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Isla al Sur

¿SÍMBOLOS PATRIOS O MERCANCÍAS?

¿SÍMBOLOS PATRIOS O MERCANCÍAS?

El Ministerio de Cultura elabora una colección de suvenir con la imagen de la bandera cubana reflejada en la obra de artistas nacionales, como estrategia para el rescate de la identidad; sin embargo, no se tienen en cuenta los estatutos del uso de la enseña.

Texto y fotos:

KARLA PICART RODRÍGUEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Con el propósito de rescatar la identidad, el Ministerio de Cultura trabaja en una colección de suvenir donde utiliza la obra de artistas cubanos con motivos de la enseña nacional, afirma Nadia Naranjo Ponce, directora de Industrias y Servicios Culturales de la propia institución.

“La propuesta no es utilizar de forma directa los símbolos, sino tomar la creación de pintores como Michel Mirabal y Eduardo Roca (Choco) que reflejan la cubanía a través de la bandera. Ponerla de moda desde otra perspectiva un poco más conservadora, a través de llaveros, pisapapeles, pegatinas y pulóveres”, añade.

El proyecto tiene su base desde finales de los 90 con el desarrollo del plan Arte en Casa, impulsado por Comercial Lauros, de Promociones Artísticas y Literarias (Artex). Consistía en apropiarse de imágenes para la impresión en diversos soportes utilitarios fáciles de emplear.

Lo cierto es que al menos en la capital, otro rumbo ha tomado esta intención. Son vistos en formatos poco adecuados para su función, como puede ser licras o trajes de baño, y son comercializados a altos precios, en su mayoría destinados al trismo internacional.

En el año 1983, la Asamblea Nacional del Poder Popular, estipula La Ley 42 de Símbolos Nacionales, la cual instituye las disposiciones que regulan su uso y conservación. En su artículo 4 refiere: “La bandera nacional no se inclina ante otra bandera, insignia o persona alguna. Siempre ocupa el lugar de honor, que es el de la derecha y si se iza junto a otra, a la misma altura. Si hubiere varias banderas diferentes a la de la estrella solitaria, esta debe estar centrada y a mayor altura que las que la flanquean”.

Dicha legislación trata además en su artículo 16: “Los símbolos nacionales sólo pueden ser usados en los lugares, ocasiones y modos que la presente Ley y su Reglamento establecen”.

En opinión del doctor Ángel Pérez Herrero, profesor e historiador de la Universidad de La Habana (UH), para Cuba la bandera está asociada al sacrificio, el valor y la libertad. “Debe emplearse en los momentos que tenga verdadero significado solemne, para honrar a los que nos legaron esa enseña patria que hoy ondea. Es el respeto a tu país y a su tradición. La verdadera identidad se lleva en el alma, en la mente y, sobre todo, en la conducta y en la ética con que te muevas en la sociedad”, comenta.

Cuando de cultura cubana se habla, surgen varias opiniones. Nelson Aguiar Oramas, estudiante de Derecho de la UH, considera que por un problema de defensa de la idiosincrasia no es un agravio al emblema, ni una transgresión de la norma que se comercialice, solo si no es meramente con fines de lucro.

En cambio, Aymeé González, vendedora particular de artículos artesanales, no conoce la vigencia de una ley que regule el uso de los símbolos. “Constituyen un gran atractivo para el turismo, los extranjeros los prefieren y no pienso que sea una falta de respeto. Como comerciante estoy de acuerdo que se vendan, si el Estado lo hace, los particulares no somos menos”, expone.

“Todo el que tenga una tarea social está en la obligación de conocer las legislaciones. Detrás de una violación de la regla no está solo el infractor, sino el que debe controlar eso. La ley es el marco de la norma. No puede haber cultura política sin conocimiento jurídico, es un problema de dignidad. Cuba no se ofrece, no se debe lucrar con los símbolos solo por mercadear una imagen. El mensaje que le transmites a la juventud es que se podría entregar la patria”, declara Lisset Pérez Hernández, Doctora en Ciencias Jurídicas.

Esta idea en su proceso creativo, incluye un alto por ciento de diseño y, según Luis Rodríguez, asesor de Ediciones Cubarte, del Ministerio de Cultura, el empleo de la insignia nacional ha de ser siempre con cuidado. Sucede que muchas veces eso no ocurre y  crea un problema estético visual y comunicativo, incluso ético. “La identidad ha de llevarse con orgullo no solo por dentro, pero no confundir portar un elemento identificativo de nuestra nacionalidad con la moda. El uso desmedido en la comercialización de artesanías de mala calidad sí llega a ser irrespetuoso”, expone.

“Las identidades se construyen de manera muy compleja, son heterogéneas y transversalizadas por muchos factores de carácter social. Lo mismo te puedes ir detrás de un símbolo banal, que de uno patrio, no por lo que representan, sino porque les gusta el color o se usan y estamos reproduciendo los patrones de una sociedad de consumo cualquiera y no porque tienen un significado subjetivo, ideológico o afectivo”, afirma Teresa Muñoz Gutiérrez, profesora de Sociología del conocimiento de la UH.

“Los símbolos tienen una carga histórica que los hace merecedores de tributo, pero como problema moral, debemos educar y no imponer. La cultura no tiene por qué ser patrimonio de grupos, se construye con las masas, porque una concepción democrática y revolucionaria, no debe ser elitista, sino reconocer todos los componentes de lo popular, lo arraigado, lo humanista, recoger la experiencia de los sujetos a los que va dirigida”, acota.

Para Naranjo Ponce, debemos movernos en el tiempo y cambiar la manera de pensar. “El nuevo contexto que estamos viviendo, donde somos penetrados por culturas extranjeras, impone nuevos retos”, concluyó.

Pie de fotos: La imagen de la bandera cubana es empleada en objetos de comercialización dentro del territorio nacional.    

UN “PIE” RÁPIDO Y FURIOSO

UN “PIE” RÁPIDO Y FURIOSO

DARIEL PRADAS VARGAS,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

“Cuba se abre al mundo”, comentan en las calles como si la Isla saliera de un asfixiante celibato.

La visita del presidente norteamericano Barack Obama, el concierto de los Rolling Stones y ahora, el rodaje de Rápido y furioso 8, en La Habana, han sido momentos de orgullo y esperanza para quienes, después de una aparente claustrofobia, ansían ver a una Cuba en conexión global. Pero… ¿a qué costo?

Desde el 22 de abril (2016) se filma la octava parte de la saga hollywoodense producida por Universal Pictures, en distintas localidades de los municipios de Centro Habana, Plaza y la Habana Vieja.

Así, entre las habituales persecuciones de autos –en este caso, almendrones, un estereotipo que no podía faltar–, un helicóptero que sobrevuela las edificaciones, hasta la aparatosa caída de un carro desde el puente-rampa del estacionamiento del hospital Hermanos Ameijeiras, los peatones se muestran anonadados ante ese fabuloso despliegue de tecnología.

Tal vez esa pacotilla cinematográfica –o los músculos de la estrella Vin Diesel, o quizás la sensación de que el compás cubano aumenta el radio de su circunferencia– hizo que los habaneros perdonaran el cartel antepuesto en el perímetro de la zona de rodaje. Este, con cuidada educación, advierte a la persona que ingrese en las áreas de filmación que su imagen y voz podrán ser utilizadas en la película sin compensación ni crédito alguno. Bien visto, se trata de tremendo “pie”.

¿Por qué una multimillonaria productora de cine se cuidaría de hacer esta aclaración, si saben que es norma pagar por todo en el capitalismo? Con toda seguridad, las autoridades de La Habana dieron su consentimiento para que Universal Pictures cerrara y filmara buena parte de la ciudad. ¿Pero acaso alguien contó con sus habitantes o sus organizaciones sociales y comunitarias?

Al parecer, no importa si te piden un permiso en la cuadra para llegar a tu propia casa. Nadie se queja, siempre y cuando pueda, eso sí, mirar desde el balcón a Michelle Rodríguez haciendo un selfie junto a su forzudo marido. Quizás los técnicos te arrienden un espacio del cuarto para guardar algunos lentes y te ganes 150 CUC o más.

Asegura el crítico de cine Joel del Río, en su artículo Efecto Fast and Furious: gentío, tranques, despliegue y algún dinerito, repercutido por Cibercuba, que al menos un tercio de la comunidad audiovisual cubana está implicada en el rodaje del largometraje, ya sea cargando utensilios o controlando el gentío: “Les pagan mucho más que en una producción nacional y mucho menos, muchísimo menos de lo que les pagarían en Estados Unidos por hacer la misma tarea”.

También menciona el atascamiento del tránsito a causa del desvío de las rutas de ómnibus y almendrones de boteros, aquellos que no tienen tubos de nitrógeno para acelerar. Eso es fuera del set; dentro, todo es Hollywood trucks, cámaras, estrellas, glamour… y suerte.

Suerte de que te alquilen una habitación por más de 100 CUC diarios, de toparte con la persona que regala dinero en una acera del Malecón, de cruzar la avenida y encontrarte también con otro dadivoso –porque estos americanos advierten que no pagan, pero no dejan de ser “agradecidos”–, de conocer al doble de Vin Diesel e invitarlo a cenar, de que el helicóptero no tumbe con su ventolera el búcaro de tu ventana, de estudiar tranquilo sin el ruido de un derrape.

La filmación pudiera ser un buen signo de cómo van las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Si fuera cierto, bienvenida sea. Pero si nos deslumbramos así de fácil y sacrificamos la tranquilidad a un precio tan caro –o tan barato, podría decirse–, y aún así debemos sentirnos afortunados, no quiero ver cuando en vez de películas taquilleras se trate de convenios comerciales que puedan decidir sobre la economía del país.

ESPACIO PARA LA GENERACIÓN INFORMACIONAL

ESPACIO PARA LA GENERACIÓN INFORMACIONAL

Intercambio de ideas, trabajos investigativos y debate de libros fueron temas desarrollados en el evento de la Sociedad Cubana de Ciencias de la Información (SOCICT).

Texto y fotos:

BLANCA AMELIA RAMÍREZ BRITO

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Para apoyar los proyectos concebidos por la juventud, la Sociedad Cubana de Ciencias de la Información (SOCICT) realizó el primer taller de jóvenes profesionales el pasado jueves 22 de septiembre (2016), en la Biblioteca Rubén Martínez Villena, de la capital.

“Los trabajos expuestos abordan temas diversos como los servicios informativos a la comunidad, la escribanía pública habanera y la estrategia de comunicación para aplicar las nuevas normas jurídicas en el sistema empresarial cubano”, expresó María Aurora Soto Balbón, presidenta de la sociedad.

Con más de treinta años de fundada, la organización agrupa a expertos, profesionales y estudiantes que laboran en el plano informacional. Las facultades de Comunicación, de Ciencias Médicas y de Ciencias Informáticas presentan convenios de cooperación con ella e intercambian experiencias.

María Margarita Pérez Fernández, vicepresidenta de la SOCICT, destacó el papel desempeñado por los coordinadores desde 2012 en el rescate de la membresía del grupo: “Partió de la nada, solo con los deseos de hacer un proyecto científico de carácter social que sirviera como plataforma a la juventud para manifestarse”.

El taller sesionará bianualmente y contará con la presencia de expertos en el tema. En el primer encuentro expuso la conferencia inaugural Alejandro Medina, profesor de la Facultad de Comunicación.

Ricardo Mosqueda, estudiante del Colegio Universitario de San Gerónimo, explicó que el equipo escoge trabajos de acuerdo con su relevancia y financia investigaciones mayores. “La escribanía pública habanera durante el siglo XVII, de mi autoría, cuenta con estas posibilidades”, afirmó el joven.

Aunque la filial más numerosa está en la capital, SOCICT posee extensiones en varias provincias. No radica en ningún lugar específico, la única forma de llegar a ella es mediante el sitio web http://socict.cu.  

La directora confirmó que la asociación participará en el evento Info, del 31 de octubre al 4 de noviembre (2016) y contará con el apoyo de la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias (IFLA).

Pie de fotos: 1-“Hace tiempo soñé este escenario para la juventud cubana”, expresó María Aurora Soto Balbón, presidenta de SOCICT; 2-La conferencia inaugural del taller estuvo a cargo del profesor de la Facultad de Comunicación, Alejandro Medina.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.

Tipo de lead: Sumario de Para qué.

Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.

Tipo de fuente: No documentales, primarias. Directas (María Aurora Soto Balbón, presidenta de SOCICT; María Margarita Pérez Fernández, vicepresidenta; Ricardo Mosqueda, participante del taller.

Primer valor noticia: Progreso.

Otros dos valores-noticia: Interés colectivo. Actualidad.

Tipo de noticia: Ligera.

“A PESAR DE TODO, ME SIENTO AFORTUNADO”

“A PESAR DE TODO, ME SIENTO AFORTUNADO”

Con el deseo de superar sus propias limitaciones físicas, José Alfonso Gort lleva 20 años de trabajo en la Residencia Estudiantil de F y 3ra.

Texto y foto:

VIANI PULIDO COBA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

El típico aroma de café invade la habitación a la espera de sus palabras. Parece que se halla en su propio hogar. Frota las manos, ansioso, apenas levanta la vista. Su mirada se pierde en algún punto del lugar, como si caminara entre los recuerdos para desempolvar la historia.

A la edad de 48 años,  por más de dos décadas José Alfonso Gort trabaja como jefe de almacén de la Residencia Estudiantil  Universitaria Lázaro Cuevas, ubicada en F y 3ra, en la barriada habanera del Vedado, lugar que define como su casa.

“Nací en una familia humilde, de una mujer que me abandonó cuando tenía dos años para dejar el país. Se lo debo todo a mi abuelita paterna, si ella no me hubiese recogido, no sé dónde estaría, no quiero pensar en ello. Yo era normal, no como estoy ahora, esto fue rarísimo”, y su cuerpo se inclina en el asiento, sintiendo molestias.

A los 17 años, cuando pasaba el servicio militar, sufrió un accidente de bicicleta, a los 22 le diagnosticaron espondilitis anquilopodética, una enfermedad en los huesos, y desde ese momento  auxilia su cuerpo con un bastón: “Quería ser deportista, practicaba lucha grecorromana desde sexto grado. Yo iba a ser Mijaín López, pero blanco. Al principio no entendía qué padecimiento congénito era aquel que no tenía nadie en mi familia, solo yo”.

 Desde el año 1997 trabaja en becas, específicamente en F y 3ra y 12 y Malecón. Se desempeñó como educativo, persona encargada del cuidado de los becados, jefe de mantenimiento, director de noche y almacenero, labor que realiza desde 2005. Hoy es el trabajador de más tiempo en la residencia.

Debido al avance de la enfermedad, hace dos años fue operado de la cadera  y  su cuerpo quedó completamente  diferente al de antes, situación para la que todavía no encuentra una definición adecuada.

Repasa su figura con la mirada y sonríe como queriendo evitar la tensión del momento: “Aún así, hago de todo, y a pesar de estar viraito y un poco cojo, no me siento rechazado, la gente me quiere, no por lástima. Tengo amigos que son hermanos”.

Y agrega: “Estuve casado siete años, y quería tener una familia, pero no lo logré. Los sueños que tenía no se asemejan a mi realidad, pero a pesar de todo, me siento afortunado”.

La  voz se le desvanece por un instante, levanta su mirada, y agradece a Dios porque “desde que me enfermé creo en todos los santos. A veces tienes la necesidad de aferrarte a algo y creer que eso te puede ayudar a salir adelante.

“Creo que hoy tengo todo lo que quiero, o al menos lo necesario. Me siento un niño rodeado de tantos jóvenes, aquí estoy lleno de vida. Algunos piensan que no tengo casa, es que en este pedacito, encuentro lo necesario. Los muchachos vienen a pedirme consejos, me invitan a sus fiestas y les encanta mi cafecito, es el mejor de la beca”.

Deja escapar una sonrisa, rememorara sus andanzas, sus ojos brillan y  mira a su alrededor orgulloso de lo que ha logrado.

-¿José?

Se encoge de brazos y me mira, pareciera que su mente no se encontrara allí.

-Si pudieras definir la vida en una sola palabra, ¿cuál sería?

 -“Vida”.   

Pie de foto: José Alfonso Gort, almacenero de la beca de F y 3ra, es un hombre agradecido de la vida.               

PERIODISTA, NO MÚSICO

PERIODISTA, NO MÚSICO

Me gusta lo que hago y trato de hacerlo bien. Al periodismo llegué por casualidad. Para ejercer esta profesión hay que ser consecuente éticamente con uno mismo. Arsenio Rodríguez: un entrevistador entrevistado.

EDUARDO F. FIALLO LORENZO

Para cualquier cubano oír hablar de Arsenio Rodríguez hace pensar en ese gran músico, y recordar composiciones tales como Nacer y Morir, El reloj de Pastora y otras que lo hicieron merecedor de gran prestigio; sin embargo, tenemos en el periodismo y las comunicaciones otro cubano con igual nombre. El también editor y comentarista internacional dejó de ser entrevistador para convertirse en entrevistado.

-¿Quién es Arsenio Rodríguez, cuáles sus orígenes y cómo se interesó por esta profesión?

Soy un cubano nacido en La Habana, padre de dos hijas y abuelo de tres nietos. Desde pequeño tuve que trabajar, en múltiples cosas, aunque recuerdo que siendo casi un niño laboré en una tienda de ropas, haciendo de todo, desde barrer, hasta tratar de que las personas entraran y se interesaran por las mercancías.

Al periodismo llegué de casualidad. No te voy a engañar, ni remotamente pensé ser periodista. Recuerda que nací en otra sociedad, donde esta profesión la ejercían, salvo excepciones, personas de la burguesía. Quizás hubiera sido comerciante, que era lo que practicaba, pero la vida tiene sus caprichos.

La madre de mis hijos ya era colaboradora de un periódico nacional en aquellos tiempos. Le acompañé varias veces en su trabajo y “el bichito” del periodismo se apropió de mi mente. Recién había salido de las Fuerzas Armadas, tenía nivel medio y ante un inicio de clases en la Universidad de La Habana logré entrar en la Escuela de Periodismo, que así se llamaba en la década de los sesenta.

-¿Dónde y cuándo comienza su vida profesional?

Para mí en la propia Universidad, como colaborador de la revista Alma Mater. Ya en la zafra del 70 todos los estudiantes fuimos movilizados como periodistas de diarios y emisoras, porque en aquel entonces aún no existía la televisión en provincia.

Una muy buena escuela fueron esos casi cinco meses en provincia. A mi me tocó Las Villas, hoy Villa Clara, en el periódico Vanguardia. Fui reportero, jefe de sección, hasta jefe de información. En fin, un periodismo diario requerido de muchas iniciativas profesionales para llevarlo a cabo. Fue una etapa definitoria para cada uno de los alumnos. Algunos cambiaron de carrera, otros nos dimos cuenta que esto era lo que nos interesaba hacer.

-¿En cuáles medios ha trabajado?

En todos, aunque el mayor tiempo fue en la prensa impresa. Comencé en Juventud Rebelde, recién graduado. Fui enviado a Panamá como su corresponsal, estando casi seis meses y donde también escribí para Prensa Latina.

Por primera vez salía del país, aunque estar en Panamá era como estar en Cuba, por su geografía y la idiosincrasia de su gente. La experiencia fue tremenda, lo mismo de Las Villas, pero a nivel internacional. Cubrí eventos, entrevisté a personalidades, redacté comentarios, reportajes y logré más de una página entera en el diario de la juventud.

Donde mayor tiempo me desempeñé como comentarista fue en el diario Granma. Una rica experiencia, dada la intensidad del trabajo.

Luego, la vida me llevó a la televisión, como comentaristas de algunos espacios sobre política internacional y unos diez años como panelista de la Mesa Redonda. Incursioné en la radio como contratado, concretamente en Radio Taíno, ya como redactor de mesa.

-¿Cuál es la temática de su preferencia?

Siendo estudiante me interesé por la política internacional. El hecho de haber estado desvinculado del periodismo durante unos quince años, en labores políticas en Cuba y en el exterior, me permitieron profundizar en esta especialidad, lo que finalmente fue incrementado con la presencia en Finlandia, durante cinco años, como secretario de Cuba en el Consejo Mundial por la paz.

No obstante, por necesidad, he sido reportero de temas nacionales. He incursionado muy poco en la temática cultural, con algunas entrevistas a personalidades del medio y nunca en asuntos de ciencia o deportes.

-¿Si no fuera periodista, a qué se dedicaría?

La respuesta, aunque pienses que sea un lugar común, es que me gustaría ser periodista, aunque aclarando que con una mejor base cultural y con dominio de idiomas. Esta profesión apasiona.

-¿En la actualidad qué está haciendo?

Bueno, supuestamente estoy jubilado, hace ya ocho años. Sin embargo, trabajo en más de un lugar, la profesión lo permite. Soy el editor de la revista Cuba Internacional y conduzco, con otro colega, una revista informativa radial, El mundo que vivimos, que trasmite cada semana Habana Radio.

Incluso, en algún momento llegué a tener otras dos publicaciones a mi cargo: Habanera, del ICAP, y Estudios Europeos, del desaparecido Centro de Estudios Europeos. A esto súmale, alrededor de cuatro comentarios mensuales para la página Web de Habana Radio y, esporádicamente, en publicaciones nacionales.

-¿Usted ha viajado a más de 20 países y en algunos ha estado en varias ocasiones? ¿Qué experiencias le ha aportado esto, y en su criterio, cómo somos vistos desde el exterior?

Sobre todo, en lo personal, a querer más lo propio, a pesar de las imperfecciones o problemas que puedan existir. No todo lo que brilla es oro. Pasas del tercer mundo al primero en cuestión de horas y descubres que sí, hay maravillas materiales, pero cuestan y mucho. No hay nada más triste que ver la vidriera llena de las cosas que necesitas y no tener dinero para comprarlas.

He podido conocer a los amigos de la solidaridad y a los enemigos de Cuba. Los primeros son abnegados luchadores y fieles amigos, demostrado en muchas ocasiones. Los segundos manifiestan de inmediato sus malos sentimientos y el odio que tienen a todo lo que venga de nuestro país.

-¿Qué otro país le gustaría conocer?                                                  

Por conocer, pienso que Japón y Estados Unidos. Recientemente tuve la posibilidad de lograr dos aspiraciones, ya que viajé a la República Popular China y a Suiza. Dos interesantísimas experiencias, en lo personal y profesional. Sin exagerar, me interesarían todos los que aún no conozco, porque en cada uno se aprende.

-¿Le interesaría hacer un libro con sus memorias?

Creo haber escrito ese libro muchas veces, a través de trabajos periodísticos, tanto en la prensa impresa como en comentarios y valoraciones hechas ante las cámaras y los micrófonos. Espero que hayan sido de interés para todo aquel que los haya leído.

-¿Qué consejo le daría a los jóvenes que quieren ser periodistas?

Ante todo, respetarse a sí mismo. Mantener una ética profesional intachable. Tener siempre presente que el rumor no es noticias, es decir, confirmar con las fuentes más confiables la veracidad de lo que se dice.

Creo firmemente en la especialización. Si usted escribe de deportes, trate de especializarse, para dar una mejor valoración sobre lo que trata. El periodista comienza joven y el tiempo nos lleva, sin darnos cuenta, a la jubilación. Es ahí donde el dominio de un tema le permite a uno seguir siendo útil.

INFANCIA TECNOLÓGICA

INFANCIA TECNOLÓGICA

SHEILA NODA ALONSO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Diez años atrás, las lentejuelas y retazos de telas esparcidos sobre la cama de Diana no impacientaban a su madre, acostumbrada a  que cada fin de semana fuera lo mismo.

Ella y su hermana cosían diminutas ropas para las muñecas con las que jugaban. Pasaban todo el año esperando el Día de Reyes para tener en sus manos las esperadas barbies.

Entonces, creaban el guion de “las novelas”: verdaderas historias que se inventaban en medio de sus juegos. De haberlas escrito tendrían varios libros. Aquello era un acontecimiento casi familiar, pues dondequiera que iban, regaban los “trastos” (al decir de su padre) para jugar.

A veces me unía a ellas e inventábamos aventuras bajo el mar (en el cubo del baño) con colas de sirenas confeccionadas por nosotras. Así hubo cientos de ocurrencias.

Hoy todo es diferente. La vida ha cambiado. Apenas nos vemos. Ahora construimos nuestras historias sin muñecas y con el tiempo limitado por los compromisos. Y lo peor es que ese es el mundo que parecemos legar a nuestros hijos.

Diana tiene una niña de tres años. Hace poco fui a su casa y esperé encontrarme una escena como la de nuestra infancia. Pero la pequeña Sandrita estaba atónita frente al televisor, repitiendo frases de los animados Dora y Diego. Mientras, un enorme saco de juguetes, relegado a una esquina del closet, aguarda por ser esparcido en el suelo. “Hace mucho reguero. Es mejor una película”, me dijo Diana.

Los peluches que antiguamente ocupaban la cama de la pequeña, ahora descansan polvorientos en una repisa de cristal.

Diana parecía haber olvidado su niñez y lo mucho que le gustaban los cuentos de su padre. Él tenía un peculiar modo de inventarlos o mezclarlos con canciones infantiles. Ahora, en la historia que mi amiga regala a su hija, Disney ocupa el sagrado lugar paterno.

No es extraño entonces que Sandrita  pronuncie palabras sacadas de algún programa televisivo: “amuleto” para referirse a un simple collar, o “increíble” para decir que algo es lindo. A la niña le son más familiares los rostros de las princesas televisivas que las niñas del barrio.

Antes, Diana le pedía al ratoncito de los dientes un coche para llevar de paseo a cuánto muñeco podía cargar. Hoy, Sandra exige a su padre un tablet, como el de su primo, para jugar. Ya no es suficiente con el móvil que le regalaron hace un tiempo para que se entretuviera. Los videojuegos llaman más la atención de la pequeña que una pelota. Por eso la dejan hablar con la aplicación del “gato”. Tal vez se entretenga en eso y demore en acariciar a uno real.

Sandrita, a sus tres años, tiene en sus artefactos el único modo de ser niña. No sabe mucho de la felicidad de corretear. Quiero jugar con ella. Para eso fui a la casa. Pero me acerco a provocarla y solo recibo como respuesta: “Tía, ¿puedes volver a ponerme el disco de Dora?” No podré coserle ningún vestidito.

DE UN GUEVARIANO PARA EL MUNDO

DE UN GUEVARIANO PARA EL MUNDO

Santiago Feliú ha desarrollado un destacado trabajo en el rescate de la obra cancionística y audiovisual acerca del Guerrillero Heroico.

Texto y foto:

ARIADNA POEY SÁNCHEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Santiago Feliú Miranda es un orador por excelencia. Las conversaciones con él están marcadas por el uso de las palabras precisas y una memoria cabal dada por un curioso y exacto dominio de cifras numéricas, fechas y nombres. Cuando habla, transporta al oyente al sitio y momento justo que está narrando.

El vínculo eterno que tiene con Ernesto Guevara de la Serna nació en la niñez, cuando asistió con su padre a los trabajos voluntarios convocados por el Che. Su amplia investigación periodística sobre la obra del Guerrillero Heroico lo hizo merecedor, en 1994, del Premio Iberoamericano de Ética. Es, actualmente, fotorreportero y realizador de audiovisuales de la revista Tricontinental, de la Organización de Solidaridad de los Pueblos de África, Asia y América Latina (OSPAAAL), institución muy vinculada con la labor y el quehacer del Che.    

-¿Por qué escogió precisamente la música para divulgar el legado del Che?

Porque a ninguno se le había ocurrido esa idea. Lamentablemente, nadie me ha secundado en mi empresa, pero por lo menos he podido redimir la música vinculada con él. Además, porque para las generaciones más jóvenes es más fácil acercarlos al tema escuchando una canción, leyendo un poema, viendo un video, a través de un afiche, y por ese camino lograr que ustedes lean al Che, no solo una frase, sino todo un escrito o discurso.

-¿Cómo logró recopilar tantas canciones acerca de él?

En el año 1987, cuando trabajaba en el Departamento América del Comité Central del Partido, se cumplían veinte años de su muerte y hablando con mi jefe, el Comandante Manuel Piñeiro Losada (Barbarroja), de cómo homenajearlo, le comenté que tenía en  mi poder veinte canciones al Che. Eran de la autoría de César Portillo, Carlos Puebla, Vicente Feliú, mi padre, entre otros. De ellas tomamos once e hicimos un programa de radio intercalándolas con  siete fragmentos del Guerrillero hablando. Dicho programa fue puesto en cuarenta y dos emisoras de América Latina el 8 de octubre de ese año.

Así también lo concebimos en los aniversarios venideros (1988, 1989 y 1990); cada vez con recopilaciones de canciones nuevas. Ya en 1992, como era el vigesimoquinto aniversario, realizamos una antología de canciones.

Después, en 1993, sale mi primer documental “Canto épico a la ternura”, con quince canciones en video de artistas como Omara Portuondo, Silvio Rodríguez, César Portillo, Carlos Puebla y el hilo conductor, mi hermano Vicente Feliú, quien es el intérprete que más le ha cantado al Che. En 1994 se hace, en Cuba, el Concurso Iberoamericano de Ética, que contaba con trabajos de diferentes países de América Latina y obtuve el primer lugar.

El pasatiempo del Che era la fotografía, así que en 1997 hice el segundo documental de “Canto épico a la ternura”, con trece composiciones musicales y un homenaje a doce artistas del lente que lo habían retratado; entre ellos estaban Alberto Hernández (Korda), con sesenta y seis fotos; Liborio Nobal, con noventa y siete; Perfecto Romero, primero en retratarlo; Raúl Corrales, hacedor del llamado Che sonriente, y un fotógrafo número trece que fue el propio Che, por lo que aparecen sesenta y cuatro instantáneas tomadas por él.

En ese mismo año, realizamos en cinco casetes la primera video-biografía de Ernesto Guevara llamada “Ejemplo”, con 22 documentales cubanos sobre él. Fidel Castro los unió en un estuche y fue el regalo a los jefes de las delegaciones que asistieron al XIV Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes, ocurrido en nuestro país en 1997.

-¿En qué se encuentra trabajando ahora?

El próximo año (2017) se cumple el medio siglo de la revista Tricontinental y de la muerte del Che, y una de las actividades preparadas es la publicación de mi segundo libro de Canto épico a la ternura. Este es la unificación de todas las compilaciones. Está formado por 160 composiciones pertenecientes a 16 países, reseñas acerca de las canciones, afiches y quince videos musicales.

-¿Qué importancia le concede a la realización de su primera antología y la próxima que va a salir?

Mucha, porque en ellas se explica cómo surgió la cancionística al Che, sus géneros (lírica, épica, histórica); así como cuáles son las canciones de los guevarianos (quienes creemos en él), los guevarólogos (lo estudian y memorizan) y los guevarófabos que lo critican y lo tildan de dictador. Incluso, desde la publicación de la primera, hice un llamado a todo aquel que tuviera más canciones las diera a conocer y nadie lo ha hecho.

-¿La revista Tricontinental tiene algún vínculo con el Che?

Sí, por supuesto. El ensayo político “Crear dos, tres,…muchos Vietnam”, llamado Mensaje del Che a los pueblos del mundo, se publicó el 16 de abril de 1967, y marca la fundación de la revista y la circulación cero de la misma.

-¿Su trabajo en la OSPAAAL ha contribuido en las investigaciones sobre Guevara?

Sí, porque como institución tiene, probablemente, la mayor obra gráfica en torno a su figura (cuarenta y dos afiches). Y eso es lo que hemos querido: divulgar su personalidad, ya que como decía Fidel: “No era un símbolo, sino la imagen del símbolo.”

-¿Cree que el pueblo de Cuba es actualmente guevariano?

Una gran parte sí, sobre todo las generaciones contemporáneas con él; pero creo que es necesario rescatarlo, inculcar en los jóvenes esos sentimientos de amor hacia el trabajo y hacer las cosas sin pensar en gratificaciones o remuneraciones, hay que estudiar su pensamiento, su proyección hacia el mundo y la enorme visión que tenía.

-Además de la fascinación que siente por esa figura legendaria, ¿a qué otros héroes y personalidades admira?

A Fidel, Camilo Cienfuegos, a Barbarroja. Me impresiona mucho René, porque se parece a Camilo; ambos simpáticos, agradables, diáfanos y muy directos. También Gerardo, por su solidez. Siento gran admiración por Haydée, imprescindible para la cultura; por Celia, quien trabajó tanto a favor del rescate de la memoria de la Revolución, e Isabel Allende, como símbolo de la mujer capaz.

-¿Cuáles son sus próximos proyectos? ¿Qué le queda por hacer?

Continuar con la investigación acerca del Che, y quiero empezar a trabajar en el rescate de la obra audiovisual y cancionística en torno a la figura de Fidel. Además, redimir la trayectoria de la OSPAAAL y la revista Tricontinental, porque muchos cubanos solo conocen de esta organización el nombre. ¡Ah!, y lo que me quede por vivir será en sonrisas…

Pie de foto: Este escritor y periodista denota, constantemente, admiración hacia la vida y el pensamiento del Che.

Ficha técnica:

Objetivo general: Profundizar con respecto a la ardua investigación  de Santiago Feliú Miranda en torno a la figura del Che.

Tipo de entrevista:

Tipo de título: Genérico.

Tipo de entrada: De presentación.

Tipo de cuerpo: Clásico.

Tipo de preguntas: 1-¿Por qué escogió precisamente la música para divulgar el legado del Che? (abierta y de exploración); 2-¿Cómo logró recopilar tantas canciones acerca de él? (abierta e informativa); 3-¿En qué se encuentra trabajando ahora? (directa y de exploración); 4-¿Qué importancia le concede a la realización de su primera antología y la próxima que va a salir? (abierta y de opinión); 5-¿La revista Tricontinental tiene algún vínculo con el Che? (cerrada y de exploración); 6-¿Su trabajo en la OSPAAAL  ha contribuido  en las investigaciones sobre Guevara? (cerrada y directa); 7-¿Cree que el pueblo de Cuba es, actualmente, guevariano? (opinión y abierta); 8-Además de la fascinación que siente por esa figura legendaria, ¿a qué otros héroes y personalidades admira? (abierta y de opinión); 9-¿Cuáles son sus próximos proyectos? ¿Qué le queda por hacer? (abierta e informativa).

Tipo de cierre: De comentario del entrevistado.

LA CANCIÓN DE MARTIN: MÁS QUE FANTASÍA

LA CANCIÓN DE MARTIN: MÁS QUE FANTASÍA

En cinco entregas nos ha regalado George R. R. Martin una historia llena de magia que supone su cúspide como novelista: Canción de hielo y fuego.

DANIEL MONTERO PUPO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

En la actualidad son muchas las sagas de fantasía que compiten por la preferencia de los lectores. Sin embargo, una de ellas destaca por encima del resto, pues ha atrapado no solo a los habituales seguidores del género, sino a personas de toda edad y procedencia, que han encontrado en ella mucho más que una de las comunes historias fantásticas medievales. Esa saga es Canción de hielo y fuego, del escritor estadounidense George R. R. Martin (GRRM).

Su primer volumen, Juego de tronos, fue publicado en 1996 en los Estados Unidos por la editorial Harper Collins, al que le siguieron Choque de reyes (1998), Tormenta de espadas (2000), Festín de cuervos (2005) y Danza con dragones (2011). Todos contados con la estremecedora narrativa de Martin y su desdén por lo predecible y lo que no se asemeje a su idea de la realidad posible, sin importar los problemas cardiacos provocados a sus hordas de fanáticos.

Del imaginario del escritor ha nacido más que un mundo, un universo, y su centro parece ser Poniente. Las mayores casas nobiliarias luchan encarnizadamente por el poder. Intrigas, traiciones y conspiraciones desatan una guerra, soporte usado por el autor para entrelazar decenas de personajes llenos de matices en un mundo donde la magia parece estar renaciendo. Reyes, caballeros, cortesanos intrigantes, hechiceros, todos toman sus posiciones para sacar partido en el "juego de tronos", donde la derrota se paga con la vida.

Hielo y fuego, lobos y dragones, Norte y Sur, dioses antiguos y nuevos. La mitología de la saga es de proporciones gigantescas, pero tan bien estructurada que cuesta creer que su procedencia no sea la realidad. No por gusto es llamada por muchos la mejor serie de fantasía mitológica posterior a Tolkien.

Los personajes son difíciles de encasillar en una línea de comportamiento, GRRM ha borrado de su diccionario los términos bueno y malo. Por el contrario, nos entrega personas hermosas en su imperfección y desquiciantes por su ambigüedad. Además, ninguno está a salvo. En su búsqueda de realismo, el autor no duda en eliminar con un chasquido de dedos a algunos que a priori pudieran parecer imprescindibles para el desarrollo de la historia.

Otra clave de su éxito es la inspiración histórica de la trama. El conflicto entre la casa Stark y Lannister se inspira en la Guerra de las Dos Rosas, todo Poniente es una reconstrucción de la Inglaterra medieval. Mongoles, vikingos y otras referencias en versión Martin también pueblan la obra.

En los años ´70 y ´80, este norteamericano de Nueva Jersey publicó varios libros e historias cortas que le valieron premios como el Hugo y el Nébula de literatura fantástica. Títulos como Muerte de la luz y Un sueño del Fevre, que lo convirtieron en un renovador de la literatura del género. Pero Canción de hielo y fuego es su cumbre como novelista, con ella se ha ganado no solo a la crítica sino a millones de seguidores que lo veneran como a un profeta de otro universo, al que solo pueden acceder a través de él.

Una década trabajando en Hollywood lo hicieron tomar una decisión: aplicar el formato de las series de televisión a su Canción... La historia es contada en tercera persona, pero cada capítulo es visto desde la perspectiva de un personaje en específico, como si sus ojos se volvieran el palco provisional que ocupa el escritor, y nosotros con él. Cada libro es como una temporada de la serie.

A pesar de ser trepidante y adictiva, la saga es de proporciones kilométricas. Además, el principal reproche que le podemos hacer a su autor es su carácter inconcluso, pues aún están por publicarse Vientos de invierno y Un sueño de primavera. Pero aun así, ser súbdito de Poniente no parece una mala decisión.

Pie de foto: La primera edición de Juego de tronos, título que inicia la saga, actualmente se comercializa como un artículo de coleccionista.