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Isla al Sur

JOAQUÍN SABINA: UN MOTIVO MÁS PARA NO CORTARSE DE UN TAJO LAS VENAS

JOAQUÍN SABINA: UN MOTIVO MÁS PARA NO CORTARSE DE UN TAJO LAS VENAS

Este trabajo mereció premio en el Forum Científico de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana en el 2006 y se republica en Isla al Sur con el propósito de mostrar a los estudiantes de Periodismo un excelente reportaje a personalidad, no frecuente en nuestros medios.

KALOIAN SANTOS CABRERA,
estudiante de quinto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Degenerado y mujeriego/

con cierto aire de faquir, /

anda arrastrando su esqueleto/

por las entrañas de Madrid.

Después de algunos años de silencio Joaquín Sabina publicó en el 2005 el álbum Alivio de Luto. Algunos creyeron, y hasta especularon tras el mutismo público del cantautor español, que quedaban atrás los tiempos en que se dejaban leer en muchas de las tapas de los principales diarios del mundo cintillos como “se agotan en 6 horas las entradas para los cuatro conciertos de Sabina en Buenos Aires”, “Sabina colapsó la FNAC de Barcelona en su firma de discos” o “el CD más reciente de Joaquín Sabina lleva ya más de 230.000 copias vendidas en solo cuatro meses”.

Lo cierto es que los medios vuelven a hacerse eco del apoteósico regreso de Sabina a los escenarios. Tras haber transitado -desde que salió su primer CD titulado Inventario- por 17 discos en 28 años, el autor de temas antológicos como Medias negras o Calle melancolía sigue sorprendiendo.

Precisamente Joaquín Sabina hizo un alto en las fechas de su presente gira ultramarina para asistir a la XV Feria Internacional del Libro en Cuba. En esta ocasión vino en calidad de poeta para presentar su cuaderno de sonetos. Ciento volando de catorce, que es como se titula el libro, ha sido publicado en la colección Lira de Arte y Literatura gracias a que la editorial Visor de España y su autor han donado los derechos a este sello cubano. Aunque Sabina acota que en este caso ha “donado los izquierdos”.

Esos sonetos se pasean en estos precisos instantes por cada región de la Isla a donde llega la fiesta mayor de la lectura cubana. Ciento volando de catorce es sin dudas uno de los títulos más perseguidos de esta Feria. Por ello no podía dejar de compartir el sui géneris diálogo de Joaquín Sabina con los asistentes a la presentación de su libro en La Habana, como parte del espacio Encuentro con…, conducido por la periodista Magda Resik.

Pongamos que hablo de Joaquín (1)

Aunque andaluz de fin de siglo, /

universal, quiero decir, /

no sé qué tiene de rabino/

cuando lo miro de perfil.

Dentro de la Sala Nicolás Guillén en la Fortaleza La Cabaña los asistentes sobrepasaban los miles. Tenía unas cuantas interrogantes que hacerle pero… una entrevista resultaba ser muy difícil, así que empecé por buscar buenos ángulos para tomarle fotos a Joaquinito, como lo llama Chavela Vargas. 

Luego de una larga espera apareció un personaje con chaqueta de cuero, pantalón de mezclilla, bufanda y pulóver negro…era Joaquín Martínez Sabina.

El público coreó feliz cumpleaños y llegó un gran cake acompañado de un trío. Era 12 de febrero y el flaco nacido en Ubeda, Ciudad Patrimonio de la Humanidad y ubicada en la provincia española de Jaén, cumplía 57 años. Más adelante el homenajeado retribuyó las atenciones declarando estar conciente de que el mundo está “lleno de gente que canta mejor que yo, escribe mejor que yo, e incluso, que es más guapa que yo. Sin embargo, nadie ha elegido mejor que yo con quién celebrar mi cumpleaños.”

Este personaje cuando muchacho cursó la escuela primaria en el colegio de las monjas Carmelitas y el bachillerato en el de los Salesianos. Más tarde tuvo que exiliarse en Londres en los años 60 y allá fue mozo y cantó por los bares (y hasta se encontró en uno de ellos al ex Beatles George Harrison y le cantó ‘happy birthday to you’, y éste lo premió con un billete de 5 libras que Sabina guarda como amuleto).

Entre los panelistas en la mesa de presentación estuvo también el poeta José Luis Serrano, quien declaró sentirse como un intruso pues “compartir con Sabina es estar al lado de Francisco de Quevedo. Sabina maneja en sus sonetos la sátira y la ironía con tal agudeza que perfectamente sus versos se pueden emparentar, con los de este corte, hechos por el escritor y poeta español del siglo XVII. No hay dudas de que Sabina es un Quevedo de estos tiempos”. El cantor se ruborizó con semejante comparación mientras tapaba su cara con la bufanda.


 
Medio profeta, medio quinqui, /

el lumpen es su pedigrí. /

Un tinto y una buena titile/

bastan para resistir.

 

Antes de contar sobre el libro, Sabina saluda: “¡Buenas noches… Tardes! Yo siempre digo buenas noches a la hora que sea”. De seguro la nostalgia por sus días al revés todavía lo acechan: “(…) me tiraba la noche en los bares –rememora en una entrevista- solo para poder contarlo, como dice García Márquez. Los poetas y los cantantes que yo admiraba eran de la vieja bohemia de Baudelaire, Rimbaud, César Vallejo, el "Polaco" Goyeneche y Enrique Santos Discépolo, entre tantos otros. Vivieron y escribieron en los bares. El niño romántico de provincias que yo fui quería ser ese tipo de artista: bohemio, noctámbulo, canalla. Lo conseguí, pero ahora estoy retirado.”

Al parecer tiene razón. Se le ve bien, “más hueso que carne” como comenta él mismo; pero excelente físicamente. Aunque en honor a la verdad siempre fue delgado, “con una mala salud de hierro”. Ha sido magnífico el restablecimiento de aquella recaída de hace unos años cuando los diarios conmocionaron a muchos con la noticia del ingreso del cantautor en una clínica madrileña a consecuencia de una isquemia cerebral sencilla por sus muchos excesos. 

Solo fue, afortunadamente, el “ay, mi madre”. No cabe dudas: “pero sin prisas, que a las misas/ de réquiem nunca fui aficionado, / que el traje de madera que estrenaré/ no está siquiera plantado/ que el cura que ha de darme la extremaunción/ no es todavía monaguillo.... “. Y además, por si fuera poco, dice con vanidad que “a mis 40 y 17 me veo más joven y ya me he quita’o de todo. Ahora paso un examen y no doy positivo ni con viagra”.

No creo que Sabina sea alguna de esas personalidades que se lanzan a ser “músicos, poetas y locos” y experimentan en múltiples esferas artísticas pensando que son auténticas vedette. Entonces caen en el más siniestro de los ridículos. La parte que lo atañe como escritor se la ha tomado bien en serio y según voces autorizadas en el tema, sus poemas gozan de valía intelectual.

Sobre sus dotes de poeta comenta que “jamás soñé con cantar porque conocía mi voz en la ducha...siempre soñé con escribir, pero luego las cosas vinieron de otro modo. Opino que los poetas españoles de mi juventud estaban incumpliendo el reto de su tiempo que era llegar a la “inmensa” minoría, a la gente. Y ser poetas cantables, recitables. Ser poetas que sirvieran para enamorar a alguien y que brindaran el hombro donde poder llorar.

“En ese momento este terreno lo ocupaban desmesuradamente la música pop. Así que yo, que he sido siempre un impostor y me ha gustado meterme en lugares donde no me han invitado, decidí que el modo para que mis palabras cumplieran esa función era secuestrando y seduciendo a dos músicos: Pancho Varona y Antonio García de Diego (presentes en la sala) para juntos hacer el truco de volver a los orígenes de la poesía que surgió para ser cantada.”

 

Amigo de causas perdidas/

desde aquel mayo de París, /

no tiene más filosofía/

que el "vive a tope hasta morir”.
 

La creación de su lira en todas sus formas es indivisible. No existe disparidad entre sus canciones y sus sonetos: “Los temas siguen siendo los mismos –cuenta-. Pero no solo los míos sino los de la poesía de siempre”. Y resume: “Mirar la vida con gafas sutiles y tratar de sacar el subsuelo para elevarlo al cielo”. En fin, que no es de extrañar encontrar por estos versos: (…) escribo en technicolor la canción de las noches perdidas/ para vengarme de tantas tardes de lluvias en blanco y negro/ de tantos hombres de trajes grises/ de tantas rubias de botes…

Para Sabina, sus sonetos requieren solo de “un poquitico más de atención”. Aspecto que no le preocupa en lo absoluto porque se siente orgulloso de tener “a un público que oye las cosas dos o tres veces en tiempos donde no hay tiempo ni para oírlas media vez.” Aunque aclara que no es igual escribir para cantar que escribir sin saber si lo vas a cantar.

“Escogí el soneto –confiesa- por un cierto afán pedagógico y eso en Cuba se entiende mejor que en cualquier parte. En los periódicos occidentales hablan de lo necesario de la educación y la sanidad pero...y siempre ponen los peros. También estamos los que pensamos en occidente que la principal revolución que nos va a salvar a todos es la de la cultura. ¡Dios salve, César! Algunos me decían que escribiera en lugar de cantar...claro, lo decían después de escucharme cantar. Así que me dije: voy a escribir pero no lo que todos esperáis. Voy a escribir sonetos, con palabras contemporáneas; pero con formas clásicas que educan al oído, la sensibilidad, la rítmica, la métrica.”

Precisamente de esa forma publicó por vez primera en el 2001 Ciento volando de catorce, ingenioso título que amalgama el nombre que se da a las series de catorce endecasílabos con un refrán popular que, a decir del propio Sabina, “vale más pájaro en mano..., pero los cubanos y yo preferimos ciento (quizás poemas) volando.”

Al parecer, en tiempos de celulares e Internet él aboga por mirar atrás. Dice que tiene “un par de libros en prensa. Uno de ellos es Cartas cruzadas en verso. No amables. Es decir, secretos a voces. Es un género epistolar caduco y trasnochado”.

A mí Cuba como dice el bolero: si me dice ven lo dejo todo

Tirando a zurdo en sus ideas/

por donde Escora Bakunín/

dice que abajo las banderas/

y arriba la lluvia de abril.

Muchos pensaron su divorcio con la Mayor de Las Antillas al publicarse –y al parecer tergiversadas- unas declaraciones de Sabina en algunos diarios y sitios web de España y Latinoamérica. Un puntillazo para la duda también pudo ser la canción Como te digo una co te digo la o que en coautoría con A. Oliver salió en el disco 19 días y 5 000 noches, en el año 1999.

Quizás tal desacierto se deba a que muchas personas interpretaron en blanco y negro algunas opiniones sobre la Isla hechas por parte del cantautor español.

Joaquín Sabina, como en sus canciones, siempre ha tratado de estar apegado a la realidad de lo que siente. Y su cariño incondicional a Cuba, su cultura y sistema social, no han sido nunca un secreto. Así, en un día de octubre de 1996, en vísperas de un concierto de Pablo Milanés en Perú, apareció un escrito en el Diario Expreso de la ciudad de Lima firmado por el mismo Joaquín donde, entre otras cosas, declaraba:

“Yo he conocido Cuba tarde y mal. Si la hubiese conocido antes mi vida hubiera cambiado. Cuba es una isla pequeñísima y una potencia en cosas que me importan muchísimo (…). Es una isla donde no hay rock and roll, puesto que no lo necesitan para nada. Ellos han colonizado a Estados Unidos y no al revés. Están colonizando al mundo entero con el son y la salsa. Entonces, cada vez que voy a Cuba procuro aprender de lo que oigo y de lo que veo”.

Ahora, en el 2006, el día de sus 40 y 17 febreros apunta: “Hay intelectuales y artistas en el mundo que fueron novios de la Revolución y ahora tienen con ella un aburrido matrimonio. Yo, por el contrario, sigo sintiéndome amante, por eso, de cuando en cuando, he tenido con ella fuertes y apasionadas discusiones.

“Los periódicos del mundo que hablan poco y mal de Cuba deberían saber que en un día de tan mal tiempo aquí se hacen avalanchas por oír sonetos y comprar libros. (…) A mí Cuba, como dice el bolero: si me dice ven lo dejo todo.”

¿Entonces la canción Como te digo una co te digo la o? Para despejar dudas: en un aparte improvisado con la prensa antes de comenzar a firmar los libros comentó que estaba esperando que le hicieran esa pregunta porque “entendieron mal la canción. Ahí la que habla es Maruja.” Aclara que la plática es por lo que dicen algunos turistas españoles a su regreso de vacacionar por playas cubanas y “la prueba de que ese no soy yo es que estoy aquí”, afirma con voz clara como para que se le entienda de una vez y por todas.

En menos de un año estoy de vuelta

El perdedor es su universo/

aunque pretende ser feliz. /

Y aún hay quien dice que está cuerdo. /

Pongamos que hablo de Joaquín.

La sala Guillén se tornó literalmente ínfima. Joaquín Sabina luego de leer algunos sonetos y recibir regalos del público propuso salir de la sala y dijo para calmar a la muchedumbre que lo solicitaba constantemente: “Despreocúpense, que voy a firmar todos los libros.” 

Ya afuera hasta el mismísimo Abel Prieto, ministro de Cultura, habló con los congregados para que mantuvieran la calma.

Rodeado estaba el poeta de una cuerda humana para guardar distancia de sus “fans” que en masa compacta se aferraban indisciplinados sobre las escaleras para firmar sus libros. Logré filtrarme para tomar fotos. Estaba a menos de un metro, dentro del círculo de seguridad. Esta es la oportunidad de entablar una conversación, pensé. Entre foto y foto probé comentar con él algunos aspectos y… me contestó a la par que iba autografiando los libros.

Sonreía, lanzaba piropos… y se asombraba de los nombres de la cubanas con Y. Le sigue sorprendiendo esta Isla. Por diversas razones: “Ni en sueños imaginé -me dice mientras pide más libros para firmar- que el público cubano me recibiera tan afectivamente.” Y pide a Jimena (quizás la Rosa de Lima, prima lejana, / lengua de gato, bicarbonato de porcelana, /dolor de muelas, pan de centeno / hasta las suelas de mi zapatos te echan de menos) que le cuente a su amigo, al actor cubano Luis Alberto García, parado cerca de allí, lo que vieron en la televisión.

Opta por narrarlo él también: “Es sorprendente. Cuando el ciclón último vimos por la tele a una chica en el malecón y cuando le preguntaban qué hacía allí sentada respondió: “Aquí…esperando al ciclón”. Se ríen todos y me brinda una mirada -quizás para la foto- que no dejo escapar. Entonces es cuando se levanta y va hasta cerca de la multitud y les rectifica que va a firmar hasta el último libro que le traigan.

Caía la noche, cerca de las ocho cuando me fui estaba todavía sentado, firmando libros sobre la mesa de plástico. Cerca de tres horas estuvo Joaquín Sabina cumpliendo lo prometido.

Dijo estar de vuelta en menos de un año para hacer un concierto como el de sus giras. Por lo pronto, su espíritu musical y literario no se detiene. Ya está en la preparación de un nuevo disco del cual solo adelantó que no es tan melancólico como Alivio de luto. Además del libro epistolar, amenaza con escribir unas memorias “para ver si al final me quedo sin un solo amigo”, bromea.

Una amiga, luego de despertar del mundo de Sabina, me escribió diciendo que ahora solo quedan los buenos recuerdos de lo increíblemente emocionante que fue verlo tan cerca, de sentirlo tan espontáneo, tan irónico, tan de juerga, tan poeta, tan... tan Sabina.

(1) (Pongamos que hablo de Joaquín”, Luis Eduardo Aute)

MI VOCACIÓN ES ENSEÑAR

MI VOCACIÓN ES ENSEÑAR

“Cuando  haces un recuento de todo lo vivido, llegas a la conclusión de que no se puede encerrar la historia en una medalla”, opina Humbelino Espino Rodríguez.

ANTUÁN GUTIÉRREZ NODARSE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El olor del betún y la tinta se impregna en la piel. Humbelino Espino Rodríguez mira sus dedos y sacude el paño. Extiende la mano para recibir el pago, son las monedas que llevará a su hogar. Tiene nueve años. La muerte del padre lo llevó a la calle, hacia el taller donde aprende el oficio de reparar zapatos. Años después trabajará como viajante de calzado y conocerá de cerca la insostenible situación de su país.

El nuevo siglo lo sorprende con el índice apuntando al horizonte. Sus tertulias acaloradas con Kant o los debates dialécticos hegelianos lo distinguen ante los ojos de sus alumnos. En la actualidad ejerce como profesor de Filosofía y Sociedad en el Curso a Distancia de la Universidad de La Habana y es, además, gerente nocturno el Hotel Habana Riviera.

-¿Qué edad tenía cuando se inició en  la lucha insurreccional?

Tenía unos 16 años. En 1957 formo parte del Movimiento 26 de Julio y realizo acciones clandestinas. En 1958 me incorporo al Ejército Rebelde.

-¿En qué misiones participó durante ese período? 

Realizábamos acciones, propaganda, traslado y entrega de armas, medicinas y comida a las columnas de Camilo y Che. Por ejemplo, el 5 de febrero de 1957, vísperas del Día de los Reyes, nos ordenaron crear una situación para que las personas no fueran a las tiendas a comprar juguetes. En eso me detuvieron los del Servicio de Inteligencia Militar.

¡Imagínate!, estaba ahí en plena calle. Por suerte, logré avisar  a los demás compañeros y evitar que los pudieran apresar. Recuerdo que me dieron muy fuerte con un black jack, que es un garrote de plomo cubierto con un corcho negro para que no se vea exteriormente. El efecto resulta demoledor porque destroza interiormente todo lo que toca. Cuando me soltaron al día siguiente, aún soltaba sangre. Estaba en muy malas condiciones. En realidad debo mi liberación al jefe de la guardia, un masón que me identificó como el líder de la Juventud Masónica. Él dijo: “Piérdete, que estos animales te van a matar”.

Fui sometido a una operación quirúrgica en la que me extirparon la mitad del pulmón. Una vez recuperado me incorporé a la columna del Che y formé parte de las tropas que viajaron hacia a La Habana.

-Con el triunfo de la Revolución comienza una nueva etapa para el pueblo cubano. ¿Qué repercusión tuvo en su vida?

Uno se pone hacer un recuento ahora y parece imposible lo que tuvimos que enfrentar. Debido a las secuelas del black jack no pude continuar en el ejército, pero me empezaron a dar tareas políticas con el propósito de  contrarrestar ciertas influencias de poder que aún se observaban en elementos proclives a la derecha.

Fungí como tesorero del Ayuntamiento de Remedios. Posteriormente, se creó una comisión a nivel provincial para resolver los problemas de los expedientes por despido que tuvieron lugar durante toda la tiranía. Estuve al frente de esa misión como jefe de inspección del Ministerio de Trabajo en la provincia de Las Villas y ahí comencé la actividad por regiones. Ello  posibilitó hacer que la patronal pagara el  tiempo de despido a los perjudicados.

-Usted ocupó la responsabilidad como presidente de la Campaña de Alfabetización en Remedios. ¿Cómo recuerda aquella encomienda?

Primero realizamos un censo. En las zonas urbanas resultaba más fácil, pero en las rurales había que convencer a las familias de la necesidad de aprender a leer y escribir, y también persuadirlos de que albergaran a los brigadistas. Sobre todo, porque radicábamos en una región donde había muchos alzados.

En ese momento el país estaba inmerso en una lucha de clases tremenda. A las 5 de la mañana tirábamos el cerco para combatir a los contrarrevolucionarios. Yo tenía un equipo de personas muy capacitadas para proveer a los brigadistas de todo lo que necesitaran, aquello era fuerte.

-Después que Cuba declara al mundo su condición de Territorio Libre de Analfabetismo, ¿continúa vinculado al ámbito educacional?  

Terminada esa tarea me enviaron a la Escuela del Partido Provincial, donde pude adquirir mayores conocimientos. Tuve la oportunidad de conocer de cerca lo que ocurría en la zona conocida por Realengo 18, en Guantánamo. Cuando regresé a mi pueblo me situaron como secretario ideológico de las Organizaciones Revolucionarias Integradas (ORI). También ejercí como instructor de los presos contrarrevolucionarios, que trasladaron desde Isla de Pinos, como parte de un programa de rehabilitación en la cárcel de Remedios.

-Usted es fundador de la Enseñanza Dirigida en la Universidad de La Habana. ¿Considera que este sistema educacional mantiene la esencia de la universidad martiana que fundara Julio Antonio Mella?

Considero que sí, incluso, tengo mis propios criterios en relación con ese tema porque soy profesor. El alumno de la enseñanza dirigida no estudia por notas, tiene que leer los textos y releerlos. En mi opinión, muchas veces, esos estudiantes egresan mejor preparados que los estudiantes de cursos regulares.

-En el transcurso de su vida laboral ocupó disímiles responsabilidades como dirigente, destacándose como una actividad casi permanente la vinculación con la pedagogía. ¿Responde a una inclinación vocacional o a la necesidad del país de una constante superación intelectual?

Mi vocación es enseñar. Será así toda la vida. La superación si bien ha sido un estímulo, debido a la necesidad del proceso revolucionario, también es responsabilidad propia, la asumo como tal porque me siento comprometido como profesor a contribuir con el pensamiento que ilustra, es decir, enseñar a emplear la razón, para de esta manera ofrecer una visión más real del mundo a nuestra sociedad.

-Es merecedor de numerosos reconocimientos y condecoraciones por la actitud asumida en momentos trascendentes de nuestra nación. ¿Cuál recuerda con mayor emoción?

Hay cosas en el corazón que se valoran mucho; por ejemplo, la Medalla de la Campaña de Alfabetización. Cuando haces un recuento de todo lo vivido, llegas a la conclusión de que no se puede encerrar la historia en una medalla. Son hechos que quedan sembrados en la vida, que te marcan.

Cuando recuerdas haber participado en el traslado de 10 000 brigadistas desde las provincias orientales hasta La Habana, en carros de caña, y recibes una medalla, piensas en esos momentos.

La Medalla de la Guerra de Liberación es algo que uno aprecia,  porque significa un reconocimiento por tu participación en episodios patrióticos condicionados por circunstancias especiales. Opté por incorporarme a la lucha armada como lo hicieron miles de personas.

-¿Qué sintió la primera vez que tuvo contacto con Fidel?

De las múltiples ocasiones que compartí con el Comandante, siempre me provocó la misma impresión: en todo momento parece que Fidel sabe lo que uno está pensando.

-No todo cubano ha tenido la oportunidad de intercambiar ideas con Fidel. ¿Qué connotación tiene en su vida ese hecho?

Conversar una noche entera con un ser tan extraordinario y de asombrosa sencillez, te marca, porque Fidel, además de ser un digno ejemplo, te confiesa que quisiera ir por las calles, sentarse en un parque y hablar con las personas.

-¿Actualmente desempeña el cargo de director nocturno del Hotel Habana Riviera y es profesor de Filosofía y Sociedad en el Curso a Distancia de la Universidad de La Habana. ¿Si tuviera que decidir entre la docencia y el turismo, cuál elegiría?

La docencia, porque me retroalimenta. Al impartir clases se está aprendiendo más de lo que se enseña. Eso te hace vivir, sentir un ser social pleno. Ahora experimento la satisfacción de ser útil, de poder devolver un poquito de lo que otros me han ofrecido de la fuente inagotable del saber de la humanidad.

-Algunos vecinos opinan que usted es una persona sencilla,  esto se contradice con el estereotipo que se tiene de un gerente en Cuba. ¿Qué opina?

Sobre el trabajo de los gerentes de hoteles puede haber opiniones a favor y en contra, yo le puedo hablar sobre mi experiencia. Por ejemplo, cuando salgo de mi casa para el hotel voy de cuello y corbata. La gente te ve vestido elegante, diferente, y a veces no entiende que es una obligación porque el trabajo lo exige. Al llegar al hogar, como acostumbro a decir, me cambio el “traje de pelotero”, descanso un poco y preparo las clases que debo impartir en la Universidad. Es así de sencillo. No hay más.

Ficha Técnica:

Objetivo central: Presentar el ejemplo de Humbelino Espino Rodríguez, como un cubano que fue partícipe de momentos importantes de la historia del país

Objetivos colaterales: Demostrar cómo una persona con tantas responsabilidades, preserva su vocación de maestro; Exponer, mediante las experiencias del entrevistado, las disímiles situaciones que afrontaron los revolucionarios antes y después del Triunfo de la Revolución.

Tipo de entrevista:

Por su forma: Clásica
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de título: De cita textual
Tipo de entrada: Retrospectiva o evocativa
Tipo de cuerpo: Clásico, de preguntas y respuestas 
Tipo de cierre: De opinión del entrevistado

Fuentes consultadas:
Síntesis biográfica del entrevistado
Hilda Elisa Pérez Guerra, esposa del  entrevistado

ARTE Y SALUD EN LA HABANA VIEJA

ARTE Y SALUD EN LA HABANA VIEJA

El Centro de Estudios de Salud y Bienestar Humano auspicia nuevo proyecto para mejorar en nuestra sociedad la calidad de vida.

ALIUSKA BRIZUELA VEGA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

foto: CARLOS VELAZCO

El Proyecto Arte y Salud en La Habana Vieja, auspiciado por el Centro de Estudios de Salud y Bienestar Humano (CESBH), de la Universidad de La Habana, tiene como objetivo principal preservar el estado de vida normal de las personas.

Con la combinación de diferentes manifestaciones artísticas este programa se propuso desde su comienzo concientizar a los seres humanos sobre la salud y relajamiento físico-mental.

La salud es primero nuestra responsabilidad y luego de los médicos, hemos encontrado una forma de ayudar tanto a las personas sanas como a las que no lo están; los sanos aprenden a cuidar su salud; el resto no se siente rechazado ni excluido de la sociedad, afirmó la doctora Ruth Daisy Enríquez Rodríguez, directora de esta institución integrada por voluntarios de varias esferas y sectores.

Aunque por el momento el proyecto radica en la Habana Vieja ya se extiende por municipio de 10 de Octubre. Aún no se conoce la cifra exacta de los participantes de Arte y Salud, pues la asistencia varía según el día (con mayor afluencia los fines de semana) y las actividades que realicen, destacándose las culturales.

Ficha técnica:

Tipo de lead: Sumario de Quién.
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide invertida

Valores noticias: Proximidad o cercanía. Interés colectivo. Progreso.

 

LAZARITA BONACHEA Y LA REINA ISABEL

LAZARITA BONACHEA Y LA REINA ISABEL

Los ricos, al principio, no dejaron entrar a sus fiestas al danzón, nuestro baile nacional: "...Es cosa de gente de orilla", decían; pero fueron tentados por aquella proposición seductora de música y baile.

ROGER RICARDO LUIS,
cortesía para Isla al Sur.

Lazarita estaba nerviosa. El encuentro pactado con Juan para el baile del domingo, en el Liceo, la tenía con sofocos y palpitaciones.

Competencia de danzones: Antiguo Liceo Artístico y Literario donde Miguel Faílde estrenó Las alturas de Simpson, el 1ro. de enero de 1879.

No le bastaban los jarros humeantes de infusión de tilo que se tomaba a cada rato, en pleno verano, para apaciguar aquel desasosiego, ese "sí, pero no" que la embargaba desde que su pretendiente le dijo que la vería en la Sociedad y la invitaría a bailar contra viento y marea.

"¡Qué problema me he buscado!", se decía a sí misma; pero, en el fondo, estaba enloquecida porque, al fin, su enamorado se había decidido a darle una apretadita.

En la casa, por supuesto, no querían saber nada de aquel negrito cabeza de clavo. "¡No veas más a ese barbero e´mielda, muerto de hambre!", sentenció tajante la madre, Caridad, quien aspiraba a casar a su mulatica con un blanco, preferiblemente español, por aquello de "...blanquear, blanquear, para progresar", como mismo había hecho ella con el gallego Evaristo, "...por adelantar la raza", claro está, y de cuyos virtuosos ejercicios de perfección en la cama nació la muchacha que tenía arrebatado el barrio y a quien llamaban Bombón.

Por fin, llegó la tarde del domingo, el día de la tan anunciada fiesta en toda Matanzas, donde se tocaría algo nuevo, sabrosón, a juzgar por los acordes de los ensayos de la orquesta en los últimos días y del cual hablaba toda la gente en el barrio de Alturas de Simpson.

Lazarita enfundó su cuerpo de locura en un vestido de gasa y cintas blancas que le pronunciaban su busto avasallador, la cinturita de avispa y aquel maletero espectacular que contoneaba al caminar, con la misma cadencia con que movía el abanico para refrescarse.

La mulatica parecía envuelta en un papel de regalo. A su paso, todos los hombres exclamaban con sórdido y encendido morbo: "¡Bomboooón!".

Juan perdió el habla cuando la vio llegar a la fiesta, no por la belleza acentuada de la novia que bien conocía, sino por Caridad, quien escoltaba a su hija como un verdadero sargento de la Guardia Rural.

Pronto comenzó la música, pero esta vez sorprendía por su derroche de violines y la cadencia melodiosa de los instrumentos. Miguel Failde llamaba a aquella pieza con el nombre de Las alturas de Simpson.

Nacía el danzón

Con un formato de charanga francesa, el danzón se daba bajo compases híbridos de cierta complejidad en sus ejecuciones. En su formato se empastaban, deliciosamente, cuerdas, metales y percusión con elegancia y sobriedad.

Había elaboración en el pentagrama y no todos accedían tocar, de inicio, aquella música sugerente, insinuante, que evocaba nostalgias cortesanas de la Europa afrancesada; pero, al mismo tiempo, desprendía los vapores dulzones de las frutas del trópico, el aliento del aguardiente y la sensualidad de las noches caribeñas con tibio sabor a mar.

La gente rica, al principio, no la dejó entrar a sus fiestas: "...Es cosa de gente de orilla", decían; pero fueron tentados por aquella proposición seductora de música y baile que se gestó y creció al mundo desde las fiestas de negros y mulatos cubanos a donde, poco a poco, llegaron los blancos para exorcizarse y llevárselo a sus bachatas cuando el siglo XX abría sus primeras décadas con aires de innovación, y además de la intervención económica de los Estados Unidos, la penetración cultural con el fox trox, el one y two step y el jazz.

Así el danzón devino muro de contención de las influencias musicales foráneas, como lo hicieron después, el son, el mambo, el cha, cha, cha, verdaderos escudos de la identidad nacional.

¿Qué decir del baile?

Alguien dijo que estaba hecho justamente a la dimensión de una pareja de enamorados. Era el camino más cercano para llegar a la más deliciosa provocación. La entrada del danzón es el preludio exacto para el juego elegante de palabras quedas, para flirtear, proponer; luego el acople insinuador de la mujer y el hombre, pegados hasta la frontera del aliento, mientras las manos, a brazo alzado, se entrelazan al nivel de la cabeza y, la otra, pasada con elegancia y coqueteo, tocando la cintura de ella.

Lo demás queda al paso cadencioso de los cuerpos marcando con soltura un, dos, tres, cuatro, describiendo con los pasos un cuadrado o un rectángulo en relación directa con el dueto que lo ejecuta y donde el hombre lleva el paso.

No por gusto se dice que se puede bailar arriba de un ladrillo...

¿Su secreto? Simplemente, entregarse a la música, vivirla y con ello, transformar las emociones y necesidades del alma en danza.

Por eso, cuando Caridad observó a su mulatica ida del mundo con aquel baile del demonio y descubrió cómo la mano lujuriosa de Juan acariciaba de soslayo las engomadas nalgas de su hija, gritó: "¡Negro, coño, suelta a mija!, ¡Le echaste brujería, desgraciao!", y acto seguido la emprendió a golpes con el infeliz enamorado, no menos excitado y fuera de la Tierra que su pareja.

Pero ya era tarde, Lazarita Bonachea era la feliz primera víctima. Después de aquella historia pasó el tiempo, pasó... más de un siglo, y ahí sigue, generoso, vital, de Cuba, del mundo, porque como dice una de sus más célebres canciones:

... Hasta la Reina Isabel baila el danzón/ porque es un ritmo muy dulce y sabrosón.

 

“YA NO EXISTEN LOS SABIOS NI LOS ENCICLOPÉDICOS”

“YA NO EXISTEN LOS SABIOS NI LOS ENCICLOPÉDICOS”

Afirma la profesora Neyda Díaz García y subraya que la Universidad mucho la ha motivado a leer, a investigar y estudiar para dar cumplimiento a las actividades que un docente debe realizar.

ABRAHAM JIMÉNEZ ENOA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Caminar por los pasillos de la Facultad de Lenguas Extranjeras  me hizo sentir como un extraño. Es verdad que uno encuentra jóvenes conversando como en cualquier otro recinto de la Universidad de La Habana, pero lo singular está en no entender nada, pues desafortunadamente no hablo francés, ni ruso, ni japonés, ni ninguno de los demás idiomas que allí se estudian.

Nunca imaginé tener la posibilidad de entrevistar a uno de los tantos profesores que tienen la responsabilidad de instruir a cientos de futuros profesionales en el arte de hacer comprensibles diversas lenguas a quienes, como yo, no comprenden el verbo de disímiles latitudes.

Neyda Díaz García es de esos profesionales de los que hablo. Coordinadora de la Maestría en Lingüística Aplicada, investigadora insaciable y fiel defensora del idioma alemán en nuestro país, es paradigma para las generaciones a quienes les ha impartido sus conocimientos.

No sabía si presentarme con un simple “Buen día”, o con “Guten Tag”, como lo haría un germano o uno de sus colegas o alumnos; pero no, corrí con suerte. Me saludó cubanísima y me invitó a sentarme en su departamento, apurándome, porque tenía clases un poco más tarde.

-¿Por qué el alemán?

Eso fue una casualidad. Cuando estaba en la secundaria básica en Ciudad Libertad no sabía a qué dedicarme. Un día llegaron unos compañeros con unas planillas para quienes quisieran estudiar una lengua extranjera. Eso me llamó la atención y llené el documento. El idioma que puse en primera instancia fue francés, hice toda la tramitación, pero cuando me presenté en el Instituto de Idiomas Máximo Gorki para la matrícula, no había plazas para francés ni para inglés, lo que quedaba era alemán y ruso. Sin pensarlo dije que alemán, no te puedo explicar por qué, pero fue así.

-¿Qué motivó en usted la inclinación hacia la pedagogía?

En realidad cuando empecé a estudiar alemán hace muchos años quería ser traductora o intérprete, pero una profesora alemana parece que vio en mí las posibilidades de ser profesora y empezó a hablarme hasta que me convenció.

En aquellos tiempos había que escoger en el tercer año entre traducción, interpretación y profesorado. Fui para el grupo de los futuros profesores de alemán, y de esta manera comencé a estudiar la parte de la pedagogía y la metodología de la enseñanza de esa lengua.

-En 1969 se graduó como profesora de idioma alemán y comenzó a impartir clases. ¿Cómo pudo asumir la tarea?

En realidad fue un reto, estaba recién egresada. El Instituto de Idiomas Máximo Gorki graduaba de nivel medio y un tremendo rigor científico-metodológico y los profesores que teníamos casi todos eran profesores alemanes.

Esas vacaciones, una compañera y yo las pasamos preparando las asignaturas que debíamos impartir. Nunca se me olvidará que el primer contenido que di era Historia de la Cultura Alemana junto con el alemán como lengua extranjera.

-¿Cuándo y cómo llega al magisterio universitario?

Venía desde el año 1969 trabajando como profesora y al crearse la carrera, pasé a docente en el nivel superior, pero llevaba un buen tiempo como profesora de alemán. Concretamente, entré en la Universidad de La Habana en el año 2000, al ingresar ya era Doctora en Ciencias y Profesora Titular. Me incorporé a la que, a mí juicio, es la Universidad insigne de Cuba, sin discusión.

-¿Cuánto le ha aportado la Universidad a su vida profesional?

Conocer estilos diferentes de trabajo. Además, esta Universidad tiene una gran importancia para mí porque me ha dado la posibilidad de desarrollar el magisterio a nivel de postgrado. Imparto clases de maestría y continuaré haciéndolo hasta que llegue el momento del retiro. En la maestría de Lingüística Aplicada soy coordinadora y en ella me desarrollo fundamentalmente.

La Universidad, además, me ha motivado a estudiar más, a seguir investigando en función de la docencia de postgrado y no solo en este tipo de docencia, sino también en las actividades científicas, porque cuando tengo que hacer alguna ponencia de doctorado eso implica que debo ahondar en la temática. De todo ello una saca algo en claro: ya no existen los sabios ni los enciclopédicos.

-Es Germanista Diplomada y obtuvo el grado científico Doctor Phil en la Universidad de Leipzig. ¿Cómo alcanzó esas categorías y qué experiencia adquirió allí?

En el año 1973 tuve el placer de contactar con la Universidad de Leipzig y participé en un curso de verano. Antes había comenzado a estudiar en lo que es hoy la Facultad de Artes y Letras. Luego tuve la posibilidad y fui a estudiar a Alemania la carrera en el nivel superior. En Leipzig recibí docencia sobre germanística, todo un acontecimiento para mi, pues esa institución goza de un alto prestigio internacional por el rigor y la exigencia del claustro y los planes de estudio. Para que tengas una idea, la primera vez que enfrenté el estudio de la filosofía marxista-leninista fue allí y en lengua alemana. Leer así a Marx y Engels no es nada fácil.

-Coordinó el Curso de Alemán impartido en la televisión en Universidad para Todos. ¿Cree que cumplió su cometido?

Hasta donde sé como coordinadora, hubo muy buena aceptación por parte de la población. Por supuesto, también hubo criterios negativos: ninguna obra humana es perfecta. Pienso y espero que el curso, como el resto de los idiomas, tenga una segunda parte. Vamos a decir que el primero fue satisfactorio.

Las seis compañeras que dimos clases somos profesoras de alemán, pero no tenemos que ver nada con la televisión, hubo que adaptarse a las cámaras y lo que implica salir en pantalla.

Todo se puede perfeccionar y si hay un segundo curso trataremos de hacerlo mejor con el propósito de que la población quede satisfecha y que las personas puedan profundizar sus conocimientos en el idioma.

-¿Qué opinión le merece el auge del estudio de las lenguas extranjeras en los últimos años en nuestro país?

Muy bien. En primer lugar, el proyecto Universidad para Todos es muy inteligente y conveniente para elevar el nivel de cultura general. En el caso particular de las lenguas extranjeras es provechoso, pues cada vez más hay que saber idiomas para conocer y entender otras culturas.

Para realizar o ejercer trabajos científicos y académicos uno debe dominar como mínimo una o dos lenguas extranjeras. El mundo de hoy se mueve así y en el caso del alemán se debería seguir promoviendo para que lo estudien quienes siguieron el curso por televisión, y creo que de alguna manera hace falta instrumentarlo en los programas de estudios dentro de la propia educación superior. Es un idioma que atesora mucho conocimiento y pienso que algún día en la Universidad se organicen cursos y se tomen algunas ideas en cuanto a ello. 

-¿Cómo  valorara los estudios de alemán en Cuba?

Lo veo bien. Los grupos de estudiantes han crecido, están interesados. En las escuelas de idiomas las matrículas han aumentado y las clases en la televisión ayudaron mucho. El alemán en Cuba goza de buena salud y tenemos que seguir trabajando para que no la pierda.

-“Los fraseologismos  en español, inglés, alemán y ruso” y “La traslación de sentido figurado en el par de lenguas alemán-español y español-alemán” son dos investigaciones de las muchas realizadas por usted. ¿Cuál ha sido la de mayor importancia para el estudio de la lengua germana en la Isla?                           

Las investigaciones realizadas han tenido un impacto modesto en el área del alemán, entre mis colegas del departamento y otros profesores que no trabajan en la Facultad. Estas son investigaciones que yo hice hace muchos años, pero no han tenido tanta repercusión nacional.

En los últimos cinco o seis años, he realizado investigaciones en otras ramas como es la lingüística cognitiva. Esta es un  paradigma para los estudios de lingüística que forman parte de la psicología cognitiva. Ha habido un boom en ese campo, donde tenemos la ciencia de la cognición y la lingüística cognitiva. En los últimos tiempos he desarrollado algunas indagaciones que todavía no he podido materializar en un libro y es un proyecto que tengo relacionado con el asunto de la lingüística cognitiva.

-¿Puede caracterizar la Universidad de La Habana actual?

Ha estado presente en las batallas políticas de los últimos años  y en la Batalla de Ideas. Es una Universidad que desde el punto de vista académico e investigativo ha obtenido grandes resultados.

En general, la veo muy bien, aunque siempre hay que ir mejorando y perfeccionando las actividades que uno hace diariamente, porque cuando se dice la Universidad de la Habana, se habla de los estudiantes y de los profesores. Mientras más uno se exija a sí mismo desde el punto de vista profesional, mejores clases recibirán los estudiantes y más altos deben ser los resultados de las investigaciones.

-¿Neyda Díaz qué insatisfacciones tiene de la Universidad?

Uno de los aspectos negativos que tenemos en estos momentos son las condiciones de trabajo. Ya estamos en el siglo XXI y el desarrollo no podemos negarlo. Me refiero a lo que necesita el profesor para dar las clases: papel, fotocopiadora, impresora, son cosas imprescindibles.

A lo  mejor parezca muy fútil lo que acabo de decir, pero es importante tener las condiciones mínimas esenciales para desarrollar la docencia. Sabemos los esfuerzos que han hecho el gobierno y la Universidad, pero uno tiene que ser realista y decir la verdad.

-Para muchos, Neyda Díaz es esa mujer solidaria, organizada y de un alto nivel intelectual. Para otros, directa, seria, seca e impenetrable. ¿Cómo usted se ve?

Es verdad. Tengo un carácter fuerte. Soy muy exigente, empezando conmigo misma. Me gusta hacer las cosas bien hechas; es decir, trato de ser lo mejor posible. Ante todo, soy franca y no me gustan las injusticias; y cuando tengo un criterio, lo digo de frente. Pero todo lo hago en función de que el trabajo salga bien.

-¿Qué tiene que agradecerle a la Universidad?

La posibilidad de poder profundizar mis conocimientos. No solamente en mi rama, sino en otras especialidades. Poder realizarme como profesora a nivel de postgrado, lo cual me interesa muchísimo. Tengo la posibilidad de transmitir mis conocimientos  a las nuevas generaciones, porque llega un momento que uno dice: Hasta aquí, ahora  me jubilo y que entren los nuevos. Pero a ellos hay que prepararlos, transmitirle los conocimientos y la Universidad me ha dado esa oportunidad.           

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

 

COCINA CUBANA

COCINA CUBANA

A su paso por la Isla, expertos en la materia coincidieron en opinar que ésta posee una espléndida cultura culinaria. Asimilar las nuevas tendencias mundiales, pero defender lo nacional, he ahí el consejo ante el auge de la industria del turismo.

Texto y foto:

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ

Olor a frituras calientes. Carnes con aroma de limón, pimienta y ajo. Blancura de guanábanas o la evocación gustosa del mango. El ron, como rey, tutelando el convite, mientras el café espera para regalar la última esencia mágica al deleite de la mesa. Vapores que ascienden. Mezcla culinaria que nos viene de España, de África, de Asia. Platos ancestrales que con solo nombrarlos recuerdan la isla larga y caliente, y platos nuevos que hablan de una intercalación universal de gustos y saberes. Esa es nuestra cocina, un calidoscopio.

¿Cuánto se avanza en la recepción de turismo en el país, sector que inevitablemente requiere de capacidades hoteleras que compitan en calidad y confort con lo que hoy ofrece especialmente la región del Caribe, el incremento de las comunicaciones, la profesionalidad de los servicios y la diversidad de modalidades de ocio a ofrecer?. La industria sin chimenea, como se le califica, es un filón económico a aprovechar y para ello se requiere de estrategias sólidamente pensadas.

En ese contexto, la oferta gastronómica no es una más. Ella se convierte en un atractivo imprescindible para seducir al vacacionista, pues no se come y bebe solo para satisfacer necesidades alimentarias, sino también, porque detrás de cada plato y bebida hay un telón mítico a develar, un sedimento cultural por contar. ¿Cómo estamos en ese punto? ¿Nos sobrevaloramos o subestimamos? Estas fueron las opiniones de expertos a su paso por la mayor de las Antillas.

Keit Keogh, chef internacional y en la década de los años 90 presidente de la Asociación Mundial de Sociedades de Cocineros (WACS) y Placa al Mérito de la Asociación Culinaria de Cuba, comentaba: “Ningún otro país del área tiene tanto interés en su cocina como éste, por eso su destino es hacer de la Isla un líder en esta parte del mundo.

“Ustedes son abanderados en volver a las raíces y un ejemplo está en el uso del chocolate, la vainilla, el tomate, la pimienta y la papa. En momentos en que el mundo reencuentra esos alimentos, Cuba los mezcla, los integra, los ofrece: tiene una cultura culinaria que mostrar, lo cual, unido al desarrollo de su turismo, forma una mezcla explosivamente buena”.

Destacado con la Placa de la Amistad Culinaria que confiere la ACC, el chef internacional Hans Bueschken, director para América de la WACS, comentaba que en Norteamérica son muy afortunados porque existe vastedad de grupos étnicos, sin embargo, básicamente lo que se promueve es una identidad integral como puede ser la cocina canadiense o la cocina americana, porque ello constituye todo un símbolo.

“En relación con la cocina cubana, yo nunca trataría de imitar a otras naciones, sino que protegería las propias raíces de lo que conforma su cultura nacional, para situarla en niveles competitivos. Creo que ustedes ya avanzan en eso y es lo correcto”.

Experta argentina, destacada comentarista sobre temas gastronómicos y también merecedora de la Placa de la Amistad Culinaria, Fanny Polimeni destacaba que definitivamente se comprende a nivel internacional el valor de la cocina en el desarrollo del turismo y corresponde ahora, a los profesionales, mantener el orgullo culinario de cada país.

“No se trata de cerrar los ojos a lo foráneo. A lo que se aspira es a  satisfacer las expectativas del turista que llega a nuestros países en busca tanto de la cocina nacional como de la internacional. En ésta, comprobará si el lugar que visita alcanza cimas competitivas en la oferta. En lo nacional, podrá sopesar las diferencias y las afinidades posibles, ante todo, tomando como referencias el área geográfica en la que se inserta. La nuestra, por ejemplo, está desbordada de esplendores tradicionales”.

Los maestros cubanos trabajan en la promoción de la culinaria como patrimonio de los pueblos. El chef internacional José Luis Santana reitera que el visitante no solo viene por nuestras playas o en busca del sol, aguas limpias y arenas blancas: “Todo cuando se le brinde dirigido a sus necesidades de alimentación o recreo pasará también por el tamiz de la comprobación, la comparación y el veredicto.

“Tenemos una tradición culinaria que mostrar, poseemos escuelas, personal calificado, deseos de aprender. No estamos huérfanos ni comenzamos de cero, ni tampoco andamos con los brazos cruzados creyéndonos que ya alcanzamos todo. Creo que los propósitos están en buscar, crear, innovar y rescatar lo auténtico si se quiere una cultura culinaria verdaderamente sólida”.

Para Santana, la preocupación por el desempeño de la profesión desborda los límites de Cuba: “Nuevos tiempos se anuncian para ella en toda América, madre de cocineros ignorados, de grandes cocinas nacionales mestizas que por haber estado ausentes de valoración y promoción, y mucho menos estimuladas por los que regentean el turismo, son desconocidas por el resto del mundo. Algunos hacen patria con las armas, otros con las ciencias, muchos con el arte y el deporte, pero otros, y tenemos como ejemplo al cubano Gilberto Smith, lo hace desde su aporte en la culinaria. Con él es la primera vez en Cuba que un cocinero, con su trabajo, maestría y carisma logró abrir al mercado mundial nuestras frutas, langostas y camarones, aportando al país fuertes sumas de divisas cada año y dando prestigio al sector. América es fértil en multiplicar Smith”.

El internacionalmente reconocido chef Gilberto Smith Duquesne, presidente vitalicio de la ACC y condecorado por múltiples instituciones cubanas y extranjeras, a modo de resumen comentaba: “La culinaria ha constituido siempre uno de los grandes placeres de la vida y creo que es preciso anticipar el futuro atinadamente ante el auge del turismo. Como profesión tiene, en este esfuerzo nacional, una gran gestión que cumplir”.

CARRAGUO, UNA CRÓNICA

CARRAGUO, UNA CRÓNICA

DAINERYS MACHADO VENTO,
estudiante de cuarto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El lugar donde nací no es un pueblo. No es un batey. No es una Cooperativa de Producción Agropecuaria... y muchísimo menos un reparto residencial. El lugar donde nací se parece más a Cuba que el mismísimo Malecón de La Habana, y aunque quisiera borrar todo el humor del mundo para escribir sobre mi terruño, no puedo dejar de sonreír ante la aventura que significa adentrarse por las calles de mi Carraguao, incluso a través de la magia de la lectura.

A este barrio llegué en la barriga de mi mamá, y que me parta un rayo si miento cuando digo que todo el mundo sabe que si tuviera otro lugar para donde ir, no regresaba ni para recordar la infancia.

La mayor cualidad de esta zona es no dar tregua al aburrimiento: no pasa un día sin que rueden por las calles los problemas de otros contados por otros, y escuchados por otros con la mayor naturalidad del mundo. Y ese movimiento constante de bolas nacionales, anécdotas ajenas y predicciones políticas, son los que transcurren entre horas eternas con olor a chispaetren y mucha, mucha gritería... ¿sólo gritería?

Y mi mamá atragantada, con la comida raspándole el corazón por culpa de mi abuela: “Sal de la puerta, mima, me vas a matar de un infarto. Si te dan un botellazo no voy a cargar contigo para el hospital...pst, cierra, pero...,¿tú no ves que la bronca está ahí mismo?”.

Alguien podría preguntarse entonces, ¿por qué malgastar tiempo y papel para escribir sobre uno de los tantos barrios marginales que conviven en el municipio Cerro? El que se pregunte tal cosa jamás ha pisado las mágicas —por reales y a la vez maravillosas— calles de Carraguao. Jamás ha salido arrollando desde Zequeira en una conga de sudor y alegría hasta las gradas del Latino, y muchísimo menos se ha erizado al escuchar la voz de un tambor que le canta a Shangó, y a la vuelta de la esquina ha entrelazado las manos pidiéndole a Cristo lo mismo que ya le pidió al Orisha, “por si acaso me oye primero”.

Mi barrio no tiene desperdicio. Es sentimiento...y asombro.

¡Pero, contra, si en una conversación ocasional el vecino de la puerta de al lado me dijo que Marx Horkheimer no podía hablar de enajenación de la industria cultural cuando él era el primer hippie del  movimiento universitario de los 60 en Estados Unidos! Tuve que utilizar mi propia mano para devolver mi quijada inferior a su posición original.

Y en tierra tan singular vivo hace 21 años. Exactamente el mismo tiempo que hace que anhelo el día en que mi familia se decida a permutar nuestra casa..., no para un pueblo, ni para un batey, mucho menos para una CPA, pero sí para un reparto residencial. Y vaya paradoja la de mi sueño: sé que cuando eso suceda voy a extrañar el barrio.

Porque no es sólo música alta, gritería, discusiones y mercado negro. Es también el vecino que prácticamente se saca una aspirina de la boca para aliviar tu dolor de cabeza, mi barrio es la llegada sorpresiva de una natilla humeante justo a tiempo para ser servida de postre. Mi barrio soy yo, y él también tiene ya algo de mí.

Acaso a la altura de estas letras los apocalípticos comprendan la necesidad que sí tenían estas manos de escribir sobre Carraguao, sólo que para ser sinceros, para hablar de mi barrio, no alcanzan las líneas de una crónica, porque él, por sí solo, es ya una novela.

MUJERES DIRECTIVAS CUBANAS ANTE CONFLICTOS SOCIALES

MUJERES DIRECTIVAS CUBANAS ANTE CONFLICTOS SOCIALES

ANA LIDIA GARCÍA HERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El número de mujeres directivas en Cuba hoy alcanza el 31 por ciento, a pesar de que persisten limitaciones sociales que obstaculizan el desarrollo de sus funciones.

El principal hecho que conspira contra el protagonismo femenino en la actualidad es el mantenimiento de la carga doméstica y familiar sobre las féminas, aseguró la doctora Leticia Artiles, coordinadora general de la Asociación Latinoamericana de Medicina Social.

Tal comportamiento permanece a pesar de la promulgación del Código de Familia, vigente desde 1975, en el cual se establece la igualdad de derechos y deberes de ambos sexos ante la familia y los hijos.

A partir de la década de los años 70 del siglo pasado, fueron aprobadas otras leyes que favorecieron la participación social femenina como la Constitución de la República aprobada en 1976 y perfeccionada por la Reforma Constitucional en 1992 y las Leyes de Maternidad de 1974 y de 2006.

Durante los años 80 se promulgaron el Código del Trabajo y el Reglamento para la Política de Empleo que reflejan con mayor claridad la equidad sexual que propugna el país.

Mayda Álvarez, directora de Ciencias del Ministerio cubano de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente (CITMA), expresa que Cuba es el cuarto país en el mundo con mayor número de mujeres en el Parlamento, constituyen el 43,16 por ciento, pues ascendió a 265 el número de féminas en el máximo órgano de gobierno.

De acuerdo con datos de la Unión Interparlamentaria, a la Antilla Mayor solo la superan España, Rwanda y Suecia, a la vez que también desplaza a Costa Rica del puesto cimero que ocupaba en América Latina.

El premier español, José Luis Zapatero, creó el Ministerio de Igualdad, que dirige la jovencísima Bibiana Aído, de 31 años, y ha nombrado a la dirigente socialista Carmen Chachón al frente del Ministerio de Defensa, un cargo que hasta la fecha nunca había sido ocupado por una mujer.

En Argentina el porcentaje de mujeres en la Cámara de Representantes llega al 27 por ciento, en Uruguay es solo el tres, mientras que en Brasil, Paraguay, Uruguay y Venezuela oscila por debajo del 1 por ciento.

Los datos son alentadores, ya que los expertos aseguran que las legisladoras a nivel mundial ocupan hoy el 16,9 por ciento, 4,7 puntos porcentuales más que en 1995, lo que permitirá el logro de la equidad dentro de 70 años, asegura un cálculo de la Unión Interparlamentaria.

Una investigación realizada por la organización cubana de mujeres, afirma que la mayoría de las encuestadas responden afirmativamente ante la propuesta para ser delegadas al Parlamento.

La psicóloga Elsa Zuferri defiende que las mujeres directivas se ven obligadas a desatender a su familia por lo que el mayor número de las que deciden afrontarlo arriesgan la estabilidad del hogar o lo hacen en etapas en que sus hijos ya no necesitan de su total atención. 

Por otra parte, Lourdes Sandoval, directora de la gerencia nacional de Havanatur, explica que las mujeres que desean tener a la vez una familia y una carrera han de hacer auténticos malabarismos con pesadas responsabilidades en ambas esferas.

El estereotipo se observa en las expectativas y la nominación al Parlamento donde ocurre un proceso que reduce el número de participantes, y no se debe a una auto-exclusión femenina sino a que no son propuestas, confirma la investigación. 

Las que aceptan en su mayoría resultan candidatas a delegadas, elemento que permite inferir que de aumentar el número de propuestas crecerá la representación femenina en todos los niveles parlamentarios de dirección, incluso en un 50 por ciento.

Realmente el número de mujeres propuestas decrece al ser estudiado por las comisiones de candidatura municipal y provincial.

Tania Caram León, profesora de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales Programa Cuba, en la Universidad de La Habana, revela que esto se debe a la persistencia de manifestaciones de machismo en forma de prejuicios y estereotipos que subvaloran a la mujer.

“Muchos de nuestros estudios han demostrado que aún existen hombres que consideran la incapacidad femenina, su menor poder de gestión para dirigir, y su imposibilidad de alternar las funciones de dirección con la maternidad y la realización de tareas domésticas”, argumentó Julio Cesar Pagés, coordinador general de la Red Iberoamericana de Masculinidades.

“Las investigaciones prueban que, aun cuando con frecuencia las mujeres estén mejor educadas y calificadas que los hombres en un mismo trabajo, aún tienen que trabajar y rendir más que ellos para poder progresar en la empresa”, afirmó.

Pagés agregó que a estos hechos se suman las contradicciones que generan en la relación amorosa el protagonismo social femenino, y la incapacidad masculina para tolerar el “estrellato” de la mujer.

La situación puede estar asociada a dos percepciones generalizadas, una tiende a subestimar la gestión femenina y la otra es un sentimiento generalizado de compasión y/o identificación con la sobrecarga de tareas que asume la mujer.

La investigación de la organización femenina cubana demostró, además, que la potencialidad de participación de mujeres en la dirección ha aumentado, hecho que contrarresta una supuesta autorrenuncia de las mujeres.

En el más alto nivel de la dirección gubernamental se encuentran siete ministras en ejercicio, solo dos desempeñan su cargo en esferas consideradas como tradicional femenina (Comercio Interior e Industria Ligera).

América Santos, viceministra del CITMA, comenta que aún es un gran reto desempeñar un cargo directivo debido a que a las mujeres se les exige mucho más que a los hombres y en el momento de ocupar estas responsabilidades tienen que hacerlo con gran majestuosidad porque muchos siguen de cerca sus acciones para compararlas con ellos.

“No se puede negar que la sociedad cubana continúa siendo machista y que en muchas ocasiones una fémina para ganarse un lugar prestigioso en la empresa tiene que acudir a actitudes masculinas para imponer su voluntad, lo que por supuesto, no justifico”, agregó la titular.  

Una valoración general sobre este proceso de integración social podría concluir que la mujer cubana ha alcanzado éxitos significativos, aunque persisten aún limitaciones.

Contra estas barreras, es preciso desarrollar una estrategia que incluya la potenciación de los factores educativos, con un explícito objetivo de transformación social, estructural e ideológico, en beneficio de la mujer.