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Isla al Sur

YUZAIMA CARDONA: UNA FILOSOFÍA DE VIDA

YUZAIMA CARDONA: UNA FILOSOFÍA DE VIDA

La Directora Nacional de Información y Propaganda de la Radio Cubana manifiesta que el hecho de que todas las emisoras tengan espacios noticiosos no puede significar que se parezcan o sean idénticos: cada informativo como programa tiene una intención respecto a su entorno y audiencia, y debe trabajar para ofrecer un servicio diferenciado que satisfaga.

ROBERTO RODRÍGUEZ MENÉNDEZ
Tomado de: CUBARTE       

Tras muchos días de espera (¿Paciencia china?) esta mujer de mirada definitivamente inteligente me concede la entrevista. Atrás quedaban pasillos del ICRT, donde su contagioso optimismo se desplegó al igual que en los salones para el debate en el recientemente concluido 29 Festival Nacional de la Radio Cubana, celebrado exitosamente en la provincia de Villa Clara, lugares todos donde me juraba una y otra vez que contestaría mis preguntas. Por fin, sorpresivamente, Radio Reloj dio la hora y llegó la entrevista que ahora traslado a los lectores conociendo, de antemano, que el tema general y particular, por apasionados, se enraízan con este venidero aniversario 85 de la Radio cubana. 

-Lo primero es que me hable sobre sus estudios y su vida profesional antes de llegar  a la Dirección que ahora representa... 

El estudio siempre ha constituido un hobby para mí; fue una de las cosas inculcadas por mi madre. Cada semana tenía un libro de regalo que leíamos juntas. Antes de comenzar el pre-escolar, le acompañaba a sus estudios de idiomas. Todavía recuerdo el saludo en chino, como me enseñó el profesor Fong, de modo que aprender ha sido siempre una filosofía de vida. Me acerqué al Periodismo en séptimo grado. Los profesores nos ayudaron a formar un círculo de interés, donde era la corresponsal...Luego en el preuniversitario comencé a pensar en serio en eso de informar, escribir y ayudar a la gente. Cierta vez, dos periodistas de Radio Reloj, Graciela Hernández y Lázaro Chiang Macate, visitaron la escuela por ser vanguardia provincial. Jamás hubiera imaginado que años después seríamos compañeros en la misma emisora, donde llegué incluso a dirigirles. Entrar en Periodismo en la Universidad de La Habana no fue tan fácil. Había una sola plaza para la provincia. El profesor de ruso, Gustavo Serpa, de avanzada edad para lidiar con adolescentes, fue quien me ayudó a afianzar la vocación. El publicó un libro de apuntes sobre el pensamiento de Félix Varela, que me ilustró lo que quería hacer. Luego, la lectura de las crónicas de José Martí, desde Nueva York, me abrieron las puertas al periodismo hoy. 

-A la Universidad llega llena de sueños.

Sí… Allí teníamos en la brigada un boletín titulado El Papel Periódico, era un reconocimiento el nombre a una de las primeras publicaciones de la prensa cubana. En el tercer año nos impartieron Periodismo Radial y nos llevaron a Radio Rebelde y Radio Progreso. Por primera vez sentí la energía que se respira en una cabina, y dije: Este es el teatro para mi mente.  

-Sin embargo, no comenzó por la Radio...

Primero estuve en el diario Juventud Rebelde y la Agencia de Información Nacional, para los que reporté desde Guantánamo. Había ido a formar parte del Plan Turquino con la misión de reflejar el desarrollo alcanzado con la Revolución en esas montañas del Oriente cubano. Fue una experiencia enriquecedora. Escribía para el periódico y la agencia reportajes especiales, mientras para los medios de la provincia, el telecentro Solvisión y la emisora Radio Trinchera Antiimperialista, aportaba las noticias. Guantánamo me posibilitó un ejercicio profesional íntegro. Allí recorrí escenarios de sucesos trascendentales de nuestra historia como el vivido en la zona del Realengo 18, descrito de forma magistral por ese incansable periodista y luchador que fue Pablo de la Torriente Brau. Todo ello, sin dudas, fue signando mi espíritu.

-¿Y después?

Tras ese período de casi dos años llegué a Radio Reloj, para concluir los últimos seis meses del servicio social. Planeaba hacer Radio, expresar sueños como realizadora, pero esa emisora me atrapó. Constantemente aplazaba la salida, al tiempo que iba comprometiéndome con una forma peculiar de decir, única en el mundo por la brevedad del mensaje y la posibilidad de dar noticias minuto a minuto. 

-Toda una Escuela…formadora de periodistas y locutores... 

Coincidimos. …Allí fui redactora de temas Internacionales y Nacionales, Jefa de Redacción durante tres años y tuve, además, algunas oportunidades como reportera y luego, durante una década, ocupé la responsabilidad de Subdirectora General. En esos años me familiaricé enormemente con el género de la información, especialidad de la emisora, pero también conseguí trabajar otros géneros periodísticos con la difícil técnica relojera, que exige escribir en pocas palabras, sin más recurso que la voz y un tic-tac de fondo, la esencia de lo que se quiere trasladar a los oyentes, quienes la distinguen por su inmediatez y veracidad. De allí salí, hace apenas dos años, a dirigir Metodológicamente la Información en el Sistema Radial cubano. Una misión intensa, pero encantadora.

-Para usted, ¿qué es el periodismo radial? 

Es escribir para el oyente con inmediatez, por tanto implica rigor y tono, que debe distanciarse de lo monocorde, chato y aburrido. Es una fórmula creadora para conquistar las mentes de quienes escuchan y posibilitar que sigan conectados a nuestras palabras. Para lograrlo hay que dominar técnicas narrativas y de oralidad, que son más poderosas que la palabra impresa. Es también orientación, compañía y por supuesto, fidelidad. Sin esas cualidades es difícil hacer periodismo para la Radio con el sonido original de la Patria, que es el que necesitamos. 

-Me gustaría que acercara a los lectores al mundo informativo de la Radio cubana... ¿cómo está conformado desde la emisora municipal hasta la nacional?

El Sistema de la Radio cubana cuenta actualmente con una red de 90 emisoras y continúa en franca expansión. Tanto las plantas municipales, como las provinciales y las nacionales, sumando también a la emisora internacional Radio Habana Cuba, dedican un importante espacio a los géneros informativos con el respeto para los perfiles en cada caso. Por ejemplo, los espacios de información de las emisoras municipales, que por lo general son más breves en el tiempo, tienen como centro de sus emisiones el acontecer local, reflejan de modo preponderante los intereses de la comunidad, sin que ello signifique aislarse de la vida en la provincia, el país y el mundo. Priorizan un tipo de información utilitaria y son muy escuchados porque en ellos el pueblo se reconoce e identifica a los protagonistas objeto de la noticia. Las cadenas provinciales y las nacionales concilian sus intereses informativos de acuerdo con su radio de acción. Asumen temas más globales y al transmitir todo el día tienen más espacio para el seguimiento informativo y la investigación. Radio Habana Cuba, nuestra emisora internacional, está considerada una alternativa informativa en el concierto de emisoras de la región. Es la voz de Cuba ante el mundo, utilizada como fuente para redifundir la realidad nacional, tan silenciada por los grandes consorcios transnacionales de la información y la comunicación. 

-Periodismo radial: perfil y entorno de las emisoras  cubanas.... ¿se parecen en sus propuestas en la información general o hay notables diferencias que las distinguen entre sí? 

Un asunto en el que con urgencia la Dirección Metodológica Nacional de la Radio Cubana está inmersa es el tema del respeto a los perfiles. El hecho de que todas las emisoras tengan espacios noticiosos no puede significar que se parezcan o sean idénticos. Cada informativo como programa tiene una intención respecto a su entorno y audiencia, y debe trabajar para ofrecer un servicio diferenciado que satisfaga. Con pocas excepciones, nuestras ediciones informativas llevan años con un formato radiofónico muy parecido. El boom que significó a finales de los ochenta el programa Haciendo Radio, de Radio Rebelde, permitió al oyente descubrir que su relación no solo era con unas voces, sino con personas que tenían mucho en común con él. Pasó a un segundo lugar la voz solemne del locutor impecable, sin errores, y ocupó el primer plano la persona que le contó y comentó la noticia, se la explicó con la ayuda de otras que intervinieron por teléfono o desde la cabina de transmisiones, todo ello con un lenguaje familiar, alejado de la rigidez de los textos escritos en las redacciones. Esta experiencia, multipremiada en los Festivales Nacionales de la Radio, motivó la imitación del modelo y ha hecho que por mucho tiempo el país despierte con ese patrón de Radio Revista Informativa extensa, la cual genera una tendencia a la espontaneidad y la improvisación e impone un estilo siempre arriba (tono de voz alto y animado). Su uso aún es funcional, pero hay que cuidar con celo los contenidos y el público destino. Otras razones de similitudes en los informativos hay que buscarlas en el Período Especial. La fuerte contracción de los medios de comunicación impresos y televisivos hizo que la Radio aumentara los por cientos informativos, en ocasiones con temáticas no afines a su perfil. Así muchas comenzaron a parecerse. Por fortuna esa no es la realidad de hoy. Se ha ido recuperando el espacio perdido y se han abierto nuevos canales de TV y emisoras de radio, lo que ha permitido diversificar la información. La rectificación nos lleva a reconocer emisoras como Radio Cumanayagua, en el Escambray cienfueguero, al centro de la Isla, donde un guateque campesino inicia las transmisiones y toda la información se brinda en décima. Allí el 75 % de la población es campesina. Otras experiencias como las de la emisora capitalina COCO, que inicia su programación con un noticiero deportivo, según su perfil; o las emisoras eminentemente culturales CMBF y Radio Enciclopedia, que difunden música de concierto e instrumental ligera, respectivamente, allanan el camino para irnos complementando desde lo diferente.

-¿Hay suficientes periodistas para la cobertura radial en el país?

Si hablamos de los que ha graduado la Facultad de Periodismo, definitivamente no. El Período Especial dejó también su nefasta huella en la profesión y durante unos pocos años se limitó la entrada de jóvenes a la carrera, dado el cierre de publicaciones. Esa situación se ha estado revirtiendo con la entrada desde hace algunos años a los medios de comunicación de un gran número de profesionales de carreras afines, diplomados en Periodismo. Ya son mayoría en la Radio y muchos han demostrado en la práctica que con preparación consciente cualquier meta se hace cercana. La Unión de Periodistas de Cuba tiene un programa especial para su capacitación profesional. 

-¿Qué géneros periodísticos tienen más peso en la actual programación de  corte informativo en el país?... ¿Se han realizado investigaciones en torno al tema?

Indudablemente la información es preponderante. La investigación más reciente de la Dirección de Información y Propaganda de la Radio Cubana, que evaluó el desempeño de los informativos del país en la década 1996- 2006, a partir de los resultados de las visitas metodológicas y los talleres de calidad impartidos, demuestra que el empleo de los géneros de opinión está por debajo de lo propiamente informativo. Existen en la Programación Informativa radial espacios de entrevistas, reflexiones de diversa índole, pero la propia búsqueda temática nos presenta a un oyente inteligente, que requiere de nuevos elementos para su información como comentarios, reportajes y otros géneros que mueven más lo emocional. La radio cubana necesita incrementar su periodismo investigativo, contrastar fuentes, ganar en argumentos para moldear los temas. Ser, sin dudas, más audaz.

-¿En qué medida el brutal  y fascista bloqueo contra Cuba por parte de las sucesivas administraciones norteamericanas ha dañado en el orden material el periodismo radial cubano?

En idéntica medida que ha dañado a todo nuestro pueblo, incluso en aspectos tan sensibles como la salud y la propia subsistencia. En la Radio, por ejemplo, el equipamiento tecnológico de nuestras emisoras es obsoleto, data de la época de la colaboración con el desaparecido campo socialista. Lleva más de 20 años en explotación, sin piezas de recambio y expuesto a un uso continuado. Hay emisoras municipales adonde no ha llegado la computación, un instrumento que es vital en el trabajo informativo, y las máquinas de escribir que poseen son pocas y se encuentran muy deterioradas. Mucho trabajo se hace a punta de lápiz. Los equipos de reporteros apenas tienen grabadoras, casetes, baterías, todo lo cual dificulta la ejecución de nuestra especialidad. La radio que se hace hoy en Cuba en gran medida es por el amor y esfuerzo de sus realizadores. Tenemos un nivel muy elemental de recursos y los innovadores han desempeñado en estos difíciles tiempos un rol decisivo en la continuidad de los equipos para la producción.

-Si tuviera que desarrollar su trabajo directamente como periodista radial, ¿qué género preferiría para activar su propuesta personal y por qué? 

Me gustaría trabajar el reportaje radial, muy cercano al radiodocumental. Soy amante de la investigación y esos géneros brindan posibilidades de profundizar en un tema previamente seleccionado. Son además los que más invitan a la creación, en ellos puede derrocharse imaginación en el empleo de los recursos sonoros y estilísticos propios de la radio.

Nuestra Radio, como propuesta de Programación, aún no ha alcanzado el nivel de calidad general que la acerque a la  excelencia sin que ello signifique  no alcanzarla en su momento justo y sin obviar que ya hay muestras de excelencia focalizadas, pero no suficientemente generalizadas...

-Para usted, ¿cuáles serían las insuficiencias que aún tiene el área informativa en el país y cuáles sus fortalezas más apreciables?   

Las deficiencias más notables están en el plano humano, no dependen de recursos para resolverlas. La falta de trabajo en equipo y de preparación está en primer orden. Un colectivo de realización no podrá rendir de modo óptimo si no participa en cada detalle desde que se gesta una idea o se anuncia una cobertura.  Se percibe linealidad en el tratamiento de los temas y abuso de las improvisaciones como argumento de la rapidez y la dinámica que exige la radio. Asimismo, se ha generado la ausencia del seguimiento informativo y la pérdida de los géneros periodísticos, en tanto la saturación de un solo formato radiofónico influye en el mayor crecimiento de la audiencia. Otra debilidad es la falta de capacitación intencionada, al menos en la medida que se necesita. Hay que avanzar más en el dominio de las técnicas de realización radial y periodística.

Muchos compañeros se han incorporado al ejercicio del periodismo mientras se forman y eso también limita. Se requiere de más análisis, presentación de antecedentes y proyección futura de los hechos. A pesar de todo ello, la Radio sigue siendo líder en llegar primera con la información y simultáneamente movilizar a públicos extensos. A través de ella se oye la voz de personas que no son expertas en medios, pero que sí tienen cosas que decir. Tenemos la virtud de ser creíbles, veraces y acompañar a toda hora. Nadie discute que la Radio es el medio de comunicación más personal que existe. Masivamente individual. Unificamos grupos, aportamos valores, familia, una voz en quien confiar, que tiene audiencia todos los días de la semana las 24 horas.

Bob Schulberg en su libro Publicidad Radial: el manual autorizado expresa “que aún no se ha ideado una pantalla de TV tan suficientemente grande, brillante, clara y colorida como para igualar la capacidad de la mente para crear sus propias imágenes vivas, lo que hace de la Radio un medio espectacular para relatar “. Esas cualidades nos engrandecen y en lo informativo trabajamos por no ser menos.

-El  insertarse en la Internet ¿qué ha significado para su Dirección?

Un gran reto. En primer lugar porque siendo un equipo muy pequeño en número asumimos la realización del sitio de los radialistas en el país, el Portal de la Radio Cubana, con un año de creado y que pretende reunir en sus páginas lo mejor y más representativo del quehacer en nuestro medio. Nos hemos ido consolidando con la práctica, estudiando las comunidades virtuales para llegar al internauta que nos interesa. Adentrarse en ese mundo ha permitido, además, colocar los mejores programas en la red de redes, de ahí que 23 de los 49 sitios con que cuenta la Radio cubana en Internet tengan sus audios bajo demanda, en tanto las 6 cadenas nacionales se presentan con audio en vivo. Un pequeño aporte a la capacitación de los colegas de las redacciones digitales brindamos desde el Aula Virtual del Portal y la Lista de discusión de la Radio, instrumentos que junto al Manual de Realización Radial publicado sirven como alternativa para el estudio de periodistas y escritores. 

-¿Qué manifiesta el oyente de otros países de la programación de la Radio nuestra y en qué áreas se manifiesta ese interés?  

El público externo siempre ha visto a la Radio Cubana como una radio culta, de calidad, con objetivos de difusión bien definidos. Se admira la coherencia lograda, la diversidad de gustos que complacemos, con una programación que busca la integralidad. En el plano informativo no son pocos los realizadores y los programas que han sido premiados en concursos internacionales. Uno en el que se ha dejado una positiva huella es el Concurso de la Caribbean Broadcasting que cada año sesiona en Barbados. La llegada de la Alternativa Bolivariana para las Américas (ALBA) marcó para la Radio también un nuevo horizonte y cada vez se hacen más frecuentes los encuentros regionales de radialistas en nuestro país. La reciente convocatoria de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) para la creación de Radiosur impone para los realizadores cubanos un nuevo reto en el futuro inmediato.

-Aniversario 85 de la Radio cubana y periodismo radial... ¿Cómo se conjugan y proyectan?

No puede conjugarse de otra forma que no sea alcanzando un periodismo de excelencia, lejos de formalismos y banalidades. Consciente de su momento y de la experiencia que recogen esos 85 años de fundada, nuestra Radio tendrá que avanzar hacia el reflejo cada vez más profundo de la realidad nacional y conducir desde sus micrófonos hacia la solidez de los valores forjados en la Revolución. La Dirección de Información y Propaganda de la Radio celebrará ese aniversario con la salida de su sitio en inglés: www.cubanradio.cu, una versión de lo que publica el Portal de la Radio Cubana, cuya dirección es www.radiocubana.cu  

-Siempre he querido hacerle dos preguntas y ahora es la ocasión: ¿Qué literatura prefiere leer (género, autor), y qué música (género, autor, intérprete) es de su gusto?

Como género literario prefiero la novela y García Márquez es mi autor de cabecera. En cuanto a música, soy de la generación que maduró escuchando a Silvio Rodríguez, Gerardo Alfonso y Joan Manuel Serrat. En los últimos años he incorporado entre mis grupos favoritos a “Buena Fe” y en el mundo de la llamada “salsa”, que me funciona mejor si le llamo “casino”, no encuentro algo mejor que Los Van Van y Gilberto Santa Rosa. 

-¿Cómo valora la Radio en estos momentos en el contexto internacional?  

En lugar de desaparecer o ser absorbida por otros medios, la Radio ha sabido acomodarse, compartir escenarios con la TV y ubicarse dentro de la multimedialidad que supone Internet. La siguen prefiriendo los públicos más diversos y le favorece el don de la ubicuidad; va lo mismo en un bolsillo, que en un auto; está lo mismo en un mercado que muy cerca de la cama. Ese derecho, ganado a fuerza de entrega y sacrificio, va a ser difícil que lo pierda.

NANCY MOREJÓN: UNA MUJER QUE CREE EN LA INSPIRACIÓN

NANCY MOREJÓN: UNA MUJER QUE CREE EN LA INSPIRACIÓN

DAINERYS MACHADO VENTO,
estudiante de cuarto año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana. 

La había visto recorrer las callejuelas de la Cabaña durante la pasada Feria del Libro, y ya sea porque sabía que esta cita de las letras era para ella o por la fascinación de su lírica sobre mi espíritu adolescente, me impresionó en extremo su sonrisa sencilla.

La firme dulzura de su voz delata a una mujer llena de historias, proyectos e ideas. La curiosidad por descubrirlas por mi misma, amén de los centenares de entrevistas que han salido por estos días a la palestra, me impulsó a pedirle una entrevista.

Me concedió la cita periodística media hora antes de que comenzara Encuentro con..., intercambio cultural que propicia el Centro Dulce María Loynaz: “Después que terminemos aquí, nos quedamos para hacer la entrevista”, me dijo.

Cuando acabó la hora y media del espacio, un enjambre de jóvenes periodistas, como yo, y de otros no tan jóvenes, se acercó a Nancy solicitándola. Rezagada en el grupo, casi me había decidido a dejar pasar la oportunidad cuando sentí su mano sobre mi brazo, y su voz que decía: “Disculpen, pero ella tiene la prioridad, lleva mucho rato esperando”.

Suspiré. Comencé a sudar. Corrí una silla hacia donde ella permanecía, y antes de poder articular palabra me dijo: “Tienes que estar a la viva, la primicia en el periodismo es básica. A eso le llamamos el palo periodístico. Yo fui periodista y sé lo que te digo. Sin ser desagradable, ni imprudente, debes hacer que respeten tu lugar”.

Nancy Morejón me hablaba de periodismo, pero me hablaba de la vida.

Sabía que me iba a enfrentar a un Premio Nacional de Literatura (2001), a una investigadora de prestigio, a una persona varias veces premiada por la crítica. Sabía que me iba a enfrentar a una gran mujer, sus amigos lo dicen y sus poesías la delatan; pero no imaginaba cuán grande es Nancy Morejón en sencillez y sonrisas.

La entrevista se imponía:

-¿Cómo llega a la poesía?

Desde muy niña, yo garabateaba en cuadernos. Tenía un diario donde anotaba todas las cosas que no podía comunicar con mi familia, con mis seres queridos. Tiempo después, en el bachillerato, una profesora me mandó a hacer un ejercicio sobre La Odisea, de Homero, se dio cuenta que había algo en mi. Ella me pidió el diario, se lo llevé y me dijo: tú no lo sabes, pero vas a escribir poemas, y desde entonces está esta historia de la poesía.

-Dice que escribir es un reto. Lo hace Nancy Morejón ¿por inspiración o por necesidad?

Por las dos cosas, porque yo creo en la inspiración. Creo en la inspiración, sobre todo para la poesía. Los prosistas, los que cultivan la novela, el relato largo o corto, dicen que ellos necesitan escribir diariamente con disciplina. Eso está demostrado. Pero un poeta sería realmente muy vanidoso, o muy artificial, si escribiera todos los días, como un ejercicio. A diario ves la caída del sol, pero hay un día especial en que esa caída del sol a ti te motiva, y te inspira para hacer un texto. Si escribes un poema todos los días sobre la caída del sol eres un neurótico, un enfermo o un farsante, eso es absolutamente imposible y hay algo en todos esos textos que es falso. Creo que la poesía hay que cultivarla a través de la inspiración.

-¿Qué la inspira?

Es muy arbitrario. No subestimo para nada el estudio y la lectura que hay que hacer, nadie nace de la nada. Hay mucho que estudiar y hay mucho que aprender de los textos de los demás. Pero creo que la inspiración es una cosa a respetar.

En el factor escritura hay un proceso irracional, no te puedo decir por qué, y eso no es malo. No te puedo decir porque sería una cosa bien chata, bien tonta.

He estado en un estadio, cuando era universitaria, en un juego, lleno aquello, y me he podido sustraer para sentarme a hacer una notica e incluso para leer. La inspiración llega cuando la tienes, y yo la respeto; no la fuerzo, que venga cuando quiera.

-¿Por qué Nicolás Guillén marcando su obra?

Porque tuve la oportunidad de conocer su obra, desde muy niña, en la biblioteca de mi padre, a través de una edición argentina. Guillén era alguien de mi entorno familiar.

No lo descubrí en los sesenta, en los setenta. Ya cuando lo conozco personalmente era como la leyenda, el militante, el hombre que había conocido a los padres del Che.

Después fue una necesidad, como cubana, de entregarme a una lectura que estuviera vinculada a los grandes temas de Guillén, a la nación, al mestizaje. Porque él veía la cultura nacional como una mezcla del componente hispano, del componente africano; y ciertamente nosotros tenemos de los dos.

Tratando de interpretar la cultura cubana a través de esos dos conceptos, estudié su poesía, y de veras que, antes y después de conocerlo, mis poemas le deben mucho a la poesía de Guillén, sobre todo en el contenido, creo que en la forma no tanto, pero en los contenidos si. Muchos poemas míos no existieran de no haber existido los de él.

-¿Qué sintió cuando Guillén dijo que la poesía de Nancy Morejón “es del color de su piel”?

Ese fue un momento tremendo. Fue en los años setenta, estábamos preparando un espectáculo con poemas míos para el grupo Teatro Estudio, que dirigía Raquel Revuelta. Teatro Estudio acogió esa experiencia con Eslinda Núñez, y otros actores de primera línea. El director de artes escénicas y gran amigo mío, Luis Brunet, pidió un texto para presentar el espectáculo, y Nicolás escribió esa maravilla que después incluyó en la Rueda Dentada, que apareció en 1972. Para mi es uno de los grandes elogios que me hace estremecer y sonrojarme por las cosas tan bellas que dice de mi y de mi obra. (Y ciertamente se sonrojó al contestarme)

-¿Dónde queda la traducción y cuánto le aporta?

Fundamental. No se explica mi obra sin ella. Siempre pude manejarme en inglés y francés, después estudié portugués, un poquito de italiano, algo de alemán. Aunque pienso que uno nunca llega a dominar una lengua extranjera. Traduces y todo, pero dominarla es casi imposible, incluso conocer la materna en su totalidad es difícil.

Siempre estoy estudiando la poesía, me parece que la traducción lleva una función muy noble, y la he practicado muchísimo porque la amo, porque es el nexo entre dos mundos aparentemente muy diversos, pero en el fondo muy semejantes.

Ejemplo de eso son los fenómenos culturales del Caribe, puesto que es una región que se expresa en varios idiomas. El Caribe es una unidad y una diversidad, hablamos español, inglés, francés y en esa necesidad de expresar todo eso, de investigar todo eso, me he dedicado mucho, mucho, mucho a traducir a autores caribeños y europeos, también a canadienses, norteamericanos... franceses.

-En la década de los 60, 70, Nancy Morejón forma parte de los autores de la Editorial El Puente. ¿Se sintió rechazada en algún momento?

No, no, no. En aquel momento era la poesía de los jóvenes. Le debo a José Mario el haber sido el primer editor desinteresado, porque en realidad ellos reunían su dinero y publicaban nuestras cosas.

La editorial después se suscribió una editorial nacional, y fue realmente una experiencia interesante porque era una expresión alterna a otras editoriales que comenzaban a existir. No me sentí pretérita en el momento que publiqué mis dos libros, sino tiempo después, y no exactamente por el fenómeno El Puente.

Estuve doce años sin publicar, cosa que me importa muchísimo, sabe Dios por qué no publiqué esos doce años. Las razones no las sé, creo que una mezcla de que yo procedía de esa editorial y porque era una persona muy independiente.

A Pablo Armando Fernández le pasó también. Pero todos los escritores de El Puente fueron aceptados en el plano literario. A mí no me ha parado nada de eso, y me hizo mucho bien. Escribir y publicar son cosas diferentes y es muy importante saber que un editor necesita siempre de un escritor.

-¿Qué piensa de la posición de su obra en la Cuba de hoy?

Creo que no es una posición, que es una suerte la de poder recibir a tantos lectores. Escribo para los cubanos y para mí es realmente una fiesta poder compartir con ellos de esta manera que será en la Feria Internacional del Libro. Pero la palabra posición me es embarazosa. Creo que es un reconocimiento a alguien que siempre ha mirado hacia nuestro país, hacia las personas que nos rodean. Eso es fundamental para mi literatura, y en esa medida agradezco que la Feria me haya brindado su espacio.

-¿Cuánto le ha aportado Casa de las Américas?

Extraordinariamente. Me ha aportado la mitad de mi condición de periodista, de ensayista, de difusora de los valores de la cultura caribeña. Siempre me acerqué a la Casa como alguien que tenía ideales muy claros. A mediados de los años 80 dirigí por primera vez el Centro de Estudios sobre el Caribe, más tarde me fui a una experiencia con la Fundación Pablo Milanés, después trabajé con Nisia Agüero en el Teatro Nacional y luego regresé a la Casa a dirigir de nuevo el Centro. Es una experiencia extraordinaria. Como escritora joven que fui, mi primera lectura de poemas la hice en la Casa de las Américas, mis primeras relaciones con autores como Roque Dalton, Efraín Huerta, Mario Benedetti, las hice ahí. Me siento parte de ella, es algo mío.

-¿Cuánto ha cambiado la Nancy Morejón que conoció a Guillén en 1961 a la que es hoy?

Tengo unas cuantas libras de más... unas cuantas libras de más que en aquella época cuando él habla de la “fina gacela” . Creo que he cambiado como es lógico, porque si te quedas como eras a los veinticinco años, es bien aburrido. Uno tiene que cambiar y tiene otros intereses, pero fundamentalmente mis focos de atención no han cambiado. El Caribe para mí es Guillén y yo entré a esa interpretación de la cultura cubana a través de su obra. Sigo en la cuestión caribeña, con los temas de la presencia de África en todas las Américas, con la condición latinoamericana de los cubanos, con esa experiencia que compartimos los del Caribe Hispano con Hispanoamérica.

Me he movido a muchas cosas. En una época no pensé que mis garabatos fueran a correr la suerte que han corrido. La tuvieron prácticamente cuando yo entraba a la tercera edad. Por eso me siento la misma y me siento diferente.

-¿Con cuál de sus obras se siente más identificada?

Eso es como los hijos, desgraciadamente no he tenido hijos, pero una madre no va a decir: no quiero a este hijo porque es cabezón. Con mis libros pasa igual, pero yo tengo una especial inclinación por Richard trajo su flauta, que es un poemario que obtuvo una primera mención en un jurado de lujo con Lezama, Nicolás, Goytisolo, Roque. También fue muy bien recibido por el público y la crítica.

Casi todos los poemas del libro están dedicados a la leyenda de la música que fue Richard Egues. Eso es para mí una obra de esplendor porque pude aunar el mundo de poesía culta y poesía popular, mis orígenes con otras artes. No está la poesía sola y es mi percepción de la vida de un músico cubano. Mientras más tiempo pasa, más la gente se interesa por esa obra. Recientemente, Ediciones Visor, de Madrid, publicó una antología que hizo y prologó Benedetti, y escogió el título de Richard trajo su flauta y otros argumentos. Eso demuestra que el poemario está vivo todavía.

-¿Qué siente que no le han preguntado todavía?

La edad, que lo agradezco mucho, (risas)... que hay que saberla, porque cuando me dieron el Premio Nacional de Literatura, alguien publicó que había nacido en el año treinta, lo cual es maravilloso porque amo a muchos escritores e intelectuales nacidos ese año, pero yo nací en el cuarenta y cuatro, de manera que hay, por lo menos, que leer los libros de los autores que se entrevistan.

-Premio Nacional de Literatura, excelentes amigos, la crítica que la favorece, la XV Feria del Libro, ¿qué le queda por hacer?

Darle una fiesta a mis detractores. No todo el mundo puede reunirse para decir sanamente que una es una escritora así, de esta forma.

Creo que lo más importante es que la Feria me ha escogido, que la gente se me acerque; pero hay que pensar que no todo está dicho, que hay mucho que hacer todavía, que el reto de haber obtenido el Premio Nacional de Literatura me ha hecho un compromiso mayor, que no he cesado de trabajar.

Cuando terminamos la entrevista, por esas cosas de tiempo y otros quehaceres, le pedí que me regalara los primeros versos que le vinieran a la mente. Nancy me dijo:

Amo a una isla atravesada en la garganta de Goliat como una palma en el centro del Golfo. Amo a David. Amo a la libertad que es una siempre viva.

(Fragmento de "Divertimentos", dedicado a Rafael Alberti)

LA SIP Y BLACK WATER

LA SIP Y BLACK WATER

Ponencia presentada en el Encuentro Latinoamericano contra el Terrorismo Mediático, Caracas, Venezuela, marzo 2008.

MSc. ROGER RICARDO LUIS,
Director de Investigaciones del
Instituto Internacional de Periodismo José Martí.

¿Qué  relación pueden tener un club de dueños y editores de medios de comunicación de masas y una empresa paramilitar?

En otras palabras, ¿que relación pude existir entre  la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) y el cuerpo castrense privado Black Water que hoy emplea el gobierno de Estados Unidos en su guerra de agresión y ocupación a Irak.

Ambas entidades  responden a un mismo contratista y sus filas están integradas por mercenarios; mientras, su papel y misión es hacer la guerra, una en el campo de batalla mediático y, la otra, en el de la confrontación bélica tradicional. Las dos sirven a un mismo interés, al mismo amo: el capital.

Ambas cometen un acto de lesa humanidad. Una mata con las municiones de la desinformación y la mentira; la otra lo hace con proyectiles de plomo que pueden llegar a ser revestido hasta de uranio empobrecido.

Pero las balas que se usan en la guerra mediática tienden a ser letales a largo plazo, pues apuntan siempre e inevitablemente a la cabeza, y hasta pudiera hablarse de genocidio  mediático; en tanto, de las otras municiones, pueda que se sobreviva. 

Entre  los cuerpos mercenarios de marras, la SIP puede que lleve la mayor experiencia en el empeño. Para legitimar su accionar ha  enarbolado desde siempre la bandera de la libertad de prensa y de expresión. Para disfrazar, como conocemos, de su verdadera esencia e inspiración: su libertad de empresa, su libertad de expresión.

Que nadie se llame a engaño, el periodismo se asienta sobre bases clasistas y resulta obvio decir de qué lado está la SIP y qué rol desempeña en la lucha de clases.

Su relación orgánica con el imperialismo yanqui no deja margen a la duda. Bastaría echarle un vistazo a la historia más reciente de Nuestra América: la Cuba revolucionaria, el Chile de Allende, la Nicaragua sandinista, la Venezuela bolivariana.

La SIP, sin la menor duda, ha formado parte del estado mayor  en la guerra psicológica  y sus medios son tropa de choque.

Bastaría enunciar los postulados de la Guerra de Baja Intensidad (GBI) de la CIA, por ejemplo, y estaremos visualizando  las agendas mediáticas y el tratamiento  de los mensajes  emitidos  por este cuerpo de caballería del imperialismo en América Latina y el Caribe.

La GBI es una guerra constante, guerra de agotamiento en la que no se trata necesariamente de eliminar físicamente al enemigo, ni matarlo masivamente sino socavarlo, deslegitimarlo, aislarlo, hasta que deje de ser considerado una alternativa política válida, posible y estable para la población. Su presupuesto matriz expresa: Minar y destruir todos los recursos materiales y espirituales del “enemigo” es una acción indispensable.

Mencionemos en este caso, un hecho reciente en la vida de los venezolanos. ¿Qué hicieron los medios opositores afiliados a la SIP con el desabastecimiento  intencional  de alimentos de las últimas semanas? Sencillamente trabajar por exacerbar en la población la incertidumbre, la desesperanza, la inseguridad, el estado de ansiedad, y por esa vía tratar de deslegitimar al gobierno, socavar la Revolución Bolivariana.

De tal suerte, la Sociedad Interamericana de Prensa al convertirse por identidad clasista en parte de la guerra psicológica, lo hace desde la desinformación ideológica o conceptual, determinada, como bien define el maestro de periodistas Hernán Uribe, por la propia concepción del periodismo que impera en el mundo capitalista; es decir, desde su modelo de prensa.

Lo hace también desde los procesos de regulación que se verifican en el ejercicio de mediación social que realizan los periodistas y los medios, modelando los presupuestos y paradigmas que constituyen las culturas e ideologías profesionales.

Se acude  también desde la visión aséptica y tecnologicista  de las rutinas productivas, hasta las más soeces formas de represión del pensamiento mediante la censura, las prohibiciones y el uso de la fuerza cuyos aspectos físicos se materializan con el cierre o clausura de medios, los despidos, el encarcelamiento o la muerte de periodistas.

La SIP, bajo la visión académica de  los medios como constructores de la realidad socialmente relevante, no hace más que enmascarar la tergiversación de los aconteceres, consistente en la distorsión deliberada de los hechos y para lo cual se utilizan en alto grado las técnicas cada vez más sofisticadas de propaganda y publicidad.

De ahí que la desinformación periodística con la que trabaja e influye la SIP desde sus medios de comunicación deforma la realidad con fines políticos, ideológicos y económicos, o el conjunto de ellos mediante la utilización de diversas técnicas informativas y propagandistas.

¿Qué fue si no el caso de la campaña mediática desplegada por los medios afiliados a la SIP en el justo reclamo de PDVSA ante la prepotencia de la Exxon Mobil?

He ahí también un ejemplo claro del poder simbólico utilizado como arma diabólica. Baste recordar que se trata, en esencia, de la “capacidad de intervenir en el transcurso de los acontecimientos para influir en las acciones de otros y crear acontecimientos reales, a través de los medios de producción y transmisión de formas simbólicas”.

Desde esa misma perspectiva, la marginación noticiosa de la Sociedad Interamericana de Prensa es por definición excluyente y selectiva.
Tanto sus puntos de vista en cuanto a la construcción de agendas y la imposición de sus criterios de noticiabilidad, junto al poder que le da el disponer en propiedad de una avasalladora red de medios, le permite a la SIP ser una artillería de largo alcance en la guerra mediática.

Es decir, cuando hablamos del efecto agenda se está validando desde “el qué pensar”, los asuntos y temas mediante los cuales los medios participan en la construcción cotidiana de la hegemonía  a través de la modelación de la opinión pública.

Queremos llamar la atención hacia varios fenómenos que marcan la esencialidad de esta denuncia y, por tanto, de nuestra lucha en esta guerra contra el terrorismo mediático.

La primera, no es lo mismo una mentira que un reflejo condicionado. La mentira afecta el conocimiento, el reflejo condicionado afecta la capacidad de pensar. La producción de estereotipos que de manera insistente construyen y reproducen los medios es la fuente fundamental de este grave fenómeno social del cual son soportes cotidianos los medios de prensa de la SIP.

El segundo está relacionado con la privatización del tiempo de los receptores y despojarlo de  su dimensión histórica. Frei Betto recientemente en La Habana se refería a esa categoría existencial como “columna vertebral del pensamiento”. Este es un asunto crucial hacia donde apunta con todas sus armas el terrorismo mediático. Un individuo sin pasado es un objeto permeable, vulnerable, manipulable, acrítico, individualista, consumidor.

El tercero está vinculado a lo que el líder de la Revolución cubana, el compañero Fidel Castro, define como la confrontación esencial de nuestro tiempo: la batalla que se da en el plano de las ideas, del pensamiento. De ahí la centralidad estratégica de la labor de los periodistas y de los medios de comunicación que se oponen con la verdad al terrorismo mediático.

¡Estamos en combate! Luchemos por toda la verdad, que es la nuestra, la de las grandes mayorías.

EL DEBER EN EL GENERALÍSIMO

EL DEBER EN EL GENERALÍSIMO

Máximo Gómez. Utopía y realidad de una República, del investigador Yoel Cordoví, fue Premio de Monografía Histórica del Concurso Julio 2001.

IRAIDA CALZADILLA RODRÍGUEZ 

Quizás Yoel Cordoví no tuvo dimensión exacta del texto que preparaba cuando escribía su tesis de maestría en la Facultad de Historia de la Universidad de La Habana. Pero hela aquí, con ampliaciones, en Máximo Gómez. Utopía y realidad de una República, ya libro de la Editora Política que se muestra como un fresco del devenir del primer guerrillero de América.

Son 258 páginas que nos acercan a un hombre entre dos mundos, su personalidad, influencias que le perfilaron, posición ante los Estados Unidos y frente a los partidos políticos. Tal puede ser el resumen brevísimo de este texto de valor inapreciable para los estudiosos de Gómez, de ese cubano-dominicano que al morir solo llevaba como insignias el escudo y la estrella de la Bandera cubana.

En toda la obra, Cordoví enfatiza más de una vez en los principios éticos y el humanismo del Generalísimo, cautivado por desentrañar las claves que integraron al jefe militar austero, ríspido, capaz de castigar por igual a oficiales y a soldados, y a sí mismo, ante un error. Junto a esa recia personalidad, el padre amantísimo, el consejero de la más pura moral, el hombre que se unió a Manana, el que escribió bellas misivas. Y también, el que vivió en la mayor humildad, vio morir a los hijos enfermos de "parásitos" y, aún así, no permitió dineros que no fueran dados por la rectitud del trabajo.

Máximo Gómez, nos dice desde esas páginas el investigador del Instituto de Historia de Cuba, parte de sí mismo, de su concepción del deber que lo nutre para entregarse a lo que él considera las razones de su existencia: "La familia, la sociedad y mis hermanos los hombres".

En ese singular ser humano "no hay nada más allá que no sea desprendimiento total, un afán de luchar por la libertad y el progreso de los pueblos y por la satisfacción de los intereses de los grupos y sectores preteridos de la sociedad". La esencia de sus postulados éticos radica, entonces, en su humanismo, y en ese contexto define sus proyecciones.

El deber es palabra sagrada para el Generalísimo y no escatima consejos para que se propague tal actitud ante la vida. Hay una cita reveladora: "...Sé tu dueño de ti mismo. Cumple, como debes cumplir. Haz todo el esfuerzo necesario... aun más que el necesario. Olvídate de ti, sobre todo olvídate de ese miserable pedazo de carne y hueso que es tu ser físico, y luego que vengan las responsabilidades". A los hijos les enseñó que "la mejor de todas las religiones es la del deber".

Es más, la visión de la muerte queda establecida en este militar a partir de su propio concepto de la vida, en el que ineludiblemente está presente el sentido del deber que lo acompaña siempre: "La muerte de un hombre, en realidad, no es nada sorprendente ni poco ni mucho sensible a no ser por la falta que hace a la sociedad, a quien se debe, y por el recuerdo amado de sus virtudes y hombría de bien que deja entre los suyos con su eterna ausencia".

En cada palabra de Cordoví hay una recreación de la personalidad de Gómez. No es el historiador de apuntes fríos, de hechos. Es un hombre que habla sobre otro hombre admirado, sin que le cieguen posturas románticas, sin que las contradicciones de Gómez no las analice desde muchas aristas que le permiten respetar el tiempo del guerrero y las circunstancias en las que se desarrolló. Y lo más importante, con tino deja que sea el propio Gómez el protagonista que se devela a sí mismo una y otra vez.

Léase esta cita: "Jamás aunque ande como ando, con los fondillos remendados tomaré parte en evoluciones ni en política de partidos, sino en Revoluciones de principios e ideas que cambien cosas y hombres viejos y malas por cosas y hombres buenos y nuevas"(sic).

Yoel Cordoví, merecedor de la Distinción Por la Cultura Nacional, ha expresado: "En Máximo Gómez hay un conjunto de valores morales y de principios éticos que están en la base de su pensamiento político iniciado en los campos banilejos (de Baní, República Dominicana) y del que no se puede desconocer la influencia que en él ejercieron sus padres, Andrés Gómez y Clemencia Báez. Indudablemente, ahí podemos hallar pautas formativas de su personalidad, de su desinterés material y desprendimiento total".

La edición de Máximo Gómez. Utopía y realidad de una República, Premio de Monografía Histórica del Concurso Julio 2001, ha estado dirigida básicamente a estudiantes, profesores e investigadores. Pero de este libro de abundante referencia sobre un hombre paradigmático y su relación con la sociedad, el espacio y el tiempo, quisiéramos muchos ser dueños.

HUELLAS EN LA MEMORIA

HUELLAS EN LA MEMORIA

Como consecuencia de la tenencia irresponsable de perros peligrosos, varios habaneros cuentan hoy dolorosos pasajes de sus vidas.

ANEL REGUERA PUENTE,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Una tarde, el pequeño Bryan baja de su casa en la calle San Miguel. Mueve una jabita de pan como haría con un rehilete. Todo es juego a sus nueve años. Abajo, un joven sostiene a su perro mediante la correa. Al pasar por su lado el animal se lanza al brazo del niño. A pesar de la evasiva, el pequeño no puede evitar la mordida. A la voz de “Niña, suelta” de su dueño, la Staffordshire se aleja. Pero ya es tarde.

“Llegamos al Pediátrico de Centro Habana, el niño chorreaba mucha sangre”, recuerda su madre. En curaciones le suturaron la herida con la poca piel que sobraba en su brazo derecho. Al día siguiente tuvimos que volver. La herida olía muy mal, estaba infestada”.

Según supimos, Bryan necesitó los servicios de la terapia intermedia hasta que rebasó el peligro para su vida. “Ahora le tenemos pánico a los perros, cuando los veo pasar a mi lado me quedo paralizada”, dice la abuelita y agrega: “A Bryan no le quedó ese temor, hasta quería traer uno de los cachorros de la propia Niña para el apartamento”.

Hoy la familia vive con el recuerdo y Bryan con una huella en su piel. Todos se preguntan una y mil veces por qué el joven no bajó a la calle su perro con bozal.

Gravedad de las heridas

La doctora Dinora Matienzo Dicviño, especialista que atendió a Bryan en terapia intermedia a su llegada al Hospital Pediátrico de Centro Habana, explica los riesgos a que estuvo expuesto el niño:

“Llegó con un gran desgarramiento del músculo de su brazo derecho. Pueden considerarse heridas graves porque hubo pérdida de tejido, lo cual provocó que fuera trabajoso suturarlas y unir la zona afectada ya que faltaba piel”, recalcó. Narró, además, que la herida se infestó y hubo que cambiar el antibiótico por uno de amplio espectro, incluso se manejó el criterio de amputar el miembro.

Según la pediatra, se le administraron altas dosis del medicamento intravenoso hasta que cesó el peligro para su vida: “Durante los cinco días que estuvo en terapia intermedia, su brazo mostró una marcada impotencia funcional. Posteriormente necesitó de los servicios de rehabilitación para estimular la movilidad de su brazo”.

Bryan estuvo un total de 14 días hospitalizado. Cuando conversamos con la doctora ya el niño estaba de alta, pero nos interesamos por su futuro.

“Existen varios riegos en este caso. Es preciso observar la evolución de las heridas, corren riesgo de infestarse, o no lograr una correcta cicatrización ante la pérdida de tejidos. También pueden quedarle cicatrices. Ahora lleva un tratamiento con fisioterapia”, manifestó.

Cicatrices en la memoria
 
“Me encontraba en la cocina cuando entró la perra, estaba suelta en el pasillo jugando con un vecino,” narra Emma. El ejemplar, también de la raza Staffordshire, fue directo a morderla.

Mi hija estaba cerca de mí, rememora mientras se le entrecorta la voz. Al oír los gritos, el hijo baja rápido de la barbacoa y ve cómo su madre es sacudida por el animal de anchas mandíbulas: “Fue mi hijo quien logró quitármela de la pierna, por poco le muerde los testículos. Luego vi como masticaba el pedazo de piel que me arrancó”.  

Emma ha relatado la historia en innumerables ocasiones y aún no deja de conmoverse, a pesar de haber transcurrido ya varios meses de los acontecimientos.

Sin perder tiempo, sus hijos y los dueños del animal la trasladaron al policlínico Joaquín Albarrán. “Recuerdo que me atendió el doctor Héctor y nos dijo que nunca había asistido otro caso como el mío. Los conocía por referencia de otros compañeros. Estuve 45 días sin trabajar en la casa”.

¿La irresponsabilidad queda impune?

“Existe una alta incidencia de mordeduras por estos perros, a causa de la imprudencia de sus dueños. Producto del descuido de los propietarios que no sacan a sus animales con bozal y correa a la calle, y no tener las condiciones idóneas para criarlos, han aumentado esos incidentes a cifras considerables en los últimos tres años en la capital”, comentó el médico veterinario Jesús Cairo, responsable provincial del programa de Zoonosis.
 
“Lamentablemente no hay ninguna ley para sancionar la aptitud irresponsable de los dueños”, precisó el especialista.

Sin embargo, en estos casos la ley sanciona, según el fiscal jefe municipal Lázaro Guzmán Díaz, en declaración para el periódico Guerrillero, de Pinar del Río. La mordedura de los perros podría ser un delito de lesiones. El Código Penal lo recoge en el Artículo 272 para las graves, y el Artículo 274 si no son graves, expuso el letrado.

El acto de los animales no se sanciona, añadió, sino la conducta que se condena es la de las personas. Por tanto, si se demuestra que el ciudadano no podía prever la posibilidad, no hay delito.

Pueden darse dos casos, explicó. El primero, cuando el dueño da la orden de ataque contra la persona. Ahí sí sucede un delito de lesiones intencionalmente. En el otro caso, que el animal muerda a alguien sin que el dueño tenga participación directa, pero responde a una negligencia porque lo tiene en la calle suelto y sin bozal.

En ese acápite, continuó el jurista, podría haber delitos de lesiones, pero por imprudencia, porque el dueño puede prever la posibilidad de que se produzca el incidente, según aparece en el Artículo 9.3 del Código Penal.

La sanción de los delitos mencionados sería de tres meses a un año de privación de libertad, o multas de 100 a 300 cuotas, o ambas, agregó.

Educar no solo a los perros... 

Según la doctora Miriam Cruz, responsable del programa nacional de Zoonosis,  “los Staffordshire son perros tranquilos que no agraden a las personas, pero sabemos que existen dueños que los entrenan desde pequeños para pelear y ahí es cuando cambian su actitud y se vuelven agresivos”.

El doctor Walfrido López, médico veterinario de la Clínica de Animales Afectivos de la Avenida Carlos III, explica las características del can: “El Staffordshire-Terrier americano es un perro degenerado de la raza Bull-terrier Inglés, que luego fue llevado a los Estados Unidos. Era utilizado para el arreo de ganado. Pero es un perro dócil, de naturaleza noble. Si desde cachorros son bien educados, puede ser el animal más tierno del mundo”.  

Valen estas opiniones de los especialistas y hagamos realidad modificada el viejo refrán legado de los abuelos: “El perro es uno de los mejores amigos del hombre”. El primer amigo ha de ser el hombre mismo.

Clasificación: Reportaje estándar.


 

UN ESCRITOR NO ES DIOS

UN ESCRITOR NO ES DIOS

La trayectoria de un escritor puede medirse  por las diversas influencias que se va recibiendo en el camino hacia la madurez. Tuve en mi etapa inicial un fuerte influjo de la sencillez del estilo de Hemingway, la finura de su parquedad, pero también, lo confieso, me fascinaban las peripecias de una vida colorida, efusiva, movediza, nerviosa: eso de participar en guerras y asonadas, andar en cacerías de leones y combatir submarinos desde un yate poseía un atractivo muy poderoso para un joven escritor.

(Tomado de Llover sobre mojado,  Editorial Letras Cubanas, La Habana, 1997)

LISANDRO OTERO

Norman Mailer afirmaba que el novelista debe vivir aterrado de la experiencia y hambriento de ella, creer que es nadie y superior a todos, amarse superlativamente y despreciarse profundamente. Ese es el vaivén emotivo que atravesé yo en mis años de aprendizaje. Uno suele enaltecer la acción ajena para encubrir insuficiencias propias. Roger Caillois ha hablado de la sacralización que el hombre común realiza de los valores del héroe para evadir su mediocridad. Por ello no es extraño que un joven intelectual, urbano y pequeño burgués como yo, haya descubierto la existencia de Ernest Hemingway sublimándola como un arquetipo de vida. Se convirtió en mi primer maestro por sus temas aventureros y la concisión de sus cuentos que me parecieron fáciles de imitar. En mis balbuceos de entonces no logré dominar la esencia de mi idioma: barroco, estructuralmente complejo. De James M. Cain a Quevedo hay un abismo insondable. Pero las formas usadas por los escritores behavioristas norteamericanos se prestaban más a mis noviciados que el laberinto de la lengua castellana. Después de mi ruptura con la Generación del 98 española siguieron otros tutores que me fascinaron: Faulkner, con su oscura poesía, Dos Passos, Dreiser, James T. Farrell y su dramático historicismo. Releí los cuentos de El asno oficioso, de Caldwell, innumerables veces. Saroyan era uno de mis predilectos por su frescura y en Steinbeck me sedujo su enfoque social. Scott Fitzgerald me aclaró el síndrome del salto de clase que genera la burguesía en los que no pertenecen a ella. Todos me enseñaron a entender y amar aquella literatura seca, recia, donde el autor no asumía el papel de Dios y dejaba que sus criaturas se explicasen con sus acciones. Años después, cuando había superado el fervor inicial, frecuenté a otros: McCullers, Capote, O'Hara, Mailer, Styron, Salinger, Kerouac, Bellow, Vidal. El cuento se había desarrollado, de Maupassant a O'Henry, mediante un esquema de crecimiento sinfónico que culmina con el clásico twist in the end: el cierre inesperado. Para dominarlo era necesaria una experiencia vital y literaria de la que carecía, pero Chejov rompió con esos módulos creando sus tranches de vie: su toma de fragmentos representativos de la vida humana, que viene fluyendo desde sus fuentes antes de que comience la narración y continúa una vez terminada ésta. Es la forma que dominará en el siglo veinte y Hemingway era uno de sus más brillantes artesanos. Comencé a pergeñar este tipo de relatos, más abordables desde mi impericia. Transcurrirían muchos años antes de que comprendiese que aquella aparente facilidad del estilo de Hemingway, aquellos cuentos donde aparentemente no sucedía nada, requerían una gran dosis de saber literario. Que lo importante no era la acción sino una tensión interior, muy difícil de lograr, que se desprendía de una atmósfera. No era la expresividad de la línea escrita sino el poder de sugerencia entre ellas: lo que Hemingway llamó el iceberg: una décima parte evidente y nueve décimas ocultas bajo el agua.

Una noche entré en el bar El Floridita y hallé a Ernest Hemingway acodado a la barra, bebiendo un daiquirí mientras escribía a lápiz. Llevado por mi inmensa admiración me le acerqué intentando tímidamente una presentación. Con una furia visible me increpó: ¡creía que podía molestarlo porque se hallaba en un lugar público! Y vi venir hacia mí, como un tren expreso, el puño inmenso del escritor; me agaché a tiempo de evadir el golpe y me escurrí muy amoscado hacia el otro extremo del bar. Bebí algunos tragos para olvidar la humillación y solicité la cuenta al retirarme. El cantinero me informó que había sido pagada y me señaló hacia Hemingway, que me sonrió. Volví a acercarme, esta vez con precaución, y le agradecí su cortesía. Balbuceó una disculpa: estaba muy concentrado en un párrafo que no acababa de salirle y le había estropeado su estado de concentración. Entonces me invitó a ir el domingo siguiente a su finca en San Francisco de Paula. Así lo hice. Desde el portón llamaron a la casa y un sirviente me condujo hasta la boca de aljibe azulejada en la terraza delantera. Allí le aguardé. Vino sonriente con un trago en la mano y me incitó a incorporarme a la fiesta que ofrecía a decenas de invitados. Había guitarristas, cantaores de flamenco y muchos norteamericanos, tipos de Hollywood, gente importante. Anduve un poco perdido y como no conocía a nadie al poco rato me fui. Encontré a Hemingway en otras ocasiones: cuando regresó de un largo safari en África, donde sufrió un accidente de aviación. Venía con cuarenta bultos y baúles, cajas de armas y animales disecados que cargaron en un camión. Hizo algunos comentarios festivos intentando demostrar que la ginebra era más curativa que la penicilina e intercambió golpes amistosos con el boxeador Kid Tunero. Se le había dado por muerto en el percance y la noticia de su defunción había aparecido en todos los periódicos del mundo. Me dijo que leer las notas necrológicas que le dedicaban se convirtió en otro vicio.

La trayectoria de un escritor puede medirse, también, por las diversas influencias que se va recibiendo en el camino hacia la madurez. Tuve en mi etapa inicial un fuerte influjo de la sencillez del estilo de Hemingway, la finura de su parquedad, pero también, lo confieso, me fascinaban las peripecias de una vida colorida, efusiva, movediza, nerviosa: eso de participar en guerras y asonadas, andar en cacerías de leones y combatir submarinos desde un yate poseía un atractivo muy poderoso para un joven escritor.

Hemingway solía decir que su mejor maestra fue Gertrude Stein porque lo enseñó a tachar lo superfluo en un relato. También decía, extensión de lo anterior, que la virtud mayor que puede tener un escritor es poseer un detector de porquería. En esa misma época me aficioné mucho a Azorín, que es una especie de Hemingway castellano, en cuanto al estilo. Luego comprendí que lo aparentemente espontáneo y llano del estilo hemingwayano requería una enorme dosis de saber literario porque lo esencial es la atmósfera, una especie de masa gaseosa que se desliza entre líneas y no es apreciable a simple vista, pero le concede ese garbo poético, esa elegancia desenvuelta que es su mayor mérito. Sí, en mis primeras novelas hay mucha influencia del montaje cinematográfico de las secuencias, de los diálogos vivaces que son un legado de toda la literatura norteamericana moderna. Pero eso no duró mucho tiempo porque cuando me fui a vivir a Europa asimilé otros cánones creativos que cambiaron mi visión de la literatura.


CIENCIAS DE LA COMPUTACIÓN CERCA DEL ALMA MATER

CIENCIAS DE LA COMPUTACIÓN CERCA DEL ALMA MATER

Miguel Katrib, profesor de Programación en la carrera de Ciencia de la Computación, Universidad de La Habana, cuenta sobre sus experiencias en el centro de altos estudios.

ADRIANA VALDÉS ROBREÑO,
estudiante de segundo año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Observa la siguiente secuencia de instrucciones:
1. leer (A)
2. resultado = 1
3. mientras (A>1)
4. resultado = resultado * A
5. A = A – 1
6. fin mientras
7. imprimir(resultado)

Ahora responde a las siguientes cuestiones:
a) Si en la primera instrucción se introduce un valor 2 en A ¿Qué valor se imprime?
b) Si en la primera instrucción se introduce un valor 3 en A ¿Qué valor se imprime?
c) Si en la primera instrucción se introduce un valor 4 en A ¿Qué valor se imprime?
d) ¿Qué se está calculando?

Quizás para nosotros este ejercicio parece un tanto complejo, pero para el profesor Miguel Katrib y sus alumnos es algo tan cotidiano como tomarnos un café cada mañana. Desde hace más de 25 años trabaja en el Departamento de Ciencia de la Computación de la Universidad de La Habana y asegura sentirse apasionado por su trabajo.

Los discípulos de este profesor creen que es muy exigente; sin embargo, Katrib dice que son ellos los que a veces se demoran en reconocer los beneficios de alguien así: “Cuando estudian piensan que los estás llevando muy recio, muy duro, pero cuando se gradúan agradecen esa manera de haberlos instruido, pues fue la vía que los llevó a adquirir una formación de excelencia”.

-¿Desde cuándo usted ejerce la docencia en esta especialidad?

Desde 1967 como alumno ayudante, y lo hago porque me gusta y lo disfruto, me place enseñar. Una persona que no le guste la docencia, no puede dar clases. Además, eso no significa que no se trabaje en productos concretos, que no se hagan aplicaciones ni investigaciones; la intención es combinar la enseñanza con otras labores investigativas y con la producción de resultados a aplicaciones concretas. En esta especialidad no tendría sentido dar clases nada más, estaríamos desactualizados con los resultados y los nuevos productos. Nosotros no hacemos estudios al mismo ritmo de una empresa que seguramente tiene metas de producción y de resultados más inmediatos, pero la docencia y la investigación no están divorciadas. Estar en la Universidad implica también realizar trabajo investigativo y de desarrollo, eso obliga a estar actualizado en cuanto a la tecnología.

Katrib explica que la carrera Ciencia de la Computación se fundó en la Universidad de La Habana en el año 1970. “Más tarde le cambiaron el nombre por el de Cibernética Matemática, aunque la carrera seguía siendo la misma. Luego, a principios de los 90 volvió al nombre original, que es el que lleva en el actualidad, pero parece que a las personas les gustó más el segundo nombre y aunque ya no se llama así, continúan diciéndole Cibernética”, aclaró.

-¿Cómo se consolidaron las Ciencias de la Computación en la Universidad de La Habana?

Cuando yo estudiaba, esa carrera no existía. La Computación como carrera, con una personalidad propia, en los años 60 no estaba constituida de manera sólida, no solo en Cuba, sino a nivel internacional. Muchas especialidades tributaron a ella como la Matemática, algunos vinieron de ingenierías, de Física, de Economía. Esa fue una situación mundial, no un problema particular de Cuba, y continúa sucediendo porque todavía es una disciplina joven comparada con otras y, por tanto, las primeras personas que contribuyeron con ella, provenían de otras ramas.

Una vez que se formó la carrera, la mayor parte de los profesionales que trabajan en el campo de la Computación deberían ser graduados de ella, aunque a veces no ocurre así. Hay gente que se dedica a la computación y no han estudiado la especialidad, lo cual trae como consecuencia que muchas personas con una formación incompleta en ocasiones, opinen y tomen decisiones erróneas.

Es cierto que muchos confundimos las características y los nombres de algunas profesiones que no pertenecen a nuestro campo de estudio. Es por eso que este destacado profesor esclarece la confusión: “Son dos carreras diferentes, aunque se complementan. Yo, como profesional, me gradué de Matemática, pues en los años que estudié no existía la carrera de Computación, y ahora de matemático nada más tengo la inspiración original, no me dedico a nada de investigación en esa área, toda la que realizo está encaminada al mundo de la Computación. Esa es una ambigüedad que en ocasiones es para bien y otras veces es para mal, depende de cómo se use. Unas veces sirve para corroborar el carácter eminentemente numérico de la computación, y otras para ahuyentar a los estudiantes diciéndoles que la matemática es muy complicada”.

-Teniendo en cuenta las dificultades materiales que afronta el país, ¿cree usted que los estudiantes cubanos están al mismo nivel de los de otras naciones?

Sin ánimo triunfalista, me atrevo a decir que nuestros alumnos, al menos en principio, están a la altura de estudiantes de otros países con mayor desarrollo tecnológico, a pesar de las limitaciones materiales, pues los profesores aquí nos esforzamos por mantener actualizados a todos nuestros discípulos con lo que podemos ofrecerles. También nos ayuda mucho a mantener al día a los estudiantes ese grupo que tenemos que investiga y trabaja en aplicaciones de sistemas que tienen que ver con todo lo que es desarrollo de software y programación en la web. Nos satisface mucho que gran parte de los egresados de esta Facultad, generalmente son personas que se dedican al trabajo posterior en la especialidad, muy pocos hacen otra cosa que no tenga que ver con la ella, e incluso son muy competitivos en su área.

En 25 años como profesor, Katrib ha tenido muchísimas vivencias con sus alumnos. Expresó que ellos le han aportado “alegrías y sinsabores, esa es una dualidad que el profesor tiene que convivir con ella”.

-¿Recuerda algún hecho que sirva de lección a los interesados en estudiar Ciencias de la Computación?

Las asignaturas que trabajamos con mayor énfasis son las de los primeros años, que coinciden con el cambio de un sistema de estudio a otro. Hay estudiantes que no logran adaptarse a todo eso. Algunos porque confunden la vocación y otros porque no tienen habilidades.

Recomiendo a todos los interesados en estudiar una profesión como esta que tengan bien definida su vocación. En caso contrario, las consecuencias pueden ser fatales. Esta es una carrera que requiere mucho estudio y, por tanto, debe gustarle al alumno.

A Katrib le gustan el ballet, la pelota, la música clásica y el teatro, pero su mayor tiempo lo dedica a otros proyectos, pues él dirige un programa de maestría en Ciencias de la Computación y un grupo de investigación y programación web (WEBOO). “Además de impartir clases, oriento a un grupo de personas que trabajan en la producción de software, es decir, adiestro un grupo docente alrededor de una disciplina que se llama Programación, la cual es un elemento esencial dentro de la formación de especialistas y de la carrera. Ese colectivo se dedica a la docencia de la temática y a la investigación. Las funciones van desde estar al día en la tecnología hasta introducir los avances en cada una de las clases, porque siempre tratamos de que los estudiantes trabajen con la tecnología más actualizada”, apuntó.

-¿Cree usted que el claustro de profesores de la Universidad de La Habana, luego de 280 años, tiene garantizado el relevo?

Hemos pasado tiempos complejos y tenemos que cuidar mucho que no se pierda esa tradición de calidad de la Universidad de La Habana. No basta vivir de los méritos pasados. Yo me siento muy satisfecho de trabajar aquí, pero no siempre el reconocimiento social ha estado a tono con eso. Esta casa de altos estudio sigue teniendo una posición cimera en la docencia y en la investigación, pero no es para que nos sentemos a aplaudir, porque aún hay problemas.

La pasión del profesor Miguel Katrib por su trabajo no le impide ver las dificultades que existen. Sin embargo, continúa en esta Universidad de La Habana que, luego de 280 años, cada septiembre se llena de juventud y nuevas ideas. 

Esta entrevista forma parte del libro en preparación Nosotros, los del 280, escrito como examen final del género por alumnos de Periodismo de la Facultad de Comunicación de la Universidad de La Habana, a propósito del aniversario de la casa de altos estudios cubana.

GRETEL

GRETEL

Una de las más jóvenes diputadas a la Asamblea Nacional actualmente cursa el primer año de la carrera de Comunicación Social en la Universidad de La Habana y es jefa de brigada de su colectivo.

MÓNICA BARÓ SÁNCHEZ,
estudiante de primer año de Periodismo,
Facultad de Comunicación,
Universidad de La Habana.

Gretel Rafuls Trujillo me confesó que se siente comprometida con su generación y transmisora de sus inquietudes y criterios. Según dijo -y para suerte nuestra- será eco y defensora de la voz universitaria en el Parlamento. Me llevé de ella dos imágenes, la primera me dice que es una persona persistente; la otra quedó guardada en la memoria de la cámara cuando le tomé una foto el día del Desfile de las Antorchas. 

-¿Cómo logras, con 19 años, ser diputada al órgano legislativo y constitucional más importante de Cuba?

Creo que eso tiene que ver más con el criterio que la gente tiene de uno, que con uno mismo. Está relacionado con la formación de toda la vida, lo cual no es privativo mío, conozco a muchos jóvenes de mi edad capaces de asumir un reto como este.

-¿Fue entonces un reto que te propusiste?

No, no… Eso incluso fue algo impactante, que más bien me sorprendió. Cuando yo era presidenta de la Federación de Estudiantes de la Enseñanza Media en Ciudad de La Habana, convocaron a las muchachas para el Servicio Militar Voluntario Femenino, y yo junto con otras 95 jóvenes del país, fundamentalmente de la zona oriental, nos incorporamos. Después de terminarlo ingresé en la Universidad y en los primeros meses de la carrera me comunicaron que habían decidido, por los plenos de las diferentes organizaciones, postularme para candidata a diputada.

-¿Qué te aportó esa experiencia en las Fuerzas Armadas?

Mucho. Conocí a gente muy especial, a muchachas de Pinar del Río, de la Isla de la Juventud, de La Habana…, que viven en condiciones de mayor humildad que en la capital, pero que tienen tremenda riqueza espiritual, muchos valores y deseos de hacer. Además, es una etapa en la que se “madura con carburo”, como dicen los viejos, donde ves la vida con mayor realismo, pero también con más optimismo.

-¿Por qué te decides por la carrera de Comunicación Social?

A mí me otorgaron la carrera como un estímulo a mi militancia en las FAR. Me daba igual Comunicación Social que Periodismo, pero sabía que era algo relacionado al trabajo con la gente.

-¿Y cómo ves a Cuba dentro de 20 años?

Veo a un país donde las discusiones políticas van a ser más difíciles, porque mientras la gente es más culta, exige más que quienes los dirijan estén mejor preparados. También espero que tengamos mucho más desarrollo, que estemos  económicamente más recuperados. Esa es la única solución para que todo lo demás florezca. Pero siempre un país mejor, nosotros tenemos que ser capaces de darles a nuestros hijos un país mejor que el que tenemos hoy.

-¿Cuál es tu máxima aspiración en la vida?

No pienso mucho en eso… Dentro de muchos años, cuando sea viejita, me veo con una familia muy linda y rodeada de gente orgullosa de lo que he sido.

-¿Y en el plano profesional?

Quiero escribir un libro, porque Martí dijo que uno tiene que sembrar un árbol, tener un hijo y escribir un libro. Árboles he sembrado muchos, hijos tendré uno o varios, pero quiero por lo menos escribir un libro.

-¿Te gusta la literatura?

Sí, cómo no. Me gusta mucho Gabriel García Márquez, José Martí, los versos y prosa de Rubén Martínez Villena, la poesía de Rubén Darío y Silvio Rodríguez; y con frecuencia leo a Daniel Chevarría por su estilo policíaco. También he leído muchos libros de política y compilaciones de discursos.

-¿Qué libro no recomendarías jamás a una persona?

Nunca he leído un libro tan terrible que crea indigno leerlo.

-Defínete con una palabra.

Muy humana. Tengo muchos defectos y también sentimientos que me ayudan en mis relaciones con la gente. Me apasiono y creo en cosas, aunque a veces me decepciono y empiezo de nuevo, como todo el mundo.