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Isla al Sur

LAS DROGAS POR DENTRO

LAS DROGAS POR DENTRO

Una aproximación a los múltiples efectos funcionales de la drogadicción.

VIVIAN SÁNCHEZ,
periodista de Radio Habana Cuba,
cortesía para Isla al Sur.

Drogas… con solo escuchar sus cinco letras múltiples representaciones acuden a la imaginación, que solo retratan una de sus caras: las terribles secuelas a escala social. Sin embargo, esas imágenes son el resultado más palpable de los efectos del uso de sustancias muy tóxicas o del abuso indiscriminado de otras sobre el cerebro humano. Un recorrido por el mundo interior que destruyen permitirá un acercamiento más íntimo a su rechazo.     

“Las nuevas drogas”, “Diseñadores de la muerte”, “Las pastillas del tiburón” y otros títulos más son algunos de los recientes mensajes de la prensa del mundo para desenmascarar a silenciosos participantes de discotecas y otros centros nocturnos. Metanfetamina, m-CCP, Crank, “Nueva cocaína”, son algunos de sus motes. Algunas son nuevas, otras son viejas modificadas. Unas se fabrican en laboratorios clandestinos, otras se mezclan con alcohol, y así dan paso al conteo regresivo de bombas psicoactivas. Violencia, paranoia, envenenamiento, rápidos y mantenidos efectos: más eslabones a la cadena del mundo de las drogas. Factor común de todas: abusivo atropello al software y hardware del cerebro humano, órgano más fascinante del universo.  

Esa maravillosa maquinaria humana, el cerebro, tiene una capacidad de procesamiento y almacenamiento insuperable por las más sofisticadas computadoras de la actualidad. Cada una de sus partes se integra y acciona como una orquesta sinfónica que ofrece como resultado las armónicas melodías del pensamiento, los recuerdos y las emociones, por solo mencionar algunas.

Es el cerebro humano, el  empresario eficiente de las funciones más nobles del organismo. Gracias a él, nos reconocemos y podemos establecer relaciones con el entorno. Con solo 2% de todo el peso corporal, comparte con el corazón, la dirección de todo el organismo.        

Sin embargo, un obstinado enemigo puede desviar su atinado ritmo, desafinar sus acordes y entorpecer su marcha triunfal: la drogadicción.   

El uso y abuso de las drogas provoca un conjunto de reacciones psíquico-físicas que inciden de forma negativa en el comportamiento individual y social del hombre, y su entorno. Es por eso uno de los problemas de salud del mundo actual.

A lo largo de la historia los lugares dedicados a la venta de productos farmacéuticos fueron denominados droguerías, ¿por qué? La respuesta puede encontrarse en la definición de droga.

En su acepción más amplia, “droga es cualquier sustancia que una vez consumida es capaz de determinar algún cambio en el organismo”.

En su concepto más restringido, “la droga es una sustancia natural o sintética, médica o no médica, legal o ilegal de efecto psicoactivo y cuyo consumo excesivo y/o prolongado determina tolerancia dependencia, así como diversas afectaciones biológicas, psicológicas, sociales o espirituales. Es decir, cualquier sustancia capaz de alterar el nivel de percepción o del funcionamiento cerebral”.

Entonces, las llamadas droguerías, hoy reconocidas como farmacias -del griego pharmacon que significa remedio-, ofrecían medicamentos para mejorar la calidad de vida del hombre. Hoy, muchas de las reconocidas drogas, en dosis bien controladas y por indicaciones médicas, son utilizadas por sus beneficios para el organismo.

El problema está dado en las particularidades de su consumo, es decir la cantidad, vías de administración, pero aún más importante, el fin que se persigue para utilizarlas, que no sean consumidas para lograr efectos enajenantes, para escapar de la realidad, para caer en el mal de la adicción.

Si se revisa en la historia, Paracelso, ilustre médico y alquimista, desde el siglo XVI afirmó: “todo es veneno, solo la cantidad que se consuma es la que puede hacer daño”

Los efectos de las drogas en el organismo son variados, de acuerdo a su composición, en particular, a sus principios activos. Dentro de ellas, los psicoactivos son las que afectan específicamente las funciones del Sistema Nervioso Central, compuesto por el cerebro y la médula espinal. Estas sustancias son capaces de inhibir el dolor, modificar el estado anímico o alterar las percepciones. Pueden impedir el correcto funcionamiento de ese órgano rector del hombre que lo diferencia del resto de los seres vivos, el cerebro.

CONOCIENDO UN POCO NUESTRO DISCO DURO

“Eso está guardado en mi disco duro”. Así se escucha en el argot popular al referirnos a una información bien conservada en el “yo interno”.

Es incalculable la diversidad y volumen de datos que el hombre puede almacenar. Desde recuerdos y vivencias hasta el conocimiento más abstracto. El desarrollo del cerebro fue lo que permitió el surgimiento del hombre como Homo sapiens, por su rasgo biológico diferenciado de las otras especies vivientes, sapiens -sabio, capaz de conocer-.

El cerebro humano tiene una compleja organización encargada de dirigir las actividades motoras y sensoriales, con la participación de extensas redes de células especializadas, las neuronas, que se organizan en vías para recibir, elaborar y transmitir mensajes, además de almacenar información.

La inserción del cerebro humano dentro de un organismo que responde a su capacidad directiva y ejecutiva, es lo que garantiza el desarrollo del hombre y su cultura de generación en generación, visto como la transmisión de información, hábitos y costumbres. Más de 100,000 millones de neuronas tienen la responsabilidad del correcto funcionamiento del cerebro. Cada una de ellas tiene 10,000 conexiones con otras células nerviosas, en las que juegan un papel fundamental los neurotransmisores, encargados de pasar el batón de una neurona a otra para continuar la carrera de la información a través de la sinapsis. Existen distintos tipos de neurotransmisores, entre los que pueden mencionarse, la acetilcolina, norepinefrina, serotonina, endorfina y dopamina.  

Uno de los efectos principales de las psicoactivos está en la interferencia con la actividad normal de los neurotransmisores.

Algunas drogas imitan a los neurotransmisores naturales y ocupan sus receptores, tal y como ocurre en el caso de la morfina con la endorfina y la nicotina con la acetilcolina.

Otros aumentan la secreción de los neurotransmisores naturales de la sinapsis. Por ejemplo, el éxtasis y la cocaína incrementan la liberación de dopamina.

Cualquier tipo de droga afecta también el funcionamiento de la corteza cerebral, lo que favorece que la dirección general del Sistema Nervioso Central pase a la subcorteza, mecanismo propio de especies menos evolucionadas que el hombre, donde la conducta es de tipo instintivo y afectivo. La subcorteza es ajena a la precaución, cortesía, autocontrol y también a los sentimientos más puros del ser humano. Es por ello que la drogadicción puede provocar comportamientos antisociales. 

Otro mecanismo de acción de las drogas es la estimulación artificial del centro de las gratificaciones en el cerebro. Ello estimula la necesidad de ir en busca de esa sensación para mantener la autoestimulación.

LAS DROGAS SEGÚN SUS EFECTOS

El estudio de la extensa y variada gama, orígenes y múltiples aplicaciones hizo necesaria la clasificación de las drogas. Según el efecto que producen en el organismo se dividen en cinco grupos principales:

-Estimulantes del Sistema Nervioso Central
-Depresoras del Sistema Nervioso Central
-Alucinógenas
-Canabinoles
-Sustancias de diseño

Las drogas estimulantes del Sistema Nervioso Central producen una hiperactividad funcional, potencia muscular, euforia, energía y agradable sensación de bienestar. El adicto a estas sustancias percibe más intensamente el medio exterior y así mismo responde a los estímulos de su entorno. Esas sensaciones son a partir de la acumulación de norepinefrina en los puntos terminales de las células nerviosas, lo que da como resultado aumento del ritmo cardíaco y del metabolismo en general.

Las drogas estimulantes en grandes dosis pueden causar psicosis tóxicas, alucinaciones visuales y  generar tendencias suicidas como consecuencia de la fuerte depresión que sobreviene tras el proceso de estimulación.

Dentro de ellas se encuentran las anfetaminas, la cocaína, nicotina y cafeína.

Al contrario de las estimulantes, las drogas depresoras del Sistema Nervioso Central disminuyen el estado de alerta y deprimen la función cerebral, es por ello que las reacciones son más lentas, disminuyen todas las funciones mentales superiores como atención, juicio, razonamiento y memoria. También se deprime el estado de ánimo.

Las drogas depresivas en forma descontrolada o cuando se consumen unidas al alcohol producen confusión, pérdida del equilibrio, visión borrosa, disminución de la capacidad de concentración, cambios emocionales bruscos, y la intoxicación aguda que provoca hipnosis, anestesia, estado de coma y luego la muerte por depresión respiratoria e insuficiencia cardiaca.

Dentro de ellas se incluyen el alcohol, la morfina y heroína, los derivados del opio y los barbitúricos, así como los tranquilizantes e hipnóticos, es decir, medicamentos para calmar la ansiedad o provocar sueño.

Las drogas alucinógenas, llamadas también como psicodélicas son sustancias perturbadoras del Sistema Nervioso Central. Provocan alteraciones neuroquímicas en la percepción del tiempo y del espacio, tales como alucinaciones, delirios e ilusiones. Provocan una percepción distorsionada de la realidad.

La mayoría de las drogas de este grupo proceden de hongos cultivados en países latinoamericanos y africanos, tal es el caso del Peyote mexicano, del que se extrae la Mezcalina y del colombiano Yagé, utilizados muchos de ellos con carácter ritual.

Dentro de este grupo se encuentra también el LSD, la marihuana, la Ayahuasca y el San Pedro, entre otras.

Las denominadas canabinoles deben su nombre a que contienen canabinol, sustancia que proviene de la planta Cannabis sativa o marihuana. Aunque en altas dosis puede provocar alucinaciones se trata como grupo independiente porque en dosis habituales no producen ese efecto.

Las drogas de diseño son aquellas de origen sintético, derivados de las anfetaminas. Dentro de ellas se incluyen el éxtasis o MDMA y el MDA, mal conocida entre los jóvenes como “Droga del amor”.

Alguien dijo que “invertir en conocimientos produce siempre los mejores beneficios”. Aristóteles, el talentoso filósofo griego de la antigüedad afirmó: “El conocimiento no es algo separado y que se baste a sí mismo, sino que está envuelto en el proceso por el cual la vida se sostiene y se desenvuelve”.

Conocer es posibilidad real del cerebro humano, un buen ejercicio de relajación. Conocer es penetrar en el mundo consciente del hombre, en el que la drogadicción pasará a ser solo un capítulo de su historia.

 

UNA MUJER SIN BARRERAS

UNA MUJER SIN BARRERAS

Julita Osendi, la conocida periodista de temas deportivos en la Televisión Cubana, confiesa que “de lo único que me arrepiento es de no haber podido correr los 110 metros”.

LILLIEN TRUJILLO VITÓN,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Impulsada por el regocijo que siente al vivir lo que siempre deseó, e inmune ya ante los obstáculos, Julita Osendi sigue forjando la leyenda que inició hace más de veinte años. Su voz es severa, fuerte. Su pasión por el deporte el sello que la distingue. Treinta minutos observándola en su labor cotidiana en el Noticiero Nacional Deportivo fueron suficientes para descubrir tras la alta figura a una mujer llena de energías, de experiencia, y a pesar de los años, de juventud.

Agradecí el espacio que me dio en su agitada agenda de trabajo, pues como ella misma afirmó, no tiene tiempo. Se sentó a mi lado con la seguridad de quien no tiene nada que esconder y siente orgullo de sí misma. Entonces, me dijo: “Podemos empezar”.

-¿Por qué eligió el periodismo deportivo?

Siempre me gustó el deporte. Yo soy una deportista frustrada, imagínate que jugaba pelota y practicaba atletismo. Corrí junto con Ana Fidelia Quirot: cuando ella entraba a la meta, entraba yo. Ahí fue donde me materialicé.

-El periodismo deportivo es una profesión atribuida, generalmente, a hombres. ¿Cuán difícil fue para usted insertarse en ella?

Muy difícil. Significó trabajar tres veces más para estar a la par de un hombre. Soporté insultos y rechazos hasta por parte de los deportistas. En ese entonces yo era muy joven y los veía así, desde abajo, ellos estaban arriba. Después hubo un paralelo entre nosotros y ahora soy yo la que los mira desde arriba, pues soy mayor que casi todos los deportistas y entrenadores.

-¿Cómo llegó al Noticiero Nacional Deportivo?

Entré con la ayuda de Eddy Martín, pero tuve que hacer una prueba antes. En realidad siempre colaboré con la redacción deportiva, desde que esta pertenecía únicamente al Noticiero Nacional de Televisión. Fue desde los años 80.

-¿Cómo ve Julita Osendi la salud del periodismo deportivo cubano?

El periodismo deportivo cubano padece en estos momentos de falta de cultura e improvisación, de un yoísmo por parte de algunos colegas, sobre todo en el medio radial. El periodista deportivo se caracteriza por la improvisación, no importa donde lo “suelten” si tiene cultura, y eso es precisamente lo que está faltando.

-¿Siente predilección por algún deporte?

Sí, por el atletismo.

-Y al béisbol, ¿en qué lugar lo sitúa?

Al béisbol lo tengo en un segundo plano. Quisiera que me recordaran por el atletismo, por los trabajos que hice con Sotomayor, con Ana Fidelia y, sin embargo, la gente me recuerda más por el béisbol.

-¿Se atrevería a narrar un partido?

Ya no. A mí me interesó muchísimo durante un tiempo, pero en estos momentos no, porque a mí no me gusta ser cola de león, a mí me gusta ser cabeza de ratón y creo ser aceptablemente buena en lo que hago.

-Usted ha tenido la oportunidad de presenciar momentos cumbres del deporte cubano, ¿cuál ha sido el que más la ha impresionado y por qué?

Barcelona 92, porque eran mis primeros juegos olímpicos y porque me es una tierra entrañable: mi padre es de allí, toda mi familia. ¡Yo soy española por los cuatro costados! La ceremonia de inauguración es la cultura que llevo dentro. Para mí esas olimpiadas no tienen paralelo en la historia. Sydney y Atenas fueron grandiosas, pero ninguna como Barcelona 92.

-¿Alguna vez se ha arrepentido del camino que eligió profesionalmente?

De lo único que me arrepiento es de no haber podido correr los 110 metros.

-¿Hay alguna vivencia relacionada con su trabajo que recuerde de manera especial?

La bomba de Atlanta’96. Cuando las Olimpiadas de Atlanta’96 pusieron una bomba y la única cámara que llegó fue la mía. Hubo dos muertos y yo los filmé. Después la CNN transmitió la cinta y su director me hizo llegar un enorme ramo de flores para reconocer mi trabajo.

-De no haber sido periodista deportiva, ¿qué hubiera sido?

Atleta, hubiera sido atleta.

-¿Qué es lo que más le apasiona de su trabajo?

La victoria de Cuba en cualquier cosa.

-¿Cuánto significó para usted el fallecimiento de ese grande del periodismo deportivo que fue Eddy Martín?

Eddy fue todo: fue ejemplo, fue mi papá, mi maestro, mi más severo crítico. Su muerte fue una muerte inútil. Todavía me parece verlo entrar por esa puerta. Desde que murió no puedo ver la pelota, me cae mal porque él no la narra. No tengo nada en contra de quienes lo hacen ahora. Es simplemente que tengo que apagar el televisor cada vez que empiezo a ver un juego porque lo recuerdo y él no está narrando.

-¿Hay alguna cosa a la que le dedique su tiempo profesional con el mismo gusto que el deporte?

Fuera del deporte lo único que hago es seguir a Rosita Fornés. La gente de la redacción “culturales” en la televisión me llama para que les cubra sus presentaciones. Imagínate que yo salí en medio del Preolímpico para el Gran Teatro de La Habana para reportar un espectáculo suyo.

-¿Qué opinión le merece Ana Fidelia Quirot?

Ana Fidelia es mi hermana. Entre hembras y varones es el deportista más grande que ha tenido Cuba, aún sin ser campeona olímpica. Desde el punto de vista personal, para mí es divina.

-¿Después de superar tantos obstáculos, qué representa para usted el respeto que le profesa la afición deportiva?

Mi máxima alegría. Es el pago de 29 años de incansable trajín, de incansable accionar.

-¿Qué consejo daría a una mujer que aspire a iniciarse en el periodismo deportivo?

Que sin perder la ternura y la delicadeza, y teniendo en cuenta que ya hubo una loca que le abrió el camino, nunca se deje amilanar, que ataque siempre, que se defienda. Que trate de ganar el respeto de los deportistas y de sus compañeros.

-¿Hay algo que le falte por hacer?

Ser feliz, eso me falta.

Ficha técnica:
 
Tipo de entrevista: De personalidad.

Objetivo central: Indagar sobre aspectos de la vida de la reconocida periodista deportiva.

Objetivos colaterales: Conocer vínculos entre su vida profesional y personal; y buscar elementos novedosos de su personalidad.

 

 

CIENCIA HABLA SOBRE DOCENCIA

CIENCIA HABLA SOBRE DOCENCIA

José Antonio Rodríguez, miembro del claustro de la Facultad de Física, comparte su experiencia personal y docente de 41 años en la casa de altos estudios capitalina.

DIANA BÁRZAGA BERRIEL,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Profesor de la Facultad de Física de la Universidad de La Habana desde su segundo año de estudiante, con categoría de Titular a partir de 1989, especializado en Optoelectrónica, tutor de maestrías y doctorados, Premio Anual de la Academia de Ciencias de Cuba 2006 en calidad de segundo autor, presidente de la Comisión Nacional de la carrera de Ingeniería Física, José Antonio Rodríguez Pérez nos permite un acercamiento profesional, y hasta cierto punto personal, al científico y educador.

“Hace 37 años imparto clases, de ellos 34 como graduado. Lo de profesor comenzó como un apoyo ante la falta de graduados en la Licenciatura en Física. La carrera era nueva en Cuba, surgió en 1962 y su único antecedente fue, antes del Triunfo de la Revolución, la nombrada Física y Matemática.”

-¿Disfruta la docencia?

Sí, me gusta mucho. Dar clases influye en mi estado de ánimo, olvido preocupaciones, y hasta hoy mantengo buena comunicación con mis estudiantes.

José Antonio defendió la categoría de Doctor con el estudio -dentro de la rama  de la fotovoltaica- de la transferencia de luz solar a energía eléctrica como un proceso físico directo, el uso de la energía solar como fuente alternativa.

“Cuba necesita la máxima explotación de ese tipo de fuentes de energía, primeramente, por la alta insolación de que es objeto por su situación geográfica y, segundo, por su dependencia del exterior en cuanto al tema, no poseemos cuantiosos recursos energéticos.”

Los paneles fotovoltaicos son un logro básico de esta temática: posibilitan producir energía dónde y cuándo se necesita. En las zonas rurales es un método rentable por su eficacia, electrifica donde las redes normales de distribución energética nacional no pueden llegar.

“Además, es una garantía. El sol lleva cinco mil millones de años saliendo a diario y no existe ningún antecedente de que deje de hacerlo. Los miembros de la Facultad, conjuntamente con el Instituto de Materiales y Reactivos, trabajamos en laboratorios de semiconductores y celdas solares, intentamos hacer competitiva la producción nacional de dispositivos fotovoltaicos”.

-¿Se considera más profesor que investigador?

Soy físico experimental, busco siempre la aplicación, no puedo trabajar lejos de mis cacharros, donde estoy yo, están ellos, es lo que me gusta; pero sí, me considero más profesor.

Me comenta y señala un grupo de equipos en su pequeña oficina, originariamente almacén de químicos del Instituto de Materiales y Reactivos (IMRE), lugar donde radica desde la reparación capital de su Facultad.

Sobre el tema de la presente clausura del edificio perteneciente a Física, abunda: “El último piso tenía serios problemas, las columnas estaban en crisis. El propio claustro gestionó el desalojo. Organizamos foros, encuentros con arquitectos nacionales, pues el plantel fue, anteriormente, la sede de la carrera de Arquitectura. En muchas de nuestras aulas recibieron clases alumnos de la talla de José Antonio Echeverría.  Nuestra Facultad no es la de peor estado, pero tampoco la más segura. Toda la Universidad de La Habana se encuentra en similar situación, es el reflejo de los graves problemas económicos padecidos en el país y del paso del tiempo.”

-Los efectos de la reparación…

Es una situación compleja. Ocurre una dispersión entre la junta docente y los alumnos, radicamos en diferentes lugares. Agradecemos mucho el apoyo de instituciones dentro de la propia Universidad, entre ellas, a los miembros de la Biblioteca Central, quienes desalojaron oficinas y compactaron departamentos para prestarnos todo su piso superior; también el IMRE nos acondicionó aulas, pequeños laboratorios, mínimas condiciones, pero ayuda igual. Ese apoyo es muy importante. No obstante, es difícil mantener la unidad, profesores sin buró, sin salas experimentales, trabajan incluso desde sus casa.

Este es solo el preámbulo porque aún no comienza la reparación y es posible que se prolongue hasta mediados del próximo año. Aún no se termina la Facultad de Economía ni la de Derecho. Tampoco es factible mantener tantas reparaciones a la vez, hay que finalizar un grupo, luego comenzar con otro mientras, evacuar a los de estado crítico.

Otro inconveniente, el Estado nos brindó un respaldo económico fundamental para la renovación de equipos de laboratorios. Es una compra importante, de procedencia china, pues nuestro equipamiento está obsoleto, todo soviético, anterior al derrumbe del campo socialista. Sin embargo, no tenemos espacio para comenzar a explotarlos y mantenerlos guardados hasta la reparación no es posible, se necesitan ya, sobre todo para retomar el auge experimental del que se caracterizó, antes de 1990, las facultades capitalinas de ciencia. Esta mejora material es esperanzadora, renueva el interés entre el alumnado, lo estimula a permanecer como investigadores en el centro.

Los directivos de las disciplinas de Matemática, Química, Biología, el IMRE y la misma Biblioteca Central se sensibilizan con nosotros, le estamos agradecidos y continúan su apoyo con cualquier rinconcito.

-¿Envejece el claustro universitario?

La situación económica se reflejó en la renovación del personal docente. Los jóvenes no se quieren quedar en las aulas, el relevo es muy escaso, y el problema es general, más preocupante aún.

Aún intentamos recuperar la dinámica investigativa docente  anterior al período especial. Los profesores hacen mucho al respecto, dentro de los departamentos de Física creamos una iniciativa, cada miembro que viaja al exterior, ya sea para investigación conjunta, conferencias o cursos de superación, trae un libro sobre su materia, no tiene que ser original, puede ser una fotocopia, esto ayuda a mantener actualizados a los estudiantes. La colaboración de entidades internacionales es indispensable, nos mantienen al día. Yo tengo fe, el país tiene un mejoramiento económico, espero que la Universidad también.

Respecto a cómo concibe a la Academia bajo estas condiciones, el doctor Rodríguez Pérez habló sobre la necesidad de mantener la excelencia, el protagonismo de la Universidad de La Habana como centro de enseñanza superior, sin desestimar nuevos proyectos como las Sedes Universitarias Municipales (SUM).

-¿Cree que sea efectiva la universalización de la educación superior?

Es un proyecto muy bonito, coincido con José Martí cuando expresó que no hay igualdad social posible sin igualdad de cultura. Existen especialidades que no se prestan para esta opción de aprendizaje, las ciencias están entre ellas, exigen el ciento por ciento del estudiante, su rendimiento debe ser muy alto y a tiempo completo, clases prácticas, laboratorios, etcétera.

-En la actualidad, ¿percibe cambios en el estudiante  de nuevo ingreso a Física? ¿Un cambio intelectual?

Esa es una preocupación: la preparación intelectual de las nuevas generaciones de la educación superior. Llegan con graves problemas de base, sin todos los conocimientos en comparación con otros años. Y no es una deficiencia intelectual del muchacho, sino que cada etapa de la vida conlleva un desarrollo mental, en ello deben trabajar los maestros, por elevar la capacidad en cada nivel y darle, al educando, las herramientas para vencer el siguiente. La instrucción media presenta un complejo estado, la masividad es diversa.

Se instauró un curso de nivelación, el propedéutico. En nuestra especialidad se dan contenidos de Matemática, fundamentalmente, para cubrir lagunas, sin esa nivelación el alumno no puede enfrentarse a las especificidades de la enseñanza universitaria.

La Ingeniería Física es una carrera nueva en Cuba, iniciada este curso, y hasta ahora se imparte en la Universidad de La Habana y la de Oriente. José Antonio Rodríguez funge como presidente de la Comisión Nacional de la disciplina. Este año solo la estudian cinco alumnos en La Habana, dos muchachas y tres muchachos.

-¿Cómo fue el proceso selectivo en una especialidad completamente nueva?

La ofrecimos, pero las pruebas de aptitud para la licenciatura estaban hechas y como los exámenes para la Ingeniería eran iguales, aceptamos a quienes la solicitaron luego de aprobar los de licenciatura. Esperamos más de veinte alumnos el próximo curso.

Sobre el perfil de esta ingeniería, dice: “Formamos a un científico en Física Aplicada, con conocimientos teóricos y fuertes herramientas para la práctica”.

No es nueva internacionalmente, surgió como resultado de las innovaciones tecnológicas que requieren contenidos físicos profundos. Se estudia en centros universitarios prestigiosos del mundo, por ejemplo, radicados en Canadá, Estados Unidos y Europa. En Latinoamérica: Brasil, México y Perú.

“En Cuba irrumpieron altas tecnologías hace unos años y el licenciado funcionó como ingeniero con baches, pero suplió las necesidades del primer momento. Este nuevo profesional es idóneo, dirige procesos industriales, gestiona proyectos de empresas, entre otras áreas laborales y de einvestigación.

-¿Diferencias con la licenciatura?  

Imparte más contenido sobre dos materias ya existentes en esta: electrónica y computación. Los dos primeros años los estudiantes de ambas disciplinas reciben conferencias en la misma aula, las clases prácticas sí son aparte.

-Respecto a la Universidad de Oriente…

Abrió a la par con la sede capitalina, aunque ya tenían experiencia en la formación de este tipo de profesional en un plan emergente. Ingenieros físicos especialistas en el tema de los minerales y en biofísica médica ayudaron mucho a la formación del actual plan de estudio.

-¿Se prevé su apertura en la Universidad  Central de Las Villas?

Se evalúa la posibilidad. En todo caso, cualquiera de las entidades que incluya a dicha carrera o forme la especialidad se supedita al Plan Nacional del cual, el centro rector es la Universidad de La Habana.

Sobre la fuerte prevalecencia del género masculino en el campo de la Física, dice no poder hablar de causas, aunque lo ve como una tradición, “siempre es así. Conozco a estupendas investigadoras, muy inteligentes, no me explico por qué es tan baja la presencia femenina, las mujeres tienen tanta capacidad como los hombres, es un tema de análisis para sociólogos”.

En cuanto al compromiso del científico con la sociedad: “Es una obligación, no para el engrandecimiento personal o el lucro. En ese aspecto la preparación profesional cubana es todo un orgullo, contrasta con la internacional, tuve la oportunidad de desenvolverme en el exterior y se respira un ambiente en exceso individualista. Sin embargo, la labor cubana está en función de la sociedad por completo”.

-¿Considera a la UH como un reflejo de la sociedad habanera actual?

En gran medida sí. La diversidad en nuestras aulas es notable por lo cual pienso, contrario a otras opiniones, que no es elitista.

Creo que se confunde elitismo con discriminación económica, contra ese tipo de elitismo me opongo totalmente, abogo por la Universidad sin privilegios de sexos, ni razas, sino equitativa. 

Pero sí apruebo al elitismo intelectual, la excelencia educacional, esa que apoya a todos por igual, pero también reconoce y potencia al de más voluntad y rendimiento. Recuperar la preparación intensiva es importante, así como los preuniversitarios de ciencias, las olimpíadas. Parafraseando al Comandante: somos un país de hombres de ciencia. No podemos desperdiciar ese potencial natural humano. La buena educación especializada es un derecho del joven y una necesidad del país.   

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

FICHA TÉCNICA:

Objetivo Central: conocer las características de la Universidad de La Habana en la actualidad desde la experiencia y opinión de un profesor emblema tanto de su facultad como del claustro universitario capitalino.

Objetivos Colaterales:

Conocer el trabajo educativo e investigativo del doctor José Antonio Rodríguez.
Brindar información sobre la nueva carrera de Ingeniería Física.
Conocer la situación de los miembros de la Facultad de Física a raíz de la reparación general del plantel.

Tipo de Entrevista:
Por su forma: Mixta
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de Título: Genérico
Tipo de Entrada: Biográfica
Tipo de Cuerpo: Mixto
Tipo de Conclusión: De opinión del entrevistado

Fuentes Consultadas:
Dra. Aimé Peláiz Barranco, vicedecana docente.  “Información general”, Facultad de Física-Universidad de La Habana, La Habana, Cuba. En:
www.física.uh.cu. Consultado: jueves 06 de diciembre de 2007.

“Memoria de investigación y postgrado 06, Facultad de Física de la Universidad de La Habana”, Facultad de Física-Universidad de La Habana, La Habana, Cuba. En: www.física.uh.cu. Consultado: jueves 06 de diciembre de 2007.

Tipos de fuentes: técnicas, documentales y no documentales, personas y no tradicionales.

JUSTICO, EL DE LA SIERRA

JUSTICO, EL DE LA SIERRA

“Si tuviera la oportunidad de vivir otra vida, emprendería el mismo camino”, afirma el combatiente jubilado Justo Serafín Rosabal.

YINET ROSABAL VIOR,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Justo Serafín Rosabal Mejías, llegó a los 23 años semianalfabeto. Como no toleraba los abusos ni las injusticias que cometían los soldados de Batista, se incorporó al Ejército Rebelde y allá, en la Sierra, sus compañeros le comenzaron a decir cariñosamente Justico. El nombre se le quedó para siempre.

Hoy, con 74 años, cultiva  la tierra cada día, disfruta como buen campesino cuando una excelente cosecha de su trabajo alimenta a los hijos y nietos, y sus manos aún continúan fuertes y gruesas.

Manzanillero de nacimiento, Justico sigue viviendo intensamente, pese a su enfermedad, males del corazón, y conserva el mismo espíritu que lo llevó a participar en la última gesta emancipadora de nuestra Revolución.

“Lo que realmente siento es haberme enfermado, no creo tener insatisfacción alguna en mi vida, ya que hice más de lo que  alguna vez pensé, llevo en mí recuerdos muy tristes y dolorosos de la guerra, y esos jamás los podré olvidar”.

-¿Por qué el interés en alzarse?

Fueron tiempos muy duros para el pueblo, aún más para el campesinado. La guardia rural estaba más represiva que nunca, matando jóvenes, campesinos y mujeres sin motivo alguno. Yo era adolescente en aquel momento y viví en carne propia los abusos e injusticias que se cometían contra nosotros sin causa alguna y me molestaba grandemente no poder hacer nada al respecto.

Esas injusticias influyeron para emprender el camino hacia a la Sierra, ya que si te dijera que fue por motivos políticos,  mentiría, no tenía entonces ningún conocimiento acerca de fundamentos políticos.

Cuando decidí partir a la Sierra, mi tío, Ramiro Núñez, me acompañó, y después de tres días de camino, cerca de Jeringa, me dijo que no me moviera del lugar, que él iba a dar un recorrido por los alrededores y que lo esperara. Allí estuve más de un día, pero nunca regresó. Entonces no me quedó otra alternativa que continuar solo. Gracias a la ayuda de un campesino de la zona que me brindó comida y agua, fue que pude seguir, estaba muy débil.

-¿Cómo encontró al Ejército Rebelde?

En la loma de Caracas se encontraban de guardia Ramiro Valdés y Efigenio Ameijeiras, quienes al verme me detuvieron  inmediatamente. Después de varias preguntas fui conducido cerca de un arroyo, donde estaban otros compañeros, entre ellos, el doctor Martínez Páez, con quien tuve una gran amistad posteriormente. No quedé mucho tiempo preso. Desde ese momento pasé a ser uno más de la guerrilla.

-¿Cuáles fueron sus primeras tareas o acciones dentro de la guerrilla?

Como miembro del  campamento la primera función que realicé fue la de mensajero, bajo las órdenes de Celia Sánchez. Así estuve hasta finales de diciembre de 1957, cuando tuve que dejar esa tarea porque los esbirros de Batista se habían percatado de mis actividades. En esa función conocí al Che y a Fidel, dos hombres muy importantes en mi formación como revolucionario.

La primera arma que tuve fue una pistola calibre 22 que me dio Celia. Más tarde se la regalé a Vilma Espín, conocida en aquel entonces como Débora. Luego fui ayudante de ametralladora con el chino Mariano. Ambos pertenecíamos a la Columna No.1 José Martí, dirigida por Fidel, hasta que fui nombrado primer teniente y me pusieron al frente de una escuadra.

-¿Qué recuerdos tiene de su relación con Fidel en aquellos días?

En uno de los tantos recorridos que realicé encontré un racimo de plátanos y lo llevé al campamento pensando que había hecho algo relevante. Y resultó todo lo contrario. Fui castigado y desarmado por mi superior, Andrés Cueva, ya que según él, estaba desviándome de lo establecido. Solo cuando llegó Fidel y hablamos los tres me volvieron a entregar el arma. Fidel dijo que si había aprendido la lección, no tenía por qué estar desarmado.

-¿Cuál fue el primer combate donde participó?

Fue en  la batalla del Jigüe. Allí las tropas del enemigo dirigidas por Quevedo, se apoderaron de nuestras mochilas, las que traían el uniforme, junto con las botas, entre otras cosas necesarias, por lo que nos quedamos casi desnudos.

-¿Y alguna vez resultó herido?

Fui herido por primera vez con fragmentos de un mortero en el combate del Guayabal, pero sin grandes complicaciones. Un compañero, al verme tendido en el piso, enseguida me puso unas pencas de palma y más tarde un campesino me recogió y atendió en su casa.

-¿Qué relación tuvo con la primera escolta de Fidel?

En el combate de Guisa, cuando se rindió la guardia y se tomó el pueblo, Fidel  me comunica por medio de Sorimarin que recuperara la mayor cantidad de alimentos posible. Estaba cumpliendo la orden cuando llega Calixto García, enviado por Celia Sánchez, con la tarea de seleccionar a cuatro hombres de confianza para escoltar a Fidel. Escogí a otros tres, esa es la primera vez que se oyó hablar de escoltas para Fidel.

-¿Recuerda alguna otra anécdota de esa etapa?

Son innumerables, pero lo que no se puede olvidar es que todas estuvieron alrededor de la guerra, un pasaje triste y doloroso para nosotros, ya que muchas vidas de combatientes se perdieron. Pero algunas sí vale la pena recordarlas, como la vez que el Comandante Ernesto Che Guevara castigó a Rafael Pérez, por indisciplinas, a siete días sin comer. Entonces Celia, sin que el Che lo supiera, me dio un paquete de galletas para que yo se las suministrara durante la sanción. Más de una vez traté de mediar con el Che, a lo que respondió de que si yo iba a cumplir el castigo por él, que esa era la única manera de levantárselo.

Recuerdo también que en casa de Peñalver, campesino de la zona, Almeida y yo descascarábamos arroz en un pilón para la comida de la tropa. Y con Camilo ocurrió algo muy gracioso, terminado el combate del Jobal, a la hora de comer me eché en el bolsillo dos tamales. Luego me percaté de que Camilo hizo lo mismo y me dijo que había que asegurarse, por si acaso.

-¿Cuando triunfa la Revolución, dónde se encontraba?

En el central Las Américas, en Contramaestre. Allí oímos la noticia por radio de que Batista había huido. Inmediatamente lo comuniqué a Celia y a Fidel. Después me quedé con la tropa cuidando esa zona hasta que iniciamos la marcha en la caravana junto a Fidel. Llegamos a La Habana el 8 de enero de 1959.

-¿Qué servicios prestó al triunfar la Revolución?

Al triunfar la Revolución regresé a Manzanillo, luego mandaron a buscarme y me incorporé a trabajar en el Ministerio de la Agricultura como supervisor general. De ahí pasé para la Fuerzas Armadas Revolucionarias y participé en la lucha contra bandidos en Pinar del Río, Las Villas y Oriente, también combatí en Playa Girón. Finalmente me retiré con el grado de coronel.

Ficha técnica:

Objetivo central: Dar a conocer la vida en la guerra del combatiente Justo Serafín Rosabal.

Objetivos colaterales: Dar a conocer algunos pasajes de la guerra y la relación que tuvo con varios dirigentes de la Revolución.

Tipo de entrevista:
Por su tipo: Clásica
Por su contenido: De personalidad
Por el canal que se obtuvo: Cara a cara. Directa

Tipo de título: Con el nombre del entrevistado
Tipo de entrada: De presentación
Tipo de cuerpo: Clásico
Tipo de cierre: De opinión del entrevistado

Fuentes consultantes: Justo Rosabal Mejías, hijo del entrevistado.

FRAGUA MARTIANA NOMINADA A PREMIO NACIONAL DE CONSERVACIÓN

FRAGUA MARTIANA NOMINADA A PREMIO NACIONAL DE CONSERVACIÓN

Por su labor de preservación de la vida y obra del Apóstol de la independencia de Cuba.

HÉCTOR LÁZARO GONZÁLEZ AGUIRRE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El Museo Fragua Martiana, institución anexa a la Universidad de La Habana, dedicada a la preservación de la historia documental de Cuba y la primera en la divulgación de la vida de José Martí, fue propuesta para el Premio Nacional de Conservación Monumentaria de este año, que otorga el Consejo Nacional de Patrimonio.
 
La sugerencia obedece a la ejecutoria del centro en su empeño por mantener vivos la imagen y el pensamiento de Martí en la comunidad y el resto del país, incluso, mediante la difusión por la radio y la televisión, y por conservar en buen estado objetos personales del  Apóstol, según informó Lázaro Díaz, director de la institución.

Uno de los aspectos por los cuales el Consejo Nacional de Patrimonio hizo esta propuesta es la labor de extensión universitaria. Un ejemplo de ello es que el personal de instituciones como el Ministerio del Interior, la Universidad de La Habana, el Instituto Cubano de Radio y Televisión y las escuelas primarias y secundarias básica realiza visitas al museo y en ellas se les imparte conferencias, se analiza el pensamiento del Maestro y se comentan sus documentos, cartas y escritos, también con el propósito de rendir homenaje al más universal de los cubanos en cada encuentro, contribuyendo así a conservar no solo su patrimonio material sino también el ideológico.

Esta labor también tiene carácter internacional porque cada año la institución recibe un grupo de alcaldes de ciudades hispanoamericanas de países como Uruguay, Guatemala y México, con el fin de aprender sobre la vida de Martí y llevar a sus naciones su doctrina en una especie de “evangelización martiana”.

La Fragua Martiana -ubicada en la intercepción de las calles Príncipe y Hospital, municipio de Centro Habana-, posee entre otras distinciones, el Premio Nacional de Cultura Comunitaria que otorga el Ministerio de Cultura, el Premio por la Utilidad de la Virtud, auspiciado por la Oficina del Programa Martiano y la Sociedad Cultural José Martí y la Réplica del machete del Generalísimo Máximo Gómez, que entrega el Ministro de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba.

Ficha Técnica: 

Tipo de Título: Informativo
Tipo de Lead: De Relieve
Tipo de Cuerpo: Lead + Pirámide Invertida + Dato Adicional.

Valores Noticia: Proximidad o cercanía, Interés Colectivo, Prominencia de los protagonistas.


ESTA ES LA ESCUELA DE MI VIDA

ESTA ES LA ESCUELA DE MI VIDA

Confiesa Armando Cristo Claro, uno de esos hombres anónimos devenido reliquia viviente de la Universidad de La Habana, a quien le resulta imposible contar sus memorias sin aludir al último medio siglo de historia del Alma Mater.

WILMER RODRÍGUEZ FERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
Siempre es difícil hacer una entrevista, y aún más cuando se pretende nadar contra la corriente y contar la historia de un hombre joven desde la recurrencia de los ojos, el corazón y la memoria del hombre adulto que es hoy. Es la historia de un muchacho que no pudo sentarse en un pupitre de la Universidad de La Habana por carecer de fortuna para matricular alguna carrera de Ciencias y que, desde otro espacio, la administración, ha consagrado su vida a la prestigiosa casa de altos estudios cubana.

Trabas burocráticas impidieron conocer con certeza si era el trabajador administrativo que más tiempo ha laborado en la institución académica, pero los que lo conocen afirman que el responsable de la Casa de Protocolo de Nuevo Vedado es una de las reliquias vivientes del Alma Mater.

Hasta esa barriada capitalina acudí para conocer detalles de la  vida de este villaclareño nacido en 1936 en el municipio de Vueltas. Toqué a la puerta, me abrió una señora que me invitó a pasar a la cocina y allí, con delantal, cuchillo en mano y en labores cocineras, le estreché la mano a Armando Cristo Claro, un hombre de memoria envidiable como comprobé después. En la terraza de la residencia y sentado en cómodos sillones trascurrió la plática con quien dice cursar en la Universidad de La Habana una carrera a la que ingresó por una vía diferente hace ya algunas décadas.

-¿Qué tiempo ha transcurrido de su primer acercamiento a la Universidad?

Hace exactamente 54 años y cuatro meses.

-¿Cómo llegó a La Habana?

Llegué el dos de septiembre de 1953, 38 días después del asalto al Cuartel Moncada, fíjate en ese detalle. Soy natural de Vueltas, Villa Clara, y acompañé a mi abuelo Julio a La Habana porque estaba enfermo. Vinimos a ver a un estudiante de Medicina de la Universidad de La Habana que vivía cerca de nuestra casa: José Ramón Machado Ventura era el joven. Él nos llevó a consultar a un médico, quien le dijo a mi abuelo que tenía problemas en las venas y la mejor medicina para eso era un trago de whisky.

-¿Y cómo logró vincularse a la Universidad?

Después que salimos de la consulta del Hospital Calixto García fuimos a un bar que ofrecía servicio a los estudiantes de la Universidad. Estaba situado en la esquina de la calle J, al costado de la UH y abuelo pidió el trago. Él empezó a conversar con el dueño y le comentó que yo era bueno detrás del mostrador y quería trabajar. Oscar Sánchez, como se llamaba el propietario, me aceptó y comencé de dependiente. Allí tenía garantizado desayuno, almuerzo, comida y una cama para dormir. Al establecimiento iban los estudiantes universitarios a tomar refrescos, cervezas y a comer. En la actualidad, en el mismo lugar que estuvo el bar Oscar hay una cafetería, donde también los estudiantes meriendan. Ese fue mi primer acercamiento a la Universidad de La Habana.

-Según he leído, la esquina donde estaba situado el bar Oscar en la década del 50 era uno de los sitios donde se reunían los jóvenes revolucionarios. ¿Usted presenció algún acontecimiento?

Recuerdo a Joe Westbrok, el americanito, a José Antonio Echeverría, Fructuoso Rodríguez, José Machado (Machadito). Al lado del bar había un sillón de limpiabotas, José Antonio se sentaba para que le limpiaran los zapatos. Él siempre vestía con traje o con un jaquecito. Les hacía señas a otros jóvenes desde el sillón. A veces le pedía permiso al limpiabotas para quedarse un rato más en la butaca, hacía una larga estancia y de vez en cuando hablaba muy bajito con Joe, Carbó Serviá y Fructuoso Rodríguez.

-¿Pero usted también conoció a Efigenio Ameijeiras?

A Efigenio lo conocí cuando él vendía la revista Alma Mater. Todos los días sobre las cuatro o las cinco de la tarde cuando terminaba con las revistas me traía una bolsa de tela con quilos, medios y pesetas para que se los cambiara por una moneda menos fraccionada. Un día se formó un tiroteo en la calle 27 de Noviembre y Efigenio brincó para adentro del bar y se puso un delantal de manera que la policía lo confundiera con un dependiente. Recuerdo que una mañana de 1957, andaba Efigenio en la venta de Alma Mater y frente al bar paró un Pontiac del año 56, se bajó un oficial del la Marina de Guerra y Efigenio le ofreció la revista y le dijo una frase que le repetía a cuanta persona le compraba: “Esto es para la Revolución”. ¡Ese sí se la jugaba en una cuarta de tierra!

-¿Y usted tuvo problemas con la policía?

Yo estaba en la cuerda floja. Por un lado quería ayudar a los estudiantes, pero por el otro tenía que estar al hilo con la policía. Ellos llegaban y no se les podía cobrar la comida. Un día, un oficial pidió un jugo de tomate que costaba 15 centavos, se lo cobré y para qué fue aquello. Me pidió los documentos de identificación, y hasta me quería llevar preso.

-El asesinato de José Antonio Echeverría, el 13 de marzo de 1957, sucedió muy cerca del bar Oscar. ¿Qué fue lo que usted pudo ver?

Aquello fue un escándalo. Se llenó de policías la calle. Hubo que cerrar el bar. Corrimos al lugar del crimen. La policía nos impidió llegar. A quince o veinte metros de de mi vi a un hombre muerto, casi al lado de la acera. Lo rodeaba un charco de sangre. Salí con otro compañero a buscar una ambulancia al Hospital Calixto García para recoger el cadáver y la policía nos impidió el paso. Después supe que era un estudiante de la Universidad y al instante me dijeron que era José Antonio.

Casi enseguida llegó el capitán Peñate, jefe de la Novena Estación de Policías,  entró a la Universidad y rompió la puerta de las oficinas de la FEU. Él no podía hacer eso, porque la Universidad era autónoma y tenía su cuerpo de policías, pero la furia era tan grande, que 38 días después, el 20 de abril masacraron a Joe, Carbó Servía, Fructuoso y Machadito en la calle Humbolt, número 7, todos ellos compañeros de lucha de José Antonio. Fíjate la coincidencia con el número 38.

-Entonces, ¿cuándo inicia usted sus labores administrativas en la Universidad de La Habana?

Después del Triunfo de la Revolución Oscar Sánchez se va para los Estados Unidos y me designan interventor del bar. En 1963 me proponen administrar la cafetería del Hospital Calixto García y un tiempo después me envían a dirigir la Cafetería de la Facultad de Derecho y la Casa de la FEU.

-Pero dicen que usted fue buen camionero en el Comedor Universitario “José  Machado”.

A principios de los años 70 pasé a trabajar como chofer en el Comedor Machado. Eso fue en la época en que estaba de rector José Miyar Barruecos, Chomy, como cariñosamente se le dice.

Te voy a hacer una anécdota de esa época. A mi siempre me ha gustado cumplir con mi trabajo y resulta que Chomy me dijo que hacía falta llevarle el almuerzo a unos alemanes que estaban trabajando en un Plan Arrocero en Guanamón de Armentero, eso es cerca de San Nicolás de Bari, en la provincia La Habana, a unos 75 kilómetros de la ciudad. Era un poquito tarde, pero montaron la comida en el camioncito ruso que yo manejaba y salí para allá. ¿Y sabes? El almuerzo llegó a tiempo.

-¿Cómo llega a trabajar usted en esta casa?

De eso ya hace un buen tiempo. Desde que estaba en el Comedor Machado empecé a vincularme con la Casa de Protocolo. Yo era el responsable de un grupo de compañeros que trabajábamos en el comedor Machado y además, brindábamos servicio gastronómico aquí. Después vine a trabajar definitivamente y hace once años el rector Juan Vela me designó responsable.

-¿Tiene horario de trabajo?

Estoy aquí de lunes a domingo. Actualmente trabajo 36 horas y descanso 10 ó 12. Me han seleccionado Vanguardia Municipal y Provincial, espero este año llegar a Vanguardia Nacional. Sé que hay personas más valiosas que yo, tampoco creas que soy un bárbaro. Ahora estamos hablando y tengo que preparar para mañana 1 600 piezas de comida. Mi esposa me ayuda en la cocina, trabajo duro, pero lo hago con tremendo gusto. La mayor satisfacción la siento cuando las personas agradecen lo que hago.

-¿Cuándo aprendió a cocinar?

Cuando trabajaba en el bar, Oscar Sánchez me dijo que tenía que darle vacaciones al cocinero, y le contesté que yo podía sustituirlo, me metí en la cocina y aprendí.

-¿Y cocina bien?

Eso dice la gente y me lo creo.

-¿Es cierto que Fidel vino a esta casa e inspeccionó su trabajo en la cocina?

Así mismo. En noviembre de 1993 el escritor y periodista español de apellido Ballester  visitó a Cuba invitado por la Universidad de La Habana. Me correspondió atenderlo porque se hospedó en esta casa. El sábado 29 de noviembre por la tarde recibí una llamada de Felipe Pérez Roque, quien me preguntó si se encontraba en la casa el filósofo. Le respondí que sí y me dijo que le informara que no saliera, que un sobrino iba a visitarlo.

Ya de noche, llegó el Comandante en Jefe y se reunió en la sala durante dos horas y quince minutos con el rector Armando Pérez Perdomo y el escritor español. Cuando Fidel terminó la conversación se dirigió a la cocina. Yo estaba parado en la puerta y se detuvo a  mi lado y me dijo: “Voy a fiscalizar la cocina.” El Comandante puso su mano derecha sobre mi hombro y me preguntó: ¿Cómo estás atendiendo al invitado? Durante el breve recorrido le expliqué todo cuanto se hacía para mantener  a la Casa de Protocolo.

-¿Qué aprendió Armando Cristo en la Universidad de La Habana?

En la Universidad siempre se aprende. Esta es la mayor escuela de mi vida. Teóricamente no sé mucho, pero tengo mucha práctica. Llegué al noveno grado y porque lo cogí ya en la Revolución. Debí haber estudiado Matemáticas. Tengo buena memoria y habilidades para ella. Te puedo hacer ahora mismo un almanaque del 2008, del 2009 y hasta del 2010. En estos días me regalaron uno que hicieron por los 280 años de la Universidad, le tiré una ojeada y me percaté que tenía errores.

Durante estos años en la Universidad he atendido a personalidades y trabajado con siete de los nueve rectores que ha tenido la Universidad después del Triunfo de la Revolución. Antes que yo empezara estuvo Juan Marinello y Miel Febles, después pasaron  Chomy, Hermes Herrera, Remedios de los Cuetos, Fernando Rojas, Armado Pérez Perdomo, Juan Vela y ahora está Rubén Sardoya.

-¿Cuán diferente es la Universidad de hoy a la que usted conoció antes de 1959?

Voy a ponerte un ejemplo. En la década del 50 no conocí a ningún hijo de pobre que estudiara en la Universidad y hoy están en ella hijos de los obreros, intelectuales, de blancos y de negros, cubanos y extranjeros. Antes la Universidad no se parecía al pueblo. Los estudiantes iban en sus carros, vestían con trajes, solo estudiaban los burgueses, muy pocos pobres llegaban a ella.

-¿Piensa irse algún día de la Universidad?

Hasta ahora no, aunque desde hace buen tiempo tengo la edad de jubilación. Los años no pasan por gusto y ya uno no está como antes. Fíjate si quiero a esta Universidad que hasta se me aguan los ojos cuando pienso que llegará el día en que deba marcharme.

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

 

LA SOCIEDAD ACTUAL Y LAS INDUSTRIAS CULTURALES

LA SOCIEDAD ACTUAL Y LAS INDUSTRIAS CULTURALES

Concepto de industria cultural: estructura funcional del medio, interpretaciones actuales y trascendencia del término.

CYNTHIA ÁLVAREZ ALONSO,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Tal parece que con el surgimiento y desarrollo tecnológico, y en  consecuencia la globalización,  en la actualidad se justifica el que la cultura sea una mercancía. El mundo contemporáneo convive “a gusto” con las industrias culturales de las cuales las sociedades actuales demandan cada vez más productos que son elaborados a partir de características standars para satisfacer a  una sociedad de consumo.

Antes de continuar el análisis convendría tratar de definir o acercarnos a qué es exactamente cultura. A nivel mundial puede ser entendida como producción de bienes simbólicos que incluye la creación artística tradicional (música, literatura, pintura, teatro, y otros). También comprende lo que resulta de la cultura popular como ferias, fiestas folclóricas; y de las diversas instituciones culturales (museos, casas de cultura, etcétera).  Además, puede ser concebida  como el conjunto  de bienes y servicios que derivan de las industrias culturales como la radio, televisión, revistas, discos, entre otros.

El término industria cultural fue empleado por primera vez por Max Horkheimer y Theodor Adorno, este último, unos de los principales exponentes de la escuela alemana de Frankfurt. Este centro se funda en 1923, pero es a partir de 1932 cuando se puede hablar de la génesis de la Escuela de Frankfurt con la dirección de Horkheimer. Con la llegada del nazismo a Europa se impone el traslado de los miembros de la institución, en su mayoría judíos, a los Estados Unidos; el contacto con la sociedad norteamericana introduce y consolida el estudio de la sociedad post-industrial y sus estructuras sociopolíticas y culturales, lo que les permite profundizar en los conceptos de industria cultural y teoría crítica (principal resultado conceptual de la Escuela de Frankfurt). Al terminar la Segunda Guerra Mundial, la institución regresa Alemania y, en ese tiempo y hasta 1969 con las muertes de Adorno y más adelante de Horkheimer, en 1973, se consolidan las aportaciones teóricas y metodológicas de la teoría crítica.

Como última etapa de esta institución, se puede situar en el final de la Teoría Crítica clásica (Max Horkheimer,Theodor Adorno, Herbert Marcuse) y el surgimiento de la "segunda generación" (Jürgen Habermas, Claus Offe, Oscar Negt, Alfred Schmidt y Albrecht Wellmer).

Como se refirió anteriormente, la teoría crítica fue sin dudas el principal resultado conceptual de la Escuela de Frankfurt. El conjunto de ideas recogidas en teoría tradicionales no proponía un análisis crítico de diversos aspectos de la vida social e intelectual, como intentaba hacer la proposición de los críticos de la institución. Además, las disciplinas sectoriales al estudiar la realidad por partes separadas (en concordancia con la razón instrumental) acababan desarrollando una función de conservación del orden social existente en contradicción con los fines de la teoría crítica  que proponía la necesidad de revelar con mayor precisión la naturaleza de la sociedad para poder  transformarla.

La teoría enfatizaba en la negatividad. Según los pensadores de la Escuela, siempre debe haber una negación. Es decir, la cultura manipula, y a ella hay que negarla y refutarla, ya que la industria cultural niega la esencia del hombre.

Sobre los propósitos de la teoría, Marcuse define que “los fines específicos de la teoría crítica son la organización de la vida en la que el destino de los individuos dependa no del azar y de la ciega necesidad de incontroladas relaciones económicas, sino de la programada realización de las posibilidades humanas” (Marcuse, 1936, citado en Rusconi, 1968, citado en Wolf, 29).

La teoría crítica, que inicialmente surgió  influenciada por las ideas de Kant, Schopenhauer, Dilthey, Nietzsche, Weber y Husserl, influyó grandemente en los acontecimientos de los años sesenta, pero no fue hasta  los  años setenta que ésta dio un giro al introducir nuevos paradigmas.

Los teóricos de Frankfurt criticaron además, el positivismo debido a que esta filosofía no se centraba en la actividad humana y en los modos en que esta influía en las grandes estructuras sociales, sino que reducía a los actores a simples entidades pasivas. También criticaron a la sociología por no hacer una crítica seria a la sociedad.

Pero fundamentalmente, y por lo que se considera entre otras cosas que  trascienden sus ideas, los frankfurtianos hicieron un análisis crítico de la sociedad moderna en donde la dominación se había trasladado de la economía al reino cultural. De ahí que criticaran el determinismo económico de Marx no por centrarse en el reino económico, sino porque ignoraron otros aspectos de la vida social, como la presencia de la cultura como mecanismo moderno de dominación.

Para comprender por qué las llamadas industrias culturales son esos actuales mecanismos de dominación, nos basaremos en la definición que ofrece Ramón Zallos, quien las considera como el conjunto de ramas, segmentos y actividades auxiliares industriales productoras y distribuidoras de mercancías con contenidos simbólicos, concebidas por un trabajo creativo, organizadas por un capital que se valoriza y destinadas finalmente a los mercados de consumo, con una función de reproducción ideológica y social. (Zallos 1988, 6)

Precedente al término industria cultural se utilizaba el de “cultura de masas”, pero la expresión fue sustituida “para eliminar desde el principio la interpretación más corriente, es decir, que se trata de una cultura que surge espontáneamente  de las propias masas, de una forma contemporánea de arte popular” (Adorno, 1967,5, citado en Wolf, S/F, 48).

Contradiciendo totalmente esta última concepción, sabiamente renombrada por Horkheimer y Adorno en el texto Dialéctica de la Ilustración, la industria cultural funciona como un sistema produciendo bienes culturales a partir de las supuestas necesidades que creen tener los consumidores; necesidades infundadas por la propia industria. De ahí que la imbricación entre producción de cosas y de necesidades determine la lógica industrial.

Como bien referiría Marcuse, “este orden social toma ventaja de la aptitud de consumir, y la desarrolla en actitud para ponerla en función del aparato económico” (Marcuse, 1968, 137), para esto se vale de la ideología creada a partir de las necesidades falsas antes referidas y de la propia industria cultural como instrumento conductor y creador de la cultura de masas. Esta producción de ideología propicia en el sujeto (que no es más que el objeto o medio en este proceso) una falsa conciencia, determinando su pseudoindividualidad.

Además, la industria cultural cuida en gran medida de manipular a su antojo apoyándose  en los adelantos tecnológicos que favorecen la globalización.  Para el consumidor todo ha sido anticipado en el momento de su producción. Los géneros a que pertenece una película, o una  música, como referirían Horkheimer y Adorno, “sirven más bien para clasificar y organizar a los consumidores, para adueñarse de ellos sin desperdicio. Para todos hay algo previsto, a fin de que nadie pueda escapar. (…) Reducidos a material estadístico, los consumidores son distribuidos en el mapa geográfico de las oficinas administrativas en grupos según los ingresos, en campos rosados, verdes y azules” (Horkheimer-Adorno, 1988).

De este análisis pudiera derivarse que la industria no solo produce cultura sino también espectadores, y un público consumidor elije comprar determinado producto cultural.  En medio de este entramado capitalista los espectadores son  “vendidos” a empresas que necesitan propagandizar otros productos

Así, los consumidores creen tener mayor libertad al poder escoger entre diversas marcas de productos que son en muchas ocasiones producto del trabajo creativo tecnificado por las industrias culturales.

Este  trabajo creativo produce prototipos que se reproducen masivamente mediante métodos industriales. Actualmente, la industrialización de la cultura está asociada a la reproductibilidad de la obra creativa, donde se crean formatos industriales aún para algunas artes tradicionales y la literatura. En este proceso destacan las críticas de  Walter Benjamin, quien resalta cómo las producciones culturales vienen a despojar de su aura original a las obras de arte,  y las de Theodoro Adorno que enfatiza en cómo las industrias de la cultura “privan al espectador de cualquier espontaneidad o imaginación”. (Horkheimer-Adorno, 1988)

Por ejemplo, a la hora de comparar entre las escenas de una película  y una obra de arte, “este último invita a la contemplación; ante él podemos abandonarnos al fluir de nuestras asociaciones de ideas. Y en cambio no podremos hacerlo ante un plano cinematográfico. Apenas lo hemos registrado con los ojos y ya ha cambiado. No es posible fijarlo.” (Horkheimer-Adorno, 1988)    

Los productos actuales a la vez que exigen de rapidez de intuición y dotes de observación prohíben también la actividad mental del espectador.

En el mismo caso de la creación de filmes, por ejemplo,  Walter Benjamin destaca el pensamiento de Duhasmel, quien señala que ya no puede pensar lo que quiere porque las imágenes movedizas sustituyen su pensamiento. (Benjamin, 1989)

No obstante, en la actualidad habría que preguntarse hasta que punto con todas las producciones cinematográficas son truncadas la imaginación y la motivación de creación en el individuo.

Otro aspecto relevante es el de cómo las industrias culturales hoy  se basan en los estereotipos para anticipar las experiencias de los individuos; a partir de los gustos y necesidades de la audiencia se imponen todas las características previamente pensadas una y otra vez durante el proceso de producción cultural. En la creación de determinado producto están concebidas de antemano todas las características que tendrá una vez materializado el producto para atrapar a los espectadores.

Además, “cuanto más obtusa y complicada se torna la vida moderna, mayor es la propensión de las personas a apegarse a clichés”. (Wolf, S/F, 52)

Por ejemplo, imagine que en una película de acción en el momento de la batalla final el héroe es golpeado por el villano (ambos estereotipados, el primero fuerte, con ganas de salvar al mundo y el segundo generalmente feo o desfigurado y con un pasado oscuro). El combate termina con la muerte del héroe y no del villano. Las personas se enfadarían tanto que en el mejor de los casos calificarían de pésima la película que acaban de ver y en el peor, protestarían a tal punto que la casa productora del filme llevaría a rastra la cruz de ser la peor de su tipo, provocándole grandes pérdidas en lo adelante.

Incluso esto puede determinar que “En un film se puede siempre saber en seguida cómo terminará, quién será recompensado, castigado u olvidado; para no hablar de la música ligera, en la que el oído preparado puede adivinar la continuación desde los primeros compases y sentirse feliz cuando llega (…) los efectos son calculados y planificados” ( Horkheimer- Adorno,  1988).

El propio carácter operativo de las industrias culturales ha permitido que el término trascienda. Desde su surgimiento como concepto en la Escuela de Frankfurt hasta la actualidad ha sufrido modificaciones, puesto que la sociedad de los años 50 del siglo pasado no es la misma de hoy. Hay quienes consideran que los críticos del instituto alemán fueron un poco extremistas en algunas de sus concepciones.

La obra de Frankfurt y junto a ello el concepto de industria cultural, también ha tenido lugar entre los intelectuales latinoamericanos. Por ejemplo, en Buenos Aires circularon los textos más importantes a partir de la traducción al castellano y la publicación en diferentes revistas.

Heriberto Muraro en Neocapitalismo y comunicación de masa se identificó con  el análisis ideológico de Adorno y Horkheimer,  a la vez que sostenía que Marcuse plantea como el instrumento básico de unificación del sistema capitalista los medios masivos.

Otro espacio de recepción de Frankfurt fue Brasil. En 1967, Leandro Konder publicó el libro Los marxistas y el arte, donde sostenía que “tanto Adorno como Marcuse, habían tendido a construir una perspectiva pesimista, mientras que de Benjamin rescata un elemento de esperanza, diferente de la dialéctica negativa” (Entel, 1999, 8).

Otro lugar importante donde llegaron las ideas de los críticos de Frankfurt fue a Venezuela, más específicamente a Caracas. Antonio Paquali se refirió a la importancia de Frankfurt la cual estaba dada porque "lo que primero acude a la mente es que a sus autores debemos el uso de fórmulas hoy estereotípicas como «sociedad industrial avanzada», «industria cultural», «sublimación no represiva», «gran rechazo», etc., y tal vez el tono de elevada polémica, rebosante de contagiosa y demoledora mordacidad, con que Horkheimer y Adorno estigmatizaron, en su Dialéctica del Iluminismo, la «industria cultural, o el iluminismo como mistificación masiva»" (A. Pasquali, 1976,19, citado en Entel,1999, 9).

Por otro lado, acatando el concepto de industria cultural, para el venezolano Ludovico Silva “por una parte, la televisión constituye una especie de concentración, en un solo punto, de todos los otros medios de comunicación; por otro, en el capitalismo, la televisión es "la más genuina expresión ideológica del sistema" (L. Silva, 1971,169, citado en Entel, 1999,11).

En el campo de la comunicación, en los años ochenta, los investigadores inclinaron la balanza hacia Walter Benjamin. De igual forma para Jesús Martín Barbero la alternativa  estaba en los textos de este estudioso.

Respecto a la influencia de los frankfurtianos en Latinoamérica, Alicia Entel llega a una conclusión significativa: “la importancia de Benjamin, Adorno, Horkheimer, Marcuse o Löwenthal, radica no tanto en sus aciertos o errores (ambos están presentes en todos ellos) sino en señalar un conjunto de problemas (muchos de ellos apremiantes) y de modos del pensamiento que merecen ser considerados por la reflexión teórica, más aún cuando pretende tener carácter de crítica, y evitar prohibirse la imaginación”. (Entel, 1999,18)

Por otro lado, en Europa, en 1978, se publica la obra del equipo de investigación animado por Bernard Miége, titulado Capitalisme et Industries culturelles. Los autores refutan la idea, considerado por los teóricos de Frankfurt, en la cual la producción de la mercancía cultural  responde a una única y misma lógica. “Para ellos, la industria cultural no existe en sí: es un conjunto compuesto, hecho con elementos que se diferencian extraordinariamente, con sectores que tienen sus propias leyes de estandarización. Esta segmentación de formas de rentabilización de la producción cultural por el capital se traduce en las modalidades de organización del trabajo, en la caracterización de los propios productos y su contenido, en las formas de institucionalización de las distintas industrias culturales (…), o incluso en la forma en que los consumidores o usuarios se apropian de los productos y servicios”. (Mattelart, S/F)

El pesimismo de la Escuela de Frankfurt parte de no reconocer que más allá de la naturaleza de la industria cultural éstas pueden tener un sentido emancipador si se lo proponen ya que, indudablemente, la industria cultural es un vehículo. Además, se concentran más en cómo se expresa, en sus consecuencias y no siguen el fenómeno desde su propio surgimiento. No obstante, es evidente que para fundamentar teóricamente lo relacionado con industria cultural, la Escuela de Frankfurt es un referente indispensable.

También, es importante resaltar que los teóricos de Frankfurt proponen un análisis de la industria cultural desde aquellas instancias a las que recurre la propia industria cultural para legitimarse, que va desde la propia producción cultural hasta la concepción de las propias instituciones socializadoras del individuo.

Quizás el principal problema sea en cómo logran desentenderse de la industria cultural para analizar a la industria cultural misma, pero no hay que olvidar que las limitaciones de sus principales postulados responden al contexto en que se pronunciaron.

Investigaciones actuales como la de los autores Leoncio Barrios, Jesús Martín Barbero y otros, recogidas en el libro Industria cultural: de la crisis de la sensibilidad a la seducción massmediática, se preguntan si la crítica heredada de la Escuela de Frankfurt es todavía el camino adecuado para enfrentar la industria cultural.

Industria cultural que estimula el que la cultura pueda ser considerada en la actualidad como un negocio. El tamaño de las compañías implicadas en la industria muestra que el principal interés de estas es aumentar la cuota de mercado a costa de la rentabilidad inmediata.

La tendencia actual apunta a una mayor concentración de formas oligopólicas en la industria cultural debido a la voracidad de las transnacionales y la pasividad experimentada por los Estados al momento de fijar los límites que apunten a garantizar la diversidad de opiniones y contenidos. Debido a este fenómeno en no pocas ocasiones pequeños realizadores o diversos actores sociales como ONGs o universidades no tienen la posibilidad de difundir sus producciones a través de los medios de difusión masiva.

Por esto las mismas películas, los mismos programas televisivos, se ven en cualquier rincón del planeta. La misma música, los mismos cantantes, son escuchados en casi todos los países. Los grandes conglomerados transnacionales determinan sustancialmente la circulación de bienes y servicios culturales.

Los productos culturales son uno de los componentes claves de la identidad nacional de los países, de aquí emerge la cuestión de las relaciones entre globalización  e identidad nacional, la necesidad de establecer relaciones de intercambio entre culturas y no invasiones de unas culturas por otras.

Quizás la potencialidad de la mundialización de los mensajes culturales puede ir acompañada de decisiones políticas que traten de impedir la invasión de unas industrias culturales por otras, es decir, de una cultura por otra.

Lo más preocupante es que la “fiebre por la ganancia” continúe resquebrajando valores, logrando la absorción de una cultura por otra y privándonos de la diversidad de cada una de ellas.

Referencias Bibliográficas:

Benjamin, Walter: “Discursos Interrumpidos I”,  Ed.Taurus, Buenos Aires, 1989. [CD-ROM]

Entel, Alicia y otros: “Escuela de Frankfurt. Razón, arte y libertad”, Ed. Eudeba, Buenos Aires, 1999.

Horkheimer, Max y Theodor Adorno: “Dialéctica del iluminismo”, Ed.Sudamericana, Buenos Aires, 1988. [CD-ROM]

Horkheimer, Max: “Crítica de la razón instrumental”. Ed. Sur, Buenos Aires, 1973.

Marcuse, Herbert: “El hombre unidimensional”. Ed. Instituto Cubano del Libro, La Habana, 1968.

Mattelart, Armand y Michelle: “Historia de las teorías de la comunicación”, S/Ed. S/F. [CD-ROM]

Muñoz, Blanca: “Escuela de Frankfurt, primera generación”, en <http://www.ucm.es/info/eurotheo/d-bmunoz7.htm>, consultado el 18/11/2007.

Wolf, Mauro: “La investigación de la comunicación de masas”. Ed. Pablo de la Torriente Brau, La Habana, S/F.

Zallo, Ramón: “Economía de la comunicación y la cultura”, Ed. Akal, Madrid, 1988.

 

SOLO DE PIANO CON EMILIO MORALES

SOLO DE PIANO CON EMILIO MORALES

Una carrera musical que va por 27 años de estudios y dedicación.

ANEL REGUERA PUENTE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El pianista Emilio Morales Ruíz comenzó a trabajar con el grupo  Opus 13 con el que tuvo la oportunidad de viajar a los Estados Unidos en 1980 con el show de Tropicana. En el espectáculo actuó la cantante Omara Portuondo, quien interpretó un número con el tecladista, recién graduado. Desde entonces, ha integrado orquestas de renombre como Paublo FG y su Elite, NG La Banda, Havana Esemble, Team Cuba y luego en el proyecto musical Buena Vista Social Club. Después de 11 años de estudio, ahora se desempeña como solista.

Sus estudios académicos-musicales los inició en la Escuela Elemental Alejandro García Caturla ubicada en el capitalino municipio de Marianao, donde vivió gran parte de su juventud, luego se graduó en el nivel medio-superior de piano en la Escuela Nacional de Artes (ENA).

“En aquella época se seleccionaban alumnos de todo el país, graduarme allí fue un privilegio. Tuve la suerte de contar con un claustro de profesores graduados de conservatorios rusos y polacos”, expresó con orgullo. Luego relacionó agradecido nombres como Jorge L. Herrero y Andrés Alenko, pues gracias a ellos hoy cuenta con una sólida formación profesional.

El instrumentista no tuvo antecedentes de músicos en su familia que lo inclinaran a escoger la carrera:”Si supieras, fue mi madre quien me llevó a matricular en el Caturla. Siempre quiso que le interpretara un tango en acordeón”. Al final, matriculó en piano y pudo ejecutar la pieza argentina en un solo de piano.

El compositor y arreglista tiene dos hijos. Uno comenzó los estudios en piano, pero no los continuó: “¡No todos los hijos de músicos tienen que serlo!”. No obstante, le hubiera gustado que alguno de ellos lo fuese.

-Ha compartido escenario con músicos como Manolito Simonet, Chucho Valdés, Roberto Carcasés, Jorge Reyes, Rolando Luna, José L. Cortés y Tomás R. Einarson (Islandia), entre otros. ¿Se considera un artista realizado?

No, satisfecho, porque esos artistas me han invitado a participar en proyectos marcados por sus intereses. Para mí fue un honor trabajar  en ellos, pero la mayor realización personal y musical sería grabar un disco, lo cual intento realizar desde hace cuatro años.

El CD tendrá invitados, entre otros, a Omara Portuondo, Coco Freeman y Sori, y se grabaría con la empresa discográfica Colibrí, de reciente creación.

Trabajo para que el CD quede balanceado con canciones, boleros, cha-cha-chá y descargas de jazz latino, aunque ese no es el objetivo principal del mismo. La intención es retomar temas cubanos que han quedado en el olvido y hacer una propuesta interesante para el público. No obstante, la disquera no me ha dado respuesta por diversas razones, entre ellas, de financiamiento.

-¿Cómo surgió la oportunidad de trabajar junto a Omara Portuondo?

Ya nos conocíamos desde los años 80, cuando integré varias agrupaciones. Entonces, trabajando como solista, el pianista de la orquesta Buena Vista Social Club -de la cual era la voz líder- decidió retirarse. Me propuso trabajar a su lado para acompañarla en las giras nacionales e internacionales. Realizamos muchas actividades como conciertos a piano y voz en teatros, galas artísticas y actividades oficiales. Establecimos una buena relación de amistad alrededor de la música.

No ha grabado ningún disco junto a ella, pero le gustaría hacerlo: “Ambos estuvimos invitados por Amaury Pérez, y Omara cantó Vuela pena respaldada por mí al piano”.

-En muchas ocasiones a un pianista acompañante no se le reconoce como merece, mas cuando trabaja con figuras de vasto prestigio como Omara Portuondo, sí. ¿Es su caso?

A mí no me preocupa la visión que tiene el público sobre el pianista acompañante, de hecho, soy un instrumentista y es muy difícil sobresalir en el escenario, ya que es el cantante quien puede relacionarse directamente con el público; a los tecladistas siempre nos van a ver en esa función. No obstante, Omara cuando me escucha se nutre de mi música para su interpretación y ocurre una retroalimentación. Más que acompañarla, hacemos un dúo. Si aún así las personas me quieren ver como un intérprete acompañante, para mí sería un honor y lo acepto con todo orgullo porque cualquier músico tiene el derecho de acompañar, pero no todo pianista ha podido hacerlo.

Disfrutaba improvisar, sobre todo en el jazz –a pesar de no considerarse un jazzista: “Cualquier género es propicio para hacerlo”, aseveró. En interpretaciones de boleros, sones y salsa trata de imprimir su sello particular, siempre disfrutando del número musical.

-¿En qué género de la música nunca incursionaría?

Yo me siento preparado de una forma integral para absorber el tipo de música que se me proponga, pero después de graduado me he dedicado a interpretar jazz, salsa, timba y música clásica.

“Estoy dispuesto a actuar con grupos como Eddy K, Gente D’ Zona, si me invitaran, ¿por qué no?”, puntualizó precisando que no tiene criterios contra el Hip Hop, pero lo realizaría mediante un trabajo de mesa donde se tracen bien las pautas de la labor musical a interpretar por cada quien. “Existen muchas formas de interrelacionar los géneros, es lo que llaman ahora fusión”, explicó de forma “didáctica”, a pesar de no gustarle el término.

Tras preguntarle cuán empírica o académica era su carrera, precisó: “Empírica no, es netamente académica”. En la actualidad, el músico  desarrolla su propio estilo de trabajo; es quien propone y decide un proyecto. Esto es muy importante para mí, aunque entraña mayor responsabilidad”.

El óbice es el género que incursiona, lo escucha un determinado sector popular, a pesar de componer e interpretar al piano para todo tipo de público. Por sus características –descarga de jazz, boleros, conciertos en teatro- el lugar precisa de condiciones diferentes, no es como los grupos de salsa, que actúan en cualquier plaza abierta en el país.

-Ha interpretado el piano en múltiples escenarios nacionales, entre ellos Santiago de Cuba y Cienfuegos, e internacionales como los de Chile, Canadá e Italia. ¿En cuáles se ha reconocido más su trabajo por el público y la crítica especializada?

Recuerdo festivales de música con Omara Portuondo donde tuve más participación en el piano y se elogió mi trabajo. Pero no soy de los que se siente bien por reconocimientos en el extranjero y en mi país no. Lamentablemente, me sucede lo mismo que a otros artistas cubanos.

Existen algunos músicos con una buena formación que deciden aceptar propuestas de trabajo en el exterior por no ser tenidos en cuenta en nuestro país. Tenemos directivos que en ocasiones ponen trabas en la política cultural de la Isla, que está muy bien definida.

-Continuador del trabajo artístico de “Peruchín”, en la orquesta NG La Banda, ¿la agrupación del  maestro José Luis Cortés fue una escuela o solo consolidó su carrera como pianista?

Fue una escuela para mí y, además, interesante. José Luis es una persona muy dinámica y un gran músico. Nos conocimos en la ENA, cuando comencé en la agrupación ya teníamos vivencias juntos.  Entonces el grupo contaba con una línea de trabajo que aportó mucho a mi carrera, actualmente su estilo no es de mi agrado, pero respeto la labor de su director, es él quien determina.

De la orquesta salieron formidables músicos que decidieron desarrollar su propia línea de trabajo, como yo. Indudablemente, al lado de José Luis Cortés siempre se aprende.

-La empresa disquera Bis Music lo escogió junto a Aldo López Gavilán y otros ocho pianistas para grabar un disco homenaje a Frank Emilio, titulado Amor y Piano. ¿Qué representó para usted?

Significó algo muy bueno. Tuve la oportunidad de conocer al maestro Frank Emilio y en ocasiones conversé con él, era una buena persona y un pianista excelente.

El disco fue producido por Tony Pinelli, fuimos invitados diez pianistas, quienes aportamos el espíritu de la música de Frank. A cada uno se le entregó un tema para interpretar, pero yo tuve la oportunidad de grabar uno que compuse influido por su obra y cuyo título nació en los estudios de la empresa disquera, Franchando, se me ocurrió a partir de la frase Frank guarachando. Fue el primer tema del disco.

Compuso obras como Jazz en familia, Notas comunes y un danzón dedicado a su esposa, llamado Marta. Ella es profesora de la ENA e imparte clases de teoría y solfeo. “Ha desempeñado un papel fundamental en mi vida. Una carrera musical conlleva mucho sacrificio, en ocasiones no podemos atender a la familia como merece. Particularmente ella ha sabido comprender mi carácter temperamental y gran parte de mi carrera musical se la debo a mi esposa e hijos”, concluyó.

Ficha técnica:

Objetivo central: Dar a conocer la vida del músico.

Objetivos colaterales: Conocer sobre los inicios de su carrera, su trayectoria profesional y algunos datos de su vida familiar.

Tipo de entrevista:
Por su forma: Mixta
     Por su contenido: De personalidad
     Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de título: Con el nombre del entrevistado.
Tipo de entrada: Biográfica
Tipo de cuerpo: Mixto.
Tipo de cierre: De opinión del entrevistado.

Fuentes consultadas:
Emilio Morales Ruiz, pianista, compositor y arreglista
Internet:
www.elhabanero.cubaweb.cu/2005/mayo

www.bismusic.cu/disc

www.habanaradio.cu

www.bebebum.com/artist/profile

www.islamusical.it/

www.jornada.unam.mx/2007/04/10/index

granma.cu/espanol/2005/octubre/lun3/omara.html