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Isla al Sur

Nosotros, los del 280

“ESTE COMPROMISO ES ETERNO”

“ESTE COMPROMISO ES ETERNO”

La Profesora de Mérito Bertha Blanco Chacón dice que ha invertido los mejores años de su octogenaria vida en la Universidad de La Habana.

OLIVIA MARÍN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Bertha Blanco Sánchez no se considera una anciana a pesar de los 83 diciembres que ha vivido. Su agilidad al desenvolverse y la claridad con que recuerda el contenido de las clases que imparte a sus alumnos de la Facultad de Geografía de la Universidad de La Habana, la hacen ser una profesora de la vida con alma de estudiante.

Un local amueblado solamente con una extensa mesa y unas pocas sillas sirvió de escenario para nuestra entrevista. Desde su casa, una hermosa vista del Malecón habanero acompañaba la conversación, mientras la grabadora recogía la entonación pausada, suave y delicada, casi cariñosa, con que esta veterana de la enseñanza habla sobre su vida.

Bertha nació en el batey del central azucarero Perseverancia, en Aguada de Pasajeros, que en aquella época pertenecía a la provincia de Las Villas y que la nueva división político-administrativa ubicó definitivamente en Cienfuegos.

Estudió en la escuela primaria del central hasta sexto grado; luego fue a Santa Clara para hacer el bachillerato y desde esa ciudad del centro de la Isla empezó los estudios universitarios. Al respecto, recuerda que “desde allí uno se inscribía en una lista y le mandaban los folletos todas las semanas con las clases que habían impartido durante el período, solo tenía que venir a realizar los exámenes”.

-¿Cuándo fue que comenzó a estudiar en La Habana?

A partir de tercer año, pues estudiaba Filosofía y venía arrastrando el Griego de primero y segundo años, el Latín de segundo y Literatura Italiana. Si continuaba allá no iba a sacar la carrera.

-¿Cómo se vincula a la lucha clandestina?

Vivía frente a la Universidad, en la calle Ronda, por consiguiente, era el contacto. La primera vez que se hizo la Marcha de las Antorchas todos los que llevaban armas las guardaron en mi casa. También allí se sacaba lo que llamábamos “La Carta de la Sierra”, hasta que nos enteramos que Ventura, el esbirro de Batista, estaba a punto de descubrirnos y dejamos de hacerla.

En otra ocasión, había un preso en huelga de hambre y era necesario conseguirle sueros. Mediante mi relación con una enfermera pude resolver cuatro y se los envié con un abogado que iba a verlo en la prisión.

-¿Cómo comenzó su relación con la Geografía?

En ese tiempo era una especialidad de la carrera de Filosofía, esta se dividía en Historia, la propia Filosofía, y Geografía. Se estudiaban en la Facultad de Humanidades.

-Luego de estudiar Filosofía, ¿dónde comenzó a trabajar?

En esa época era muy difícil graduarse y comenzar a trabajar. Lo que hice fue dar clases en un colegio privado, pues llevaba junto con Filosofía algunas asignaturas de Pedagogía y Derecho. Luego vino la lucha contra la tiranía batistiana y paré de estudiar, cerró la Universidad y solo me dio tiempo a terminar Pedagogía.

-Después del triunfo de la Revolución, ¿a qué se dedicó?

Opté por una plaza en oposición, la gané y empecé a trabajar en el Instituto de Administración de Marianao. También Alfredo Guevara me llamó para que fuera al Instituto de Arte e Industria Cinematográfica (ICAIC). Allí trabajé en la clasificación de películas. Además, daba clases a medio tiempo en la Universidad.

-Precisamente por la Universidad llegó el encargo a los geógrafos de realizar una investigación en la Sierra Maestra, ¿qué experiencias puede contar?

Esa fue una de las tareas más fuertes. Hubo varias etapas y tuve que ir a todas. La  primera fue en 1967, durante seis meses. Nos informaron que Fidel quería hacer un estudio integral de esa zona y para allá mandaron en pleno a todos los de la Escuela de Geografía. En esa primera etapa nos dividimos en tres grupos, con un campamento para cada uno. Estuvimos allí hasta que se recorrió toda el área designada.

En la segunda etapa nos correspondió el estudio de lo que se conoce como “un cordón”, alrededor de Santiago de Cuba. Terminamos en la costa, en un lugar destinado al turismo nacional. Ese mismo estudio lo realizamos en 1969, pero en Pinar del Río.

-¿A qué conclusiones arriba luego de ese período?

Cuando trabajamos en esos lugares nuestra experiencia no era grande, por eso creo que no puede considerarse un excelente trabajo de investigación; pero sí determinó cuál iba a ser el futuro de nuestros profesionales. Definitivamente orientó la investigación.

-¿Cómo definiría usted a la Sociedad Cubana de Geografía después de la muerte de Núñez Jiménez?

La Sociedad se ha mantenido, aunque la veo un poco en retroceso. Realmente aquel impulso que le daba Núñez se ha debilitado, hace falta alguien que la incentive, le de vida, transmita interés, porque está en cierta decadencia y eso no puede o no debe ser, pues cada día hay más geógrafos en el país.

-¿Qué asignatura imparte actualmente a los estudiantes de Geografía?

Doy clases de Teoría y Evolución del Pensamiento Geográfico a los alumnos de quinto año. Además, soy Profesora Consultante desde 1995 y Profesora de Mérito.

-¿Qué significa para usted la Universidad de La Habana?

No concibo mi vida ajena a esta Universidad, ha estado en todo momento ligada a mí, primero como estudiante y luego como profesora. He invertido los mejores años de mi vida en esta institución, y ello me regocija en gran medida.

-¿Cuál es su opinión acerca de los nuevos cambios en la enseñanza, como por ejemplo, la universalización?

Es un logro de la Universidad y exige gran esfuerzo por parte de los profesores y de los estudiantes. El éxito del proyecto dependerá del interés que tenga el alumno en aprender, pues hacer una carrera requiere sacrificio y más si es educación no necesariamente presencial.

-¿Cómo se siente después de más de 50 años de trabajo a favor de la enseñanza?

Me siento con ímpetu, con deseos de seguir educando a nuevos estudiantes mientras pueda, porque a eso es a lo que he dedicado mi vida.

-¿Motivaciones para continuar en la docencia?

Lo único que he hecho en mi vida es trabajar, y mientras tenga claro el cerebro…, y bueno, no tengo interés en ganarme el dinero gratis. (Suspira). La generación actual quizás no entienda el compromiso que la nuestra asume. Ese compromiso es eterno, vamos a ver hasta dónde llegamos.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Conocer acerca de la vida de la profesora Bertha Blanco.

Objetivos colaterales: Indagar sobre su desempeño en la Facultad  de Geografía y  el rol que le concede a la Universidad en su vida.

Tipo de entrevista:
Por su forma: Clásica (de preguntas y respuestas)
Por su contenido: Biográfica
Por el canal que se obtuvo: Contacto directo

Tipo de título: De cita textual
Tipo de entrada: Biográfica
Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas
Tipo de conclusión: Comentario del entrevistado

Fuentes consultadas:

Decana de la Facultad de Geografía. Sitios Web en Internet sobre la Asociación de Combatientes Cubanos y sobre la Sociedad Cubana de Geografía.

“… ¿Y POR QUÉ LO APLAUDEN TANTO?”

“… ¿Y POR QUÉ LO APLAUDEN TANTO?”

Así le preguntó Fidel al profesor universitario Carlos Galindo Pérez. La respuesta está en una actitud ante la vida que no mide tiempo ni adversidades personales.

AROWH MAHMOUD,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Ni un infarto cerebral, ni un pie amputado han impedido que Carlos Galindo Pérez se detenga en su labor docente.

Fue vicedecano de la Facultad de Filosofía e Historia de la Universidad de La Habana y subdirector docente en la Escuela de Formación de Trabajadores Sociales de Cojímar. En el año 2004 le fue otorgada la Distinción por la Educación Cubana y desde entonces hasta la fecha ha sido Vanguardia Nacional.

Quien pensó que tras tan traumática experiencia de salud renunciaría a su labor pedagógica, se equivocó: es el actual director de la Sede Universitaria Municipal de Arroyo Naranjo.

Y es que enseñar es su pasión. Cuando el Comandante en Jefe Fidel Castro le entregó personalmente el certificado de trabajador más destacado durante la primera graduación de Trabajadores Sociales en el 2001 y le preguntó: “¿Y por qué lo aplauden tanto?”, solo atinó a decir su verdad: “Yo trabajo y ellos saben reconocer ese esfuerzo”.

Pero Carlos Galindo no llegó allí por casualidad. Su labor de tantos años en la Universidad de La Habana le hizo acreedor de llevar una nueva tarea encomendada por Fidel.

“Estudié Filosofía Marxista Leninista en la Unión Soviética y obtuve Diploma de Oro. Regresé a Cuba en 1983 y comencé mi vínculo con la Universidad. En ese propio año se hicieron allí tres propuestas de continuidad de estudio para la candidatura a Doctor, fui seleccionado y permanecí en aquel país realizando mi doctorado hasta 1989. Empecé como “plantilla fija” en diciembre de 1990 y este ha sido mi único centro laboral”.

-¿Cómo fue su experiencia en la URSS?

Influyó mucho en mi formación como joven revolucionario. Fui a la URSS precisamente como estímulo a mi trayectoria en la enseñanza preuniversitaria y en la preparatoria.

Allí dirigí lo que aquí es para ustedes la Federación Estudiantil Universitaria, el Consejo Estudiantil y la Unión de Jóvenes Comunistas, fui el primer secretario de la ciudad en la que estudié. Esto me dio un bagaje importante en experiencia, madurez y conocimiento de otro país del que solamente sabíamos a través de la radio y la televisión.

-¿No le resultó difícil estudiar Filosofía en otro idioma?

No. Llegué a asimilar el idioma perfectamente y lo sigo dominando a pesar de que pasaron 17 años de mi regreso. Para mí es como un segundo idioma natal. Los primeros momentos fueron los más complicados, pero con el paso del tiempo uno lo va perfeccionando. En la Unión Soviética llegué a publicar en revistas de renombre, como estudiante y después de graduado. Representó mucho para mí.

-¿Cómo llega a dirigir el Programa de Trabajadores Sociales?

Cuando se inició el Programa, el doctor Juan Vela, nuestro Rector en aquel momento, me llamó y di el paso al frente. Así llegué a Cojímar para materializar algo que solo estaba en ideas y para darle cuerpo pedagógico sobre la marcha, como se han hecho siempre las ideas revolucionarias. El proyecto nació de la entrega desinteresada de muchos profesores.

Aunque hay estudiantes de otras edades, fue una idea para jóvenes que no habían obtenido carreras universitarias, ello lo convirtió en un espacio importante porque, además de formarlos como trabajadores sociales, les daba la posibilidad de desarrollarse como revolucionarios en las distintas ramas de las Ciencias Sociales.

-Anécdotas…

Muchas. Cuando se elaboraron los libros para el programa hubo que pasar noches enteras en las editoriales para que aquel primer grupo tuviera la bibliografía completa. Los muchachos se sintieron muy agradecidos por nuestro esfuerzo, nunca les faltó un texto.

De esta otra etapa también tengo historias. Un alumno nuestro del Curso de Superación Integral tiene 67 años, está enfermo de Parkinson y, así y todo, estudia Derecho; eso es una heroicidad.

También hay padres que van a visitarnos los domingos, preocupados por la situación de sus hijos en la escuela. He visto a algunos regañar a muchachos de 20, 21 y 22 años porque saben lo que significa estudiar en la Universidad, porque quieren que aprovechen esa oportunidad.

-Satisfecho…

Me siento muy satisfecho de la labor que he podido desempeñar en la Sede, porque creo que he ayudado a muchos jóvenes que lo necesitaban. Los que comenzaron hace dos o tres años, hoy son otras personas.

-¿Cuál es su valoración acerca del Curso de Superación Integral?

El Curso de Superación Integral es uno de los programas más importantes que está llevando adelante la Revolución.  Son jóvenes que en un momento determinado eran eslabones perdidos y hoy se han rescatado, teniendo más seriedad, responsabilidad, entrega… Eso ha hecho que en cualquier lugar venga uno de ellos y me diga: “Gracias profesor Galindo, nos ha ayudado a ser mejores”.

Siento de igual modo por los trabajadores sociales, maestros emergentes y por todos los programas creados por la dirección del país, en los que he estado involucrado y he dado mi modesto esfuerzo para ayudar a que socialmente esos muchachos mejoren.

El pasado curso tuvimos los primeros once graduados de la Sede: juristas, comunicadores, psicólogos. Ellos están muy contentos y el territorio también lo ha agradecido. Este año graduaremos 29, entre ellos 9 ingenieros informáticos, lo que representa mucho para un municipio como el nuestro.

Igualmente mi trabajo en la Facultad de Filosofía y en otras como Biología, Química, Geografía, Farmacia y Alimentos, Lenguas Extranjeras, me han posibilitado interactuar con los estudiantes y formar en ellos una proyección política e ideológica.

-¿Qué le ha aportado a Carlos Galindo la Universidad de La Habana?

Tengo identidad plena con la Universidad, la defiendo a capa y espada.

He estado en España, Francia, Inglaterra y a través de ponencias y artículos defiendo los principios clave y programas de la Revolución. Mucha gente no entiende lo que hacemos nosotros.

Por eso digo que la Universidad siempre me ha dado la posibilidad de pararme donde quiera. También he tenido la suerte de que la dirección universitaria y los programas emergentes se me hayan asignado.

De la Escuela de Trabajadores Sociales de Cojímar, me enviaron para esta Sede, donde llevo seis años. Casi toda mi vida revolucionaria ha estado dentro de la Universidad. Primero, en la Juventud, fui Secretario General de un Comité de Base, y después Secretario General del Partido a partir de 1987.

-¿Y qué le ha brindado usted a la Universidad?

Todos los conocimientos que he adquirido a lo largo de los años. Creo que he podido contribuir a la formación de muchos estudiantes, y estos últimos siete años me han permitido ayudar a jóvenes con grandes dificultades, diría que los hemos salvado…

-Existen comentarios acerca de la diferencia académica entre las sedes universitarias y las facultades de la Universidad, ¿qué opina al respecto?

Estoy en desacuerdo. Este es un claustro de profesores que cada día se perfecciona en el aspecto pedagógico, y profesionalmente es muy bueno por la variedad de ramas que abarca: psicólogos, compañeros de la Escuela de Cuadros de los CDR, del MINREX… Las sedes se han ido superando y mejorando su papel para enfrentarse al aula.

Nuestros estudiantes son como ustedes, e incluso, tienen algo a su favor porque están viviendo las experiencias prácticas del territorio. Por ejemplo, a la hora de formarse como juristas, tienen la vivencia de qué sucede con el delito en Arroyo Naranjo. En su componente laboral, han trabajado en los tribunales y bufetes.

Los psicólogos están ubicados en la Casa de Salud Mental, allí realizan consultas y atienden casos. Todos en general se vinculan a los distintos proyectos que nacen en el municipio.

-Antes de realizar esta entrevista sus compañeros hablaban de cuán orgullosos y comprometidos se sienten con usted. ¿Qué cree del colectivo de la Sede?

Gracias a ellos la Sede de Arroyo Naranjo ha alcanzado el prestigio que tiene, porque esto un hombre no lo hace si no cuenta con un equipo de trabajadores y estudiantes que sean los verdaderos protagonistas. Si esas son las opiniones, estoy muy emocionado porque lo único que he hecho es cumplir con mi deber, nada más que eso.

-¿Cómo ve el futuro de la Universidad?

Cada día lo veo más consolidado y esto también es posible gracias a la universalización. Ella es una extensión de los muros de la Universidad a todos los territorios. Si pudiera cambiar algo de la Universidad, aumentaría la matrícula…

-¿Qué diferencia nota usted entre los estudiantes de su generación y los que hoy caminan los pasillos de La Colina?

Creo que esta generación está mucho más comprometida que la mía y ha tenido en ello un papel importante la década de los años 90. El Período Especial les dio mucha madurez y capacidad de reflexión a los jóvenes. Ustedes han vivido momentos clave dentro de la Revolución.

A lo mejor nosotros nos hicimos maduros un poco más tarde. Ustedes lo han hecho en todos los momentos que les ha tocado vivir: coger una bicicleta e inventar para poder trasladarse a la Universidad. Esas cosas nosotros no las hicimos porque teníamos un transporte, malo o bueno, pero lo teníamos. Esa década fue compleja pero la gente estaba ahí, puntual.

-¿Cuál ha sido su mejor experiencia en la Universidad? ¿Y la más difícil?

Un momento importante fue la primera graduación de los Trabajadores Sociales, en febrero del año 2001. El Comandante en Jefe me entregó en el teatro Karl Marx el primer certificado que se les otorgó a los cinco profesores más destacados del curso. Lo que más recuerdo es la pregunta que me hizo Fidel: “¿Y por qué lo aplauden tanto?”. La emoción fue tremenda, todos aplaudían, eso no se me olvidará jamás.

El más duro, cuando me amputaron el pie. Pensé entonces que no iba a poder seguir trabajando, que tendría que dejar la Universidad. Sin embargo, fue todo lo contrario. Enfermo, con mi pie vendado, seguía y sigo dirigiendo la Sede.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

 

TRÁFICO HUMANO EN AMÉRICA

TRÁFICO HUMANO EN AMÉRICA

Incremento de la emigración latina preocupa a estudiosos del tema.

SUSANA ALFONSO TAMAYO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
¿Ruta del Sur o de los desesperados? A 28 500 personas se incrementó la emigración con el empleo de la vía suramericana durante el año 2007, según revelaron estudios sobre la problemática.

"La Ruta del Sur consiste en el traslado de personas hasta México, quienes posteriormente cruzan a Estados Unidos", explicó Antonio Aja Díaz, subdirector del Centro de Estudios de Migraciones Internacionales (CEMI), de la Universidad de La Habana.

Además, hizo referencia al aumento de la participación de la mujer y los niños en el éxodo de los latinos a la potencia norteamericana.

El doctor Aja atribuye las causas del fenómeno a la extrema pobreza que vive América Latina y a la añoranza por encontrar el paraíso del desarrollo y mejores condiciones de vida.

"En la mayoría de los casos la realidad es muy diferente a lo soñado y los emigrantes terminan en los peores puestos de trabajo o sin empleos, en humildes hogares o simplemente en las calles, siendo discriminados y hasta olvidados", añadió.

El drenaje de cerebros, el robo de mano de obra calificada y la exportación de la fuerza de trabajo que representan las migraciones, trae consigo pérdidas millonarias de las naciones del Sur, informó.

También comentó que esta acción ilícita es difícil de detener, pues constituye una fuente de ingreso monetario y sirve como canal a la distribución ilegal de drogas.

Para erradicar este mal, Aja señaló que es necesario atacar las causas y profundizar en la desigualdad de las relaciones políticas y comerciales a nivel internacional que motivan grandes flujos migratorios.

El CEMI se creó en 1989 con el propósito de analizar los procesos migratorios. Respecto al tema, la Asociación Cubana de las Naciones Unidas convoca todos los años a un seminario internacional. El más reciente examinó los problemas de la población mundial en el siglo XXI y estuvo presidido por Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
 
Ficha técnica:

Título: Llamativo
Lead: de Interrogante
Estructura: Lead + Pirámide Invertida + Dato Adicional

Valores noticia: Interés colectivo, humano. Proximidad o cercanía. Repercusión o consecuencia. Impacto.

 

ARTE Y SALUD EN LA HABANA VIEJA

ARTE Y SALUD EN LA HABANA VIEJA

El Centro de Estudios de Salud y Bienestar Humano auspicia nuevo proyecto para mejorar en nuestra sociedad la calidad de vida.

ALIUSKA BRIZUELA VEGA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

foto: CARLOS VELAZCO

El Proyecto Arte y Salud en La Habana Vieja, auspiciado por el Centro de Estudios de Salud y Bienestar Humano (CESBH), de la Universidad de La Habana, tiene como objetivo principal preservar el estado de vida normal de las personas.

Con la combinación de diferentes manifestaciones artísticas este programa se propuso desde su comienzo concientizar a los seres humanos sobre la salud y relajamiento físico-mental.

La salud es primero nuestra responsabilidad y luego de los médicos, hemos encontrado una forma de ayudar tanto a las personas sanas como a las que no lo están; los sanos aprenden a cuidar su salud; el resto no se siente rechazado ni excluido de la sociedad, afirmó la doctora Ruth Daisy Enríquez Rodríguez, directora de esta institución integrada por voluntarios de varias esferas y sectores.

Aunque por el momento el proyecto radica en la Habana Vieja ya se extiende por municipio de 10 de Octubre. Aún no se conoce la cifra exacta de los participantes de Arte y Salud, pues la asistencia varía según el día (con mayor afluencia los fines de semana) y las actividades que realicen, destacándose las culturales.

Ficha técnica:

Tipo de lead: Sumario de Quién.
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide invertida

Valores noticias: Proximidad o cercanía. Interés colectivo. Progreso.

 

“YA NO EXISTEN LOS SABIOS NI LOS ENCICLOPÉDICOS”

“YA NO EXISTEN LOS SABIOS NI LOS ENCICLOPÉDICOS”

Afirma la profesora Neyda Díaz García y subraya que la Universidad mucho la ha motivado a leer, a investigar y estudiar para dar cumplimiento a las actividades que un docente debe realizar.

ABRAHAM JIMÉNEZ ENOA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Caminar por los pasillos de la Facultad de Lenguas Extranjeras  me hizo sentir como un extraño. Es verdad que uno encuentra jóvenes conversando como en cualquier otro recinto de la Universidad de La Habana, pero lo singular está en no entender nada, pues desafortunadamente no hablo francés, ni ruso, ni japonés, ni ninguno de los demás idiomas que allí se estudian.

Nunca imaginé tener la posibilidad de entrevistar a uno de los tantos profesores que tienen la responsabilidad de instruir a cientos de futuros profesionales en el arte de hacer comprensibles diversas lenguas a quienes, como yo, no comprenden el verbo de disímiles latitudes.

Neyda Díaz García es de esos profesionales de los que hablo. Coordinadora de la Maestría en Lingüística Aplicada, investigadora insaciable y fiel defensora del idioma alemán en nuestro país, es paradigma para las generaciones a quienes les ha impartido sus conocimientos.

No sabía si presentarme con un simple “Buen día”, o con “Guten Tag”, como lo haría un germano o uno de sus colegas o alumnos; pero no, corrí con suerte. Me saludó cubanísima y me invitó a sentarme en su departamento, apurándome, porque tenía clases un poco más tarde.

-¿Por qué el alemán?

Eso fue una casualidad. Cuando estaba en la secundaria básica en Ciudad Libertad no sabía a qué dedicarme. Un día llegaron unos compañeros con unas planillas para quienes quisieran estudiar una lengua extranjera. Eso me llamó la atención y llené el documento. El idioma que puse en primera instancia fue francés, hice toda la tramitación, pero cuando me presenté en el Instituto de Idiomas Máximo Gorki para la matrícula, no había plazas para francés ni para inglés, lo que quedaba era alemán y ruso. Sin pensarlo dije que alemán, no te puedo explicar por qué, pero fue así.

-¿Qué motivó en usted la inclinación hacia la pedagogía?

En realidad cuando empecé a estudiar alemán hace muchos años quería ser traductora o intérprete, pero una profesora alemana parece que vio en mí las posibilidades de ser profesora y empezó a hablarme hasta que me convenció.

En aquellos tiempos había que escoger en el tercer año entre traducción, interpretación y profesorado. Fui para el grupo de los futuros profesores de alemán, y de esta manera comencé a estudiar la parte de la pedagogía y la metodología de la enseñanza de esa lengua.

-En 1969 se graduó como profesora de idioma alemán y comenzó a impartir clases. ¿Cómo pudo asumir la tarea?

En realidad fue un reto, estaba recién egresada. El Instituto de Idiomas Máximo Gorki graduaba de nivel medio y un tremendo rigor científico-metodológico y los profesores que teníamos casi todos eran profesores alemanes.

Esas vacaciones, una compañera y yo las pasamos preparando las asignaturas que debíamos impartir. Nunca se me olvidará que el primer contenido que di era Historia de la Cultura Alemana junto con el alemán como lengua extranjera.

-¿Cuándo y cómo llega al magisterio universitario?

Venía desde el año 1969 trabajando como profesora y al crearse la carrera, pasé a docente en el nivel superior, pero llevaba un buen tiempo como profesora de alemán. Concretamente, entré en la Universidad de La Habana en el año 2000, al ingresar ya era Doctora en Ciencias y Profesora Titular. Me incorporé a la que, a mí juicio, es la Universidad insigne de Cuba, sin discusión.

-¿Cuánto le ha aportado la Universidad a su vida profesional?

Conocer estilos diferentes de trabajo. Además, esta Universidad tiene una gran importancia para mí porque me ha dado la posibilidad de desarrollar el magisterio a nivel de postgrado. Imparto clases de maestría y continuaré haciéndolo hasta que llegue el momento del retiro. En la maestría de Lingüística Aplicada soy coordinadora y en ella me desarrollo fundamentalmente.

La Universidad, además, me ha motivado a estudiar más, a seguir investigando en función de la docencia de postgrado y no solo en este tipo de docencia, sino también en las actividades científicas, porque cuando tengo que hacer alguna ponencia de doctorado eso implica que debo ahondar en la temática. De todo ello una saca algo en claro: ya no existen los sabios ni los enciclopédicos.

-Es Germanista Diplomada y obtuvo el grado científico Doctor Phil en la Universidad de Leipzig. ¿Cómo alcanzó esas categorías y qué experiencia adquirió allí?

En el año 1973 tuve el placer de contactar con la Universidad de Leipzig y participé en un curso de verano. Antes había comenzado a estudiar en lo que es hoy la Facultad de Artes y Letras. Luego tuve la posibilidad y fui a estudiar a Alemania la carrera en el nivel superior. En Leipzig recibí docencia sobre germanística, todo un acontecimiento para mi, pues esa institución goza de un alto prestigio internacional por el rigor y la exigencia del claustro y los planes de estudio. Para que tengas una idea, la primera vez que enfrenté el estudio de la filosofía marxista-leninista fue allí y en lengua alemana. Leer así a Marx y Engels no es nada fácil.

-Coordinó el Curso de Alemán impartido en la televisión en Universidad para Todos. ¿Cree que cumplió su cometido?

Hasta donde sé como coordinadora, hubo muy buena aceptación por parte de la población. Por supuesto, también hubo criterios negativos: ninguna obra humana es perfecta. Pienso y espero que el curso, como el resto de los idiomas, tenga una segunda parte. Vamos a decir que el primero fue satisfactorio.

Las seis compañeras que dimos clases somos profesoras de alemán, pero no tenemos que ver nada con la televisión, hubo que adaptarse a las cámaras y lo que implica salir en pantalla.

Todo se puede perfeccionar y si hay un segundo curso trataremos de hacerlo mejor con el propósito de que la población quede satisfecha y que las personas puedan profundizar sus conocimientos en el idioma.

-¿Qué opinión le merece el auge del estudio de las lenguas extranjeras en los últimos años en nuestro país?

Muy bien. En primer lugar, el proyecto Universidad para Todos es muy inteligente y conveniente para elevar el nivel de cultura general. En el caso particular de las lenguas extranjeras es provechoso, pues cada vez más hay que saber idiomas para conocer y entender otras culturas.

Para realizar o ejercer trabajos científicos y académicos uno debe dominar como mínimo una o dos lenguas extranjeras. El mundo de hoy se mueve así y en el caso del alemán se debería seguir promoviendo para que lo estudien quienes siguieron el curso por televisión, y creo que de alguna manera hace falta instrumentarlo en los programas de estudios dentro de la propia educación superior. Es un idioma que atesora mucho conocimiento y pienso que algún día en la Universidad se organicen cursos y se tomen algunas ideas en cuanto a ello. 

-¿Cómo  valorara los estudios de alemán en Cuba?

Lo veo bien. Los grupos de estudiantes han crecido, están interesados. En las escuelas de idiomas las matrículas han aumentado y las clases en la televisión ayudaron mucho. El alemán en Cuba goza de buena salud y tenemos que seguir trabajando para que no la pierda.

-“Los fraseologismos  en español, inglés, alemán y ruso” y “La traslación de sentido figurado en el par de lenguas alemán-español y español-alemán” son dos investigaciones de las muchas realizadas por usted. ¿Cuál ha sido la de mayor importancia para el estudio de la lengua germana en la Isla?                           

Las investigaciones realizadas han tenido un impacto modesto en el área del alemán, entre mis colegas del departamento y otros profesores que no trabajan en la Facultad. Estas son investigaciones que yo hice hace muchos años, pero no han tenido tanta repercusión nacional.

En los últimos cinco o seis años, he realizado investigaciones en otras ramas como es la lingüística cognitiva. Esta es un  paradigma para los estudios de lingüística que forman parte de la psicología cognitiva. Ha habido un boom en ese campo, donde tenemos la ciencia de la cognición y la lingüística cognitiva. En los últimos tiempos he desarrollado algunas indagaciones que todavía no he podido materializar en un libro y es un proyecto que tengo relacionado con el asunto de la lingüística cognitiva.

-¿Puede caracterizar la Universidad de La Habana actual?

Ha estado presente en las batallas políticas de los últimos años  y en la Batalla de Ideas. Es una Universidad que desde el punto de vista académico e investigativo ha obtenido grandes resultados.

En general, la veo muy bien, aunque siempre hay que ir mejorando y perfeccionando las actividades que uno hace diariamente, porque cuando se dice la Universidad de la Habana, se habla de los estudiantes y de los profesores. Mientras más uno se exija a sí mismo desde el punto de vista profesional, mejores clases recibirán los estudiantes y más altos deben ser los resultados de las investigaciones.

-¿Neyda Díaz qué insatisfacciones tiene de la Universidad?

Uno de los aspectos negativos que tenemos en estos momentos son las condiciones de trabajo. Ya estamos en el siglo XXI y el desarrollo no podemos negarlo. Me refiero a lo que necesita el profesor para dar las clases: papel, fotocopiadora, impresora, son cosas imprescindibles.

A lo  mejor parezca muy fútil lo que acabo de decir, pero es importante tener las condiciones mínimas esenciales para desarrollar la docencia. Sabemos los esfuerzos que han hecho el gobierno y la Universidad, pero uno tiene que ser realista y decir la verdad.

-Para muchos, Neyda Díaz es esa mujer solidaria, organizada y de un alto nivel intelectual. Para otros, directa, seria, seca e impenetrable. ¿Cómo usted se ve?

Es verdad. Tengo un carácter fuerte. Soy muy exigente, empezando conmigo misma. Me gusta hacer las cosas bien hechas; es decir, trato de ser lo mejor posible. Ante todo, soy franca y no me gustan las injusticias; y cuando tengo un criterio, lo digo de frente. Pero todo lo hago en función de que el trabajo salga bien.

-¿Qué tiene que agradecerle a la Universidad?

La posibilidad de poder profundizar mis conocimientos. No solamente en mi rama, sino en otras especialidades. Poder realizarme como profesora a nivel de postgrado, lo cual me interesa muchísimo. Tengo la posibilidad de transmitir mis conocimientos  a las nuevas generaciones, porque llega un momento que uno dice: Hasta aquí, ahora  me jubilo y que entren los nuevos. Pero a ellos hay que prepararlos, transmitirle los conocimientos y la Universidad me ha dado esa oportunidad.           

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

 

CIENCIA HABLA SOBRE DOCENCIA

CIENCIA HABLA SOBRE DOCENCIA

José Antonio Rodríguez, miembro del claustro de la Facultad de Física, comparte su experiencia personal y docente de 41 años en la casa de altos estudios capitalina.

DIANA BÁRZAGA BERRIEL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Profesor de la Facultad de Física de la Universidad de La Habana desde su segundo año de estudiante, con categoría de Titular a partir de 1989, especializado en Optoelectrónica, tutor de maestrías y doctorados, Premio Anual de la Academia de Ciencias de Cuba 2006 en calidad de segundo autor, presidente de la Comisión Nacional de la carrera de Ingeniería Física, José Antonio Rodríguez Pérez nos permite un acercamiento profesional, y hasta cierto punto personal, al científico y educador.

“Hace 37 años imparto clases, de ellos 34 como graduado. Lo de profesor comenzó como un apoyo ante la falta de graduados en la Licenciatura en Física. La carrera era nueva en Cuba, surgió en 1962 y su único antecedente fue, antes del Triunfo de la Revolución, la nombrada Física y Matemática.”

-¿Disfruta la docencia?

Sí, me gusta mucho. Dar clases influye en mi estado de ánimo, olvido preocupaciones, y hasta hoy mantengo buena comunicación con mis estudiantes.

José Antonio defendió la categoría de Doctor con el estudio -dentro de la rama  de la fotovoltaica- de la transferencia de luz solar a energía eléctrica como un proceso físico directo, el uso de la energía solar como fuente alternativa.

“Cuba necesita la máxima explotación de ese tipo de fuentes de energía, primeramente, por la alta insolación de que es objeto por su situación geográfica y, segundo, por su dependencia del exterior en cuanto al tema, no poseemos cuantiosos recursos energéticos.”

Los paneles fotovoltaicos son un logro básico de esta temática: posibilitan producir energía dónde y cuándo se necesita. En las zonas rurales es un método rentable por su eficacia, electrifica donde las redes normales de distribución energética nacional no pueden llegar.

“Además, es una garantía. El sol lleva cinco mil millones de años saliendo a diario y no existe ningún antecedente de que deje de hacerlo. Los miembros de la Facultad, conjuntamente con el Instituto de Materiales y Reactivos, trabajamos en laboratorios de semiconductores y celdas solares, intentamos hacer competitiva la producción nacional de dispositivos fotovoltaicos”.

-¿Se considera más profesor que investigador?

Soy físico experimental, busco siempre la aplicación, no puedo trabajar lejos de mis cacharros, donde estoy yo, están ellos, es lo que me gusta; pero sí, me considero más profesor.

Me comenta y señala un grupo de equipos en su pequeña oficina, originariamente almacén de químicos del Instituto de Materiales y Reactivos (IMRE), lugar donde radica desde la reparación capital de su Facultad.

Sobre el tema de la presente clausura del edificio perteneciente a Física, abunda: “El último piso tenía serios problemas, las columnas estaban en crisis. El propio claustro gestionó el desalojo. Organizamos foros, encuentros con arquitectos nacionales, pues el plantel fue, anteriormente, la sede de la carrera de Arquitectura. En muchas de nuestras aulas recibieron clases alumnos de la talla de José Antonio Echeverría.  Nuestra Facultad no es la de peor estado, pero tampoco la más segura. Toda la Universidad de La Habana se encuentra en similar situación, es el reflejo de los graves problemas económicos padecidos en el país y del paso del tiempo.”

-Los efectos de la reparación…

Es una situación compleja. Ocurre una dispersión entre la junta docente y los alumnos, radicamos en diferentes lugares. Agradecemos mucho el apoyo de instituciones dentro de la propia Universidad, entre ellas, a los miembros de la Biblioteca Central, quienes desalojaron oficinas y compactaron departamentos para prestarnos todo su piso superior; también el IMRE nos acondicionó aulas, pequeños laboratorios, mínimas condiciones, pero ayuda igual. Ese apoyo es muy importante. No obstante, es difícil mantener la unidad, profesores sin buró, sin salas experimentales, trabajan incluso desde sus casa.

Este es solo el preámbulo porque aún no comienza la reparación y es posible que se prolongue hasta mediados del próximo año. Aún no se termina la Facultad de Economía ni la de Derecho. Tampoco es factible mantener tantas reparaciones a la vez, hay que finalizar un grupo, luego comenzar con otro mientras, evacuar a los de estado crítico.

Otro inconveniente, el Estado nos brindó un respaldo económico fundamental para la renovación de equipos de laboratorios. Es una compra importante, de procedencia china, pues nuestro equipamiento está obsoleto, todo soviético, anterior al derrumbe del campo socialista. Sin embargo, no tenemos espacio para comenzar a explotarlos y mantenerlos guardados hasta la reparación no es posible, se necesitan ya, sobre todo para retomar el auge experimental del que se caracterizó, antes de 1990, las facultades capitalinas de ciencia. Esta mejora material es esperanzadora, renueva el interés entre el alumnado, lo estimula a permanecer como investigadores en el centro.

Los directivos de las disciplinas de Matemática, Química, Biología, el IMRE y la misma Biblioteca Central se sensibilizan con nosotros, le estamos agradecidos y continúan su apoyo con cualquier rinconcito.

-¿Envejece el claustro universitario?

La situación económica se reflejó en la renovación del personal docente. Los jóvenes no se quieren quedar en las aulas, el relevo es muy escaso, y el problema es general, más preocupante aún.

Aún intentamos recuperar la dinámica investigativa docente  anterior al período especial. Los profesores hacen mucho al respecto, dentro de los departamentos de Física creamos una iniciativa, cada miembro que viaja al exterior, ya sea para investigación conjunta, conferencias o cursos de superación, trae un libro sobre su materia, no tiene que ser original, puede ser una fotocopia, esto ayuda a mantener actualizados a los estudiantes. La colaboración de entidades internacionales es indispensable, nos mantienen al día. Yo tengo fe, el país tiene un mejoramiento económico, espero que la Universidad también.

Respecto a cómo concibe a la Academia bajo estas condiciones, el doctor Rodríguez Pérez habló sobre la necesidad de mantener la excelencia, el protagonismo de la Universidad de La Habana como centro de enseñanza superior, sin desestimar nuevos proyectos como las Sedes Universitarias Municipales (SUM).

-¿Cree que sea efectiva la universalización de la educación superior?

Es un proyecto muy bonito, coincido con José Martí cuando expresó que no hay igualdad social posible sin igualdad de cultura. Existen especialidades que no se prestan para esta opción de aprendizaje, las ciencias están entre ellas, exigen el ciento por ciento del estudiante, su rendimiento debe ser muy alto y a tiempo completo, clases prácticas, laboratorios, etcétera.

-En la actualidad, ¿percibe cambios en el estudiante  de nuevo ingreso a Física? ¿Un cambio intelectual?

Esa es una preocupación: la preparación intelectual de las nuevas generaciones de la educación superior. Llegan con graves problemas de base, sin todos los conocimientos en comparación con otros años. Y no es una deficiencia intelectual del muchacho, sino que cada etapa de la vida conlleva un desarrollo mental, en ello deben trabajar los maestros, por elevar la capacidad en cada nivel y darle, al educando, las herramientas para vencer el siguiente. La instrucción media presenta un complejo estado, la masividad es diversa.

Se instauró un curso de nivelación, el propedéutico. En nuestra especialidad se dan contenidos de Matemática, fundamentalmente, para cubrir lagunas, sin esa nivelación el alumno no puede enfrentarse a las especificidades de la enseñanza universitaria.

La Ingeniería Física es una carrera nueva en Cuba, iniciada este curso, y hasta ahora se imparte en la Universidad de La Habana y la de Oriente. José Antonio Rodríguez funge como presidente de la Comisión Nacional de la disciplina. Este año solo la estudian cinco alumnos en La Habana, dos muchachas y tres muchachos.

-¿Cómo fue el proceso selectivo en una especialidad completamente nueva?

La ofrecimos, pero las pruebas de aptitud para la licenciatura estaban hechas y como los exámenes para la Ingeniería eran iguales, aceptamos a quienes la solicitaron luego de aprobar los de licenciatura. Esperamos más de veinte alumnos el próximo curso.

Sobre el perfil de esta ingeniería, dice: “Formamos a un científico en Física Aplicada, con conocimientos teóricos y fuertes herramientas para la práctica”.

No es nueva internacionalmente, surgió como resultado de las innovaciones tecnológicas que requieren contenidos físicos profundos. Se estudia en centros universitarios prestigiosos del mundo, por ejemplo, radicados en Canadá, Estados Unidos y Europa. En Latinoamérica: Brasil, México y Perú.

“En Cuba irrumpieron altas tecnologías hace unos años y el licenciado funcionó como ingeniero con baches, pero suplió las necesidades del primer momento. Este nuevo profesional es idóneo, dirige procesos industriales, gestiona proyectos de empresas, entre otras áreas laborales y de einvestigación.

-¿Diferencias con la licenciatura?  

Imparte más contenido sobre dos materias ya existentes en esta: electrónica y computación. Los dos primeros años los estudiantes de ambas disciplinas reciben conferencias en la misma aula, las clases prácticas sí son aparte.

-Respecto a la Universidad de Oriente…

Abrió a la par con la sede capitalina, aunque ya tenían experiencia en la formación de este tipo de profesional en un plan emergente. Ingenieros físicos especialistas en el tema de los minerales y en biofísica médica ayudaron mucho a la formación del actual plan de estudio.

-¿Se prevé su apertura en la Universidad  Central de Las Villas?

Se evalúa la posibilidad. En todo caso, cualquiera de las entidades que incluya a dicha carrera o forme la especialidad se supedita al Plan Nacional del cual, el centro rector es la Universidad de La Habana.

Sobre la fuerte prevalecencia del género masculino en el campo de la Física, dice no poder hablar de causas, aunque lo ve como una tradición, “siempre es así. Conozco a estupendas investigadoras, muy inteligentes, no me explico por qué es tan baja la presencia femenina, las mujeres tienen tanta capacidad como los hombres, es un tema de análisis para sociólogos”.

En cuanto al compromiso del científico con la sociedad: “Es una obligación, no para el engrandecimiento personal o el lucro. En ese aspecto la preparación profesional cubana es todo un orgullo, contrasta con la internacional, tuve la oportunidad de desenvolverme en el exterior y se respira un ambiente en exceso individualista. Sin embargo, la labor cubana está en función de la sociedad por completo”.

-¿Considera a la UH como un reflejo de la sociedad habanera actual?

En gran medida sí. La diversidad en nuestras aulas es notable por lo cual pienso, contrario a otras opiniones, que no es elitista.

Creo que se confunde elitismo con discriminación económica, contra ese tipo de elitismo me opongo totalmente, abogo por la Universidad sin privilegios de sexos, ni razas, sino equitativa. 

Pero sí apruebo al elitismo intelectual, la excelencia educacional, esa que apoya a todos por igual, pero también reconoce y potencia al de más voluntad y rendimiento. Recuperar la preparación intensiva es importante, así como los preuniversitarios de ciencias, las olimpíadas. Parafraseando al Comandante: somos un país de hombres de ciencia. No podemos desperdiciar ese potencial natural humano. La buena educación especializada es un derecho del joven y una necesidad del país.   

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo Central: conocer las características de la Universidad de La Habana en la actualidad desde la experiencia y opinión de un profesor emblema tanto de su facultad como del claustro universitario capitalino.

Objetivos Colaterales:

Conocer el trabajo educativo e investigativo del doctor José Antonio Rodríguez.
Brindar información sobre la nueva carrera de Ingeniería Física.
Conocer la situación de los miembros de la Facultad de Física a raíz de la reparación general del plantel.

Tipo de Entrevista:
Por su forma: Mixta
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de Título: Genérico
Tipo de Entrada: Biográfica
Tipo de Cuerpo: Mixto
Tipo de Conclusión: De opinión del entrevistado

Fuentes Consultadas:
Dra. Aimé Peláiz Barranco, vicedecana docente.  “Información general”, Facultad de Física-Universidad de La Habana, La Habana, Cuba. En:
www.física.uh.cu. Consultado: jueves 06 de diciembre de 2007.

“Memoria de investigación y postgrado 06, Facultad de Física de la Universidad de La Habana”, Facultad de Física-Universidad de La Habana, La Habana, Cuba. En: www.física.uh.cu. Consultado: jueves 06 de diciembre de 2007.

Tipos de fuentes: técnicas, documentales y no documentales, personas y no tradicionales.

FRAGUA MARTIANA NOMINADA A PREMIO NACIONAL DE CONSERVACIÓN

FRAGUA MARTIANA NOMINADA A PREMIO NACIONAL DE CONSERVACIÓN

Por su labor de preservación de la vida y obra del Apóstol de la independencia de Cuba.

HÉCTOR LÁZARO GONZÁLEZ AGUIRRE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Museo Fragua Martiana, institución anexa a la Universidad de La Habana, dedicada a la preservación de la historia documental de Cuba y la primera en la divulgación de la vida de José Martí, fue propuesta para el Premio Nacional de Conservación Monumentaria de este año, que otorga el Consejo Nacional de Patrimonio.
 
La sugerencia obedece a la ejecutoria del centro en su empeño por mantener vivos la imagen y el pensamiento de Martí en la comunidad y el resto del país, incluso, mediante la difusión por la radio y la televisión, y por conservar en buen estado objetos personales del  Apóstol, según informó Lázaro Díaz, director de la institución.

Uno de los aspectos por los cuales el Consejo Nacional de Patrimonio hizo esta propuesta es la labor de extensión universitaria. Un ejemplo de ello es que el personal de instituciones como el Ministerio del Interior, la Universidad de La Habana, el Instituto Cubano de Radio y Televisión y las escuelas primarias y secundarias básica realiza visitas al museo y en ellas se les imparte conferencias, se analiza el pensamiento del Maestro y se comentan sus documentos, cartas y escritos, también con el propósito de rendir homenaje al más universal de los cubanos en cada encuentro, contribuyendo así a conservar no solo su patrimonio material sino también el ideológico.

Esta labor también tiene carácter internacional porque cada año la institución recibe un grupo de alcaldes de ciudades hispanoamericanas de países como Uruguay, Guatemala y México, con el fin de aprender sobre la vida de Martí y llevar a sus naciones su doctrina en una especie de “evangelización martiana”.

La Fragua Martiana -ubicada en la intercepción de las calles Príncipe y Hospital, municipio de Centro Habana-, posee entre otras distinciones, el Premio Nacional de Cultura Comunitaria que otorga el Ministerio de Cultura, el Premio por la Utilidad de la Virtud, auspiciado por la Oficina del Programa Martiano y la Sociedad Cultural José Martí y la Réplica del machete del Generalísimo Máximo Gómez, que entrega el Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.

Ficha Técnica: 

Tipo de Título: Informativo
Tipo de Lead: De Relieve
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato Adicional.

Valores Noticia: Proximidad o cercanía, Interés Colectivo, Prominencia de los protagonistas.


ESTA ES LA ESCUELA DE MI VIDA

ESTA ES LA ESCUELA DE MI VIDA

Confiesa Armando Cristo Claro, uno de esos hombres anónimos devenido reliquia viviente de la Universidad de La Habana, a quien le resulta imposible contar sus memorias sin aludir al último medio siglo de historia del Alma Mater.

WILMER RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
Siempre es difícil hacer una entrevista, y aún más cuando se pretende nadar contra la corriente y contar la historia de un hombre joven desde la recurrencia de los ojos, el corazón y la memoria del hombre adulto que es hoy. Es la historia de un muchacho que no pudo sentarse en un pupitre de la Universidad de La Habana por carecer de fortuna para matricular alguna carrera de Ciencias y que, desde otro espacio, la administración, ha consagrado su vida a la prestigiosa casa de altos estudios cubana.

Trabas burocráticas impidieron conocer con certeza si era el trabajador administrativo que más tiempo ha laborado en la institución académica, pero los que lo conocen afirman que el responsable de la Casa de Protocolo de Nuevo Vedado es una de las reliquias vivientes del Alma Mater.

Hasta esa barriada capitalina acudí para conocer detalles de la  vida de este villaclareño nacido en 1936 en el municipio de Vueltas. Toqué a la puerta, me abrió una señora que me invitó a pasar a la cocina y allí, con delantal, cuchillo en mano y en labores cocineras, le estreché la mano a Armando Cristo Claro, un hombre de memoria envidiable como comprobé después. En la terraza de la residencia y sentado en cómodos sillones trascurrió la plática con quien dice cursar en la Universidad de La Habana una carrera a la que ingresó por una vía diferente hace ya algunas décadas.

-¿Qué tiempo ha transcurrido de su primer acercamiento a la Universidad?

Hace exactamente 54 años y cuatro meses.

-¿Cómo llegó a La Habana?

Llegué el dos de septiembre de 1953, 38 días después del asalto al Cuartel Moncada, fíjate en ese detalle. Soy natural de Vueltas, Villa Clara, y acompañé a mi abuelo Julio a La Habana porque estaba enfermo. Vinimos a ver a un estudiante de Medicina de la Universidad de La Habana que vivía cerca de nuestra casa: José Ramón Machado Ventura era el joven. Él nos llevó a consultar a un médico, quien le dijo a mi abuelo que tenía problemas en las venas y la mejor medicina para eso era un trago de whisky.

-¿Y cómo logró vincularse a la Universidad?

Después que salimos de la consulta del Hospital Calixto García fuimos a un bar que ofrecía servicio a los estudiantes de la Universidad. Estaba situado en la esquina de la calle J, al costado de la UH y abuelo pidió el trago. Él empezó a conversar con el dueño y le comentó que yo era bueno detrás del mostrador y quería trabajar. Oscar Sánchez, como se llamaba el propietario, me aceptó y comencé de dependiente. Allí tenía garantizado desayuno, almuerzo, comida y una cama para dormir. Al establecimiento iban los estudiantes universitarios a tomar refrescos, cervezas y a comer. En la actualidad, en el mismo lugar que estuvo el bar Oscar hay una cafetería, donde también los estudiantes meriendan. Ese fue mi primer acercamiento a la Universidad de La Habana.

-Según he leído, la esquina donde estaba situado el bar Oscar en la década del 50 era uno de los sitios donde se reunían los jóvenes revolucionarios. ¿Usted presenció algún acontecimiento?

Recuerdo a Joe Westbrok, el americanito, a José Antonio Echeverría, Fructuoso Rodríguez, José Machado (Machadito). Al lado del bar había un sillón de limpiabotas, José Antonio se sentaba para que le limpiaran los zapatos. Él siempre vestía con traje o con un jaquecito. Les hacía señas a otros jóvenes desde el sillón. A veces le pedía permiso al limpiabotas para quedarse un rato más en la butaca, hacía una larga estancia y de vez en cuando hablaba muy bajito con Joe, Carbó Serviá y Fructuoso Rodríguez.

-¿Pero usted también conoció a Efigenio Ameijeiras?

A Efigenio lo conocí cuando él vendía la revista Alma Mater. Todos los días sobre las cuatro o las cinco de la tarde cuando terminaba con las revistas me traía una bolsa de tela con quilos, medios y pesetas para que se los cambiara por una moneda menos fraccionada. Un día se formó un tiroteo en la calle 27 de Noviembre y Efigenio brincó para adentro del bar y se puso un delantal de manera que la policía lo confundiera con un dependiente. Recuerdo que una mañana de 1957, andaba Efigenio en la venta de Alma Mater y frente al bar paró un Pontiac del año 56, se bajó un oficial del la Marina de Guerra y Efigenio le ofreció la revista y le dijo una frase que le repetía a cuanta persona le compraba: “Esto es para la Revolución”. ¡Ese sí se la jugaba en una cuarta de tierra!

-¿Y usted tuvo problemas con la policía?

Yo estaba en la cuerda floja. Por un lado quería ayudar a los estudiantes, pero por el otro tenía que estar al hilo con la policía. Ellos llegaban y no se les podía cobrar la comida. Un día, un oficial pidió un jugo de tomate que costaba 15 centavos, se lo cobré y para qué fue aquello. Me pidió los documentos de identificación, y hasta me quería llevar preso.

-El asesinato de José Antonio Echeverría, el 13 de marzo de 1957, sucedió muy cerca del bar Oscar. ¿Qué fue lo que usted pudo ver?

Aquello fue un escándalo. Se llenó de policías la calle. Hubo que cerrar el bar. Corrimos al lugar del crimen. La policía nos impidió llegar. A quince o veinte metros de de mi vi a un hombre muerto, casi al lado de la acera. Lo rodeaba un charco de sangre. Salí con otro compañero a buscar una ambulancia al Hospital Calixto García para recoger el cadáver y la policía nos impidió el paso. Después supe que era un estudiante de la Universidad y al instante me dijeron que era José Antonio.

Casi enseguida llegó el capitán Peñate, jefe de la Novena Estación de Policías,  entró a la Universidad y rompió la puerta de las oficinas de la FEU. Él no podía hacer eso, porque la Universidad era autónoma y tenía su cuerpo de policías, pero la furia era tan grande, que 38 días después, el 20 de abril masacraron a Joe, Carbó Servía, Fructuoso y Machadito en la calle Humbolt, número 7, todos ellos compañeros de lucha de José Antonio. Fíjate la coincidencia con el número 38.

-Entonces, ¿cuándo inicia usted sus labores administrativas en la Universidad de La Habana?

Después del Triunfo de la Revolución Oscar Sánchez se va para los Estados Unidos y me designan interventor del bar. En 1963 me proponen administrar la cafetería del Hospital Calixto García y un tiempo después me envían a dirigir la Cafetería de la Facultad de Derecho y la Casa de la FEU.

-Pero dicen que usted fue buen camionero en el Comedor Universitario “José  Machado”.

A principios de los años 70 pasé a trabajar como chofer en el Comedor Machado. Eso fue en la época en que estaba de rector José Miyar Barruecos, Chomy, como cariñosamente se le dice.

Te voy a hacer una anécdota de esa época. A mi siempre me ha gustado cumplir con mi trabajo y resulta que Chomy me dijo que hacía falta llevarle el almuerzo a unos alemanes que estaban trabajando en un Plan Arrocero en Guanamón de Armentero, eso es cerca de San Nicolás de Bari, en la provincia La Habana, a unos 75 kilómetros de la ciudad. Era un poquito tarde, pero montaron la comida en el camioncito ruso que yo manejaba y salí para allá. ¿Y sabes? El almuerzo llegó a tiempo.

-¿Cómo llega a trabajar usted en esta casa?

De eso ya hace un buen tiempo. Desde que estaba en el Comedor Machado empecé a vincularme con la Casa de Protocolo. Yo era el responsable de un grupo de compañeros que trabajábamos en el comedor Machado y además, brindábamos servicio gastronómico aquí. Después vine a trabajar definitivamente y hace once años el rector Juan Vela me designó responsable.

-¿Tiene horario de trabajo?

Estoy aquí de lunes a domingo. Actualmente trabajo 36 horas y descanso 10 ó 12. Me han seleccionado Vanguardia Municipal y Provincial, espero este año llegar a Vanguardia Nacional. Sé que hay personas más valiosas que yo, tampoco creas que soy un bárbaro. Ahora estamos hablando y tengo que preparar para mañana 1 600 piezas de comida. Mi esposa me ayuda en la cocina, trabajo duro, pero lo hago con tremendo gusto. La mayor satisfacción la siento cuando las personas agradecen lo que hago.

-¿Cuándo aprendió a cocinar?

Cuando trabajaba en el bar, Oscar Sánchez me dijo que tenía que darle vacaciones al cocinero, y le contesté que yo podía sustituirlo, me metí en la cocina y aprendí.

-¿Y cocina bien?

Eso dice la gente y me lo creo.

-¿Es cierto que Fidel vino a esta casa e inspeccionó su trabajo en la cocina?

Así mismo. En noviembre de 1993 el escritor y periodista español de apellido Ballester  visitó a Cuba invitado por la Universidad de La Habana. Me correspondió atenderlo porque se hospedó en esta casa. El sábado 29 de noviembre por la tarde recibí una llamada de Felipe Pérez Roque, quien me preguntó si se encontraba en la casa el filósofo. Le respondí que sí y me dijo que le informara que no saliera, que un sobrino iba a visitarlo.

Ya de noche, llegó el Comandante en Jefe y se reunió en la sala durante dos horas y quince minutos con el rector Armando Pérez Perdomo y el escritor español. Cuando Fidel terminó la conversación se dirigió a la cocina. Yo estaba parado en la puerta y se detuvo a  mi lado y me dijo: “Voy a fiscalizar la cocina.” El Comandante puso su mano derecha sobre mi hombro y me preguntó: ¿Cómo estás atendiendo al invitado? Durante el breve recorrido le expliqué todo cuanto se hacía para mantener  a la Casa de Protocolo.

-¿Qué aprendió Armando Cristo en la Universidad de La Habana?

En la Universidad siempre se aprende. Esta es la mayor escuela de mi vida. Teóricamente no sé mucho, pero tengo mucha práctica. Llegué al noveno grado y porque lo cogí ya en la Revolución. Debí haber estudiado Matemáticas. Tengo buena memoria y habilidades para ella. Te puedo hacer ahora mismo un almanaque del 2008, del 2009 y hasta del 2010. En estos días me regalaron uno que hicieron por los 280 años de la Universidad, le tiré una ojeada y me percaté que tenía errores.

Durante estos años en la Universidad he atendido a personalidades y trabajado con siete de los nueve rectores que ha tenido la Universidad después del Triunfo de la Revolución. Antes que yo empezara estuvo Juan Marinello y Miel Febles, después pasaron  Chomy, Hermes Herrera, Remedios de los Cuetos, Fernando Rojas, Armado Pérez Perdomo, Juan Vela y ahora está Rubén Sardoya.

-¿Cuán diferente es la Universidad de hoy a la que usted conoció antes de 1959?

Voy a ponerte un ejemplo. En la década del 50 no conocí a ningún hijo de pobre que estudiara en la Universidad y hoy están en ella hijos de los obreros, intelectuales, de blancos y de negros, cubanos y extranjeros. Antes la Universidad no se parecía al pueblo. Los estudiantes iban en sus carros, vestían con trajes, solo estudiaban los burgueses, muy pocos pobres llegaban a ella.

-¿Piensa irse algún día de la Universidad?

Hasta ahora no, aunque desde hace buen tiempo tengo la edad de jubilación. Los años no pasan por gusto y ya uno no está como antes. Fíjate si quiero a esta Universidad que hasta se me aguan los ojos cuando pienso que llegará el día en que deba marcharme.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.