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ENTREVISTA CON LA HISTORIA

ENTREVISTA CON LA HISTORIA

LO MEJOR DE LA “AGRESIVIDAD”

RAYMON DARIEL RODRÍGUEZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con la maestría que caracteriza a Oriana Fallaci, destacada periodista italiana, entrega en la primera parte de su libro Entrevista con la historia, de la Editorial Pablo de la Torriente, nueve entrevistas a grandes políticos de todos los tiempos, de forma muy descriptiva y como siempre preguntando lo que el público no conoce y quiere saber de estas personas que definieron el destino del mundo.

Golda  Meir, Henry Kissinger, Indira Gandhi, Nguyen Van Thieu y Hussein de Jordania son algunos de sus entrevistados en esta edición, que es precisamente un nexo entre el periodismo y la historia, un relevante testimonio que se recordará por su importancia para conocer en un futuro cómo pensaban los que tenían el poder.

Los entrevistados, defendiendo siempre sus posiciones políticas y puntos de vista, reciben a la autora con cierto temor a que ella les haga decir algo personal o que los comprometa con sus ideales. Los trabajos de la Fallaci están llenos de preguntas sin respuestas por parte de sus entrevistados, quizás por el temor a decir algo que luego serían publicadas en todo el mundo.

Según la escritora, en la entrevista realizada a Yasser Arafat, lo que cuenta en ella no son las preguntas, sino las respuestas; si una persona tiene talento, se le puede preguntar la cosa más trivial del mundo: siempre responderá de modo brillante y profundo. En cambio, si una persona es mediocre -continúa diciendo la autora-, se le puede plantear la pregunta más inteligente del mundo: responderá siempre mediocre. Para ella, la calidad de las respuestas es esencial.

Oriana Fallaci, la reina de las cuartillas impresas y paradigma de los entrevistadores agresivos, hace gala de su estilo periodístico y narra cada detalle de estos encuentros cortantes.

Cada palabra de sus trabajos trasmite el compromiso del periodista con su obra y con el público. La honestidad es un punto clave en su carrera y se evidencia cuando después de entrevistar al general Giap, este le manda tres folios diciendo que eso y solo eso es lo que él le exigía que publicara. Los papeles no decían nada, salvo una serie de frases retóricas y vagas donde no se incluían las verdaderas respuestas. Fallaci le dice que sí lo hará, pero junto con el auténtico. 

Estos nueve textos de preguntas y respuestas representan un disfrute desde el punto de vista técnico y estilístico en las manos del público en general, pero sobre todo, en manos de estudiantes de Periodismo y Comunicación, ya que servirán de guía en sus futuras profesiones. Estos sabrán sacar los jugosos conocimientos y consejos que la Fallaci deja implícitos en los textos periodísticos.

LA HISTORIA POR SUS AUTORES

LUIS A. AUTIÉ CANTÓN

“¿La historia está hecha por todos o por unos pocos? ¿Depende de mil leyes universales o solamente de algunos individuos?” Esta es la meditación que nos propone, desde el principio, Oriana Fallaci en su libro “Entrevista  con la historia”.

Las luchas entre el norte y el sur en Vietnam, los problemas en el Medio Oriente y Europa, así como la política exterior de Estados Unidos para con algunas naciones orientales, son sólo varios de los controversiales temas abordados en el texto.

La Fallaci, fiel a su estilo de preguntas duras y atrevidas, nos adentra en las décadas del sesenta y del setenta del siglo XX, durante el período de Guerra Fría, por medio de conversaciones con dieciocho personajes políticos de la historia contemporánea.

Henry Kissinger, Nguyen Van Thieu, el general Giap, Norodom Sihanuk, Golda Meir, Yasser Arafat, George Habash, Hussein de Jordania, Indira Gandhi, Ali Bhutto, Sirimavo Bandaranaike, Pietro Nenni, Giovanni Leone, Willy Brandt, Hailé Selassié, Mohamed Reza Pahlevi, Helder Camara y Alejandro Panagulis son los personajes que la autora perspicazmente disecciona, cual experta cirujana, utilizando su inteligencia inquisitiva en lugar del bisturí.

Mostrando un perfecto dominio de las técnicas literarias, incluye antes de cada conversación una descripción de la personalidad del entrevistado en cuestión, así como del sitio en el cual se realizó el encuentro, convirtiéndonos en un tercer participante del encuentro.

Es probable que, en ocasiones, algunos lectores se puedan sentir algo predispuestos a juzgar a la persona con la que se desarrollará el diálogo de la misma forma en que la autora lo hace al principio de cada entrevista, y que no compartan ciertos criterios políticos y sociales puestos de manifiesto en determinadas conversaciones del libro, pero como dice Paquita Armas Fonseca, en su nota a la edición cubana de “Entrevista Con la historia”, a cargo de la editorial Pablo de la Torriente: “… cada presentación exhibe el grado de compenetración establecido entre la periodista y el personaje encuestado. El tono del retrato que hace varía en dependencia de sus convicciones políticas.”

“…la Fallaci describe, amén de su posición clasista, fundamentalmente desde los sentimientos desbordados en un instante y no desde la razón. Así puede hacer tanto daño como tanto bien.”

Resta invitarlos a leer esta obra, a ser partícipes indirectos de cada una de las entrevistas y a descubrir la verdad escondida tras cada uno de los entrevistados puestos, cual libros abiertos, bajo la lupa de la sagaz Oriana Fallaci.

RETRATO POLÍTICO CON VOCES DE LA HISTORIA

ALBERTO CABRERA TOPPIN

Si se quiere tener una idea de cómo fue políticamente la segunda mitad del siglo XX, la obra Entrevista con la historia, de la italiana Oriana Fallaci, es de indiscutible consulta.

En ella, la autora conversa con diversas personalidades como Ali Bhutto, presidente de Pakistán; Sirimavo Bandaranaike, mandataria de la actual Sri Lanka; Giovanni Leone, gobernador de la República de Italia; Willy Brandt, jefe de Estado de la Alemania Federal; Mohamed Reza Pahleri, rey de Irán… Con un lenguaje claro y preciso, se exponen los puntos de vista de los entrevistados acerca del acontecer internacional, sobre todo de sus percepciones acerca de los distintos sistemas económico-sociales, las ideologías y las potencias que en ese entonces existían.

La Fallaci se muestra hábil en el arte de dialogar y de exponer las conversaciones de manera tal que el lector pueda imaginarse la voz y la apariencia de los interrogados. Incluso, logra que las propias respuestas den una idea de la personalidad de estas figuras importantes, mientras que las hace más humanas al mostrar sus errores, las relaciones con los adversarios, su apreciación de la muerte, la justicia, la libertad. Muy importante para la valoración del lector resultará el orden de las entrevistas, colocadas de modo que se logre un mayor contraste de planteamientos: Gandhi contra Bhutto, Selassié frente a Reza Pahleri, y otros.

Es de resaltar la agudeza de la periodista y su astucia al preguntar, aún cuando el entrevistado ha pedido cambiar el tema, así como su habilidad para recrear el ambiente donde ocurre la conversación y las descripciones bastante precisas de la imagen ya sea de un rey, un arzobispo o un emperador.

La italiana se vale de la falsa objetividad para exponer también formas de gobierno, problemas en las sociedades de los países a que hace alusión, criterios sobre las guerras, las torturas, el fascismo, la falta de democracia y otras problemáticas evidentemente políticas.

No faltan las preguntas que van más allá de la imagen creada por los personajes y que se adentran en su vida personal. De esta forma se verán criterios sobre la poligamia propia de religiones como la musulmana, se podrá percibir cómo son las relaciones con la familia, entre otros aspectos.

Fiel a la causa justa, intenta por todos los medios cuestionar a los entrevistados desde el punto de vista de las personas más afectadas, asumiendo una posición de rechazo a la pobreza, el analfabetismo, la miseria y la represión.    

Más que entrevistas de opinión y de personalidad, Oriana Fallaci entrega al público un retrato de la situación mundial en la centuria pasada, cuando aún quedaban vestigios de sistemas feudales y el miedo al fascismo prevalecía. Entrega, para hoy, historia.

CONVERSACIONES CON UNA TRANSGRESORA

LUAR LÓPEZ DE LA OSA

Una serie de dieciocho polémicas entrevistas a personalidades políticas de la historia contemporánea son recogidas en el libro Entrevista con la historia, escrito por la periodista italiana Oriana Fallaci (1929-2006). Estas fueron realizadas por la autora durante un período de dos años cuando trabajaba para el periódico L´Europeo.

La escritora es conocida en el género entrevista por el empleo de la pregunta agresiva, directa. En la obra hace gala de su sagacidad como periodista al informarse y preguntar tanto de los logros del entrevistado como de sus desaciertos. Sus dotes en el oficio se basan en analizar las complejidades que encierran a una figura política y, más que ello, adentrarse en el fenómeno del poder.

Fallaci cuestiona el porqué está en manos de unos pocos, los cuales deciden sobre el destino de muchos. Se muestra inconforme con el orden político. Acaso, se plantea la escritora, “¿qué somos nosotros? ¿Rebaños imponentes en manos de un pastor ora noble ora infame? ¿Material de relleno, hojas arrastradas por el viento?” 

Esta inconformidad con la arrogancia de los gobernantes quizás tiene origen en su pasado, de sus recuerdos de la Italia fascista de Mussolini. Su participación en la Resistencia contra la ocupación nazi en su Toscana natal nos devela su espíritu de justicia. Estaba influenciada por las ideas antifascistas de su padre, el cual fue víctima de torturas durante la ocupación de Florencia por los nazis.

La belleza de su profesión como periodista la otorga en el prólogo del libro a la capacidad de hacer historia al instante, de narrar en caliente los hechos; y no como se ha hecho la historia que nos antecede, de la cual desconfía porque no cree en los relatos tardíos, en los hechos que ya no se pueden controlar.       

Como lectores, el libro nos hace pensar en la falta de racionalidad en el orden que el hombre se ha impuesto y del cual es víctima. Las entrevistas nos acercan a la vida de grandes personalidades ofrecidas como individuos con virtudes y defectos. Uno de los objetivos de esta obra es hacernos ver que estas notables figuras no son más inteligentes, ni más grandes que cualquier ciudadano sino que están orientadas por la ambición, por la extraña necesidad del poder.

Al oír a Ali Bhutto como un hombre incompresible por sí mismo; a Sirimavo Bandaranaike como una mujer tímida, madre ante todo, víctima del destino al llegar a la presidencia de Ceilán; a Pietro Nenni como un periodista inconforme con sus trabajos; a Giovanni Leone sobre su gusto por el café; a Willy Brandt sobre su nula relación con su padre; al arzobispo Helder Camara como un seguidor del comunismo que había simpatizado con el fascismo en este libro son desmitificados y mostrados ante uno como seres humanos.  

Estimo el libro necesario para los jóvenes periodistas, ya que manifiesta el valor de cuestionar nuestra sociedad, así como nuestros dirigentes.   

UNA CLASE MAGISTRAL

SANDRA MADIEDO RUÍZ

“Este libro no quiere ser más de lo que es: es decir, un  testimonio directo sobre dieciocho personajes políticos de la historia contemporánea. No quiere prometer nada más que lo que promete ser: es decir, un documento a caballo entre el periodismo y la historia”, así comienzan las frases del prólogo de Entrevista con la historia, de la periodista y escritora italiana Oriana Fallaci.

“La reina de la entrevista agresiva” penetra en la psicología de sus entrevistados, quienes constituyeron hitos en el quehacer de sus naciones y trascendieron a la humanidad.

Indira Gandhi: ”Es esa mujer increíble que gobierna sobre casi quinientos millones de seres y que además acaba de ganar una guerra frente a los Estados Unidos y China”. George Habash: ”El médico que nació para ser un ángel y a quien el odio o la desesperación convirtieron en un demonio”. A través de un estilo periodístico exclusivo, la Fallaci caracteriza a sus interrogados, quienes se desnudan ante sus inquietantes y sarcásticas preguntas.

A cada parlamento antecede una crónica que describe las particularidades del ambiente, la imagen psicofísica del entrevistado, las  primeras impresiones de la escritora: sus dudas y reservas.

La conversación, pese a ser polémica y rebasar los límites de la distancia profesional entre entrevistador y entrevistado, fluye armónicamente, pues como expresó Voltaire: ”Juzga a un hombre por sus preguntas mejor que por sus respuestas”.

Reflexiono que solo mediante la entrevista agresiva la autora de Carta a un niño que nunca nació, La rabia y el orgullo, Un hombre y Los siete pecados capitales de Hollywood, logra sus objetivos, pues  si se hubiera mantenido al margen no contáramos hoy con facetas desconocidas de la vida de las figuras, en su momento, más importantes del orbe.

La técnica empleada no pudo ser mejor y en las 413 páginas del libro cada diálogo es una clase magistral de cómo realizar una buena entrevista periodística, por tanto, el texto constituye uno de los materiales a estudiar tanto por reporteros en formación como consagrados en la profesión.

Oriana Fallaci muestra la realidad como es y la enriquece con sus propios matices mediante un lenguaje claro y directo. La búsqueda de la verdad y el  compromiso con miles de seres humanos hace de Entrevista con la historia una obra de grandes valores literarios y periodísticos, una referencia auténtica si se quiere conocer y profundizar acerca de los conflictos políticos de las  décadas convulsas del sesenta y setenta: los problemas del Medio Oriente, que  aún  persisten, los enfrentamientos de la derecha e izquierda y los líderes que cambiaron en el curso de la historia.

MÁS ALLÁ DEL SACRIFICIO, SABIDURÍA

DAIRON IVÁN MIRANDA QUINTERO

Oriana Fallaci, periodista en todos los sentidos, nos regala en la segunda parte de Entrevista con la historia, nueve personalidades de polémicas características individuales, relacionadas en esencia con elementos tan disímiles como el poder, la lealtad a sus raíces, la posición y origen social, sus conceptos de la vida, sus trayectorias específicamente políticas.

Para lograr una composición, sin duda alguna armónica, la autora se apoyó en una herramienta particular del periodismo que es la búsqueda incesante de información del tema a tratar y de la psicología del entrevistado no rindiéndonos jamás ante las adversidades que nos depara llevar a cabo una conversación amena, pero a la misma vez comprometida con los intereses del público, y lograr, además, respuestas productivas sobre la base de preguntas bien fundamentadas.

«(…) Me vuelvo optimista. Porque creo en los hombres, en su capacidad de mejorar. Porque considero a los hombres como el principio y el fin de todas las cosas. Porque estoy convencido de que la prueba decisiva es siempre él, el hombre, y que solo cambiando al hombre se cambiará la sociedad». Estas palabras forman parte de una de las respuestas del senador italiano Pietro Nenni, contenidas en el texto y pruebas, cada una, no solo de las capacidades de la autora, sino de la impresión y el respeto que logró inspirar en líderes como el antes citado. Preguntas de corte reflexivo, agresivo, íntimo y mucho más, humano, nos obsequian revelaciones e inquietudes del interrogado, las cuales logran sorprendernos en ocasiones.

La escritora revela, además, elementos muy debatidos y del interés de cualquier lector: ¿Qué hay detrás del personaje inventado por los altos dirigentes, y jefes de naciones con historias tan controvertidas como la de Italia, India o Alemania? ¿Qué valoraciones persisten en sus memorias acerca del fascismo? ¿Conservan en la espiritualidad algún atisbo de nobleza, o son de manera absoluta el títere manipulado por estereotipos, casi siempre del «carácter más conveniente» al cargo político-social que desempeñan? ¿Es necesario un premio de renombre como el Nobel de la Paz para ser partidario comprobado de los derechos de los pobres, los oprimidos y los incomprendidos?

Fallaci también desborda, a lo largo de la compilación, el antagonismo efectivo en todo tipo de literatura: enganchar desde el primer momento con descripciones, historia y comparaciones de índoles personal y profesional. Aunque a veces llegamos a discrepar acerca de determinadas posiciones políticas que cita y defiende la periodista, esto no limita la calidad del libro en toda su extensión, al contrario, lo(a) reafirma fuente obligatoria de sabiduría.

ENTREVISTA CON LA EXCELENCIA

ALEJANDRO ROJAS ESPINOSA

¿Alguna vez has soñado con conocer alguno de los más grandes personajes del mundo contemporáneo? Entrevista con la Historia es un libro que transmite la forma de pensar de 18 figuras que marcaron el transcurso de la humanidad. Oriana Fallaci, escritora y periodista italiana, presenta un material genial, con el que puedes o no estar de acuerdo en algunas temáticas, pero sí siempre hay que ver la técnica que emplea, pues este libro es una obra maestra del género del diálogo.

El texto cuenta con figuras como Henry Kissinger, secretario de Estado en varias ocasiones y consejero de Seguridad Nacional durante el mandato de Richard Nixon y Gerald Ford en Estados Unidos de América; Nguyen Van Thieu, quinto Presidente de la República de Vietnam; Yasser Arafat, primer Presidente de la Autoridad Nacional Palestina; Golda Meir, cuarta Primera Ministra de Israel, e Indira Gandhi, Primera Ministra de la India en dos ocasiones. 

Los temas tratados pueden ser un poco hirientes para los entrevistados, pero la característica principal de la Fallaci es su forma de preguntar, de entrar a los lugares más íntimos de las personas, de tener un arma para contestar una respuesta con una buena pregunta.

Cada figura entrevistada trae consigo una reseña, esta demuestra la preparación de la escritora para sentarse ante un presidente, un general, un criminal, en fin, un ser humano con algo interesante para contar, pero conociendo que es ella quien tiene las riendas en la conversación y las horas que le conceden las aprovecha, pues nadie quiere conocer lo que todos cuentan, sino aquello que cada uno vive desde su experiencia más personal.

En varias entrevistas las propias personalidades le hacen preguntas a Oriana, a las que de un modo u otro responde, y usa eso como un arma para curiosear el por qué de la interrogante. Si algo se puede asegurar es que cada gesto y cada posición eran estudiados por la periodista en el momento, y cada gusto, virtudes o defectos los conocía para así saber mantener una armonía más allá del contenido de su interrogatorio.

No se debe enjuiciar a la Fallaci por los criterios que tiene, y su forma de abordarlos, pues ella pensaba de acuerdo con las circunstancias que la rodeaban, a su visión del mundo y sus concepciones y lo que sí debe estar la mayoría de los lectores a favor es que logró, en cada diálogo, desnudar a los interlocutores y mostrar sus criterios más personales.

La Editorial Pablo de la Torriente nos presenta el compendio con una Nota a la edición cubana por Paquita Armas Fonseca, quien nos propone un acercamiento a la forma de ver las cosas de Oriana Fallaci y el Prólogo, traducido del original de la autora, en el cual expresa su modo de pensar y es una antesala de lo que aparece en el texto.

Este libro no quiere ser más de lo que es: es decir, un testimonio directo sobre dieciocho personajes políticos de la historia contemporánea. No quiere prometer más de lo que promete: es decir, un documento a caballo entre el periodismo y la historia, nos dice Oriana Fallaci.

JAQUE MATE

CAMILO VILLA JUICA

Cuando se trata de entrevistas a líderes políticos quienes -se quiera o no- dirigen el curso de nuestras vidas, estamos acostumbrados a leer interrogatorios complacientes, los cuales más bien parecen un favor para el personaje en cuestión o, en el mejor de los casos, leemos una especie de “manifiesto” donde el entrevistador no pasa a ser más que el canal utilizado por el entrevistado.

Con esta suposición –claro, los que pecamos de no haber estudiado previamente a su autora- comenzamos a leer Entrevista con la historia, de la periodista italiana Oriana Fallaci.

Mientras avanzamos en la lectura, nos detenemos en las descripciones y las preguntas, dándonos cuenta de que no estamos ante una periodista cualquiera, sino ante un referente obligado para quien desee ser un profesional de la comunicación, pues su estilo inmediato, agresivo y sin escrúpulos, deja muchas veces al “rey atrapado” -un “jaque mate” al directo- evidenciando un sello propio y una permanente búsqueda de la verdad. El lector agradece su sinceridad.

Si bien la falta de imparcialidad en Orianna Fallaci es evidente a la hora de interpelar a políticos de su agrado o no, las preguntas son muchas veces incómodas para todos. No deja escapar ninguna polémica, debate y/o hecho desagradable para con sus entrevistados.

Distintos líderes desfilan ante sus interrogantes, todos, para bien o para mal, decisivos en determinada época. Curiosa parece la entrevista al emperador de Etiopía, su majestad Hailé Selassié. En esta última, la Fallaci ridiculiza las absurdas contradicciones de quien fuera considerado el Mesías Negro, sobre todo por los practicantes de la religión rastafari.

También llama la atención la conversación con el líder socialista italiano Pietro Nenni. Aquí, la “fiera periodística” deja en evidencia su profundo respeto y admiración por el líder histórico del socialismo italiano. Aunque tales loas causaran más de una opinión adversa contra la autora de Penélope en la guerra.

En la entrevista a Sirimavo Bandaranaike, primera ministra de Ceylán, hoy Sri Lanka, Oriana logra explotar su lado más humano: madre, ama de casa, viuda...

Nada, a la Fallaci se quiere o, sencillamente, se deja en el camino. Es difícil no alabar en ella su dominio de la técnica periodística y la capacidad única de dar riendas (casi) sueltas a la entrevista. Puede darse el más caro de los lujos: hacer lo que desee.

En fin, se podría catalogar este libro, y por ende a su autora, como paradigma en el campo de la comunicación. Es un texto necesario que sirve para conocer cómo se hace el buen periodismo, con un estilo directo y sincero. Con ella se aprende, como dijera Virgilio Piñera, a “pulir el instrumento”.

Cuesta creer, después de leídas sus líneas, que Oriana Fallaci terminara apoyando las invasiones en Medio Oriente por parte de los Estados Unidos, cuesta creer que aquella mujer soñadora, antifascista, terminara siendo una fanática “anti-musulmana”… Sí, cuesta creerlo.

 

SENCILLAMENTE, MOMO

SENCILLAMENTE, MOMO

JUSTO PLANAS CABREJA,
periodista cubano.

Cortesía para Isla al Sur.

A Michael Ende le gusta jugar con las imágenes. Fue así como escribió sus dos grandes novelas, La Historia sin Fin (1979) y  Momo (1973), que lo han convertido en uno de los escritores más leídos del siglo pasado. A pesar de ser publicada primero que  La Historia..., Momo solo goza del gusto popular hasta después del éxito de esta primera. No obstante, un año después de su edición, en 1974, gana el Deutscher Jugendbuchpreis, el mayor reconocimiento de la República Federal Alemana a los textos infantiles.

Sin embargo, después de la popularidad alcanzada por las Historia sin fin, y la consiguiente relectura de la obra de Michael Ende, Momo conquista a los adultos. Solo entonces, aquella novela que cuenta a los niños cómo la pequeña Momo logra salvar a la humanidad de los hombres grises se transforma en una aguda crítica al capitalismo.

Tal vez la intención de traducir ideas filosóficas a códigos literarios salva al libro del caos de la imaginación (no ocurre así con  La Historia sin Fin.) A pesar de todo, el lector puede percibir cómo en los primeros capítulos Ende va descubriendo la historia a medida que la escribe, como si se tropezara con las imágenes de su mente y comenzara a inflarlas.

Así, da saltos de pensamiento: de los viejos anfiteatros esparcidos por el mundo, a Momo, una niña que ha escapado del orfanato y ha tomado por hogar un anfiteatro en ruinas. Luego, los habitantes del pueblo se ofrecen a reparar la habitación donde se ha alojado y a sostenerla económicamente; Ende aprovecha el hecho para lograr un retruécano: Momo se vuelve más necesaria para la gente que viceversa, por una cualidad que tiene la niña: saber escuchar.

Entonces, Momo se vuelve imprescindible para todos y en especial para sus dos amigos Beppo Barrendero y Gigi Cicerone. Beppo, como su nombre lo indica, es un viejo barrendero. Algunos lo toman por loco porque tardaba horas, incluso un día, para responder una pregunta. En realidad, Beppo consideraba que si todos no fueran tan impulsivos no habría problemas en el mundo. Gigi, en cambio, es un adolescente que gusta de contar historias, y de eso vive. A veces hace de guía turístico e inventa relatos fantásticos a los extranjeros sobre los lugares más ordinarios de la ciudad.

Es en el Capítulo 6 cuando la novela ha madurado lo suficiente para que aparezca el primer punto argumental. Sin embargo, los cambios de la historia denotan lo peligroso de trabajar sin un esbozo de lo que va a suceder, de crear solo a golpe de imágenes. También a partir del Capítulo 6, la novela se hace merecedora del gusto de los adultos, sin sacrificar por este el interés infantil.

La Momo que hemos visto hasta ahora se destaca por su capacidad para saber escuchar. “Igual que se dice: ¡Buena Suerte! o ¡Qué aproveche! o ¡Y qué sé yo!, se decía, en toda clase de ocasiones: ¡Habla con Momo!” Ende la muestra como una especie de musa que inspira a todos con su sola presencia, no es que Momo aconseje o realice una especie de mayéutica, Momo solo escucha. Esta divinidad en Momo se hubiera recreado mejor si en el primer capítulo el narrador omnisciente no hubiera aclarado que Momo era solo una niña.

Hasta este capítulo, Ende expone su concepto de antienajenación: saber escuchar como Momo, saber pensar como Beppo, (que es saber esperar); y saber imaginar como Gigi. Estos tres saberes devienen saber divertirse, como hacen estos personajes con los niños del barrio, con la gente del pueblo.

La filosofía de Gigi Cicerone, en cambio, se convierte en la razón de ser del resto de la obra del Michael Ende y de su propia manera de proceder como escritor. La Historia sin Fin es tal vez la versión más acabada de este pensar; porque el personaje principal, Bastian, debe reconstruir el mundo de fantasía con su imaginación partiendo solo de un granito de arena. Esta intención de volar más allá de los límites de la mente se convirtió en una obsesión para Ende que estuvo a punto de destruir sus mejores novelas porque comprometió la coherencia dramática.

A partir del Capítulo 6 se explica el estado de enajenación, es aquí donde se presenta a los hombres grises. Estos son descritos como seres sin vida, que se alimentan del tiempo de la gente. Para lograr esto necesitan convencer  al pueblo de que lo desperdician. Así aconsejan al barbero: “...usted sabrá cómo se ahorra tiempo. Se trata simplemente de trabajar más deprisa y dejar de lado todo lo inútil. En lugar de media hora, dedique un cuarto de hora a cada cliente. Evite las charlas innecesarias. La hora que pasa con su madre la reduce a media. Lo mejor sería que la dejara en un buen asilo, pero barato, donde cuidaran de ella y con eso ya habrá ahorrado una hora. Quítese de encima el periquito. No visite a la señorita Daria más que una vez cada quince días, si es que no puede dejarlo del todo...” El tiempo ahorrado pasaría al banco de los hombres grises y los seres humanos olvidarían la presencia de estos. Solo quedaría la necesidad de economizar.

El paralelo con la filosofía marxista es obvio. Ese estado de movilidad abiótica de los hombres grises se asemeja al concepto de fetichismo de la mercancía marxista, que explica el control que el mercado ejerce sobre el hombre cuando debería ser lo contrario. Ende lo confirma al describir a los hombres grises como comerciantes. Con el concepto de enajenación del hombre definido por Marx ocurre otro tanto. Después de firmar el contrato con los hombres grises, los padres creen que pueden sustituir su presencia en la casa comprando juguetes a sus hijos. El dinero reemplaza a lo humano.

Así Momo, poco a poco, va perdiendo a sus amigos, que ya no tienen tiempo para hablarle. A partir de esta situación las principales características comienzan a transformarse en otras. Esta es una Momo más decidida, que sale en busca de sus amigos y rescata a algunos, incluso. Por eso los hombres grises tratan de confundirla regalándole una muñeca, y luego, al fracasar el intento, planean matarla. La niña aquella que sabía escuchar se transforma en la que sabe dar amor. De hecho, nunca más se menciona esta primera virtud; la segunda la mantiene a salvo de los hombres grises, e incluso logra confundirlos. En cambio resulta sorprendente cómo Ende preserva la inocencia de Momo hasta el último momento.

Beppo Barrendero es otro personaje que se descaracteriza. Él, que siempre pensaba sus respuestas, acepta un trato con los hombres grises. Estos lo engañan al decirle que han capturado a Momo y que solo la liberarán si Beppo ahorra tiempo para ellos. Beppo pasa el resto de la novela barriendo calles.

La evolución de Gigi es más coherente. Debido a su gran imaginación logra actuar en un programa de televisión donde cuenta sus historias. Gigi siempre había sido un chico “luchador”. Era huérfano como Momo y le daba muchísimo valor a un plato de comida. Por supuesto, la racha de buenos cuentos se le agota: ante los hacía por diversión, ahora por dinero. Y además, debe responder a determinados intereses de público. (Este fenómeno, la industria cultural y los medios de comunicación masiva, fue estudiado a profundidad por los sociólogos de Frankfurt, compatriotas y contemporáneos con Ende. Estos definieron las características de la producción cultural capitalista, partiendo de una visión marxista.) Así Gigi encuentra el fracaso en su vida,  a pesar de la gloria en la televisión.

En el pueblo sucede igual. El mal humor inunda las calles, también la basura. Aparece la comida rápida que tiene menor calidad. Se construyen edificios idénticos, uno tras otro, cada vez más rápido; en fin, se acelera la producción, disminuye la calidad. Y surge el proceso de serialización: ropas iguales, edificios iguales, como salidos de un molde. (De cómo el proceso de serialización tiende a eliminar las identidades y crear un hombre-masa, se realizaron estudios en la escuela de Frankfurt.) Aquellos que se resisten al cambio son aplastados bajo la rueda del capitalismo. También este elemento responde a la visión marxista de la sociedad como un gran sistema, donde no existen elementos aislados.

El final se enfrenta al cuchillo de doble filo que es interpretar una teoría a través de una novela infantil. Y hay escisiones. Ante la dicotomía de sacrificar la historia o las ideas hasta allí expuestas, Ende salva la historia. Momo logra apoderarse del tiempo ahorrado y lo devuelve a la humanidad. Los hombres grises, sin tiempo del que alimentarse, mueren. Si en esta historia definitivamente el triunfo debía llegar a manos de Momo, si bien es cierto que desde el primer momento Ende define a los niños -Momo incluida- como la antienajenación: por su capacidad para divertirse, ocupar bien el tiempo; si bien es consecuente al respecto, el final desde el punto de vista marxista es ingenuo: como el gran sistema que es la sociedad, solo un cambio de régimen económico puede eliminar la enajenación.

Por eso para los adultos el final de Momo es un final triste, porque todo vuelve a la normalidad. Momo seguirá viviendo en un anfiteatro, sin ir a la escuela, sin saber qué va a comer mañana, seguirá usando el abrigo remendado de siempre. Beppo seguirá trabajando como barrendero a pesar de su vejez hasta que los esfuerzos le alcancen, después, quién sabe. Gigi luchará hasta su muerte los platos de comida.


 

POR ANDAR VESTIDA DE HOMBRE

POR ANDAR VESTIDA DE HOMBRE

Libro sobre una singular mujer que vistió ropa masculina para liberarse de las ataduras sociales del siglo XIX, escrito por el reconocido historiador e investigador cubano Julio César González Pagés, fue una novedad literaria en el inicio del verano.

YUNIEL LABACENA ROMERO,
estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El parque El Quijote desafió este viernes los límites del tiempo y ciertos prejuicios de la sociedad relacionados con la orientación sexual y la identidad de género. Quienes estuvieron allí pudieron conocer de la primera mujer que ejerció la Medicina en Cuba vestida de varón.

Fue una novedad literaria en el inicio del verano, que regaló el doctor Julio César González Pagés al presentar su libro, ya impreso -antes circuló digitalmente-, Por andar vestida de hombre, que cuenta los detalles de una historia protagonizada por la suiza Enriqueta Favez que se instaló en Baracoa hace 200 años y fue una de las viajeras más importantes que llegaron a Cuba en el siglo XIX.

“Ocultar su verdadero sexo y violar todas las leyes de la época fueron misiones que afrontó Favez, quien también se enamoró y casó con la cubana Juana de León. La llamaron criatura infeliz, monstruo, descargaron sobre ella todo tipo de improperios e hicieron de su juicio una representación fiel de un tribunal de la Santa Inquisición”, dijo el autor.

Cuenta González Pagés que los relatos anteriores sobre la vida de Enriqueta trataron de evadir el tema de su opción sexual por miedo de que su pasado de heroína fuera descalificado: “Pero resulta que ella nunca lo negó y vivió muy orgullosa de ello. Entonces no hay razón para ocultarlo. En el libro Por andar…, rindo homenaje a todas las mujeres que han enfrentado los desafíos sociales para vivir sus amores”.

Supo de esta historia en el Archivo Nacional de Cuba, mientras buscaba información para su tesis doctoral. Allí consultó el expediente del juicio contra Favez donde aparecen cartas, informes y otros documentos originales del caso. Otros aspectos los analizó en la versión que publicó en 1860 la revista La Administración, que está en la Biblioteca Nacional José Martí, donde se pueden leer también textos diversos que abordan el tema desde la literatura o la historia.

En busca de las verdaderas evidencias viajó a varios países y reconstruyó, mediante la técnica de la arqueología histórica, los detalles del caso: “Fueron útiles las informaciones obtenidas en las ciudades de Nueva Orleans (1998), Baracoa y Guantánamo (1999-2005), Santiago de Cuba (2000-2003), Veracruz (2003) y Suiza (2006-2007). En estas visitas pude revisar archivos, bibliotecas, museos y colecciones privadas que me brindaron evidencias que no aparecían en los documentos revisados en La Habana.

“Prácticamente nada sobrevive de Favez. Ni siquiera su cadáver, pues el cementerio donde estaba enterrada en Nueva Orleans fue dañado por el huracán Katrina, en 2005. No hay ni una tarja que la recuerde. Ni allí ni en ninguno de los tantos lugares por los que pasó alguna vez”, narra el también autor de Macho, varón, masculino y quien estuvo incluso frente a la puerta de la casa natal de Favez, en la ciudad suiza de Lausana.

Enriqueta vivió entre los siglos XVIII y XIX, y transgredió todas las barreras posibles de las discriminaciones: guerrera, médica, viajera, lesbiana. A la edad de 15 años se casó con un soldado francés. Tres años más tarde, su marido e hija murieron. Permaneció en París y estudió Medicina en la Universidad de La Sorbona, tomando la vestimenta y la identidad de un oficial del regimiento al que pertenecía su difunto marido. Durante las Guerras Napoleónicas trabajó como cirujana del ejército francés, hasta que fue capturada por las tropas del general inglés Wellington, en España.

Explica González Pagés que decidió venir a Cuba para comenzar una nueva vida bajo el nombre de Enrique Favez y se radicó como médico en Baracoa. Sus pacientes incluyó a muchos de los pobres locales, a quienes también les enseñó a leer y escribir. Fue así como conoció a Juana de León, una mujer de la zona con la que se casó, consciente esta del sexo biológico de Favez.

“Algún tiempo después, comenzaron las sospechas. Por ello, Favez fue detenida y sometida a juicio. Los exámenes médicos practicados revelaron su sexo. Juana de León, según se puede advertir en las cartas, la amó, pero no soportó la presión social y familiar y se plegó a la farsa que se orquestó contra ella. Finalmente, fue condenada a prisión en el Hospital de Mujeres de San Francisco de Paula, en La Habana, y posteriormente expulsada a Nueva Orleans.

“Sus parientes en Norteamérica hicieron que ingresara en un convento para proteger el prestigio de la familia. Asumió entonces el nombre de Sor Magdalena y siguió prestando asistencia médica a los pobres. Más tarde se convirtió en una misionera en México, y murió en Nueva Orleans a la edad de 65 años, diez años después del fallecimiento de Juana”.

Podemos asegurar que en el relato no hay en él nada de ficción. En sus tres capítulos se pone en evidencia el riguroso trabajo realizado por el autor con las fuentes documentales. Las imágenes, los mapas con las ciudades en las que se desarrolló la vida de Favez y el álbum fotográfico que recoge los lugares visitados durante la investigación por el autor son una muestra excelente de esta verdadera historia.

Las páginas del texto -que le tomó 16 años a González Pagés descubrir y que también alude a otras mujeres que igualmente asumieron identidades y ropas masculinas en siglos pasados-, son temas de ayer y de hoy, y nos invitan a la reflexión sobre cuestiones esenciales que inciden con gran fuerza en las sociedades, como la discriminación de las mujeres destinadas desde la antigüedad a las labores domesticas.

Asegura el reconocido historiador e investigador cubano que este estudio le permitió conocer cuánto valor se requiere para actuar de un modo diferente a lo que esperan los demás, y la valentía que hay que tener para perseguir con tesón ciertos objetivos personales, profesionales o emocionales, bajo condiciones adversas.

"Muchas de las cosas que aparecen en el libro son un debate para la Cuba actual en el derecho, realmente muchas de las cosas por las que se lucha en este libro aún no están alcanzadas, no solamente es un libro de historia, sino que convoca al debate de la actualidad sobre los derechos de las mujeres y los límites que les ponemos regularmente a cualquiera de sus acciones.

“La historia ocurrió hace 200 años, sin embargo, aún sigue siendo de gran actualidad a nivel global. Es un libro para discutirlo en el presente. Las memorias de Favez sirven de ejemplo para luchar por muchos derechos, entre ellos, el tratamiento acertado a todas las personas diferentes, cualquiera que sea su orientación sexual, género, aspiraciones personales u opiniones”.

Quienes no tuvieron la posibilidad de estar en El Quijote podrán llevar el libro de la editorial de la Mujer si visitan la librería Fayad Jamis, en la Habana Vieja. Es algo especial después de tantos años de espera, que el también profesor de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana pone en manos de sus lectores.

SER O NO SER: LATINOS EN LOS ESTADOS UNIDOS

SER O NO SER: LATINOS EN LOS ESTADOS UNIDOS

YOHANA LEZCANO LAVANDERA,
estudiante de cuarto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El fenómeno migratorio es tan antiguo como el propio hombre. Los desplazamientos de personas deben ser concebidos desde nuevas miradas que revelen los conflictos sociales, culturales e identitarios por encima de una visión meramente económica o política.

Con una proyección diferente el sociólogo cubano Antonio Aja Díaz presentó en Casa de las Américas su libro Al cruzar las fronteras, un estudio sobre la emigración cubana en los Estados Unidos.

El también director del Programa de Estudios sobre Latinos en los Estados Unidos, expresó que Al cruzar las fronteras posee una idea básica: levantar las principales temáticas de conflictividad en torno al asunto migratorio y, dentro del mismo, destacó el tema de la conversión de las remesas económicas en remesas culturales y el reto de mantener una relación de transnacionalidad constante entre los países emisores y receptores de migrantes.

La obra trata varias aristas del asunto migratorio, entre ellas, la aceleración de la globalización migratoria, el tráfico de inmigrantes, la pérdida de mano de obra calificada, el robo de talentos como negocio, la emigración ilegal y las remesas que devienen dependencias económicas y políticas para el área de Latinoamérica.

El texto, de unas 230 páginas, aborda también las políticas migratorias en los momentos actuales, determinadas fundamentalmente por la xenofobia y el control anti-inmigrante, situación que tiene mucho que ver con la creciente politización del fenómeno a escala global.

Hasta hoy, en Cuba no contaba con un estudio de esta naturaleza, pensando en el sentido integral y abarcador que debe tener el mismo, se destaca en el prólogo de Al cruzar las fronteras para reconocer la necesidad de una obra como esta, cuyos temas son tratados con apreciable información y creatividad, en momentos en que la migración a nivel mundial se muestra con fuerza apreciable para la transformación social.

Aja Díaz realiza una periodización hasta la actualidad que permite comprender los flujos migratorios en el orden cuantitativo, particularizando en las características económicas que ha tenido la mayor de las Antillas a partir de los años noventa del pasado siglo.

Al decir del también Director del Centro de Estudios Demográficos de la Universidad de La Habana, hoy existe “una gran dicotomía entre las condicionantes de la visibilidad de los latinos en Estados Unidos en el ámbito mediático, social, de la vida cotidiana; en contraposición a la invisibilidad que tiene este sector desde el punto de vista del ascenso económico y, sobre todo, político en ese país”.

Quizás lo más novedoso del libro sea encontrar la proyección de un posible escenario del tema migratorio en Cuba y los desafíos que tiene desde el ámbito jurídico, político, económico, familiar, demográfico y de la cultura en su sentido más amplio en los primeros años del presente siglo.

Casi la mitad de la población cubana está impactada por los procesos migratorios. Por lo tanto, esos fenómenos no pueden verse como externos, sino como internos, no se hallan fuera de Cuba, sino dentro de la Isla, agregó.

CERRADO POR REPARACIÓN

CERRADO POR REPARACIÓN

YENIA MATOS HENRÍQUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Cerrado por reparación es un libro de once cuentos de la autora cubana Nancy Alonso, que después de Tirar la primera piedra -obra inicial-, nos presenta esta otra, más acabada y sugerente que la anterior.

Los cubanos vivimos un día a día que puede resultar fatigoso en ocasiones, y divertido en otras. Lo cierto es que todos hemos sabido siempre cómo hacer de lo malo, más que experiencia, momentos de diversión. Nos caracteriza ese sentido del humor en el que son centro las cuestiones diarias. Creo que si no fuera por eso, quizás no seríamos tan alegres, tan suspicaces. Los cubanos necesitamos divertirnos con lo que pudo ser y no fue, con lo que pasó y nos hirió, pero que después nos pareció que no tenía sentido. Es eso, a mi parecer, lo que pretende la escritora y autora del libro: que todos logremos reflexionar sobre las diversas situaciones que han desalentado o cambiado en cierto sentido nuestras vidas.

Nancy Alonso nació en La Habana en 1949. Graduada en Ciencias Biológicas, decidió seguir el camino de la narración y publicó en 1997 Tirar la primera piedra, por la Editorial Letras Cubana, libro de cuentos que obtuvo una mención en el Concurso David. Algunos de sus textos figuran en antologías como Estatuas de sal, de Ediciones UNIÓN, 1996, Rumba senza palme né carezze, Besa, Italia, 1996, y Cubana, Beacon Press, Boston, 1998.

Cerrado por reparación redescubre y critica de manera amena las circunstancias diarias del cubano corriente y actual: el problema de la comida presente en César donde la protagonista es una familia que decide criar un puerquito para comer y después no puede matarlo por lástima; La prueba, en el que una mujer fuma y toma café para empeorar su úlcera estomacal y entonces continuar recibiendo una dieta alimenticia; las quejas referidas a los asuntos de viviendas y reparaciones de avenidas presentes en Nunca se acaba, donde un matrimonio de ancianos se empeña en mantener una casa que se les viene encima; Historia de un bache en el que su nombre indica la trama; los dilemas del transporte tampoco escaparon de la pluma de la autora: Motín a bordo narra las peripecias de un grupo de personas para poder montarse en una guagua.

En fin, una variedad de conflictos por los que atraviesan cada día muchos de los que viven en el país: Una visita informal, En la viña del Señor, El viaje, Yo te voy a explicar y el que le da nombre al libro, Cerrado por reparación.

El tono trágico-cómico de la narración y las soluciones inusuales de los protagonistas son las que hacen de esas situaciones de entorno cotidiano, motivos de literatura. Además, los relatos resultan claros, comprensibles, familiares y confiables. El lenguaje es sencillo, pero a su vez tiene una carga de significado y emotividad muy profunda. El sentido del humor con que la autora ha logrado asentar los relatos hace de estas realidades sociales y actuales una lectura fácil y, sobre todo, refrescante, a pesar de llegar a ser muy duras. Un buen libro para reflexionar.

 

GABRIELA MISTRAL: SUFRIDA Y ENTERA

GABRIELA MISTRAL: SUFRIDA Y ENTERA

Una nueva antología sobre la obra de la escritora chilena Gabriela Mistral se presentó recientemente como homenaje al primer Nobel literario latinoamericano.

LEYDA MACHADO ORAMAS,
Estudiante de tercer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La obra de la escritora chilena Gabriela Mistral ha sido recogida en el libro “Antología en verso y prosa”, una compilación de la doctora y ensayista  dominicana Ofelia Berrido, quien reúne en este reciente volumen de 2011 no solo los cuatro libros de poesía publicados por la autora, sino también una selección de poemas inéditos, cartas y  otras piezas en prosa.

Este ejemplar, editado por la Asociación de Academias de la Lengua Española, constituye un homenaje a la poetisa merecedora del primer Nobel literario latinoamericano en 1945 y, por tanto, la primera mujer del continente en obtenerlo.

Bruno Rosario Candelier, director de la Academia Dominicana de la Lengua, explicó a DiarioDigitalRD los motivos de esta publicación y señaló que “el sentido religioso de Gabriela Mistral prohijó en su creación un vínculo profundo con la tierra, la lengua y el hombre mediante un sentimiento de integración y coparticipación con los efluvios del paisaje, el habla de su pueblo, el talante de su gente y el aliento intangible de lo eterno”.

Además, Ofelia Berrido reveló que próximamente se cumplen 103 años del bautizo literario de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayata, quien el 23 de junio de 1908 decidió tomar el nombre del poeta italiano Gabrielle D’Annunzio y el apellido del escritor francés Frédéric Mistral, sus dos autores favoritos, para darse a conocer en el mundo literario como Gabriela Mistral.

La autora del libro destacó cómo la propia vida de la Mistral  “la tocó en la esencia de su ser de manera trascendente e hizo brotar de ella, como zumo de vida, una poesía proveniente de las honduras del ser: canto desesperado, muerte y llanto; exaltación de lo sublime, luz de la vida y naturaleza en su magnificencia”.

La muerte y la tragedia en la poesía mistraliana

"Por las sendas mortales le llevan / ¡Sombra amada que no saben guiar! / ¡Arráncalo, Señor, a esas manos fatales / o le hundes en el largo sueño que sabes dar!”, escribió Gabriela Mistral en su libro Los Sonetos de la Muerte, nacido del dolor causado por el suicidio de su prometido.

La tragedia de Romelio Ureta Carvajal, considerado su gran amor y a quien había conocido en 1906, inspiraron estos versos con los cuales obtuvo su primer premio en los Juegos Florales de Santiago de Chile en 1914.

Años después de la muerte de su primer prometido, surgieron otros amores en su vida, aunque también desdichados; de ellos, el más significativo, con el  poeta Manuel Magallanes Moure.

Sobre esta relación infructuosa escribió Dulce María Loynaz: “Estaba ella en la treintena, que es cuando las pasiones alcanzan plenitud en nuestro pecho; pero estaba además en su camino, en el que era su verdadero rumbo. Y el hombre no la dejaba andar, no la quería allí, tenía celos del glorioso destino de su amada. Aquello había que acabarlo, y Gabriela lo acabó”.

La muerte y la desidia parecían perseguirla, pues esta mujer abandonada por su padre desde muy pequeña,  tuvo que sufrir el suicidio no solo de su novio cuando tenía veinte años de edad,  sino también el de su hijo de crianza Yin Yin y, más tarde, el de dos grandes amigos, el escritor judío Stefan Zweig y su esposa Lotte, comentó la doctora Ofelia Berrido en una entrevista concedida al diario Hoy.

Con el exceso y la pasión de una madre frustrada, Gabriela depositó en su sobrino adoptivo todas las esperanzas perdidas. Sin  embargo, cuando llegó la noticia que había sido envenenado con una dosis de arsénico, ella sintió revivir la imagen de las pérdidas  anteriores.

“Los anales policiales registraron el caso como suicidio, y el mundo entero se estremeció al conocer el triste fin del niño amado por Gabriela: otro suicidio en su vida, otro perder de igual manera la criatura de su corazón”, dijo su amiga cubana Dulce María Loynaz.

La escritora argentina Matilde Ladrón Guevara recoge en su libro Gabriela Mistral, rebelde magnífica, parte del epistolario de la poetisa y, especialmente,  una carta en la que refleja su sentir ante esta muerte: “Otro no me puede encandilar como él; no hay compañía que me cubra el costado derecho como él, cuando yo iba por esas calles de las extranjerías heladas y duras; no hay tampoco don de olvido en mí para semejante experiencia”.

Invitada de Honor en Cuba

La autora de Lagar, Desolación  y Tala, escribió en este último libro tres poemas dedicados a Cuba: “Ronda cubana”, “Palmas de Cuba” y “Recado para las Antillas”.

Además, Gabriela  mantuvo relación en diferentes etapas de su vida con figuras de nuestra intelectualidad como Enrique José Varona, Dulce María Loynaz, Juan Marinello, Jorge Mañach, Fernando Ortiz, Mirta Aguirre, Rafaela Chacón Nardi y muchos más.

A esta última le envió una carta en la cual le expresaba: “Mi corazón anda mal; mi ánimo, a veces también. Y es cierta clase de lectura lo que me disuelve esas hieles. Cuide su tesoro Rafaela. El ama es muy celosa y exigidora. Cuídese del Mundo y del Demonio, sobre todo del primero. Mucho le quiero a Cuba. Ya lo sabrá usted”.

En cuatro ocasiones visitó la poetisa este país. La segunda vez, en 1931, impartió una conferencia inolvidable: “La lengua de Martí”. En ella dejó claro que el Apóstol era, sin dudas, uno de los escritores que más habían influido en su vida.

“En Martí he hallado como en ninguno, la palabra viva, aquella que se siente tibia de sangre recién vertida, a la par que una frescura como de hierbas de rocío: la frescura de un corazón que fue puro”, dijo en aquel discurso.

También escribe sobre el “libertador antillano”, como ella misma lo nombra, en el prólogo del libro Martí, el Apóstol, de Jorge Mañach: “Martí es el caso de un embrujador de almas. Él gusta al niño en su libro infantil; él enciende al mozo y él conforta al viejo, y por esta condición es que dura sin perder un ápice la anchura de su reino”.

En enero de 1953, al celebrarse un siglo del nacimiento de José Martí, volvió a la Isla para homenajear  a su maestro cubano. Sobre ese encuentro, escribió el periodista Ángel Augier en la revista Bohemia, el 1 de febrero, lo siguiente: “Alta, austera, serena, llega de nuevo a Cuba Gabriela Mistral, ansiosa de decir personalmente su recado al oído de José Martí, en su cumpleaños, en le centenario de aquel a quien ella ha llamado « el hombre más puro de la raza».

“Mucho nos ama Gabriela al Apóstol y a través de él y de su pueblo a nuestra Isla, con un amor más acendrado cada día y renovado en cada ocasión en que el sol que iluminó la infancia de Martí, toca la rica humanidad de esta chilena universal, de esta gran mujer americana”, concluye Augier.

Después de eso no volvió más a Cuba “la grande de Chile, la grande de América”, como dirían las ensayistas cubanas Cira Romero y Dania Vásquez en el libro Quiero que me quieran, un homenaje de los escritores cubanos a Gabriela Mistral. 

En este país encontró la chilena el afecto y el respeto de la intelectualidad y “tuvo amigos que siguieron su obra y en los que quiso hallar (y halló) siempre consejo, ella que consoló a tantas almas a través de su poesía”, comentan  Romero y Vásquez.

Gabriela hacia la eternidad

Debido a su delicada salud,  física y espiritual, Mistral se alejó del mundo en su casa en Nueva York, y por eso no continuó su peregrinaje por el orbe, afición que tanto pudo disfrutar.

Ella tenía diabetes y problemas del corazón, aunque finalmente, murió a causa de un cáncer de páncreas, en el Hospital de Hempstead en Nueva York, el 10 de enero de 1957, a los  67 años de edad.

En su testamento, Gabriela definió que el dinero obtenido de la venta de sus libros en América del Sur, debía destinarse a los niños pobres de Montegrande, donde pasó sus mejores años de infancia, y el de la venta en otras partes del mundo a Palma Guillén, la secretaria que la acompañó durante mucho tiempo, y quien renunció a esa herencia en beneficio de los pequeños más necesitados de Chile.

Numerosos son los certámenes, lugares y avenidas que rinden honor a Gabriela Mistral. En su país, por ejemplo, circula un billete de 5 000 pesos con su rostro.

Antes de obtener el Premio Nobel ya era famosa. “Homenajes, bustos, escuelas, calles y plazas llevan su nombre, clubes de fútbol, menús de restaurantes, premios literarios, billetes de banco… ¿Habría imaginado ella que su perfil aparecería en billetes de cinco mil pesos, los que el pueblo llama «gabrielas»?”, dijo el escritor chileno Miguel Arteche en el Congreso Internacional sobre vida y obra de Gabriela Mistral, en 1989.

En vida recibió otros importantes reconocimientos como el Doctorado Honoris Causa del Mill College of Oakland, California, en 1947 y el  Premio Nacional de Literatura, en 1951. Además, la Organización de los Estados Americanos instituyó en 1979 el Premio Interamericano de Cultura Gabriela Mistral.

No obstante, esa evidente gloria no es más que una imagen fragmentada, pues “entre críticos y poetas  existe el consenso de que Gabriela Mistral sigue siendo en definitiva una gran desconocida”, dice Volodia Teitelboim en su libro Gabriela Mistral, pública y secreta.

¿Por qué su retrato se limita a la autora de poesía infantil, la madre de todos los niños y de ninguno, la mujer que canta a un suicida, la hundida en tristezas irremediables y otros tópicos agridulces, y se reduce a silencio todo lo otro que ella fue y que dijo, más que nada si se trata de pronunciamientos políticos y sociales?, se pregunta el escritor Teitelboim.

“A esta mujer famosa que nació un siglo después de la Revolución Francesa y no precisamente en París, en el fondo se le conoce bien poco. De ella se ha dicho lo mejor y lo peor. Tiene fieles a su culto y detractores fanáticos, y vive en una especie de coma literario, lleno de muertes y resurrecciones. Se mueve sin la soberbia y la arrogancia de los grandes tirajes de nuestro tiempo comercializado”, agrega Teitelboim.

A pesar de ello, su obra, la leída y la olvidada, permanece intacta, y se defiende por sí sola y aunque muchos coincidan en que el merecido lugar en que debiera colocársele está aún por descubrir, para otros grandes de la poesía latinoamericana como Nicanor Parra, la huella de Gabriela es tangible.

“Influyó sobre mí, claro que sí, más que Huidobro y más que el propio Neruda, basta abrir un libro mío cualquiera para ver que sin ella no soy nada… Otros puede que sean más geniales, pero ninguno más honesto que la Mistral. Es su sinceridad la que conmueve. He dicho, y lo repito con muchísimo gusto que este país debiera llamarse Lucila, o en su defecto que se llame Gabriela”.

 

PARA RESCATAR AL PEQUEÑO PRÍNCIPE

PARA RESCATAR AL PEQUEÑO PRÍNCIPE

CLAUDIA OJEDA FERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Era una tarde de enero. Tenía sólo ocho  años. Mi pasión por la lectura iba como un torbellino cobrando fuerza. Mi interés por descubrir las cosas de la vida se acrecentaba cada vez más. Mis padres, ansiosos por cumplir mis deseos, me colocaron un regalo encima de la cama. A la llegada de la escuela la sorpresa fue grande: un libro reposaba sobre la almohada.

Tal vez parezca un regalo cualquiera para quien de una primera ojeada sólo ve un niño dibujado en la carátula y un motón de dibujos infantiles en las páginas interiores, pero la realidad fue otra. Hoy, una década después, recuerdo y releo aquel libro “infantil” que guardo entre mis sueños como una obra maestra que le dio rumbo a mi existir.

Nuestro mundo vive una época convulsa donde lo esencial del ser humano, lo que los ojos no ven, lo que las manos no palpan, lo que sólo el corazón sabe, ha quedado en los fantasiosos cuentos infantiles que reposan olvidados en algún baúl y que vemos como una alucinación.

La envidia, la codicia, la vanidad y el egoísmo, son espinas que hoy pinchan corazones y nos alejan de la nobleza, la ingenuidad, el respeto, la fidelidad, en fin, de lo maravilloso de nuestro existir, y que olvidamos cuando nos volvemos demasiado prácticos, dogmáticos, cuando no somos capaces de poner un pétalo de rosa en nuestro quehacer, cuando dejamos morir el niño que vive dentro de todos.

Sin embargo, hay quienes, con pinceladas de inocencia, recuerdan ese chiquillo que un día fueron y entremezclan la amistad y el amor, como verdaderos sentidos en la vida a los que debemos arraigarnos para no dejar crecer la oscuridad en nuestro mundo. Así fue Antonie de Saint-Exúpéry, quien con El Principito nos legó un libro para todos los tiempos.

Por recrear una historia, a primera vista simple, es considerado una obra infantil, pero sus metáforas lo hacen trascender de década en década como un texto sobre la sensibilidad humana, recordado por quienes lo han leído como su realidad cotidiana.

Un piloto, que cuenta la historia, perdido en el desierto del Sahara por una avería de su avión, se encuentra con el Principito y en las conversaciones con él, demuestra su visión sobre la humanidad y la sabiduría de los niños, que se pierde cuando estos se convierten en adultos.

El Principito, un niño proveniente del asteroide B 612, vive los días cuidando su planeta de los problemas, atiende a los baobabs, los cuales pretenden echar raíces para destruir su pedacito de tierra. Lo acompañan, también, una rosa y tres volcanes.

Un día, cansado de los reproches de la rosa, emprende un viaje y en su recorrido visita seis planetas, habitados cada uno por un personaje que representa cómo se vuelven las personas cuando crecen: un rey, un vanidoso, un borracho, un hombre de negocios, un farolero y un geógrafo.

¿Y el aviador? A él lo conoce cuando viaja al planeta Tierra, recomendado por el geógrafo. El encuentro sella la unión perfecta entre el pequeño del asteroide B 612 y el piloto que aún conservaba un niño interior y guardaba con ternura sus primeros dibujos, los cuales nunca entendieron las personas mayores que frustraron su anhelo de ser pintor. Esta última idea, desarrollada al inicio de la obra, es una crítica sarcástica a los adultos y a la fuerza que ejercen para conducir a los niños por el camino “correcto”.

Publicado por primera vez en los Estados Unidos el 6 de abril de 1943, es el relato corto más conocido del, también, aviador Saint-Exúpéry y ha sido traducido a ciento ochenta lenguas y dialectos.

Saint-Exúpéry  es considerado como uno de los mejores escritores de su época con obras como Vuelo nocturno (1931) y Tierra de hombres (1939). Perteneciente a las tropas de la Francia Libre, muere en una maniobra militar en 1944, cuando un avión alemán bate el suyo en el sur de Francia.

Su obra es enfocada tan antropológicamente que, a pesar de ser adultos, de vivir una vida agitada, donde lo esencial es invisible para los ojos,  nos muestra que no podemos permitir que muera en cada uno de los seres humanos el pequeño Príncipe, pues sólo con el corazón se puede ver bien.

El Principito es, sin duda alguna, un libro que nos lleva a transitar por los senderos con amor, amistad, inocencia, pureza, sencillez, que nos hace ver la esencia de la vida y dejar a un lado cualquier riqueza materia. Un libro que permite a todos sus lectores, sea cual sea la edad, echar a volar ese ángel que nos acompaña y que con los años dejamos olvidado. Es un arma para rescatar al pequeño príncipe personal e intransferible que llevamos dentro.

LOS DIOSES DEL PRESIDIO

LOS DIOSES DEL PRESIDIO

HERBERT PINO RODRÍGUEZ,
estudiante de cuarto año de comunicación Social,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Cada mundo tiene sus dioses. El mundo del presidio también tiene los suyos… ¡Los dioses del Presidio, son también criminales, son también presidiarios! ...”. Estos son los hombres descritos por Pablo de la Torriente Brau en su libro “El Presidio Modelo”, cuyas dos primeras apariciones fueron en 1969 y 1975, tres décadas después de su realización. Pablo compiló una serie de materiales para construir esta magnífica obra, en la cual plasma la investigación realizada durante los años de su encierro en el “Antro Modelo” y los posteriores a su excarcelación. Sin lugar a dudas, fue toda una proeza literaria llevar a estas páginas la denuncia de los principales males que caracterizaron la prisión de Isla de Pinos. En palabras del autor, el libro “de alguna manera penetra hasta el antro de la inmundicia humana” y logra trascender a través de su propia voz y las narraciones de los presos como una obra de incalculable valor para la historiografía cubana.

El 16 de septiembre de 1931, Pablo llegó al Presidio Modelo en unión de veintitrés presos más. Comenzaría así la lucha por la supervivencia en un lugar donde las crueldades y maltratos estaban a la orden del día. “El Presidio no es sino un reflejo de la calle. El capitán Castells impuso en la penitenciaría de Isla de Pinos el terror que sobre toda la República de Cuba desató el General Machado; ahora de nuevo Cuba bajo el terror, la muerte vuelve a pender sobre el presidio…”. De esta forma, Pablo deja entrever desde el propio prólogo del libro, su objetivo para con el mismo, una crítica profunda a los horrores cometidos por el machadato y su expresión más acabada en el Presidio Modelo. Son recreados aquí una variedad de crueles personajes encargados de administrar justicia, de ordenar los suicidios, evitar los robos y perseguir la sodomía, en realidad, un conjunto de hombres explotadores de presos comunes, cuyo plan de exterminio selectivo constituyó un verdadero genocidio apoyado por las autoridades de la época.

El texto se divide en diez partes con nombres independientes y cada uno en capítulos titulados en sucesión de números romanos hasta el LIII. Todo un compendio de narraciones que los protagonistas exponen, a través de anécdotas y experiencias, según los sufrimientos y vejaciones a que fueron sometidos. Mientras tanto, se escuchan los criterios de los principales verdugos, en un marcado contraste entre ambos bandos: el de los oprimidos y el de los opresores. Todos frutos del sistema carcelario injusto e inmoral existente en la  década del treinta.

Esta obra denota la madurez que como escritor iba alcanzando Pablo de la Torriente Brau, ya sea por su valor testimonial como por el dominio de la escritura y el empleo de una multiplicidad de recursos expresivos. Además, en ella cifró todas sus esperanzas y puso su mayor empeño, sin importar los posibles riesgos y consecuencias. “El presidio Modelo” llega hasta nuestros días para legarnos un referente histórico importante en la comprensión y análisis de la compleja situación social y política de la primera mitad del siglo XX en Cuba.