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Isla al Sur

¿REGRESAR AL MISMO LUGAR?

¿REGRESAR AL MISMO LUGAR?

Nessuno torna in dietro (Nadie vuelve atrás, 1938), de la italiana Alba de Céspedes, fue editado en Cuba hace once años por  Ediciones Unión.

ADRIANA BEATRIZ ROSA-PERALTA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Llegan con la inocencia en el rostro. Unas añoran el aire fresco, la hierba mojada. Otras prefieren el encierro voluntario. Todas temen a la penumbra babélica de los pasillos, a la voz áspera y poco cariñosa de Sor Lorenza: en la piel de ocho jóvenes, otra italiana, con apellido muy cubano, hace historia.

Alba de Céspedes (11 de marzo de 1911, Roma-14 de noviembre de 1997, París) feminista a ultranza, escribió Nessuno torna in dietro (Nadie vuelve atrás, 1938), novela que se convirtió en su primer gran éxito y, según los estudiosos, marcó el inicio de su madurez literaria. Traducida a treinta idiomas, la primera edición estuvo a cargo de la Fundación Mondadori, una de las editoriales más importantes en el mundo literario europeo.

Sin embargo, circuló clandestinamente en la Italia de Mussolini, pues con dura prosa, la autora de El mejor de los esposos, Cuaderno prohibido y En la oscuridad de la noche, a través de las vivencias de ocho chicas y las condiciones de la institución que fungía como residencia universitaria, el Grimaldi, dirigida por monjas, expone las contradicciones del régimen fascista, aunque de manera muy sutil.

La narración seductora nos acerca a la tierra de Da Vinci, la de Miguel Ángel, desde noviembre de 1933 hasta el verano de 1936, tiempo que la morada encierra los secretos de Emanuela, la muerte de Milly, la libertad perseguida por Xenia, la espera eterna de Augusta, el amor de Vinca, la española, la conformidad de Ana, la inteligencia de Silvia, y los deseos enormes de casarse de Valentina.

Nadie vuelve atrás posee un extremo realismo. “La escritora conduce el relato con mano de hierro”, según Graziella Pogolotti, Premio Nacional de Literatura, en el prólogo de la edición cubana, publicada por Ediciones Unión (2003).

Esta impresión presenta recurrentes omisiones de acentos, lo que resulta un agravio a la excelencia del relato, y llega a incomodar al lector exigente.

La profundidad psicológica de sus personajes, sobre todo los femeninos, revelan que más allá del acto creativo, había en esta escritora una mujer que sufrió las adversidades de la cárcel, por ser acusada de antifascista, la muerte de su padre, la enfermedad de la madre. Realidad y ficción confluyen en sus novelas y cuentos, enriquecidos por la mezcla de culturas en la que creció.

De Roma a Londres, de Londres a La Habana, encontró su “lugar predilecto de la tierra”. “Allí, emergido de aquellos mares de historia y leyendas, ese gran caimán verde”. Alba, nieta de Carlos Manuel de Céspedes, precursor de la independencia cubana, heredó de su abuelo las ansias emancipadoras y desde su pluma luchó contra el fascismo, con un periodismo ágil, en medios como Il mesassagero, Il Tempo, y el programa radial Italia Lucha.

Las puertas del Grimaldi están cerradas. Son las diez de la noche en Roma. Deambulan por los pasillos oscuros, ya se acostumbraron a los “ventanales condenados” y al silencio sepulcral. Ninguna regresará a casa; aún, si lo hicieran, el lugar no sería el mismo, ellas tampoco. Nadie vuelve atrás.

SE REABRIRÁ EL TELÓN DEL SAUTO

SE REABRIRÁ EL TELÓN DEL SAUTO

El centro cultural de la ciudad de Matanzas continúa en proceso de restauración desde el año 2010.

MILENE MEDINA MARTÍNEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
Foto: Cortesía de LEONEL PÉREZ OROZCO.

El proceso de restauración del Teatro Sauto, de la ciudad de Matanzas, avanza satisfactoriamente con la incorporación este año (2014) de una brigada de arquitectos, artistas, cuentapropistas y artesanos.

La institución insigne de la Atenas de Cuba permanece cerrada al público desde 2010 por el inicio de las restauraciones más profundas, como el cambio del escenario y las estructuras del techo, lo que impidió continuar con las funciones.

Leonel Pérez Orozco, Conservador de la ciudad y a cargo de la obra, informó que la etapa de reconstrucción demoró por el desvío de los materiales constructivos hacia otras tareas priorizadas por el Gobierno en la provincia, el pésimo desempeño de los trabajadores de la Empresa de Mantenimiento y Construcción del Poder Popular  y la falta de presupuesto.

“Si las cosas fluyen bien, o sea, los materiales llegan a tiempo, no hay problemas con la madera y los que ejecutan el trabajo hacen una buena planificación, el teatro reabrirá sus puertas el 6 de abril del 2016, fecha en que cumplirá  153 años”, agregó Orozco.

Cecilia Sodis, directora del Sauto, afirmó que una vez reinaugurado, será convertido en un complejo histórico-cultural y se establecerá una de sus salas como museo. Al terminar las labores quedará instaurada la Oficina del Conservador dentro de este sitio y un laboratorio de conservación, restauración y arqueología, el primero montado en un teatro cubano, por ser la ciudad pionera en esta ciencia.

Dijo que el proyecto pretende recuperar los locales inactivos, usándolos como galería, donde aparecerán trajes de época, atelieres, mecanismos de electricidad, centros de documentación y grabaciones de todas las épocas.

Sauto es la institución con mayor prestancia dentro de las de su tipo en Cuba, el más espacioso y original, tales características lo convirtieron en uno de los edificios teatrales más importantes del siglo XIX en Cuba, como lo expone Daneris Fernández en su reseña histórica sobre el local.

Pie de fotos: 1-El Teatro Sauto fue el más grande de su tipo en el siglo XIX en Cuba. 2-La obra de restauración avanza satisfactoriamente, gracias a la incorporación este año de cuentapropistas.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Sumario de Qué.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida + Dato adicional.
Tipo de noticia: Blanda, de las que afirman, simple.
Tipo de fuente: Directa, documental.
Primer valor-noticia: Actualidad.
Otros dos valores noticia: Proximidad o cercanía. Interés colectivo.

PASAJE A LA SENSIBILIDAD

PASAJE A LA SENSIBILIDAD

IRELYS SERRANO ACOSTA,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El día apenas comienza y ya el sol calienta las anchas calles de la capital, mientras la multitud inmersa en la rutina se dirige con prisa hacia el trabajo.

Después de tanto andar, llego a la Terminal de Ómnibus de La Habana con el único propósito de comprar un pasaje para Pinar del Río. Pido el último y me incorporo a la extensa cola.

Al cabo de 10 ó 20 minutos, la fila continúa estática. Pasa por mi lado una de las trabajadoras con el rostro angustiado; la reconozco por el uniforme. ¿A dónde irá? Debe tener alguna emergencia para abandonar así el puesto de trabajo. Le deseo suerte y que pueda resolver su problema, porque ante todo debemos ser humanos.

La espera se extiende, el reloj marca las 10:00 am y la gente, debido a la ausencia de techo y asiento, comienza a inquietarse. “¡Pero qué lentitud!”, “¡Esto nada más que se ve en Cuba!”, son algunos de los criterios emitidos.

El sol comienza a arder en mi piel y el sudor corre apresuradamente por la espalda. La misteriosa puerta blanca que se observaba a lo lejos permanece cerrada.

El agotamiento ataca y para combatirlo decido acercarme al mural de información. Ya aburrida de mirar el mismo papel, corre una brisa y mueve una hoja que indica en letras negras: “Se vende pasaje para viernes 15 los miércoles, jueves y en horas tempranas del viernes”.

Al rato, descubrí que en el umbral de la puerta colgaba un cartel que decía: Horario 8:00am-8:00pm. Analizo mis posibilidades: quiero viajar el viernes por la tarde, puedo comprar el boleto el miércoles o el jueves, porque el último día ya se habrá acabado. ¡Perfecto! Sigo leyendo: miércoles abierto y jueves cerrado por fumigación. ¡Ya no es tan perfecto!
El día lanza un bostezo aterrador, quedan unos minutos para la hora de cerrar y faltan delante de mí dos señoras de cabelleras blancas.

Finalmente, el aire frío chocó con mi frente y dije:

-Un pasaje para las 7:30 pm a Pinar.

- No quedan, me contestaron.

-Bueno, para las 8:00 pm, repliqué.

-No, solo hay para las 8:00 am del viernes, escuché.

En ese momento levanté la vista y deseé que aquella voz se compadeciera de mí. De pronto, reconozco el rostro que había visto salir uniformada en horas tempranas de la mañana y más segura aún, le dije: “Es que en la tarde tengo clases y no puedo faltar”.

Como una ráfaga, sin apenas mirarme a la cara, dijo: “Pues vuelve otro día porque el  viernes ya no podrás viajar”.

 

DEL CAMPO A LA CIUDAD

DEL CAMPO A LA CIUDAD

La primera filial universitaria del país radicó entre 1874 y 1889 en el municipio artemiseño de Güira de Melena. Después, pasó a la Habana Vieja.

Texto y fotos:
YAIMA MALAGÓN FRANCHI-ALFARO,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Frondosos árboles, plantas pequeñas de gran variedad y un tráfico constante de personas, rodean el lugar donde estuvo la primera filial universitaria de Cuba. La Academia Humanidades de Jesús, del municipio de Güira de Melena celebró este año el aniversario número 140 de su fundación (2014).

“Aunque resultan desconocidos el día y mes exactos de la fundación, la institución, inaugurada en 1874 como filial del colegio San Gerónimo, en la Habana Vieja, recibió el nombre de Academia Humanidades de Jesús, dado por el sacerdote y doctor en Ciencias Naturales Rafael Asunción Toymil Zapela, quien fungió como  director de dicho centro, donde se estudiaba Bachiller en Ciencias, Artes, Teología y Agrimensura, materias impartidas por los especialistas Fernández Cuba y Rafael Moreno”, afirmó Rigoberto Castañeda Díaz, historiador del municipio.

Sobre su localización, el estudioso güireño refirió que estaba ubicada detrás de la Iglesia Católica, en el centro del parque municipal, al costado de la calle 86 o Calle Cuba, cuando en el año 1889 las autoridades españolas determinaron su clausura por considerarla centro de actividades en contra del régimen colonial y residió, a partir de ese momento, en zona cercana al Colegio San Gerónimo, la cual ya no existe.

El aula inicial de la primera filial universitaria fue construida con madera y guano, y después del traslado, ya inactiva, quedó reducida a cenizas al paso de la invasión dirigida por el General Máximo Gómez  y el Lugarteniente Antonio Maceo, en enero de 1896.

“La Academia inició el pensamiento patriótico, intelectual y científico en Güira de Melena, una incansable lucha por la preparación y dignidad humanas desde temprana fecha”, señaló Yanelis Jiménez, museóloga y responsable de la documentación del museo municipal. Agregó que no hay datos sobre el claustro profesoral y  estudiantil, en cuanto a cifras de matrícula.

No obstante, documentos registrados en el Archivo Nacional de Cuba, recogen los nombres del grupo de güireños que participaron  en la Guerra Necesaria y dejaron su huella en Humanidades de Jesús, entre ellos, el Coronel Eradio Bacallao y Juan Manuel Sánchez Amat, el Teniente Coronel Braulio Bacallao y Miguel Bacallao, este último, mártir de la contienda de 1895, al igual que los hermanos Castillo, de quienes no aparece informe sobre sus nombres completos.

Actualmente, en el parque municipal, detrás de la recién restaurada Iglesia Católica, hay una tarja en honor a la sagrada filial universitaria, primera de su tipo en Cuba, que enorgullece al pueblo güireño con legado histórico y patrimonial de más de un siglo de impronta.

Pie de foto: Tarja en honor a la Academia Humanidades de Jesús, ubicada al fondo de la iglesia en el parque municipal de Güira de Melena.

Ficha técnica:

Tipo de título: Genérico.
Tipo de lead: Especial de ambiente.
Tipo de cuerpo: Lead + Pirámide invertida.
Tipo de información: Ligera, Blanda.
Tipo de fuente: Documental, No documental.
Primer valor-noticia: Singularidad.
Otros dos valores-noticia: Prominencia del protagonista, Proximidad o cercanía.

RETRATO A LA PRIMERA FORMADORA

RETRATO A LA PRIMERA FORMADORA

María Fernández Baéz, maestra de primaria desde 1966, ha moldeado con sus manos por lo menos a casi diez generaciones de estudiantes.

Texto y foto:
LAURA ALONSO HERNÁNDEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Los pasillos silenciosos de la escuela primaria “Felipe Poey Aloy”, en Plaza de la Revolución, La Habana, con la brisa suave y adormecedora, engañaban y hacían pensar que no había nadie. De repente el timbre suena y un tumultuoso grupo de niños sale de sus aulas. La tranquilidad cambia por las risas y los juegos, gritos y cantos que se hacen comunes en el receso.

-¡Se botó el tanque!

Venía desde el corredor central, rápido corrí a ver qué pasaba y me encontré con una mujer de unos setenta años, haragán en mano y en plena faena. No era una auxiliar de limpieza, sino la maestra María Fernández Baéz, tan luchadora como siempre. Después, con los pies aún húmedos, nos sentamos en su aula.

-¿Quieres un poco de café? Me lo acaban de traer y está bien caliente. La verdad, aún no sé qué tiene de interesante mi vida para retratarla. ¿Por qué esta entrevista?

Y es que el médico no es médico sin ella, ni el periodista ni el constructor. ¿Por qué no retratar a la primera formadora?

-Nací en Ciego de Ávila, en el central “Enrique Varona Faya”. Mi familia era humilde, a pesar de que mi padre era español no vivíamos en buenas condiciones. No recuerdo una niñez muy feliz. Mi madre era cubana y una mujer muy fuerte, no sé si lo llevaba por la sangre oriental, pero animaba a todos a seguir.

«Estaba en La Habana por un problema en la piel cuando triunfó la Revolución. Al llegar a mi pueblo lo primero que hice fue incorporarme a su primer llamado junto con mi hermana: la Campaña de Alfabetización. Pasé el curso en Varadero como los demás brigadistas. Coincidió con el ataque a Playa Girón y a pesar de la terrible situación por los bombardeos nos quedamos ahí. Mi madre, que tenía su algo de Mariana Grajales, nos dijo a mi hermana y a mí: “primero muertas antes de regresar a la casa”.

»Al cumplir con el tiempo requerido para la preparación de la campaña, nos ubicaron en Los Cacaos, en el municipio de Chambas, allá en Ciego, una zona montañosa, aunque no de muchas elevaciones. Alfabeticé a cinco campesinos y me hospedé en la casa de uno de ellos, una persona muy revolucionaria que pertenecía a la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP). Era una zona bastante peligrosa -un gesto de miedo y asombro se reflejó en su rostro-, pues había muchos alzados y constantemente nos vigilaban.

Parece espantar los malos recuerdos con un ademán de su mano y continúa con una sonrisa.

-Vivimos experiencias bonitas. Nos atendieron muy bien el año que nos quedamos. Por las noches solo teníamos un farol, sin embargo, no nos impedía continuar. Cuando terminó la campaña nos ofrecieron una beca en La Habana. Como era una necesidad de la Revolución, nos pusieron a escoger entre mecánica, tornera, maestra o enfermera -una risa burlona brotó de sus labios-. No sabía lo que iba a hacer porque no me gustaba nada. Pero mi hermana y yo nos fuimos al tecnológico “José Ramón Rodríguez” y estudiamos para mecánica y tornera.

»Cuando llegamos al pueblo, con tan buena suerte, empezó la Campaña de Maestros Populares. El país necesitaba a los brigadistas porque casi todos los profesores se habían ido, y cuando comparé, bueno, creo que fue bastante obvia mi elección. Ya para ese momento solo podíamos cursar el último año en la Normal de Camagüey, donde las experiencias fueron muchas. Por primera vez me mandaron a un aula en un municipio cercano para evaluar mi trabajo, cogí cero, no sabía comunicarme con los niños, era un grupo con muchos grados y no los pude atender a todos. Lloré muchísimo y decía que me iba a ir, que no servía para esto. Lo intenté una segunda vez en la escuela “Ignacio Agramonte”, y pasó la misma historia, no fue hasta la tercera vez cuando alcancé los cinco puntos y me pude graduar».

Un poco agitada por las risas tomó un sorbo de agua y continúo.

-Al graduarme me ubicaron en un lugar llamado Las Cuevas, en Camagüey, y más tarde me enviaron a Marroquí, Tamarindo, en Florencia. Trabajé el segundo ciclo, de 4to. a 6to. grado de primaria, ya era una maestra hecha y derecha. Por las noches seguíamos el rastro de los alfabetizados con clases para adultos. Era una zona muy peligrosa, los bandidos rodeaban el local donde estábamos y nos esperaban. Como terminábamos tarde, los campesinos siempre nos acompañaban a nuestra casa, aún así teníamos “el corazón en la boca”, ya habían matado a un brigadista hacía poco.

»En el año 67 fui para mi pueblo y comencé en la escuela “Gerano Ortega”, un centro muy parecido a este. Al cabo de unos meses me propusieron como directora, cargo que ocupé dos años, y después pasé a ser subdirectora del municipio de Educación».

-Profeee.

-¿Qué pasó, Alejandro?

-Es que Alexis no entiende las combinadas que dejó en la pizarra.

-En cuanto entremos del receso las explico, si las entiendes tú, lo puedes ayudar.

-Discúlpame, hay que estar atenta a todo aquí. ¿Por dónde me quedé? En fin… En los años 67 y 68 -la cara se le transformó y fue como ver a una muchacha pícara y risueña que coquetea con su enamorado- vinieron los jóvenes a cortar caña, puesto que mi zona era azucarera; allí conocí a mi esposo y padre de mis dos hijos. Él era el militante de la Unión de Jóvenes Comunistas que atendía nuestro centro y en 1969 vinimos para La Habana y nos casamos. Empecé a trabajar en la escuela “Hubert de Blank”, en Nuevo Vedado. Entre mis estudiantes estaban los hijos de Váldes Vivó. En el año 70 ya estaba embarazada de mi primer hijo y Vivó tenía que ir de embajador a Vietnam, como le gustó mucho mi trabajo, me pidió que fuera de maestra y dije que sí.

»Nos fuimos el 28 de septiembre de 1971; mi esposo como administrador de la embajada y yo en función de pedagoga. El niño tenía unos cinco meses, me rogaron que no lo llevara, pero era mi hijo y no lo iba a dejar aquí: “Si tenemos que morir, morimos todos juntos”, les decía. Estuve dos años de maestra y tuve ocho alumno de preescolar, 4to. y 5to. grado. A pesar de que se hablaba un poco de francés y nosotros habíamos pasado un curso previo, las barreras idiomáticas a veces nos jugaban una mala pasada.

»Aún recuerdo cuando comenzaban los bombardeos y teníamos que ir corriendo a los refugios. Vietnam estaba destruido, en las calles se veían los niños abandonados, refugios personales construidos de la nada. Hay amigos que visitaron el país recientemente y nos dicen que Hanoi, la ciudad donde estábamos y capital de Vietnam del Norte en ese momento, está preciosa; pero los que estuvimos ahí durante la guerra nos cuesta olvidar tanta destrucción. Cuando el padre de mis hijos iba a Saigón, que es un puerto alejado donde se recibía a todos los dirigentes, si bombardeaban tenía que esconderse en cunetas o un hueco en la tierra porque en el campo no había refugios».

Al instante su expresión de tristeza cambió por una amplia sonrisa.

-Aún me río cuando me acuerdo, alimentarse era muy difícil allí, no por  falta, sino más bien por lo que nos servían. Solo te puedo decir que perro en Vietnam era como decir cerdo en Cuba. Para qué contarte. En la primera cena de la reunión de embajadores, había muchos platos fuertes de carne, nadie sabía de qué animal era y como soy un poco meticulosa con el tema, no comí. Bueno, los vietnamitas me decían que más que cubana parecía uno de ellos porque lo único que comía era platanito. Recuerdo que al final nos mostraron la cabeza del perro con dos flores en las orejas. La mujer del telegrafista de nuestro grupo, que se había dado un gustazo de carne, empezó a dar gritos y a vomitar, pues no concebía la idea de que había comido perro.

»Durante mi estadía en Vietnam murió mi hermano mayor, no me enteré hasta tres meses después del hecho. La única vía para comunicarnos con nuestra familia en Cuba era a través de una valija diplomática. La carta de mi madre me daba la noticia, y a pesar de que estaba llena de dolor, terminaba: “pero no vengas, cumple”.

»Cuando los bombardeos arreciaron volví con mi hijo y los niños de la embajada a Cuba, mi marido se tuvo que quedar. No sabíamos si nos íbamos a volver a ver, se pronosticaban tiempos difíciles. Trabajé en Comercio Exterior durante tres o cuatro meses hasta que llegó la paz en Vietnam. Regresé para terminar mi misión, en el camino tuvimos que hacer escala en Laos, porque mi llegada coincidía la de Henry A. Kissinger, representante de los Estados Unidos en esos momentos y moderador de la paz en Vietnam. Al final, recuerdo esa etapa con cariño, pero estaba loca por regresar, lo único que me frenaba era mi gran fobia a los aviones.

»Cuando regresé comencé en la escuela “Fernández Duque”, al lado del Focsa. Tuve mi segundo hijo y me mantuve fuera del sistema de Educación durante cinco años, por una afección grave en las cuerdas vocales. Me reincorporé en el año 80, aquí en la “Felipe Poey Aloy”, en esta aula que ves. Aquí firmé mi jubilación y en la oficina de al lado mi reincorporación, fue en cuestión de minutos. No soy de esas reincorporadas que pasaron tiempo en su casa y después regresaron, no me he movido de este lugar desde que comencé y ya van a ser 34 años.

»¿Sabes?, siempre me gusta vincular mis clases con recuerdos de la infancia. En mi pueblo hay un puerto muy alejado donde solo vive una persona, se llama Chicola. Cada vez que veo un niño entretenido, le pregunto: ¿Estás en Chicola? Todos se empiezan a reír, me preguntan: ¿Profe, qué es Chicola?, y les cuento.

»He visto pasar tantos niños por aquí. Siempre llevaba mis grupos de 1ro. a 6to. grado. Este curso comencé con un grupo de 5to, al que no pude moldear con mis propias manos, pero no me quise arriesgar a tener uno de 1ro. Mi salud no es la mejor, tengo 72 años, y dejar a alguien con un camino formado no es lo mismo que abandonar a un niño que apenas comienza su vida escolar. Incluso, le tengo dicho a mi directora que si me ve con desvaríos,  me eche, no importa, no quiero ser protagonista de un acto desagradable.

»Me queda la gratitud de ver a mis antiguos alumnos, ahora doctores, ingenieros -me mira- y futuros periodistas, que vienen todavía a ver a esta vieja que ya no le queda mucho, pero que va a seguir hasta que pueda».

Y así es. Ella es mi maestra.

Suena el timbre y anuncia el final de la entrevista; ya no tiene mucho tiempo, hay que atender el aula, están en pruebas finales. Antes de levantarse de la silla, mira en la pared un grupo de fotos, entre ellas las de mi graduación y parece que sale una lágrima pero se esconde. Otra vez los pasillos silenciosos.

Pie de foto: María Fernández Baéz, maestra de generaciones, lleva 49 años frente a un aula.

 

DE ORO PARA TODAS LAS EDADES

DE ORO PARA TODAS LAS EDADES

A 125 años de la primera publicación de la revista La Edad de Oro, los niños americanos de todas las edades, la valoran como un gran tesoro.

Texto y foto:
YOHANDRA MARÍA PORTELLES,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de la Habana.

Hombre bueno y con talento fue, sin duda, José Martí (1853–1895), político, pensador, periodista, filósofo, poeta y masón, creador del Partido Revolucionario Cubano y revolucionario por excelencia. Él regaló a todos La Edad de Oro, una revista mensual dedicada al recreo y la ilustración de los niños, conformada por cuentos, poesías, ensayos y artículos instructivos de su autoría o de grandes escritores, como el francés De Laboulaye, que el Maestro tradujo.

La universalidad de sus valores humanos nos llega a través de un amplio espectro de temas y épocas tratadas en los textos, a modo de incitar en el lector la búsqueda del conocimiento, el amor y la justicia.

Vio la luz la primera revista en julio de 1889, durante la estancia de Martí en Nueva York, y en la portada de esta, la edición príncipe, se puede leer que va dedicada a los niños de América. 

Mas, el bello y generoso proyecto fracasó porque el señor Dacosta Gómez, quien lo financiaba, quiso convertirla en órgano de propaganda católica, pero Martí prefirió renunciar a la publicación antes que traicionar sus ideas y solo se imprimieron cuatro números.

Todos los ejemplares fueron recogidos en un libro con el mismo nombre, que se ha impreso incontables veces y que “forma parte del canon literario cubano y latinoamericano”, al decir del estudioso de la vida del Apóstol, el cubano Cintio Vitier.

Esta compilación, desde sus inicios, respetó el formato original de la revista, encabezada por el texto “A los niños que lean La Edad de Oro”, en el que Martí les pide que si lo ven un día le “apriete mucho la mano, como a un amigo viejo”, y al final de cada número, “La última página”, una suerte de diálogo enriquecedor.

La novena edición de este texto en Cuba, llega bajo el sello editorial del Fondo Cultural de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de América (ALBA), en el año 2006, con la edición de Janet Reyneri Martínez y el diseño de cubierta de Eduardo Moltó, un tanto diferente a los anteriores, pues ahora es la propia Pilar quien, con su cubo y paleta, recoge la arena de todos los pueblos americanos que se funden al paso de los zapaticos de rosa.

En el libro se narra La Ilíada de Homero, la historia de Bebé y el señor don Pomposo, la vida de Músicos, poetas y pintores, muestra de que “la educación empieza con la vida, y no acaba sino con la muerte”, y retrata todo lo ocurrido en La Exposición de París de 1889.

Habla de El Padre de las Casas, de Un paseo por la tierra de los anamitas, donde advirtió a cuatro ciegos que fueron a “ver” un elefante y aunque todos lo describieron según su percepción al tacto, no se les puede juzgar, porque “los hombres que desean saber son santos”, o de Tres Héroes: Bolívar, Hidalgo y San Martín, talentosos en el arte de liberar pueblos, y “tener talento es tener buen corazón”, como Meñique, ese que cabía en la bota del padre e hizo sirviente suyo a un gigante, entre otros muchos cuentos instructivos, hermosos.

Y es que La Edad de Oro mantiene su frescura, belleza y vigencia más de un siglo después, hablando a los niños en un lenguaje universal, que no conoce tiempos ni distancias en sus veinticuatro historias, llegadas como en alas de mariposa que revolotea al leer cada línea, pues este es el mejor regalo que nos dejó, aquel amigo sincero.

EL ÚLTIMO HEREDERO DEL BOOM

EL ÚLTIMO HEREDERO DEL BOOM

MARIO LUIS REYES BETANCOURT,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Las letras latinoamericanas han tenido a lo largo de su historia grandes exponentes como José Martí, Sor Juana Inés de la Cruz, Rubén Darío y José María Heredia, entre otros, pero nunca, hasta la década del sesenta, nuestras grandes figuras estuvieron nucleadas. Tras el éxito en las ventas, sobre todo en los Estados Unidos, surgió el fenómeno editorial llamado “Boom de la literatura latinoamericana”, entre cuyas figuras sobresalientes se encontraron Mario Vargas Llosa, Gabriel García Márquez, Juan Carlos Onetti y Julio Cortázar.

En los siguientes veinte o treinta años seguía pesando mucho la sombra del Boom sobre nuestro continente y ningún otro autor lograba ubicarse a la altura, hasta que en España apareció el chileno Roberto Bolaño. Tras algunos destellos de maestría en novelas como La literatura nazi en América y Estrella distante, aparece su obra más importante, Los detectives salvajes, que llevándose el “Premio Herralde” en Europa y el  “Rómulo Gallego” en Latinoamérica, irrumpe abruptamente en el panorama literario internacional.

Si puso fin  o continuó con el fenómeno del Boom es controvertido. Desde el punto de vista editorial y de mercado lo prolongó, pero no del campo estilístico, en el cual a pesar de ser admirador de aquellos escritores, muestra en sus textos una nueva voluntad política y generacional, abriendo espacios inéditos a las letras de nuestro continente.

Vida e influencias

Bolaño, nacido en Chile en el año 1953, fue con sus padres de niño a vivir a México, país donde dio sus primeros pasos en el mundo literario y aprendió lo básico del oficio de escritor, sus experiencias en los circuitos intelectuales mexicanos marcaron el resto de su escritura. En el año 1973 regresa a su patria seducido por el gobierno de Allende, pero con el golpe de estado, poco tiempo después de su llegada, va a parar a la cárcel, donde permanece unos días hasta que logra salir y se marcha rápidamente a París, y luego, definitivamente, a España, donde muere a los cincuenta años aquejado por una enfermedad hepática.

Esta vida nómada marca en gran medida sus textos, en los cuales una de las características más sobresalientes es la polifonía. Encontramos en Bolaño una perfecta adecuación del habla de sus personajes. Él trasciende en su escritura las identidades de un país a otro. Su obra es completamente latinoamericana, por no decir universal.

Fue un escritor de ideas izquierdistas, que creyó en la libertad y la revolución. Siempre fiel al pensamiento bolivariano de una Latinoamérica unida, lo que se evidencia en sus escritos, en los que narra de forma dolorosa la historia que afectó trágicamente a su país y a todo el continente sudamericano, en el que fracasó la utopía izquierdista a mano de la dictadura militar.

Este autor plasmó en sus trabajos las articulaciones sociales ya sean de ideas políticas, de clase social, de orientación sexual, que se encuentran en la realidad latinoamericana. Son tratados estos temas con tal fidelidad que es una de las razones por las cuales es leído en diversos países y por públicos de diferentes edades.

El escritor chileno Jorge Edwards, sobre su compatriota expresó: “Creo que las mejores páginas de Roberto Bolaño van a quedar como expresiones de una fantasía abierta, destacada y a la vez controlada que lo ponía todo en tela de juicio, pero que nunca daba ni pretendía dar un mensaje concreto, interpretable o traducible a otros lenguajes. La vida del escritor se pareció mucho, en definitiva, a su historia.”
Detalles de su obra

En Los detectives salvajes se narra la vida de los jóvenes escritores de nuestro continente, sus deseos, frustraciones, necesidades y aspiraciones. Por lo general, la literatura y los escritores son protagonistas en sus novelas, en las que además, se evidencian numerosos rasgos autobiográficos. También en sus textos podemos encontrar innumerables referencias a los libros que leyó y crea su propio universo poético.

Bolaño, sin oponerse completamente a los cánones de la escritura existente, presenta en sus textos una nueva forma de concebir esta ya que en sus libros se mezclan elementos de ficción con otros de su propia vida. La inclusión de detalles autobiográficos dotan a su obra de un sello distintivo, la cual está impregnada de referencias de la criminalidad en México, las atrocidades de la política chilena y la condición de los emigrantes latinoamericanos en Europa.

Bolaño polémico, valiente, atrevido…

Sus amigos lo identificaban como un escritor infatigable sobre lo cual, Rodrigo Fresán, reconocido escritor argentino expresó: “La obra de Bolaño es una de las que más y mejor obliga a una casi irrefrenable necesidad de leer y de escribir, y de entender el oficio como un combate postrero, un viaje definitivo, una aventura de la que no hay regreso, porque solo se consigue cuando se exhala el último aliento y se escribe la última palabra.”

Otra de las grandes marcas suyas  fue la gran cantidad de polémica que generaba a su paso, en parte por los desafíos que lanzaba a determinadas élites intelectuales. Sus amigos lo recuerdan como un apasionado conversador, un hombre que tenía siempre reservas, que discrepaba con todo, nunca aceptaba a la primera.

Criticó sin tapujos a todos los escritores que consideró mediocres, hablando con la impunidad de quien se ha jugado la vida por este oficio y no tiene nada que perder. Un claro ejemplo fue cuando dijo de Isabel Allende: “Me parece una mala escritora, simple y llanamente, y llamarla escritora sería darle cancha. Ni siquiera creo que Isabel Allende sea una escritora, es una escribidora.”

Opiniones acerca sus textos

El reconocido crítico literario Ignacio Echevarría al referirse a su obra declaró: “El autor de Los detectives salvajes tenía un talento extraordinario, que mostró tanto en el relato corto como en la narrativa de largo aliento. Forzó los límites de la literatura con novelas en las que desarrollaba y mezclaba con igual acierto historias paralelas, autobiografías, biografías inventadas; no desechó el género negro y amó ante todo la poesía, en sus mundos de perdedores –el mismo decía que había perdido todas las revoluciones– de seres destrozados, de destinos erráticos, no faltó nunca el humor, las bromas privadas. Su influencia se ha hecho notar a ambos lados del Atlántico”.

Hoy en día es el autor más influyente de la actual generación y posiblemente lo sea también en las próximas. Actualmente se han desatado una gran cantidad de trabajos teóricos e investigativos convirtiéndolo en un fenómeno de nuestras letras.

Su legado

Es innegable que se convirtió en el autor más importante de nuestra lengua posterior al “Boom”. Las traducciones de sus libros han tenido resultados sorprendentes en todo el mundo y en los Estados Unidos se convirtió en un fenómeno de ventas. En nuestra lengua sus influencias son inmensas, tanto en los jóvenes escritores como en sus lectores.

Bolaño fue un escritor polémico, odiado por muchos y amado por otros tantos, pero lo único que no se le pudo reprochar fue su compromiso a muerte con el arte de escribir. Su literatura abrió caminos, nuevos espacios dentro del ámbito latinoamericano.

CIGÜEÑAS LEJOS DE CUBA

CIGÜEÑAS LEJOS DE CUBA

JOSE ANTONIO RIGUAL DÍAZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Las cigüeñas parecen no encontrar el camino hacia Cuba. Los últimos quinquenios han reportado un decrecimiento de la natalidad en el país que es preocupante, pues a la vez, es mayor el grupo de personas de la tercera edad.

Y cabe preguntarse: ¿Por qué en un país donde se dedican tantas atenciones a los niños, las parejas no se deciden a tener hijos? ¿Por qué si contamos con una tasa de mortalidad infantil de 4,8 por cada mil nacidos vivos, entre las más bajas del continente americano, las familias no se arriesgan a procrear?

Varios son los factores, pero entre ellos destaca que los candidatos a padres, en una sociedad con dificultades económicas y sometida a un Período Especial desde la década del 90, prefieren no tener hijos, o se conforman con uno o dos, para poder brindarles mejores condiciones de vida.

Seguramente usted se cuestionará entonces, por qué no ocurre este fenómeno en otros países de nuestra área geográfica, con peores condiciones económicas al nuestro, como es el caso de El Salvador, Bolivia o la propia Guatemala.

En efecto, la diferencia de que estas naciones tengan índices de natalidad más altos a los nuestros se debe, en gran medida, a la poca cultura y educación sexual de la mayoría de sus ciudadanos.

Tengamos en cuenta que en Cuba, desde el triunfo de la Revolución en 1959, se comenzó a alfabetizar a la nación. La población fue adquiriendo una mayor cultura general y, en el caso que ocupa este comentario, también fomentó la cultura sexual y el empleo de métodos anticonceptivos, por lo que es lógico que los embarazos disminuyeran considerablemente en la Isla.

Hoy, la mayoría de las personas se protege en sus relaciones sexuales, por considerar que las condiciones económicas necesarias para la aparición de un nuevo miembro en sus familias, no están creadas aún. Los problemas de espacio o deterioro de las viviendas son los más recurrentes, y esto lleva a decir a muchos: “Traerlos para pasar trabajos, mejor no traerlos.”

Otros factores que pienso también pudieran influir son los deseos de superación y a veces diversión de los jóvenes, que ven en la llegada de un bebé el freno de sus carreras y libertades. Así, van postergando la paternidad hasta que la edad no les permite ejercerla o solo se los permite una vez.

Es común y triste observar hoy en nuestra sociedad otro fenómeno muy extendido y que también atenta contra la natalidad, me refiero al aborto. Esta práctica, injustificable en la mayoría de los casos, debería ser, si bien no proscrita, sí controlada más por las autoridades legislativas y sanitarias competentes.

Si se quiere que los cielos cubanos otra vez se vean surcados de cigüeñas, se deberían preparar bien las cunas para las personitas que traen en sus picos. Ofrecer un pago de ayuda por cada hijo tenido, como se establece en Canadá y otros países, y garantizar una mayor ayuda material, más allá de la primera etapa de desarrollo del niño, sería un buen comienzo.

En mi consideración, debería existir también una ley de vivienda en beneficio de aquellas personas que más se aventuren a tener hijos. Estoy seguro que con las condiciones de salud, educación y seguridad social que cuenta nuestra nación, valdrían la pena esos gastos por parte del Estado para garantizar el necesario y deseado incremento de los índices de natalidad en un país que transita aceleradamente hacia la ancianidad de sus ciudadanos.