Blogia

Isla al Sur

CLAUDIO BRINDIS DE SALAS VIVE EN LA HABANA

CLAUDIO BRINDIS DE SALAS VIVE EN LA HABANA

Un gran músico de Cuba se encuentra descansando en la Iglesia de San Francisco de Paula, muy cerca de las personas.

Texto y fotos:  
THU TRAN LE ANH,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Las cenizas del famoso violinista cubano Claudio Brindis de Salas se encuentran en una urna de bronce en la Iglesia de San Francisco de Paula, ubicada en la calle Leonor Pérez y la Avenida del Puerto, en la Habana Vieja.

El cofre donde se encuentran los restos del músico fue llevado a la iglesia en el año 2000, pues la Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana arregló la institución y la convirtió en una sala de conciertos de música antigua.

Claudio Brindis de Salas se encontraba en Argentina, donde murió en total pobreza y su cuerpo fue trasladado a Cuba gracias al trabajo de la Oficina del Historiador de la Ciudad.

“Se decidió colocar las cenizas en este lugar porque Brindis de Salas era un compositor de música barroca, muy parecida a la que hoy se hace en la sala, la cual recibe a muchas agrupaciones, pero es habitual del Conjunto de Música Antigua Ars Longa, con un repertorio que incluye algunas piezas compuestas por el gran violinista”, explicó Elizabeth Morales, veladora del lugar.

La Iglesia de Paula, que antes fue sede también de un hospital, ya no es centro religioso, pues desde que la repararon en el año 2000 es solo sala de música. Los oficios fueron llevados para otro edificio en el municipio de La Víbora, La Habana.

“Aquí este artista eminente cubano, llamado el Paganini de ébano o el Paganini negro, descansa entre la música, su gran pasión, y es una forma de hacerle homenaje al compositor que en los últimos años de su vida fue olvidado”, dijo Teresa Paz, directora del Conjunto de Música Antigua Ars Longa.

Elizabeth Morales manifestó, además, que la sala tiene una estructura barroca y una construcción apropiada para lograr la acústica necesaria para el disfrute de la música de conciertos; también conserva su arquitectura, única en su tipo, por lo que las tareas de restauración de los muros se hicieron respetando su naturalidad, textura y color.

En el interior de la iglesia se exponen obras de pintores contemporáneos, todas del tema religioso, pero muchas personas diferentes pueden mostrar allí sus cuadros si tienen relación con el aspecto de la iglesia.

El grupo musical Ars Longa está integrado por músicos y cantantes muy jóvenes que ejecutan las composiciones de Claudio Brindis de Salas, y también de otros músicos cubanos como Esteban Salas.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Datos adicionales.
Primer valor noticia: Curiosidad.
Otros dos valores noticia: Prominencia de los protagonistas, Interés colectivo.
Tipo de fuentes declaradas: Fuentes no documentales.

UN TEATRO MUY VIEJO

UN TEATRO MUY VIEJO

El Milanés, con más de un siglo y medio de creado, es orgullo de todos los pinareños.

RAYMON DARIEL RODRÍGUEZ GONZÁLEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Considerado único en el país por su arquitectura neoecléctica, el Teatro José Jacinto Milanés, ubicado en la avenida principal de la capital de Vueltabajo, es una de las instituciones más antiguas dedicadas a la actuación en Cuba y América Latina, con 175 años de creado (2012).

El centro posee en su diseño constructivo una combinación del estilo ecléctico con predominio del neoclásico, esta curiosidad arquitectónica lo hace relevante e inigualable en todo nuestro país, afirmó Juan Carlos Rodríguez, historiador de la ciudad de Pinar del Río.

La fachada tiene un amplio portal con entresuelo de bajo puntal y alto frontispicio donde aparece en relieve el nombre del teatro. El techo es sostenido por seis columnas y al frente sobresalen tres puertas estilizadas que conducen al personal a la platea y a los palcos, agregó el historiador.

El centro se fundó en 1837 con el nombre “Lope de Vega” y 61 años después, cuando las tropas cubanas celebraban el triunfo de los mambises sobre los españoles en esta edificación, el teatro recibió el nombre del destacado poeta matancero José Jacinto Milanés.

En el año 1989 la institución sirvió de set principal para la filmación del filme cubano La bella del Alhambra, multipremiada película protagonizada por Beatriz Valdés y dirigida por el destacado cineasta cubano Enrique Pineda Barnet, quien seleccionó la edificación por su exclusiva arquitectura que recrea un típico teatro de la década del 30.

El local dispone en la actualidad de tres plantas, con una superficie de 1 316 metros cuadrados (47 metros de largo por 28 de ancho) y una capacidad de 540 butacas estilo colonial, además de un patio sevillano con cabida para 120 personas donde funciona el café concierto, informó Aida Miriam López Fernández, directora del Milanés.

El teatro es reconocido por la luminaria, sistema de aire, audio y acústica perfecta, propios de su ambientación histórica. Toda la restauración de los decorados interiores pertenece al reconocido pintor y restaurador Julio César Banasco.

Por su escenario han desfilado importantes figuras de la cultura nacional como Rita Montaner, Alicia Alonso, Rosita Fornés, Bola de Nieve, Polo Montañés y nuevos talentos como Raúl Paz. Es sede permanente del Teatro Lírico Ernesto Lecuona de Pinar del Río, segunda agrupación de su tipo en la Isla.

José Jacinto Milanés, actual nombre del teatro, fue un célebre poeta y dramaturgo matancero de modestísima posición económica que, según cuenta las historia, un amor no correspondido lo llevó a la locura.

Pie de foto: Estructura del Teatro Milanés, en Pinar del Río.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de lead: Sumario de Cómo.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato Adicional.
Tipos de fuentes. No documentales: Juan Carlos Rodríguez y  Aida Miriam López Fernández.
Primer valor noticia: Curiosidad
Otros valores noticia: Interés colectivo, Proximidad.
Tipo de Noticia: Ligera, blanda.

 

ESPECIES INVASORAS AMENAZAN EL MEDIOAMBIENTE Y LA ECONOMÍA

ESPECIES INVASORAS AMENAZAN EL MEDIOAMBIENTE Y LA ECONOMÍA

ANA LAURA PALOMINO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Más del 40 por ciento de las plantas y animales del planeta fueron extinguidos por las especies exóticas invasoras en los últimos años”, explicó Laura Castro Muñoz, investigadora del Centro de Información, Gestión y Educación Ambiental (CIGEA).

Las especies exóticas invasoras son aquellas introducidas de una región a otra por el hombre, representan un agente de cambio global y la segunda amenaza a la diversidad biológica.

“De esos ejemplares, el 10 por ciento se convierten en dañinas, compiten con las autóctonas hasta desplazarlas, como en el caso del búho de los túneles, de cuya desaparición se culpa a la mangosta”, precisó Alejandro Pérez Pérez, director del departamento de Educación Ambiental del CIGEA.

En Cuba, las especies depredadoras más comunes son la rata negra y el gato jíbaro, existen algunas menos conocidas como el tulipán africano y el pájaro vaquero. Otras, como la claria, se introdujeron en la Isla con fines alimenticios, pero con un impacto negativo para el ecosistema por su capacidad de supervivencia y rápido desarrollo, pues destruye a los animales con los que comparte su hábitat.

La cayeput es un arbusto que habita en la Ciénaga de Zapata y se encuentra entre las 100 especies más dañinas del mundo. Transformó ciénagas y manglares en bosques inutilizables.

Los costos económicos de la irrupción de las invasoras se reflejan en la disminución de diversos cultivos de interés agrícola, así como en las pérdidas en actividades forestales y de pesca. En el sector de la salud, el daño viene dado por la aparición de alergias y envenenamientos.

En el año 2012, el marabú ocupó aproximadamente el 10 por ciento del territorio cubano, lo que es cerca del 18 de las tierras agropecuarias, afectando al 56 por ciento de las áreas ganaderas, lo que disminuyó el rendimiento de la producción.

“La aplicación de cualquier plan estratégico encaminado al control, prevención y manejo de estas solo garantiza su eficacia si se cuenta con el monitoreo y respaldo a corto y largo plazos de las áreas invadidas”, aseguró Pérez Pérez.

“Aunque casi todas son perjudiciales, algunas tienen beneficios. El Charagüito, por ejemplo, sirve como alimento con un amplio rango ecológico y la piña de ratón es utilizada para curar los parásitos, antirreumático en jarabe y  úlceras”, comentó Castro Muñoz.

En Cuba, se sigue desde el 2006 el programa “Plan Estratégico de la SNAP” para utilizar los beneficios y contener las amenazas que representan estos animales y plantas.

La Dirección de Defensa Vegetal es la institución nacional que se encarga de proteger la agricultura del ataque de especies foráneas. Las medidas de control presentan deficiencias cuando no hay interés económico.

Ficha Técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Especial de Cita directa.
Tipo de fuente: No documental: Laura Castro Muñoz, investigadora del Centro de Información, Gestión y Educación Ambiental (CIGEA), y Alejandro Pérez Pérez, director del departamento de Educación Ambiental del CIGEA.
Tipo de noticia: Ligera, blanda.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide Invertida.
Primer valor noticia: Interés social.
Otros dos valores noticia: Repercusión y Proximidad.

¿ACASO SON IMPORTANTES LOS ASTEROIDES?

¿ACASO SON IMPORTANTES LOS ASTEROIDES?

GABRIELA RODRÍGUEZ-LOECHES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Las estrellas no significan lo mismo para
todo el mundo (...) Tú tendrás
estrellas como nadie las ha tenido”.
         Antoine de Saint Expéry

Creo que otra vez los hombres han olvidado lo que es importante. No soy una de esas personas fieles seguidoras de las cifras, que tienen estructurado el cerebro solo para dar valor a las cosas contables. El problema es un poco más complejo.

Parece que por el cambio climático y la crisis de la economía, las personas mayores no pueden ver con el corazón y se sienten obligadas a ignorar los detalles simples de la vida. No recordaron que este abril hizo 70 años que apareció El Principito sobre la Tierra.

Pero a los adultos no se les puede reclamar nada. Ellos nunca tienen la culpa. Probablemente se justifiquen diciendo que en estos tiempos tan convulsos y agitados tienen que trabajar porque de lo contrario sus hijos se morirían de hambre. Ocupan todo el tiempo en labores sustanciales que no pueden dejar por unos segundos y terminarlas más tarde, pues las horas los consumen.

Después agregarían que en los desiertos solo hay arena, jamás se encontrarán principitos. Eso es un efecto de las ilusiones visuales y auditivas. Entonces, es inconcebible para ellos que todavía exista quienes se pongan a pensar que en algún lugar, no se sabe dónde, una oveja desconocida se ha comido una rosa.

Solo unos cuantos como Antoine de Saint-Exupéry creerán parecerse al Principito. Mas la mayoría, desgraciadamente, no serán capaces de ver ovejas a través de las cajas. Ni dentro del dibujo de una boa cerrada, un elefante.

Sin embargo a este escritor, quien no pareciera ser piloto de guerra, el cielo lo cubrió para siempre en un halo de misterio y romanticismo, cuando en una misión los radares dejaron de ver el avión que piloteaba. Tiempo después llegó una de esas personas mayores que no pueden oír cantar en los pozos a las roldanas enmohecidas y confesó, ante un diario francés, que él fue quien abatió a Saint-Expéry. ¡Qué monstruo! Trató de robarle la sonrisa a quinientos millones de niños.

¿Por qué es complejo que los adultos entiendan que derecho hacia adelante no siempre se puede llegar muy lejos? Los hombres se amontonan en los trenes, pero no saben lo que buscan y aún así tienen el coraje de decir que las niñas pierden el tiempo por una muñeca que, si se la quitan, lloran.

Así pues, la mayoría de las personas mayores a lo mejor creen que el Principito vino del asteroide B 612, pero les extrañará que aprovechara para su evasión una bandada de aves silvestres. Por eso saben que en 1976 el astrónomo Nikolái Chernyj bautizó al asteroide 2476 con el nombre de Hans Christian Andersen, pero olvidan las veces que cuando aún era un niño enfermizo tuvo que mendigar y dormir bajo los puentes.

Aquel niño flaco y largo que pasó increíbles trabajos y humillaciones era capaz de ver con mirada penetrante y pura la extraña belleza que se oculta en todas las cosas, aun en las más menudas, aun en las más desdeñables.

¿Curiosa la literatura infantil, verdad? Es como si para los niños todo se resumiera a la inmensidad del espacio. Pues el escritor de cuentos de hadas, de la misma manera, se ganó un boleto para el cosmos.

Su patito feo también cumplió en noviembre 170 años de que graznara y diera sus primeros pasos en el corral. Ojalá no lo olviden los literatos y tengan un chance para ver que el reflejo de su imagen en el agua distorsiona aún más su figura.

Así es, un siglo antes de que una zorra enseñara que no conocemos más que las cosas que domesticamos, Andersen legó un mensaje trascendental: poco importa que se nazca en el corral de los patos, siempre que uno salga de un huevo de cisne. En definitiva, ¿qué hacen si no los cuentos de hadas? Logran que los niños se sientan menos avergonzados sobre sus diferencias.

Si uno examina atento los cuentos de Andersen, hallará que casi todos tratan sobres esas criaturas que apenas significan algo para nosotros. Y tiene que haber mucho mérito en quien hace, no con asuntos graves e importantes, sino con minucias, cuentos tan luminosos o de tan hondo consuelo.

¿Alguna vez te has creído más grande, torpe y feo que los demás? ¿Cuántas veces por error has ido a parar a un lugar al cual no perteneces? Pero no creas que la vida es miserable y desgraciada. Un día, cuando el tiempo pase, las lágrimas hayan franqueado y el llanto ya no sea tan triste, verás cómo la graciosa parodia de la autoestima humana no es más que una metáfora de la experiencia.

Hans Christian Andersen lo escribió: “Rizó entonces sus alas, alzó el esbelto cuello y se alegró desde lo hondo de su corazón. Jamás soñó que podría haber tanta felicidad, allá en los tiempos en que era solo un patito feo”.

PERIODISMO AMBIENTAL: APRENDER BIEN DESDE LA ACADEMIA

PERIODISMO AMBIENTAL: APRENDER BIEN DESDE LA ACADEMIA

Tema: En no pocos textos se definen cinco características fundamentales en el periodismo ambiental: 1. Es un periodismo de investigación; 2. Es una forma del periodismo científico; 3. Es un periodismo educativo, pedagógico; 4. Es consciente de cumplir una responsabilidad social específica; 5. Debe ejercerse con profesionalismo, objetividad y responsabilidad.

LAM NGUYEN THANH,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Con el desarrollo de la sociedad contemporánea proteger a nuestra Tierra comienza a ser deber público, centro de atención de gran parte de la población mundial y uno de los objetivos primeros de la humanidad.

Junto con las acciones de las organizaciones y los institutos de medio ambiente nacionales e internacionales, el periodismo también está desempeñando un rol como mano derecha del éxito final de esta campaña universal.

Sobre la aparición de esta especialidad periodística, René Tamayo León, reportero del diario Juventud Rebelde, explicó que “el periodismo ambiental surge en los años 70, con un debate entre los naturalista sobre los derechos que debieran tener el ambiente y los animales, igual a los seres humanos y desde ahí empieza a caminar poco a poco. Sube a un nivel más alto en 1992 con la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro,  organizada por las Naciones Unidades en  Brasil. Hasta este momento, se ha vuelto la más ‘noble’ entre todas las especialidades del periodismo científico”.

El periodismo ambiental se define en no pocos textos con cinco características fundamentales, las cuales son: 1-Es un periodismo de investigación; 2-Es una forma del periodismo científico; 3-Es un periodismo educativo, pedagógico; 4-Es consciente de cumplir una responsabilidad social específica; 5-Debe ejercerse con profesionalismo, objetividad y responsabilidad.

Sin embargo, de acuerdo con la opinión de Tamayo, esas características del periodismo ambiental pueden ser la estructura general y típica para todos los géneros periodísticos, pues la primera función del periodismo de cualquier especialidad es la de informar la realidad desde una manera objetiva con apego a la verdad y la realidad de los hechos.

La investigación es el primero y el imprescindible procedimiento en todos los tipos de profesiones. Para el periodismo, la investigación incluye el trabajo de buscar el tema, aprender el hecho desde cierto punto de vista mediante consultas a las fuentes tanto documentales como no documentales, entre otros.

Pepe Rodríguez, en Periodismo de investigación: técnicas y estrategias, opina: “Se concreta siempre a partir de un proceso, más o menos laborioso, en el que el periodista se afana por descubrir pistas, hechos, relaciones y cualesquiera otros retazos de realidad conducentes a demostrar el objetivo motor de la investigación puntual que se haya emprendido, y este proceso, a su vez, se concretará mediante el uso de una serie de técnicas y estrategias genéricas o especificas, ortodoxas o heterodoxas, que permitirán bucear, con más o menos fortuna, en la realidad escondida que el periodista pretende hacer aflorar con su trabajo” (1994: 23).

¿Por qué se dice que la investigación es imprescindible al periodismo ambiental? Porque se ocupa de la actualidad y la información relacionada con el medio ambiente, la naturaleza y el desarrollo. Esto requiere la conciencia de periodista ambiental en su trabajo de investigación para que no caiga en las “realidades falsas” del periodismo subjetivo no comprobable.

Es necesario también que los periodistas ambientales “no solo se basen en lo que les dicen las fuentes investigadas, sino también observen los sucesos con su propio ángulo porque no siempre son confiables ciento por ciento las fuentes de información”, manifiesta la profesora María de los Ángeles González Borges, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

La característica científica del periodismo ambiental, por eso, deriva de dicho requisito, el requisito de “observar los sucesos  con ángulo propio”. El periodista, como secretario honrado de la historia, tiene que poseer un conocimiento abundante de cada campo que trabaje. 

“El periodista ambiental no tiene que ser experto de medio ambiente ni especialista de la naturaleza. Pero es obligatorio tener una comprensión científica determinada sobre lo que trabajará e informará porque esto le ayuda con el trabajo de acumular y verificar las fuentes”, explicó Patricia Cáceres, periodista del diario Juventud Rebelde.

Considerada la mano derecha de la campaña para proteger nuestra Tierra, esta especialidad periodística, según Absalom Shigwedha en su ensayo  Why environmental journalism matters, ofrece información ambiental nueva y útil que permite al ciudadano decidir con conocimiento de causa, identificar las noticias vinculadas y explicar los distintos factores del suceso, de forma que el lector pueda entender por qué se llegó a esa situación, las tendencias y la evolución de un determinado problema ecológico, energético o eco-social (Web: 2013).

Esta función cumple a la vez dos características típicas del periodismo ambiental: educativo y consciente de cumplir con una responsabilidad social específica.

Aunque posee la figura científica, es recomendable evitar el “lenguaje experto” para que no se cometa al desentendimiento de los lectores. Una vez  que la redacción del texto es ambigua o demasiado “académica”, no se podría lograr la característica educativa ni se cumplirá una responsabilidad social específica.

El Código de ética periodística editado por la Universidad Iberoamericana de la ciudad de México, señala sobre los principios del periodista con la profesión, “el periodista asume que realiza un trabajo de alta responsabilidad social que exige el cumplimiento impostergable y que lo obliga a demostrar que cuenta con las aptitudes, habilidades y conocimientos necesarios para ejercer el periodismo, así como elevar permanentemente su capacidad profesional” (2001: 115).

El periodismo ambiental, como rama importante del periodismo, debe ejercerse con profesionalismo, objetividad y responsabilidad. Cualquier fraude o dato inexacto, aunque sea muy pequeño en cualquier labor, lleva a graves consecuencias inesperadas.

Sin embargo, ¿cómo se notifican los factores de “profesionalismo, objetividad y responsabilidad” en un trabajo de tal envergadura? Es el trabajo que se refiera a un tema noticioso y posee la adecuada importancia con la sociedad contemporánea; que refleje los asuntos mediante varios puntos de vista en un estilo claro, justo, creativo y fácil a entender; que se vea su preocupación honrada sobre el ambiente y que pueda provocarnos amar bien a nuestra Tierra.

“Ser un buen periodista ambiental no es muy difícil. El primer elemento necesario es que lo ames y lo entiendas bien”, concluyó Patricia Cáceres.

Bibliografía:

Rodríguez, Pepe. Periodismo de investigación:técnicas y estrategias.  Ediciones Paidós Ibérica. Barcelona, España. 1994, p.23.

Varios autores, compilación: Julio García Luis. Ética periodística. Editorial Pablo de la Torriente. La Habana, Cuba. 2001, p.115.

Shigwedha, Absalom: Why environmental journalism matters. En:  http://www.informante.web.na/i

ndex.php?option=com_content&view=article&id=10506:

why-environmental-journalism-matters-&catid=23:

environment&Itemid=111. Consultado: 07- 06- 2013.

Neuzil, Mark: A Sweeping History of Environmental Journalism. En: http://www.h-net.org/reviews/showrev.php?id=32167. Consultado: 07- 06- 2013.

Periodistas consultados:

René Tamayo León, del periódico Juventud Rebelde.

Patricia Cáceres, del diario Juventud Rebelde.

María de los Ángeles González Borges, profesora de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana.

¿MEDIR?... PARA NO PERDER LA GOTA

¿MEDIR?... PARA NO PERDER LA GOTA

Ante las constantes sequías, los hidrómetros o metrocontadores de agua constituyen parte de la respuesta para llegar al ahorro entre todos.

ALBERTO CABRERA TOPPIN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Foto: Cortesía de MARÍA ELENA GONZÁLEZ GONZÁLEZ.

El grifo gotea una y otra vez Fátima*, aunque no lo escucha, lo ve y no lo cierra correctamente. El agua desperdiciada no moja el piso que acaba de limpiar, ni convierte en fango la tierra que rodea su casa: no le perjudica en absoluto. En un final, tanto esas gotas demás como el líquido que ha utilizado todo un mes en el lavado de la ropa, la cocción de los alimentos y la higiene personal y doméstica, vendrán reflejados en una factura con el valor de un peso per cápita. Una nimiedad por el agua que llega sin interrupciones a su hogar en el municipio capitalino de Boyeros.

A pocos kilómetros de allí, en el reparto El Eléctrico, de Arroyo Naranjo, David Tamame hace “magia” cada cuatro días para llenar en una jornada cuantos cubos y tanques han adquirido en su residencia. ¿Su objetivo? Que no le falte el preciado líquido, por el cual abona, también, el impuesto de un peso por persona mensualmente.

Ante la pregunta de cuán necesario es un hidrómetro –también conocido como metrocontador de agua –en las viviendas, ambos expresan criterios tan opuestos como la situación que viven con el disolvente universal. Y es que en sus dos décadas de edad uno y otro han visto, desde perspectivas diferentes, cómo la ausencia del pago por consumo incide notablemente en la cultura del malgasto hidráulico en La Habana. No obstante, ¿fue siempre así?

Agua gratis para todos

A partir de 1961, Cuba declara vigente y absoluto el socialismo dentro de sus fronteras y se propone avanzar en la búsqueda de la sociedad comunista. Es así como ciertas gratuidades y subsidios se insertan en la cotidianeidad de los cubanos. Entre ellas, el abasto de agua.

“Antes de 1959, en mi casa se pagaba por el agua que consumíamos. ¡Y eso que teníamos una granja! Mensualmente venía un trabajador de acueducto, leía el reloj que estaba en las afueras de la vivienda y nos cobraba”, explica Hilaria Núñez, vecina de Río Verde, en Boyeros. Agrega que tras el triunfo revolucionario, el metrocontador no se utilizó más, ni siquiera los años en los que a su hogar no llegaba el agua con la debida presión: “Hubo algún tiempo que sí fue gratis, pero después vino la tarifa de un peso por persona cada mes.”

Dentro del quinquenio 1966–1970, el gobierno revolucionario decretó gratuito el servicio de agua, siguiendo la premisa comunista de “a cada cual según sus necesidades”. Sin embargo, el pensamiento racionalizador no estaba consolidado en la sociedad cubana, sobre todo en la habanera, por lo que la población comenzó a despilfarrarla. Ello causó el resurgir del pago –tarifado en un peso per cápita mensual –a principios de los setenta, y el nacimiento de campañas desarrolladas por los Comités de Defensa de la Revolución (CDR) en busca del ahorro hidráulico.

En uno de los folletos impresos como parte de la lucha cederista por el freno al malgasto, aparecen palabras de Fidel Castro respecto al tema. El líder de la Revolución afirma que “(…) desde que no cobramos el agua, muchas personas no se ocupan jamás de cerrar la pluma [grifo] (…) el esfuerzo que cualquier persona realiza para resolver el problema de los salideros de agua es mínimo (…) la distribución comunista del agua nos conduce al despilfarro (…), demostrando que no estamos preparados para distribuir el agua comunísticamente”.

Litro a litro, peso a peso

La posterior subvaloración de la moneda cubana y el alza en los salarios en los inicios de los setenta hicieron que la población considerara ínfimo el pago del agua, por lo que una vez más La Habana estaba frente al despilfarro, esta vez unido a una sequía general en todo el país.

Con la construcción de viviendas en zonas como Alamar (en el municipio de Habana del Este) y La Coronela (La Lisa), fue puesto en práctica un proyecto experimental para propiciar el ahorro. De esta manera, se instalaron hidrómetros en varios domicilios, sobre todo, en los edificios recién construidos.

“Yo tenía doce o trece años cuando los contadores de agua funcionaban”, recuerda Yamilé Emana, residente en la zona 18 de Alamar. “Entonces sí se ahorraba. El Estado te daba gratis cierta cantidad de litros; el resto salía de tu bolsillo. Como es lógico, nadie quería pagar ni un quilo de más. Por desgracia, estos equipos fueron dejando de funcionar y con ello vino la tarifa del dichoso peso por persona cada mes, y así se fue la idea del ahorro”, agrega.

Según investigaciones de María Elena González González, jefa del Laboratorio de Calibración de Contadores de Agua Fría y del Departamento de Normalización y Metrología de Aguas de La Habana (AH), en esa época se realizaron algunos estudios en una zona del mencionado municipio del oriente capitalino. Citando al Comandante en Jefe, la directiva afirma: “Las casas que pagaban el agua con tarifa fija gastaban de 4 a 5 veces más que las que abonaban según lo utilizado, y en donde se puso el medidor, rara vez se empleaba más de lo necesario”.

González explica que los metros instalados en el área residencial habanera tenían una vida útil promedio de siete u ocho años: “Se debe a la presión de bombeo, condiciones físicas del agua y que son del tipo de velocidad: miden el líquido consumido según la cantidad de litros por segundo con que este pasa por una veleta interna. Dicha veleta impulsa unos imanes cuya energía magnética da movimiento a las agujas medidoras. La sedimentación de las sales disueltas en el agua es la causa principal por la que los engranes de estos equipos dejan de funcionar”.

La funcionaria declara que al detectarse un metrocontador sin funcionar, el instrumento era remitido al laboratorio de AH para revisarlo, cambiarle las piezas que lo requerían y volver a ajustarle su calibración. Cuando el daño era mayor, se enviaba a la fábrica Midas, en Arroyo Naranjo, única ensambladora de dichos equipos en el país. Allí se reconstruía por completo. “Por desgracia, la empresa productora de los suministros para las reparaciones de los hidrómetros Iberconta, en su mayoría ubicados en la capital, se fusionó con otra firma y dejó de confeccionar los implementos”, acota.

La ausencia de las piezas y las condiciones del Período Especial detuvieron la intención de extender el uso de los medidores tanto en las empresas estatales como en el sector residencial. Sin embargo, en el año 1998 surge el Programa del Oeste de la Capital, con el que instalaron más de 10 000 metrocontadores en los municipios Playa, La Lisa y Marianao, empleando la estructura básica de las unidades rotas. No obstante, este nuevo proyecto no fue suficiente, pues en la actualidad, según refiere González, solo el 12 por ciento de las viviendas capitalinas presentan contador de agua.

¿Medir o no medir?

Al hablar de la necesidad de instalar metrocontadores de agua en las viviendas, muchos son los criterios que se oponen por una u otra razón, aunque todos siempre toman como referencia la situación individual de cada quien con el líquido y la economía del hogar.

Luis Evelio Serrano, joven trabajador vecino de Río Verde, considera que el poder adquisitivo actual de los capitalinos no es suficiente para pagar lo que se consume de agua una vez instalados los hidrómetros. “Existen personas que tienen problemas para abonar el servicio eléctrico, al punto de invertir casi todo el salario en ello. ¡Imagínate qué pasaría con el agua!”, manifiesta.

Wendy Montes de Oca no piensa de esta manera. En su consideración, sí deberían ser instalados los medidores: “Yo vivo cerrando los grifos de mi casa. Sin embargo, cada fin de semana, mi vecina tira cubos y cubos de agua para limpiar su portal, y al finalizar el mes solo paga una pequeña parte de su salario por eso. Parece que no piensa en aquellas personas a las que hoy no les llega el fluido. Cuando vea afectado su bolsillo, sí las recordará”.

“Siempre ha sido un peso por persona”, comenta Fátima. A su entender, esa tarifa debió haber sido establecida para permitir que todos pudieran pagar por el servicio y por lo dañado que se encuentra el sistema de distribución, heredado de tal manera por el gobierno revolucionario.

Sobre la importancia de la medición, María Elena González manifiesta que constituye la herramienta básica para la gestión financiera sostenible de una red de abasto de agua. “La ausencia de medidores despoja de elementos esenciales a la comunidad y a la entidad que maneja el suministro, lo que dificulta la gestión técnica y económica; su presencia crea una conciencia de ahorro en los usuarios y permite una facturación confiable y equitativa, con la que se da valor al agua”, señala.

“No tengo nada contra las personas que tengan una piscina, sea inflable o de cemento, pero no es justo que abonen proporcionalmente la misma cantidad de dinero que aquellas que no tienen, porque gastan mayor cantidad de agua”, manifiesta Yamilé.

Incluso, la crítica al poco uso de los medidores ha llegado al contexto digital. Un lector de Cubadebate identificado con las siglas T. M. pregunta qué ha sucedido con los metrocontadores instalados en las casas, en comentario publicado el 22 de enero de 2011 a raíz del análisis de la situación hidrológica habanera. “Sería muy bueno si se le pudiera cobrar el sobreconsumo (…) a aquellos que no les importe derrochar tan valioso recurso. Si se hace con la corriente eléctrica, ¿por qué no con el agua?”, reflexiona.

A diferencia de lo que muchos creen, no todos los metrocontadores de agua permanecen en el olvido. Datos ofrecidos por Aymée Aguirre Hernández, vicepresidenta del Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos (INRH), y citados por Prensa Latina, reflejan que el 22 por ciento del agua bombeada se pierde dentro de las viviendas, cifra que disminuye considerablemente en los inmuebles donde se encuentran instalados estos dispositivos medidores.

Además, en el 2000 fue modificada la tarifa por consumo a aquellos clientes que cuentan con dichos medidores en sus casas. Según un despacho de la Agencia de Información Nacional (AIN), se pagaría veinticinco centavos al mes per cápita por el consumo de hasta tres metros cúbicos (que anteriormente era gratuito); se cobrarían cincuenta centavos desde tres hasta 4,5 metros cúbicos; setenta y cinco centavos desde 4,5 hasta seis; un peso desde seis hasta 7,5; y $1,50 por más de 7,5.

El domicilio de Ileana Pedrosa, en Centro Habana, es de los pocos ejemplos capitalinos en los que permanece inalterable uno de estos medidores. Según refiere la propietaria, los siete miembros de su familia y ella disfrutan del suministro cada dos días durante la noche, por el cual abonan mensualmente entre ocho y diez pesos. “No es tan caro, se puede pagar. Lo único negativo es que no es continuo”, argumenta.

Solo se logra ahorro cuando el consumidor percibe directamente cuán necesario es. Por ello, instalar metrocontadores de agua con las debidas tarifas puede llegar a ser garantía de racionalidad, sinónima hoy de riqueza para la capital cubana.

* El nombre ha sido cambiado a petición de la fuente.

Pie de fotos: La sedimentación de las sales es una de las principales causas por las que muchos de los metrocontadores dejaban de funcionar.

Ficha técnica:

Tipo de título: Llamativo.
Tipo de entrada: De Contraste.
Tipo de cuerpo: De bloques temáticos.
Tipo de transiciones: Empleo de sumarios.
Tipo de cierre: Cierre de conclusión o resumen.

Tema: Necesidad de los metrocontadores de agua para acabar con el despilfarro del líquido.

Objetivo principal: Demostrar que es necesaria la instalación de los metrocontadores de agua en el sector residencial para propiciar el ahorro de líquido.

Objetivos colaterales: Hacer un recuento de la historia de la medición del agua en el sector residencial; presentar situación actual del abasto del agua en la capital, haciendo énfasis en el contraste uso del agua–importe a pagar.

Estrategia de fuentes:

Documentales: Folleto El agua, elemento de vida (CDR, década de 1960); portal Cubadebate (consulta en línea, lunes 15 de abril de 2013); cable de la Agencia de Información Nacional (AIN) publicado en internet; libro Historia de Cuba 1959–1999. Liberación nacional y socialismo, de José Cantón Navarro y Arnaldo Silva León.

No documentales:

David Tamame (joven de 20 años que vive en una zona con dificultades en el abasto de agua).

Fátima* (joven de 20 años que vive en una zona con abasto de agua permanente).

Hilaria Núñez, persona que ha sido testigo de los cambios en la tarifa del agua a través del tiempo.

Yamilé Emana, testigo del funcionamiento de los metrocontadores de agua y su posterior desuso.

María Elena González González, jefa del Laboratorio de Calibración de Contadores de Agua Fría y del Departamento de Normalización y Metrología de Aguas de La Habana.

Luis Evelio Serrano, joven trabajador de 20 años.

Wendy Montes de Oca, joven estudiante de 19 años. 

Tipo de juicios:

Disyuntivos: David Tamame y Fátima; Luis Evelio Serrano y Wendy Montes de Oca.

Valorativos: Hilaria Núñez, Yamilé Emana.

Analítico: María Elena González González. También, se manifiesta en todo el desarrollo del trabajo.

Soportes:

Hecho: Derroche de agua en varias viviendas capitalinas.

Antecedentes: Implementación de la tarifa fija a la mayoría de los consumidores, eliminación del pago del agua, instalación de hidrómetros en ciertas zonas capitalinas.

Contexto y hechos colaterales: Preocupación institucional del Instituto de Recursos Hidráulicos y la dirección el país por los altos volúmenes de despilfarro, mayor frecuencia de etapas secas principalmente en la capital.

Proyecciones: Las fuentes no aportaron ninguna. Se desprende de todos los juicios que pudiera ser la instalación de los metrocontadores.

TALAR LAS MALAS PRÁCTICAS

TALAR LAS MALAS PRÁCTICAS

LUIS A. AUTIÉ CANTÓN,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hace unas semanas escuché con mis ojos la voz de una señora que, en las páginas del diario Trabajadores, exigía una explicación ante la tala de un centenario árbol en su cuadra. Contaba la doliente el derribo total del ejemplar a manos de unos obreros, cuando para llevar a cabo sus labores no era necesaria tan radical decisión.

La fecunda cantidad de materiales publicitarios que se transmiten, con los que nuestra televisión intenta crear una conciencia de preservacionista ante la siega de árboles y la deforestación, me obliga a recurrir al tema de la tala en la capital.

La ubicación geográfica de Cuba convierte a la Isla en blanco de huracanes, tormentas tropicales y otros fenómenos atmosféricos fuertes. El sistema de tendido eléctrico y telefónico urbanos se ve afectado, en ocasiones, debido a las ramas de los árboles caídas al ceder ante las ráfagas de viento. Las raíces pueden dañar también las aceras si el árbol cae. Por eso se “recortan” un poco.

Ahora bien: no comprendo la conducta de ciertas instituciones encargadas de la poda en la ciudad, cuando toman la justicia por su mano y recurren a la vía más fácil: echar el árbol a tierra. Francamente, veo estas acciones como irrespetuosas, no solo con la naturaleza, sino también con la política nacional, que busca la reforestación citadina, un camino imprescindible para eliminar o al menos reducir los niveles de contaminación atmosférica.

¿Es necesario talar un árbol escudándose solamente en la opinión de que, al transcurrir el tiempo, seguirá creciendo y pudiera afectar la acera o el tendido? ¿El talar uno y sembrar otro en su lugar soluciona el entuerto? No lo creo.

La poda, en la urbanidad, se utiliza tanto para prevenir el riesgo de caída de ramas como para regular el crecimiento, si el sitio donde se encuentra no permite su desarrollo completo. Además, derribar un árbol y sembrar otro no es solución, pues al retoño le tomará mucho tiempo alcanzar el tamaño, la frondosidad y la capacidad descontaminante de su predecesor. A mi juicio, deberían estudiar una vía más “ecológica”, de forma tal que no se vean perjudicados ni el ejemplar ni aceras y tendidos.

El Artículo 70 de la Ley 81 del Medio Ambiente estipula que “toda persona natural o jurídica, que por su acción u omisión dañe el medio ambiente, está obligada a cesar en su conducta y a reparar los daños y perjuicios que ocasione”. Pero en la calle, ¿quién controla? Si la ley se hiciera sentir como es debido, arbitrariedades como esta no existieran.

Si se tienen noticias de ejemplares que sobrevivieron a la bomba atómica lanzada en Hiroshima, ¿cómo es posible que nuestra ciudad sufra la pérdida de árboles a causa de la negligencia institucional y la “mala praxis” de conciencia? Sí, hay cosas por talar, pero no nacen en la tierra.

PROFESIÓN INDISPENSABLE

PROFESIÓN INDISPENSABLE

Tema: Máximo San Juan plantea: “Los periodistas son necesarios para que el mundo incomprensible y complejo pueda resumirse a diario en un cuadro inteligible”.

DAVID GALLO SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Hace 100 años ser periodista era importante, pero hoy adquiere una relevancia mayor al convertirse en un vocero de la realidad, en un comunicador  por excelencia. Ya sea reportero, fotógrafo o editor, lo mismo en prensa escrita, radio o televisión, tiene que reflejar las circunstancias del país y la vida de la sociedad. 

Mario A. Urquizo, periodista, redactor y editor de revistas financieras y profesor de la Escuela de Periodismo Jaime Bausate y Meza, así como de la Universidad Tecnológica del Perú, en su ensayo titulado ¿Por qué estudiar Periodismo?, hace un análisis ante la inquietante y problémica situación de que cualquiera puede ser periodista: “Desde el corresponsal escolar, hasta el jefe de una oficina de relaciones públicas de alguna entidad, o el sobrino del director, el que no tenía trabajo o el abogado que escribe “bonito” y que opina sobre la coyuntura” (2009: 4).

Mas deja claro que los verdaderos expertos de la noticia reconocen en ellas sus características particulares, fases, etapas, (…) encaminando correctamente la investigación. Son personas con formación, integridad, humanismo, compromiso social y responsabilidad. Sus capacidades les permiten visualizar con toda claridad y en su real dimensión los procesos político-sociales, analizar el contexto en el que se desarrolla, los antecedentes históricos y las proyecciones.

Dichos conocimientos propios de los profesionales de la palabra y acumulados durante años de estudios son la causa por la cual “los periodistas son necesarios para que el mundo incomprensible y complejo pueda resumirse a diario en un cuadro inteligible’’, como expresara Máximo San Juan.

La relevancia de la tarea desempeñada por los periodistas ha hecho que  algunos autores consideren esa labor como el "cuarto poder", quedando como los tres anteriores los que establecen las constituciones modernas: poder ejecutivo, legislativo y judicial.

Dicho trabajo (el periodístico), que consiste en recolectar, sintetizar, jerarquizar y publicar información relativa a la actualidad, se sustenta en la noticia. Dependiendo de su impacto e importancia, el periodista decide cómo llevarla a la luz pública, pero siempre tratando de hacerla lo más comprensible posible. Para ello y según Javier Ibarrola en su libro La Noticia, el reportero debe apegarse a los hechos y reportarlos en su exacta dimensión.

Generalmente se dan acontecimientos difíciles de comprender, mucho más para las personas que no están al tanto de tales sucesos, ya sea por lejanía, por poca relevancia del mismo, por no formar parte de los temas preferidos, por carecer de actualidad o por la complejidad de los factores que determinaron la ocurrencia de los sucesos. Ante tales situaciones, es cuando los periodistas, llevando a cabo su labor, deben dar las necesarias explicaciones, acercar el hecho a todas las personas, plantear su real importancia, expresarlo para el público, demostrar la necesidad de su conocimiento, extraer lo que tenga de relevante y mostrárselo al receptor de la información.

El periodista brasileño Pompou de Souza afirma: “Solo reuniendo todos los componentes de la función de noticiar (informar, interpretar y opinar) cumplirá la prensa con las exigencias que se hacen a los medios de comunicación social en un mundo complejo, lleno de ofertas y escaso de tiempo” (1980:12).

Luis Hernández Serrano, periodista del periódico Juventud Rebelde, considera que la época moderna a pesar de las nuevas tecnologías, no puede vivir sin periodistas, cuyo trabajo no es únicamente informar, sino  formar y explicar el acontecimiento, ampliarlo y destacar sus puntos esenciales.

“Los profesionales de la palabra no tratan solamente lo que les llama la atención. Investigan y comentan también sobre lo que pudiera resultar interesante, curioso y atractivo para el  receptor de la información”, agrega.

Dada la evidente influencia de la prensa, sus ejecutores, con autenticidad y ética, actúan siempre con la mayor diligencia posible en el acceso a las fuentes y en el contraste de opiniones confrontadas, buscando el esclarecimiento de los hechos.

La ciencia social del periodismo busca crear el método correcto para poder presentar cualquier tipo de noticia, ser objetivo, buscar fuentes seguras y, por tanto, verificables, reflejar con autenticidad los acontecimientos y hacerlos comprensibles al público consumidor de la noticia.

En su ensayo “De la veracidad como construcción de la verdad”, José Guillermo Ánjel se refiere a cómo “los reporteros están siempre en una búsqueda de la verdad que no concluye porque cada tiempo aporta nuevos datos e interpretaciones a lo que sabemos”, verdad que es empleada en la clarificación y representación de los acontecimientos.

Gabino Manguela, periodista del semanario cubano Trabajadores,  coincide en que su profesión debe acercar los acontecimientos del mundo, lo más clarificado posible a los receptores de las informaciones.

“Para ser buen profesional hay que tener deseos de trabajar y de investigar. En un mundo agitado donde las calles son fuentes de importantes sucesos, hay informaciones que merecerían un buen reportaje,  el lector (en este caso),  debe ser capaz de comprender sin muchos rodeos los hechos, a partir de la presentación correcta que el reportero haga de los mismos”, destacó.

Para que las personas entiendan el mensaje y sea permisible la publicación de todas las informaciones, se debe  decir lo que se quiere con claridad. No deben minimizase los hechos. Hay que convertir algo  aparentemente insignificante en  agradable y trascendental.

“El periodista tiene que parecerse a la sociedad en que se desarrolla, a veces muy polémica, donde todos piensan, analizan y cuestionan. Hay que escribir sobre temas influyentes para las personas, hay que pensar como el receptor de la información”, considera Roberto Miguel Torres Barbarán, redactor del periódico Granma.

Todos los acontecimientos que a diario ocurren para su simplificación, mejor comprensión y análisis, han conducido a dividir el Periodismo en varios tipos, pero manteniendo siempre un compromiso ético con la sociedad y nunca dejando a un lado su principal misión, informar, pero cada vez mejor y más.

Hay una realidad imperante y es que sea cual sea el periodismo practicado, es una obligación para quien se respete hacerlo con calidad y claridad,  asumiendo los valores y la ética profesional. Realizarse acorde a las exigencias de los cada vez más cambiantes y convulsos tiempos, marcados por acontecimientos históricos, económicos y sociales que cambian el rumbo de la vida.

Bibliografía:

De Souza,  Pompou. La realidad. Ediciones Rio. Brasilia, Brasill. 1980.

Guillermo Ánjel, José: De la veracidad como construcción de la verdad. Libertad. Colombia. 2004.

Ibarrola, Javier. La Noticia. Ediciones Gernika. Ciudad de México, México. 2001.

Urquizo, Mario A.: ¿Por qué estudiar Periodismo? Ediciones Lima. Perú. 2007.

Periodistas consultados:

Luis Hernández Serrano, periodista del diario Juventud Rebelde.

Gabino Manguela, periodista del semanario cubano Trabajadores.

Roberto Miguel Torres Barbarán, reportero del periódico Granma.