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Isla al Sur

LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

LA BIBLIOTECA DE ALEJANDRÍA

Tomado de: http://www.portalplanetasedna.com.ar

La calurosa costumbre de quemar libros no es de la era moderna. La Biblioteca de Alejandría que fue la más grande de la antigüedad terminó su larga vida al ser incendiada por el califa Omar en el año 634, que lo hizo basándose en un curioso argumento: “Los libros de la Biblioteca o bien contradicen al Corán, y entonces son peligrosos, o bien coinciden con el Corán, y entonces son redundantes”. Este razonamiento notable, que fue objeto de un exquisito comentario del filósofo argentino Tomás Simpson, costó a la memoria humana una buena cantidad de obras irrecuperables, pero no tantas como se cree si es que eso sirve de consuelo. En realidad, cuando el califa Omar tomó su drástica medida, la Biblioteca era sólo la sombra de lo que había sido alguna vez, y de ella quedaba muy poco, perdido en sucesivos desastres.

La Biblioteca formaba parte de una institución llamada el Museo: una y otra fueron fundadas por Ptolomeo Soter, rey de Egipto (305 a 285 a. de C.). Este buen Ptolomeo era uno de los generales que tras la muerte de Alejandro Magno (323 a. de C.) se apoderaron de los trozos de su vasto imperio. En la repartija, a Ptolomeo le tocó Egipto: la dinastía fundada por él duró hasta el año 30 a. de C., cuando Cleopatra gestionó su automuerte mediante los eficientes (aunque no necesariamente privados) servicios de un áspid.

En la acepción clásica, la palabra “museo” significaba “un lugar donde se adora a las musas”, es decir, donde se cultivan las artes y las ciencias. El Museo de Alejandría —y por ende la Biblioteca—, estaba ubicado en el barrio alejandrino llamado primeramente “de los Palacios”, y más tarde “Brucheion”; podemos conjeturar que se trataba de una especie de barrio residencial de dimensiones colosales; según algunos testimonios ocupaba entre un cuarto y un tercio del cuerpo principal de la ciudad. Museo y Biblioteca se contaban entre las instituciones más prestigiosas del mundo antiguo: el bibliotecario y director del Museo era nombrado por el rey de Egipto en persona (más tarde por el emperador romano).

Del funcionamiento del Museo se sabe poco: ¿como una academia? ¿Como una universidad? ¿Era una copia del Liceo que regenteara Aristóteles en Atenas poco antes? ¿Había alumnos internos que sobrevivían mediante el equivalente helenístico de las modernas becas? Misterio. Eso sí, gozaba de pleno apoyo estatal: los libros se traían de todas las partes del mundo civilizado de entonces, y los reyes de Egipto no reparaban en gastos para conseguir más y más libros: se pedían prestados, se copiaban y luego se devolvían... o no. La Biblioteca de Alejandría, adonde acudían eruditos de los cuatro puntos cardinales, llegó a ser una formidable concentración de material escrito. ¿Pero qué significa eso en términos modernos y en números? O sea: ¿cuántos libros había en la Biblioteca?

Es difícil saberlo. Las estimaciones dependen del testimonio de Juan Tzetzes, monje bizantino que vivió en el siglo XIII, pero que probablemente obtuvo sus datos de fuentes más antiguas: según Tzetzes, la “bilioteca externa o “pequeña biblioteca”, tenía 42.800 rollos de papiro y la “biblioteca del palacio”, presumiblemente la principal, la “verdadera” y gloriosa Biblioteca, poseía 490 mil rollos. Ahora bien; un rollo de papiro constaba de un promedio de veinte hojas (que variaban entre 10 y 4,5 cm. de ancho). Calculando la cantidad de información que admite un rollo de esas dimensiones y la longitud de los libros producidos en la época se puede llegar a una cifra aproximada: 490 mil rollos deben ser más o menos 70 mil obras, cifra que si bien puede resultar pequeña en comparación con las bibliotecas de la galaxia Gutenberg, para utilizar terminología con temporánea, justifican que la pérdida de la Biblioteca de Alejandría haya sido una de las grandes catástrofes de la historia de la cultura occidental.

¿Pero cuándo ocurrió? ¿Puede atribuirse toda la culpa a la furia piromaníaca del califa Omar? Según parece, no. El califa Omar incendió una biblioteca que venía de un larguísimo período de decadencia. Ya en el siglo II a. de C. el monarca Ptolomeo Euergates II, un tirano a la vieja usanza (o no tan vieja, quizás), y nació el Museo, echando a la mayoría de los estudiantes. Los testimonios sobre la destrucción de libros, por su parte, son confusos: hubo, según parece, un gran incendio en el año 47 a. de C., pero las fuentes no son confiables, según informa el propio Plutarco. El gran desastre parece haber ocurrido en el año 273, durante los enfrentamientos entre el emperador romano Aureliano y el caudillo rebelde Firmus, que se había atrincherado en Alejandría. Resultado: la Biblioteca sufrió las peores pérdidas de su historia. El historiador Amiano Marcellino y el obispo Epifanio dicen que el barrio entero del Brucheion se transformó en un páramo. No obstante lo cual, algo debió quedar; en el año 391 se produjo un nuevo desastre, cuando las turbas alejandrinas, acicateadas por Teófilo, “un hombre cuyas manos se manchaban alternativamente con oro y con sangre”, desataron un nuevo incendio en el que pereció toda o gran parte de la “pequeña biblioteca”. Mala suerte para el califa Omar: cuando decidió purificar la Biblioteca de Alejandría mediante el fuego, en ella quedaba poco y nada.

EL COLOR PÚRPURA: UNA NOVELA DE GÉNEROS Y COLORES

EL COLOR PÚRPURA: UNA NOVELA DE GÉNEROS Y COLORES

DAINERYS MACHADO VENTO,
estudiante de cuarto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

El sometimiento de la mujer a las leyes sociales implantadas implícitamente durante la historia de la humanidad, ha sido tema tratado en innumerables ocasiones y de las más disímiles maneras por las diferentes manifestaciones artísticas.

La literatura no ha escapado del hechizante reto que significa filosofar, directa o indirectamente, sobre la posición de la mujer en las sociedades, invariablemente plagadas de machismo. Se calcula que en la actualidad dos tercios de los analfabetos del planeta son de género femenino.

Títulos como Ana Karenina, de León Tolstoi; La Dama de las Camelias, de Alejandro Dumas (hijo); Jane Eyre y Mujercitas, de las hermanas Brontte; son solo algunos ejemplos que vienen a la mente al pensar que numerosos escritores, signados por épocas y conflictos diferentes, han coincidido en tratar, con enfoques heterogéneos, los problemas sociales de género.

Pero una de las más atrevidas autoras, una de las más arriesgadas, y exitosas, en las formas de abordar este conflicto ha sido, sin lugar a dudas, la afronorteamericana Alice Walker.

No nos engañemos pensando que asume el reto de escribir sobre la segregación femenina con más audacia, por ser una figura contemporánea. Antes de ser una escritora de tiempos actuales, y por sobre las ventajas que esto podría implicar, Alice Walker (n.1944) es una mujer negra, nacida en una sociedad racista (Estados Unidos) en una época de convulsas acciones y reacciones xenofóbicas.

Con una obra, compuesta por ensayos, poesías, novelas y cuentos, su trabajo encuentra su momento cumbre en la novela epistolar El Color Púrpura, publicada por vez primera en 1983.

La tesis de esta conmovedora historia podemos hallarla en las palabras de la prologuista de una antología de escritoras afronorteamericanas que vio la luz en 1960. Reflejo de la impaciencia de las autoras que componían la antología por poder expresarse, en el preámbulo de la misma se leía: “Si nosotras las mujeres vamos a ir a la esencia de las cosas, lo primero que tenemos que averiguar es qué significa la liberación para nosotras, qué debemos hacer para alcanzarla y cuáles son los beneficios que nos aportará”.

En la búsqueda, tal vez inconsciente en alguna medida, de esas respuestas, se debate Celie a lo largo de la novela; y no solo ella como protagonista de esta historia, sino todos los personajes femeninos que construye la escritora.

Nettie, se va de casa huyendo de un padre que ya cometió incesto con su hermana mayor (Celie) y que ante la ausencia de esta quiere cometerlo con ella. Llega, sin quererlo, al encuentro de sus raíces, preocupación común de muchos de los personajes de Walker, como de ella misma.

Shug Avery representa a la mujer en apariencia feliz, que por dentro sufre el complejo de ser rechazada por todos a causa de su fama de libertina. “Shug Avery está enferma, y en toda la ciudad no hay quien quiera tener en casa al Ruiseñor de Oro”.

Sofía es la que más se acerca a la “liberación”, pero no a la felicidad. ”A algunas mujeres no se les puede pegar—le dice Celie a Harpo, esposo de este personaje—Sofía es de esas”. Pero en el tiempo en que se narra la novela— primeras décadas del siglo XX— la mujer negra que no era aplastada por el machismo, sufría el racismo o las desigualdades sociales, y después de que Sofía le pega al Alcalde y a su mujer en defensa propia, es convertida en criada. Entonces, Nettie le cuenta a Celie que “le hablé y me pareció que eso la violentaba, porque hizo como si se desvaneciera”.

Las pseudotramas de estos personajes, y de otros menos complejos, enriquecen la trama central y nos permiten ir ahondando en las raíces culturales de una raza africana desarraigada, que a pesar de muchos años de aplatanamiento en tierras norteamericanas, no llega a ser aceptada por los oriundos. En El color púrpura, como en la realidad estadounidense, la protagonista es la más afectada por poseer la doble condena de ser mujer y de ser negra, con todo lo que esto implica (explotación sexual, laboral, incultura, maltratos psicológicos y físico).

Tal vez por ello la autora se apoye en el estilo epistolar para narrarnos esta historia de dolores y esperanzas a través de los ojos del personaje protagónico, que completa sus conocimientos de los acontecimientos con lo que los otros personajes le cuentan; o con las cartas de Nettie, suerte de narrador testigo que aparece hacia la mitad de la obra para traernos, a nosotros y a Celie, la esperanza en la felicidad, y en la posibilidad de un futuro mejor.

La crítica ha alabado en reiteradas oportunidades el uso que da Walker al “resplandeciente poder” del lenguaje, y que ella misma ha definido como black folk English (negro popular inglés). Recurso que nos acerca aún más al Sur agrario y subdesarrollado que vive Celie.

El habla popular de cada personaje, las alegrías y tristezas que matizan las relaciones entre ellos, las contenciones y complejos que sufren, la marcada humanidad de que los dota la autora; nos acercan a una impresionante construcción psicológica, en la que ninguno es totalmente malo, ni totalmente bueno, y todos son símbolos de la realidad social.

La de Alice es una novela sentimental, con una gran carga psicológica, que trasciende una historia individual para llevarnos a una representación sociológica de los primeros años del siglo pasado, tiempos tan fatales para los afronorteamericanos que incluso, el marginado barrio de Harlem, se erigía como paradigma de felicidad para los negros sureños. En una de sus cartas Nettie cuenta a su hermana: “...Nueva York es una ciudad hermosa. Y la gente de color es dueña de todo un barrio que se llama Harlem”.

Walker nos narra la historia de la heroicidad de cada día y nos sumerge de forma desprejuiciada en las decisiones y desesperaciones de sus personajes femeninos.

Porque el conflicto del que nos hace parte va más allá de la lucha por la igualdad racial, que no es ni siquiera comprendida en toda su magnitud por los propios protagonistas de la novela. El conflicto encuentra su centro en la búsqueda del amor y de la comprensión como necesidades humanas, porque como dice la controvertida cantante, Sugar: “todo quiere ser amado, hasta lo más pequeño e insignificante”.

Shug Avery y Celie encuentran en el lesbianismo la única manera de vivir el amor que les ha sido negado por sus familias, por sus conocidos y por el destino mismo:

“A mi nunca me han querido.

“Yo te quiero, Miss Celie, me dice. Entonces se levanta un poco y me da un beso en la boca.

“Hum, dice como sorprendida...

...Yo y Shug dormimos como leños... ¿Que cómo es? Pues como dormir con mamá, sólo que yo no recuerdo haber dormido nunca con ella”.

Y de esta manera tierna y cruda, Alice Walker nos va describiendo más de treinta años de tristezas, temores y amor sincero.

Así apostamos— arriesgándonos a oponernos a muchos criterios— por conectar a la protagonista de El Color Púrpura con su autora. Ambas poseen el empeño de luchar por ser felices. Son mujeres negras que se enfrentan a una vida llena de conflictos, en una sociedad llena de contradicciones. Son desprejuiciadas, una por temperamento, la otra por inocencia; y ambas adquieren conciencia a lo largo de sus existencias del misticismo de sus raíces africanas.  

Nos descubren mediante sus palabras todo un mundo de desesperanzas, anhelos y alegrías. Walker pone sus denuncias en la pluma de la inocente Celie, juntas le cuentan a Dios los pesares de una sociedad racista y esclavizante. Juntas nos dan el privilegio de ser partícipes de una novela desgarradoramente necesaria. Nos permiten descubrir una mágica novela de mujeres devenida denuncia, o para ser fieles al título de este trabajo: nos permiten descubrir una mágica y terrible historia de mujeres negras.

¿QUÉ QUEDA DE LAS TRADICIONES?

¿QUÉ QUEDA DE LAS TRADICIONES?

El barrio de Pogolotti tiene sólidas raíces que a través de la historia sus habitantes han luchado por mantener, sin embargo, es triste el presente.

YUSLAIME PUIG RODRÍGUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.
 
El 24 de febrero es un día de gran significación para todos los cubanos y en especial para los habitantes del barrio de Pogolotti. En esa fecha, del año 1911, se hizo entrega de mil casas a obreros de diversos sectores, quedando establecido el primer barrio obrero de Cuba y América Latina. Al fundarse recibió el nombre de Remedios, pero sus habitantes siempre le llamaron Pogolotti, en homenaje a Dino F. Pogolotti, ingeniero constructor de la obra.  

Desde ese trascendental momento la fecha pasó a ser motivo de celebración. Cada año las cuadras eran adornadas de manera individual y en todas se iban desarrollando diversas actividades, los niños se reunían en la casa donde fue puesta la primera piedra y desfilaban por todo el barrio, se celebraba un pequeño concurso para seleccionar a la jovencita que se coronaría reina de la celebración, quienl, además de ser bella, debía ser buena en los quehaceres del hogar, cariñosa, educada, inteligente y, sobre todo, humana.

Los vecinos contribuían a conformar una canastilla que era entregada al primer niño que nacía este día. Además, salía una conga conformada por los propios obreros que recorría cuadra por cuadra. Años después, con el triunfo de la Revolución y la constitución de los Comités de Defensa de la Revolución (CDR), se desarrollaban ferias que ofertaban artículos para el hogar, comidas, pipas de refresco y cerveza, plan de la calle para los más pequeños y se seleccionaba la mejor cuadra engalanada. 

Perdiendo las tradiciones

La juventud de hoy conserva muy poco de este hermoso legado. Por no ser demasiado radical en aseverar con angustia, que nada queda.
Martha Rodríguez, hija de un fundador del barrio, comenta con tristeza y nostalgia que, en sus años de juventud, el mes de febrero era esperado con ansías y muchos preparativos. Todo lo contrario de hoy, que se ha resumido a crear un espacio para la venta de bebidas alcohólicas que, en gran medida, propende a que se facilite la ocurrencia de indisciplinas sociales.

El mismo criterio comparte Caridad Rodríguez, de 65 años, para quien las fiestas actuales no tienen nada de atractivo. Asegura que antiguamente los vecinos participaban activamente, la conga salía y detrás se podía ver a los habitantes de la comunidad con gran alegría y ánimos de festividad. Durante tres días las calles eran un hervidero de personas no solo del barrio, sino de  lugares remotos.

“Las fiestas no tienen originalidad, no existe nada que las diferencien de cualquier actividad de la capital. Internamente no se da la debida promoción y me refiero específicamente a que los jóvenes no conocemos la historia que se guarda detrás de esta fecha. Sin mencionar la pérdida de algunas tradiciones que solo conocemos por referencias de nuestros abuelos y padres”, afirmó Lesly Ramírez.

Kenia Argudín, 44 años, dice no sentirse parte de las fiestas, a pesar de haber vivido durante toda su vida en el lugar. “La razón por la cual se celebra ya muchos ni la conocen, además de que cada día aumenta el nivel de violencia e indisciplinas sociales de toda índole por parte de las personas de otros barrios que acuden a las actividades.”

La presidenta del Consejo Popular, Odalis Veranes, plantea no estar de acuerdo con continuar  realizando de esta manera las actividades, pues solo causan molestias a los vecinos de los alrededores y provocan indisciplinas en la localidad. Opina que el plan de actividades tiene que estar en función de los intereses de la comunidad y tratar de lograr una recreación sana y sin violencia.

Danaysi Ramos, de 19 años, considera que las fiestas son solo un espacio para la violencia: “Los jóvenes no conocemos la historia del barrio, ni tan siquiera, cuántos años se cumplen, solo conocemos que es el primer barrio obrero de Cuba.”

“Las fiestas no deben desaparecer, ya que forman parte de nuestras tradiciones. Ahora pienso que la organización, en cuanto a la diversidad de las actividades, debe ser concebida de manera diferente, tratando de lograr vincular más a los jóvenes y a toda la comunidad para que se sientan parte de ella”, expresó Dayana Junco, estudiante de segundo año de Derecho.

Mercedes Abreu, socióloga del Taller Comunitario del Consejo, plantea  que las fiestas actuales han perdido calidad, no responden a los intereses de los habitantes del barrio, se destina muy poco presupuesto, lo que demuestra que se organizan por puro formalismo. Piensa que las actividades deberían hacerse extensivas a todas las cuadras con el propósito de rescatar juegos tradicionales, realizar concursos, premiar a la cuadra mejor galardonada y así hacer participe a los vecinos, quienes están molestos por la venta excesiva de bebidas alcohólicas y el aumento anual del nivel de violencia. Es importante mencionar que el proyecto de las actividades lo presenta el Municipio de Cultura y se discute con los dirigentes del  Consejo Popular.

El rescate de las tradiciones es un factor de vital importancia para el mantenimiento de la identidad de los pueblos. En la medida que los jóvenes conozcan su historia y sus raíces serán capaces de luchar y defender las conquistas alcanzadas por sus antepasados. A pesar de que en nuestro país continuamente se realizan acciones encaminadas a evitar la pérdida de las tradiciones, es un fenómeno que se ha ido enraizando en la sociedad.

Urge encontrar una solución. No puede ser que el olvido se convierta, precisamente, en una tradición. En una pésima tradición. Una antitradición.

Clasificación: Reportaje estándar.

LOS BEATLES

LOS BEATLES

GABRIEL GARCÍA MÁRQUEZ

Tomado de: ar.geocities.com

Así es: la única nostalgia común que uno tiene con sus hijos son las canciones de los Beatles. Cada quien por motivos distintos, desde luego, y con un dolor distinto, como ocurre siempre con la poesía. Yo no olvidaré aquel día memorable de 1963, en México, cuando oí por primera vez de un  modo consciente una canción de los Beatles. A partir de entonces descubrí que el universo estaba contaminado por ellos. En nuestra casa de San Ángel, donde apenas si teníamos donde sentarnos, había solo dos discos: una selección de preludios de Debussy y el primer disco de los Beatles.

Por toda la ciudad, a toda hora, se escuchaba un grito de muchedumbres; “Help, I need somebody”. Alguien volvió a plantear por esa época el viejo tema de que los músicos mejores son los de la segunda letra del catálogo: Bach, Beethoven, Brahms y Bartok. Alguien volvió a decir la misma tontería de siempre: que se incluyera a Bosart. Álvaro Mutis, que como todo gran erudito de la música tiene una debilidad irremediable por los ladrillos sinfónicos, insistía en incluir a Bruckner. Otro trataba de repetir otra vez la batalla a favor de Berlioz, que yo libraba en contra porque no podía superar la superstición de que es oiseau de malheur, es decir, pájaro de mal agüero. En cambio, me empeñé, desde entonces, en incluir a los Beatles. Emilio García Riera, que estaba de acuerdo conmigo y que es un crítico e historiador de cine con una lucidez un poco sobrenatural, sobre todo después del segundo trago, me dijo por esos días: “Oigo a los Beatles con un cierto miedo, porque siento que me voy a acordar de ellos por todo el resto de mi vida”. Es el único caso que conozco de alguien con bastante clarividencia para darse cuenta de que estaba viviendo el nacimiento de sus nostalgias. Uno entraba entonces en el estudio de Carlos Fuentes, y lo encontraba escribiendo a máquina con un solo dedo de una sola mano, como lo ha hecho siempre, en medio de una densa nube de humo y aislado de los horrores del universo con la música de los Beatles a todo volumen.

(....)

Esta tarde, pensando todo esto frente a una ventana lúgubre donde cae la nieve, con más de cincuenta años encima y todavía sin saber muy bien quién soy, ni qué carajos hago aquí, tengo la impresión de que el mundo fue igual desde mi nacimiento hasta que los Beatles empezaron a cantar. Todo cambió entonces. Los hombres se dejaron crecer el cabello y  la barba, las mujeres aprendieron a desnudarse con naturalidad, cambió el modo de vestir y de amar, y se inició la liberación del sexo y otras drogas para soñar.

Fueron los años fragorosos de la guerra de Vietnam y la rebelión universitaria. Pero, sobre todo, fue el duro aprendizaje de una relación distinta entre los padres e hijos, el principio de un nuevo diálogo entre ellos que había parecido imposible durante siglos.

16 de Diciembre de 1980
(Extractado de Notas de prensa 1980 – 1984)

SANGRA LA HERIDA, Y MUCHO…

SANGRA LA HERIDA, Y MUCHO…

MERCEDES ALONSO,
desde República Dominicana,
cortesía para Isla al Sur.

Los profesores también se suman a las exigencias reivindicativas a través de marchas y paros, como lo están haciendo los médicos y diferentes sectores de la población, organizados por el Foro Social Alternativo, según lo vivido en días recientes.

La Asociación Dominicana de Profesores planteó que esta vez serán ellos quienes marcharán el próximo miércoles, en demanda de la asignación de un mayor presupuesto para ese sector. La presidenta de la ADP, María Teresa Cabrera, se refirió a la preocupación de los profesores por la calidad de la enseñanza en el país.

A veces resulta plausible consultar un tanto el pasado, para hallar las respuestas más actuales.

El primer día del actual año se esperó con manifestaciones de violencia en muchas grandes y pequeñas ciudades del mundo. Pese a todo esto, hubo un “enfrentamiento” de amor y 2008 inició así sus primeros pasos.

En República Dominicana, si hacemos un poco de memoria,  Monseñor Nicolás de Jesús Cardenal López Rodríguez elevó su plegaria a Dios por la paz de dominicanos y dominicanas en el nuevo año y exhortó a los miembros de las familias a practicar el respeto y la tolerancia, como forma de mantener la armonía y la unión en el hogar.

Pero, en el oficio religioso, que tuvo por sede la Catedral Primada de América, los medios de prensa destacaron la ausencia de funcionarios del gobierno. Preguntábamos entonces, en estas mismas páginas, si debido a que se hallaban tan imbuidos en la campaña electoral olvidaron la importante cita.

Los días vividos hasta el presente, marcan una sucesión de heridos de balas, detenciones de dirigentes populares, paralizaciones de transporte público y el lamentable paro de los servicios médicos en los hospitales públicos, que ahora se extiende a los maestros. Sangra la herida y mucho.

De Educación y Salud se habla con la sombra de la impotencia. No se resuelven los programas básicos y, encima, cierran sus puertas hospitales y escuelas, como para añadir una nueva más al rostro de la ignorancia y a las enfermedades físicas y del alma.

¿Será que las plegarias no han sido escuchadas o que quienes deben instrumentar y/o dialogar a través de los caminos de soluciones imprescindibles para y el avance social no tienen oídos para oír ni ojos para ver?

LAS OLIMPIADAS EN LA ANTIGUA GRECIA

LAS OLIMPIADAS EN LA ANTIGUA GRECIA

Tomado de: http://www.aprendergratis.com

Los Juegos Olímpicos que cada cuatro años reúnen a los deportistas más destacados de todo el mundo, tienen su origen (y su nombre) en las fiestas deportivas y religiosas que se realizaban en la Grecia clásica, entre los años 776 a.C. y 339 d.C.

Desde siempre los hombres han practicado deportes para mejorar su rendimiento físico, pero esto estuvo ligado inicialmente a las necesidades de fortaleza para la caza (primero) y las batallas (segundo). Fueron los griegos quienes llevaron a su máxima conexión la práctica de deportes para un saludable estado mental, ligando así el deporte, con el alma, la educación, el espíritu y la sabiduría.

El culto que los griegos antiguos realizaban al cuerpo no estaba relacionado con una concepción banal de la belleza, sino como reflejo de las condiciones del espíritu, de la fortaleza interior y de la inteligencia.

Los antiguos griegos contaban con cuatro eventos deportivos sagrados, los Juegos Panhelénicos. El más importante de ellos era el realizado en la ciudad de Olimpia, en honor a Zeus (dios de dioses). Al año siguiente se realizaban en meses diferentes, los juegos Nemeos (también en honor a Zeus) y los Juegos Ístmicos (en honor a Poseidón, hermano de Zeus). Al tercer año se realizaban los Juegos Píticos, en la ciudad de Delfos, en honor a Apolo (hijo de Zeus). En el cuarto año se volvían a realizar los Juegos Nemeos e Ístmicos, menores en convocatoria que los Juegos Píticos y de Olimpia. Una vez concluidos estos, comenzaba nuevamente el ciclo de Juegos Panhelénicos. De esta forma, al no superponerse, se garantizaba que los atletas puedan participar de todos ellos.

El ciclo entre la realización de unos Juegos Olímpicos y otros, el tiempo de cuatro años, se denominaba “olimpiadas” o “período de olimpiadas”, una forma de medida del tiempo en la Grecia clásica.

Hay quienes sostienen que los Juegos Olímpicos de la Antigüedad tienen origen en un tributo a Hércules y sus 12 trabajos. Cabe aclarar que aunque comúnmente hoy se dice Hércules para referirse al héroe y semidios griego, su nombre original es Heracles, hijo de Zeus (dios de dioses) y una mujer humana. Hércules es el nombre que recibe tras la conquista romana, y la mitología del Hércules romano es muy similar y sufre muy pocos cambios, del original griego, Heracles.

La mitología asegura que los Juegos Olímpicos fueron creados por Hércules como tributo a su padre, Zeus, mientras que otras fuentes señalan al rey Pelops (Pélope), como el gran impulsor de estos certámenes deportivos y religiosos.

Los Juegos Olímpicos se realizaban en la ciudad de Olimpia, ciudad sagrada de relevancia política y religiosa, situada a los pies del Monte Olimpo, la montaña más alta de Grecia y la segunda de los Balcanes. En el Monte Olimpo vivían los dioses mayores, según la mitología griega. En los juegos se rendía tributo a los dioses, exaltando lo mejor de los seres humanos: capacidad artística y destreza deportiva.

Durante la realización de los Juegos se decretaba la “tregua sagrada”, que ponía fin obligado a todo enfrentamiento militar que se estuviera realizando en ese momento, como así también a la fabricación de armas.

En los Juegos Olímpicos, que se realizaban entre los meses de julio y septiembre, y duraban 6 días, no sólo se concretaban certámenes deportivos, sino que además se realizaban presentaciones artísticas, ceremonias y sacrificios en honor a los dioses.

Primeramente participaban de los Juegos solamente los varones libres, hijos legítimos de padres griegos y que no hubieran cometido delitos religiosos o de sangre. Luego se fueron agregando algunas demostraciones deportivas destinadas sólo a las mujeres o que podían ser presenciados por mujeres (en lugares aledaños a la ciudad), y tras la conquista de Grecia por el Imperio de Roma, obviamente comenzaron a participar también ciudadanos romanos.

Los Juegos Olímpicos se dividían en 4 agones (certámenes), según las características de los deportes practicados. Estos eran: los agones atléticos, los agones luctarios, los agones hípicos y el pentatlón, competencia por excelencia de los Juegos. Además se incluían competencias de heraldos y trompeteros y posteriormente otros certámenes musicales.

Los agones atléticos abarcaban las distintas modalidades de carreras que según la distancia se llamaban: estadio (el trayecto más corto), la dromos de casi 200 metros de extensión, la diaulos (un recorrido doble, de ida y vuelta de dos estadios), y la dólica que llegó a extenderse hasta 24 recorridos al estadio. Según diversos historiadores, las carreras fueron extendiendo su longitud a través del tiempo.

Además, dentro de las pruebas atléticas, se incluyen el salto en longitud, y el lanzamiento de disco y lanzamiento de jabalina.

Los agones luctarios engloban a los deportes de contacto físico y lucha. El más violento de ellos era el pancracio, lucha libre que en muchas ocasiones concluía con la muerte del deportista derrotado.

Una variante de esta lucha libre salvaje y violenta, era la propiamente llamada “lucha”, que consistía en derribar al contendiente pero sin golpearlo, sólo valiéndose del forcejeo. El tercer certamen luctario era el pugilato, deporte que derivó en el boxeo actual.

Los agones hípicos consistían en carreras de caballos, ya sea montados por los jinetes o bien en carros. Las carreras de carros tirados por caballos eran uno de los eventos que más público convocaban.

El pentatlón, por su parte, se incorpora a los Juegos Olímpicos Antiguos hacia el año 708 a.C, y consistía en la reunión de 5 certámenes que ya se venían realizando: carrera de velocidad, salto de longitud, lanzamientos de disco y de jabalina y lucha, que eran realizados por un único atleta como prueba combinada.

Los atletas que participaban de los Juegos lo hacían completamente desnudos, y se congregaban un mes antes de su comienzo, en la ciudad de Elis, a 50 km de Olimpia. Se debían inscribir un año antes para poder participar, y dedicaban su vida a los deportes aceptando un estricto reglamento, que –entre otros puntos- establecía la prohibición de cualquier intento de soborno, empujar al adversario en las pruebas que no lo establecían, o expresar públicamente el desacuerdo con alguna medida tomada por los jueces de los Juegos.

Los Juegos Olímpicos Antiguos comienzan su decadencia con la conquista romana de Grecia, que fueron desvirtuando su esencia y espíritu y alejándose de los ideales de educación integral que los motorizaron al inicio y destacaron a los Juegos Panhelénicos durante su período de mayor esplendor. Finalmente fueron prohibidos por el emperador Teodosio, convertido al cristianismo, quien calificó a los Juegos Olímpicos de fiestas paganas que adoraban a falsos dioses.

RECUPERAR ES GANAR

RECUPERAR ES GANAR

El Almendares es mucho más que un río y un parque, es parte del oxígeno que respira la ciudad.

YENIA MATOS HENRÍQUEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

¿A quién no le gusta huir de vez en cuando de un agitado día citadino y sentarse a la sombra de los árboles y a la orilla de un río para disfrutar del fresco que brindan? Y si a esto se suman las aves con su trinar y la gran magnitud de colores que pone a nuestra disposición el paisaje, pues se completa el descanso que  habíamos ido a buscar allí, al Parque Almendares.

Mercedes Hernández, asidua visitante del lugar afirma que “es el lugar ideal para un momento de tranquilidad y de sosiego”.

“El fresco que brindan sus árboles es como para no abandonar nunca el parque, sobre todo en verano”, asegura Gerardo de la Cruz, otro de los habaneros que lo visita.

Sin embargo, estas favorables palabras no son las únicas opiniones acerca del lugar. Últimamente ya no es tan disfrutable. El río, que sirve de basurero para muchos de los ciudadanos que viven cerca y además al que va a parar buena parte de los desechos de los centros cercanos, se ha convertido en una canal  maloliente y sucio.

“Es una pena que el río y el parque estén tan sucios, el sitio es precioso y como centro recreativo es fabuloso”, comenta José Sánchez, visitante del parque.

Un poco de historia

El parque Almendares pertenece al conocido Gran Parque Metropolitano de La Habana y cuenta con una extensión de 700 hectáreas y una longitud que incluye los 9.5 km del río Almendares. El Gran Parque Metropolitano fue creado por iniciativa de Fidel Castro Ruz el 29 de septiembre de 1989 y compone el llamado cinturón verde de la ciudad junto al Jardín Botánico Nacional, el Zoológico Nacional, el Parque Lenin y el recinto ferial Expocuba.

Pertenecen al Gran Parque el antiguo Jardín Botánico Nacional, el Bosque de La Habana, los jardines de la Tropical, los jardines de la Polar y la Loma del Husilllo, considerados lugares simbólicos de nuestra identidad. Se caracteriza también por el asentamiento poblacional que cerca de él existe, casi 200 mil personas en los barrios de El Husillo, Pogolotti, La Guayaba, El Fanguito, Cantarrona y Puentes Grandes.

El Almendares es, además, área de recreación no solamente para niños, sino también para adultos. Como parte de las actividades que brinda se hallan los  conciertos, las charlas de educación ambiental, los servicios gastronómicos, entre otros.

¿Qué ocurrió?

Los ciudadanos comenzamos a perder uno de los lugares más hermosos y más importantes en cuanto al equilibrio ecológico de la ciudad. Las principales causas son los problemas en las instalaciones de los alcantarillados, que propician que los desechos de al menos 100 mil personas vayan a parar directamente a sus aguas, y la deforestación a la que se sometió el parque a consecuencia de la urbanización en épocas pasadas, que casi  acabó con la maravillosa vegetación que en el parque existía: ceibas, algarrobos, pinos, cedros, aves migratorias, especies exóticas introducidas, reptiles, anfibios e insectos.
 
Un estudio que se realizó a esa fuente acuática reveló unos 87 focos contaminantes que son, actualmente, la Industria de Materiales de la Construcción, o sea, la concretera Perdurit y el hospital Joaquín Albarrán, localizados justo en el centro del Gran Parque Metropolitano, donde antes estaba el antiguo Jardín Botánico de La Habana. Se podrían mencionar también los 230 centros de todo tipo: escuelas, cafeterías e industrias que atraviesan el Parque.

No escaparon de culpas las indisciplinas sociales. Muchos creían y todavía creen que el río es un basurero y todo lo que tienen a mano pasa a formar parte de sus aguas que se ensuciaban cada vez más.

Nunca es tarde si la dicha es buena

¿Qué concebir ante lo que podría ser un gran desastre? No quedaba otra que proponer medidas y, por supuesto, llevarlas a cabo de inmediato. Es por eso que especialistas, científicos, biólogos, químicos, ingenieros hidráulicos y ambientalistas han comenzado un proyecto que los reúne a todos en pos de una meta común: recuperar el parque Almendares.

El verano pasado se puso en marcha el plan. Este consiste en dragar el río para suprimir la suciedad, depurar las riberas y aumentar su caudal. Los trabajos serán financiados, principalmente,  por la cooperación de un proyecto internacional y tendrá por costo un valor superior a los 300 mil dólares, cantidad de dinero que, a juicio de muchos, nunca será  gasto grande si de salud se trata.

El dragado comenzará en La Puntilla, desembocadura del río, y se extenderá hasta el puente de la calle 23, una de las principales avenidas de la ciudad. Se utilizarán equipos especiales que actuarán en los márgenes, lo que evitará inundaciones por lluvias en El Fanguito, conocido barrio habanero.

Manos calificadas hacen falta para la realización de un trabajo de este tipo y ¿quiénes mejor que los especialistas en esta labor? Será entonces el Instituto Nacional de Recursos Hidráulicos el encargado de la instalación y rehabilitación de plantas de tratamientos de aguas residuales que utilizará tanto componentes de fabricación cubana como otros importados.

También se echó a andar una moderna, pero sin dudas efectiva, procesadora de residuales, localizada en el circuito de la autopista este-oeste, área conocida como María del Carmen. En planes está la construcción de otra planta de tratamiento de desechos en el barrio de Puentes Grandes, complemento muy necesario y por supuesto, eficaz también.

Pero de nada vale hacer si lo que destruye no desaparece. Es por eso que otras de las medidas que se adoptarán serán la restitución de la planta del hospital Joaquín Albarrán, uno de los principales centros que causan daños al río y la garantía de los alcantarillados por parte de la entidad de Recursos Hidráulicos.

No quedan fuera del proyecto unas 23 brigadas de saneamiento manual del río, las cuales eliminan algunas plantas perjudiciales de las orillas y de los afluentes. Se ha procedido también a la siembra de árboles maderables, frutales y el bambú, planta que paraliza la erosión de los suelos en las orillas del río. Esta tarea no corresponde a estos obreros solamente, la podríamos cumplir  todos, como parte fundamental de la ciudad y de quienes dependerá que el Almendares sea limpio y de nuevo seductor, atractivo, encantador.

¿Qué dicen los ciudadanos?

La población, jueza fundamental cuando se trata de la propia ciudad y sus problemas, opina a favor de todo este proceso de recuperación del Almendares y el parque de igual nombre. Ya se tenía ese lugar para diversión y disfrute, pero la limpieza es primordial para una diversión y disfrute más pleno.

Emma López Castellanos, capitalina y visitante del parque, opina que “es lo mejor que pudieron haber hecho, el parque siempre ha sido uno de los lugares más lindos de la ciudad. Su recuperación significa mucho para todos los habitantes de La Habana”.

Jackeline Hernández Viera, también capitalina y vecina del lugar, considera que “la recuperación del parque significa un lugar más de esparcimiento y recreación para los niños, el lugar también es fundamental para la producción de oxígeno en la ciudad, rodeada de muchos contaminantes”.

Igual opina Isabel Trueba Llampay, vecina del lugar: “Habíamos comenzado a perder el parque, ahora hay esperanza de recuperarlo y de tenerlo nuevamente para el descanso y disfrute de la población en general”.

Necesario es repetir que la limpieza del río y, por lo tanto, del parque depende, en mayor medida, de los habitantes de la ciudad. Respetar lo que se ha hecho es respetarnos nosotros mismos. Cuidemos la naturaleza y estaremos cuidando nuestro bienestar.

Clasificación: Reportaje estándar.

A TRES MARZOS DE AQUELLAS LLUVIAS: EDDY MARTÍN

A TRES MARZOS DE AQUELLAS LLUVIAS: EDDY MARTÍN

DAINERYS MACHADO VENTO Y DANIEL PALACIOS ALMARALES,
estudiantes de Periodismo y Letras.

Una lluviosa tarde de marzo de 2005, Eddy Martín nos acogió en su modesto apartamento del Cerro. Sin mucho protocolo iniciamos la entrevista. Queríamos conocer del hombre que publicaría dos libros en la ya lejana XIV Feria Internacional del Libro de La Habana.
Queríamos, simplemente, conversar con Eddy.

Cuando le preguntamos si se consideraba narrador, periodista, maestro, locutor o escritor, nos respondió con la más sincera de sus sonrisas. Y es que hablar de Eddy no resultaba sencillo aquella tarde, y mucho menos resulta hoy evocarlo.

Fue, desde los micrófonos, cronista de siete juegos olímpicos, once justas multideportivas panamericanas y 43 campeonatos nacionales de béisbol. Un amplio historial que alcanzó su cúspide con el Premio Nacional de Periodismo José Martí en 1998, a la Obra de toda la Vida y  cuyo final estará contenido en las narraciones de todos los que, de una forma u otra, fueron sus alumnos.

Al encuentro de aquel día nos llevó la curiosidad sobre su versatilidad periodística, y él, como buen maestro, nos recompensó con una agradable conversación, y la invitación de adentrarnos por un rato en sus amplios y magistralmente organizados archivos personales.

Antonio Eduardo Martin Sánchez, nacido en la provincia de Ciego de Ávila, nos contó sobre su idea de crear una Copa Intercontinental de Béisbol, y pasados tres años de aquella entrevista, que nunca llegó a ser publicada, no nos atrevemos ya a cambiar siquiera una palabra.

“Alrededor de 1970 me puse en contacto con los colombianos que iban a organizar el mundial en Cartagena de Indias para que invitaran al equipo de Italia. No era un conjunto fuerte, pero sería el primer equipo europeo en asistir a un evento organizado por la Federación Internacional de Béisbol Amateur (FIBA).

“Cuando el equipo arriba a Colombia, Aldo Notari, su manager (actual presidente de la Federación Internacional del deporte), me dice que iba a pedir la sede del próximo campeonato mundial. Le expliqué que los directivos de la FIBA solo se movían en el Caribe, porque les costaba mucho enviar un equipo a Europa y le expresé la idea de hacer un evento que se llamara Copa Intercontinental de Béisbol, en el cual se invitara a un país europeo, uno asiático y los cuatro primeros lugares del mundial. Al día siguiente, en reunión de la FIBA, Notari la propuso y me pidió que explicara, alegando su poco dominio del español. El proyecto se votó y fue aprobado doce votos a favor y uno en contra.”

Nos habló de sus primeros pasos en el periodismo...

“Desde los 14 años, por una necesidad de expresión, comencé a escribir para un periódico en Ciego de Ávila, y a hacer radio en un noticiero deportivo, primero como redactor y después como locutor. Estudié dos años periodismo, pero no terminé. A finales de 1948 vine para La Habana y me gradué de locutor en un examen convocado por el Ministerio de Comunicaciones.

“Trabajé en el periódico Hoy, en el semanario Vamos y en la revista Avances. En 1955 creé un noticiero deportivo que llegó a contar con 110 corresponsales. En aquella época las emisoras sólo atendían los torneos que daban dinero y con esos recursos me dediqué a atender las actividades provinciales. Al triunfo de la Revolución comencé a hacer actos oficiales, trabajé en el periódico Revolución, y dirigí la página deportiva de Juventud Rebelde.”

...Nos remontamos a su llegada a la locución deportiva.

“Empecé siempre pensando en inclinarme por el deporte. Fui locutor comercial, antes de 1959, en emisoras que atendían el deporte y allí estuve cerca de los mejores narradores de la época como ‘Felo’ Ramírez, ‘Cuco’ Conde y Rubén Rodríguez. Escuchaba y atendía sus técnicas narrativas, y lo más importante, estaba muy pendiente del más mínimo detalle porque ellos no querían compartir su sabiduría con los jóvenes. Un día me dieron la oportunidad de narrar un evento deportivo, y desde entonces lo alterné con lo comercial.”

¿La salud de la narración y el comentario deportivo cubano?

Eddy Martín veía la salud de la narración y del comentario deportivo cubano “bastante bien; aunque este es un trabajo que requiere estudio constante. Últimamente hay compañeros que han querido crear nuevas formas y estilos —no los critico—, pero hay cosas en esta profesión que no se pueden cambiar.”

Sentía siempre “la inquietud de seguir estudiando. Hace más de treinta años traslado lo aprendido y eso me satisface. No queremos que Cuba se quede sin narradores deportivos y trabajamos para que nuestro relevo sea mejor que nosotros”.

Dos títulos quedaron en su hacer: Béisbol para niñas y niños, con los conocimientos elementales del juego, y Memoria a mis setenta y..., un anecdotario personal. No obstante, quería seguir escribiendo porque “en definitiva, eso es lo que queda para la posteridad”.

Y por mucho tiempo quedará en la memoria de los aficionados al deporte, y del pueblo de Cuba en general, porque ciertamente muchas fueron las páginas que escribió con su trabajo diario.