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Isla al Sur

COPPELIA EN TREMOLINA

COPPELIA EN TREMOLINA

Jorge Jorge, el primer administrador de la más universal de las heladerías cubanas, habla sin nostalgias de ciclones, horas de insomnio y largas colas desde la misma arrancada de la hoy patrimonio popular, esquina de 23. 

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ         
 

Ahora que pasa los ochenta, la vida  le gira en recuerdos por más que intente sumergirse en la vorágine de trabajo y reuniones. Y tiene el escape de los versos por tanta mujer bonita amada, a veces solo en los fueros del deseo insatisfecho, pero siempre con la honda sinceridad del próximo acercamiento de dos pares de ojos como fuegos. Entre tanta línea escrita, una parece el epitafio exacto: “Yo sé que tengo la dicha de que mi muerte llegará distinta a todas las muertes: ¡Llegará enamorada!”.

Pero le espanto el presagio de parca anunciada, mientras él toma un largo trago de ron cual pasaporte dilatador de arterias. Jorge Jorge ha prometido que en el inicio del milenio no andará con gusto medicamentoso porque, al fin de cuentas, está derecho y sano y el corazón le funciona con cuerda de reloj fino.

Está entre los viejos más flacos que he conocido. Y entre los más cuenteros, extrovertidos y sensibles a la ternura, la belleza y el afecto. Le miro y creo que, aunque la prudencia le falte en mucho, le sobran tenacidad, lealtad y testarudez para conseguir lo que quiere y demostrar ser buen amigo. Es un romántico incorregible.

Coppelia en remolino

Los ojos de Jorge Jorge como dependiente del Hotel Nacional de Cuba, y luego administrador al triunfo revolucionario, han visto más de cuatro cosas venidas de huéspedes famosos, o raros, o simplemente excéntricos. Pero poco habla este hombre de cuando, siendo responsable de servicios en los restaurantes de lujos de la antigua provincia de La Habana, a Raúl Guzmán le dio un dolor de todos los demonios y lo ingresaron en el hospital. Lo llamaron a él para que cubriera en emergencia el puesto de administrador de Coppelia, la hermosa heladería de L y 23 a punto de ser inaugurada y fue como si le partiera en dos un rayo luminoso y aterrador.

Dice que el emblemático centro abrió el 14 de junio de 1966. Pero la memoria le traiciona. La invitación oficial registra el día 4, a las cuatro de la tarde, con multitud de pioneros en festín de helados. Y dos cosas han marcado a Coppelia: la afluencia de personas y las largas colas. En la jornada del cinco, por ejemplo, más de 12 mil entusiastas pasaron por sus mil capacidades y no importó en absoluto la lluvia persistente que “aguó” la fecha. La esquina de La Rampa empezaba su leyenda y en medio de esa tolvanera de entradas y salidas, de griterías y colados, de listas de helados con sabores ya en olvido, el flaco parecía estar en el vórtice de un remolino atendiendo sus nuevas funciones burocráticas o delante de los fregaderos ayudando a la escasa empleomanía.

“Oficialmente debíamos trabajar hasta las cinco de la tarde, pero las colas no amainaban y era frecuente alargar el único turno hasta la madrugada. Mira, no había vida. Yo llegaba al amanecer y al amanecer me iba. Apenas dormía. Y estaba también el hecho de que era mi primera oportunidad en una labor así. La suerte es que yo me pego como una fiera y no me doy reposo cuando las cosas aprietan”.

¡Las muchachitas!

El recuerdo más grato de ese tiempo mal anidado en la memoria es la presencia de “las muchachitas”, como llama invariablemente a las compañeras que trabajaron con él.

“Las enviaba la Federación de Mujeres Cubanas. Las seleccionaba por sus condiciones y necesidades de trabajo, pero también por el aspecto. Las había blancas, negras, mulatas, chinas, rubias, pelirrojas y trigueñas. ¡El mundo colorao! Pero como en todos los sacos siempre hay un descosido, algunos “eruditos de cuello y corbata” determinaron que no podían venir con trenzas y tenían que cortarse el pelo. A mí me parecía un crimen y por poco me da un ataque cuando vi algunas con el pelo bien bajito.

“Aunque el trauma mayor eran las dilatadas horas de trabajo. En los seis meses que administré Coppelia debieron pasar por lo menos doscientas mujeres, aquello no había quien lo parara. No se pensó en la enorme afluencia de público y se disponía de poco personal. Menos mal que después abrieron las entendederas y crearon más turnos y plazas.

“Imagínate cuan agotador era, que de la empresa venían a hacer horas voluntarias en los fregaderos. Pero tuve que suspender la ayuda porque todo se servía en cristal de primera calidad, canadiense, y el sal pa´fuera de pozuelos rotos no se podía soportar. Te lo digo ahora en confianza: los burócratas acabaron con la vajilla”.

-¿Qué gustaba más,

la fresa o el chocolate?

“Pues mira, los que no podían faltar eran el chocolate y la almendra. Esos eran los reyes de las mesas”.

En eso llegó Inés

Coppelia estuvo bautizada dos veces en 1966. Lo único que las aguas benditas caían en profusión nada aconsejable y la cúpula  gigantesca, símbolo del edificio, parecía en ocasiones un ojo marciano pasado por alcoholes voluptuosos. Primero fue el huracán Alma, en junio, poco después de la inauguración de la heladería. Pinar del Río, Isla de la Juventud y La Habana fueron las provincias más azotadas y el evento meteorológico dejó en su zaga once fallecidos.

A la altura de finales de septiembre y hasta casi medianía de octubre, se formó la gorda nuevamente. Esta vez le tocó llamarse Inés al ciclón y antes de retirarse hacia el Atlántico, le dio buena zurra a los territorios del centro y el oriente del país. En total, cuatro muertos y 32 heridos.

Y ese sí cogió a Jorge Jorge en pleno ejercicio de administración. El hombre no quiere acordarse del día cinco de octubre, cuando el huracán plantó en la capital y las lluvias torrenciales calaron hasta el mismo centro de los huesos. Las muchachitas se fueron para sus casas una por una con su anuencia. El no tenía corazón para privarlas de atender a los hijos o a lo que fuera, porque “la verdad que las mujeres son el alma cuando las cosas se ponen feas”.

“Gilberto Broche, el jefe de almacén, un pequeño grupo de trabajadores, y yo, nos quedamos en la vorágine. De la empresa nadie venía a tirar un cabo, a excepción de Alfredo Díaz Longueira que pasó un rato y siguió hacia otros centros.

“Pero mira lo que uno hace. Resulta que Gilberto y yo cogimos tremendo coraje y nos dio por vender helado en medio del maldito aguacero, hasta las diez de la noche. Recaudamos dos mil pesos. Quitaron la electricidad y el helado se fue poniendo blandito por falta de frío. Oye, yo que apenas lo pruebo, ese día me atraganté con todos los sabores y veinte flanes. No sé como no me mató una indigestión. Quedé curado de espanto, ahora lo veo de lejos y con respeto, aunque si es necesario lo pruebo”.

-¿Pero no tuvo miedo?

Muchacha, en medio de la tormenta veo pasar una cosa negra por encima del edificio y los nervios me dan por pensar que se había caído la cúpula. Cuando lo dije me armaron tremendo choteo. En Coppelia no hubo daños, solo algunos gajos de árboles partidos. De todas maneras fue una experiencia espectacular.

-Usted comentó que vino Celia Sánchez...

Sí, cuando escampó un poco, llegó Celia vestida de verde olivo. Era la primera vez que hablaba con ella y me impresionó su sencillez y la naturalidad para darse cuenta de los detalles. Le mostré el edificio y lo comparé con un castillo por su fortaleza. 

De pronto me envalentoné y le conté lo de las muchachitas y el pelo corto. Ella solo me dijo: ‘Los extremistas en todas partes son iguales’. Estuvo como cuarenta minutos y no dejó de caminar un instante.

Eso sí, cuando de la empresa se enteraron, entonces empezaron las llamadas y la preguntadera. Por poco hago original y copias para entregarlas con despacho rápido.

Adiós helado

Después de más de seis meses de su entrada en Coppelia, a Jorge Jorge lo enviaron de vuelta a su anterior responsabilidad. Una pausa da para el próximo comentario porque confiesa querer ser sincero en absoluto: “De pronto sentí nostalgia, pero a decir verdad, me invadió un alivio sin comparación. Lo mío es ser dependiente, atender al público, sonreír, dar respuestas finas. No me gusta estar detrás de un buró”.

-¿Qué aprendió?

Que esté donde uno esté, lo fundamental es la relación humana. Aborrecí como nunca antes los absolutismos.

Jorge Jorge conserva buen average en centros de trabajo y le insto a una precisión de ellos con lo primero que acuda a su memoria.

El Patio: “Entré cuando el banquete a los participantes a la Conferencia Tricontinental”.

La Torre: “La primera vez que subí fue para administrar. Allí estaba el mejor cocinero de Cuba, el negro Lugones. Y el que sabía más del oficio, el maitre Wenceslao. A mi me dio por escribir y hacerme el poeta”.

Carmelo de 23: “En una situación precaria cuando entré. Le hacía falta una reparación de urgencia”.

Lido y Caribbean: “Administrar los dos hoteles al mismo tiempo fue como para pegarme un tiro”.

Royal Palace: “Fui el último administrador. Después clausuraron el hotel”.

Victoria: “En la primera remodelación fui el inversionista”.

Packar e Isla de Cuba: “Me tenían de asesor”.

Bruzón: “Ahí vegeté”.

Rincón del Tango: “Tenía un presupuesto de tres mil pesos para gastos de representación. Todo cuanto usaba y con quien lo hacía, lo apuntaba. Fecha y hora. El dinero que no es mío me sabe a salfumán. Ahí pedí la jubilación”.

Tun-tun, paso a Jorge

El año y pico más aburrido de su vida lo pasó Jorge Jorge cuando se jubiló, atrapado en las cuatro paredes de la pequeña casa, contando y escuchando cuentos entre “viejitos de la tercera edad” de la esquina de Ayestarán, y soñando con amores posibles e imposibles que acosó y le acosaron alguna vez.

Nada quita esa angustia de traje descolorido. No bastan los hijos ni los nietos, porque cada quien anda en lo suyo por más que se preocupen por el catarro, los dolores de huesos y la comida a tiempo.

Un día le llamaron del Poligráfico Granma y se puso a trabajar como CVP. Hasta cursó una escuela y le extendieron certificado y carné. Después, en los inicios del Sindicato de Trabajadores de la Hotelería y el Turismo, la dirección se acordó de que existía aquel abuelito como pozo de experiencia y fueron a buscarlo a la casa.

La alegría de la recta final le empezó en ese justo instante en que parecen unirse cielo y tierra por tanto ahogo, y llega algo que nos descubre, una vez más, la riqueza de la vida. No podía imaginar entonces su nuevo puesto como presidente de los jubilados y los tantos reconocimientos recibidos en este último ciclo de breves años.

-¿Y Coppelia?

“Nunca más he ido allí. No me gustan las colas. Sabes, no soy tomador de helados y el día del ciclón fue tal el atracón que quedé puesto y convidado. De todas maneras, todavía soporto el de almendra”.

Recuadro I

La esquina más internacional

Considerada por muchos la esquina más internacional de Cuba, L y 23 con su monumental heladería Coppelia es sin duda un símbolo, más que habanero, cubano.

De allí partieron los protagonistas de una controvertida amistad de la que solo basta decir dos palabras: Fresa y Chocolate. Y le salió otro nombre con la versión teatral: La catedral del helado.

Tengo un colega que la llama “Vitrina de nuestras cremerías”.

Y no faltan amigos de otros países que en total rendimiento ante ese pasar de gente variopinta, bullanguera y raigalmente alegre, la asumen como la imagen de Cuba.

Viva, pues, ese espacio de asfalto que nos convoca a largas colas, ayer y hoy. Y entonces una se da cuenta que ha dejado de ser ironía la frase: “Estuve solo dos horas esperando para entrar”.

Recuadro II:

Sucesos del 66

Si Coppelia fue el acontecimiento más popular de 1966, casi como un redimido y moderno Paseo del Prado con su invitación a citas, otros sucesos importantes tuvieron lugar en Cuba durante ese año.

Entre ellos:

-I Conferencia Tricontinental de Solidaridad de los Pueblos de Asia, África y América Latina.

-Creada la OSPAAAL.

-Inicio del plan la escuela al campo.

-Primera Feria Nacional del Libro.

-Delegación cubana desfila en los X Juegos Centroamericanos y del Caribe, en Puerto Rico.

-Anuncian que a partir de 1967 los carnavales de La Habana formarán parte de los festejos por el 26 de Julio.

-Creado el Consejo Nacional de la Defensa Civil.

-IV Congreso Latinoamericano de Estudiantes.

-Creada la Organización Continental Latinoamericana de Estudiantes (OCLAE).

-I Encuentro Nacional de Monitores.

-XVII Olimpiada Mundial de Ajedrez.

-Seminario Internacional de Tiempo Libre y Recreación.

“UNA SOCIEDAD SIN BUENOS MAESTROS ES UNA SOCIEDAD SIN FUTURO”

“UNA SOCIEDAD SIN BUENOS MAESTROS ES UNA SOCIEDAD SIN FUTURO”

El Doctor Alfredo Díaz Fuentes, rector del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, afirma que la Academia debe ir calzada por los principios Revolución, y asegura que mientras más conocimientos adquiera una persona, mejor podrá comprender la magnitud de la obra de la revolucionaria.

 

 

LUISA MARÍA GONZÁLEZ GARCÍA,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana. 

“¡¿Cómo me las arreglo para hacerlo todo en 30 minutos?!”, pensé molesta mientras sacaba con torpe apuro la libreta de notas, antes de comenzar la entrevista. Yo había llegado cinco minutos antes a la cita de las nueve de la mañana, y por suerte, ya me estaba esperando.

No pensé que aquel hombre que me saludó carismático en la puerta de la oficina fuera el rector del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. Era él. Ya me habían alertado de que parecía mucho más joven de lo que en realidad era, pero al tenerlo al frente me llevé tremenda impresión.

Todo iba bien hasta que con una amplia sonrisa preguntó:

-¿Y la entrevista  va a demorar mucho?

-Bueno… hay unas cuantas cosas de las que quería conversar con usted…

-Pero yo tengo una reunión a las 9:30 con el Consejo de Dirección. Solo dispongo de media hora.

-Mmmmm…Entonces vamos a empezar ya, y veremos hasta dónde llegamos.

A pesar de sentirme incómoda por la presión, yo sabía que de alguna forma, el doctor en Ciencias Pedagógicas Alfredo Díaz Fuentes, respondería esa mañana hasta la última de mis preguntas.

Nació en Jovellanos, antiguamente un pueblo muy pobre de Matanzas, típico del capitalismo, donde tuvo una niñez tranquila al amparo de la familia humilde. Era inquieto y travieso, y le gustó la idea de viajar cuando era aún muy pequeño: “A regañadientes de mi papá, mi abuela me trajo para la capital. Ella me llevó a conocer La Habana, lo bueno y lo malo. Me mostró quién era Fulgencio Batista y por qué había que estar en contra de él. Me educó para convertirme en una buena persona; me enseñó a leer, a estudiar, a ser decente. Siempre decía: Zurcido, pero decente. Mi abuela siempre ha sido mi paradigma. Regresé a Jovellanos cuando terminé sexto grado, porque mi familia me extrañaba y me necesitaba”.

-Tengo entendido que usted estudió

y trabajó al mismo tiempo…

Sí. En las mañanas asistía a la escuela, y en las tardes vendía pollo. ¡Imagínate! La situación nuestra antes del triunfo de la Revolución era bastante difícil. 

Aunque por esa época había un movimiento revolucionario en Jovellanos, Alfredo cuenta que él no lo percibía mucho. En su adolescencia era un muchacho muy divertido, le gusta la música y el baile: “Cerca de mi casa había muchos bares. Allí conocí a varios músicos que frecuentaban mi pueblo, incluido Benny Moré. Pero hay un bar que me trae recuerdos especiales, porque además del Benny, en él vi por primera vez a Fidel Castro.

“Cuando la Caravana de la Victoria marchaba hacia La Habana en los primeros días de 1959, el Comandante se detuvo para almorzar, y fue justo en el bar de frente a mi casa. Después de ver a los famosos barbudos, me incorporé a la Revolución, y con toda sinceridad confieso que fue casi por azar de la vida, por cosas de muchachos. Pero a pesar de no tener una conciencia revolucionaria, lo que sí tenía claro era que yo estaba en contra de Fulgencio Batista”.

-Era usted muy joven, apenas tenía 11 años,

cuando se incorporó a la

Campaña de Alfabetización en 1960.

¿Cómo reaccionó su familia ante su decisión?

¿Cómo se enfrentó un “casi” niño al reto de enseñar?

Es que yo no fui el único, mis dos hermanas también se incorporaron, y el viejo mío no puso ninguna objeción. Para enseñar, fue de mucha ayuda haber crecido en una familia como la mía, en la que mucha gente se dedicaba a la enseñanza: mi hermana, mi tía, mi tío, y sobre todo, mi abuela. 

Pero en verdad, fue muy difícil. Nos daban el uniforme, la mochila y el farol, nos montaban en una guagua, y mandaban para donde fuera necesario. Me tocó ir a Palma Soriano. Al principio estuve en la casa de un matrimonio con dos hijas. El campesino me ponía a trabajar por el día en la tierra, con los animales. Nunca dejó que entrara en la casa, y tenía que dormir en el portal. Era muy celoso, no permitía que alfabetizara a la mujer ni a las hijas. Allí casi estaba perdiendo el tiempo. A pesar de que la brigada trató de convencerlo de la necesidad de la alfabetización, nunca entendió. Entonces me llevaron para el batey, donde me fue muy bien.

Al terminar la campaña, Alfredo Díaz vino a La Habana a estudiar secundaria básic: “Nos alojaron en las residencias de Miramar que la burguesía había dejado al irse del país. Mi albergue quedaba a media cuadra de la casa del Che, y en las tardes, él jugaba pelota con nosotros. ¡Qué lejos estaba yo de pensar que aquel hombre que se divertía con nosotros, sería el Comandante Che Guevara!”

-En 1964, tras del llamado de Fidel,

usted entra al Pedagógico,

¿lo hizo por vocación o por cumplir

una tarea de la Revolución?

En aquel momento, lo hice por cumplir con la Revolución. Fuimos un grupo que ingresó a la Universidad con noveno grado. Así entré al Instituto Pedagógico, que era por esos años la facultad Ciencias de la Educación de la Universidad de La Habana. Yo no estaba muy convencido de ser maestro, a pesar de la influencia familiar. Pero empecé… ¡y mira!, me ha durado hasta hoy.

-¿Por qué Biología?  

Porque siempre me han gustado muchos los animales. De chiquito, cazaba pajaritos, lagartijas… Me entretenía con la experimentación y los intentos de averiguar qué tenían por dentro.

De 1964 a 1968, Alfredo fue estudiante del Pedagógico. Recuerda que fueron años muy intensos, llenos de actividades y tareas que cumplir: “Había grandes confrontaciones ideológicas en esos momentos. Era una convulsión. Casi todos los días Fidel iba a la Universidad, sobre todo en las madrugadas. A veces amanecía allí. Se producían intercambios muy interesantes”. 

Al graduarse, hizo las prácticas en la escuela Felipe Poey, anexa a la Universidad. Allí, a pesar de ejercer diferentes cargos, nunca abandonó la docencia: “Tuve excelentes alumnos que hoy día son médicos, ingenieros... Yo me asombro cuando los veo después de tantos años. Eso da una satisfacción enorme. Y como era joven también, participaba con los muchachos en todo. Lo mismo jugaba fútbol o pelota, que los llevaba a actividades políticas, o productivas. Pero algo que siempre me ha gustado, por encima de todo, es cuando me dicen Profe”. 

En 1972 regresó al Pedagógico, donde lo esperaban retos inimaginables: “Después de algún tiempo, me mandaron para lo que se convirtió en el Destacamento Pedagógico Manuel Ascunce Domenech. Por la necesidad que tenía el país de profesores de secundaria básica, tuvimos que formar como maestros a alumnos de décimo grado. Lo mismo que hicieron conmigo, lo reeditamos en el 72”.

-Pero ahora usted no como alumno,

sino como director…

Exacto. ¡Imagínate tú! Fue una nueva etapa de mi vida que duró hasta el 76. Teníamos que atender Pinar del Río, Matanzas, Provincia La Habana y Ciudad de La Habana, con filiales en muchísimas ciudades. Pasamos por cada una formando los equipos de dirección, haciendo las orientaciones metodológicas. Fue una etapa muy linda en mi vida, y creo que también decisoria en la historia de la educación revolucionaria. Si no fuera por el Destacamento, no tuviésemos los avances de hoy. La educación cubana se sostiene primero por la Revolución, y después por el Destacamento Pedagógico.

Una mañana de 1976, lo llamaron urgente del Rectorado de la Universidad de La Habana. ¿Para qué? Ni una palabra. Después de hacer un recorrido apresurado entre Ciudad Libertad y la Colina, Fernando Rojas, entonces Rector, lo recibió y le leyó una carta de Raúl Castro en la que lo designaba como político para la ofensiva final en Angola. La respuesta fue rápida: “¿Para eso ustedes me llamaron aquí? ¿Cuándo me tengo que ir?” Mañana.

“Estuve un año en la guerra en Angola. Fue impresionante la pobreza. Los 500 años de coloniaje que tenía ese pueblo se le veían demasiado. Yo había leído sobre la esclavitud, pero no imaginaba tanta crueldad. Esas diferencias enormes entre las personas, la mujer era un cero a la izquierda, miles de niños desamparados, una desnutrición tremenda. Un país tan rico, y al mismo tiempo tan pobre.

“Cuando regresé, mi esposa y mis hijos casi no me reconocen. Pensé que nunca iría otra vez a Angola, pero volví en el 78 al frente del Destacamento Pedagógico Internacionalista Che Guevara. Todo el sistema de clases de secundaria que teníamos aquí con el Manuel Ascunce, lo llevamos para allá, para el Che Guevara. En total, estuve casi 11 años como Vicerrector al frente de los Destacamentos Pedagógicos”.

En 1990, lo enviaron a la escuela de formación de maestros de primaria para organizarla y convertirla en una Facultad, en la que luego quedó como Decano: “Fue en pleno periodo especial. Tuvimos que hacer de todo: sembrar, guataquear, hasta una yunta de bueyes teníamos para producir alimentos. Había que mantener dos escuelas (José Martí y Salvador Allende). Esa fue otra nueva experiencia porque yo no había trabajado nunca en la educación primaria y pre- escolar. Por eso tuve que leer y estudiar mucho”.

Desde el 13 de marzo de 1996, Alfredo Díaz es el Rector del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona. Como tal, ha estado al frente de algunos programas de la Batalla de Ideas: los maestros emergentes, los profesores generales integrales (PGI), la Universidad para todos…

-Hablemos de la educación en la actualidad.

Ha sido una necesidad del país la formación

de maestros mediante programas emergentes

que han traído cierta inquietud a la población,

porque en varios sentidos no se

alcanzan los resultados esperados.

Un signo alarmante es el hecho de que las

universidades se estén viendo en la obligación

de hacer cursos intensivos de nivelación,

por la desigual e inconsistente preparación que

traen los muchachos de las enseñanzas anteriores...

Mira, para hablar de ese problema hay que hacer un poco de historia. Nosotros hemos tenido que formar maestros en emergencia desde 1959, lo que sucede es que las coyunturas son diferentes.

Desde mi punto de vista, algo que influye es que el pueblo tiene mucha más preparación hoy que hace 20 años, y las personas a veces olvidan cómo llegaron a ser lo que son. Enfrentamos, por ejemplo, algunas contradicciones. La gente quiere que sus hijos pequeños tengan una buena educación, pero se niega a que sus hijos mayores elijan una carrera pedagógica. La familia debe entender la necesidad de que sus hijos se conviertan en maestros.

Además de eso, hemos cometido errores que poco a poco estamos tratando de erradicar. Por ejemplo, los PGI de secundaria antes llevaban todas las asignaturas, y ya no. Ahora los hemos dividido por áreas de conocimiento, para que puedan profundizar en las diferentes materias. Dentro de la Batalla de Ideas, estos han sido programas muy tensos, pero los hemos enfrentado, y tenemos que seguir trabajando sobre las deficiencias para obtener mejores resultados.

-En la sociedad compleja de hoy,

rodeada de contradicciones, y en la que

tanto se habla de una profunda crisis de valores,

¿cuál es el rol de la escuela cubana?

Es cierto eso que planteas de la complejidad de la sociedad, y también que el papel de la escuela es primordial, sencillamente porque los que en un futuro continuarán la obra de la revolución están hoy sentados en las aulas. Si la escuela no rectifica sus errores, no rectifica las deficiencias de los planes de estudio, no va a superar esta difícil coyuntura que atravesamos.

Nuestra escuela es una institución llamada a inculcar no solo los conocimientos, sino también los valores y principios que debe tener un ser humano, y un revolucionario. La escuela tiene un papel en el rescate, el fomento y la continuidad de esos valores perdidos. Pero ella sola no es suficiente, sino que necesita el apoyo de la familia, de la comunidad y de la sociedad en general. Y sabemos que una sociedad sin buenos maestros es una sociedad sin futuro.

-Usted ha recibido muchos reconocimientos,

y hay dos que me llaman la atención:

las medallas Rafael María de Mendive y la José Martí,

porque fueron ellos dos grandes

maestros en la historia de nuestro país.

Entonces, ¿qué es ser maestro?

Para mí es, en primer lugar, ser alguien con una amplia cultura que permita transmitir todo el conocimiento necesario. Un maestro es una persona muy solidaria, que siente la necesidad de ayudar y guiar a los demás, sobre todo a los más jóvenes. Y a pesar de ser un evangelio vivo, el maestro no deja de ser también una persona normal, una persona de pueblo.

-Este 2009, el Instituto cumple su aniversario 45.

¿Qué significan todos estos años de Pedagógico

para su Rector, y también para un fundador? 

Ser fundador del Pedagógico significa que he formado, o contribuido a formar, muchas generaciones. Ese es mi mayor premio. Aquí he sido siempre un revolucionario, y siempre he tratado de que la Academia vaya calzada por los principios políticos de la Revolución. Yo sostengo que mientras más conocimientos uno adquiera, mejor podrá comprender la magnitud de la obra de la revolucionaria, con sus tantas imperfecciones, y sus grandes virtudes. Cuando deje de ser Rector, me dedicaré a enseñar, a transmitir experiencias.

Este Instituto significa para mí la vida, por todo lo que me ha dado como persona y porque me ha permitido convertirme en lo que soy hoy. Lo defiendo con las uñas, porque a veces hay tristes incomprensiones. Yo vivo orgulloso de mis estudiantes, de mis profesores, de lo que ha hecho esta institución. Y te aseguro que me moriré siendo profesor del Varona.  

Casi no lo podía creer. “Terminaron las preguntas”, dije aliviada, y me equivocaba. La última pregunta la hizo él, y por el reloj en su muñeca izquierda, comprendí que era pura retórica. 

-Bueno, ¿qué hora es?

Las 10:35, dije sin atreverme a levantar la vista del reloj, asombrada por lo rápido que se había ido el tiempo.

Sentí haberlo demorado, pero sus joviales palabras me reconfortaron: “Todo lo que quiero es que esta entrevista sirva para que quien la lea, comprenda lo que ha hecho este Instituto por la educación en Cuba”.

Cuando salí, varias personas esperaban impacientes en el pasillo. Otra vez me sentí culpable. Eran Maestros. Y yo tuve la certeza de que allí había más de una historia que contar, historias de vida…y del Varona. 

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.


 

¿DÓNDE NACIÓ FÉLIX VARELA?

¿DÓNDE NACIÓ FÉLIX VARELA?

El sitio exacto en que vio la luz el precursor de nuestra independencia nacional aún es una duda para investigadores, y asunto ignorado por la mayoría de los cubanos.

Texto y foto:
GABRIELA M. FERNÁNDEZ MÉNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Un niño nacido en la calle habanera del Obispo y trasladado a los pocos años desde ese sitio hacia la Florida. Hijo y nieto de militares españoles devenido seminarista en su juventud. Más tarde sacerdote aficionado a la música, especialmente a tocar el violín. Profesor y filósofo iniciador de la docencia experimental en la Física y la Química.  Diputado por la Isla en las Cortes liberales ibéricas y, finalmente, revolucionario desterrado a Estados Unidos durante largas décadas hasta su muerte, a causa de una prolongada enfermedad que enfrentara en solitario. Ese fue el Padre Félix Varela.

Se desconocen otros detalles de la vida del religioso e independentista, cuyo expediente se encuentra actualmente en el Vaticano, en dilatado proceso de canonización. El lugar exacto donde nació es uno de esos aspectos ignorados por la población, e incluso, motivo de contradicciones entre sus biógrafos e historiadores. Tal incógnita se traduce en la ausencia de una inscripción o placa que señale el sitio de la ciudad considerado por algunos como el de su nacimiento. 

Por un bulevar concurrido…

De los a diario incontables transeúntes de la calle Obispo, pocos imaginan la polémica histórica existente sobre el número 462, entre Aguacate y Villegas. La casa colonial de dos plantas llama la atención por un cartel anunciando la existencia, en lo alto, de un estudio de pintura. Pero esa es solo una de sus funciones, pues la institución radicada en los bajos del inmueble tiene una relación mucho más directa con la  historia del lugar.

La Biblioteca Pedagógica “Félix Varela” es de carácter museológico, debido al contenido específico de sus documentos. Según la especialista principal de la Casa, Yalile Amado Batista, no se trata de un centro público.

“Nuestros usuarios provienen de un sector determinado, buscan referencias científicas concretas sobre Historia de la Educación en Cuba, desde la Colonia hasta los primeros años de la Revolución. Entre los volúmenes existentes podemos encontrar libros de texto, programas de clases, guías metodológicas y literatura pedagógica de esas épocas.”

La mencionada biblioteca surgió en el año 2005, al trasladar la reserva bibliográfica del Museo de la Educación a dicho edificio, restaurado desde el 2002. La casa estaba en desuso. Los estudios hechos sobre el local demuestran que anteriormente no solo se había utilizado como vivienda: desde inicios del siglo XX fue sede de la Sociedad Mercantil Enrique Fernández Cía., después un negocio de confecciones y finalmente albergó las oficinas del Sindicato de la Construcción, a partir de la década de los 80 del siglo pasado.

Los trabajadores de la actual institución están convencidos del valor especial del sitio. Sergio González García, director de la Casa Félix Varela, como también se conoce, no tiene dudas sobre la relación de ese lugar con el nacimiento del sacerdote precursor de nuestra independencia.

“La Biblioteca está ubicada en los terrenos de la casa natal de Varela. No se puede hablar del edificio presente como el primer hogar del Padre, porque sería incorrecto, por varias razones, incluyendo la arquitectura de la vivienda, con características propias de fechas posteriores al suceso en cuestión. De todos modos, es posible referirse al espacio ocupado hoy por la institución como la locación de la morada de Félix Varela y Morales”

A partir de sus experiencias con tantos visitantes y usuarios, Yalile Amado cuenta orgullosa esta anécdota: “Una profesora muy instruida expresó que no podía irse de aquí -de la biblioteca-, ‘Imagínense, siento mucha paz, aquí nació un santo’, dijo.”

Polémica entre investigadores

La primera biografía del presbítero Félix Varela, escrita por José Ignacio Rodríguez a finales del siglo XIX, no especifica el lugar de su nacimiento en la Ciudad de La Habana. A partir de esa ambigüedad inicial, el resto de los estudiosos de la figura del sacerdote e intelectual, hasta nuestros días, no han llegado a un consenso entre las distintas hipótesis sobre el sitio del alumbramiento. 

Félix Francisco José María de la Concepción Varela y Morales nació el 20 de noviembre de 1788, según la Partida de Bautismo número 866, folio 203 del libro Sexto de Blancos, firmada por Fray Miguel Hernández en la Parroquia del Santo Ángel Custodio, de La Habana. Contrario a lo usual en los documentos de la época, el manuscrito no hace referencia al lugar de nacimiento de la criatura.

En apreciación del historiador Eusebio Reyes, una de las causas de la polémica es la no constancia de la ubicación exacta de la casa natal en los originales encontrados hasta el momento: “Ni en la partida de bautismo, ni en el expediente de órdenes de Félix Varela y Morales, se ha podido hallar el sitio preciso de su nacimiento.”

Además, argumenta Reyes, influye el criterio común entre investigadores sobre el poco uso que diera el Padre Varela a la vivienda de Obispo, dado su temprano traslado a San Agustín de la Florida, en Estados Unidos, siendo un niño,  luego su  internado en el Seminario habanero de San Carlos y San Ambrosio, para más tarde ser ordenado sacerdote y resultarle imposible vivir fuera de los recintos monásticos.

“Al ser habitada la casa por Varela durante tan cortos períodos, es menos probable la existencia de registros sobre del lugar de su domicilio. De este modo, existen tantas versiones y elementos para establecer la locación precisa de éste, como investigadores se han dedicado al tema”, deduce Eusebio Reyes. 

Monseñor Carlos Manuel de Céspedes García-Menocal, en su libro Pasión por Cuba y por la Iglesia. Biografía del presbítero Félix Varela, asegura que Varela vino al mundo en “la casa paterna, marcada con el número 91 de la calle del Obispo, situada entre Aguacate y Villegas”. Teniendo en cuenta los cambios en la distribución numérica en la manzana a lo largo de estos siglos, la vivienda señalada con el 91 a fines del siglo XVIII, corresponde a la actual 462, o sea, a la locación de la Biblioteca Pedagógica Félix Varela.

Por otro lado, de acuerdo al criterio del Doctor Eduardo Torres-Cuevas, Profesor Titular de la Universidad de La Habana y biógrafo del precursor independentista, en efecto, concuerdan los números de la vivienda de aquella época y el del edificio de la biblioteca de la actualidad, pero no se puede afirmar que se trate del mismo predio o solar, al tener en cuenta posibles cambios en la estructura de la cuadra.

“La respuesta a este dilema formaría parte de una investigación aún por hacer en los planos históricos de los barrios de la ciudad”, agregó Torres-Cuevas. En opinión del estudioso, es necesario considerar también la posibilidad del desglose del inmueble original, o sea, la probable división de aquella propiedad con dos plantas para hacer un par de recintos independientes, lo que resulta una característica de esta época y no de aquella, en la cual el joven Félix residiera en el edificio. 

Los hábitos del período colonial constituyen otro factor a valorar ante el enigma del nacimiento del multifacético cubano. “En aquel tiempo se observaba la costumbre de esperar los alumbramientos en el hogar de la familia materna”, afirma Rosalía Oliva Suárez, especialista del Gabinete de Arquitectura de la Oficina del Historiador, a partir de sus estudios sobre esta edificación del bulevar Obispo.

Por tanto, si bien esta investigadora se encuentra entre los que consideran la ubicación de la casa paterna de Varela en el espacio ocupado hoy por la biblioteca, agrega una nueva conjetura: la posibilidad de que el niño naciera en la residencia de su abuelo materno, don Bartolomé Morales, cuya locación, por lo confirmado años atrás, era precisamente al lado de la casa de los Varela y Morales, sobre la misma calle Obispo.  

“La casa donde Félix Varela nació y vivió fue destruida mucho tiempo atrás, de acuerdo con las actas revisadas en el Archivo Nacional sobre las cuadras y calles habaneras. El área ocupada por  la Biblioteca Pedagógica fue la de la vivienda del abuelo materno, pues ambos edificios, el de los Varela y el de los Morales, eran aledaños”, tal es la opinión de Perla Cartaya Cotta, historiadora y pedagoga del Seminario de San Carlos y San Ambrosio.

Las indagaciones de esta profesora le hacen suponer la residencia natal a uno de los lados más próximos del inmueble actual en cuestión, hoy una cafetería a espacio abierto, y con la construcción típica del siglo XX.

“Aunque no hubiera nacido específicamente en aquel sitio preciso, el Padre Varela dio su primer aliento muy cerca de él, en esa calle y en esa cuadra. Solamente el hecho de haberle puesto el nombre del gran pensador y pedagogo a la institución, ya es un homenaje merecido”,  concluye Perla Cartaya.

Para que todos lo sepan…

No solo personas como Patricio González, que transita frecuentemente por delante de la hermosa fachada de balaustres de madera sin detenerse a mirar al interior, desconocen el posible vínculo de ese lugar con la ilustre figura histórica. Un profesor, usuario regular de los servicios de la biblioteca, no había escuchado de tal probabilidad.

Nelson Davil, catedrático de la Universidad de La Habana, afirmó conocer las funciones del local, pero no haber tenido idea de la versión de ese espacio como el primer hogar del Padre Varela. En tal caso, pregunta si se trataría además de un museo. En otra ocasión, cuentan que una bibliotecaria del Fondo de Bienes Culturales entró al hermoso salón e interrogó sobre su labor, asegurando no tener conocimiento de la existencia de la Biblioteca especializada.

Tales incidentes son, entre otras situaciones, resultado de la carencia de algún tipo de placa o tarja para identificar el sitio histórico. Si bien Sergio González, director de la Biblioteca, afirmó que una placa oficial está en vías de aprobación, funcionarios de organismos pertinentes ofrecieron informaciones más precisas al respecto.

Mirna Leyva, especialista de la Vicepresidencia de Monumentos del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural, adscrito al Ministerio de Cultura, describe el procedimiento para reconocer un lugar con valor patrimonial: “Cualquier persona natural puede propiciar el inicio del proceso si tiene terminada una investigación de suficiente rigor como para sugerir la certeza del acontecimiento histórico.

“En tal caso, debe dirigirse al Centro Provincial de Patrimonio de Ciudad de La Habana, donde se conformará el expediente, éste transitará a instancias superiores, hasta la Comisión Nacional de Monumentos, siendo ella la encargada de dictaminar y disponer finalmente de la colocación de la placa.”

La especialista Leyva aseguró, no obstante, que el expediente con fines de señalar la casa natal de Varela no ha llegado a la instancia de nivel nacional.

Tampoco al Consejo Provincial de Patrimonio se le ha presentado ninguna solicitud sobre el particular, explica María del Carmen Pérez, funcionaria de dicho organismo. “El caso de la casa natal de Félix Varela jamás ha sido tramitado en nuestra entidad”, aseguró la licenciada.

Otto Rondín, secretario ejecutivo de la Comisión de Monumentos en Ciudad de La Habana, lamenta el poco tiempo dedicado hasta ahora a la búsqueda de la confirmación de un suceso de tanta trascendencia.

“Yo participé en la restauración de la casa unos años atrás. La Oficina del Historiador estaba persuadida del valor del recinto y a ello se debe el nombre de la biblioteca. Quizá el problema será resuelto cuando el Vaticano disponga por fin la canonización del Padre Varela”, sugirió.

La santificación de Varela, si finalmente resultara decidida por la Iglesia Católica, podría ser un factor influyente para la colocación de la tarja necesaria. Sin embargo, más determinante resultaría arribar a una conclusión definitiva sobre el lugar de nacimiento del precursor de nuestra Independencia Nacional, el Padre Félix Varela y Morales. Mientras tanto, bastaría algún tipo de divulgación dirigida al caminante en Obispo, indicándole una de las peculiaridades más significativas del más transitado bulevar habanero.

“El que nos enseñó en pensar…”

Magdiel Rodríguez Almar, un pionero de quinto grado, ya muestra conocer el pensamiento de José de La Luz y Caballero sobre el Padre Varela, mediante el cual lo califica como “el que nos enseñó en pensar”. El niño estudia en la escuela primaria José Martí, situada justo al frente de la Biblioteca Pedagógica. Un trabajo de investigación en su grupo le acercó tiempo atrás a la institución.

“Considero muy importante que las personas conozcan que quizás Félix Varela nació en este terreno, al frente de nuestra escuela. Para mí, él no está muerto, vive mientras alguien estudie sus reflexiones y escritos. A veces, yo creo poder verlo por esa ventana.”

La incógnita en torno al nacimiento del insigne sacerdote continuará presente mientras no se encuentre alguna prueba o documento definitorio sobre el espacio preciso del hecho histórico. No obstante, a pesar de las dudas y conflictos expresados por los expertos en el polémico tema, personitas como Magdiel, y otras no tan jóvenes, insisten en reconocer el valor del sitio y el espíritu del lugar.

Es inamovible el orgullo de Yalile Amado, especialista principal de la Biblioteca Félix Varela,  adscripta a la Oficina del Historiador de La Ciudad de La Habana, demostrado por su modo peculiar de responder las llamadas telefónicas de los usuarios:

-Buenos días, Casa Natal de Félix Varela. ¿En qué puedo ayudarle?

Ficha técnica:

Tema: La polémica sobre el lugar de nacimiento de Félix Varela y Morales, y su posible relación con el terreno ocupado actualmente por la Biblioteca Pedagógica Félix Varela.

Propósito: Desempolvar la polémica sobre la locación de la casa natal del Padre Varela, prácticamente desconocida, a pesar de centrar los hechos sobre el concurrido bulevar habanero Obispo.

Objetivos colaterales: Exponer las distintas hipótesis sobre el terreno donde se situaba la casa natal de Félix Varela, algunas de ellas relacionadas con el actual terreno de la Biblioteca Pedagógica. Demostrar lo prácticamente desconocido que resulta este asunto entre los cubanos. Indagar en el proceso de conformación de una posible tarja para dar a conocer este hecho histórico en la calle del Obispo. Reseñar brevemente la labor de la Biblioteca, como el inmueble de donde parte la investigación.

Estrategia de fuentes:

Directas:

De la Biblioteca:
Sergio González García. Director
Yalile Amado Batista. Especialista principal de la Casa

Historiadores:
Eusebio Reyes. Historiador de la  OHCH (Oficina del Historiador)
Perla Cartaya Historiadora y profesora del Seminario de San Carlos y San Ambrosio
Eduardo Torres Cuevas. Doctor en Ciencias Históricas. Biógrafo de Varela

Del Departamento de Arquitectura de la Oficina del Historiador:
Rosalía Oliva Suárez. Autora de la investigación del Dto Arquitectura sobre la Casa.

De Patrimonio:
Mirna Leyva. Especialista de la Vicepresidencia de Monumentos del Consejo Nacional de Patrimonio Cultural
María del Carmen Pérez. Especialista del Consejo Provincial de Patrimonio
Otto Rondín, Secretario Ejecutivo de la Comisión de Monumentos en La Ciudad de La Habana

Usuarios:
Nelson Davil. Profesor de la Universidad de La Habana
Bibliotecaria del Fondo de Bienes Culturales
Magdiel Rodríguez Almar. Escuela Primaria José Martí. Frente a la Biblioteca Pedagógica Félix Varela

Documentales:

Céspedes, Monseñor Carlos Manuel de. “Pasión por Cuba y por la Iglesia. Aproximación biográfica al Padre Félix Varela”. Biblioteca de autores cristianos. Madrid, 1998.

González, Diego. “El Padre Varela. Su vida y su obra.” Imprenta La Propagandista. La Habana. 1927.

Hernández Travieso, Antonio. “El Padre Varela. Biografía del forjador de la conciencia cubana” Editor Jesús Montero. La Habana, 1949.

Ibarra Cuesta, Jorge. “Varela el precursor. Un estudio de época” Editorial Ciencias Sociales. La Habana, 2008.

Oliva Suárez, Rosalía. “Casa Félix Varela. Obispo No.462” Gabinete de Arqueología de la Oficina del Historiador de la Ciudad de la Habana. La Habana, 2003

Rodríguez, José Ignacio. “Vida del presbítero don Félix Varela” Primera edición. Imprenta “O Novo Mundo” Nueva York, 1878. (Consultado en la Biblioteca Nacional)

Santana, Joaquín G. “¿Quién fue..? Félix Varela.” Ediciones Unión. La Habana, 1982

Torres Cuevas, Eduardo. “Félix Varela”. Editorial Ciencias Sociales. Tercera edición. La Habana, 2002.

Soportes:

Hecho: La polémica existente sobre el lugar de nacimiento de Félix Varela y el desconocimiento de la población.

Contexto: Miles de personas pasan por frente de la Biblioteca Pedagógica Félix Varela a diario sin imaginarse que existe un debate sobre si allí nació el Padre Varela o no.

Antecedentes: Desde la primera biografía de Varela, no se ha podido encontrar algún documento hasta ahora, que especifique el número de la casa donde nació el Padre.

Proyecciones: Existen investigaciones por hacer para asumir una tesis final, y mientras no se demuestre algo más concreto, y se inicien los trámites en las oficinas de Patrimonio, no habrá placa ninguna en el lugar.

Fuentes: Las mencionadas anteriormente

Tipos de juicios:

Analíticos: Los de los tres historiadores citados, y el de la especialista del Gabinete de Arqueología, porque hacen profundos análisis individuales teniendo en cuenta elementos distintos a la hora de valorar la hipótesis sobre el lugar de nacimiento de Varela.  

Sintéticos: El juicio citado de Otto Rondín, de la Comisión de Monumentos, muestra una suposición del futuro, como se agilizará el asunto de la placa cuando se defina la canonización del Padre Varela en el Vaticano.

Hipotéticos: También se pueden calificar como hipotéticos los juicios de los historiadores, porque todos plantean sus hipótesis sobre una misma cuestión.

Disyuntivos: En el acápite del debate sobre el sitio exacto del nacimiento del padre Varela, los juicios, por lo general, son disyuntivos, porque algunos expertos piensan que nació en la locación de la Biblioteca, otros que al lado, etc.

De Valor: Casi todos los empleados. Ya sea para demostrar las distintas hipótesis del nacimiento de Félix Varela, como para explicar el procedimiento de colocar una placa, y la situación específica de la de la Casa Félix Varela; o sea para hablar del trabajo de la biblioteca, o las opiniones de los usuarios. Todos esos juicios son considerados como de valor en el contexto y con la función que se emplean.

Tipo de título: De interrogante
Tipo de entrada: de sumario, de panorama…
Tipo de cuerpo: de bloques temáticos
Tipos de transiciones: Se emplearon palabras claves a repetirse en distintos párrafos para evidenciar que se habla del mismo tema. Ejemplo: casa, investigador, placa, etc.
Se repiten conceptos cambiando los términos, como por ejemplo, dejar de llamar a la casa natal de ese modo, sino con otras expresiones sinónimas
Son utilizadas transiciones como además, sin embargo, por otro lado, etc.
Los subtítulos también constituyen transiciones.
Tipo de cierre: anticlimático.

ELLA SE DEDICA A “VIVIRRR”

ELLA SE DEDICA A “VIVIRRR”

RANDY SABORIT MORA,
Periodista de Prensa Latina y
Profesor de la Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Cortesía para Isla al Sur.

Caracas, (PL) Las rutinaria pregunta del periodista fue respondida con ingenio por  la venezolana Gladys Meneses, Premio Nacional de Artes Plásticas, cuando confesó que se dedicaba a “vivirrr”, con acento oriental incluido.

“A “vivirrr” trabajando. “Vivirrr” haciendo arte. “Vivirrr” por mis amigos y con mis amigos. “Vivirrr” para tomar cerveza…”, y siguió alzando su originalidad ebria de gozo, parafraseando al poeta José
Martí.

La mujer con pocas canas en la cabeza  y muchas menos en el alma, continuaba manteniendo el hilo de la jocosidad en la conversación viva que se iba como agua. Nadie podría sospechar sus 70 años en las espaldas.

“Yo digo que el que nace cerca del Río Orinoco no puede ser de otra manera es una cosa que te invade, pues”, confiesa.

Dice que nació en Tucupita (capital del estado Delta Amacuro, 719 kilómetros al sureste de Caracas) frente al Caño Mánamo en el Delta del Orinoco, donde estuvo hasta los 12 años cuando fue hasta Caracas a estudiar  bachillerato.

Recuerda que el arte lo empezó a estudiar de forma autodidacta desde muy pequeñita. Años más tarde mientras matriculó la universidad se inscribió en la Escuela de Arte, “y me quedé con esta”, acota.

“Después me fui a Roma con una beca del gobierno italiano en 1962, regresé en el 63. Me fui a vivir y trabajar en Barcelona, Venezuela. Allí tuve dos hijos. Después fui a Japón con mi esposo y la  familia.”

Atrapa en el recuento la imagen de su marido Pedro Barreto al que define como muy buen escultor, “ya murió”. En el país asiático estuvo tres años y medio hasta regresar al trillo de sus raíces.

“Monté un taller en Lechería (ciudad del estado Anzoátegui, al este de Caracas) desde 1973  y a daba clases en la Escuela Arte hasta que me jubilé, pues.  Pero del taller no me voy a jubilar nunca.”

Cuenta que en el taller recibe alumnos o a muchachos de pasantías que van por vitral o por grabado. “Fundamentalmente yo soy grabadora”, aclara.

Ella es la autora de un vitral en el ventanal del segundo piso a la entrada de la casona del Centro de Diversidad Cultural de la Avenida Zuloaga en Caracas.

“Esos son los colores de los ríos. La idea es que esto sea agua, pues. Para mí el agua es el elemento más hermoso y de mayores posibilidades de la naturaleza. Desde la nube hasta el hielo pues, pasando por las cascadas.”

“Yo trabajo mis elementos con las cosas que flotan. Aquí tengo el sol y allá tengo a la luna, que es más pequeña, pero no menos importante. Entonces todas las cosas confluyen  como si fuera agua hacia allá y hacia acá.”

Piensa que todo el que hace algo quiere mostrarlo, y por eso asumió la responsabilidad de esta obra a la luz de todo visitante del referido Centro.

Refiere que algunos amigos arquitectos le decían “Gladys por qué no nos haces una obra aquí o por qué no nos hace una obra allá.” Entonces empecé a ver que las matrices de grabado son tan bellas.

Incorporó, relata,  la matriz como fin y no como medio para hacer estampas o para grabados. El vitral es una obra de mayor formato para poder exhibir  en  cualquier lado, “entonces empecé con los arquitectos a colorear la luz del trópico.”

Asevera que lo que más le gusta  del Centro es que sea de la diversidad cultural.  Lo considera un espacio para irradiar a todo el país, Latinoamérica y el Caribe: “Que sea como el gran ministerio donde quepamos todos con diferentes religiones, géneros, razas y expresiones las que fueran.”

Se define como enamorada de los niños, pero suspira no tener nietos. “Perros me han dado mis hijos. Cuatro perros. Y yo les digo que no voy a aprender a ladrar, que lo lamento.”

Nombra a sus sobrinos como nietos, mientras busca una justificación para la decisión y se culpa en broma “quizás sea porque he sido tan mala madre”.

Mis hijos, subraya,  son de avanzada total. Uno de ellos es cocinero y el otro arquitecto.

En el Centro de la Diversidad Cultural, Gladys acaba de terminar un mural en una de la pared trasera de la casona que es el canto del río Negro al Catatumbo, rojo porque es de relámpago, fuerte.

Adelanta que en la propia institución “vamos a hacer  otro para representar a toda América Latina y el Caribe.”

-¿Para cuándo sería ese?

“Para cuando lo aprueben,  porque la pared está.”

POLÉMICA EN EL PERIODISMO

POLÉMICA EN EL PERIODISMO

¿El periodista es objetivo e imparcial o subjetivo y parcial? Opinión de destacados reporteros sobre el tema.

KATHERYN FELIPE GONZÁLEZ, JESSICA DOMÍNGUEZ DELGADO, SAIMI REYES CARMONA Y RACHEL PEREDA PUÑALES,
estudiantes de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Víctor Ego Ducrot, periodista, escritor y profesor de la Facultad de Periodismo y Comunicación Social de la Universidad de la Plata en Argentina, y director de la Agencia Periodística de Mercosur, para quien cualquier análisis serio sobre su profesión debe girar en torno a la Objetividad-Subjetividad y Parcialidad-Imparcialidad, defiende el poder del periodista sobre una información, de la que puede hacerse detractor o defensor, en dependencia de la intención con la que la manipule.

Ducrot, definido por Jesús Arencibia, profesor de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, como un hombre “… cuya verdadera vocación es desentrañar y construir, con las palabras precisas, sentidos e ideologías” , refleja en algunos de sus escritos la objetividad del  periodista, en la medida en que busca la verdad y se apega a ella, no la distorsiona, investiga cuanta fuente puede y contrasta las mismas, porque de eso depende su credibilidad en lo que expone y la trascendencia de sus ideas para su pueblo.

Sin embargo, desde el momento en que se escoge una noticia, está presente la subjetividad del periodista, pues no es una máquina que reproduce lo que ve o sabe, sino un ser humano que piensa y siente, marcado por su entorno. Así lo reconoce Slavaj Haskovec, vicedecano de la Facultad de Periodismo de la Universidad de Praga, “…todo corresponsal está inevitablemente bajo la influencia de valores prevalecientes en el medio ambiente en el que ha crecido o se le ha educado, de las instrucciones que le de su jefe de redacción…” 

Un trabajo periodístico siempre tiene una finalidad, dada por la intención que tenga el autor, así lo ratifica Tubal Páez, presidente de la Unión de Periodistas de Cuba: “Siempre hacemos algo con intención, lo demás es ingenuidad. Muchas veces queremos modificar la conducta de quien nos lee y en esa dirección enfocamos nuestro trabajo.”

Otras destacadas  figuras que han defendido esta visión sobre el  relevante papel que desempeña el periodista como ser social que piensa y siente, independientemente de la realidad que construye son Jorge Ricardo Masetti , fundador y primer director de Prensa Latina, para quien “el periodista no puede ser imparcial (…) porque no cabe la imparcialidad entre el bien y el mal, lo justo y lo injusto’’, y Riszard Kapuscinki -considerado por muchos el mejor periodista del siglo XX- quien afirma que en un mundo tan contradictorio, con tantas desigualdades e injusticias, no podemos ser totalmente objetivos, “… estamos tratando de cambiar algo, de mejorar la situación, de estar donde tenemos que estar”.

Juan Marrero, Premio Nacional de Periodismo José Martí y vicepresidente de la Unión de Periodistas de  Cuba, también afirma la imposibilidad de que un periodista sea imparcial porque siempre toma parte por algo, “… no se puede ser imparcial entre el oprimido y el opresor. Hay que tomar partido, pero sin silenciar o escamotear los hechos porque es antiético, es ir en contra de la verdad.”

Dice Ernesto Vera, Presidente de Honor de la Federación Latinoamericana de Periodismo,  en el prólogo del libro Reportaje al pie de la horca, que “… el periodista, cuando es entero, posee por la dinámica de su trabajo, la oportunidad de desarrollo adecuado para el más profundo análisis crítico, y consecuentemente arribar a la síntesis correcta ante los más difíciles y complejos problemas que enfrenta. Cuando el periodista dice la verdad y usa siempre bien  la herramienta de su oficio, tiene fuerza multiplicada para llegar a las conciencias.”

Así debe ser el periodista revolucionario, comprometido con su tiempo, utilizando su nivel profesional para avalar su sociedad y para orientar a las masas, mostrándoles  el mundo en que viven.

Bibliografía:

Arencibia Lorenzo, Jesús. Víctor Ego Ducrot: Docencia, investigación, periodismo. En: http//mesadetrabajo.blogia.com Consultado:5/9/2009.

Ducrot, Víctor Ego. Intencionalidad Editorial. Una síntesis introductoria. Hacia un método propio para el análisis del discurso periodístico.En:www.perio.unlp.edu.ar/question Consultado:5/9/2009.

Márquez, Alexis. La comunicación impresa. Ediciones Dosmil y Ediciones Centauro, Caracas, Venezuela, 1976. Pág. 79-103

Fuentes Directas:

Juan Marrero, Vicepresidente de la Unión de Periodistas de Cuba.
Túbal Páez, Presidente de la Unión de Periodistas de Cuba.

EL MEJOR AMIGO DEL PERRO

EL MEJOR AMIGO DEL PERRO

Agustín Artilles Romero, afirma la necesidad de que los niños tengan una mascota y confiesa estar enamorado de los labradores.

ANALEIDA PUERTO IGLESIAS,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

De niños muchos quieren tener mascotas y son los perros los animales más solicitados. De estos, existen diferentes tipos, entre los de mayor popularidad en nuestro país figuran el dálmata, el salchicha, el chulo o sato. Quizás uno de los menos conocidos es el Labrador retriever.

La raza Labrador es oriunda de Terranova. En 1887 recibió su nombre actual, tal vez para ser distinguido de otros perros terranova utilizados como retrievers (cobradores de presas), pues al principio eran adiestrados para descubrir y atrapar presas heridas o muertas, sobre todo pájaros acuáticos y faisanes.

Una de las personas más conocedoras sobre los caninos de esta especie en Cuba es Agustín Artilles Romero, actual presidente de la Asociación Nacional de Labradores: “Esta raza entró al país por el año 1996 cuando Celia Guevara importó dos ejemplares desde Chile: Dalí y Cobra. Antes de ese momento no existen registros de que hubiera perros de dicha raza aquí.

“Desde aquel momento, Celia se encargó de ir, poco a poco, incrementando el número de camadas en el país. Con el paso del tiempo las personas se fueron interesando, aparecieron criadores de la raza y algunos extranjeros comenzaron a traer ejemplares de sus países. La entrada de labradores contribuyó a que la cifra aumentara hasta llegar a la que tenemos hoy, aproximadamente 500 perros.”

Los labradores se caracterizan por ser canes de trabajo, muy obedientes, excelentes nadadores y tener un pelaje impermeable en casi su totalidad, que puede ser blanco, amarillo o chocolate. Además, se distinguen por rastrear los olores en el aire y no en el suelo como lo hace el resto de los perros.

“Por su espectacular olfato y sentido de la orientación, se emplean para guiar invidentes, detectar drogas y explosivos, en brigadas de salvamento y rescate, porque se caracterizan por ser muy obedientes. También a estos rasgos distintivos se puede sumar el de ser especiales para tener en casa, pues no muerden y son sociables con niños y adultos”, afirma el experto.

Los ojos le brillan cuando habla del “mejor amigo del hombre”, sin importar la raza que estos sean. De pequeño siempre le gustaron los animales: “Me dedico a criar perros hace algún tiempo y específicamente labradores desde 2002. Tuve una perrita sata, que en realidad no era mía, pero yo la cuidaba y alimentaba. Un día desapareció y eso me puso triste, así que decidí tener mascotas parecidas a ella.” 

Otros de los rasgos físicos más representativos de los labradores es que los machos miden unos 56 centímetros y pesan entre 25 y 32 kilogramos, las hembras son algo menores. La cabeza es ancha, las orejas, de tamaño medio, caen pegadas a los lados, los ojos son negros o castaños, el pecho grande y las patas rectas. Su característica cola de castor es mediana, muy expandida en la base y más delgada hacia el final, está cubierta del mismo pelo, corto y denso que forma el pelaje.

“Son animales que gozan de buenas condiciones físicas, fuertes y poco vulnerables a la humedad, virtud que les permitió adaptarse a las condiciones climáticas de nuestro país. Su estructura corporal y tamaño medio del corazón, los hace ser muy resientes con una dieta fácil de sobrellevar porque comen de todo.”

Con el propósito de que la línea de los ejemplares existentes en Cuba mejore se importan con la ayuda de otros criadores del mundo como el colombiano Alfredo Vallejo Garcés, quien envía siete u ocho cachorros anualmente. También se cruzan los perros que tenemos, pero no es muy recomendable utilizar mucho esta última vía porque ser todos de la misma sangre pueden salir cachorros con malformaciones y trastornos similares.

“Durante los últimos cinco años el Labrador retriever en Cuba ha tenido un avance sustancial en cuanto a cantidad y calidad se refiere, porque hemos ganado experiencia en su manejo.”

Si decidimos tener una mascota, no importa cual, debemos ser  responsables, pues ellas requieren de nuestro tiempo y dedicación. A los labradores les encanta caminar, jugar y hacer ejercicios, además, vivir en un espacio limpio y con abundante agua.

“Las condiciones para ser miembro de la Asociación son igual que en los otros grupos caninos: primeramente, amar la raza; luego, tener un ejemplar y después, tiempo, mucho tiempo, porque es una gran responsabilidad, pues ellos necesitan realizar, al menos, dos horas diarias de ejercicios. Si se tiene un perro, sea o no de raza, no es para andar exhibiéndolo como objeto.

“La Asociación tiene como objetivo principal agrupar a los criadores de la raza con el fin de promover exposiciones y ayudarnos en lo a que a alimentación y medicamentos respecta.”

Durante el año este grupo realiza exhibiciones en el antiguo Cinódromo del municipio capitalino de Playa, en el Estadio “Eduardo Saborit”, que les fue otorgado por el gobierno para realizar las exposiciones. Con frecuencia son ocho las actividades realizadas. De ellas, cuatro tienen carácter internacional, el resto nacional.

A estas citas del deporte canino so solo asisten los competidores, sino la población en general: “La publicidad de las actividades que realizamos ha sido escasa, pero aún así, van muchas personas a ver el fruto de años de trabajo.”

Dentro de los asistentes a las exposiciones, el público infantil es el de mayor peso. Muchos salen de las actividades con el deseo de tener una mascota, pero los padres, sin miramientos, se niegan. Lamentablemente, la mayoría de ellos imponen su decisión y no explican a los pequeños el porqué se hace imposible complacerlos en el momento.

“Está científicamente probado que los niños son más felices cuando tienen un animalito, no importa si es grande o chiquito. Si luego de analizar las circunstancias y determinar que no es conveniente  por el momento tener un perro, pueden llevar a los pequeños a las exhibiciones para que se relacionen y jueguen con ellos. Aunque soy del criterio de que si se quiere, se puede.”

Ficha Técnica:

Objetivo Central:
Conocer acerca de los Labradores retriever en Cuba a través de Agustín Artilles Romero, Presidente de la Asociación Nacional de Labradores.

Objetivos Colaterales: Cómo entró la raza al país. Cómo surgió la idea de criar labradores. Cuándo comenzó a criar labradores.

Tipo de entrevista:
Por los participantes: individual
Por su forma: de cita
Por su contenido: de personalidad
Por el canal que se obtuvo: informativa

Tipo de título: llamativo
Tipo de entrada: presentación del entrevistado
Tipo de cuerpo: de cita
Tipo de conclusión: de opinión o comentario de la entrevistado

Fuentes consultadas:

Agustín Artilles Romero, entrevistado.

José Martín, criador de labradores

 

CUBA: ¿ETERNO EL VERANO?

CUBA: ¿ETERNO EL VERANO?

Inviernos más fríos y veranos más cálidos son los efectos inmediatos del cambio climático.

LIDIA HERNÁNDEZ TAPIA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

La temporada invernal 2008-2009 en Cuba mereció el título de la más fría desde comienzos del presente siglo, al imponer el récord de 25 olas polares y superar la marca de 20, registrada durante el período 2004-2005.

Iniciada en octubre de 2008 con temperaturas inusualmente frescas, hizo sacudir a los cubanos el polvo de los abrigos guardados. La cifra más baja, 4.6 grados Centígrados, se registró en Melena del Sur, provincia de La Habana, en la madrugada del día 6 de febrero.

«El descontrol del clima es una muestra de los efectos del cambio climático en el planeta, provocado por la acción contaminante del hombre. El mundo entero ya siente con más intensidad el frío durante el invierno y más calor en el verano», señaló Cecilia González, especialista en Clima, del Instituto de Meteorología.

Diversas investigaciones demuestran que Estados Unidos es el contaminante por excelencia. «Las emisiones de dióxido de carbono (CO2, gas considerado el principal causante del calentamiento global), aumentaron a una tasa media anual de 1,1 por ciento entre 1990 y 2006, fundamentalmente debido al crecimiento de la economía, y al importante incremento de la generación de electricidad y las actividades de transporte», según el sitio http://www.ecoamerica.cl.

Aunque en 2006 el uso en EEUU de combustibles fósiles -petróleo, gas natural y carbón mineral- aportó el 94,2 por ciento de las emisiones de CO2 generadas en el país, y un 80 por ciento de todos los gases de efecto invernadero producidos en la Tierra, las acciones al respecto durante el gobierno de George Bush fueron aplazadas. Hasta el momento, dicha nación se ha negado a firmar el Protocolo de Kyoto, uno de los más reconocidos acuerdos mundiales, que tiene por objetivo reducir las emisiones de los gases responsables del calentamiento global.

En Cuba, la voluntad de las autoridades de todos los niveles para implementar medidas se demuestra en la promoción de nuevos y eficaces proyectos, dirigidos a educar y crear conciencia sobre temas de energía y medio ambiente, donde la participación popular es mayoritaria, e incluso involucran a los niños.

«Programas como la Revolución energética están encaminados al logro de mayor sostenibilidad ambiental y económica, y a la elevación del nivel de vida de los ciudadanos. Este incluye acciones de ahorro y uso eficiente de las fuentes renovables de energía (Sol, biomasa, entre otras), y el incremento de la disponibilidad del servicio eléctrico», comentó Mario Crespo, trabajador de la Empresa Eléctrica de Centro Habana.

«Un poco de frío nunca viene mal después de meses de calor asfixiante. En ocasiones dan ganas de andar desnudo por las calles», comentó Manuel Rivero, vecino del municipio capitalino de Diez de Octubre. Sin embargo, por el comienzo de la primavera desde el 21 de marzo último, las calles de esta isla caribeña no verán desfilar más atuendos que parezcan pertenecer, en ocasiones, a habitantes polares. 

«Los cubanos solemos recordar con frecuencia los ciclones, y no tanto el frío. Por el camino que vamos, no dudo que pronto superemos el récord de 35 olas polares, del invierno de 1976-1977», opinó Evelio García, especialista del Departamento de Pronósticos del Instituto de Meteorología.

Entre los sectores más vulnerables ante las transformaciones del clima sobresalen la agricultura, el turismo, la salud y el abastecimiento de agua. Desde el punto de vista regional, las áreas costeras están entre las más perjudicadas, sobre todo, como consecuencia de eventos extremos—huracanes—, y de la elevación del nivel del mar.

«Del 2001 al 2008, las pérdidas materiales como resultado del impacto de huracanes al territorio nacional ascendieron a 16 760.9 millones de CUC», expresa en su libro Cambio Climático, el Máster Ramón Pichs Madruga, del Centro de Investigación, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA).           

«A veces me pregunto de qué valen las acciones de una pequeña isla, mientras los poderosos no tengan presente la seriedad del problema. Pero, como dijera el pacifista indio Mahatma Gandhi, Haz el bien que deseas en el mundo», reflexionó Nelson González, estudiante de Periodismo, durante una conversación entre colegas.

Durante los años 1952- 2008, Cuba fue afectada por 26 huracanes, pero numerosos especialistas prevén el cambio hacia una etapa ciclónica más activa. Además, estudios realizados auguran el aumento de las temperaturas entre 16 y 2.5 grados Centígrados, para finales de este siglo, y el incremento del nivel del mar entre 20 y 95 cm.

FICHA TÉCNICA:

Tema: Efectos del cambio climático en Cuba.

Propósito: Indagar acerca de las acciones al respecto, tanto en Cuba como en el mundo.

Objetivos colaterales: Demostrar la necesidad de la toma de conciencia para contrarrestar el problema, por parte de los países desarrollados.

Estrategia de fuentes:

Evelio García, especialista del departamento de Pronósticos del Instituto de Meteorología.

Cecilia González, especialista en Clima, del Instituto de Meteorología.

Manuel Rivero, vecino del municipio capitalino de Diez de Octubre.

Mario Crespo, trabajador de la Empresa Eléctrica de Centro Habana.

Documentales:

Sitio: http://www.ecoamerica.cl

Ramón Pichs Madruga, 2008, Cambio Climático, Editorial Científico- técnica, La Habana, Cuba

Soportes:

Hechos colaterales: A pesar de la necesidad de acciones para evitar los perjuicios del cambio climático, los países desarrollados en su mayoría aún contaminan indiscriminadamente la atmósfera.

Contexto: Por la llegada de la primavera, se pronostican temperaturas no tan bajas como en meses pasados.

Antecedentes: La temporada invernal 2008- 2009 es considerada la más fría desde comienzos del presente siglo.

Respuesta al cómo y al por qué:

Ejemplo de respuesta a un cómo: Programas como la Revolución energética (iniciada en el año 2005), están encaminados al logro de mayor sostenibilidad ambiental y económica, y a la elevación del nivel de vida de los ciudadanos. El mismo, incluye acciones de ahorro y uso eficiente de las fuentes renovables de energía (Sol, biomasa, entre otras), y el incremento de la disponibilidad del servicio eléctrico.

Ejemplo de respuesta a un por qué: El mundo entero ya siente con más intensidad el frío durante el invierno y más calor en el verano.

Juicios:

Analíticos: La nota está estructurada como un juicio analítico desde el comienzo, pues parte de las más recientas demostraciones de los efectos del cambio climático para ver sus causas, repercusión y acciones al respecto. Ejemplo: El descontrol del clima es una muestra de los efectos del cambio climático en el planeta, provocado por la acción contaminante del hombre.

Disyuntivos: Ejemplo: (…) los países desarrollados aportan a la atmósfera mayor cantidad de gases de efecto invernadero, los principales causantes del problema. Sin embargo, las medidas para contrarrestarlos palidecen ante la prioridad dada por estos a la producción de las industrias.

De valor: Ejemplo: «Los cubanos solemos recordar con frecuencia los ciclones, y no tanto el frío. Por el camino que vamos, no dudo que pronto superemos el récord de 35 olas polares en una misma temporada, del invierno de 1976-1977.»

Tipo de lead: Sumario, de Qué.

Tipo de título: Llamativo.

 

SUBLIME OBSESIÓN

SUBLIME OBSESIÓN

La obra de la Doctora Marta Martínez Llantada trasciende los espacios de la pedagogía cubana y sobrevive a su ausencia.

Texto y foto:
KARLIENYS CALZADILLA PADILLA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

“Desde pequeña sentí verdaderamente lo que llamamos vocación por esta profesión. Fui de esas niñas que jugaba a la escuelita y le daba clases a mis muñecas, no recuerdo exactamente si era autoritaria con ellas, lo que sí puedo afirmar es que no eran participativas, lo cual no me agradaba, porque una de las más importantes vías para educar es el diálogo abierto, franco, y no la imposición autoritaria.”

Así se refirió a la raíz de su vocación por el magisterio, la Doctora en Ciencias de la Filosofía Marta de las Mercedes Martínez Llantada, fundadora y Profesora Titular del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona (ISPEJV), en la clase magistral en ocasión de su investidura como Profesora de Mérito del Instituto.

Inicios en el Pedagógico

Los padres de Marta se consagraron por completo a ella. No pertenecía a una familia acomodada, pero su papá era joyero y pudo costearle los estudios. María Josefa (Cuca), la madre, recuerda cuando  tomaba de la mano a su única hija de 16 años e iban juntas a alfabetizar: “Marta logró  instruir a 11 personas en barrios marginales de la capital.”

En su investidura como profesora de mérito del Varona, recordó cuando comenzaba a dar los primeros pasos por aquel lugar: “Surgían las carreras profesorales en las especialidades. Así, podría decir que ingresé a este pedagógico aún antes de su fundación, en 1963, en la Carrera Profesoral de Español, en la Escuela de Letras. Ese plan era de tres años, y aunque no se le llamó emergente, había realmente una emergencia por cubrir las necesidades, en las aulas abandonadas por los que se habían ido del país.

“Después, al fundarse los Institutos Pedagógicos en 1964, esos cursos integraron la entonces llamada Sección Superior que, junto a la Básica, formaban los profesores necesarios a la Revolución. Pues bien, comencé a trabajar en la Sección Básica y mi magisterio cobró mayor responsabilidad, pues tenía que formar a los que continuarían la obra de tantos insignes educadores de nuestra tradición nacional.”

Lejos de casa

Marta, licenciada en Español, fue una de las primeras Doctoras en Filosofía que tuvo el país y su título lo obtuvo en la antigua Unión Soviética. Quienes la conocieron afirman que poseía un extraordinario pensamiento abstracto.

Martica, la hija más pequeña, sintió mucho su ausencia durante ese tiempo: “Estuvo cinco años estudiando en la URSS y tuvo que escribir y exponer allí su tesis de doctorado. El idioma ruso lo asimiló muy rápido.

“Como nos tenía a mi hermano y a mí, no se pasó todo el tiempo en Ucrania; ella iba, estaba seis meses y regresaba. En la casa de Marianao tenía una máquina de escribir, con letras rusas, y trataba de adelantar aquí y hacer lo menos posible allá.”

Llantada, en esa tesis, abordó el tema de la enseñanza problémica, la cual se basa en plantear a los estudiantes una serie de situaciones contradictorias que motiven en ellos el interés por la investigación, y la llevó a la práctica.

La Doctora Adania Guanche aprendió, junto a Marta, a aplicar este  saber en las clases: “Ella derivó de esa teoría la forma en que puede influir en el desarrollo de la creatividad desde el punto de vista sociológico, filosófico, epistemológico, y alrededor de la hipótesis creó todo un sistema de conocimientos que es único en el mundo.”

Según Ebblis Fernández, su esposo, Marta tuvo muchos seguidores en el exterior: “Era muy reconocida en Colombia, México, Brasil, Nicaragua y Venezuela. Su labor en esos países fue intensa, como coordinadora de Maestrías y Doctorados. Siempre tuvo algún tipo de actividad en el extranjero que la comprometía, y le ocupaba gran parte del tiempo. A ella la llamaban y le escribían de todas partes, invitándola a muchos lugares. Incluso, murió el 9 de octubre del 2007, y el día 16, es decir, una semana después, debía partir para México.”

Para el otro Ebblis, su hijo mayor, Marta poseía un talento natural que le permitió tutorar gran cantidad de investigaciones: “A la casa entraban personas con varias dudas y salían seguros de lo que iban a hacer. No le realizaba el trabajo a nadie, ella recomendaba las bibliografías, orientaba y explicaba. A cualquier hora estaba con los alumnos, ellos llegaron a formar parte de la familia y se convirtieron en sus mejores amigos.”

La Doctora Teresita Miranda, compañera de Martínez Llantada desde 1975, se siente orgullosa de haber compartido varios años  junto a ella: “Era una persona maravillosa, sincera, extremadamente esforzada, muy inteligente, disciplinada, de esas que le dan a los demás todo lo que saben. Nunca se negó a compartir lo que investigaba, lo que conocía, lo que aprendía.”

Los sesenta en los cuarenta

La Doctora Angelina Romeu conoció a Martha en 1964, cuando ambas comenzaron a trabajar en el ISPEJV y tenían 20 años: “Recuerdo una conmemoración en la que compartimos juntas, fue la actividad Los sesenta en los cuarenta. Éramos aproximadamente cinco o seis profesoras que cumplíamos 60 años cuando se celebraba el aniversario 40 del Varona, y acordamos reunirnos para festejar. La pasamos muy bien y allí no faltó el platico para Cuca.”

El amor de María Josefa por su hija fue recíproco. No existió un lugar al que Marta asistiese que no se acordara de ella. Miranda no olvida esos detalles: “Adoraba a su mamá, y siempre, en cualquier actividad, había que preparar algo para mandarle a Cuca.”

“Mami era muy obesa y comía muchísimo, le encantaban las golosinas, y no le preocupaba engordar, así se sentía feliz. Pero no le gustaba cocinar, siempre se justificaba diciendo que no tenía habilidad; realmente no era falta de destreza, sino de interés, porque con su inteligencia, podía hacerlo. Pese a eso, cuando quería, inventaba platos y le salían bien”, añade su hija.

Teresita Miranda veía a Marta como una persona jocosa, risueña con los amigos, preocupada por sus compañeros: “Parecía muy seria, pero era lo más graciosa del mundo, le gustaba contar chistes y se sabía muchísimos. También sufría con lo que le pasaba a los demás, y eso, tal vez, muchos no lo pudieron aquilatar, pues aparentemente era en extremo callada, sin embargo, se percataba de los detalles que a veces no captábamos.”

“Y con sus nietas no quería cuento”, comenta Angelina. “Se deshacía en amor cuando estaba con ellas. Esa profesional profunda, intelectual, cuando hablaba de las dos pequeñas se transformaba, y cada vez que nos encontrábamos me enseñaba una foto, era un instante de extrema felicidad.”

El butacón de Marta

Teresita sonríe cuando se acuerda de esta historia: “Allá, en el Centro de Estudios, donde atendía la Cátedra de la Creatividad, hay un butacón que conservamos como un trofeo, porque ahí siempre se sentaba; nunca, ni en las reuniones del Partido, lo hizo en la mesa. Aquel era su lugarcito y todavía lo mantenemos, es una forma de tenerla con nosotros en todo momento.”

El Doctor Alfredo Díaz, Rector del Pedagógico Varona, recuerda a Martínez  Llantada como una educadora que se caracterizó por una docencia muy bien estructurada, consagrada por completo a los estudiantes.

“Ella nunca tuvo reparos para recibir a sus alumnos. Todos le hablaban con respeto. Logró identificarse con ellos y fomentó una familia. Eso dice mucho del buen hombre.”

Por los años 70, en el Instituto se instaló un circuito cerrado de televisión, y ella impartía el curso de Filosofía que se transmitía. Con la Tercera Revolución Educacional, dio teleclases para todo el país, muchas relacionadas con la maestría masiva en Ciencias de la Educación; en el programa Para ti, maestro, proporcionó conferencias en los seminarios nacionales para educadores.

Llantada también fue Académica Titular de la Academia de Ciencias de Cuba, y representaba al Varona en todos los eventos científicos, pues tenía un amplio reconocimiento social como investigadora y por sus grandes aportes a las ciencias pedagógicas. 

El Doctor Alfredo Díaz comenta sobre el otorgamiento a Marta de la categoría de Profesora Consultante: “La misma se concede a docentes con requisitos y posibilidades para dejar toda su obra escrita, y ayudar o tutorar a otros compañeros. Y a ella, en el 2003, casi se la impusimos, porque no quería; adquirió esta condición, pero en la práctica seguía haciendo lo mismo de siempre, para Marta aquello no significó nada. No trabajó por  reconocimientos, ni  por mérito.

“Obtuvo en varias ocasiones la distinción de Vanguardia Nacional, y en el año 2004 fue condecorada con el título de Profesora de Mérito del Pedagógico, porque la obra que había acumulado dentro del claustro la hacía acreedora de esa categoría.”

Refiriéndose al Premio Nacional de Pedagogía, otorgado a Marta en el 2002, el Rector expresó: “Eso significa mucho, es algo extraordinario, porque la pedagogía es la base del desarrollo humano y como dijo Fidel, sin esta no hay comunismo, y ese reconocimiento es válido  para ella, porque formó comunistas.”

Su muerte sorprendió a todos, pero su ejemplo reposa hoy en cada rincón del Varona. En el tercer piso del Instituto, se develó una tarja en su honor y la Doctora Lisset Mendoza, discípula de la Llantada, como también se le conocía, pronunció las palabras dedicadas a ella durante la colocación.

“Fue el primer reconocimiento oficial después de fallecida, por lo tanto, era una circunstancia muy difícil para mí. Allí estaba su familia. Aunque la voz fluía segura, las manos me temblaban. Tenía que ser fuerte, pero no pude contenerme.”

Llantada no concebía su vida profesional sin enseñar a unos y aprender de todos. En el Varona dejó los sueños, el alma. Al magisterio entregó el corazón. Enunció el sentido de lo que significaba para ella ser maestra “en las palabras de nuestro pedagogo mayor: ….más que sentir pasión por educar, han de sentir obsesión por educar.  Sublime obsesión.

“Los invito a obsesionarse por esta bella misión, recordando que el primero de todos nuestros deberes es el dar el mejor ejemplo a nuestros estudiantes, uniendo la acción a la palabra, porque instruir puede cualquiera, pero educar, sólo quien sea un evangelio vivo.

“Seguiré tratando de ser un evangelio vivo para ayudar a la Revolución, de la cual soy un soldado que siempre estará lista para potenciar su obra, pues llevar a los hombres el bien y la ternura es lo que más falta hace.”

(Las citas textuales de Marta fueron tomadas del artículo ¿Qué significa ser maestro?, clase magistral  impartida en ocasión de su investidura como Profesora de Mérito del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona, el 19 de Marzo 2004)

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Rostros del Varona, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario 45 de la casa de altos estudios pedagógicos.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Marta de las Mercedes Martínez Llantada como pedagoga y persona. Vida y obra.

Objetivos Colaterales: Inicios en la pedagogía. Actividad investigativa. Labor en el exterior. Relaciones con la familia y alumnos.

Tipo de entrevista:

Por los participantes: Colectiva.
Por su forma: De Cita
Por su contenido: De personalidad.
Por el canal que se obtuvo: Directa y documental.

Tipo de título: De cita textual.
Tipo de entrada: De cita textual.
Tipo de cuerpo: De cita.
La pregunta que se declara es de exploración.
Tipo de conclusión: De opinión o comentario del entrevistado.

Para la realización de esta entrevista fueron consultadas fuentes no documentales y documentales primarias. Entre las primeras: las Doctoras Angelina Romeu, Adania Guanche, Lisset Mendoza, Teresita Miranda, compañeras de trabajo de Marta; el Doctor Alfredo Díaz, Rector del Instituto Superior Pedagógico Enrique José Varona; Marta Fernández y Ebblis Fernández, hijos de la entrevistada; Ebblis Fernández, esposo de la entrevistada; María Josefa Llantada, madre de Marta. La fuente documental fue el artículo inédito: ¿Qué significa ser maestro?, Martínez Llantada, Marta de las Mercedes. Marzo 19, 2004.