo mismo de realizar un análisis de un partido de fútbol que hacer una noticia de diez líneas sobre cualquier otro deporte. Yo lo vi  llamar en una ocasión a una estación de policía de un pueblo de provincia, para  averiguar un resultado de fútbol”, rememora Alfonso Nacianceno.

Estar en la sala de redacción le agradaba, pero más aún en "el vórtice del huracán", es decir, en los escenarios de los acontecimientos. Fue más que un cronista deportivo. El periodismo para él no se encerraba en una cancha de fútbol o en un parque de pelota, lo era todo. Y, por eso, escribía cada día de temas disímiles, de aquello que lo hiciese vibrar o considerase de utilidad para sus lectores.

Para muchos de sus colegas, si se quería un modelo de hombre bien educado, había que conocer a Elio. Lo describen como un perfecto caballero, extremadamente delicado con sus compañeros de trabajo, incapaz de dejar de saludar con afecto a cualquier persona.  

Uno de los principales aportes de Constantín fue la leída sección Del Lenguaje en las primeras páginas del diario Granma. Este espacio, a nuestro juicio, es mantenido en la actualidad como legado de su quehacer.

Roberto Márquez Madruga, reporterote la emisora Radio Reloj, asegura: “Según Elio, el dominio de las técnicas del lenguaje constituye el abrigo de los correctores. Él insistía en que estas son las herramientas del periodista, lo demás queda por el estilo propio.

El Cervantes de la prensa cubana se le llamó por su facilidad de palabras, personalidad y original forma de redactar.

Bibliografía:

Colectivo de autores (coordinación Iraida Calzadilla Rodríguez): Libro Premios Nacionales de Periodismo “José Martí”. Facultad de Comunicación, Universidad de La Habana. Curso 2008-2009.

Marrero, Juan: Elio Constantín, uno de los grandes del periodismo cubano.

Sexto, Luis: Estilo, cultura  y  bondad.

Periodistas consultados:

Octavio Lavastida Martínez, jefe del Departamento de Corrección del periódico Juventud Rebelde.

Coto Wong, periodista de Prensa Latina.

Roger Ricardo Luis, subdirector del Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

Alfonso Nacianceno,  periodista de Granma.

‘’CREO EN LA BIBLIA Y EN LA REVOLUCIÓN’’

‘’CREO EN LA BIBLIA Y EN LA REVOLUCIÓN’’

Juan Emilio Friguls, el Decano de los periodistas cubanos, constituye un paradigma para los viejos y nuevos reporteros.

VERÓNICA ALONSO CORO, JAVIER ROQUE MARTÍNEZ Y THU TRAN AHN,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Un  periodista excepcional, un hombre modesto, elegante; Juan Emilio Friguls es un ejemplo para todos aquellos que se hayan acercado a su vida y obra.

Nació en La Habana el 3 de agosto de 1919. Resulta curioso el hecho de que el padre fuera Conde de Casteldefels, en Cataluña, España, aunque el título no le sirvió de nada cuando llegó a Cuba. Aquí se convirtió en accionista de dos de los almacenes textiles más importantes de La Habana. Por tanto, la familia que recibió a Juan Emilio pertenecía a la clase media elevada y era profundamente religiosa.

Cursó sus primeros estudios en colegios religiosos y luego matriculó  en las Escuelas Pías de La Habana, de sacerdotes, en su mayoría de origen catalán, donde terminó el bachillerato en 1939. Por ese entonces dirigió la Juventud de Acción Católica Cubana y llegó a ser su representante en Las Villas. Ingresó en el Seminario de Derecho Diplomático, pero abandonó esa carrera al conocer, en 1942, la convocatoria para la Escuela Profesional de Periodismo Manuel Márquez Sterling. Allí entró como el primer expediente de los bachilleres.

Su talento natural para el periodismo propició que le fuera ofrecida una plaza en el periódico Información cuando cursaba solamente el tercer año de la carrera en la Escuela Profesional.

A modo de prueba, Santiago Claret, dueño del diario, le pidió que redactara tres noticias sobre un mismo tema para probar sus capacidades como periodista. Friguls estuvo a punto de darse por vencido cuando iba por la tercera, pero decidió terminarla, sin saber que eso decidiría su futuro dentro de la profesión. Tanto le gustó al director la forma de escribir del joven Juan Emilio, que el 14 de febrero de 1945 publicó la primera de las redacciones, escogida por el propio Friguls. Allí atendió los comentarios socio-religiosos.

Dos años después de comenzar en Información, en junio del 47,  el Diario de la Marina, periódico conservador y reaccionario de la época, le ofreció una plaza. Fríguls no concordaba con la ideología de dicha publicación, por lo que Monseñor Eduardo Martínez Dalmau, amigo y consejero suyo, le propuso que diera tres condiciones difíciles de aceptar.

Juan Emilio pidió un sueldo alto, tener libertad para escribir como lo hacía en Información y que su artículo saliera con una foto suya, además de que le permitieran seguir publicando en su anterior redacción hasta que encontraran a alguien para sustituirlo.

Para su sorpresa, la directiva del periódico aceptó sus pedidos debido al gran interés que tenían por sumarlo a su plantilla; Juan Emilio Friguls se había ganado el respeto del órgano de prensa más importante del país.

Ese mismo año le fue entregado el Premio Enrique José Varona. En este conocido diario laboró hasta 1961, año en que es cerrado. Se ocupó principalmente de la sección Catolicismo aunque también de temas de cultura y diplomacia.

También colaboró con la emisora Unión Radio. Gaspar Pumarejo, dueño de la emisora le ofreció este puesto por ser uno de los cinco primeros expedientes de la graduación de 1949 de la Escuela Profesional.

La iglesia como parte de su vida

Juan Emilio tuvo, durante toda su vida, un vínculo muy fuerte con la Iglesia. Tanto es así que en 1946 fue el primer cubano en obtener la Distinción Pro Ecclesia et Pontifice, que le otorgó el papa Pío XII. Durante ese mismo año representó a Cuba en el congreso Pax Romana en España y un año más tarde fue corresponsal en Cuba de la National Catholic Welfare de Washington. Según datos la Enciclopedia Colaborativa ECURED, se convirtió, por su constante trabajo en los temas religiosos, en el laico católico más conocido de la Cuba republicana.

Un dato curioso sobre este aspecto de su vida es que en 1953 estuvo entre devotos y sacerdotes enviados por  el cardenal Manuel Arteaga, como intercesores ante las autoridades a favor de los sobrevivientes del asalto al Cuartel Moncada. Fríguls fue el primer periodista en informar a los medios, específicamente a Unión Radio, que Fidel Castro se encontraba vivo después del asalto.

La revolución fue considerada durante años contraria de la Iglesia y muchos católicos decidieron abandonar el país. Juan Emilio Fríguls fue uno de los pocos que logró hasta en los momentos más difíciles permanecer fiel a su religión, pero a la vez a su patria y aquí en Cuba pasó el resto de sus días.

Según palabras del propio Friguls en entrevista concedida a Joel García para la revista Habanera, en ningún momento y contrario a lo que muchos pueden pensar, se sintió discriminado por ser religioso. Cuenta que desde el principio de la Revolución puso las cartas sobre la mesa, a pesar de que muchos ya sabían de sus creencias por la vida pública que llevaba.

Era una persona que cultivaba la religión, pero que sabía hasta dónde llegaba, se ajustó siempre a la política editorial que tiene el Partido, expresó Magalys Lahera colega suya en Radio Reloj.

Una intensa labor periodística

Su versatilidad profesional se manifestó especialmente en estos años, pues, mientras trabajaba para el Diario de la Marina, colaboraba con Unión Radio, con el canal 12 de televisión a colores, primero en América Latina y con Bohemia en la popular sección En Cuba.

Uno de sus trabajos más significativos de esta etapa fue la primicia de la muerte de Eduardo Chibás, el 16 de agosto de 1951.

El gobierno revolucionario cierra el Diario de la Marina en 1961 por lo que Fríguls se traslada a El Mundo, donde labora hasta 1968, año en que este se incendia. Trabajó desde ese momento hasta 1972 en que comienza en Radio Reloj, en la emisora de la Central de Trabajadores de Cuba y en la Imprenta Nacional, pero después de un tiempo pide regresar a los medios de prensa.

Se inicia entonces en Radio Habana Cuba dentro de la sección cultural y simultáneamente realiza la emisión vespertina del noticiero de la CMQ. Por cambios en la distribución de los periodistas, la dirección le da la opción de escoger entre la televisión y Radio Reloj.

Escuela de síntesis e inmediatez

En 1972 comienza en Radio Reloj, emisora a la que se dedicó en cuerpo y alma hasta su muerte. Allí cubrió, como le era costumbre, principalmente los temas relacionados con la diplomacia y la cultura. También se dedicó a la reseña de libros. Sus compañeros  de esta emisora coinciden en que Fríguls fue un maestro, un hombre con una vastísima cultura y un especial conocedor de las normas de protocolo.

Sobre esto contó Roberto Márquez, periodista de la emisora, que cuando la filmación de la película cubana Los Sobrevivientes llamaron a Fríguls para que asesorara al equipo de grabación en cómo colocar la vajilla correctamente en una famosa escena alrededor de una mesa.

Friguls siempre iba de traje o con su guayabera de mangas largas a cualquier lugar, ya fuera una conferencia de prensa, una entrevista o una recepción de embajada. Y esto es respeto también a la profesión: saber cómo actuar, tener prestancia y elegancia.

Trabajó en la emisora los últimos 35 años de su vida, poniendo en alto el sentido de la inmediatez, la actualidad, la novedad en cada uno de sus informaciones. Cuentan que, aún con ocho décadas de existencia, cubría varias noticias en un mismo día, trabajo que para los más jóvenes puede resultar agotador.

En 1994 rindió culto a su ascendencia con la publicación del libro Catalanes en Cuba, y al año siguiente le fue otorgado el Premio Nacional de Periodismo José Martí. En los años posteriores fue reconocido, además, con el Premio José Antonio Fernández de Castro 2000 y el Premio Nacional de Periodismo Radial 2003. Comenzó a escribir otras dos obras que no pudo terminar, estas fueron Juan Ramón Jiménez en Cuba y La obra social de Hilario Chaurrondo.

Legado de Friguls a la prensa cubana

A su fallecimiento en La Habana el 8 de agosto del 2007 a la edad de 88 años, el Decano de la Prensa Cubana había aportado al periodismo nacional un profundo sentido de la ética y de respeto a la profesión. A pesar de no haber ocupado nunca un puesto de dirección y mantenerse siempre como un reportero fue un ejemplo de consagración y amor al trabajo diario y responsable.

“Decía Fríguls que no abandonaba el periodismo hasta que le llegara la muerte, y así lo hizo, estuvo lúcido y competente en la profesión hasta el último momento”, expresó Lahera.

Además, hay que destacar el hecho de que nunca usaba grabadora. Iba a los eventos a escuchar, excepto a entrevistas extremadamente largas, y tenía una memoria increíble. El desarrolló una rapidez a la hora de escribir envidiable, cosa que se ha perdido un poco entre las nuevas generaciones”, agregó.

Según el periodista Pedro Viñas, “Juan Emilio tenía, además de un gran amor por la profesión, una disciplina que rayaba en el estoicismo. Para mí lo más importante es que siempre estaba en el inside de la información”.

“El siempre estuvo dispuesto a ayudar a los jóvenes. Siempre ibas a encontrar una ayuda en Fríguls. El amplio conocimiento que tenía de toda su vida como un periodista consagrado es uno de los grandes legados que ha quedado para las nuevas generaciones”, comentó Sonia Rodríguez, periodista de Radio Reloj.

Roberto Márquez, reportero de la misma emisora, destacó de Friguls la precisión a la hora de redactar las noticias, el uso de las palabras y frases exactas que le conferían al acontecimiento una denotación muy particular.

Otros reconocimientos

Durante su larga trayectoria periodística, Friguls recibió numerosas condecoraciones, entre ellas, la Medalla Alejo Carpentier, la Réplica del Machete de Máximo Gómez, Premio Nacional de Periodismo Cultural, Premio por la Promoción Cultural Cubana, el Caracol de Honor de la UNEAC y la Distinción por la Cultura Nacional.

Pie de foto: Juan Emilio Friguls, Decano del Periodismo cubano.

Bibliografía:

Bracero, Josefa. Rostros que se escuchan. Editora Letras cubanas, 2002.

Báez, Luis. Los que se quedaron. Editora Abril, 2008.

Periodistas consultados:

Magalys Lahera, periodista de Radio Reloj.

Roberto Márquez, periodista de Radio Reloj.

Pedro Viñas, periodista de Radio Reloj.

Sonia Rodríguez, periodista de Radio Reloj.

UN VIEJO ZORRO DEL MICRÓFONO

UN VIEJO ZORRO DEL MICRÓFONO

Orlando Castellanos Molina es un paradigma del periodismo radiofónico revolucionario.

LAM NGUYEN, RAYMON DARIEL RODRÍGUEZ Y ALEJANDRO ROJAS,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Estrella Díaz: ¿Quién es Orlando Castellanos?

Orlando: Un fulano que quiere vivir y ha vivido alegremente toda la vida, porque la felicidad es haber vivido rodeado de cariño, la amistad y la simpatía de la gente. La felicidad es poder conversar con alguien de lo humano y lo divino. Para mí la felicidad es poner la cabeza (claro, tratar de que la almohada sea bien blandita) y poderme dormir tranquilamente y levantarme al día siguiente, mirar al espejo y sacar la lengua para reírme de mí mismo (Castellanos, O. Más Palabras Grabadas. La Habana, Ediciones La Memoria. 2007 p.9).

Orlando Castellanos Molina nació en Ciego de Ávila el 24 de diciembre de 1930. Hizo su debut como locutor en la CMJO de esa provincia en 1939 y en ese mismo año su padre, Isidro Castellanos Pérez, le compra la CMJI, emisora en la que trabaja en programas como El preguntón Infantil.

Su labor profesional comienza en 1945 como locutor, director de programas y promotor de anuncios comerciales, en su ciudad natal, en Camagüey y Morón, estas labores las realiza hasta principios de 1960.

Durante el año 1959, realiza las primeras entrevistas de su carrera a un grupo de esbirros de la dictadura que estaban en prisión. Para 1960 viaja a La Habana, donde atiende la dirección de programas de Unión Radio, a su vez trabaja en Radio Progreso, Radio Rebelde y se desempeña como locutor en los actos oficiales.

Castellanos es uno de los iniciadores de la Onda Corta Experimental, la primera vez que transmite para América Latina y Norteamérica es el 15 de abril de 1961 cuando da a conocer  el bombardeo de los aviones estadounidenses a los aeropuertos nacionales y al día siguiente divulga en vivo, desde 23 y 12, en el Vedado, la proclamación del carácter socialista de la Revolución Cubana por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz. 

Ya el 1 de mayo de ese mismo año surge Radio Habana Cuba (RHC), donde ejerce la función de director de emisiones generales desde 1962 hasta 1965, luego va de subdirector del Noticiero Nacional de Televisión por 12 meses.

En 1967 viaja a Suecia para reportar las sesiones del Tribunal Russell, organismo fundado por el británico Bertrand Russell para evaluar la política exterior de Estados Unidos y la intervención de este país en Viet Nam. A partir de ese año y hasta 1968 fue corresponsal en Europa y Jefe de la corresponsalía de Prensa Latina en Praga.

Para 1971, vuelve a RHC como Director General de programación variada y crea su programa Formalmente Informal. Este programa fue su plataforma para el reconocimiento internacional, según contó su viuda, Virgen Gutiérrez.

Castellanos entrevistó en su carrera periodística a disímiles personalidades del ámbito cultural, político y social, entre ellas están Onelio Jorge Cardoso, el cuentero mayor, Nicolás Guillén, poeta nacional, Dulce María Loynaz, Alejo Carpentier, Carilda Oliver, Bola de Nieve, Gabriel García Márquez, Cintio Vitier, Raúl Roa, Tomás Gutiérrez Alea (Titón), Alicia Alonso y Mario Benedetti; sus entrevistas son recogidas en la colección Palabra Viva, del Centro Cultural Pablo de la Torriente Brau.

Para 1972 Castellanos viaja a Nicaragua como reportero del Campeonato Mundial de pelota celebrado en aquel país. Pedro Martínez Pírez, subdirector de Radio Habana Cuba, contó que para esa ocasión Orlando decía no estar preparado para un evento de tal magnitud, sin embargó, narró un juego con un estilo muy personal en el que demostró sus habilidades como periodista y locutor, además de su vasta cultura.

Durante el año 1973 se desempeña como corresponsal de guerra en Viet Nam y Laos, posteriormente viaja a Venezuela donde entrevista al recién electo presidente Carlos Pérez. Luego va a México con la delegación encabezada por Haydée Santamaría. Por 1978, en España entrevista, entre otras personalidades, a Rafael Alberti y a Camilo José Cela.

En 1979 fue su primer ciclo como Jurado del Premio Casa de las Américas en el género de Testimonio. Un año después sale hacia Nicaragua con motivo de la celebración del primer aniversario sandinista. Durante 1982 recibe la distinción Raúl Gómez García, otorgada por el Sindicato Nacional de la Cultura, así como la Distinción por la Cultura Nacional, otorgada por el Ministerio de Cultura, y Ciego de Ávila lo declara Hijo Distinguido en 1986.

Después asume como director de Radio Taíno, emisora de la cual fue fundador también. Ya para 1988 fue designado Director de Información del Ministerio de Cultura y en 1989 viaja a España nuevamente, esta vez junto con el ballet de Alicia Alonso.

La Medalla Félix Elmuza, otorgada por la Unión de Periodistas de Cuba se la otorgan en 1990, justo cuando ve la luz su primer libro de entrevistas Formalmente Informal, publicado por Ediciones Unión. Sus entrevistas a Bola de Nieve y a José Antonio Méndez se publican en plaquettes –una publicación de tamaño pequeño que se usa principalmente para difundir obras literarias de corta extensión-   por la misma editora dos años más tarde y luego la de Eliseo Diego.

Colombia lo vio en su Universidad de Medellín por 1994, donde viajó a impartir conferencias y talleres sobre el arte de la entrevista.

En 1995 recibe el Premio Nacional de Periodismo José Martí por la obra de la vida. Respecto a este galardón, Virgen contó que ese año llegó a su casa antes de la premiación y anunció tristemente que no fue invitado como jurado. Por el tono en su voz, la viuda comenta que preguntó asustada si había tenido problemas o discutido con los organizadores y como alma que se lleva el diablo comenzó a reír y a decir que fue nominado y para su sorpresa a los pocos días regresó con el premio y la satisfacción del reconocimiento de sus compañeros.

Antes de su muerte, se publica Palabras Grabadas, otro libro de entrevistas, por Ediciones Unión y el 19 de enero de 1998 falleció producto del cáncer que padecía.

La última entrevista que realizó fue a Pedro Martínez, a quien llamó a su casa para dedicarle un programa, pues a pesar de su enfermedad, nunca dejó de producir lo que le gustaba y cuando finalizó, Pírez le devolvió el gesto entrevistándolo, pero esta no es la última que le realizan, ya que su técnico de audio dos días antes de que dejara de existir logra que hable sobre su carrera y vida.

Durante su extensa carrera como periodista fue reconocido con más de sesenta premios y menciones en concursos nacionales. El mismo año que recibió el Premio Nacional de Periodismo fue nominado al Premio Príncipe de Asturias en la categoría de Comunicación y Humanidades, pero ese año el laureado fue José Luis López Aranguren, periodista de la agencia española EFE, fundada en 1939, convirtiéndose en la primera en idioma español.

Sus trabajos aparecen publicados en las revistas Unión, La gaceta de Cuba, Casa de las Américas, Revolución y Cultura, Letras Cubanas, Cuba internacional, así como publicaciones de varios países latinoamericanos y España.

Integró el ejecutivo de la Asociación de Cine, Radio y Televisión de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), y fue miembro de la presidencia de esa institución.

Orlando Castellanos fue un periodista toda su vida, creemos después de la investigación realizada, que su principal legado a los jóvenes es la forma de entrevistar tan particular que tenía. A decir de sus entrevistados y compañeros, fue el más grande entrevistador del medio y así lo expresaron en el programa Legado de Radio Progreso, en 1995.

Para Marlen Esterellas, Orlando dejó a las nuevas generaciones el ser periodista en todo momento, nunca desvincularse de la profesión, pues las personas del gremio no pueden desprenderse de su identidad. Tomarse un café con Castellanos era una clase magistral, comentó la periodista de Radio Taíno, cada persona que se relacionaba con él aprendía, eso lo conviertía en un gran amigo y una referencia para los aprendices del género radial y de la prensa en su totalidad.

Ángela Oramas, periodista, expresó que Orlando legó un ser humano a la posterioridad, pues no todos los días nace un hombre capaz de entender a todos por igual y con un sentido del humor y la seriedad tan grande como el de él. Fue un maestro en todo el espectro de la palabra.

Rodolfo Mignini: ¿Qué le diría a un joven que empieza en las lides del periodismo?

Castellanos: (…) le diría que lo primero que tiene que saber es si le gusta, si quiere esa profesión, si está convencido, si eso es lo que quiere hacer, y entonces, si está seguro, que trate de hacerlo con todo el cariño, con todo el amor, que trate de hacerlo lo más limpio posible. Que haga un trabajo creíble, donde no se le pueda señalar un fallo, un error, una mentira. Que sea un trabajo donde cada vez que entre a hacerlo sea como la primera vez, como el amor de esa primera vez. (…) leer mucho, eso es en gran medida lo más importante, escuchar mucho a los que tiene experiencia, escuchar buena música, que no es sólo la de Beethoven (…) (Castellanos, O. Más Palabras Grabadas. La Habana, Ediciones La Memoria. 2007 p.16)

DETRÁS DE LAS CÁMARAS: DE PESADOR DE CAÑAS A UN PARADIGMA DEL PERIODISMO TELEVISIVO

DETRÁS DE LAS CÁMARAS: DE PESADOR DE CAÑAS A UN PARADIGMA DEL PERIODISMO TELEVISIVO

José Rodríguez Méndez, Premio Nacional de Periodismo por la obra de toda la vida (1993).

JAVIER E. DIEZ MINIET, DAVID GALLO SANCHEZ, HOANG TRINH MINH Y CLAUDIA GONZALEZ CORRALES,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Pocos han tenido el honor de recibir el Premio Nacional de Periodismo “José Martí” por la obra de toda la vida, que desde 1989 reconoce a los paradigmas de la prensa cubana, máxima aspiración de cualquier profesional de este sector en Cuba.

José Rodríguez Méndez en 1993 fue reconocido con el Premio tras una prestigiosa y meritoria labor que aportó desde antes del triunfo de la Revolución y centró pautas en el gremio.

Nació en Bolondrón, Matanzas, el 4 de marzo de 1914. En la adolescencia residió en distintos centrales azucareros donde realizaba pesaje de cañas. Durante esos años comenzó la escuela primaria, a los doce años, se estableció con su familia en la capital y una vez allí, se graduó de bachiller y estudió dos cursos de la carrera de Medicina, la cual no continuó para dedicarse al Periodismo.

“Era estudiante de Medicina por el año 1934 y fue entonces cuando me vinculé, sin quererlo, al periodismo. Dos hechos iban a ser determinantes, en los primeros momentos de esa década, en mi formación ideológica y profesional. El primero, el enfrentamiento a la dictadura machadista que me relacionó con el movimiento estudiantil. Sin poder recordar muchos detalles, participé en “tánganas”, distribución de propaganda... Pero, también por ese tiempo –y este es el segundo hecho–, comencé a colaborar en distintas publicaciones de la época, siempre con un mensaje político.

“Al principio, me vinculé como colaborador al periódico Ahora, en el cual escribían Raúl Roa, Núñez Olano y Valdés Rodríguez. Luego, fui redactor ocasional del periódico La Palabra, primer diario oficial del Partido Comunista de Cuba y, después, escribí para Mil Diez, allí tuve a mi cargo un puesto de redactor del Noticiero. Este fue mi primer trabajo oficial dentro del periodismo” (1).

Según datos propiciados por la periodista Miralys Sánchez Pupo, de la dirección de Comunicación de la Unión de Periodistas de Cuba (UPEC), Méndez colaboró en La Palabra con el apoyo de Juan Marinello, quien le incluyó varios versos del libro Clima de la muerte –único texto de poemas que publicara- en el periódico; escribió para Bohemia y en 1949 fue Jefe de Información del primer noticiero de televisión en Cuba.

(…) Desde el punto de vista literario, más bien con arrestos juveniles que produciendo una obra con logros y perfiles propios, participé en el movimiento negrista. Como muestra de esa participación, quedaron poemas míos en las antologías de Emilio Ballagas y Ramón Guirao, ambas editadas en Cuba, y en la de José Sáenz del Río, que vio la luz en Madrid” (2).

Historias, amigos y otros relatos

Casi 20 años de trabajo, amistad y compromiso profesional unieron a Rodríguez Méndez con Federico Moros (Freddy) desde enero 1964 en los informativos de la televisión cubana.

Freddy recuerda a José Rodríguez como el profesor entrañable, el que siempre llamaba la atención, pero con el fin de lograr buenos resultados, máxime en tiempos donde no cabía el más mínimo error, porque todo se hacía en transmisión en vivo.

“José tenía 30 años de experiencia inalcanzable por encima de mí, era subdirector del noticiero el Mundo en Televisión del Canal Dos y me viene a la mente cuando realizaba las animaciones de fotografías y mapas para las gráficas de las informaciones y los comentarios”, evocó Freddy Moros en una entrevista concedida para esta investigación.

Méndez conocía la televisión como la palma de su mano, tanto, que realizó las primeras publicaciones docentes de Periodismo en televisión, las cuales hasta hoy tienen repercusión en las aulas universitarias; decía que el medio televisivo buscaba teóricamente una connotación, es decir, no solo era pararse delante de las cámaras y leer el periódico –moda de aquellos tiempos que Méndez no compartía- sino cumplir las líneas del periodismo televisivo que existían en el mundo, principalmente en Estados Unidos, uno de los máximos exponentes de esta tendencia.

El libro Periodismo en Televisión figuró entre sus trabajos más relevantes y resulto ser el primer texto sobre la materia escrito en idioma español, publicado en 1973 dentro de la Colección Cuadernos H.

Freddy comentó que Rodríguez Méndez era de los pocos que se preocupaba por enseñar, su afán por inculcar los conocimientos teórico-prácticos de la televisión a las nuevas generaciones era evidente cada día mientras daba consejos a los jóvenes o se molestaba cuando veía un periodista apurado o haciendo trabajos apresurados.

Su presencia fue fundamental para suplir la ausencia de los profesionales de la prensa que a inicios de la Revolución abandonaron el país. Su actitud responsable y seria, fue esencial, era de los que no le molestaba realizar varias tareas en un mismo día, incluso cuando no le correspondía.

Posteriormente, asumió la responsabilidad de ser uno de los primeros profesores de Periodismo en la Universidad de La Habana, tarea que desempeñó con la maestría que lo caracterizaba.

Allí impartió cursos y conferencias y he aquí su legado más importante, al decir de Freddy Moros: José Rodríguez Méndez fue precursor del conocimiento de la enseñanza teórica del periodismo en televisión, cuando no existía conciencia en Cuba de la necesidad de estudiar este medio de comunicación masiva.

Federico Moros, quien además de periodista, realizador de televisión y  autor de ocho libros y folletos de Periodismo en TV fue profesor de la UH, corroboró la utilización hasta nuestros días de los escritos docentes de José Rodríguez, que aunque han cambiado algunas técnicas del aprendizaje, aún la base teórica resulta de gran importancia para entender los procesos que llevan consigo crear trabajos periodísticos en el medio audiovisual y otros secretos de estar detrás de las cámaras.

Desde su casa en Playa, Renaldo Infante rememora el final de la década de los 50, cuando pertenecía a la Comisión de Orientación Revolucionaria y al producirse un error que favorecía la opinión subversiva, fue designado comisario político en el noticiero donde trabajaba Méndez

Allí, en plena Crisis de Octubre, Renaldo y Méndez iniciaron una amistad que se extendería hasta los últimos días de Pepe, como se conocía también a José Rodríguez.

Renaldo reconoció en José un profundo conocimiento de la televisión: “Cuando me inicié en los informativos audiovisuales no tenía la más mínima idea de lo que era trabajar en televisión; los consejos de Méndez y sus saberes fueron los que me ayudaron a vincularme y a realizar un buen trabajo dentro del noticiero”, comentó.

Gracias a ello, Infante llegó a convertirse en el primer director del noticiero revolucionario donde Méndez fue factor operativo en la unificación de los dos existentes hasta inicios de los 60.

“Ese tiene televisión en la cabeza”, comentaba Renaldo porque sabía la concepción estricta que tenía José Rodríguez de lo que es Periodismo audiovisual.

“En el periodismo audiovisual hay que partir de la imagen, no de la palabra, donde la imagen no dice, entonces entra la palabra”, decía Méndez.

Anécdotas personales, datos curiosos y otros antecedentes de su vida

Renaldo Infante agregó la manera jocosa en que “Pepe” conoce al prestigioso escritor e intelectual español Federico García Lorca: “Estaba José en el lobby del hotel donde se hospedaba Lorca y utiliza una excusa para subir hasta el cuarto de este, allí estaba el literato en paños menores y Méndez se retira rápido, pero dice ‘conocí a Lorca’, una historia verdaderamente risible de conocer a una personalidad de tal reputación”.

La personalidad a la cual se refiere esta pesquisa tenía nexos con profesores del estadio Martí, en el Vedado. Le gustaba correr, llevaba un deportista por dentro.

Además de poeta, escritor y sobre todo periodista, Rodríguez Méndez se desempeñó como agregado cultural de la Embajada de Cuba en Brasil, allí no dejó de hacer Periodismo, lo ratifica la entrevista concedida por la esposa Esther Rodríguez Méndez a la estudiante de Periodismo Aline Marie Rodríguez Rodríguez.

“En Brasil no dejó de hacer periodismo. Era algo que llevaba dentro, que lo acompañaba de manera cotidiana. Allí editaba una revista mensual llamada Informaciones de Cuba y el programa radial semanal Cuba, Perla de Las Antillas, dedicados ambos a promover la realidad de nuestro país.

“Son muchos los recuerdos de los meses que pasamos en esa hermosa tierra, donde Joseíto puso a prueba una de sus cualidades humanas más preciadas: el amor a la patria y el compromiso con los ideales de justicia defendidos siempre por la Revolución Cubana”.

Al regresar de su trabajo diplomático en el gigante sudamericano, entra en la plaza de realizador especial, donde realizó animaciones fílmicas. En ese entonces se usaba la técnica gallega que consistía en poner cuadro a cuadro las imágenes para lograr movimiento.

Luego pasó a ser profesor de la UH. Hasta su último aliento Rodríguez realizó asesorías de diplomados, al tiempo que se desempeñó como tutor y consultor de tesis; nunca le negó a nadie su conocimiento y siempre tuvo las puertas abiertas a la juventud que se forma en las aulas universitarias.

“Maestro, culto, intelectual, pensador, precursor, sencillo, noble jocoso, siempre chistoso y manejaba la ironía muy bien; no alcanzarían los adjetivos para calificar a José Rodríguez”, acotó Héctor Pascual Gallo Portieles, quien se autocataloga como barbero de oficio, periodista de profesión, soñador por naturaleza y optimista por convicción.

Quien nunca dejó de pensar en Periodismo fue sorprendido por la muerte el 12 de julio del 2000, en La Habana.

Freddy Moros contó cómo Rodríguez Méndez le había entregado exclusivamente a él una colección valiosa de películas que en la actualidad se encuentran en los archivos del Instituto Cubano de Radio y Televisión.

Forman parte de sus meritorios resultados, entre otros, la Distinción por la Cultura, Medalla de Fundador de las Milicias de Tropas Territoriales, Medalla de la Alfabetización y diversos premios de Periodismo.

José Rodríguez Méndez ha legado sus estudios y experiencias a los futuros periodistas, con el propósito de que se conviertan en continuadores de su labor y contribuyan a las investigaciones sobre el tema de periodismo audiovisual y que entiendan que “la televisión hay que estudiarla”, decía.
Recuadro 1

Llama la atención la incursión de José Rodríguez en la poesía negra como parte de su afinidad literaria, para el presente trabajo quisimos ahondar en la significación de este término.

A grandes rasgos pudiera definirse la «poesía negra» -a pesar de las tantas disquisiciones existentes sobre el asunto- como la expresión poética que se identifica o trata de registrar la esencia del negro como ser social o su circunstancia en cada época y lugar, sin dejar de afirmar en ellas la propia individualidad del escritor.

Son obras que traducen la vivencia y herencia africanas, integradas indisolublemente a la identidad de nuestro continente. Esta antología de poesía negra de América —que contó además con un selecto grupo de traductores— recoge lo más representativo del género en lengua española, portuguesa, francesa e inglesa. Es una selección abarcadora y ambiciosa, en la que se incluyen más de 150 autores, entre clásicos y contemporáneos. El amplio diapasón de países incluidos revela también las disímiles formas estilísticas y conceptuales, y el tratamiento que ha tenido la poesía negra a través de los siglos en el continente americano.

Notas de páginas:

1 y 2: Fragmentos de la entrevista El Periodismo es como respirar de la estudiante Aline Marie Rodríguez Rodríguez, tomado de http://islalsur.blogia.com/

2009/011501--el-periodismo-es-como-respirar-.php.

Bibliografía:

Internet Explorer. Enciclopedia Colaborativa Cubana (EcuRed), José Rodríguez Méndez.

Internet Explorer. Quién es quién en la prensa cubana, Directorio de los profesionales del Periodismo cubano, José Rodríguez Méndez.

Internet Explorer. Yahoo respuestas. ¿Qué es la poesía negra?

Rodríguez Rodríguez, Aline Marie. El Periodismo es como respirar. Entrevista del Libro II, Premios Nacionales de Periodismo, compilación de la Dra. Iraida Calzadilla Rodríguez.

UNA TARDE CON GABINO

UNA TARDE CON GABINO

Los estudiantes de primer año de Periodismo de la Universidad de La Habana, departieron durante casi tres horas con el destacado periodista Gabino Manguela, del semanario Trabajadores, acerca de sus experiencias en la profesión y su visión de la vida.

UN PERIODISTA NUNCA PARA DE TRABAJAR. Escuchar una conferencia de Gabino Manguela es, sin lugar a duda, una clase de periodismo del bueno, del más crítico, del que está acorde con la sociedad del presente. “El periodismo tiene necesariamente que parecerse al medio, a las circunstancias en que se desarrolla”, decía mientras disertaba sobre algunas vivencias suyas y analizaba aspectos del oficio en el ámbito cubano de hoy. //// El experimentado periodista del semanario Trabajadores considera que el ser bueno en esta labor se logra aprovechando el tiempo al máximo, trabajando a toda hora. Cuando se le oye hablar, su entusiasmo, sus deseos de hacer periodismo, de investigar la sociedad sobresalen en cada palabra. //// Uno de los estilos que más ha cultivado Manguela durante su carrera es el interpretativo. Los reportajes que construyen, según el mismo, para estar a tono con lo polémico de la sociedad cubana, son una viva muestra de que la crítica social, manejada inteligentemente puede surtir un efecto muy favorable en los medios de prensa. //// Su interés por enfocar los textos en las necesidades del lector, en sus aspiraciones como consumidor de producto periodístico, salió a relucir más de una vez durante el encuentro, al que asistieron los estudiantes del grupo de primer año de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. //// “No subestimen las historias porque sus protagonistas sean gente común”,  aclaró, y expresó que las mejores anécdotas están en las calles, junto al obrero, al campesino y los mejores temas en la cotidianidad. (VERÓNICA ALONSO CORO)

GRACIAS. Quizás escuchemos esta palabra y pensemos que el trabajo va con el sermón de las palabras mágicas, la buena educación, las normas adecuadas. Créanme que estoy pensando preparar uno, amplio, un ensayo tal vez, porque de verdad hace mucha falta. //// Pero, hablando en plata, hablando en oro, como diría el gran Sabina, cantautor español, hoy las gracias son para alguien. Hoy más que gracias brindo mi sincero agradecimiento. Cuando el tiempo pasa perdemos la oportunidad de jugar de novatos y aprender del cuarto bate, así aprovecho y burlo la insurreccionalidad del tiempo. //// Mis primeras prácticas docentes fueron en el semanario Trabajadores y que un trabajo periodístico tuviera mi nombre fue motivo suficiente para que mi mamá le contara a todas las vecinas. Pero a mí lo que en realidad me deslumbró no fueron esas satisfacciones de un CDR provinciano, fueron los acuciosos reportajes de Gabino Manguela, un periodista que consigue ahondar en los más polémicos temas o entrevistar a un Pepe, que no es un Pepe cualquiera. //// Entonces, estar hoy escuchando a ese mismo hombre, desbordado de humildad, lleno de saberes y dotado de la magia del buen periodismo es una placer. Llegar a un aula de novatos a explicar cómo se toca la bola o se conecta un jonrón, es lo que hace la gente como Gabino, el periodista de los grandes trabajos de investigación, el de la última oficina del pasillo. GRACIAS, alguna vez nuestra pelota se pegará a la cerca. (LESLIE ALONSO FIGUEROA)

MANGUELA. Llegó con una bolsa llena de lechugas, cual homenaje andante a cualquier cubano de “a pie”. El aura de hombre común que lo rodeaba se diluyó enseguida que las primeras palabras salieron de su boca y, parado en un aula, frente a todo un grupo de “pichones” de reporteros, disertó sobre prensa. //// Gabino Manguela es la típica “espinita” periodística que, cuando crees saberlo todo sobre el reportaje, se atraviesa en tu camino para decirte que no, que el reportaje es un arte y él es uno de los maestros. Qué razón tiene Manguela. Entonces te enseña todo lo que sabe, te prepara, te ilustra. Es el perfecto ejemplo de que en Cuba existen profesionales que elevan el periodismo a su máxima expresión. (LUIS A. AUTIÉ CANTÓN)

GABINO MANGUELA: UN PERIODISTA INCÓMODO. De pie, sin necesidad de una silla que sirva de reposo para su ya no tan joven figura, Gabino Manguela encuentra gustoso el departir con las más jóvenes generaciones sobre la experiencia que el quehacer periodístico le ha brindado. Esta vez es un aula de Periodismo, repleta de miradas que buscan sueños disfrazados de profesión, la afortunada con la visita de este reportero. //// Oírlo incita a la aventura a quienes realmente tienen el corazón junto al público lector. Sí, aventura pudiera ser el término más eficaz para definir las peripecias que parecen ser hermanas de temas no tan esclarecidos en nuestra sociedad, y que tienen como padres al engaño, el egoísmo o la negligencia. //// Quienes siguen cada lunes el semanario Trabajadores recuerdan a Manguela por su “persecución” tras los responsables de la venta adulterada de refresco en La Habana, con lo que demostró que “casi todo se puede publicar”, pues tal y como él mismo dijera: “El hecho en sí está dado por la forma en que el periodista aborda el problema”.  //// Puede que su nombre, junto a los trabajos de entonces, hayan resultado incómodos de digerir para los más pícaros vendedores –y no es de dudar que les haya puesto los “pelos de punta”–; pero la responsabilidad que para con el público tienen los periodistas es de más peso que cualquier artimaña, y Gabino está consciente de ello.  //// Para él, la realidad debe ser expuesta desde múltiples visiones para buscar criterios que desencadenen hechos y, con estos, cambios. //// Bienvenido pues ese “Quijote” que se sirve de su teclado para echar abajo molinos de artificios, y bienvenido sea también su deseo de compartir su experiencia con los que nos estamos formando en las aulas. (ALBERTO CABRERA TOPPIN)

GABINO, PERIODISTA DE LA COTIDIANIDAD. “La impronta del trabajador de la prensa siempre debe estar presente en el reportaje. Este género, en sí mismo, valora la entrevista, la crónica y otras modalidades”. Pautas de este nivel ofreció Gabino Manguela, periodista del semanario Trabajadores, en encuentro con estudiantes de Periodismo en la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. //// Según el destacado redactor, la habilidad para la escritura del llamado “género ensalada”, radica en el estilo personal de cada quien. En este sentido, sugirió que “el reportero debe intentar, a toda costa, responder a las preguntas básicas que exige la profesión”. //// “El reportaje es, quizás, el género que menos se puede encasillar. Cada quien aborda determinada óptica y esfera de los hechos. Pueden implicarse la entrevista, el comentario, la crónica u otras modos de composición periodística”, agregó.  //// Acerca del estilo en la redacción, afirmó que el talento entra a jugar en el relato que se hace de los acontecimientos, para lo que señaló como “imprescindible”, la consulta detallada a las fuentes y la “premura a la hora de describir los sucesos”. //// “El Periodismo es investigación, así que deben recopilarse la mayor cantidad de datos posibles en este y cualquier otro tipo de género. Por ello que se le concede tanta importancia al dominio de la información pura, a fin de elaborar el resto de los escritos con el rigor que implican”, expresó Manguela. //// Para referirse al dinamismo de la sociedad, manifestó que: “El lector cubano es muy polémico, pues dice lo que piensa, critica la guagua, enjuicia y cuestiona lo que diariamente le preocupa. Es faena del redactor pensar en ¿qué temática quisiera leer el receptor? y ¿cómo le gustaría que fuese abordada?” //// Desde esta perspectiva, insistió en la responsabilidad y dedicación que debe prevalecer en los periodistas, “sin escatimar horas” y reflexionó en torno a la primicia de la publicación, “que no siempre es lo más importante, pues en muchas ocasiones queda algo nuevo por pensar”. //// “Si algo positivo me regaló el Periodismo es el permiso de situarme en el lector, en sus problemas, angustias y risas. Si no existiera ese público, no existieran profesionales de nuestra índole y viceversa”, expuso Manguela Díaz. (ROSALIA CARMONA LEDESMA)

ARMAS PARA VENCER. Dicen que Periodismo es describir lo que pasó ayer, dicen que Periodismo es adelantar lo que ocurrirá mañana, dicen que Periodismo es informar, interpretar, opinar. //// Sin embargo, hay que tener persistencia, conocer los detalles del entorno y seguir la información hasta el final; estas son las armas para vencer. //// Gabino Manguela, de experiencia en el tema, fue el invitado en la tarde de martes por la profesora Iraida Calzadilla; y ante los criterios de lo que es hacer periodismo y sobre las armas que necesitamos para escribir, transcurrieron las más de dos horas de que disponíamos. //// El reportero del semanario Trabajadores sumó que un buen periodista debe cuestionar, criticar e informar acerca del tema a escribir. Nos alertó que casi todo se puede publicar y que lo fundamental está en la forma que el profesional lo trate. //// “Cuenten con su preparación actual, que es superior, usen su talento, que lo tienen y lo concertarán con el tiempo, tengan el deseo de hacer un buen trabajo y con la voluntad de hacer un buen Periodismo, deben de parecerse al medio, a la sociedad, recuerden que el cubano analiza y critica”, así se despidió de nosotros, no sin antes regalarnos la acostumbrada fotografía que hacemos los futuros profesionales con los grandes de la prensa cubana. (JAVIER DIEZ MINIET)

PARA HACER BUEN PERIODISMO. En el encuentro con  Gabino Manguela, periodista del semanario Trabajadores y colaborador del programa Haciendo Radio, los estudiantes de primer año de Periodismo comprendimos, durante cada minuto, la importancia y la manera de realizar un buen reportaje. //// Quedamos convencidos, escuchando a un experto en la materia, de que los trabajos serios llevan investigación, estudio y acumulación de experiencias por parte del periodista, quien debe  ser incansable en su búsqueda del conocimiento. //// Vivimos en una sociedad polémica que analiza y cuestiona la vida, llena de situaciones donde el periodismo tiene que reflejar, ya sea mediante reportajes u otro tipo de trabajos, lo que ocurre y quieren conocer las personas. //// “Siempre que se quieran obtener buenos resultados no deben minimizarse los hechos. Cada acontecimiento tiene relevancia para alguien, la tarea del periodista es saber magnificar su trascendencia y convertirlo en interesante para todos”, aseguró Gabino. (DAVID GALLO SÁNCHEZ)         

¿LECCIONES DE PERIODISMO, O DE VIDA? Pocas personas convierten su profesión en un instrumento de servicio, como el médico que trabaja durante 24 horas en la más “concurrida” guardia, el panadero que se levanta en la madrugada a hacer el “pan de cada día”, el maestro que delante de un aula intenta transmitir a sus alumnos una buena lección, el ingeniero que, en medio de una crisis mundial, pone sus neuronas  a buscar nuevas vías de ingreso al país, el albañil que, solo provisto de arcilla y cemento, es capaz de construir el mañana. Así también lo hace Gabino Manguela, periodista del semanario Trabajadores. //// Había conocido con anterioridad su manera de pensar –que, además, va grabada en cada uno de sus trabajos-, mas ello no impidió que ante mis ojos se develara el interés por conocer qué ideas tiene este reportero sobre el “mejor oficio del mundo”. //// “Con dignidad, deseos de hacer cosas y voluntad para trabajar, se puede hacer periodismo”, eso aseguró Manguela durante una conferencia en la que estudiantes de Periodismo y, ¡cómo no!, profesores, querían aprehender conceptos relacionados con la carrera, que partían de la experiencia de un periodista que bien podría catalogarse como “de pueblo”. //// Si tuviera que escoger un adjetivo para calificar al conferencista, sería humilde. Aún cuando es uno de los reporteros más influyentes y queridos por los lectores –porque se identifican con él- conserva la modestia que debería caracterizar a los “señores de la palabra”. //// Sustentando esa calificación, se asoma una de sus declaraciones: “No podemos situarnos nunca por encima del que nos va a leer porque muchas veces es más capaz, inteligente, observador y juicioso que nosotros mismos”. //// Sus enseñanzas no solo funcionan en el campo profesional. El “andar” de este periodista le ha permitido crear una ecuación -quizás más exacta que la de Newton- que permite, si no un ciento, al menos un 90 por ciento de éxito en la práctica del oficio: “Hay que pensar como el que lee el periódico: qué preferiría leer, cómo le gustaría que abordaran un tema, qué asunto le agradaría que fuera tratado”. //// Consciente de que “el receptor representa el destino y la razón de ser de lo que escribimos y la persona que, si confía en el periodista y en el órgano de prensa, va a ser capaz de transmitirnos las ideas más maravillosas del mundo”, nos invita a no creernos superiores a nadie y a realizar un periodismo que se corresponda con el medio, las circunstancias y la sociedad en que se desarrolla, directrices que, más que lecciones profesionales, parecen lecciones de vida. //// “Si algo positivo me ha dado el periodismo es el haber permitido situarme siempre en el lector: sus problemas, angustias, su risa, su felicidad… He tratado de que eso forme parte de mi trabajo”, concluyó alguien que, sin duda, ha calado en la sensibilidad de la gente. (CLAUDIA GONZÁLEZ CORRALES)   

SI DE PALABRAS SE TRATA. No soy de las personas que piensan que las cosas se arreglan con la palabra, sino con la acción. Sin embargo, y para mi sorpresa, hay seres humanos capaces de hacernos creer que la palabra tiene tanta fuerza como el acto. //// Gabino Manguela es un hombre experto en aportar su grano de arena para cambiar la sociedad cubana. Se me presentó como alguien con dificultades para la oratoria, pero descubrí que cuando se habla con la verdad, lo más importante no son las habilidades. //// Las casi tres horas que estuvimos conversando, intercambiando ideas, se me antojó deliciosa, con ese sabor de saber que se aprende y de que crece la estima hacia otro individuo. //// No puedo creer cómo me sentí identificada con sus avatares de periodista novato, claro, 20 años atrás, hasta sentí compasión con sus infortunios, no tan lejanos de los míos. //// De repente estaba en la Isla de la Juventud, descubriendo una vaca espectacular y que dio de qué hablar. En otro momento me encontraba combatiendo los absurdos de mi sociedad, en varios reportajes que abordaban el mismo tema. //// La pasé de maravillas y al marcharse el invitado, sentí que la prensa cubana tiene mucho talento que explotar. Ojalá algún día, sea uno de ellos. (BEATRIZ LOBAINA VALDÉS)

UN ENCUENTRO CON MANGUELA. El turno educativo de los más jóvenes estudiantes de Periodismo siempre viene acompañado por una sorpresa. Recuperación de clase, para amargura de muchos, o una charla con presencia de un invitado, para disfrute de otros. El último encuentro fue con el periodista del semanario Trabajadores, Gabino Manguela. //// Con el sudor corriendo por la frente y las libretas convertidas en abanicos, los estudiantes atendían las palabras del consagrado periodista. La espera de un consejo para mejorar el reportaje interpretativo, próximo a entregar por los alumnos, era tal vez la razón de tanta atención. //// Estuvo presente la profesora de Periodismo Impreso en la Facultad de Comunicación, Iraida Calzadilla, una de las defensoras del periodismo interpretativo, como el invitado. Parecía que los estudiantes estuvieran rodeados de los sabios de la interpretación. //// La charla transcurrió entre anécdotas y razonamientos sobre la prensa cubana actual. Uno de las principales temáticas abordadas fue la necesidad de fomentar el periodismo interpretativo en los medios de la Isla. //// “Un periodista de pueblo es aquel que piensa como el lector del diario al realizar cualquier trabajo y la prensa escrita necesita más de ellos”, dijo Manguela. Fue un encuentro ameno, y también muy productivo, ya que cuando terminó hizo a los estudiantes arreglar algunos errores en sus notas interpretativas. (LUAR LÓPEZ DE LA OSA)

UN HOMBRE DE PUEBLO. La humildad y la inteligencia se unen en el periodista que es un hombre de pueblo. Él ofreció consejos valiosos a los estudiantes de primer año. Nos dijo: “El periodismo es información, investigación y preparación, pero no olviden siempre pensar en los lectores”.  //// Gabino Manguela, periodista del semanario Trabajadores, enseñó a todos que hay que observar más allá de los horizontes. “Realizar reportajes no es tarea sencilla, pues requiere de las técnicas de la entrevista así como de la información”. //// “Pensar en las personas es lo fundamental, pues tenemos que cuestionar, criticar con las palabras llenas de inteligencia para que la gente comprenda la realidad”. //// “En mi mente hay una premisa: el periodista debe parecerse al medio de prensa que representa y a la sociedad, pero sobre todo, representar al cubano de a pie”. //// Lo que más me impresionó fue la frase: “Ser periodistas con dignidad es lo principal”. //// Cuando se retiró del aula, todos comentamos acerca de la importancia de sus palabras y fundamentalmente, aprendimos que en la profesión hay que observar y luego contar a los lectores las informaciones. (SANDRA MADIEDO RUÍZ)

GABINO REPORTA CADA MINUTO DE LA SOCIEDAD. Un periodista cubano, sencillo, y muy trabajador, hace de su oficio una tarea constante. Verlo por la calle, agenda abierta en mano y con el bolígrafo que pide a gritos un descanso, sería una rareza para muchos, para él, su guión diario. //// Gabino Manguela Díaz es ese que cotidianamente dice “mirar con los ojos de la sociedad” y define al periodismo como “la información desde distintos tipos de ángulos”. Desde el periódico Trabajadores, este excepcional profesional ha dicho lo que quiere, porque su concepción parte de que “casi todo se puede publicar en dependencia de la forma en que el periodista aborde el problema”. //// Las dificultades de la gente han sido reflejadas por Manguela en trabajos que han penetrado importantes puertas. Para él, un buen periodismo “tiene que parecerse al medio, a las circunstancias, a la sociedad en que se desarrolle”. //// Sus reportajes son “clases magistrales” para cualquier estudiante o profesional de la información. Según Gabino, la fórmula es “no situarse nunca por encima de quien nos va a leer”, “ni salir con una lupa a la calle, hay que investigar de las formas más disímiles”. //// Su premisa: “Para hacer periodismo tiene que haber deseos y ganas de trabajar”, hacen de Manguela desde su profesión, un luchador constante por el perfeccionamiento de la sociedad. (ROBERTO MÁRQUEZ LÓPEZ DE VIVIGO)

MÁS QUE UNA CONVERSACIÓN… Nosotros, los estudiantes de primer año de Periodismo, tuvimos la oportunidad de intercambiar con el periodista del semanario Trabajadores, Gabino Manguela Díaz, el 2 de abril. Durante más de dos horas de conversación, nos enseñó sus experiencias en la realización de sus trabajos, especialmente los reportajes. //// Tengo más suerte que los compañeros de mi clase, pues trabajé con él durante un mes de prácticas, sentí su entusiasmo en cada trabajo y amor eterno con esta noble profesión. //// A través de compartir, sentimos más el amor por la carrera que escogimos y respetamos a las personas, que están ejerciendo en este campo. //// Sin duda, encontrar un periodista que tiene tantas experiencias es una buena oportunidad para todos los estudiantes de Periodismo. De ahí, podemos adquirir más conocimientos de la realidad, y mejorar las habilidades para realizar los trabajos. (ANH NGUYEN HAI)

LA ENSEÑANZA DE LA EXPERIENCIA. Para todos los estudiantes de cualquiera carrera, los intercambios con otros expertos de su profesión siempre desempeñan un rol recomendable y periodismo no es una excepción. Por la tarde del día 2 de este abril, los futuros periodistas de la Universidad de La Habana acumulamos valiosas experiencias sobre la elaboración de un reportaje, durante más de dos horas con Gabino Manguela Díaz, periodista de semanario  Trabajadores. //// Como expresó el reportero, el reportaje es el género periodístico que contiene más requisitos y retos. No obstante, una vez se realiza bien puede lograr una gran influencia. //// Cada historia que compartió sobre su labor en este género, fue una inolvidable experiencia en su camino profesional. Para mí, no solo es la enseñanza que me acompañará siempre al escribir cualquier género de periodismo, sino también, es lo que me recuerda para perfeccionar mi ética como un periodista. Porque lo más importante que me impresionó en este intercambio fue que sin amor al trabajo, no se puede hacer bien. (LAM NGUYEN THANH)

UN REPORTERO DE LA VIDA. Miro el reloj, 4:00 de la tarde. Tengo calor, sueño y ganas de ir para mi casa. Llega la profesora con prisa pidiéndonos que recojamos un poco el aula. «Recuerden que tenemos un invitado», dice. Deseo de todo corazón que sea alguien que valga la pena escuchar. ¿Qué si valió la pena escucharlo? Si, valió la pena. ////  Entra con su portafolio en mano y una sonrisa de esas que te hacen sentir que estás ante una compañía agradable. Presentaciones. Nos mira. Comienza a hablar. //// «Cómo se percatarán, no soy un buen orador, pero tengo muchas ganas de decir». Me quedé petrificada oyendo, saboreando cada palabra de un hombre con muchas luces. Repetía una y otra vez que había que hacer las cosas con el corazón, pues lo que carece de amor, está condenado al fracaso. //// Experiencias que solo se logran en la vida cuando se esfuerza el alma y se rectifica el ser a cada paso. Capaz de situarse en el lugar del pueblo, Gabino Manguela, periodista de Trabajadores, demuestra que para ser grande solo hay que intentar lo grande. //// En pocos minutos descubrí tantas maneras de ser dichosa que salí del aula con ganas de hacer más y mejor periodismo. Sentí la necesidad de viajar hasta la Isla de la Juventud y escribir un reportaje sobre una vaca maravillosa o poner los puntos sobre las “i” en cuanto a problemas que aquejan a la sociedad se trata, pero, sobre todo, sentí respeto por esa persona capaz de inspirar a una nueva generación con sus palabras de orador “inexperto”. (ANA LAURA PALOMINO)

PINCELADAS DE UNA TARDE CON GABINO. «La mejor investigación para un reportaje es la propia vida», dijo Gabino Manguela, redactor del semanario Trabajadores, a los estudiantes de primer año Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana. //// Los alumnos que aún no lo conocíamos, nos habíamos hecho una pequeña idea a raíz de sus reportajes y del cariño con el que la profesora Iraida nos hablaba de él. Ella nos decía que, además de excelente periodista, era muy buen amigo. //// Entonces, la tarde acordada para la conferencia, descubrimos a un hombre robusto, alto, de piel morena, muy carismático y, sobre todo, sencillo, que nos dio importantes consejos para desempeñarnos bien en nuestra carrera. //// Lo que más resaltó fue la voluntad con la que debe trabajar un profesional de la prensa. Apuntó que, además del talento, debemos tener siempre deseos de hacer, de investigar, de informar, porque el periodista trabaja a todas horas. //// «A veces vamos por la calle y vemos algo extraño, y ahí mismo está la noticia, el reportaje», nos comentó. «O puede que estemos en la casa viendo el televisor, y de repente se nos ocurra una idea para nuestro trabajo: ¡tenemos que dejar lo que estábamos haciendo y ponernos a redactar!». Todos, puesto que hemos vivido experiencias similares, asentimos ante el comentario. //// Nos recomendó, además, que si amábamos nuestra profesión, nunca desistiéramos ante las a veces inevitables oportunidades en que nos ordenan volver a investigar, a entrevistar, a escribir, porque todo ese proceso no cumple otra función sino ayudarnos, crearnos mayor capacidad profesional. //// Apuntó también que es de gran importancia la forma en que tratemos a los lectores: «No pueden situarse nunca por encima de aquel que los va a leer, que quizás es más observador, más juicioso que ustedes mismos. Hay que forjar un vínculo, lograr que el público crea y se sienta parte de lo que escriben. Tienen que redactar como si ustedes fueran los propios receptores, situarse en su posición». //// Y se adentró en el tema del público cubano, al cual calificó de asiduo lector de periódicos, excelente analista y crítico. //// La verdad, fue una tarde muy provechosa, que terminó con la esperada y tradicional foto del grupo junto a nuestro invitado especial, colega y nuevo amigo. (JANELLE PUMARIEGA SANTANA)

S.O.S INTERPRETACIÓN. La implementación del periodismo interpretativo en la prensa cubana es una necesidad urgente que debemos tomar en cuenta todos, afirmó Gabino Manguela, periodista del semanario Trabajadores, en un encuentro realizado con los estudiantes de Periodismo de primer año en la Facultad de Comunicación de La Universidad de La Habana (UH). //// Manguela considera que la interpretación es imprescindible para la prensa actual, por lo que se deben sumar esfuerzos para que principalmente en los periódicos de tirada nacional, que son a los que el público tiene mayor acceso, se incremente la implementación de esta modalidad periodística. //// En el encuentro estaba presente, además, la periodista y profesora de la Facultad de Comunicación de la UH, Iraida Calzadilla, quien estuvo de acuerdo también con la necesidad de fomentar el periodismo interpretativo en los medios de la Isla y en tratar de rescatarlo del olvido de una vez y para siempre. //// La charla transcurrió entre anécdotas y debates sobre el papel de la prensa en los nuevos tiempos, con la esperanza de que las nuevas generaciones de profesionales del periodismo encuentren el modo de salvar y preservar la interpretación. (RAYMON DARIEL RODRÍGUEZ GONZÁLEZ)

UN PERIODISTA DE DETALLES. Hay muchos tipos de periodistas; desde los que se dedican a la cultura, el deporte, la política y la economía, hasta aquellos que se especializan en la cotidianidad, en esos detalles simples y a veces imperceptibles que hacen las grandes diferencias en nuestra sociedad. Uno de ellos es Gabino Manguela, reportero del periódico Trabajadores, quien, armado con su palabra siempre precisa y certera y con una pasión asombrosa hacia todo aquello que nos hace cubanos, ha desarrollado un estilo humanista propio dentro del periodismo, un estilo que lo caracteriza y lo engrandece. //// Leer sus trabajos es una invitación a recorrer las calles de la ciudad, la que llena de baches y un poco sucia nos ha visto crecer y nos enamora día y noche; a dialogar lo mismo con un zapatero que con un joven deportista con sueños olímpicos; leer sus trabajos es leer ese periodismo tan cubano, tan modesto, pero a la vez revelador, que nos enseña lo que está delante de nuestros ojos y que a veces no queremos ver. //// “Un reportero de clase”, así nos lo presentaron cuando vino a hablarnos sobre el reportaje y el periodismo en general. Más que una conferencia, la conversación con Manguela nos permitió vislumbrar los secretos para imitar tan honorable trayectoria: modestia, amor, entrega y sacrificio, aunque para él el quid de la cuestión se esconde siempre en los detalles, esos que marcan la diferencia y que son un verdadero motivo de orgullo. (GABRIELA RODRÍGUEZ–LOECHES)

REPORTERO EN TODO MOMENTO. Gabino Manguela no es un periodista común. Trabajar para él no es tal cosa, pues narrar las vivencias de los cubanos, llena de regocijos y tristezas, es su vida. Siempre desde la distancia profesional, y con una sonrisa en todo momento, es capaz de captar las emociones humanas, pues más allá de los hechos, los hombres siempre perdurarán. //// Gabino llegó al grupo de Periodismo para darnos algunos trucos y vías que permitirían adentrarnos en el mundo de los reportajes. Pero fue más que eso, Gabino nos ayudó a entender la verdadera esencia del periodismo, nos mostró que más allá de la intencionalidad, el género o la situación elegida, lo que importa es cómo influimos en las vidas de nuestros lectores. //// Como yo, muchos somos los jóvenes periodistas que día a día nos acercamos más a la profesión, y cada vez tenemos más dudas sobre qué o cómo escribir. Él, sin embargo, nos despojó de ellas, pues los intereses humanos son tan grandes que alguien siempre se identificará con un tópico elegido, más aún si se presenta con el adecuado tono y sensibilidad. //// Gabino Manguela no es un periodista común, es un profesional que convierte las desgracias en crónicas, las alegrías en comentarios, los grandes problemas en grandiosos reportajes, pero siempre, manteniendo la sensibilidad humana como bandera. (ALEJANDRO ROJAS ESPINOSA)

UN REPORTERO DE EXCELENCIA. Gabino Manguela es un periodista diferente. Su vasta experiencia en los medios nacionales, sumada a ese afán interminable de investigar y una peculiar manera de escribir, enfocada siempre en el elemento humano, lo hacen gozar de gran respeto y admiración dentro y fuera del gremio. Son muchos los jóvenes reporteros que acuden a él en busca de guía y consejo se encuentran siempre, para suerte de ellos,  una sonrisa y  respuesta afables. //// Sus trabajos no son más que el reflejo del sentir cotidiano. Y es que Manguela ha desarrollado a lo largo de los años un olfato envidiable y una pericia maestra para narrar las alegrías y carencias de los cubanos, siempre desde lo profesional, pero nunca haciendo oídos sordos de ese sentir tan profundo y arraigado que caracteriza a los que vivimos de este lado del mundo. //// Con un arsenal infinito de conocimientos, algunos académicos y otros ganados a golpe de sol y calle, se presentó Gabino ante mi grupo de Periodismo para darnos pistas sobre cómo hacer buenos reportajes, para enseñarnos algunos truquillos que nos ayudarán ser, más que buenos periodistas, más que buenos reporteros, mejores seres humanos. //// Gabino Manguela dejó una imagen en mí: la de un cubano cronista de su tiempo, la de un periodista como pocos, la de un reportero de excelencia. (JAVIER ROQUE MARTÍNEZ)

SER UN BUEN PERIODISTA, SER UNA BUENA PERSONA. Los estudiantes de primer de año Periodismo tuvimos la oportunidad de intercambiar con el periodista del semanario Trabajadores, Gabino Maguela Díaz, mediante este encuentro, el reportero nos dio ideas de lo que debemos hacer con nuestro futuro en la carrera de periodismo, un camino lleno de dificultad y retos: “Eso es un camino largo en el que necesitamos avanzar con espíritu, motivos y entusiasmo cada día”, dijo. //// Cuando se nace, nadie sabe qué va a ser, pero es cierto que hay un destino para cada uno, en nuestro caso, es ser periodista. Al principio, cuando logramos la oportunidad de aprender esta carrera sacrificada, pero muy hermosa, no sabíamos cuánta dificultad debíamos enfrentar. De las clases que nos imparten en la Facultad, de los trabajos prácticos y las experiencias que logramos en cada cobertura, de preguntas que de forma incorrecta realizamos a un entrevistado, desde las pequeñas trampas hasta las más grandes, entendemos que debemos prepararnos bien antes de llegar a entrevistar a alguien, es como antes de salir a la vida como  adultos. //// Creemos que podemos trabajar bien en la carrera y ser buenas personas, mejorándonos cada minuto. Una nueva generación siempre necesita las lecciones desde las generaciones anteriores para que tengamos una conexión, para que heredemos los conocimientos y los hagamos más brillante cada vez más. (THU TRAN LE ANH)

LA ESCUELA DE LA EXPERIENCIA. A veces la inexperiencia propia de un estudiante hace que se lance sin ningún tipo de cuidado ni preparación a las más difíciles vertientes de una profesión, saltándose todo proceso de aprendizaje y creyéndose ya capacitado para superar los muros que toda disciplina impone. No se da cuenta de pronto que el impacto fue tan fuerte que ya es imposible recuperarse y trepar la barrera como debe ser. //// Eso me enseñó Gabino, la humildad con que debe empezar un periodista para poder consagrarse en un futuro. Todo tiene su ritmo y no debe acelerarse forzosamente. //// Gabino, pese a ser un periodista consagrado, llegó al aula con su bolsa de pan y tomates para contarnos de sus “no tan buenos trabajos del principio”. Quizás no se dio cuenta de su aporte, pero desde ese momento aterricé y dejé de creerme un estudiante capaz de lograr cosas que sólo la experiencia puede lograr. //// Gabino me ayudó a encontrarme conmigo mismo. (CAMILO VILLA JUICA)

UN MODELO PARA LOS PERIODISTAS JÓVENES. La conferencia sobre periodismo del reportero Gabino Manguela, del periódico Trabajadores, fue un encuentro muy útil y valioso no solo para mí sino para todo el grupo. //// Antes del encuentro, me ponía ambiguo y dudaba con el periodismo interpretativo, aunque había leído varios documentos y trabajos de este tipo. Pero con un gran conocimiento en los medios nacionales y las experiencias propias, Gabino nos ha llamado la atención de una manera simpática y afectuosa, dado muchos consejos precisos para hacer buenos reportajes o cómo se puede mejorar el estilo de escribir. //// Gabino, magnífico reportero del periódico Trabajadores, nos dejó muchas impresiones y  también reflexiones sobre un modelo a seguir por los jóvenes. Espero que podamos tener algunos encuentros interesantes y beneficiosos así en próximas clases. (HUY VU QUANG)

ELOGIO AL TALENTO

DAIRON MIRANDA

“Gabino, periodista de la cotidianidad…”
Iraida Calzadilla

Gabino Manguela fue,
con pura seguridad,
un día a la Facultad
y asombrado me quedé
por lo que allí capté
acerca del periodismo:
periodista es uno mismo
más allá de todo estudio.

Y me resultó un preludio,
para entender su humanismo.

Padre, amigo, profesor,
del suceso cotidiano,
ejemplo de buen cubano
comprensivo y defensor.
En fin, un gran “malhechor”
si hablamos de ser atento,
profesional y contento
buscando el furtivo dato.

Y ese espíritu, sensato,
me preparó con talento.


 

PARA SOÑAR

PARA SOÑAR

SALVADOR SALAZAR NAVARRO

Miércoles, 26 de junio de 2013

Llego a casa después de dos semanas trabajando a tiempo completo en las defensas de las tesis de diploma en Periodismo. En los últimos días he actuado como oponente, miembro de algunos de los tribunales examinadores, y también como tutor de cinco investigaciones. He compartido la felicidad de los muchachos y de sus familias, y he sudado también con el calor infernal de este verano en la Facultad, sin ventiladores ni aire acondicionado. Por cierto, pretender hacer ciencia a los 35 grados Celsius pegajosos de las aulas de Bohemia es casi una entelequia, que supera con creces las valoraciones de Jorge Mañach en torno a la imposibilidad de hacer filosofía en un país con 75 grados Fahrenheit de temperatura promedio.

Como tutor, miembro de tribunal y oponente, me ha tocado hablar de la obra documental de Santiago Álvarez, de la prosa de Jorge Mañach en la Revista de Avance, de la representación de los jóvenes en el cine cubano contemporáneo, de la fotografía épica cubana en la década del sesenta, de la pertinencia de una ley de prensa que regule nuestra actividad profesional... He leído investigaciones que me han hecho soñar con mundos mejores y posibles, y sobre todo, me han convencido de que sirvió de algo.

La investigación en comunicación sirve de algo. La investigación que se hace en nuestra Facultad sirve de algo. En el mejor de los casos dota al futuro periodista de un aparato teórico-categorial para comprender críticamente la vida, y en consecuencia transformarla. En el peor, sólo le trasmite algunas herramientas que le servirán para valerse en las redacciones.

El mejor escenario educativo es aquel en el cual se logra enseñar humildad, la idea de que cinco años de formación son sólo el comienzo de un largo y eterno camino por recorrer. El peor, es aquel en el cual se hace del estudiante un pontífice, una especie de Cristo Pantocrátor que trae en su mano la Verdad a partir de afirmaciones rotundas, totales, lapidarias, categóricas.

Con estas defensas de tesis cerró un ciclo de trabajo anual. Desde septiembre  venimos laborando en cada uno de esos proyectos. En un trabajo de diploma converge la vitalidad y el espíritu crítico de la primera juventud, junto con la experiencia (poca, pero experiencia al fin) acumulada en un breve quinquenio de formación universitaria. El resto lo pone el entusiasmo que tenga el estudiante por hacer su magia. El resultado es muchas veces un canto a la libertad, la construcción de un sueño. Aunque en otros casos (afortunadamente los menos) es más de lo mismo. Porque la ciencia es siempre un reto a la imaginación. Y no es muela. Se trata de estructurar mundos posibles a partir del análisis crítico de la realidad existente.

Después de diez meses de trabajo me siento un año más viejo, lo cual no quiere decir para nada un año más sabio. Los treinta que ya casi terminan, y los treinta y uno que pronto llegarán, sólo me enseñan que la vida es duda y por tanto la sabiduría sólo puede entenderse como la negación de cualquier certeza, y el planteamiento infinito de nuevas interrogantes. En estos casos siempre recuerdo la anécdota de Milán Kundera, quien se oponía al "hombre con convicciones". Se preguntaba el escritor: "¿Qué es la convicción? Es un pensamiento que. se ha congelado". Y recomendaba: "Es por eso por lo que el novelista debe desistemizar sistemáticamente su pensamiento, derrumbar la barricada que él mismo ha levantado en torno a sus ideas". Sólo entonces, decía Kundera, surgirá "la sabiduría de la incertidumbre".

El periodismo, quizás como ninguna otra actividad intelectual, se debate en la eterna tensión entre el pensar y el hacer, entre lo teórico y lo instrumental. A veces se nos olvida que nuestro oficio, ese relato de lo cotidiano que vamos produciendo, sólo es arte, que es decir creación de belleza en libertad, en tanto sea ciencia crítica, sistema complejo de análisis e interpretación del mundo que nos rodea.

La escuela de periodismo, quizás también como ningún otro centro de altos estudios, debe siempre encontrar el equilibrio entre fuerzas que se plantean antagónicas, cuando en realidad no son más que parte de un todo inseparable. De un lado el pragmatismo, la visión que postula que a las aulas se va para aprender a hacer. El pragmático trasmite fórmulas y desconfía de todo cuanto huela a articulación metodológica de los saberes.

Del otro lado la teoría, que pretende enseñar a hacer pensar. El teórico trasmite esquemas de entendimiento. De poco sirve comprender el mundo si no se sabe cómo transformarlo. De menos sirve aún la perorata estéril si no existe la madurez (conocimiento acumulado) suficiente para tomar distancia y avanzar desde el diálogo y el respeto mutuo.

Ya llegan las vacaciones y yo descansaré de las tesis, del teléfono que suena a las once de la noche para preguntar una duda, de las revisiones de marcos teóricos y referenciales, de la búsqueda de categorías analíticas y dimensiones, del debate epistemológico entre el análisis del discurso y el análisis de contenido cualitativo. Estoy exhausto y sólo quiero sentarme un rato cerca del ventilador y ver en la computadora cualquier porquería enajenante, desde un lacrimógeno episodio de Anatomía de Grey hasta el último capítulo de La teoría del Big Bang. En septiembre intentaré humildemente volver a ayudar en la tarea mayúscula de imaginar utopías. En tales casos recuerdo aquello de que las grandes obras siempre comienzan por un primer paso.