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Isla al Sur

Entre colegas

NOTICIAS DESDE EL FRENTE

NOTICIAS DESDE EL FRENTE

Los cientos de corresponsales de guerra que pasamos por Angola no fuimos testigos asépticos de la batalla. Combatimos. Fuimos parte de esa gran epopeya en cada uno de sus grandes y pequeños momentos

ROGER RICARDO LUIS,

Director de Investigaciones del Instituto Internacional de Periodismo José Martí,

Sobre las posiciones cubano-angolanas en Cuito Cuanavale las andanadas de proyectiles de los G-5 sudafricanos, una vez más, servían de "sinfonía" acompañante a la tarea de redactar la última de las crónicas para enviar hacia Cuba.

La tierra estremecida por la violencia de los disparos hacía caer una lluvia de fina arena sobre nuestras cabezas, solo perceptible por la nubecilla granulosa develada por la mortecina luz de la linterna con la que Ricardo López, mi colega del lente, iluminaba la libreta de notas por donde desandaba mi irredenta caligrafía de reportero.

En medio de palabrotas y chistes que sazonaban la espera del silencio artillero, siempre había un compañero que decía, a veces en broma, a veces en serio: "¡Cállense, los periodistas están pariendo su criatura!". Ciertamente, ni los cañonazos ni la cháchara sana y locuaz de aquellos jóvenes combatientes, protagonistas de nuestras historias, nos hacían desaprovechar la oportunidad, porque como bien decíamos con cubana filosofía "... aquello era musical, pero no bailable".

Escribíamos bajo la presión de vivencias y emociones a montones, prodigadas a cada minuto por aquella tropa peleadora y risueña, orgullosa de estar allí con la ilusión y recompensa posible de como el Che, ascender al escalón más alto de la especie humana.

No pocas veces sentimos que la realidad nos desbordaba y nos atemorizábamos de no ser capaces de proclamar a los cuatro vientos la hazaña de hombres y mujeres: desde el general encaramado en las ramas de un árbol (convertido en puesto de observación), que nunca la artillería abatió y al que todo el mundo llamaba Siguaralla, hasta la dentista devenida enfermera ante la emergencia de una amputación en el puesto médico avanzado. Y como en la guerra uno comprende sin dilaciones que la muerte puede estar a la vuelta de la esquina, una de las reglas de oro era no dejar testimonio sin escribir para mañana...

Por eso cuando el enemigo lanzaba su embestida artillera no podía imaginarse que nos otorgaba una "tregua" para ponernos a vaciar en blanco y negro las historias cotidianas, acompañada con la tarea no menos difícil de describir, previa discusión con Ricardo, las fotos que debían acompañar los trabajos sin ni siquiera disponer del rollo revelado, una labor casi mágica, pues era como contar los muñequitos sin haber visto la película.

Circunstancias de fuerza mayor por entonces (no había como ahora laptop, cámara digital ni Internet) nos obligaban también a estar al día: había que tenerlo todo preparado para cuando llegaran los helicópteros mandar los materiales a Menongue y entregarlos al coronel Carvajal, entonces jefe de la Sección Política, quien se encargaba de enviarlo por avión hacia Luanda y allí, nuestra coordinadora, la mayor Dulce Paz, lo remitía a La Habana hasta llegar a la oficina del general Acevedo, en el MINFAR. Y no pocas veces se tuvo que pedir ayuda a Iraida, mi compañera y colega, para que oficiara de traductora de algunos de mis manuscritos.

Eso sí, ni uno solo de los trabajos y las decenas de rollos fotográficos se extraviaron, aún cuando pasaron por tantas manos, lugares, helicópteros y aviones, y recorrieron miles de kilómetros por el Atlántico hasta convertirse en cientos de miles de ejemplares en una página de Granma.

Lo que sí nadie puede imaginar es lo feliz que nos sentíamos cuando al cabo del tiempo algún combatiente nos mostraba eufórico el recorte del periódico con su entrevista, enviado por la familia desde Cuba. Aquel gesto era como si nos condecoraran con una medalla.

Los corresponsales de guerra en Angola teníamos el privilegio de movernos a todas partes aún cuando había siempre un celo extraordinario del mando militar cubano por preservar al máximo la vida de cada combatiente. Lo mismo andábamos a bordo de un carguero IL-76 o en un helicóptero MI-17; pero también en caravanas que de por sí se convertían invariablemente en fuente para reportajes, crónicas, entrevistas. Cuando esto sucedía, los periodistas íbamos en la parte delantera del convoy, en la cama de un Zil-130, sobre una BTR u otro blindado donde se tuviera la oportunidad de ver qué iba pasando por el camino. En una de esas oportunidades, la onda expansiva de una mina antitanque nos sacó "fuera de borda", pero solo fue la caída. En otra ocasión, durante una emboscada, pudimos saltar del Yacaré y participar en la defensa circular de nuestro carro.

Una noche, la dotación de "Cachita" nos avisó de que habría "burumba". La BM-21 se desplazó con las luces apagadas hacia la posición de tiro seleccionada y en cuestión de minutos todo estaba listo para el disparo. La foto nocturna era el acontecimiento periodístico y mi colega tenía la oportunidad soñada de hacer esa instantánea; eso sí, le advirtieron que el camión estaría arrancado para salir de inmediato, porque develaría el emplazamiento y lo que iba a caer sobre nuestras cabezas era "¡Coquito con mortadella!" El fotorreportero tenía que ser lo suficientemente ágil como para hacer la foto y montarse como se dice "...con la guagua andando".

Y Cachita se alborotó, como la del Cha,cha,chá (por eso era su nombre), y Ricardo hizo su foto y se mandó a correr para alcanzar el camión que ya avanzaba, mas se dio cuenta de que se le había caído una lentilla. Sin pensarlo dos veces se tiró para buscar el preciado aditamento óptico. A ciegas por la extraordinaria luminosidad dejada por los cohetes y sobre la tierra calcinada buscó, buscó y... ¡Bingo! Como un corredor de cien metros que remata al final, alcanzó al vehículo que entonces se lanzó a toda velocidad. "¡Coño, tremenda locura!", le gritaron; pero el ripostó aún jadeante pero feliz: "¡Oigan, la cámara es también mi AKM!".

Por lo general a los corresponsales de guerra nos llamaban los "fílmicos" donde quiera que llegábamos. Al principio pensábamos que era por esa extraña costumbre del apremio que la guerra impone. Pero en una oportunidad, en el borde delantero en Cuito Cuanavale, en medio de un combate, vi cómo el cámara Rigoberto Senarega salió de la trinchera para filmar el avance del enemigo que caía en un cercano campo minado. Desde entonces, cuando me decían "fílmico", sentía un orgullo extraordinario por toda aquella tropa irreverente y desacralizadora de la Fílmica de las FAR (ECITVFAR) que paseó con su heroísmo e intuición artístico-militar toda la epopeya angolana.

También había que combatir y... ¡mandar! Recuerdo a César Gómez, periodista de Verde Olivo, a quien en una madrugada ante el inminente ataque por la retaguardia de un grupo comando del enemigo le dieron la encomienda de comandar a una pequeña unidad sobre un tanque T-55. Cuando recibió la misión solo atinó a decir "¡Yo!" a lo que el jefe le respondió: "¿... Acaso usted no es teniente?" "¡Sí, mi general!". Y el joven periodista se creció. Su única orden fue: "¡En lo adelante, le disparan a cuanto se mueva a nuestra vista!"

Me acuerdo de Katusika Blanco el día de la repartición de juguetes a los niños de un kimbo cercano a Cuito Cuanavale destruido por la artillería sudafricana. Ella y otras muchachas recién graduadas de la Universidad, tuvieron en la guerra su baustismo periodístico. También de Albertico Núñez, a quien el azar como tantas veces sucede lo libró de una muerte segura cuando el avión en que viajaría de Lubango al Sur, fue derribado. Y con nosotros y por siempre están Tony, Bacallao, Marcos y Eduardo, reporteros que murieron en cumplimiento de sus misiones.

Los cientos de corresponsales de guerra que pasamos por Angola no fuimos testigos asépticos de la batalla. Combatimos. Fuimos parte de esa gran epopeya en cada uno de sus grandes y pequeños momentos; fuimos también parte de la heroicidad y el miedo, del amor y el odio; sentimos cerca el aliento de la muerte, lloramos y reímos. Y como todos: ¡Crecimos!
 

PRIMER ENCUENTRO NACIONAL DE BLOGUEROS: CUBA

PRIMER ENCUENTRO NACIONAL DE BLOGUEROS: CUBA

ZENIA REGALADO,
periodista de El Guerrillero,
Pinar del Río.

El Primer Encuentro Nacional de Blogueros Cubanos, auspiciado por el Instituto Internacional de Periodismo José Martí tuvo su jornada inaugural en dicha institución este 20 de mayo, con la participación de expertos en Ciencias de la Comunicación y de decenas de autores de páginas personales o bitácoras.

Antonio Moltó Marturell, director de dicho instituto, destacó cómo el conocimiento de las nuevas tecnologías ha ido expandiendo su espectro en el sector periodístico gracias a los diferentes cursos de superación que coordina el centro que gesta, motiva e impulsa el desarrollo de una comunicación con ciencia y profesionalidad.

“En este primer encuentro decenas de personas de todo el país podrían venir aquí y dictar una conferencia relacionada con el tema, y ello se debe a la multiplicación de lo aprendido, todo lo cual enriquece al gremio periodístico”.

La jornada inaugural, ayer día 20, comenzó con una charla relacionada con el periodismo en los tiempos actuales signados por las nuevas tecnologías, y que tuvo a cargo del veterano periodista Luis Sexto, quien confesó que recientemente ha aprendido a colocar hipervínculos en las entradas a su blog http://luisexto.blogia.com .

Adalys Ray tuvo a su cargo una ponencia acerca de blogs correspondientes a periodistas de la provincia Las Tunas.

Zenia Regalado expuso su mirada personal acerca de por qué tiene un blog, y de forma sintética refirió sus experiencias desde que hace tres años abrió su bitácora http://imaginados.blogia.com

Daneysi Granado Rodríguez, de la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI) abordó el posicionamiento de los weblogs cubanos en Internet.

Lourdes Serra Otero, profesora del Instituto, presentó su blog http://macrobiotica.wordpress.com , creado recientemente y el que ha establecido vínculos con importantes instituciones cubanas de salud, entre ellas el instituto Finlay.

EL SEGUNDO DÍA

El miércoles se presentaron las siguientes ponencias: Roger Ricardo Luis, director de Investigaciones del Instituto de Periodismo expuso: “Isla al Sur en la perspectiva de aprender a aprender" , de la máster Iraida Calzadilla, profesora auxiliar de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana http://islalsur.blogia.com

Ileana Alfonso, de la Universidad de La Habana intervino acerca de: “Los weblogs y los modelos educativos virtuales”.

El fotorreportero René Pérez Massola, http://renomassola.blogspot.com , del periódico Trabajadores, medio de prensa que tiene diversas páginas personales con una gran calidad en su contenido, tituló su intervención “La gran mudanza”.

Elaine Díaz Rodríguez, quien realiza su tesis de Periodismo sobre los blogs, expuso Twitter, una experiencia práctica. Esta nueva modalidad es una especie de telegrama acerca de lo que estás haciendo en el día para que quienes te conocen sepan de ti. Datos sobre este tema en:

Twiter, ¿qué estás haciendo ahora? en ParaSaber.com

Para la realización de su tesis Elaine ha circulado a varios blogueros un cuestionario con decenas de preguntas dirigidas a conocer sus experiencias personales en el desarrollo de sus bitácoras.

Asisten a este encuentro blogueros de todo el país con páginas como:

http://letranueva.blogia.com

http://laternura.wordpress.com

http://tomezclao.wordpress.com

http://robertoisla69.wordpress.com

Varios expertos en comunicación participan en las sesiones de debates e intercambio de experiencias y puntos de vista, como la máster en Ciencias de la Comunicación Milena Recio, y el especialista en diseño Orlando Romero, http://www.oiromero.com

En los debates todo el que ha pedido la palabra la ha tenido, cada quien defiende, unos con más apasionamientos que otros, sus puntos de vista. Un criterio fue reiterado: mantenerse al tanto de las nuevas tecnologías es necesario; pero no se puede olvidar que el contenido es el rey.

Otros hablaron de las necesarias a para un blog: amenidad, actualidad, agilidad.

Los autores de otros blogs de gran calidad podrían igualmente exponer sus avatares en el mundo de las nuevas tecnologías, entre ellos http://peglez.blogspot.com que constituye una plataforma colectiva especializada en el tema de la décima en Cuba.

Precisamente una de las intervenciones en este primer encuentro nacional señaló la factibilidad de realizar weblogs por parte de un colectivo de autores, lo cual permitiría la actualización sistemática y el enriquecimiento de los temas.

El correo del Instituto de Periodismo:

eventos@prensaip.co.cu

Cátedra de Periodismo y Nuevas Tecnologías:

nuevastec@prensaip.co.cu

 

 

 

DEPOSITADAS EN LA NECRÓPOLIS DE COLÓN LAS CENIZAS DE LOS PERIODISTAS VIRGILIO MARTÍNEZ Y ORESTES GONZÁLEZ

DEPOSITADAS EN LA NECRÓPOLIS DE COLÓN LAS CENIZAS DE LOS PERIODISTAS VIRGILIO MARTÍNEZ Y ORESTES GONZÁLEZ

El respeto a la verdad y la defensa cabal de los principios de la Revolución fueron puntos de contacto entre estos dos periodistas cubanos recientemente fallecidos.

ZENAIDA FERRER MARTÍNEZ

Tomado de: www.cubaperiodistas.cu/

Quiso la muerte, que no la vida, unir en triste sepultura a dos insignes periodistas cubanos, ambos destacados en sus esferas de actividad y en momentos diferentes de su accionar en la comprometida profesión: Virgilio Martínez, unos de los mejores historietistas cubanos del Siglo XX, fallecido a la edad de 77 años, y Orestes González, de 58,  redactor certero y apasionado por las nuevas tecnologías de la información, con aportes concretos en diferentes medios digitales y páginas web de la prensa cubana.

Al decir unas palabras en honor a los colegas fallecidos el día 12 de mayo, en la Ciudad de La Habana, Jesús Hernández, miembro del Comité Nacional de la Unión de Periodistas de Cuba, enfatizó los puntos de  contacto entre estos dos periodistas: su respeto a la verdad y su defensa cabal de los principios de la Revolución cubana.

Cada uno en una labor sin tregua, cada cual haciendo gala de una humildad y honestidad a toda prueba, y de una lealtad sin límites a la causa revolucionaria, dijo.

De Virgilio, quien con su caricatura del perro Pucho, desafió a la tiranía de Fulgencio Batista en los cruentos años de la década del 50, y que ya en la celebración plena del triunfo de la Revolución  creara el emblema de la Asociación de Jóvenes Rebeldes, con su lema: Estudio, Trabajo y Fusil, (que luego asumiera la Unión de Jóvenes Comunistas, con la efigie de Ernesto Che Guevara, incorporada junto a los de los legendarios Julio Antonio Mella y Camilo Cienfuegos), precisó que su modestia era tal que nunca se reconoció como el gran artista que era.

Orestes, apasionadamente polémico, insatisfecho siempre con cuanto hacía y siempre queriendo aprender más y enseñar más a quienes trabajaban con él, trabajó con tanto ahínco hasta el final de sus días, que justo la semana última pudo ver en la web, su nuevo proyecto de página digital para la revista Bohemia, donde laboraba hasta ahora, expresó Hernández.

La Unión de Periodistas de Cuba, que justamente hoy encabezó una peregrinación hasta la tumba del último periodista asesinado hace 50 años en Cuba, el joven ecuatoriano Carlos Bastidas, rinde homenaje a estos dos colegas, ambos ejemplos de abnegación, sencillez y consagración al trabajo, puntualizó el orador.

Martes, 13 de Mayo de 2008

SIEMPRE ENTRE NOSOTROS, VIRGILIO

Perdió Cuba a uno de los más grandes dibujantes humorísticos del siglo XX.

PEDRO DE LA HOZ

(Fuente: Periódico Granma)

Los órganos represivos de la tiranía nunca pudieron dar con la verdadera identidad del dibujante que desafiaba desde las páginas de la clandestina revista Mella el clima imperante de horror y sangre. Un perro, un simple perro, sato por más seña, simpático y elocuente, apodado Pucho, sacaba de quicio a los esbirros cada vez que zahería al dictador.

Aquel fue el punto de partida de la legendaria trayectoria en el humor gráfico trazada por Virgilio Martínez Gainza, sencilla y llanamente Virgilio para lectores y amigos, uno de los mejores historietistas cubanos del siglo XX, fallecido en La Habana a los 77 años de edad, víctima de cáncer.

En realidad Virgilio había hecho sus primeras armas en una modesta publicación vinculada al Partido del Pueblo Cubano (Ortodoxo), A Barrer, que tenía entre sus editores a Enrique Hart. Allí, en 1948, publicó su primer dibujo, en apoyo a las ideas del popular líder Eduardo Chibás. Por esa época también se iniciaba en el diseño publicitario.

Pero a partir de Pucho y sus perrerías, la historieta que durante cuatro años, de 1954 a 1958, pobló las páginas del magazine Mella, de los jóvenes comunistas, comenzó a definirse la madurez artística del creador.

"A Marcos Behmaras —contó Virgilio— se le ocurrió bautizar a Pucho. Hicimos a partir de ese momento un buen equipo de trabajo hasta su fallecimiento, él en el guión de las historietas que yo dibujaba. Otros frutos de nuestra colaboración fueron Supertiñosa y Salaciones del Reader’s Indigest, dibujadas a poco de haber triunfado la Revolución. Eran momentos de gran efervescencia, y ante el enfrentamiento contra el imperialismo, nos pareció ideal parodiar símbolos de la industria cultural masiva, como Superman y la revista Selecciones".

Virgilio continuó en Mella hasta que la publicación se integró a Juventud Rebelde, donde participó en la fundación de la publicación humorística El Sable. Siempre le gustó evocar de esos años su encuentro en Mella con Silvio Rodríguez, que ni soñaba ser el trovador que sería y se entregaba al dibujo con fervor.

Nuevos bríos creadores inspiraron al dibujante durante la larga etapa en que trabajó para los niños y adolescentes, desde Pionero y Zunzún.

"No me gusta calificar ciertas etapas, pero todavía está por estudiar lo que representaron esas revistas, en los años setenta y ochenta, no solo para la formación patriótica o cívica, sino también para la percepción estética de las generaciones que las leyeron. No sé, por tanto, si llamar como edad de oro de la historieta cubana la de entonces, pero de que hubo destellos dorados no hay quien lo niegue. De allí viene Elpidio Valdés, de Padroncito, el más popular personaje de las historietas cubanas".

Así era Virgilio, nunca en primer plano —cuando se le reconocía como autor del emblema de la Unión de Jóvenes Comunistas, solía decir: Me escogieron porque era el dibujante que tenían a mano"—; justo y certero a la hora de valorar los aportes de sus colegas. Aunque disfrutó mucho al ver en formato de libros varias de sus historietas —entre ellas, Cucho y sus amigos, a partir de otra de sus célebres recreaciones caninas; y De Pucho a Cucho—, valdría la pena rastrear, reproducir y promover otras facetas del abundante repertorio de dibujos virgilianos, de manera muy especial las dedicadas a la ciencia ficción.

Por estos y muchos más sobrados méritos, Virgilio fue proclamado Premio Nacional de Periodismo José Martí, se acreditó el Premio de la Dignidad que otorga la UPEC, recibió de las Fuerzas Armadas Revolucionarias la Réplica del Machete del Generalísimo Máximo Gómez, y del Ministerio de Cultura la Distinción por la Cultura Nacional.

Prácticamente las dos últimas décadas de su vida las pasó entre nosotros, aquí en Granma. Día tras día, mientras sus fuerzas lo acompañaron, tributó dibujos y viñetas a las páginas internacionales y, siempre que se le solicitó, asumió encargos de otras redacciones. Con rasgos precisos y urgentes expresó la línea editorial del diario, denunció el recrudecimiento del bloqueo yanki contra Cuba y satirizó los males del imperio.

En Virgilio se resume un paradigma de sencillez, consagración y avidez de conocimientos. Sus tres grandes amores fueron la Revolución, su familia y el arte. Tres amores que siempre lo tendrán presente.

Lunes, 12 de Mayo de 2008

VIRGILIO, EL ARTE DE LA CARICATURA POLÍTICA

HAYDÉE LEÓN MOYA

(Publicado en Granma, el 26 de febrero de 2005)

Para quienes sabemos que hace poco la salud le jugó una mala pasada, verlo andar hoy por los pasillos de Granma, sonriente y activo, a menudo renunciando a andar con el bastón que hace unos meses lo acompaña, es una enorme dicha tenerlo de nuevo a diario, solícito para el trabajo.

Virgilio Martínez Gainza dice que nunca se le ha ocurrido hacer una caricatura de la muerte, “pero al menos cada vez que la he sentido cerca me he burlado de ella”.

Y lo dice, además, porque combatir la política de una época en que la suerte de nuestro país estaba en manos de gobernantes que, como Batista, desde el poder, desangraban a la nación, era exponerse a la muerte.

En pleno año 1955,  por ejemplo, del vientre fecundo de la prensa revolucionaria y clandestina, nace Pucho, un perrito que hizo época en la historia de la caricatura en Cuba. Justamente en su primera aparición en la también clandestina Mella, del cual Virgilio fue activo colaborador, Pucho llega al mundo con una pata alzada orinando al dictador Fulgencio Batista durante la visita a Cuba del entonces vicepresidente estadounidense Richard Nixon, de abierta posición anticomunista.

Así, el simpático can, siempre concebido a partir de un guión confeccionado por el escritor y militante comunista Marcos Behemaras, fue orinando cuanta injusticia cometía y el sometimiento del régimen imperante.

Pero Virgilio no presentía que Pucho tendría vida limitada. Unos años después pensó distinto, pues la lucha contra Batista era fuerte y el triunfo de la Revolución inminente, y el perrito de marras fue concebido para disparar, ya saben cómo, contra los crímenes sociales de un gobernante cuyos días en el poder ya los tenía contados. Pero a diferencia de lo que creían sus creadores, el combativo perro extrapoló los años de la tiranía y siguió luchando contra vicios y rezagos y siempre defendiendo la Revolución hasta 1966.

“Algunas gentes me preguntaban, qué pasó con tu perrito meón, y le respondía, se enfermó de los riñones y murió, pero de lo más contento porque logró lo que se propuso en vida.”

Con su humildad y modestia siempre a cuesta, este habanero de 74 años de edad que también atesora una importante obra gráfica después del triunfo de la Revolución, y de la cual son testigos las páginas de Juventud Rebelde, las revistas Bohemia, Zunzún y Pionero, de esta última fue su director artístico, considera demasiado honor merecer el Premio Nacional de Periodismo en reconocimiento a la trayectoria revolucionaria como importante figura del periodismo cubano.

“No creo que sea relevante mi obra, pero si tiene algún valor, es que es revolucionaria.

-¿Cuál considera su obra más importante?

-Cuando se constituye la Unión de Jóvenes Comunistas, hicieron una convocatoria para diseñar el logotipo de la organización. Se presentaron varios trabajos. Y ese emblema de tanta vigencia que identifica a la UJC lo considero mi obra más importante.

-Las personas con facilidades para el dibujo, y que alcanzan, como usted, notoriedad en ese mundo, o bien han tenido un antecedente familiar o sencillamente desde muy pequeños empiezan a dar señales de poseer talento para ello. ¿Cuál es su caso?

-Ninguno de los dos. Mi madre era obrera de una fábrica envasadora de polvos y mi padre de un matadero de puercos. Nada que ver con el arte. Y nunca di señales de nada; cuando tenía ya 13 años de edad, en la escuela donde estudiaba todavía en el nivel primario, hacen  un concurso que le llamaban Pintar a Martí. Me gustaba el dibujo, pero nunca había hecho nada, pues me atreví a concursar, y cuando entregué el dibujo, la maestra me dijo: Oiga, ¿este es Martí?, porque se parece a Céspedes, y no mucho. Nunca gané un concurso en la escuela.

Yo alcancé solamente el séptimo grado, viví unos cuantos años en el capitalismo, una época muy difícil en la cual los jóvenes teníamos que esforzarnos mucho para aprender algo y vivir de eso; me gustaba el dibujo y fui aprendiendo en la publicidad, pero no soy ante todo un caricaturista político y mi escuela fue el Mella. A esta publicación le debo mi formación revolucionaria y artística. A veces la caricatura es considerada por algunos críticos como un arte menor, pero me parece que es un error, pues sí es arte revolucionario, tiene gran estatura.

Claro que no puede ser menor un arte que históricamente, con más intención satírica que humorística, ha servido para alertar el cambio político o social.

Desde 1990 Virgilio prestigia las páginas de Granma con su lápiz. Aunque su gráfica no es monotemática, él prefiere aquella donde, al burlarse satíricamente del imperialismo norteamericano, no solo hace reír, sino pensar.

-¿Está satisfecho con lo que hace actualmente?

-No, quiero publicar más sobre los Cinco Héroes prisioneros del imperio; he hecho algunas cosas, pero ellos se merecen más.

-¿Otra insatisfacción?

-No poder ver a mi nieto más chiquito todos los días.

YUZAIMA CARDONA: UNA FILOSOFÍA DE VIDA

YUZAIMA CARDONA: UNA FILOSOFÍA DE VIDA

La Directora Nacional de Información y Propaganda de la Radio Cubana manifiesta que el hecho de que todas las emisoras tengan espacios noticiosos no puede significar que se parezcan o sean idénticos: cada informativo como programa tiene una intención respecto a su entorno y audiencia, y debe trabajar para ofrecer un servicio diferenciado que satisfaga.

ROBERTO RODRÍGUEZ MENÉNDEZ
Tomado de: CUBARTE       

Tras muchos días de espera (¿Paciencia china?) esta mujer de mirada definitivamente inteligente me concede la entrevista. Atrás quedaban pasillos del ICRT, donde su contagioso optimismo se desplegó al igual que en los salones para el debate en el recientemente concluido 29 Festival Nacional de la Radio Cubana, celebrado exitosamente en la provincia de Villa Clara, lugares todos donde me juraba una y otra vez que contestaría mis preguntas. Por fin, sorpresivamente, Radio Reloj dio la hora y llegó la entrevista que ahora traslado a los lectores conociendo, de antemano, que el tema general y particular, por apasionados, se enraízan con este venidero aniversario 85 de la Radio cubana. 

-Lo primero es que me hable sobre sus estudios y su vida profesional antes de llegar  a la Dirección que ahora representa... 

El estudio siempre ha constituido un hobby para mí; fue una de las cosas inculcadas por mi madre. Cada semana tenía un libro de regalo que leíamos juntas. Antes de comenzar el pre-escolar, le acompañaba a sus estudios de idiomas. Todavía recuerdo el saludo en chino, como me enseñó el profesor Fong, de modo que aprender ha sido siempre una filosofía de vida. Me acerqué al Periodismo en séptimo grado. Los profesores nos ayudaron a formar un círculo de interés, donde era la corresponsal...Luego en el preuniversitario comencé a pensar en serio en eso de informar, escribir y ayudar a la gente. Cierta vez, dos periodistas de Radio Reloj, Graciela Hernández y Lázaro Chiang Macate, visitaron la escuela por ser vanguardia provincial. Jamás hubiera imaginado que años después seríamos compañeros en la misma emisora, donde llegué incluso a dirigirles. Entrar en Periodismo en la Universidad de La Habana no fue tan fácil. Había una sola plaza para la provincia. El profesor de ruso, Gustavo Serpa, de avanzada edad para lidiar con adolescentes, fue quien me ayudó a afianzar la vocación. El publicó un libro de apuntes sobre el pensamiento de Félix Varela, que me ilustró lo que quería hacer. Luego, la lectura de las crónicas de José Martí, desde Nueva York, me abrieron las puertas al periodismo hoy. 

-A la Universidad llega llena de sueños.

Sí… Allí teníamos en la brigada un boletín titulado El Papel Periódico, era un reconocimiento el nombre a una de las primeras publicaciones de la prensa cubana. En el tercer año nos impartieron Periodismo Radial y nos llevaron a Radio Rebelde y Radio Progreso. Por primera vez sentí la energía que se respira en una cabina, y dije: Este es el teatro para mi mente.  

-Sin embargo, no comenzó por la Radio...

Primero estuve en el diario Juventud Rebelde y la Agencia de Información Nacional, para los que reporté desde Guantánamo. Había ido a formar parte del Plan Turquino con la misión de reflejar el desarrollo alcanzado con la Revolución en esas montañas del Oriente cubano. Fue una experiencia enriquecedora. Escribía para el periódico y la agencia reportajes especiales, mientras para los medios de la provincia, el telecentro Solvisión y la emisora Radio Trinchera Antiimperialista, aportaba las noticias. Guantánamo me posibilitó un ejercicio profesional íntegro. Allí recorrí escenarios de sucesos trascendentales de nuestra historia como el vivido en la zona del Realengo 18, descrito de forma magistral por ese incansable periodista y luchador que fue Pablo de la Torriente Brau. Todo ello, sin dudas, fue signando mi espíritu.

-¿Y después?

Tras ese período de casi dos años llegué a Radio Reloj, para concluir los últimos seis meses del servicio social. Planeaba hacer Radio, expresar sueños como realizadora, pero esa emisora me atrapó. Constantemente aplazaba la salida, al tiempo que iba comprometiéndome con una forma peculiar de decir, única en el mundo por la brevedad del mensaje y la posibilidad de dar noticias minuto a minuto. 

-Toda una Escuela…formadora de periodistas y locutores... 

Coincidimos. …Allí fui redactora de temas Internacionales y Nacionales, Jefa de Redacción durante tres años y tuve, además, algunas oportunidades como reportera y luego, durante una década, ocupé la responsabilidad de Subdirectora General. En esos años me familiaricé enormemente con el género de la información, especialidad de la emisora, pero también conseguí trabajar otros géneros periodísticos con la difícil técnica relojera, que exige escribir en pocas palabras, sin más recurso que la voz y un tic-tac de fondo, la esencia de lo que se quiere trasladar a los oyentes, quienes la distinguen por su inmediatez y veracidad. De allí salí, hace apenas dos años, a dirigir Metodológicamente la Información en el Sistema Radial cubano. Una misión intensa, pero encantadora.

-Para usted, ¿qué es el periodismo radial? 

Es escribir para el oyente con inmediatez, por tanto implica rigor y tono, que debe distanciarse de lo monocorde, chato y aburrido. Es una fórmula creadora para conquistar las mentes de quienes escuchan y posibilitar que sigan conectados a nuestras palabras. Para lograrlo hay que dominar técnicas narrativas y de oralidad, que son más poderosas que la palabra impresa. Es también orientación, compañía y por supuesto, fidelidad. Sin esas cualidades es difícil hacer periodismo para la Radio con el sonido original de la Patria, que es el que necesitamos. 

-Me gustaría que acercara a los lectores al mundo informativo de la Radio cubana... ¿cómo está conformado desde la emisora municipal hasta la nacional?

El Sistema de la Radio cubana cuenta actualmente con una red de 90 emisoras y continúa en franca expansión. Tanto las plantas municipales, como las provinciales y las nacionales, sumando también a la emisora internacional Radio Habana Cuba, dedican un importante espacio a los géneros informativos con el respeto para los perfiles en cada caso. Por ejemplo, los espacios de información de las emisoras municipales, que por lo general son más breves en el tiempo, tienen como centro de sus emisiones el acontecer local, reflejan de modo preponderante los intereses de la comunidad, sin que ello signifique aislarse de la vida en la provincia, el país y el mundo. Priorizan un tipo de información utilitaria y son muy escuchados porque en ellos el pueblo se reconoce e identifica a los protagonistas objeto de la noticia. Las cadenas provinciales y las nacionales concilian sus intereses informativos de acuerdo con su radio de acción. Asumen temas más globales y al transmitir todo el día tienen más espacio para el seguimiento informativo y la investigación. Radio Habana Cuba, nuestra emisora internacional, está considerada una alternativa informativa en el concierto de emisoras de la región. Es la voz de Cuba ante el mundo, utilizada como fuente para redifundir la realidad nacional, tan silenciada por los grandes consorcios transnacionales de la información y la comunicación. 

-Periodismo radial: perfil y entorno de las emisoras  cubanas.... ¿se parecen en sus propuestas en la información general o hay notables diferencias que las distinguen entre sí? 

Un asunto en el que con urgencia la Dirección Metodológica Nacional de la Radio Cubana está inmersa es el tema del respeto a los perfiles. El hecho de que todas las emisoras tengan espacios noticiosos no puede significar que se parezcan o sean idénticos. Cada informativo como programa tiene una intención respecto a su entorno y audiencia, y debe trabajar para ofrecer un servicio diferenciado que satisfaga. Con pocas excepciones, nuestras ediciones informativas llevan años con un formato radiofónico muy parecido. El boom que significó a finales de los ochenta el programa Haciendo Radio, de Radio Rebelde, permitió al oyente descubrir que su relación no solo era con unas voces, sino con personas que tenían mucho en común con él. Pasó a un segundo lugar la voz solemne del locutor impecable, sin errores, y ocupó el primer plano la persona que le contó y comentó la noticia, se la explicó con la ayuda de otras que intervinieron por teléfono o desde la cabina de transmisiones, todo ello con un lenguaje familiar, alejado de la rigidez de los textos escritos en las redacciones. Esta experiencia, multipremiada en los Festivales Nacionales de la Radio, motivó la imitación del modelo y ha hecho que por mucho tiempo el país despierte con ese patrón de Radio Revista Informativa extensa, la cual genera una tendencia a la espontaneidad y la improvisación e impone un estilo siempre arriba (tono de voz alto y animado). Su uso aún es funcional, pero hay que cuidar con celo los contenidos y el público destino. Otras razones de similitudes en los informativos hay que buscarlas en el Período Especial. La fuerte contracción de los medios de comunicación impresos y televisivos hizo que la Radio aumentara los por cientos informativos, en ocasiones con temáticas no afines a su perfil. Así muchas comenzaron a parecerse. Por fortuna esa no es la realidad de hoy. Se ha ido recuperando el espacio perdido y se han abierto nuevos canales de TV y emisoras de radio, lo que ha permitido diversificar la información. La rectificación nos lleva a reconocer emisoras como Radio Cumanayagua, en el Escambray cienfueguero, al centro de la Isla, donde un guateque campesino inicia las transmisiones y toda la información se brinda en décima. Allí el 75 % de la población es campesina. Otras experiencias como las de la emisora capitalina COCO, que inicia su programación con un noticiero deportivo, según su perfil; o las emisoras eminentemente culturales CMBF y Radio Enciclopedia, que difunden música de concierto e instrumental ligera, respectivamente, allanan el camino para irnos complementando desde lo diferente.

-¿Hay suficientes periodistas para la cobertura radial en el país?

Si hablamos de los que ha graduado la Facultad de Periodismo, definitivamente no. El Período Especial dejó también su nefasta huella en la profesión y durante unos pocos años se limitó la entrada de jóvenes a la carrera, dado el cierre de publicaciones. Esa situación se ha estado revirtiendo con la entrada desde hace algunos años a los medios de comunicación de un gran número de profesionales de carreras afines, diplomados en Periodismo. Ya son mayoría en la Radio y muchos han demostrado en la práctica que con preparación consciente cualquier meta se hace cercana. La Unión de Periodistas de Cuba tiene un programa especial para su capacitación profesional. 

-¿Qué géneros periodísticos tienen más peso en la actual programación de  corte informativo en el país?... ¿Se han realizado investigaciones en torno al tema?

Indudablemente la información es preponderante. La investigación más reciente de la Dirección de Información y Propaganda de la Radio Cubana, que evaluó el desempeño de los informativos del país en la década 1996- 2006, a partir de los resultados de las visitas metodológicas y los talleres de calidad impartidos, demuestra que el empleo de los géneros de opinión está por debajo de lo propiamente informativo. Existen en la Programación Informativa radial espacios de entrevistas, reflexiones de diversa índole, pero la propia búsqueda temática nos presenta a un oyente inteligente, que requiere de nuevos elementos para su información como comentarios, reportajes y otros géneros que mueven más lo emocional. La radio cubana necesita incrementar su periodismo investigativo, contrastar fuentes, ganar en argumentos para moldear los temas. Ser, sin dudas, más audaz.

-¿En qué medida el brutal  y fascista bloqueo contra Cuba por parte de las sucesivas administraciones norteamericanas ha dañado en el orden material el periodismo radial cubano?

En idéntica medida que ha dañado a todo nuestro pueblo, incluso en aspectos tan sensibles como la salud y la propia subsistencia. En la Radio, por ejemplo, el equipamiento tecnológico de nuestras emisoras es obsoleto, data de la época de la colaboración con el desaparecido campo socialista. Lleva más de 20 años en explotación, sin piezas de recambio y expuesto a un uso continuado. Hay emisoras municipales adonde no ha llegado la computación, un instrumento que es vital en el trabajo informativo, y las máquinas de escribir que poseen son pocas y se encuentran muy deterioradas. Mucho trabajo se hace a punta de lápiz. Los equipos de reporteros apenas tienen grabadoras, casetes, baterías, todo lo cual dificulta la ejecución de nuestra especialidad. La radio que se hace hoy en Cuba en gran medida es por el amor y esfuerzo de sus realizadores. Tenemos un nivel muy elemental de recursos y los innovadores han desempeñado en estos difíciles tiempos un rol decisivo en la continuidad de los equipos para la producción.

-Si tuviera que desarrollar su trabajo directamente como periodista radial, ¿qué género preferiría para activar su propuesta personal y por qué? 

Me gustaría trabajar el reportaje radial, muy cercano al radiodocumental. Soy amante de la investigación y esos géneros brindan posibilidades de profundizar en un tema previamente seleccionado. Son además los que más invitan a la creación, en ellos puede derrocharse imaginación en el empleo de los recursos sonoros y estilísticos propios de la radio.

Nuestra Radio, como propuesta de Programación, aún no ha alcanzado el nivel de calidad general que la acerque a la  excelencia sin que ello signifique  no alcanzarla en su momento justo y sin obviar que ya hay muestras de excelencia focalizadas, pero no suficientemente generalizadas...

-Para usted, ¿cuáles serían las insuficiencias que aún tiene el área informativa en el país y cuáles sus fortalezas más apreciables?   

Las deficiencias más notables están en el plano humano, no dependen de recursos para resolverlas. La falta de trabajo en equipo y de preparación está en primer orden. Un colectivo de realización no podrá rendir de modo óptimo si no participa en cada detalle desde que se gesta una idea o se anuncia una cobertura.  Se percibe linealidad en el tratamiento de los temas y abuso de las improvisaciones como argumento de la rapidez y la dinámica que exige la radio. Asimismo, se ha generado la ausencia del seguimiento informativo y la pérdida de los géneros periodísticos, en tanto la saturación de un solo formato radiofónico influye en el mayor crecimiento de la audiencia. Otra debilidad es la falta de capacitación intencionada, al menos en la medida que se necesita. Hay que avanzar más en el dominio de las técnicas de realización radial y periodística.

Muchos compañeros se han incorporado al ejercicio del periodismo mientras se forman y eso también limita. Se requiere de más análisis, presentación de antecedentes y proyección futura de los hechos. A pesar de todo ello, la Radio sigue siendo líder en llegar primera con la información y simultáneamente movilizar a públicos extensos. A través de ella se oye la voz de personas que no son expertas en medios, pero que sí tienen cosas que decir. Tenemos la virtud de ser creíbles, veraces y acompañar a toda hora. Nadie discute que la Radio es el medio de comunicación más personal que existe. Masivamente individual. Unificamos grupos, aportamos valores, familia, una voz en quien confiar, que tiene audiencia todos los días de la semana las 24 horas.

Bob Schulberg en su libro Publicidad Radial: el manual autorizado expresa “que aún no se ha ideado una pantalla de TV tan suficientemente grande, brillante, clara y colorida como para igualar la capacidad de la mente para crear sus propias imágenes vivas, lo que hace de la Radio un medio espectacular para relatar “. Esas cualidades nos engrandecen y en lo informativo trabajamos por no ser menos.

-El  insertarse en la Internet ¿qué ha significado para su Dirección?

Un gran reto. En primer lugar porque siendo un equipo muy pequeño en número asumimos la realización del sitio de los radialistas en el país, el Portal de la Radio Cubana, con un año de creado y que pretende reunir en sus páginas lo mejor y más representativo del quehacer en nuestro medio. Nos hemos ido consolidando con la práctica, estudiando las comunidades virtuales para llegar al internauta que nos interesa. Adentrarse en ese mundo ha permitido, además, colocar los mejores programas en la red de redes, de ahí que 23 de los 49 sitios con que cuenta la Radio cubana en Internet tengan sus audios bajo demanda, en tanto las 6 cadenas nacionales se presentan con audio en vivo. Un pequeño aporte a la capacitación de los colegas de las redacciones digitales brindamos desde el Aula Virtual del Portal y la Lista de discusión de la Radio, instrumentos que junto al Manual de Realización Radial publicado sirven como alternativa para el estudio de periodistas y escritores. 

-¿Qué manifiesta el oyente de otros países de la programación de la Radio nuestra y en qué áreas se manifiesta ese interés?  

El público externo siempre ha visto a la Radio Cubana como una radio culta, de calidad, con objetivos de difusión bien definidos. Se admira la coherencia lograda, la diversidad de gustos que complacemos, con una programación que busca la integralidad. En el plano informativo no son pocos los realizadores y los programas que han sido premiados en concursos internacionales. Uno en el que se ha dejado una positiva huella es el Concurso de la Caribbean Broadcasting que cada año sesiona en Barbados. La llegada de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) marcó para la Radio también un nuevo horizonte y cada vez se hacen más frecuentes los encuentros regionales de radialistas en nuestro país. La reciente convocatoria de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) para la creación de Radiosur impone para los realizadores cubanos un nuevo reto en el futuro inmediato.

-Aniversario 85 de la Radio cubana y periodismo radial... ¿Cómo se conjugan y proyectan?

No puede conjugarse de otra forma que no sea alcanzando un periodismo de excelencia, lejos de formalismos y banalidades. Consciente de su momento y de la experiencia que recogen esos 85 años de fundada, nuestra Radio tendrá que avanzar hacia el reflejo cada vez más profundo de la realidad nacional y conducir desde sus micrófonos hacia la solidez de los valores forjados en la Revolución. La Dirección de Información y Propaganda de la Radio celebrará ese aniversario con la salida de su sitio en inglés: www.cubanradio.cu, una versión de lo que publica el Portal de la Radio Cubana, cuya dirección es www.radiocubana.cu  

-Siempre he querido hacerle dos preguntas y ahora es la ocasión: ¿Qué literatura prefiere leer (género, autor), y qué música (género, autor, intérprete) es de su gusto?

Como género literario prefiero la novela y García Márquez es mi autor de cabecera. En cuanto a música, soy de la generación que maduró escuchando a Silvio Rodríguez, Gerardo Alfonso y Joan Manuel Serrat. En los últimos años he incorporado entre mis grupos favoritos a “Buena Fe” y en el mundo de la llamada “salsa”, que me funciona mejor si le llamo “casino”, no encuentro algo mejor que Los Van Van y Gilberto Santa Rosa. 

-¿Cómo valora la Radio en estos momentos en el contexto internacional?  

En lugar de desaparecer o ser absorbida por otros medios, la Radio ha sabido acomodarse, compartir escenarios con la TV y ubicarse dentro de la multimedialidad que supone Internet. La siguen prefiriendo los públicos más diversos y le favorece el don de la ubicuidad; va lo mismo en un bolsillo, que en un auto; está lo mismo en un mercado que muy cerca de la cama. Ese derecho, ganado a fuerza de entrega y sacrificio, va a ser difícil que lo pierda.

A TRES MARZOS DE AQUELLAS LLUVIAS: EDDY MARTÍN

A TRES MARZOS DE AQUELLAS LLUVIAS: EDDY MARTÍN

DAINERYS MACHADO VENTO Y DANIEL PALACIOS ALMARALES,
estudiantes de Periodismo y Letras.

Una lluviosa tarde de marzo de 2005, Eddy Martín nos acogió en su modesto apartamento del Cerro. Sin mucho protocolo iniciamos la entrevista. Queríamos conocer del hombre que publicaría dos libros en la ya lejana XIV Feria Internacional del Libro de La Habana.
Queríamos, simplemente, conversar con Eddy.

Cuando le preguntamos si se consideraba narrador, periodista, maestro, locutor o escritor, nos respondió con la más sincera de sus sonrisas. Y es que hablar de Eddy no resultaba sencillo aquella tarde, y mucho menos resulta hoy evocarlo.

Fue, desde los micrófonos, cronista de siete juegos olímpicos, once justas multideportivas panamericanas y 43 campeonatos nacionales de béisbol. Un amplio historial que alcanzó su cúspide con el Premio Nacional de Periodismo José Martí en 1998, a la Obra de toda la Vida y  cuyo final estará contenido en las narraciones de todos los que, de una forma u otra, fueron sus alumnos.

Al encuentro de aquel día nos llevó la curiosidad sobre su versatilidad periodística, y él, como buen maestro, nos recompensó con una agradable conversación, y la invitación de adentrarnos por un rato en sus amplios y magistralmente organizados archivos personales.

Antonio Eduardo Martin Sánchez, nacido en la provincia de Ciego de Ávila, nos contó sobre su idea de crear una Copa Intercontinental de Béisbol, y pasados tres años de aquella entrevista, que nunca llegó a ser publicada, no nos atrevemos ya a cambiar siquiera una palabra.

“Alrededor de 1970 me puse en contacto con los colombianos que iban a organizar el mundial en Cartagena de Indias para que invitaran al equipo de Italia. No era un conjunto fuerte, pero sería el primer equipo europeo en asistir a un evento organizado por la Federación Internacional de Béisbol Amateur (FIBA).

“Cuando el equipo arriba a Colombia, Aldo Notari, su manager (actual presidente de la Federación Internacional del deporte), me dice que iba a pedir la sede del próximo campeonato mundial. Le expliqué que los directivos de la FIBA solo se movían en el Caribe, porque les costaba mucho enviar un equipo a Europa y le expresé la idea de hacer un evento que se llamara Copa Intercontinental de Béisbol, en el cual se invitara a un país europeo, uno asiático y los cuatro primeros lugares del mundial. Al día siguiente, en reunión de la FIBA, Notari la propuso y me pidió que explicara, alegando su poco dominio del español. El proyecto se votó y fue aprobado doce votos a favor y uno en contra.”

Nos habló de sus primeros pasos en el periodismo...

“Desde los 14 años, por una necesidad de expresión, comencé a escribir para un periódico en Ciego de Ávila, y a hacer radio en un noticiero deportivo, primero como redactor y después como locutor. Estudié dos años periodismo, pero no terminé. A finales de 1948 vine para La Habana y me gradué de locutor en un examen convocado por el Ministerio de Comunicaciones.

“Trabajé en el periódico Hoy, en el semanario Vamos y en la revista Avances. En 1955 creé un noticiero deportivo que llegó a contar con 110 corresponsales. En aquella época las emisoras sólo atendían los torneos que daban dinero y con esos recursos me dediqué a atender las actividades provinciales. Al triunfo de la Revolución comencé a hacer actos oficiales, trabajé en el periódico Revolución, y dirigí la página deportiva de Juventud Rebelde.”

...Nos remontamos a su llegada a la locución deportiva.

“Empecé siempre pensando en inclinarme por el deporte. Fui locutor comercial, antes de 1959, en emisoras que atendían el deporte y allí estuve cerca de los mejores narradores de la época como ‘Felo’ Ramírez, ‘Cuco’ Conde y Rubén Rodríguez. Escuchaba y atendía sus técnicas narrativas, y lo más importante, estaba muy pendiente del más mínimo detalle porque ellos no querían compartir su sabiduría con los jóvenes. Un día me dieron la oportunidad de narrar un evento deportivo, y desde entonces lo alterné con lo comercial.”

¿La salud de la narración y el comentario deportivo cubano?

Eddy Martín veía la salud de la narración y del comentario deportivo cubano “bastante bien; aunque este es un trabajo que requiere estudio constante. Últimamente hay compañeros que han querido crear nuevas formas y estilos —no los critico—, pero hay cosas en esta profesión que no se pueden cambiar.”

Sentía siempre “la inquietud de seguir estudiando. Hace más de treinta años traslado lo aprendido y eso me satisface. No queremos que Cuba se quede sin narradores deportivos y trabajamos para que nuestro relevo sea mejor que nosotros”.

Dos títulos quedaron en su hacer: Béisbol para niñas y niños, con los conocimientos elementales del juego, y Memoria a mis setenta y..., un anecdotario personal. No obstante, quería seguir escribiendo porque “en definitiva, eso es lo que queda para la posteridad”.

Y por mucho tiempo quedará en la memoria de los aficionados al deporte, y del pueblo de Cuba en general, porque ciertamente muchas fueron las páginas que escribió con su trabajo diario.


UN HOMBRE PARA CONOCER

UN HOMBRE PARA CONOCER

Vida, trayectoria y sentimientos que definen la maestría de un talentoso y original periodista, Víctor Joaquín Ortega.

DAYNA ARENCIBIA LÓPEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Víctor Joaquín Ortega pudiera ser el nombre de un popular actor o más bien de un excelente campeón deportivo. Sin embargo, este cubano sencillo, locuaz y hasta zalamero, es considerado uno de los periodistas deportivos más avezados de Cuba.

Escritor, maestro, comenzó en el periodismo hace 44 años como jefe de las páginas deportivas de la revista Mella, y luego se enroló en la nómina de Juventud Rebelde, diario del que fue fundador. Más tarde, se destacó como político en una unidad creada durante la Crisis de Octubre. También dirigió las revistas de los CDR Mi Barrio y La Calle, fungió como colaborador de diversas emisoras de radio y televisión, además de ser corresponsal de guerra en Vietnam en el año 1972. Hoy asume la jefatura de redacción en la publicación Tribuna de La Habana.

Asimismo, Víctor fue profesor de varios cursos para estudiantes en Angola y Cabo Verde, y de la Cátedra de Periodismo Deportivo del Instituto Internacional de Periodismo José Martí. Ha alcanzado múltiples premios y menciones en concursos literarios y periodísticos del país, y también ha publicado 16 libros. Recientemente, impartió clases de periodismo deportivo a profesionales en Bolivia. 

-¿Qué lo motivó a estudiar esta carrera?

La familia es la célula fundamental para la formación del hombre, y la mía, en particular, desempeñó muy bien su papel. A mi papá le gustaba escribir y publicó dos libros de poemas. Así, me fue introduciendo en ese ambiente literario del cual me alimento cada día. A los cuatro años ya sabía leer y escribir.

Desgraciadamente, mi padre se hizo de dinero y se fue para otro país. Yo me quedé con lo mejor de él: su vida bohemia, su romanticismo y su afán de lucha contra Machado, pero no podía seguir sus pasos. Él se marchó, sin entender nunca mis ideas.

Mi vocación parte también de las escuelas donde estudié, pues mis profesores me inculcaron mucho el amor por la lectura. En particular, la doctora Otilia de la Cueva, a quien le debo muchísimo porque solidificó en mí la pasión por las letras, que traía desde la cuna. Más tarde tuve la oportunidad de compartir con ella varios programas de la Revolución. En una ocasión le prometí hacerle una entrevista, pero el tiempo me jugó una mala pasada: Otilia murió y no pude cumplir con ella.

-El entorno en el cual se desarrolló, ¿también incidió en su vocación periodística?

El divorcio de mis padres me llevó a convivir en el barrio de Cayo Hueso, que es mi pequeña patria. En ella aprendí a comprender más al pueblo, a andar entre negros, mulatos, blancos ”de orilla”, a bailar el guaguancó sabroso. Todo ese ambiente me ayudó mucho, pues sentí necesidad de escribir mis experiencias, inquietudes, ante todo aquello que vivía.

-¿Qué significó para usted ocupar un cargo político en la Crisis de Octubre, con solo 21 años?

Con aquella edad yo era un “rebelde sin causa” y por mi inmadurez no tenía absoluta conciencia de las cosas: me creía un pequeño héroe. Fue la UJC la que me envió como comisario político y así renació en mí la ansiedad de escribir. Durante todo el tiempo que estuve allí, llevé apuntes en una libreta sucia y enfangada, que no desprendía de mí. Y mis balbuceantes y sinceras líneas me posibilitaron incluirme luego en la nómina de la Revista Mella, como responsable de la página deportiva.  

-Usted asume una actitud impulsiva, e incluso agresiva en ocasiones, a la hora de escribir. ¿Es esa su técnica periodística?

Ciertamente, soy muy impulsivo y apasionado, tanto en el amor como en la lucha, y lo que está mal hay que decirlo y no se puede dar tantas vueltas. Eso me lo enseñó mi barrio. Jamás he hecho una crítica destructiva. Acepto que, en ocasiones, se me ha ido un poco la mano, pero no puedes elevar a alguien si no se lo merece.

-Como crítico deportivo, ¿cree que la prensa cubana es imparcial cuando Cuba fracasa en algún evento internacional?

La lectura y el deporte siempre han sido mis dos pasiones y esto me hizo dedicarme al periodismo deportivo. Amo a los atletas cubanos, pero no los justifico. Cuando un deportista o equipo determinado fracasa, hay que decirlo. Se debe saber perder sin justificaciones de ningún tipo, y tomar experiencias de esa derrota para enfrentar venideras batallas.   

-¿Cuál es su valoración sobre el periodismo cubano actual?

La prensa ha desempeñado un rol vital en la obra de la Revolución, y los periodistas cubanos han sido fieles a la Patria, al Partido y a Fidel. Pero creo que aún nos falta calidad humana y profundidad en el periodismo. Hay que saber cómo decir las cosas en el momento adecuado, pero ocurre que no todos los periodistas saben actuar así. Tenemos que saber dar informaciones no con dogmatismos, ni diciendo que todo está bien. No podemos ser bufones y ocultar la verdad con bufonerías. La prensa debe ser hermosa y profunda, no puede ser una pistola sin balas.

-En el año 1972 visitó Vietnam, ¿cómo fue su experiencia en esa nación?

Tuve la dicha de que me eligieran para ir a Vietnam como corresponsal de guerra, lo cual ha sido una de las cosas más grandes que me ha pasado en la vida. Fui a denunciar los ataques del imperialismo, no tenía duda de que los vietnamitas vencerían. Había que ver cómo luchaban, con qué fiereza defendían su patria. Ahí conocí por primera vez a Papá Noel. Los yanquis se vestían como este y se “presentaban” en hospitales, escuelas, fábricas, todos los lugares donde pudieran atraer a las personas, mayormente a los niños. Ahí mismo bombardeaban sin piedad alguna, como lo están haciendo en Iraq.

-¿Y su experiencia en Bolivia?

El maestro aprende más de los alumnos que el alumno del maestro. La vida me llevó a ser maestro y hasta escribí libros sobre técnica periodística. He tratado de enseñar, de forjar los nuevos valores. Lo he hecho en Angola, Cabo Verde y otros países. Pero antes de eso, impartí clases en Cuba y ahora tengo formados maestros excepcionales dentro del propio gremio.

En Bolivia pude apreciar todo el problema que se vive allí, con los cuales tiene que luchar el presidente Evo Morales. Además,  constaté que el Che está vivo, que no cayó en vano, y eso me hizo “rejuvenecer”. Me sentí muy bien siendo útil a esos periodistas bolivianos que por culpa del imperio no han podido desarrollarse. Por eso aporté mi granito de arena, me trataron con mucho cariño, y una atención que a veces uno no encuentra en su propio país. Esta labor para mi fue muy importante, trascendental.

-En su larga trayectoria, ¿cuál ha sido el momento más difícil que ha enfrentado?

El más difícil fue cuando tuve que enfrentar a mi padre, a quien adoraba, pero no comprendió mis ideas. Otro momento triste fue cuando me desactivaron de la UJC por tener varios romances a la vez. Y yo me pregunté: ¿si los grandes héroes los tuvieron, por qué yo no los iba a tener? Pero supe levantarme para seguir siendo el mismo comunista de siempre, y muchos de los que me criticaron, hoy están en Miami. Yo no traicioné a mi patria, estoy y estaré aquí hasta el día que muera, y aún después de muerto, seguiré en mi país.

En mi trayectoria laboral, quisiera destacar que yo todavía me siento miembro de Juventud Rebelde, porque su colectivo hace honor a su nombre, su periodismo encabeza la realidad cubana, y los defiendo donde quiera que esté, porque se lo merecen.

-¿Es feliz?

La felicidad es igual que la perfección, hay que luchar por ella todos los días. A veces,  cuando  crees que la alcanzaste, se te va, pero luego vuelve. Yo tengo a la Revolución, a Fidel, al Partido y en lo personal, soy un hombre de 65 años, muy saludable. Además, tengo a mi nieta Sandra, que es muy importante en mi vida, es muy buena, estudiosa y me hace feliz. He aprendido mucho de ella, me ha enseñado a entender a los jóvenes de esta generación. ¡Qué más puedo pedir!

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Dar a conocer pasajes de la vida de este importante periodista.

Objetivo Colateral: Reflejar experiencias en su larga trayectoria laboral.

Tipo de entrevista:

Por su tipo: Clásica.

Por su contenido: De personalidad.

Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de título: Genérico

Tipo de entrada: Biográfica

Tipo de cuerpo: De preguntas y respuestas.

Tipo de cierre: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas: 

José Luis Estrada, periodista de Juventud Rebelde

José Alejandro Rodríguez, periodista de Juventud Rebelde

MÚSICO, POETA Y LOCO

MÚSICO, POETA Y  LOCO

Como el periodista de las curiosidades es conocido Luis Hernández Serrano en el diario Juventud Rebelde. Va para 40 años de trabajo en los medios de prensa cubanos.

YENNY VANESSA ALFONSO ALMEIDA,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Luis Hernández Serrano nació en Calabazar el 6 de agosto de 1943. Fue músico profesional en Santiago de Las Vegas. Estudió también Artes y Letras y posteriormente Periodismo en la Universidad de La Habana. Es compositor, clarinetista, poeta, historiador, escritor y periodista.

Como reportero ha trabajado en los periódicos El Bayardo, El Habanero, Trabajadores y Juventud Rebelde, y colaborado con distintas publicaciones en Cuba y el extranjero. Pertenece a la Organización Internacional de Periodistas, Unión de Periodistas de Cuba, Unión de Historiadores de Cuba, al Movimiento de Periodistas Docentes Elio Constantín y al grupo de poesía A la Décima.

En ocasión de sus casi 40 años como reportero, ofrece declaraciones sobre la profesión.

-Usted fue músico en Santiago de las Vegas y estudió Artes y Letras en la antigua Facultad de Humanidades. ¿Por qué decidió cursar la carrera de Periodismo y dedicarse profesionalmente a ella?

Lo que más me gusta es escribir, ser periodista. Toco guitarra, clarinete, tumbadora, cualquier  instrumento de la percusión, pero lo de escribir lo tengo en la sangre de mi padre. Si soy poeta se lo debo a él: me enseñó a componer décimas, sonetos, poesía. Mi vocación de periodista y escritor surgió desde pequeño cuando lo veía como lector de tabaquería, leer y escribir para los trabajadores.

-Tiene libros publicados como El quinto expedicionario, La butaca de mimbre, Un poeta de la cintura cósmica del sur, Penicilina para bailar el son. ¿De cuál se ha enamorado más?

Mi tema favorito es el de los gemelos, poseo un archivo de curiosidades de nacimientos humanos en Cuba y en el mundo de 200 años atrás  que no tiene ningún ginecólogo. Sobre esto escribí un libro que no he podido publicar, llamado Diccionario de pecados. Pero el libro que más me apasiona es Penicilina para bailar el son y no es más que 40 trabajos extraordinarios que publiqué en Juventud Rebelde. Considero alucinante también la novela La butaca de mimbre, cuatro libros en uno que abordan la vida increíble de Giustino Di Celmo. Por su alto contenido es un texto que da tema para hacer una película o un serial televisivo.

-¿Por qué nombró el último Penicilina para bailar el son?

Inicialmente le iba a poner Ventajas y desventajas de ser jimagua, pero era un título muy largo y tradicional. Entonces me acordé que el famoso compositor y percusionista Chano Pozo, el más grande que ha dado la historia de la música cubana y de América, hizo una canción a propósito de la entrada a Cuba de la penicilina en 1944 y que decía, entre otras cosas, "la penicilina es lo último, no me digan que la penicilina no sirve para bailar el son". Me dije: ese es mi título. Siempre trato de nombrar los trabajos de forma que resulten atractivos a los lectores.

-En sus publicaciones predominan los trabajos curiosos, insólitos, extraordinarios como Siameses, Madre que parió a sus nietos, Inflar con los ojos, El hombre que se tragó un pez vivo. ¿Por qué esa "vocación" por el periodismo curioso?

En el año 1970 la revolución cubana pretendió hacer una zafra de 10 millones de toneladas de azúcar. En ese tiempo las páginas de los periódicos solo tenían entrevistas, reportajes, informaciones de zafra, caña y azúcar; había muy poco espacio para cosas refrescantes. Se me ocurrió hacer una encuesta entre la población sobre el romanticismo, y así la nombré: ¿Qué es ser romántico? Lo hice para refrescar, para aliviar las páginas. Yo, como lector, escritor, poeta, periodista, ser humano y como joven que también fui, me dije: Los periódicos no pueden ser solo eso, tienen que tener también cosas ricas en contenido, que llamen la atención por sus títulos, temas, y así me lancé a buscar curiosidades.

-Entonces es cierto que usted anda por la vida buscando sucesos, anécdotas, extravagancias, todo lo que escapa a la rutina, ¿o solo investiga en los viejos archivos?

Priorizo la creación musical, profesional. La esencia de mi vida es trabajar como si fuera a morir mañana. Por eso dedico mucho tiempo a investigar en los viejos archivos, en las hemerotecas, en los lugares. Como periodista de Juventud Rebelde participé en 50 congresos de Medicina que se realizaron en el Palacio de las Convenciones. Asistía, cumplía con mi información, pero no me iba de allí sin preguntar a cada médico qué operación rara, interesante, había hecho, o con el teléfono de alguien que me fuera a contar una historia extravagante. Fue  así que estuve presente en los primeros 15 trasplantes de corazón en Cuba y en el primer cambio de sexo. Siempre que voy a algún evento busco cosas nuevas, o también muchas personas me llaman para contarme asuntos interesantes porque saben que las busco, que me apasionan.

-¿Cuántos de esos trabajos han quedado en el escritorio del periodista?

Son tantos que estoy haciendo un libro para reflejarlos. Incluye todos los trabajos  que me han censurado, lo nombraré Lo que no me publicaron. Realmente soy un náufrago de libros en proyecto porque tengo 17 textos inéditos, escritos a mano por falta de una computadora, esperando algún día poderlos pasar a máquina.

-¿Cuál es el motivo por el que no ha podido publicar esos 17 libros?

Los he presentado a distintas editoriales, pero siempre me dicen que no es su perfil. Porque hay que hacer una editorial para curiosidades, Editorial para trabajos curiosos, para cosas interesantes. ¿Cuántos libros se han publicado que no los lee nadie, que están en las bibliotecas y no son consultados nunca? En la vida, el ser humano no tiene tiempo para leer todo lo que se ha escrito, pero vale la pena que lea cosas interesantes.

-Usted también es historiador, ¿cual es su figura favorita en la historia?

Me gustan los temas históricos. He publicado muchos trabajos relacionados con esa materia tratando de que el lector se identifique con sus héroes, que los vea humanamente, con virtudes y defectos. Pero mi figura favorita es Félix Varela, de hecho, hice una cronología y anecdotario sobre él. Considero, además, que la historia es verdad que la hacen los pueblos encabezados por dirigentes extraordinarios, son numerosos, pero a grandes saltos pueden resumirse en el caso de Cuba en tres figuras: la semilla, Félix Varela; la flor, José Martí;  y el fruto, Fidel Castro.

La más importante religión cubana de todos los tiempos, la católica apostólica y romana,  tiene como esencia teológica lo que llama el misterio de la Santísima Trinidad: el padre, el hijo y el espíritu santo.

Yo digo, en el misterio de la santísima libertad: Varela es el padre, Martí es el hijo y Fidel Castro es el espíritu santo de la Revolución Cubana.

-Como incansable buscador de noticias que es, ¿cuáles son los proyectos del  2008?

En estos momentos preparo un libro de selección de cosas interesantes que he publicado en mi vida como son El coronel ruso que se infiltró en Cuba para ver qué era la guerra hispano-cubano-norteamericano, Los norteamericanos ensayaron en la Habana el bombardeo de Hiroshima y Nagasaki en 1945, El Che no me gustó. Es un volumen que expondrá asuntos apasionantes y para el cual no tengo título aún. También redacto Lo que no me publicaron y mi primera novela de ficción. Esta última la voy a llamar Los ojos en la sopa, y cuenta la historia de 60 personajes curiosos de las montañas orientales, que existieron realmente, entre ellos, dos homosexuales.

-Periodista, compositor musical, clarinetista, poeta, historiador y escritor. ¿Cómo se organiza para realizar todo su trabajo?

Yo no me organizo, un loco no se organiza. Soy el hombre más distraído del mundo. Mi vida se dedica a leer, escribir, componer canciones, tocar mi guitarra. Doy poco tiempo ya a la televisión porque quiero aprovechar el que me queda para investigar cosas y  exponerlas. El objetivo de mi vida hoy es dejar escritas cosas para mi familia. El burro me podrá ganar en inteligencia, pero no en terquedad.

-Músico y poeta, ¿también loco?

Sí, músico, poeta y loco. Solo siendo un poco loco se pueden lograr estas cosas. Una persona si es al ciento por ciento tranquila, sedada, seria, incapaz de decir una mentira, aunque sea piadosa, no puede llegar hasta donde he llegado yo como periodista. Se requiere tener  una gran dosis de locura para llevar todo eso, para hacerlo, porque el periodismo, en mi opinión, es un poco de audacia, locura, intranquilidad, pasión, romanticismo, búsqueda de cosas curiosas, interesantes, que la gente las lea y las recuerde, incluso, hasta por el título.

-¿Qué relación hay para usted entre la música y el periodismo?

Para mí la relación que tienen es creación, arte. El denominador común entre cualquiera de las manifestaciones creativas de la cultura es el verbo "crear". Todo el mundo debiera crear, aunque ese don lo tiene uno desde que nace.

-¿Cómo valora la noticia en nuestros medios?

No hay noticias, noticia es cuando Juventud Rebelde publica notas curiosas, no quiere decir mías, porque allí hay muchos compañeros que también lo hacen; pero que los CDR se van a reunir el día 28 no es noticia, que el jurado de Casa de Las Américas se va a reunir no es noticia. ¡Ah!, el ganador, sí. Las páginas de la prensa están llenas de "teques" que la gente no se lee. No digo que no se publiquen cosas políticas, sino que hay que hacerlo de forma potable, que las personas lo asimilen: buscar los aspectos más novedosos de las informaciones.

-Lleva ya casi 40 años como periodista. ¿Ha sido siempre feliz en su carrera, o ha tenido alguna frustración?

Fui uno de los periodistas más productivos de la prensa cubana, en realidad lo he sido siempre. No soy el mejor, pero tampoco me considero uno más, parece autosuficiencia, pero es que he dedicado mucho tiempo, cariño, amor, sacrificio, investigación, lectura. Cuando alguien prefiere ir a un carnaval, tomar cerveza, a ligar mujeres, divertirse, yo prefiero quedarme y leer un libro, buscar algo interesante, comparar diferentes criterios de escritores. Y sí, me he sentido frustrado cuando me censuran, cuando no me han dejado publicar algún material.

Una vez me sentí muy mal cuando tiraron una foto aquí en Juventud Rebelde en su aniversario 30 donde participaron 15 jóvenes juntos. Yo de ingenuo quise ponerme en la foto y me dijeron: ¡No, no, no! Esto es para los jóvenes solamente. De ellos, 14 ya no están en el diario. Debieron dejarme, yo era uno de los más viejos en el periódico. Pienso que la manera más bonita y saludable de envejecer es entre los jóvenes, pero me duele mucho cómo se discriminan a las personas mayores

Ficha Técnica:

Objetivos Centrales: Dar a conocer aspectos de la vida y obra de Luis Hernández Serrano.

Objetivos Colaterales: Conocer acerca del tipo de periodismo que ha hecho durante casi 40 años y sus proyectos.

Tipo de entrevista

Por su tipo: Clásica de preguntas y respuestas

Por su contenido: De personalidad                         

Por el canal que se obtuvo: Directa

Tipo de Título: De juego de palabras

Tipo de entrada: Biográfica

Tipo de Cuerpo: Clásico de preguntas y respuestas

Tipo de Cierre: De opinión o comentario del entrevistado

Fuentes Consultadas: Documentales y no documentales

Luis Hernández (entrevistado); Esposa del entrevistado, libros del entrevistado.

Internet. Localización: Google: Luis Hernández Serrano.

EL MUCHACHO DE TAMARINDO

EL MUCHACHO DE TAMARINDO

Hace más un mes un nuevo rostro nos llega desde el noticiero dominical televisivo, en la sección de temas internacionales. Estar ahí no fue fácil para Oliver Zamora, graduado de Comunicación Social, en la Universidad de La Habana.

JOEL PORTALES BARRIOS,

estudiante de primer año de Periodismo,

Facultad de Comunicación,

Universidad de La Habana.

Se puede decir que es la misma historia de muchas personas del campo que vienen a estudiar a La Habana. Oliver Zamora nació en el pueblo de Tamarindo, en la provincia de Ciego de Ávila, con el precedente que ese era el pueblo de Eddy Martín, una gran figura de la televisión cubana, lo que de cierta forma constituyó un patrón.

Desde pequeño quiso ser periodista, "hay muchas personas que arriban al 12 grado y no saben qué quieren estudiar, eso yo siempre lo tuve claro, aunque el deseo se acentuó cuando estaba en la secundaria básica y empezó a transmitirse el noticiero del mediodía, conducido entonces por Julio Acanda".

-¿Cómo llegas a la carrera de Periodismo?

Mi entrada a la carrera fue un poco complicada. Realicé las pruebas de actitud y me otorgaron Historia del Arte, pues en la prueba de Matemática no obtuve buenas calificaciones. Esa carrera se estudiaba en Santiago de Cuba, donde no quería ir. Entonces vine para La Habana a "meter cabeza", como se dice en buen cubano, a ver si podía matricular en la Facultad de Artes y Letras y luego de un proceso angustioso del cual pensé que me iba a quedar sin nada, me llamaron del Ministerio de Educación Superior y me dijeron que ya no iba a estudiar Historia del Arte y me dieron la opción de estudiar Comunicación Social. Imagínate, no lo podía creer.

-Siendo muy joven te separas de la familia para a estudiar Periodismo en la capital. ¿Cuánto de sacrificio hubo en esa acción?

Yo estaba acostumbrado, debido a los tres años de preuniversitario, vine a La Habana, empecé a vivir todas las experiencias de los estudiantes de provincias que estudiamos una carrera universitaria, pero bueno, fue etapa muy bonita en la que uno se rodea de personas de su misma edad, con intereses parecidos. Esos cinco años me permitieron descubrir a la gran ciudad, enriquecerme culturalmente. No era el mismo intercambio cultural el que yo tenía en Ciego de Ávila que el de la ciudad. Pienso que esa es una etapa que hay que aprovechar, son años muy importantes, al igual que los primeros después de graduado.

-¿Una vez graduado qué hizo Oliver Zamora?

Yo quería ser realizador de cine. Cuando estaba finalizando la carrera, incluso, pensé en hacer una tesis sobre la documentalistica cubana de la década del 60, el tutor iba a ser Octavio Cortázar, pero llegó el llamado Proyecto Esperanza y me incorporé. Allí estuve nueve meses dando clases, por lo que no hice tesis. Cuando terminé, la opción que me ofrecieron fue realizar el servicio social en el Noticiero, y dentro de él los temas internacionales, que era lo que más me llamaba la atención y tuve la gran suerte de tener como tutor a Eduardo Dimas. En año y medio que trabajé en ese espacio gané un premio en el II Festival Nacional de Televisión, en la categoría de reportaje, lo cual fue un incentivo, pues siendo tan joven obtenía un importante galardón. Después me propusieron trabajar en la Mesa Redonda y me incorporé a ese colectivo. 

-¿Cuánto te aportó la tutoría del profesor Eduardo Dimas?

Fue una gran suerte conocerlo. En los primeros años de graduado es muy importante con quien te juntas, en qué paradigmas te ubicas, para guiarte. Él me enseñó que un analista político en temas internacionales no se hace leyendo cables, no basta con estar informado, no basta, incluso, con leer análisis que han hecho otras personas sobre determinado tema, la política es una ciencia, hay una teoría detrás de ella, todo un campo de conocimiento: hay que saber mucha historia, mucha teoría. Eso me lo enseñó él. Te lo puedo resumir: Eduardo Dimas es un ejemplo, tanto como persona como profesional y te soy sincero, dentro de los periodistas que abordan temas internacionales, es uno de los que más conocimientos posee, es un camino a seguir. Si me preguntan como quien quiero ser, respondería que como Dimas.     

-Eres uno de los pocos periodistas jóvenes que aborda  temas internacionales. ¿Por qué esta elección?

Yo creo que mi interés por la política viene de vocación, me atraen los temas internacionales como a otros les pueden gustar los culturales, los deportivos, saber lo que sucede en el mundo, lo que hay detrás de las noticias internacionales, los conflictos políticos, eso me apasiona.

-Los televidentes te conocen solo por la voz, ¿por qué no te presentas ante las cámaras?

Ante todo por miedo, yo le temía a la cámara, y hoy todavía le tengo respeto. Además, como mi trabajo lo realizo con imágenes de satélite, solo me valgo de la voz. Por otra parte, pienso que salir en cámara no debe ser la prioridad de un periodista. Ahora se me presentó trabajar en el Noticiero Dominical en la sección de temas internacionales, en vivo. Era una gran oportunidad que no podía rechazar y aunque el miedo me caló hasta los huesos, acepté la propuesta. La cosa no se trata de intimidarte porque miles de personas te estén viendo, sino que eso sea algo agradable  para ti, un incentivo para tu trabajo.

-¿Cuánto te aporta la vinculación directa con el colectivo de realización de la Mesa Redonda?

Desde el punto de vista profesional, mucho. Yo tengo que preparar varios trabajos según el tema a tratar en el día. Los especialistas que comparecen en la Mesa dominan los temas en cuestión, lo que me obliga a sistematizar todos los días para no quedar mal delante de ellos y del público televidente. 

-¿Cuál es el reto de la prensa cubana en la actualidad?

El mayor reto es estar a la altura de los tiempos y analizar qué puede aportarle al proyecto revolucionario. Reflejar a la Cuba de hoy y no cederle espacio a la prensa extranjera que lo hace casi siempre de una forma tergiversada.

-¿Un defecto de Oliver Zamora?

Ser un excedido, cuando tengo un amigo quiero ser el mejor amigo de esa persona, cuando tengo una novia, quiero ser el mejor novio. Quiero con mucha pasión y eso a veces me ha dolido mucho, puesto que no siempre te son igual de recíprocos. Yo creo que ese es el mayor defecto de Oliver Zamora: tengo que poner riendas a mis sentimientos. 

-Pero, pudiera considerarse una virtud...

Depende, siempre y cuando quieras a la persona adecuada, tanto a la mujer como al amigo. Puede ser una virtud. Digo que es un defecto porque sufro, pero al final me siento bien porque me pruebo a mi mismo como ser humano.

-Aspiraciones.

Terminar la maestría en Ciencias Políticas, comenzar  el doctorado en Relaciones Internacionales y seguir estudiando para considerarme un día uno de los mejores analistas en temas políticos. Quiero ser un profesional respetado, que cuando realice su trabajo sepa lo que está hablando y pueda defender lo que dice.

-¿Cuánto le debes al proceso revolucionario cubano?

Son varios factores los que me posibilitaron estar aquí. La revolución cubana es uno de esos factores, pero indiscutiblemente es el más importante, independientemente del apoyo que he recibido por parte de mi familia y de la voluntad que he tenido. La Revolución es muy incondicional a la hora de dar oportunidades, las cuales están para todo el mundo. Lo más importante consiste en saberlas aprovechar.

-¿Algún consejo para los jóvenes que se inician en el periodismo?

Se dice que la carrera de Periodismo es una carrera muy práctica, pero no se debe dejar detrás la Academia, no menospreciarla. Para un periodista es muy importante la cultura, prepararse todo los días y no solamente en el sector que atiende, sino en sentido general. Cuando se tiene una cultura vasta te posibilita tener una visión más amplia de todo. Hay que estudiar mucho, amar la carrera, respetarla y, sobre todo, ser valiente y consecuente con lo que se piensa.

Ficha Técnica:

Objetivo Central: Dialogar con un joven que se inicia en la prensa cubana.

Objetivos colaterales: Indagar sobre elementos de carácter personal y ofrecer valoraciones sobre determinados temas de la prensa cubana.

Por su tipo: Clásica de preguntas y respuestas.

Por su contenido: Biográfica.

Por que canal se obtuvo: Directa.

Tipo de título: De cita directa.

Tipo de entrada: De presentación.

Tipo de cuerpo: Clásico de preguntas y respuestas.

Tipo de cierre: De opinión o comentario del entrevistado.

Fuentes consultadas:

Personas trabajan con el entrevistado, amigos y compañeros de carrera.