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Isla al Sur

HASTA SIEMPRE, COMANDANTE

HASTA SIEMPRE, COMANDANTE

Desde la sencillez de la oralidad, los estudiantes de primer año de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, expresan sus sentimientos ante la partida física de Fidel y su paso a la eternidad de los héroes.

Foto: DAVID RODRÍGUEZ SÁNCHEZ-GALARRAGA.

HOMBRE DE PUEBLO. Comandante, aún n me acostumbro a vivir sabiendo que ya no estás físicamente entre nosotros, por eso, voy a expresar de forma breve lo que significas y no la tristeza que aflora en mi mente y corazón: Fiel a su gente / Inagotable de pensamiento / Digno de admirar / Espléndido / Líder supremo (Henry Acea González).  

EL ORGULLO DE SER CUBANO. La mejor forma de honrar a Fidel no son consignas ni estatuas. Asimilé su partida como asimilé cada imagen suya en la Sierra, en la Plaza: con orgullo. Ahora la juventud deberá continuar con ese proceso único del cual él fue digno defensor y continuador: la revolución nacida el 10 de octubre de 1868, con la que la identidad cubana cobró fuerzas, al igual que con cada palabra emanada desde el pecho de su titánico ser (Diego Martín Ramos)

LA CUBA DE HOY, LA DE FIDEL. Los ojos abiertos del mundo observan atónitos cómo ni siquiera desvaneciéndose la presencia física de Fidel, desaparece de los cubanos esa luz que nos acompañó durante sesenta años. La reacción del pueblo fue impresionante al nivel que solo se merece una figura como él; al nivel que solo una patria agradecida puede hacerle a su mayor guía (Pedro Pablo Chaviano Hernández).

EL COMANDANTE INMORTAL. Recuerdo una llamada a las 12:20 de la madrugada, me recuerdo viendo el televisor, temblando de angustia. Me visualizo colgando una bandera y una foto en el portal de mi casa y me encuentro aún, cada vez que me conecto, twitteando por mi pueblo y por el Comandante inmortal. Pues sí, no ha muerto, porque su ejemplo se multiplica en miles de cubanos que siguen sus ideas. Él está aquí y seguirá aquí, mientras existan jóvenes que estudien Historia de Cuba y compartan sus ideales (Mayte Pacheco Martínez).

TE QUIERO, COMANDANTE. Fidel, muchos deseaban conocerte personalmente. Yo deseaba hacerlo, aunque sabía que si algún día llegaba ese momento, padecería de temblores. ¿Cómo no temblaría si, incluso los que te odiaban, los que no creían en ti o los que intentaron matarte se estremecían al vete? (Ariadna Poey Sánchez).

OTRO FIDEL. No creí cuando me lo dijo. Mi madre acababa de despertarme con una notica muy triste, la muerte del Comandante. Fue un suceso que estremeció al pueblo, su pueblo. Y ahora me inunda cierto vacío, en realidad a todos, pues fue un hombre de huella imborrable. Muchos creen que ha muerto, Cuba sabe que nació otro Fidel (Eliany Benito Martínez).

UN HOMBRE QUE ES PUEBLO. Todo el planeta se estremeció con la noticia. Se ha ido un hombre de gran pensamiento, un líder, un héroe, un hermano. Hoy sufrimos la pérdida de un ser que más que nada luchó porque se cumpliera y respetaran los derechos humanos. Hoy, con gran emoción, repito la estrofa que muchas veces recité: “Fidel pasando por la historia, Fidel multiplicado de estrella individual a estrella colectiva” (Reinier Guzmán Frómeta).

¡LA HISTORIA SÍ LO ABSOLVIÓ, COMANDANTE! En días como estos descubrí en mí cosas que no sabía: me hallé de pronto con ojos húmedos y respiración entrecortada, un viernes cerca de la medianoche, escuchando la alocución de Raúl Castro anunciando la muerte del Comandante; quedé en vela toda la noche para estar cerca de sus cenizas bien entrada en la mañana; me sentí indignada ante comentarios hostiles e irrespetuosos en las redes sociales al Comandante y a quienes lo lloran y, sin darme cuenta, estaba contestando con raba incontrolable. Entonces comprendí que si alguien como yo, que no lo conoció, sintió algo así, como otros miles, es porque la historia sí lo absolvió, Comandante (Patricia Hernández Acevedo).

NO ES UN ADIÓS SINO UN HASTA LUEGO. El sábado en la mañana me levanté al oír a mi madre tocar con ímpetu mi puerta. Sentada en la cama escuché la voz de Evo Morales hablando del Comandante. En el borde superior de la pantalla del televisor, un titular anunciaba el fallecimiento de Fidel. No quería creerlo. Me preparé y salí para la Facultad a brindar mi esfuerzo y, aún ahora que escribo estas líneas, no puedo creer que el líder se haya ido (María Laura Sánchez Sardiñas).

FIDEL EN FAMILIA. Si mi abuela viviera habría ido a la Plaza. Mi madre me lo dijo y yo no le pude responder. Pero ya lo sabía. Si mi abuela estuviera viva se habría deshecho en llanto. Mi padre la recordó mucho cuando habló conmigo, pero su recuerdo tan cercano aún, hizo que el sollozo quedara dentro. Mas, mi abuela no está viva, no lo sobrevivió. En mi casa todos han llorado. Mi mamá se emociona cada vez que entrevistan a alguien y mi papá, enfermo, insistió en ir al homenaje. La canción televisada, la décima del repentista, las fotos inéditas nos han conmovido hasta las lágrimas (Laura Serguera Río).    

ENTRE DOLOR Y DEBER. ¡Cuánta angustia invade a Cuba en estos difíciles momentos! Al igual que otros compatriotas, sufrí la implacable noticia de la muerte de uno de los líderes más grandes de todos los tiempos. He llorado en estos días, he llorado mucho porque a Fidel le debo todo lo que soy y porque su obra está presente en cada rincón de este país. Me pregunto a cada instante, ¿cómo rendirle homenaje a su inigualable figura? Creo que acabo de encontrar la respuesta: defendiendo su legado cada día, siendo altruista, solidaria y humanista, que son las enseñanzas del gigante de esta tierra para las personas no solo de Cuba sino del orbe (Yilena Héctor Rodríguez).

PADRE Y LÍDER. Entre los demás jóvenes de la Universidad de La Habana estábamos nosotros, futuros comunicadores, cientistas y periodistas. La Plaza de la Revolución se nos hacía gigante, inmensa como él. Nadie decía su nombre, pero todos lo pensaban, lo sentían, veían la figura de Fidel Castro Ruz frente a la bandera. Llegó la noche y nuestras voces se unieron al llamado de Cuba. Revivimos a Fidel y cada corazón latió más fuerte que nunca. ¡Qué multitud aquella! ¡Qué honor haber estado allí! Hoy lo recuerdo con lágrimas, lágrimas que guardan a Fidel como al más grande de los líderes y de los padres de los cubanos (Ana Margarita Martin Guerrero).

UN HOMBRE INMORTAL. El silencio se apodera de todos. ¿Será verdad? No lo pudo creer. Aquel cuyo nombre resuena cada vez que gritamos ¡Revolución! Aquel sobre el que he leído tantas veces en los libros de textos estudiantiles, en sus reflexiones, en trascendentales discursos. ¡No ha muerto! Sería imposible matar un pueblo entero. Un pueblo de ideas que lo lleva en su sangre, en su piel, en sus lágrimas y en su corazón (María Karla González Mir).

UNA HORA DE MÁS. El 13 de agosto de 1998 estaba mi mamá a punto de dar a luz en el hospital municipal de Santa Cruz del Norte. La niña luchaba por salir al mundo el día del Comandante. Pero me pasé una hora, me demoré una hora. Lo siento. No nací en su jornada, Fidel; sin embargo, eso no desmaya mi amor intenso y mi anhelo de ser como usted. ¡Hasta siempre, Comandante! (Amaya Rubio Ortega).

UN HOMBRE PARA LA HISTORIA. El Comandante vive porque los héroes no mueren con su desaparición física. Fidel pasó por la vida dejando una huella imborrable, dejando un pueblo que lo ama. Siempre estará con nosotros un Fidel que palpita en el corazón de cada cubano, es un alma renaciente en lo alto de la montaña. Un pueblo enérgico y combativo, un río victorioso, esto, Comandante, es su Cuba, la que usted cultivó y queda para el futuro (Laura María Ortega Pérez).

SIEMPRE ANHELANDO. E la madrugada del 26 de noviembre llegó a mi celular un terrible mensaje: Murió Fidel. La noticia me impactó profundamente y en medio de sollozos salí corriendo a contarle a mi mamá, quería ser yo quien le dijera lo sucedido. Mi intentó fracasó, ya ella estaba en el sofá, delante del televisor, llorando desconsoladamente. Compartí la tristeza familiar, había fallecido nuestro líder histórico, aquel que cambió la vida de los pobres positivamente. Caigo en cuenta que nunca conocí personalmente a Fidel, mi mamá nunca me llevó a una marcha para verlo aunque fuera de lejos. Era muy chiquita. Tal vez mi destino me depare otros momentos importantes, pero siempre anhelaré decir en la Plaza de la Revolución, frente a él: ¡Viva Cuba Libre!, ¡Viva Fidel!, ¡Hasta la victoria siempre! (Yira Hernández Gómez).

SIEMPRE CONMIGO. Mientras esperaba bajo el frío de la madrugada del miércoles, lo pensaba. Me encontraba arropada con el calor de una bandera cubana que daba abrigo a mi cuerpo y mi alma. Por fin sucedió. Una caravana de carros pasó frente a mí. Era él. El mismo hombre que siempre escuché emocionada, que sentí como mi líder, como mi guía. Ya no se encontraba firme en la Plaza, con su vibrante palabra, pero incluso así, me impactó de igual forma. Hizo que mi corazón latiera tan fuerte como si todavía estuviera con vida (Beatriz Ramírez López).

ESTO TIENE UN NOMBRE, SOLO TIENE UN NOMBRE. Cuando recibí la noticia en lo primero que pensé fue en la foto que desde que nací veo y no se mueve de la sala de mi casa. En la foto está mi querido padre y el hombre más grande de América, quietos en un emocionante abrazo. Fidel Castro, querido por el pueblo, temido y hasta odiado por muchos, pero respetado por todos, ha desaparecido físicamente, pero reencarna en 11 millones de cubanos, en los que hicimos guardia de honor, en los que salimos a las calles y en los que desde nuestras casas gritamos: ¡Hasta siempre, Comandante! (Claudia Guillén Escalona). 

¡HAY FIDEL! Fidel, ¿dónde estás ahora, qué haremos sin ti? Seguir hacia adelante, no te preocupes, te pensamos cada día. En la cola interminable, en el debate cotidiano de la calle, en la Plaza, siempre en la Plaza. Invicto eres, desafínate, el Norte no pudo contigo y no podrá con nosotros. La historia te absolvió y en los cubanos estás en los corazones (Indira Hernández Alonso).

EL COMANDANTE ES PARA SIEMPRE. Fidel Castro Ruz, líder indiscutible de la revolución cubana y el último gran político del siglo XX, fue un hombre con una capacidad de orador excepcional. Dirigió numerosas batallas, tanto en el ámbito nacional como internacional. En entrevista a una niña de La Colmenita, le preguntaron por qué tenía escrito Fidel en la frente, y ella respondió: “Porque no puedo abrirme el corazón para ponérmelo dentro”. Por lo tanto, considero que seguir su ejemplo es la mejor manera de homenajearlo (Yilian Arzuaga Piña).

CREANDO MILLONES DE FIDEL. El gran Fidel vivirá siempre en 11 millones de corazones que lo recuerdan y lo admiran. ¡La inmortalidad te acogerá, mi Comandante! Y desde la Plaza de la Revolución te elevamos al cielo creando millones de Fidel (Marlon Otero Cruz).

¿QUIÉN DIJO QUE SE HA IDO? Fidel, fuiste tan grande, tan gigante ante la vida, que por eso hoy la muerte no la vemos como pérdida sino acompañamiento eterno. La juventud revolucionaria cubana te llevará siempre en lo más profundo del corazón porque tú a base de genialidad y enseñanzas te ganaste ese lugar. Puedes partir tranquilo porque el país que soñaste y construiste será definitivo hasta la última sangre de cada cubano (Haroldo Miguel Luis Castro).

MI DESDICHA. Nunca pude verte, hablarte. Nunca pude sentir tu presencia cerca de mí. Eso es algo que llevaré conmigo toda la vida, no tuve a dicha de otros. Pero sí te leí, te estudié y siempre lo haré. Te conocí en los libros de Historia, en los carteles, en los discursos, en la voz de una maestra y entonces aprendí a quererte. A veces siento que este pueblo no será el mismo. Tú tienes el secreto de lo imperecedero. Gracias porque exististe (Blanca Amelia Ramírez Brito).

FIDEL ES CUBA. Para mí no has muerto: tu obra y tus ideas perdurarán por siempre. No es preciso llorar, pues a los héroes se les recuerda sin llanto. Voy a vivir con la insatisfacción de no haberte conocido, o de no recibir un abrazo o un apretón de manos, pero siento un gran orgullo de haber nacido en esta isla y de tenerte como nuestro eterno padre. La muerte no es verdad cuando se ha cumplido con la obra de la vida, dio Martí (Aylin Herrera Reyes).

FIDEL, FIDEL. Hay una gran multitud en la Plaza. La gente llora. Ha muerto el líder. Ha muerto la figura más importante del siglo XX. De estos días grises me llevo solo las palabras del pueblo que dicen: FIDEL, FIDEL. ¡Viva el Comandante! Ya no estás, pero queda tu legado, convicciones y un pueblo fidelista que no te defraudará (María Claudia Baliño Pupo).  

MENTIRA. ¡Mentira!, pensé cuando llegó la noticia. ¡Mentira!, lloré cuando lo confirmaron. ¡Mentira! ¡Él no ha muerto!, grité cuando en la Plaza todo un pueblo gritó ¡Yo soy Fidel! Hay hombres que quedan más allá de la vida y permanecen firmes en el pensamiento y en el alma (Mario Ernesto Cremata Bacallao).

¡YO SOY FIDEL! Comandante, a tu muerte, el sentimiento de incredulidad se apodera de mí sin poder contenerlo. Ya emprendes el camino a la inmortalidad, sí, porque mientras exista un revolucionario que defienda tu legado no estarás muerto, vivirás por siempre, porque YO soy Fidel (Melissa Borges Ortega).

DESEMBARCO EN LA ETERNIDAD. La noticia caló hondo en nuestro pueblo, rápida, hiriente, impactante, pero ante todo, increíble. El gigante barbudo de la revolución levó anclas a bordo del Granma, para emprender un último viaje (Ana Laura Fernández de Lara López).

POR SIEMPRE FIDEL. La muerte del líder histórico de la revolución cubana abatió y conmovió al mundo y, sobre todo, al pueblo cubano, este pueblo que le debe todo a Fidel Castro. Su guía, sacrificio, ejemplo, no cesarán. Fidel es Fidel. Fidel es inmortal (Sabrina López Carranza).

GRACIAS. Gracias es la única palabra que se me ocurre cuando pienso en él, quizás por mi formación desde pequeña. Gracias por existir, por ser tú, por darnos tanto, por luchar siempre, por representarnos, por darnos la oportunidad de soñar. Gracias, gracias, gracias (Gabriela Milena Padrón Morejón).

LA FUERZA EN LA DEBILIDAD. El miedo de perder al baluarte que guía llena a un pueblo de coraje. Recuerdo que mi abuela siempre decía que moriría antes que Fidel Castro y así sucedió. En exactamente un mes perdí a dos grandes. Pero ahora no es tiempo de llorar las pérdidas terribles, es hora de aferrarnos a sus ideas. Mi abuela lo recibió allá, en la inmortalidad. Y Cuba sacará fuerzas de esta enorme debilidad (Carla Gabriela Fernández Orihuela).

EL ALMA DE LA NACIÓN. Se oye el himno indoblegable. Ya viene. La multitud se agita. El silencio es total. La urna pasa frente a mí. Leo la inscripción: Fidel Castro Ruz. Solo así lo creo. Alrededor mío lloran, una voz cercana da vivas y le siguen muchas más. Misión cumplida, Fidel. Mientras se aleja lentamente, siento sobre mí el alma de la nación. Callo (Raúl Escalona Abella).

TODO POR FIDEL. Fue una jornada de grandes emociones, en la que se encontraron el dolor de haber perdido a nuestro querido Fidel y la emoción de haber tenido el honor de rendirle homenaje. Estuvimos en la Universidad, en la Plaza de la Revolución, en el Memorial después de una inmensa cola. Pero valió la pena porque todo fue por Fidel (Aylet Morales Carmona).

LOS CUBANOS HEREDAN UN GRAN LEGADO. Fue una pérdida dolorosa para Cuba y América Latina. Fidel fue un político talentoso y un amigo de Vietnam, mi patria. En el desfile, nuestra delegación expresó la admiración y gratitud por su pensamiento revolucionario, su contribución a no solamente Cuba, sino también a la patria grande. Son jornadas tristes, pero los cubanos muestran que van a heredar su legado (Tuan le Nguyen).

FIDEL SIEMPRE SERÁ FIDEL. Fidel Castro ya no está. Posiblemente fue el más admirado de todos los grandes. Su personalidad impresionante no desdibuja el camino recorrido. Fidel siempre será Fidel. Su legado está más probado que nunca (Aleiny Sánchez Martínez).

LAS IDEAS NO MUEREN. Como quien pierde un padre y la esperanza parece acabarse, como quien escucha y no lo puede creer, ¿esa luz pudo apagarse? Así me sentí cuando recibí la noticia que estremeció a más de un pueblo. Pero las ideas no mueren, viven cada vez que se pronuncia su nombre; Fidel hoy más que nunca vive y cada vez más lo siento en mí (Nicole Mesa Lafargue).

ESA NOCHE. La noche del 25 de noviembre la noticia a todos nos tomó por sorpresa. Un comunicado invadió la sala de mi casa y sin querer imaginar lo que diría el Presidente, mi madre y yo empezamos a llorar. Los días han pasado así de rápido, como pasa el viento. Una respuesta totalmente voluntaria del pueblo cubano ha dado más que prueba del inmenso amor que todos sentíamos por el Comandante. El tiempo seguirá pasando, pero su memoria perdurará porque fue y es, sin duda, el líder histórico del proceso revolucionario cubano (Laura Patricia Ruiz Ledón).

NO HA MUERTO MI COMANDANTE. Eran las 10 de la noche y veía una película con mi novio en la sala de la casa. Un poco más tarde entró mi papá y me dijo: “Se ha muerto Fidel”. Yo no lo podía creer, rápidamente cambié al canal Cubavisión. Para mí, ha sido la pérdida más grande que ha tenido Cuba. Le debo todo lo que soy y seré. Fidel Castro lo dio todo por la revolución y su vida fue más que fructífera, fue el logro de la Cuba que somos hoy. Mi Comandante no murió el 25 de noviembre, él vive en el corazón de todos los cubanos (Roxana Medina Torres).

EL NUEVO DIOS DEL OLIMPO. El 25 de noviembre fue el comienzo de su largo viaje, unos dicen que rumbo a la eternidad. Yo digo que fue a encontrarse con Martí. Los hombres como Fidel no temen a la muerte porque los ampara la historia y la confianza de todo un pueblo, de una revolución (Eliana Labarca Harris).

¿A DÓNDE TE FUISTE? Al despertarme y conocer de su muerte me hice esta pregunta. Y es que conozco suficiente de la obra del Comandante en Jefe, del político, del ser humano, para asegurar que él no se esfumará. Todo lo contrario, su legado vivirá en cada uno de los cubanos. Cada uno de nosotros lo recordará a su forma, personificado, propio (Heidy Maurell Lara).  

LA ÚLTIMA MARCHA DEL CABALLO. Lo vi en el carro. Estaba al lado de la ventanilla, saludando. El barrio reventó. –“¡Coño, miren a Fidel!”. Y la gente saltaba a la calle. El vehículo andaba suave. Pasó sonriendo. Pasó y yo no tenía idea de que lo estaba despidiendo. Fue hace dos semanas. Fidel ha muerto y a mí no me queda más que silencio (Marcos Paz Sablón).

COMO TE EXTRAÑAREMOS. Días de mucha tristeza acompañan al pueblo cubano. Hemos perdido al más grande de los hombres, al líder de la revolución. Es impresionante ver cómo casi al unísono el llanto se adueñó de los rostros. “¡Yo soy Fidel!”, como te extrañaremos, Comandante. Por ti y por todo lo que nos legaste: Venceremos (Viani Pulido Coba).

EL GRIS EN LOS PERIÓDICOS. Pasada una generación, aparecerá inevitablemente la siguiente, nosotros debemos tenerlo en cuenta ya. El dolor y la pérdida le han pasado a no solo una nación, cerrando una vida con las historias consideradas como leyendas: hoy, Fidel Castro (Ha Nguyen Hoang).

NUESTRA HUELLA. Nunca podremos hablar de una Cuba sin Fidel, ahora más que nunca Fidel está entre nosotros. El camino está abierto para que otros lo continúen. Tuve la posibilidad de realizar guardia de honor en la Universidad de La Habana, no me conformé, tuve que volver a sostener nuestra bandera por Fidel, por nuestro Comandante, por nuestra huella en la vida (Rachel Rivero Acosta).

UN TRISTE AMANECER. Dicen que los amaneceres son felices, pero no todos los son. Solo un hombre como Fidel podría hacerlo diferente. La tristeza y el vacío entraron en mi corazón al saber la noticia. Es el paso de un inmortal a la eternidad (Ariel Neévares Luis).

POR SIEMPRE FIDEL. La pérdida del gran maestro de todos los cubanos es, sin duda, el dolor más profundo de estos tiempos. ¿Cómo despedirse de un grande, de alguien a quien le debemos todo? ¡No me despedí! Acudí a la marcha, a la partida de sus cenizas, para ratificarle ¡Hasta siempre, Comandante! (Liannet Gómez Abraham).

PAPÁ FIDEL. Eran las siete de la mañana y una joven esperaba el paso de la Caravana de la Victoria. Pensaba que eran solo carros, pensaba que no era nada más. De pronto, una caja, pequeña y bordeada de rosas pasaba a menos de tres metros de ella. En la parte trasera decía algo, pero una anciana que no veía le pregunta: -Mijita, ¿qué dice ahí? -¿Dónde, señora? –Ahí, mi amor. -¡Coño!, se nos fue papá Fidel (Adalina Hernández Urquiola).

HASTA SIEMPRE, FIDEL. Se ha ido físicamente el Comandante en Jefe, con profundo dolor el pueblo de Cuba lo despidió por el mismo camino donde pasara triunfante aquellos días de enero de 1959. ¡Patria o Muerte! (Alejandro Abadía Torres).

MI ÚLTIMA COBERTURA

MI ÚLTIMA COBERTURA

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Foto: NURIA CEPERO

Mi padre tiene 87 años y está hospitalizado. Una afección renal lo aqueja por más de un mes y no hay antibiótico que quite el fogaje impertinente de las 6 a las 8 de la noche. Le dicen la fiebre del riñón y es como si más allá de toda precaución médica, fuera inevitable la duralgina implacable, dolorosa, casi cruel, que penetra en su escuálida figurilla anciana.

Es sábado, es muy temprano en la mañana, es día de acompañarlo. Llego a su cama y me recibe con un sollozo “a lo macho”. Un sollozo que solo sabe salir de los hombres de alma fuerte.

-Mija, tú sabes que lo quise mucho.

-Pipo, no te pongas así. Te puede subir la presión, estate tranquilito. Tú sabías que estaba muy enfermo.

-Mija, yo le debo mucho. Sin él, tú no serías lo que eres y estuviéramos allá en San Germán con el bagacillo que no te gusta.

El viejo guarda unos instantes silencio. Se aferra a mi mano y mira a mis hermanas. Entonces, vuelve a la carga:

-Sin él, ustedes no hubieran nacido. ¿Con qué?

Mi padre es francamente sentimental. Pero aunque está enfermo, no podemos despojarlo de sus recuerdos solo invocando a la salud que debe recuperar. Da rienda a la memoria, a su paso anónimo por la vida, a lo que ha hecho a fuerza de honradez y bondad.

La mañana del sábado 26 pasa.

Ahora es martes 29 y son las 8 de la mañana.

Parezco una velita. Apenas me muevo. Mi vista queda en algún punto fijo que ni siquiera delimito. Me sobrecoge la atmósfera del recinto, la gente, lo que significa estar aquí.

Son apenas cinco minutos en los que recuerdo cuando por primera vez me dio un apretón de mano. Sí, fue él. Yo jamás me hubiera atrevido. Tenía entonces 15 años y estaba en un trabajo voluntario en Niña Bonita. Éramos cuatro muchachas del preuniversitario Carlos Marx, íbamos a almorzar y un jeep se detuvo a nuestro lado. No imaginábamos quién sería. De pronto, se abrió la portezuela y bajó. ¡Coño, qué susto nos dimos! Y ahí empezó a hablar, a preguntarnos, qué sé yo, ¿qué le habríamos dicho? O sí, recuerdo que comentamos que las vacas tenían aire acondicionado y oían música clásica. Ni soñaba ser periodista. Pero tampoco médico, ni ingeniera, ni científica. Algo que tuviera que ver directamente con el alma de las gentes. Sí, quizás maestra, creo que le mencioné eso. Qué tiempos para las nostalgias. Qué descubrimiento para aquellas cuatro guajiritas. Qué país de maravilla.

Después vinieron decenas de coberturas donde el corazón me latía con fuerza si él estaba. No puedo negarlo. No fui una periodista parsimoniosa, confiada, imperturbable ante su vista. No: sufrí sus coberturas. Apuntaba todo con la exactitud del taquígrafo, sin serlo. Verificaba el dato. Un día, un día de los más tensos, el acto terminó a las 2 y media de la madrugada. Esperé fuera del teatro por un carro del periódico bajo una lluvia infernal: fría, copiosa, poco solidaria con mi apremio de entrega.

Llegué al periódico y Jacinto –el buen Jacinto Granda que era el director-, me dio 10 minutos para redactarla a mano y enviarla por fax para ser revisada por él. Necesité solo seis minutos. Y la espera del “OK” tuvo el largo silencio de la zozobra junto al incesante ir y venir de un cierre de periódico en días de noticias trascendentales. Cómo extraño la adrenalina sin freno. No hay nada que haga batir el corazón con locura como el estrés de la prensa diaria. Los que hemos sido periodistas no podemos sustraernos a ese placer alucinante.

Las anécdotas son muchas, algunas, incluso, solo vienen cuando alguno de nosotros pone el pie forzado, pues van desdibujándose en el tiempo y las reconformamos a fuerza de memoria colectiva. 

Pero hoy estoy, como decenas de personas antes, haciendo guardia de honor ante una foto, medallas, flores, en una de las tres áreas habilitadas en el Memorial José Martí, de la Plaza. Me acompañan Roger y mis amigos Heidy y César. Somos dos parejas que tienen demasiados vasos comunicantes. Antes de entrar, Heidy a lo más que temía era a llorar sin poder contenerse. César es un viejo militar que sabe sostener el porte durante cualquier tiempo. Roger tiene mucho que contar, pero no quiere.

Estoy acá, como una velita. Recordando a mi padre fidelista hasta los tuétanos. No tengo bolígrafo ni agenda ni grabadora. Pero hago mi última cobertura periodística con el Comandante.

LA CAZA DEL PEZ

LA CAZA DEL PEZ

La pesca con grampín tiene origen canario y consiste en atrapar los peces desde fuera del agua con un anzuelo múltiple. Ángel Reynerio Zúñiga Moreno se dedica a esta en la localidad de Cojímar, al este de La Habana, desde hace 40 años.

Texto y fotos:

ERNESTO LAHENS SOTO,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

El sol sale por el este de la bahía de Cojímar y delata el movimiento de los cardúmenes de peces que se alimentan de las algas. Ángel Reynerio Zúñiga Moreno, conocido como “Chichí” por pescadores y amigos, se apresura a adentrarse en el agua para atraparlos. Lleva realizando este ritual todos los días con buen tiempo desde hace 40 años.

Hombre alto, delgado, de piel quemada por el sol y cabellera blanca que le cubre la nuca. Los pies se encuentran callosos y dañados por caminar descalzo. Siempre sonríe mostrando sus dientes manchados por el cigarro. De carácter jovial, explica su técnica de pesca mientras se ajusta el pantalón.

Nacido en Marianao en 1958, Chichi se mudó a los 10 años de edad a la localidad de Alamar donde aún reside. Este cambio en su vida lo acercó a los pescadores de Cojímar, y se transformó poco a poco en uno de los más renombrados, por convertir en arte uno de los estilos de pesca más difíciles: “la caza del pez”.

Mueve su grampín, anzuelo múltiple, describiendo un círculo con simples giros de muñeca.  Peina con su mirada el reflejo del agua. Cualquier movimiento representa una oportunidad de captura. De repente salta algo, no desperdicia la oportunidad y atrapa al peje, no tiene escapatoria.

Según el libro Las Artes y Métodos de Pesca, del colectivo de profesores de Biología Marina, de la Universidad Nacional Autónoma de México, la pesca con grampín tiene origen canario.

Posiblemente llegó a Cojímar por los pescadores y marineros que  salieron de las Islas Canarias a finales del siglo XIX e inicios del XX. Entre estos viajeros destacó Gregorio Fuentes, patrón del barco “El Pilar”, del escritor norteamericano Ernest Hemingway.

Chichí recoge rápido el sedal, la presa intenta en vano luchar por su vida, es una lisa. “Los peces que más atrapo son lisas y  lebranchos”, me dijo antes de entrar al agua a pescar, ahora me muestra sonriente el premio.

Las lisas y los lebranchos son peces de la familia de los mujílidos que habitan cerca de la desembocadura de los ríos de zonas tropicales.  En el tomo 1 del libro Sinopsis de los Peces Marinos en Cuba, del Doctor Darío J. Guitart, se describen como peces vegetarianos que se alimentan de las algas y el sedimento a poca profundidad.

Observa una silueta grande y arroja su arma justo al frente: lo engancha por el ojo. De un salto el róbalo se delata, debe pesar más de veinte libras. Comienza el duelo entre el hombre y el animal, la astucia y la fuerza.

Chichí hala el sedal, intenta llevarlo hacia las piedras para que el pez se debilite. El recuerdo de la lucha entre Santiago y la aguja viene a mi mente. El honor de un pescador está en juego: no lo puede dejar escapar.

El róbulo lucha por su vida. Salta frenéticamente, se golpea la cabeza con la cola, pero el anzuelo no sale. El cazador no sonríe, admira a su contrincante.

Tras un largo altercado, el hombre saca casi sin vida la muestra de su contienda. No hay vencedor ni vencido. No hay cobardía en el hecho de morir con honor. Los valientes no son derrotados, sino destruidos.

Los niños, asombrados, observan desde la cercana playa del Cachón, antiguamente un balneario de la clase media-alta de La Habana, hoy un simple basurero  descuidado. Varios excursionistas se acercan y fotografían el insólito hecho.

La Cojímar de hoy es muy diferente a la que vio Hemingway. La Terraza pasó de ser un restaurante de pescadores para  convertirse en un santuario exclusivo para los turistas. Ya no quedan patos en la desembocadura, los sábalos y róbalos son cada vez más escasos. El recuerdo del olor de la planta procesadora de tiburones se mantiene en la mente de los cojimeros, mientras que el edificio cae en  la ruina.

Daniel Peraza Castrillo, en sus más de 60 años como pescador, solo recuerda a un hombre que pescara antes que Chichí con grampín. Se llama William y vive actualmente en los Estados Unidos. Reviso el registro de la cooperativa pesquera en busca de sus apellidos, pero no hay rastro de este.

Me aborda un anciano aún fuerte, pero casi ciego; se me presenta como Osvaldo Díaz Alberto, de 78 años de edad. Se queja de la contaminación del río que afecta el ecosistema y la economía de Cojímar. Las empresas de Berroa vierten sus desechos sin tratamiento en las aguas del río.

Me conduce por el antiguo muelle que bordea  las casetas y botes de los pescadores. Las tablas de algarrobo resuenan. Los pomos y objetos plásticos flotan en la rivera del río, mientras el olor a excremento emana del fondo.

Señala su bote y dice: “Ves el nombre, Dajao, es el de un pez de río que hasta hace unos años se veía en abundancia. Ya no existe.” Este no es el único caso, la población de muchas especies de animales y plantas ha disminuido o desaparecido.

El Dajao es un pez de agua dulce, familia de la trucha, que habita en las aguas rápidas y cristalinas del occidente del país. Un estudio publicado en la revista digital cubana Todos los Peces revela que este animal se encuentra en serio peligro de extinción y solo sobrevive en algunas reservas de la provincia de Pinar del Río.

Osvaldo recuerda haber visto a los niños pescar con grampín en la bahía de Luanda cuando estuvo de misión internacionalista en Angola. Eran anzuelos más pequeños y se utilizaban con varas de maderas para la captura de sardinas y mojarras.

Doce del mediodía, Chichí sale del agua y se dirige a almorzar con sus amigos. Es momento de jugar domino y contar historias. Junto a  la ensarta de peces lleva en sus manos una botella de aceite de oliva aun sellada. “Este es un regalo de Yemayá”, comenta.

Sus manos son grandes y mágicas. No cuidadas y delicadas como las de un cirujano o un músico; sino fuertes y magulladas como las de un minero. Pero sin más: mágicas.

En la base se encuentra Omar Eloseguy Torralbes, el indio, amigo y compañero de albañilería de Ángel. “No le hagas mucho caso a este. Nunca coge lucha y siempre se está riendo”, jaranea para luego estrecharle la mano a su compadre.

Los pescadores narran sus historias, sus hazañas y leyendas. Los peces más grandes y las peores rachas. Historias de cuando aún el río estaba limpio y entraban las sardinas y los sábalos bajaban a la desembocadura todas las tardes.

Chichí dice que en un buen día llega a capturar más de 40 lisas. En dos ocasiones “engrampino” agujas en altamar, aunque lo más común que coge en barco es la albacora y el bonito. Peces de aguas profundas y alimentación carnívora, que se describen en el tomo 2 del libro del Dr. Guitart.

Alexander Herrero Rodríguez de 42 años de edad es el dueño y patrón del barco Maritza. “De joven pesqué con grampín, pero nunca logré dominar este técnica con la maestría de Chichí. A los 25 años lo dejé y comencé a trabajar como patrón de barco.”  El pez más grande que capturó con este estilo fue de nueve libras, mientras que es común ver a Zúñiga con ejemplares de más de veinte.

La tarde va cayendo y los pescadores se preparan para salir en sus barcos a la pesca de la aguja. Llevan los aparejos hacia los muelles. Aseguran los anzuelos en los sedales y rellenan los motores de combustible. Chichí vende algunas de sus lisas que serán utilizadas como cebo para la pesca del tiburón. Esta noche, él no saldrá.

En su caseta tiene las mandíbulas de los escualos que ha capturado. Los pescó con anzuelos y carnadas, no ha podido cogerlos con grampines, aunque no descarta la oportunidad de hacerlo algún día. “Su piel es muy dura y suben poco a la superficie”, comenta mientras cierra la nevera.

Guarda los peces restantes, aun sin descamar, para comérselos luego en su casa. Prepara aceite de hígado, es saludable y le da energía para pescar. Antes limpiaba los peces en el río, ahora Salud Pública lo prohibió debido a la contaminación.

La aventura de hoy ha concluido, se encuentra cansado y listo para bañarse y dormir. Camina sobre el puente que lo conduce hasta Alamar. Nunca despega la mirada de la bahía observando siempre a los peces, porque no sabe “lo que depara Yemayá para el próximo día”.

Pie de fotos: 1-La pesca con grampín consiste en atrapar peces desde fuera del agua con un anzuelo múltiple; 2-Chichí se dedica a este estilo de pesca desde hace cuarenta años.

SE ENNOBLECE LA VIDA…

SE ENNOBLECE LA VIDA…

Se ennoblece la vida…

Cultivando tres cosas: la bondad, la sabiduría y la amistad.

Buscando tres cosas: la verdad, la filosofía y la comprensión.

Amando tres cosas: la gentileza, el valor y el servicio.

Gobernando tres cosas: el carácter, la lengua y la conducta.

Apreciando tres cosas: la cordialidad, la alegría y la decencia.

Defendiendo tres cosas: el amor, los amigos y los débiles.

Admirando tres cosas: el talento, la dignidad y la gracia.

Excluyendo tres cosas: la ignorancia, la ofensa y la envidia.

Combatiendo tres cosas: la mentira, el odio y la calumnia.

Conservando tres cosas: la salud, el prestigio y el buen humor.

  

UN PADRE ABANDONADO

UN PADRE ABANDONADO

MABY MARTÍNEZ RODRÍGUEZ,

estudiante d primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Yo nací en España, aunque después de tantos años, a veces dudo que siga siendo España. Observo las dos chimeneas, que ya tienen los pulmones limpios por los años sin echar humo, y me pregunto si el majestuoso ingenio “España Republicana” ha sido olvidado solo por la historia o también por los habitantes del batey.

Ahora que se acerca el mes de mayo y con él, el periodo azucarero del correspondiente año toca su fin, vuelven a mi mente los recuerdos de las pocas veces que lo vi funcionar y la nostalgia viene a mi encuentro.

Memorias enterradas asoman como magia, repletas de cuentos sobre la “Casa del azúcar”, como la llamara mi abuelo años atrás. Estaré eternamente ligada a sus entrañas, porque fui una de las tantas niñas que creció correteando por sus alrededores, otra que se bañó en las aguas recirculadas del enfriadero, creyendo que era el mar, solo que dulce.

Yo me escondí en los vagones abandonados, mientras soñaba que viajaba por el mundo, y me perdí en los cañaverales como cimarrón, para degustar el sabor de la dulce gramínea. Fui otra hija traviesa que le dolió ver cómo su padre de hierro se deshacía en el tiempo, no diferente a las otras generaciones que disfrutaron de la libertad de la vida rural y que ahora parecen dejar de lado.

Al parecer, todos olvidaron que allí crecieron, que el batey nació por la mera existencia del central, y que el padre que se transformó en abuelo en el 2003, los enorgulleció por años; hasta que le edad le hizo descuidar sus tareas diarias. Con su retirada se llevó aquella famosa fiesta de fin de zafra, donde las combinadas silbaban a ritmo de la música. El ron y el guarapo reclamaban su puesto en los puntos de venta como orgullosos derivados de la caña, y todos los habitantes del pequeño consejo popular eran los protagonistas de su propia celebración.

Actualmente, unas desgastadas vigas sostienen el peso de la infraestructura impregnada de historia, almacenada tan celosamente como alguna vez estuvo el azúcar. Y sigue portando la cicatriz de aquella herida que causó el ave imperialista que estalló contra él en el 83, pero nadie habla de las vidas que allí se perdieron, ni se preocupa por escarbar en el pasado para descubrir cuántas salvó solo por su tamaño. 

Con la función de una Unidad Empresarial Básica, está condenado a ver cómo la caña que antes entraba por sus puertas, sigue de largo hasta otro central. Cada fin de semana se me oprime el corazón. Mi padre se esfuma sin quejarse. Las pocas planchas de zinc que le quedan van desapareciendo, según los pueblerinos necesitan un techo.

Su historia yace en un libro escrito en el tiempo, tatuado por las décadas en las hojas de sus calles, como las antiguas líneas férreas que ahora se ocultan como venas bajo la piel del polvo que debe tener todavía rastros de azúcar. La vieja locomotora, fija en la entrada, símbolo de fuerza y empuje, es el único objeto que todavía expone el nombre del central, como muestra rebelde de lo que una vez fue y nunca más será.    

EL ÚLTIMO "DUEÑO" DE CASINO EN CUBA

EL ÚLTIMO "DUEÑO" DE CASINO EN CUBA

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ 

Va para los 75 en mayo y todavía es un flaco conversador, cuentero, sazonador de anécdotas de un pasado que vivió hasta los tuétanos y le hacen recordar hoy, al cabo de tantos años, una película fantástica en la que él fue uno de esos protagonistas de tercera clase que, al cabo y con triunfo, se convierte en el auténtico narrador. Ese es Jorge Miguel Jorge Fernández, o mejor, Jorge Jorge, el primer administrador cubano del hotel Nacional y el último "dueño" del Casino Parisién, el único que la Revolución no intervino.

Le fascina volver a esa época y a los días tumultuosos de los primeros años revolucionarios. A inicios de 1961 lo nombraron verbalmente administrador del Nacional, y el 27 de marzo le entregaron "el mando con papeles". Fue durante ese año que, según cuenta, se cerraron los casinos en Cuba, incompatibles los antros de corrupción con los nuevos ideales de justicia. Dino, el italo-norteamericano a cargo de la sala de juegos del hotel, temeroso de que intervinieran la del Nacional, pero esperanzado con que el gobierno de los barbudos cayera, había decidido ponerla a su nombre unos meses antes y he ahí que, de pronto, este cubano se convirtiera en "dueño" del afamado Casino Parisién.

"Le zumba...", me dice en una tarde de tibio invierno en la que compartimos igual catarro manigüero: "Yo había sido repartidor de leche a domicilio, friegaplatos y ayudante de cocina antes de llegar al Nacional, donde empecé como mochila y después anduve por muchos puestos, junto con la labor sindical que ha sido algo muy marcado en mi vida.

"De `dueño' del casino estuve unos meses, hasta que el 29 de septiembre del 61, se hace el conteo del efectivo y otros valores existentes en la caja, y se cierra. Entre dinero sonante y cheques, había 85 242 dólares con 53 centavos. Todo ese fondo me lo dieron a custodiar".

UN DUEÑO ESPECIAL

Pasaron los meses y Jorge Jorge se olvidó de la cuenta que estaba a su nombre porque, para él, al clausurarse el casino el dinero pasaba directamente al Estado. Eran tiempos convulsos en un hotel que dejaba de ser la insignia de la elite que venía a Cuba, y daba a paso a 960 campesinas del plan Ana Betancourt, guajiras que asaltaron La habana para aprender corte y costura; y albergaba, también, a mucha gente que se preparaba como administradores de industrias, y a 200 jóvenes en los cursos de las Milicias para las "cuatrobocas". Y no faltaron en esa amalgama cerca de 35 huéspedes norteamericanos bastante fijos y algún que otro turista ocasional que arribaba a La Habana ante el atractivo de arriesgarse y "palpar" una Revolución en plena efervescencia.

"El Banco me envía una carta porque yo no giraba con mi cuenta. Me preguntaba, ¿qué cuenta? Y era que a mi nombre estaba todo el dinero del casino, 119 230 dólares con 67 centavos. Ellos me mandaban a buscar para revisar los saldos."

-¿Qué hizo con ese dinero?

"¡Figúrate! Yo tenía en el Nacional un entra y sale que daba espanto, no había cómo buscar los suministros y aquello era una locura. Como administrador y con autorización de mis superiores, decidí comprar, fundamentalmente, dos camiones para el traslado de las mercancías. Así terminó la historia de la cuenta bancaria y de mi dinero."

¿QUIEN ES QUIEN?

Este hombre es todo un personaje de novela. Oficialmente tiene onceno grado, sin embargo, ha sido autodidacta a conciencia. Se confiesa conocedor de Juan Jacobo Rosseau, José Ingenieros, Vargas Vila y Pedro Kropokine. Le es fácil escribir y, de hecho he releído sus artículos acerca de Martí, Chaplin y los problemas de la sociedad de entonces. También pinta y es un excelente comunicador. Ha sido, y es, un fanático defensor de las causas justas, del movimiento obrero y del pensamiento martiano. Algo de eso estuvo presente cuando, antes del triunfo de la Revolución, le negaron la visa para viajar a Estados Unidos.

Frente a frente, la curiosidad me mata; para él, contar historias le es bueno: como una vuelta atrás en el tiempo para iniciarlas compartidas. Quiero definiciones breves de personajes a quienes atendió, primero, como mochila, y después como dependiente del servicio de habitaciones del departamento de restaurantes.

¿Meyer Lansky?: "Me dio una propina de 200 dólares"; ¿Ava Gardner?: "Era tomadora y amistosa"; ¿Errol Flynn?; "Amplias propinas y un misterio lo que ocurría en su habitación"; ¿Mario Moreno (Cantinfla)?: "¡Un hombre muy serio!"; ¿El boxeador Billy Graham?: "Se veía noble, con una cultura superior a la media de sus contrincantes".

Es momento para una pausa. La hija nos trae café: "Para papá un poquito, ahora no puede tomar mucho". Se aleja y Jorge Jorge me dice: "Eso es lo malo de tener una doctora en casa". Retomo las preguntas-respuestas.

¿John Weissmüller?: "Se creyó que era de verdad Tarzán, le encantaba que se lo dijeran"; ¿Sir Winston Churchill?: "Estuve en el equipo que lo atendió. Por él me hospedaron una semana en la habitación 220 y comí igual que un huésped"; ¿María Félix?: "De arriba-abajo, una mujer bellísima"; ¿El campeón de boxeo Rocky Marciano?: "Bajó a la cocina a darle la mano a los fregadores de plato"; ¿Frank Sinatra?: "Yo le serví cuando se entrevistó con Santos Trafficante, Lucky Luciano y Meyer Lansky".

Para Jorge Jorge no hay mejores recuerdos que los del Nacional; son su fuente nutricia en estos años de canas, espejuelos gruesos y cuidados de salud, a despecho de una mente y un carácter que se resisten al tiempo. Por eso no se aparta de su labor sindical ni partidista. Ahora es miembro del Comité Nacional del Sindicato de Trabajadores de la Hotelería y el Turismo y presidente de su Comisión de Jubilados.

Apenas descansa, y localizarlo en la casa requiere de muchos "telefonazos" y de la paciencia de los hijos y nietos que recogen los recados. Hay en su mirada la picardía de quien guarda una excelente carta debajo de la manga. Casi al despedirnos, como sin querer, me la enseña: "Yo fui el primer administrador de la heladería Coppelia". Pienso, aunque me enoje, que el espacio no me alcanzará para contar otra buena historia. Y le prometo a Jorge el regreso para una segunda "vuelta".

A la memoria de un excelente cuentero. Publicado en Granma, 13/02/97. 

 

SALARIO VARIABLE, ¿UNA BUENA ALTERNATIVA?

SALARIO VARIABLE, ¿UNA BUENA ALTERNATIVA?

La Resolución No.17 del 2014, concerniente a las Formas y Sistemas de Pago en las empresas cubanas, es útil siempre y cuando la entidad que la aplique estructure un modelo de gestión adecuado.

ANDRÉS LUIS HERRERO PÉREZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

El venidero abril (2016) será testigo de la celebración del VII Congreso del Partido Comunista de Cuba. Durante las sesiones se discutirá el cumplimiento de los Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución, fundamentados en abril del año 2011.

Entre los temas a evaluar se encuentra el empleo de una forma distinta de administración empresarial, abordada en el punto 20 del Nuevo Modelo de Gestión Económica referente a la Esfera Empresarial, recogido en los mencionados Lineamientos, asunto de importancia creciente entre los trabajadores favorecidos por la política de pago según resultados.

Para dar cumplimiento a este tema se puso en vigor la Resolución No.17 del 2014 concerniente a las Formas y Sistemas de Pago. Según el analista económico y jefe de Recursos Humanos de la empresa Astilleros del Caribe (Asticar) –ubicada en la Bahía de La Habana-, Rodolfo Pérez Sarosa: “Es una alternativa viable que aumenta en gran medida la productividad del trabajador.”

La citada legislación plantea la vinculación de los trabajadores y los directivos de las entidades a los resultados que estos obtengan: “Me parece una buena forma de motivar al trabajador, si produzco más, gano más”, comentó Orlando García Mena, trabajador del Fondo Cubano de Bienes Culturales, que percibe salario sobre la base de esta resolución.

Sobre la variabilidad del salario, el jefe de grupo económico de la Empresa de Mantenimiento de Centrales Eléctricas –ubicada en Vía Blanca-, Jorge Caraballo, apunta que las empresas estatales deben acogerse a la Resolución 17 en la medida que su realidad lo permita, en algunos casos su aplicación puede ser más práctica y en otros menos, lo importante es el correcto diseño de los planes de producción.

Las situaciones son variadas, hay empresas dedicadas a la venta a personas naturales, para aumentar la productividad requieren de inversiones, estas inversiones derivan en muchos casos a préstamos de terceros y se reduce así el valor agregado dadas las tasas de interés.

Además, necesitan reducir gastos, cuestión que a veces obliga a estas entidades a prescindir de los servicios de otras empresas, acción que da al traste con el rendimiento de las últimas.

“En mi vida como trabajador he pasado por cuatro reformas salariales, pero ninguna resuelve el problema porque el salario no puede estar cambiando constantemente, hay temas que frenan el desarrollo en mayor medida como la dualidad monetaria”, agrega Jorge Caraballo, la cuestión es que el aumento en el Producto Interno Bruto no solo depende del incremento en la productividad del trabajador.

“Mientras el salario no se corresponda con el costo de vida, cualquier iniciativa será deficiente, para nadie es secreto, estos indicadores no se encuentran desde hace mucho tiempo en equilibrio”, expresó Marleni Pérez, trabajadora del sector de la Educación.

“Yo pudiera cobrar cuatrocientos o quinientos pesos más, pero aun así no alcanzaría. Una familia cubana se compone generalmente de cuatro personas, dos padres y dos hijos, los primeros –trabajadores- deben garantizar con su salario las condiciones básicas para la vida y muchas veces no sucede así, ni con dos sueldos”, añadió Orlando García.

La situación puede verse agravada si en el núcleo familiar están presentes personas discapacitadas que no reportan ganancias a la economía familiar y en muchos casos dependen de cuidado a tiempo completo. “No me alcanza el salario para casi nada”, declaración bastante generalizadas entre los ciudadanos cubanos.

“Se deben tomar en consideración numeroso factores que afectan la productividad de las empresas y es cuestión de los cargos directivos el correcto empleo de los pagos por resultados para agrandar las ganancias netas”, indicó Pérez Sarosa.

“También es necesario que se amplíen las posibilidades de acción de las empresas, para desarrollarsu productividad, el trabajo no puede hacerlo por sí solo; una correcta gestión se torna imprescindible”, agregó.

Las reformas legislativas pueden mejorar la situación económica de la población, pero no son suficientes para paliar sus necesidades. Es imperiosa la implementación de esfuerzos conjuntos entre el Estado y el sector obrero, para acrecentar así las tasas de utilidades de las empresas y, por tanto, las ganancias generales del país.

Pie de foto 1: Los trabajadores emplean mejor el tiempo si ven el resultado de su labor (Foto tomada de Internet).  

CIENTÍFICOS CREAN QUÍMICO PURIFICADOR DEL AGUA

CIENTÍFICOS CREAN QUÍMICO PURIFICADOR DEL AGUA

El Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos, situado en La Habana, produce el Desinclor, primera tableta cubana para la desinfección acuosa.

Texto y foto:

MARÍA CAMILA MAURY VÁZQUEZ,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de la Habana.

El Desinclor, primera tableta efervescente y antimicrobiana para la desinfección del agua a base de cloro, producida en Cuba, se comenzó a fabricar a partir de enero del presente año (2016) en su fase de prueba, por el Centro de Investigación y Desarrollo de Medicamentos (CIDEM), radicado en la avenida 26 del capitalino municipio Plaza de la Revolución, con el objetivo inicial de abastecer las entidades adscritas al Ministerio de Salud Pública (MINSAP).

“Este medicamento inhibe el crecimiento y multiplicación de bacterias, hongos, levaduras y virus. Es capaz de prevenir  enfermedades como el cólera y las hepatitis virales. Entre sus aplicaciones se encuentra la desinfección de alimentos, superficies, equipos tecnológicos, utensilios e instrumental,” explicó la doctora Regla Cañas Pérez, especialista en segundo grado de Higiene y Epidemiología del MINSAP.

Las píldoras  pasaron las pruebas de toxicología realizadas por la Planta de Productos Clorados Sólidos, pertinentes para asegurar  que las tabletas no causen ningún perjuicio a la salud humana; en especial, las embarazadas, pueden consumirlas durante el período de gestación.

El Expediente Técnico del Desinclor plantea que las tabletas presentan variedad en sus dosis, desde un litro hasta 200, mantienen sus propiedades por más de un año y no alteran las características de olor, sabor y transparencia del agua; además,  poseen mayor calidad respecto a productos similares que circulan en el mundo.

La causa principal por la que se comenzó a producir  este medicamento fue la irregularidad existente en Cuba con el abastecimiento continuo de agua clorada, debido a la incidencia de la sequía en los últimos 10 años. Asimismo, durante la temporada ciclónica nuestro territorio sufre el paso de huracanes que provocan la contaminación de presas y embalses.

El Doctor en Ciencias Alejandro Padrón Yaquis, director general del CIDEM, puntualizó: “Resulta necesario que el país cuente con tabletas de producción nacional para evitar su adquisición externa a mayor costo y con disponibilidad demorada.”

El proyecto comenzó hace tres años por iniciativa de la asociación de jóvenes investigadores del CIDEM, quienes lograron su ubicación como uno de los logros más relevantes de este centro y del grupo de las Industrias Biotecnológicas y Farmacéuticas BioCubaFarma, así como la obtención del Premio Anual de Salud 2015 que otorga el MINSAP.

Padrón Yaquis manifestó que la mayor aspiración con el desarrollo de este producto es satisfacer la demanda nacional. Sin embargo, Cuba espera poder exportar el Desinclor a pueblos que sufran afectaciones por fenómenos atmosféricos o epidemias, como Haití y países del continente africano a los que alcanza nuestra solidaridad.

Pie de foto: Tabletas de Desinclor.

Ficha técnica:

Tipo de título: Informativo.

Tipo de lead: Sumario de Qué.

Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.

Primer valor-noticia: Interés colectivo. Actualidad.

Otros valores-noticia: Novedad. Proximidad.

Tipos de fuentes: Directas: Doctor en Ciencias Alejandro Saúl Padrón Yaquis, director general del Centro de Investigación y Desarrollo (CIDEM), Doctora en Ciencias Regla Cañas Pérez, especialista en segundo grado en Higiene y Epidemiología del Ministerio de salud Pública (MINSAP), Máster Reinaldo García Pereira, jefe de la Planta se Productos Clorados Sólidos del CIDEM y líder del Proyecto Desinclor; Documental: Expediente técnico del Desinclor.